Nadal conquista su 19 Grand Slam en Nueva York.

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El español logró su cuarta corona en el US Open.

Había mucho más que un título en juego. La historia se escribía el Domingo en Flushing Meadows con dos protagonistas que perseguían hitos de diferente magnitud. Rafael Nadal, ampliar su leyenda, y Daniil Medvedev, ser el primer ruso en 15 años en ganar un título de esta categoría. Pero fue el español el que grabó su nombre con letras de oro en Nueva York, conquistando su decimonovena corona de Grand Slam y cuarta en el US Open, tras imponerse ante un rival que propuso una batalla encarnizada por 7-5, 6-3, 5-7, 4-6 y 6-4 en 4 horas y 50 minutos.

A sus 33 años, el balear consiguió el título 84 de su carrera y el cuarto (ATP Masters 1000 de Roma, Roland Garros, ATP Masters 1000 de Canadá y US Open) de una temporada, en la que se distingue como el N° 1 de la ATP Carrera a Londres. Además, su 19º Grand Slam lo sitúa a sólo uno del récord absoluto que ostenta Roger Federer y le permite despegarse de Djokovic, que en tercera posición cuenta con 16.

Los ingredientes del menú incluían a los dos jugadores que más victorias habían acumulado a lo largo de la temporada. Si bien el manacorense registraba 46 partidos ganados en 2019, la cifra del moscovita se elevaba hasta las 50. Y el duelo no defraudó. Ambos querían sumar una más. Añadir otro título a su vitrina. Pero el triunfo N° 47 del español le permitió ampliar su racha de victorias consecutivas hasta 11 (27-1 en sus últimos cinco torneos), en la que era su quinta Final en el US Open.

Nadal, el único jugador junto a Federer que cuenta con al menos cinco finales en tres torneos de Grand Slam diferentes, pudo con el ruso por segunda vez en esta gira americana. Entonces, en la Final del ATP Masters 1000 de Canadá, Nadal ganó por 6-3 y 6-0 para coronarse con su 35º título ATP Masters 1000 en apenas 70 minutos, siete menos duró tan solo el primer set de un nuevo capítulo de su leyenda escrita, esta vez, en la Arthur Ashe.

Sin grandes golpes, pero resistiendo como un muro. Medvedev se levantó como una muralla al resto en los primeros juegos. Tanto que, si bien en el primero disfrutó de una opción de break, que el español salvo con un gran servicio, a la segunda no perdonó para convertir su primer quiebre del encuentro (2-1). Nadal parecía carecer de ‘feeling’ con la pelota y el punto que concedió el quiebre, así lo confirmó.

Pero, de inmediato, el favorito N° 2 en Nueva York devolvió la situación de peligro a su rival. Combinando tiros con profundidad y cambios de ritmo, Nadal encontró su primera opción de break, que convirtió después de que el ruso cometiera su sexto error no forzado del choque. Y reestableció la lógica del servicio en el marcador (3-2).

Nadal fue elevando su porcentaje de éxito hasta el 80% con el primero para garantizar en blanco un juego más con su saque (4-3), después de que Medvedev hiciera lo propio con el suyo. En el octavo juego, el manacorense apretó otra vez al resto para obtener tres opciones de break más, pero el ruso salió ileso de la amenaza del español. También en el décimo juego, donde tras cuatro ‘deuce’ puso el marcador en igualdad (5-5).

El manacorense reservó su mejor nivel para el final del set. Para entonces ya había calibrado su muñeca. Soltó el brazo y empezó a desplegar su mejor juego de fondo, conectando ganadores con su drive. En el duodécimo juego se terminó el set para Medvdev. El español trabajó dos opciones de break más (2/6) para acabar cerrando la primera manga por 7-5 tras 63 minutos con un balance de 10 winners y 10 errores no forzados, una decena menos que su rival.

Medvedev no dio lugar a la relajación. No estaba dispuesto a levantar la bandera blanca tan pronto. Y desde el inicio del segundo set volvió a exigir máxima tensión a Nadal, que no dudó en exhibirla para levantar otro punto de break. Superada la situación, la calma volvió a ambos lados de la pista, para que se mantuviese la hegemonía del servicio (2-1).

Nadal se agarró al fondo, poniendo cada ataque de Medvedev en pista y profundizando en las dudas de un rival que no había vivido una experiencia similar antes en su carrera. Así llegó una cadena de errores del ruso que colocaron el cuarto juego en 0-40, pero con la misma facilidad que los concedió fue rescatando cada punto para salvar hasta 4 opciones de quiebre (2-2). El balear, sin problemas con su servicio, con paciencia siguió trabajando al resto hasta que en su quinta oportunidad logró premio.

