GP Austria: Mercedes entrega el triunfo a Verstappen y el liderato del Mundial a Vettel.

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El neerlandés se impuso a Raikkonen y Vettel, que completaron el podio en una carrera desastrosa para Mercedes.

Mercedes se las prometía muy felices en el GP de Austria de Fórmula 1, pero en medio de las montañas de Zeltweg, pareció recibir un embrujo. Todo cambió de un momento a otro para que los de la estrella entregaran un triunfo que tenían en la mano a Verstappen en una victoria histórica para Red Bull en su circuito, ante su gente, algo absolutamente inesperado en una pista que nunca se les había dado nada bien a los de la bebida energética. Max ganó su cuarta carrera por delante de Raikkonen y Vettel, que recuperó el liderato del Mundial por el abandono de Hamilton. La carrera se antojaba decidida desde el principio, pero sorprendió desde sus primeros metros con una salida apasionante y, cuando Hamilton parecía dirigirse al triunfo con Bottas en la segunda posición para aumentar su ventaja en el liderato del Mundial, el abandono de su escudero finlandés por un problema hidráulico marcaba el inicio del desastre de los de Brackley, que terminaron con Hamilton retirado a 6 vueltas para el final.

Kimi Raikkonen, quien ya parece más fuera que dentro en Ferrari para 2019, salió lanzado en el Red Bull Ring para revindicarse. Pero lo hizo pasado de revoluciones. El finlandés iba con el ‘cuchillo entre los dientes’ y se colocó entre Hamilton Bottas en paralelo en el arranque. Le robó la posición a su compatriota en la primera curva pero no pudo atacar a Lewis pese a que se acercó mucho. Se pasó de frenada en la primera curva y en la tercera saliéndose del trazado en dos ocasiones. Al volver a pista se colocó de nuevo por delante de Verstappen en la segunda plaza, pero ahí entró en acción Valtteri Bottas. El nórdico de Mercedes había realizado una muy mala salida perdiendo tres posiciones, pero consiguió rehacerse con un doble adelantamiento espectacular en la recta precedente a la curva 3. El de Nastola pasó de una tacada a Verstappen Raikkonen para colocarse segundo y ponerse como escudero del líder del Mundial para que Hamilton aumentara su ventaja en la general sobre un Vettel que también salió muy mal (llegó a ser octavo pero recuperó las dos posiciones).

La carrera pintaba muy favorable para Mercedes, pero todo cambió de un momento a otro por el abandono de Bottas en la vuelta 13. Ahí inició la debacle para los de Brackley. El abandono de Valtteri provocó la entrada del ‘Safety Car Virtual’ y la gran mayoría de pilotos aprovecharon para realizar su primera parada. Todos los favoritos menos Hamilton, que sólo ante el peligro se vio perjudicado por la actitud conservadora y la falta de reacción de su muro, que posteriormente le debía pedir perdón al ver como Lewis perdería el liderato cuando entrara a boxes poco después. La carrera había cambiado por completo. Mercedes pasó de tener un doblete asegurado a entregarlo por completo.

 Hamilton paró en la vuelta 25 y salió entre los dos Ferrari, en la cuarta posición, con Vettel justo por detrás. Verstappen y Ricciardo pasaban a liderar la carrera, pero no pudieron completar el doblete de Red Bull por los problemas que el australiano tuvo de blistering.

Antes, Raikkonen había logrado pasar a Ricciardo y se colocaba como el máximo peligro de Verstappen. Había dos carreras, la del triunfo y la lucha por el Mundial, y bien lo sabía el germano de Ferrari, que olió sangre en Hamilton y fue con todo a por su rival por el título, al que pasó con un gran interior en la vuelta 39, después de haber pasado a un australiano que en la vuelta 54 se vio obligado a abandonar por un fallo de motor que lo dejó fuera, cuando ya había dicho adiós al podio.

Hamilton sufría mucho con las gomas y tuvo que parar por segunda ocasión antes del abandono de Ricciardo. Posteriormente, la carrera se estabilizó, con los Ferrari recortando vuelta a vuelta a un Verstappen que trataba de defenderse como podía. A falta de 8 vueltas, la diferencia de 7 segundos que tenía había reducido a 3, pero el neerlandés logró defender su posición con una espectacular gestión de neumáticos, demostrando que no solo es agresivo y rápido, sino también inteligente.