A pesar de que Medvedev subió el listón de agresividad (14 winners) y redujo la lista de errores (9 no forzados), el español jugó como si de una partida de ajedrez se tratase, moviendo las fichas adecuadas para escaparse en el marcador (5-2), gracias a un parcial de 12 puntos ganados en 15 posibles. Tras un juego en blanco del ruso, Nadal cerró el segundo set por 6-3 en 48 minutos.

Tal y como ha ocurrido durante todo el torneo, Nadal se reservó su mejor nivel para la tercera manga, donde empezó a mandar en prácticamente cada punto. Y en el quinto juego aprovechó su primera oportunidad de break del tercer set para asestar un golpe definitivo al partido. Cuando parecía que había asestado un golpe definitivo a la Final y aún construyendo los puntos con criterio, varios errores dejaron al ruso en posición de devolver el quiebre. Y así lo hizo en su tercera oportunidad (3-3).

La tensión de los primeros sets dio lugar al corazón. Ante un Nadal dominador apareció un Medvedev que se negó a marcharse sin dejarse el alma en la pista. Demostró por qué se presentaba en el US Open como el mejor jugador de la gira estadounidense y se aseguró llegar, al menos, al tie-break con una lucha desmesurada, que se ganó el aliento y apoyo de toda la Arthur Ashe. Sin embargo, no hizo falta ir hasta ese desempate. Un sensacional juego al resto le dio el quiebre y estiró el choque un set más.

Que la moneda cayera de su lado en el tramo final del tercer parcial fue una botella de oxígeno para Medvedev, que no tardó en poner en jaque a Nadal al resto (1-0, 30-40). Pero el español no sólo salió del laberinto con 6/6 con primeros saques, sino que devolvió la situación en el quinto juego (2-2, 30-40) hasta en dos ocasiones y el ruso también supo encontrar escapatoria.

A partir de entonces, tanto a uno como a otro le costó volver a hacerse daño al resto. Hasta que en el décimo juego, Medvedev levantó un 40-15 de Nadal para colocar el ‘deuce’ y encontrar el punto de set, que convirtió con un passing a la esquina.

Con la confianza de haber enlazado dos sets consecutivos, Medvedev atravesaba los mejores momentos del partido. Prácticamente con cada uno de sus golpes generaba peligro. Capaz de intercambiar golpes desde el fondo con saque-red. En el segundo juego obligó a Nadal a sacar su versión más guerrera para escapar de hasta tres puntos de break.

El español, que había pasado a ser dominado, supo aguantar cuando el guion lo exigió, cuando enfrente tuvo a un rival sublime que convertía en oro todo lo que tocaba. Y en el quinto juego del quinto set llegó la respuesta de Nadal. Un break, que confirmó a continuación con su servicio (4-2). El sufrimiento al inicio del set se tradujo en superioridad para abrir una brecha con su sexto break (6/19) hasta el 5-2.

Aún hubo tiempo a que Medvedev aumentara el drama devolviendo el quiebre (5-3). Era el quinto para él (5/14). En el caos, cuando el corazón le gana a la cabeza, el ruso salvó dos puntos de partido (5-4). Pero tras salvar un punto de break, acabó cerrando con su servicio.

Nadal no cae en la trampa ante Berrettini.

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El español jugará ante Medvedev su quinta Final del US Open.

El deporte no está sujeto a ninguna lógica. Ni siquiera el tenis, donde el cartel, el ranking y la experiencia sirven como taxonomía. Pero lejos de ser una ciencia exacta, cada partido es una incógnita, y eso es algo que Rafael Nadal se repite cada día antes de encarar la siguiente ronda. El español no cayó en la trampa ante el ‘novato’ Matteo Berrettini para superar la Semifinal del US Open por 7-6(6), 6-4 y 6-1 en 2 horas y 35 minutos.

Nadal se abrió paso en la que será la Final de Grand Slam número 27 de su carrera (18-8) y la quinta en Flushing Meadows. No obstante, el Domingo tratará de recortar distancias frente a Roger Federer en la lista histórica de campeones en esta categoría. Y es que el español guarda en su vitrina 18 títulos, mientras que el suizo conserva 20 coronas de este nivel.

Sin antecedentes ni referencias en el cara a cara, la Arthur Ashe reunió por primera vez a los protagonistas en la Semifinal de Flushing Meadows. El italiano, cabeza de serie N° 24, llegaba con confianza, la muñeca suelta y sin las cadenas de la presión. Toda la responsabilidad estaba al otro lado de la red, sobre todo, desde que Novak Djokovic y Roger Federer se ausentaron del cuadro.

Pero Nadal no sucumbió a la presión de ser el único favorito en juego desde hace varios días en Nueva York. Y mucho menos se confió ante un rival que había sacado un billete para la Semifinal del US Open por derecho propio, desplegando un tenis vistoso, potente y con descaro, que no tardó en dibujar sobre la pista más grande del mundo.

Eso sí, la falta de minutos de rodaje en este tipo de escenario pasó factura a Berrettini en los primeros minutos, que combinaba momentos de brillantez con golpes precipitados. Nadal estuvo cerca de hacer pagar el ansia de su rival en varias ocasiones. Y hasta en tres juegos al resto dispuso de opciones de break. Seis en total. Pero el italiano logró escapar de todas, con su servicio y valentía. Incluido un punto de set.

El tie-break fue el juez que decidió la balanza del primer parcial. Una doble falta y un ángulo corto de revés cruzado de Berrettini hicieron saltar las alarmas con dos mini-breaks (0-4) en el desempate. Tanto fue así, que el jugador nacido en hace 23 años, se colocó 4-6 para cerrar el set. Sin embargo, Nadal demostró por qué es uno de los mejores jugadores de la historia cuando está contra las cuerdas. Enlazó cuatro puntos seguidos para dejar el marcador de su lado (8-6).

Nadal siguió presionando el servicio de Berrettini en el inicio del segundo set. En los dos primeros juegos encontró hasta tres opciones de quiebre, pero no pudo materializar ninguna (3-3). Hasta entonces, la seguridad en el saque del manacorense se tradujo en un 93% de puntos ganados con el primero y ninguna concesión al resto.

Y a la décima fue la vencida. Después de dejar escapar hasta 9 opciones de break, Nadal convirtió el primer quiebre del encuentro en el séptimo juego del segundo set (4-3), que confirmó poco después, apoyado de nuevo en su gran rendimiento con el servicio (21/25). El balear puso otro granito de arena hacia la Final del US Open (6-4).

Apenas tardó un juego en encarrilar la victoria con segundo break del encuentro (3/15 en total) para escaparse 2-0. Ya no hubo respuesta posible de Berrettini que se fue diluyendo como un sobre de azucarillo en un vaso de agua. Las mejores sensaciones del italiano desaparecieron a la vez que el español agrandó su figura sobre la pista, sin prácticamente errores (sólo 3 en el set) selló su pase a la Final.

Nadal se enfrentará en el último partido por el título ante Daniil Medvedev por segunda vez en esta gira americana. El español domina el head to head por 1-0. En el único antecedente entre ambos en la Final del ATP Masters 1000 de Canadá, se impuso por 6-3 y 6-0 en apenas 70 minutos.

El oficio de Nadal le da un billete a Semifinal.

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El español se medirá a Matteo Berrettini por una plaza en la Final del US Open.

Si Rafael Nadal dispone de una cualidad distintiva es la capacidad para apagar cualquier intento de rebelión de sus rivales. El momento dulce que atraviesa el español, sin ceder ninguna derrota en la gira americana, se mantuvo intacto también en su duelo de Cuartos de Final del US Open frente a Diego Schwartzman. A pesar del desparpajo del argentino, que por momento puso contra las cuerdas a su rival, el favorito N° 2 en Nueva York tiró de oficio para llevarse la victoria por 6-4, 7-5 y 6-2.

El manacorense aseguró en Flushing Meadows una plaza en la Semifinal, una ronda que ha disputado en todos los Grand Slam durante este curso. Por si fuera poco, Nadal ha estado presente entre los cuatro mejores de cada torneo que ha encarado en 2019, salvo en Acapulco (segunda ronda). En los diez restantes, llegó al menos a esta instancia consiguiendo el título Roma, Roland Garros y Canadá, además de una Final más en el Open Australia.

El español construyó su victoria ante un rival al que había derrotado las siete ocasiones anteriores en las que se habían cruzado cara a cara. Y el Miércoles añadió la octava al head to head. Pero como siempre que lo hicieron en un Grand Slam, el desenlace no fue sencillo para Nadal. El argentino exigió oficio, trabajo y nervio durante las 2 horas y 47 minutos que se prolongó el partido. Porque hay días en los que el guion reclama un recurso de emergencia de los que muy pocos jugadores disponen. Un salvavidas para escapar del abismo y aumentar la escala de grises a todo color.

Eso es lo que logró el balear en la primera manga de un partido en el que no había tardado en declarar sus intenciones. En apenas un minuto resolvió su servicio inicial en blanco. Otro juego eterno al resto que se prolongó durante diez minutos con break a favor tras cuatro opciones parecía encarrilarlo de su lado. Mucho más cuando un errático Schwartzman con 9 errores no forzados en los primeros cuatro juegos dejaba a Nadal 4-0 por delante.

El argentino, que tardó prácticamente 25 minutos en aterrizar en la Arthur Ashe, dio un giro inesperado al argumento de la película. Empezó a encadenar un punto tras otro, mientras el cabeza de serie N° 2 no encontraba la vía de escape en un laberinto inesperado que desembocó en otros cuatro juegos consecutivos del bonaerense de 27 años.