La enorme película que se vio en el circuito de Spielberg deparaba un final todavía más sorprendente, con Lewis Hamilton abandonando a falta de 6 vueltas para el final, dejando a los dos Mercedes fuera de carrera, algo muy raro de ver en la escudería más fiable de los últimos 4 años y que sirvió para cerrar un Gran Premio absolutamente loco en el que Hamilton tuvo la victoria a tocar y terminó fuera, entregando el liderato del Mundial a Vettel en una auténtica pesadilla.

GP Malasia: Verstappen se regala un triunfo.

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Vettel rozó el podio remontando.

Ayer cumplió 20 años, y un día después, Max Verstappen se hizo el mejor regalo de cumpleaños: ganó el GP de Malasia de F1 con contundencia y logró la segunda victoria de su carrera después de convertirse en el piloto más joven en ganar una carrera en el pasado GP de España de F1 de 2016 en Barcelona el pasado año. A veces, la realidad es caprichosa, y el destino quiso premiar a Malasia por su gran aportación a la F1 en los últimos 19 años para despedir al trazado de Sepang del calendario de F1 de la mejor manera posible, con un auténtico carrerón que tuvo absolutamente de todo y al que posiblemente le faltó solo el ‘picante’ que suele aportar el ‘Safety Car’ o la lluvia a esta mítica prueba. esta vez, la emoción la pusieron los pilotos, con Max ganando sobre un Hamilton calculador y un Ricciardo que defendió el podio fantásticamente sobre un Vettel encendido que terminó cuarto tras salir el último.

Los problemas de motor de Vettel de la clasificación le relegaron a la última posición y le alejaron de un triunfo. Y antes de la carrera, Raikkonen no pudo tomar la salida debido a un contratiempo en el turbo de su SF70H. Con este panorama, los Red Bull sabían que tenían mejor ritmo que los Mercedes, y Max tenía muy claro otra cosa: “Hamilton tenía mucho que perder”. Con esta idea, la joven estrella se lanzó sobre Lewis enla vuelta 3 y se hizo con el liderato. A partir de ahí, empezó a tirar con mucha determinación y abrió un colchón ante el que nada pudo hacer un Lewis que empezó a sacar la calculadora. El inglés no arriesgó lo más mínimo y aseguró su segunda posición para aumentar su ventaja en el Mundial sobre Vettel hasta los 34 puntos.

Por detrás, Ricciardo se impuso a un Bottas muy agresivo en la salida. El finlandés llegó incluso a colocarse en paralelo a Verstappen en la lucha por la segunda plaza para hacer de ‘escudero’ de Lewis, pero el neerlandés se defendió muy bien y puso la primera piedra de su triunfo con esta acción. No obstante, Valtteri se fue diluyendo poco a poco, volviendo a decepcionar con su ritmo, y Ricciardo tardó 9 giros en comerle la tostada al nórdico.

Sebastian Vettel debía arriesgar para perder el menor número de puntos posible, y lo hizo a la perfección. El alemán optó por arrancar con el neumático blando y marcó la diferencia con dicha estrategia. Alargó su parada y mantuvo un ritmo frenético. En 15 vueltas ya era sexto, y tras pasar a Pérez, se encontró con un ‘tapón’ de Bottas que se quitó entrando a boxes. El siguiente escollo era Ricciardo. Vettel era el único que vestía neumáticos súperblandos con menos carga de gasolina y partía el crono vuelta tras vuelta hasta ‘cazar’ al australiano, pero Daniel se hizo ancho en el trazado malayo y defendió su posición de forma heroica. En esta lucha se vio envuelto Fernando Alonso, que al ser doblado molestó a Vettel, que no tardó en recriminarle la acción por radio y tras la carrera: “Ya sabemos que a Alonso no le gusta Ferrari y ayudó a Ricciardo”. “No lo he visto”, dijo el asturiano. Pero el caso es que Vettel ya había perdido el podio antes al no pasar al australiano, ya que al rodar detrás del hombre de Red Bull, los neumáticos delanteros de Vettel se vinieron abajo y ‘Seb’ tuvo que tirar la toalla, quedándose con la miel en los labios.