La trama empeoró aún más para el español, cuando su rival se adelantó 4-4, 15-40. No le quedó más remedio que aferrarse al único recurso que entonces parecía quedar en su mochila: actitud. Siempre innegociable. Se negó a ceder más ventaja y con más corazón que acierto se agarró al fondo de la pista desde donde fue construyendo su reacción. Un “¡Vamos!” que retumbó en el estadio más grande del mundo sirvió para celebrar el fin de la sequía. Entonces, volvió a sacar su instinto felino para firmar el tercer break a su favor y cerrar el set (6-4). Eso sí, los errores se impusieron a los ganadores (7-13 Nadal; 9-17 Schwartzman).

El tres veces campeón del US Open empezó a construir los puntos, a sentirse poco a poco más cómodo en los intercambios y a generar golpes ganadores con más asiduidad (17 en el segundo set). Así, llegó el quiebre en el cuarto juego para adelantarse 3-1. Sin embargo, el argentino no le perdió la cara al partido. “¡Vamos, Peque, vamos!”, se escuchaba desde el banquillo de Schwartzman, donde se encontraba como invitado la leyenda de la NBA Manu Ginóbili. Pero la reacción inmediata 30-40 en el juego siguiente no se materializó y a partir de entonces Nadal desplegó su mejor tenis.

De nuevo, al resto, el manacorense protagonizó un juego impecable con ganadores desde ambos lados para escaparse 5-1. Pero si Nadal no entrega un punto por perdido, Schwartzman tampoco es menos. Y cuando el campeón de 18 Grand Slam se disponía a cerrar el parcial con su servicio, el argentino recuperó uno de los quiebres para darse la oportunidad de seguir peleando en el set (5-2). Un parcial de 12-2 en puntos disputados desde entonces permitió al bonaerense igualar la manga (5-5).

Otra vez Schwartzman había rescatado cuatro juegos consecutivos. ¿Sería capaz de aprovecharlo esta vez? La respuesta se la negó Nadal de la misma forma que en el primer set. Elevando el nivel de agresividad y provocando los errores del argentino. Dos juegos más seguidos, incluyendo su sexto break del encuentro pusieron el partido muy favorable para el español (7-5).

En el tercer set se mantuvo la hegemonía de los servicios hasta que en el sexto juego Nadal amenazó el saque de Schwartzman, colocándose 3-2, 0-40 hasta que quebró una vez más (8/14 en total) para asestar la sentencia final.

Nadal se enfrentará en Semifinal del US Open a Matteo Berrettini, que en la jornada de día consiguió su primera clasificación para esta ronda en un Grand Slam. El italiano se impuso por 3-6, 6-3, 6-2, 3-6 y 7-6(5) ante Gael Monfils. Será el primer duelo entre ambos. El Viernes, por una plaza en la Final del US Open.

Nadal y el don de la regularidad.

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El español ha llegado a los Cuartos de Final de todos los Grand Slam.

De Melbourne a Nueva York. Rafael Nadal ha alcanzado, al menos, los Cuartos de Final en todos los Grand Slam esta temporada, una regularidad que le permite destacarse como la mejor raqueta de 2019 en la ATP Carrera a Londres. El español sacó esta vez su billete en Flushing Meadows frente a Marin Cilic, tras imponerse por 6-3, 3-6, 6-1 y 6-2, en 2 horas y 49 minutos.

El favorito N° 2 superó el test más serio en esta edición del US Open para seguir dando forma a un curso brillante, en el que ha conseguido llegar a estas alturas con opciones en todos los torneos que ha disputado salvo en Acapulco (segunda ronda). En los Grand Slam fue campeón en Roland Garros, finalista en el Open Australia y semifinalista en Wimbledon. Su techo en la pista dura americana está aún por escribir.

El dato cobra aún más valor si cabe, cuando se mira el historial del balear. Esta regularidad en los Grand Slam sólo la había conseguido en cuatro ocasiones antes (2008, 2010, 2011 y 2018).

“Eso quiere decir que cuando he jugado al tenis he respondido y he estado competitivo en todas las superficies, mentalmente he estado lo suficientemente bien y a nivel de tenis también”, valora Nadal sobre una situación que no vivía desde 2011, cuando completó por segunda temporada consecutiva todos los Grand Slam estando entre los ocho mejores de cada torneo.

Aunque esa regularidad se ha visto enturbiada por un pequeño lunar: los problemas físicos. Aún con todo ha podido dejar su estampa en la estadística, pero con matices. “En cuanto a físico no he respondido tan bien, porque en estos ocho torneos en los que he llegado a Cuartos de Final, me he retirado en dos: en el Open Australia 2018 y en el US Open 2018”, recuerda el español sobre sus últimos grandes.

“El porcentaje tampoco es tan brillante, pero ahí están los números. Ahí quedan unos resultados que me sirven para seguir sintiendo que tengo opciones para pelear por las cosas más importantes, que me ilusionan y me motivan. Eso siempre da energía para seguir adelante”, cierra el manacorense sobre la cifra que consiguió el Lunes.

Por otro lado, el N° 2 del Ranking ATP amplió la racha de victorias que emprendió en esta gira americana, donde ya encadena siete partidos ganados de manera consecutiva. En el ATP Masters 1000 de Canadá consiguió levantar el título mientras que en Flushing Meadows ya se encuentra en Cuartos de Final, una ronda que ha disputado en nueve ocasiones a lo largo de su carrera en este Grand Slam.

Djokovic se hace aún más grande en Nueva York.

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El serbio cerrará 2018 con dos Grand Slam en Wimbledon y el US Open.

Nueva York reunió el domingo a dos raquetas que ya habían conquistado sus dominios, dos jugadores que habían levantado al cielo estadounidense el trofeo que acredita al campeón del US Open. Si bien Juan Martín del Potro fue el primero en hacerlo en 2009, Novak Djokovic lo consiguió en dos ocasiones más en 2011 y 2015. Y en 2018 añadió una tercera tras imponerse por 6-3, 7-6(4) y 6-3, en tres horas y 16 minutos.

Llegaba con la confianza de haber ido de menos a más en la última quincena, así como de haber confirmado que había vuelto a escena levantando la corona de Wimbledon. Casi dos meses después de aquel 15 de Julio en Londres, el serbio se consolida en Flushing Meadows sumando el Grand Slam número 14 de su carrera e igualando a Pete Sampras en la clasificación histórica.

Djokovic se encuentra ya en el tercer escalón por detrás de los 17 de Rafael Nadal, campeón este curso en Roland Garros, y los 20 de Roger Federer, que estrenó la temporada de Grand Slams en el Open Australia. Eso sí, este curso ganó el pulso al español y el suizo, siendo el único jugador que logra dos coronas de esta categoría este año.

El head to head se decantaba del lado del jugador nacido en Belgrado hace 31 años, ganador en 14 de los 18 enfrentamientos que habían disputado previamente. Y la Final en la Arthur Ashe no fue una excepción, a pesar de que Del Potro dejó todo para tratar de cambiar el signo de una historia escrita en su contra la mayoría de las veces.

Agresivo desde el fondo, tirando con la muñeca suelta y con potencia, sin renunciar a intercambios largos, el argentino fue asegurando su servicio. Si el de Tandil aseguró el 90% de primeros saques, el balcánico se quedó en un 80%. Así fue hasta que el serbio apretó las clavijas al resto, defendiendo cada uno de los misiles que llegaban desde el otro lado de la red.

Djokovic fue capaz de levantar un 40-0 a favor de su rival para obligarle a correr, a jugar intercambios de más de diez golpes y acabar forzando más errores de la cuenta en la figura de Del Potro (11 no forzados). Así llegó el primer break en la primera oportunidad (5-3). Y a continuación, cerró el primer set con su servicio (6-3) tras 44 minutos.

Lejos de conformarse con la ventaja inicial, el serbio continuó agresivo desde el fondo de la pista, manteniendo un esquema claro: castigar la zona de revés de Del Potro. Además, logró minimizar el daño que su rival podía generar con el saque. No obstante, en el primer juego del segundo set fabricó dos oportunidades más de quiebre de las que el argentino pudo escapar.

Sin embargo, la tercera opción de break no la dejó pasar. Djokovic volvió a tomar la iniciativa en el segundo set restando dentro 18 de los 20 primeros puntos que encaró. Con este nivel de intensidad se hizo con tres de los primeros cuatro juegos (3-1). Del Potro tenía que remar contracorriente, si quería que su rival no se acercase peligrosamente al título.

El argentino lo dejó todo sobre la pista para que así no fuese. Reaccionó y encontró las dos primeras opciones de break del partido. Si bien la primera no pudo aprovecharla con un passing paralelo lejos de la línea de fondo, una derecha al pasillo de Djokovic dejó el marcador en 3-3. Del Potro elevó el nivel y se hizo más fuerte desde ambos lados, logrando winners con la derecha y el revés a dos manos hasta doblar los winners de la primera manga (17-6).

Tanto apretó Del Potro que exigió como nunca a Djokovic, lo llevó al límite en un eterno juego de más de 20 minutos, 8 deuces y 3 puntos de break que no pudo convertir (4-4). A pesar de la insistencia del argentino, el desenlace del segundo parcial se decidió en un tie-break con múltiples alternativas, donde el serbio terminó asegurando el set con solidez en los últimos puntos (7-4).

No poder igualar el partido, a pesar de haber hecho méritos para conseguirlo afectó al de Tandil. Después de más de dos horas de lucha, de vaciarse en cada golpe y haber llevado al límite a un rival en una versión sublime, el marcador no era condescendiente con su esfuerzo. Y el apagón emocional lo acabó pagando. En el cuarto juego llegó un nuevo aguijonazo de Djokovic en forma de break (3-1).

Pero si algo no se puede cuestionar a Del Potro es su capacidad de lucha, que volvió a aparecer sobre la Arthur Ashe para recuperar el quiebre de inmediato (3-3). El guion trazado era idéntico al de segundo parcial. El argentino estaba dispuesto a dar guerra hasta la última bola. Hasta que el serbio decidió que había llegado el momento de decir basta, de sentenciar el duelo con un último break (4/7 en total).

«Quiero agradecer a mi equipo, a todos los que me ayudaron a volver a estar en este lugar, a mis amigos, a toda la gente que me apoyó y a toda Argentina que sentí la energía», señaló Del Potro durante la ceremonia de entrega de trofeos. «A veces uno puedo ganar o perder un torneo, pero el amor de toda la gente vale lo mismo que esa copa y ya la tengo. Hoy me llevo el cariño de todos ustedes».

Djokovic sumó el Grand Slam número 50 para el Big Four en las últimas 55 ediciones disputadas. La racha se inició cuando Nadal conquistó Roland Garros en 2005. Desde entonces el propio Nadal ha conseguido 17 títulos, Federer 16, Djokovic 14 y Murray 3.

Del Potro vuelve a la Final del US Open.

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Superó al vigente campeón Nadal para avanzar a su segunda Final de Grand Slam.

Juan Martín del Potro regresa a una Final de Grand Slam en el US Open, precisamente en el mismo escenario donde levantó el primer título de esta categoría hace nueve temporadas. El argentino logró su billete para la última ronda en Flushing Meadows, después de que Rafael Nadal dijese basta tras dos horas de partido cuando el marcador estaba 7-6(3), 6-2.

El español venía arrastrando durante la última semana problemas en la rodilla derecha y ya había necesitado asistencia en su partido de tercera ronda frente a Karen Khachanov. Después de un torneo en el que necesitó 15 horas y 54 minutos para llegar hasta Semifinal, más tiempo que nunca antes en su carrera, el físico no le permitió seguir compitiendo en Nueva York.

Se trata de la segunda retirada de la temporada. La primera se remonta al Open Australia (p. ante Marin Cilic), además de la del viernes ante Del Potro en el US Open. «Odio retirarme», aseguró el español unos minutos después de salir de la pista en la sala de prensa.

El N° 3 del Ranking ATP rompió una racha de tres derrotas consecutivas ante el español en Grand Slam, después de caer en la Semifinal el pasado curso en Nueva York, en la Semifinal de Roland Garros y en los Cuartos de Final de Wimbledon. Levantó su primera corona de Grand Slam en el US Open 2009 y el domingo peleará por reeditar el éxito que firmó entonces.

Después de un titánico primer set que se prolongó durante 70 minutos, las alternativas se sucedieron en el marcador. Pero desde muy pronto Nadal sintió un pinchazo en la rodilla con 2-2, 15-0. Apenas veinte minutos de partido y el manacorense ya estaba lastrado. Con 4-3 pidió la asistencia del fisioterapeuta, que le proporcionó un vendaje que se retiró él mismo dos juegos más tarde.

Por el camino, tanto Nadal como Del Potro se intercambiaron dos breaks para decidir la manga en el tie-break. El argentino, agresivo en sus tiros de fondo, y el español sin la chispa para poder defenderlos y apoyarse en sus tiros de ataque, acabó cerrando el desempate de su lado.

Con 2-1 en el segundo parcial, Nadal pidió nuevamente la asistencia del fisioterapeuta. Y esta vez tras un tiempo médico, su participación en el partido empezó a ponerse en duda. Cada vez con peor movilidad y más dudas acabó estrechando la mano a su rival al final del segundo set.

Nadal también puede con el descaro de Thiem.

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El español avanza a Semifinal del US Open donde le espera Del Potro.

Probablemente sea difícil plantear una propuesta mejor que la que Dominic Thiem presentó en los Cuartos de Final del US Open para tratar de derrocar al vigente campeón Rafael Nadal. Desborde desde el revés y potencia con la derecha fueron los argumentos contra los que tuvo que combatir el número uno del mundo, que lejos de intimidarse acabó remontando por 0-6, 6-4, 7-5, 6-7(4), 7-6(5).

En otra cálida noche neoyorquina donde el termómetro coqueteó con los 30 grados y el porcentaje de humedad estuvo cerca del 70%, el español fue de menos a más. Le costó entrar en el partido, mientras su rival no tuvo piedad en pasarle por encima. Hasta que despertó. Hasta que después de cuatro horas y 49 minutos apagó los destellos de Thiem para hacerlos propios y abrirse paso en Semifinal.

Nadal se presenta entre los cuatro mejores en Flushing Meadows por séptima vez en su carrera desde que se estrenó en esa ronda hace diez años. Además, eleva a once las victorias consecutivas en la pista dura del Grand Slam estadouniense desde que inició su camino a su tercer título el pasado curso.

Este martes Thiem saltó a la pista tocado con una varita. Prácticamente sin margen de error (sólo 2 no forzados) y con un total de 13 golpes ganadores, la mayoría desde el lado del revés, desmontó al número uno del mundo en apenas 24 minutos. El austriaco triplicó los puntos del primer set 24-7 para endosarle un 0-6 a Nadal, algo que nadie conseguía desde que Philipp Kohlschreiber lo hizo en Miami 2017.

Eso sí, en territorio Grand Slam para encontrar un set con este resultado en contra del español hay que remontarse hasta el Open Australia 2015, cuando en los Cuartos de Final Tomas Berdych consiguió firmar un 0-6. También en la Final de Wimbledon 2006 lo hizo Roger Federer, mientras que Andy Roddick fue el primero en hacerlo en la segunda ronda del US Open 2004.

La puesta en escena impecable de Thiem con el primer servicio (7/7) fue diluyéndose a medida que avanzó la segunda manga. No obstante, sus números de éxito se redujeron hasta el 67%, lo que aprovechó Nadal para encontrar sus primeras opciones al resto. Además, en el séptimo juego del encuentro firmó su primer juego con el servicio en blanco (4-3) y uno más tarde convirtió su primer break (5-3).

Con actitud y piernas había logrado sofocar el torbellino que se levantó al otro lado de la red durante la primera hora. Sin embargo, Thiem no había dicho la última palabra y de inmediato devolvió el quiebre (5-4), castigando con el revés, el mismo golpe que con un error había concedido la ventaja a Nadal previamente.

Sin autoridad de los servicios, el manacorense aprovechó para volver a romper el saque del austriaco (6-4) y al grito de un «¡Vamos!» que retumbó en la Arthur Ashe celebró con su palco que había entrado de lleno en el partido. De esta manera, todo quedaba igualado.

El partido elevó la intensidad y ni Nadal ni Thiem estaban dispuesto a regalar un milímetro. Si el N° 9 del mundo trazaba una diagonal perfecta con el revés a una mano, el principal favorito en Nueva York respondía con otro a dos manos dibujando la misma trayectoria. El duelo tomó tintes épicos, cuando el austriaco sacó con 5-4 para cerrar el set, tras quebrar al balear.

Pero cuando el corazón se acelera, en la hora de los valientes, Nadal no tiene rival. Se hizo grande al resto, primero para devolver el break (5-5) y luego para terminar cumpliendo su amenaza con tres juegos consecutivos (7-5). Un error incomprensible en la volea de Thiem concedió la tercera oportunidad en forma de punto de set que el español no perdonó para adelantarse por primera vez en el encuentro.

El inicio del cuarto set llevó al español a remar de nuevo a contracorriente. En el tercer juego, Thiem aprovechó su segunda opción de break para adelantarse otra vez 1-3. El N° 1 del Ranking ATP trató de recuperar la distancia en el sexto juego, pero el austriaco se defendió en dos ocasiones para que su rival no lograse quebrarle (3-4). Y sólo un juego más tarde no pudo retrasar lo inevitable. Nadal sumó un quiebre más (4-4) y el tie-break decidió del lado de Thiem (7-4).

La épica estaba llamada a sobrevolar la pista central del US Open en el quinto set. Más que nunca tanto Nadal como Thiem se aferraron a los servicios y con uñas y dientes defendieron conservar sus saques. El austriaco fue incluso capaz de salvar cinco puntos de break. Una vez más el tie-break fue el juez y esta vez la balanza se decantó del lado de Nadal. Un remate lejos de la línea de fondo fue la sentencia.

En Semifinal Nadal se medirá ante uno de sus grandes rivales esta temporada, Juan Martín del Potro. El argentino, que ha ascendido este año a la posición más alta de su carrera (N° 3), ha perdido sus últimos tres encuentros consecutivos ante el español, todos en Grand Slams (Semifinal US Open 2017, Semifinal Roland Garros 2018 y Cuartos de Final Wimbledon 2018).

Nadal sofoca la rebelión de Basilashvili.

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El N° 1 continúa la defensa del título y ya pisa los Cuartos de Final.

El Estadio Arthur Ashe dio la bienvenida el domingo a una nueva jornada con una puesta en escena del vigente campeón Rafael Nadal, en la que supo reinventarse a lo largo del partido. El español se presentó en Cuartos de Final del US Open, después de superar a Nikoloz Basilashvili por 6-3, 6-3, 6-7(6) y 6-4, en tres horas y 19 minutos.

A pesar de que el manacorense había arrasado a su rival en Octavos de Final hace apenas un año en Roland Garros (sólo cedió un juego), Basilashvili llegaba después de haber apartado al cabeza de serie N° 18 Jack Sock. El americano era uno de sus potenciales rivales en Octavos de Final, pero el georgiano lo evitó.

Ya desde los primeros minutos del encuentro quedó claro que no iba a ser un paseo para el tres veces ganador del US Open. No obstante, hasta el 3-3, Nadal sólo pudo ganar un punto al resto (1/13). Eso sí, en el octavo juego aprovechó su segunda opción de break para asestar un golpe al marcador (5-3). Y a continuación con su saque cerró por 6-3.

La autoridad del español continuó al inicio del segundo set. Toda la seguridad de Bashilashvili con el servicio se esfumó una vez más en el primer juego cuando Nadal quebró por segunda vez para escaparse (2-0). Cinco juegos consecutivos fueron una ventaja demasiado amplia para el N° 1 del mundo.

Incluso cuando el georgiano apretó al resto colocándose con tres ventajas que le dieron la posibilidad para devolver el break con 2-1, el manacorense las fue salvando una a una. Con un 81% de puntos ganados con el primer saque amarró también el segundo parcial, tras otro nuevo quiebre (6-3).

Con tenis control, apretando el acelerador cuando era necesario, Nadal iba manejando el partido sin aparentes problemas. E incluso cuando se despistó con su servicio tuvo la capacidad para volver de inmediato.

En el inicio del tercer set Basilashvili convirtió un break en su cuarta oportunidad para colocarse 2-1 y saque. Pero el español reaccionó al resto para igualar 2-2. Los saques se impusieron hasta el final del set y el tie-break decidió la balanza por 8-6. Un balance de 23 winners y 17 no forzados fueron el espejo de la agresividad del georgiano en cada tiro.

Pero Nadal apenas tardó en sofocar el intento de rebelión de su rival. Tal y como ocurrió en el segundo set, arrancó con una ventaja de 2-0 aunque tampoco pudo cerrarle la puerta a su rival para siempre. Basilashvili volvió a rescatar la diferencia para ponerse 3-3, antes de que el español acelerara definitivamente hacia la victoria.

En Cuartos de Final Nadal se enfrentará por cuarta vez esta temporada a Dominic Thiem. Y por primera vez, después de diez partidos en el head to head (7-3 para el español) se medirán en pista dura.

Por octava vez en su carrera, el español accede a los Cuartos de Final del US Open. Las últimas cuatro veces que lo ha hecho se ha presentado en la final (2010, 2011, 2013 y 2017). ¿Se repetirá también en 2018?

Nadal logra su Grand Slam número 16.

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El español alza su tercer US Open al superar a Anderson.

Un nuevo capítulo de la historia del tenis. Con puño y raqueta de Rafael Nadal. El No. 1 del mundo logró hoy su tercer US Open (también 2010 y 2013) al superar en la Final disputada en la pista Arthur Ashe al sudafricano y No. 32 del mundo, Kevin Anderson. En dos horas y 27 minutos de encuentro, que dominó de principio a fin, el español se impuso por un sólido 6-3, 6-3 y 6-4.

De esta manera, el mallorquín logra su corona de Grand Slam No. 16 (16-7 en finales) y reduce distancias una vez más con Roger Federer, que posee el récord absoluto con 19. Es más, nunca antes el suizo y Nadal habían logrado repartirse por igual los títulos grandes en una misma temporada: este año Federer se alzó en el Open de Australia y Wimbledon, mientras que Nadal lo ha hecho en Roland Garros y US Open.

El primer set consistió en un ejercicio de paciencia para Nadal. El español escaneó con rapidez el servicio de Anderson, que se vio constantemente presionado por el resto del No. 1 del mundo. Si bien resistió en sus primeros juegos al saque -en larguísimos games- Anderson no pudo evitar que del 3-2 pasase a perder el set con un parcial de 4-0 de Nadal, que muy concentrado, sólo cometió 5 errores no forzados (por los 23 de Anderson).

Sin ocasiones de break en los primeros cinco juegos del segundo set, la tregua terminó en el sexto. Nadal se hizo con dos bolas de quiebre y si bien Anderson salvó la primera, no pudo evitar que el español se escapase en el marcador en la segunda, con un un punto pegado a la red creando un muro infranqueable para el sudafricano.

La tercera manga arrancó con break del español, que se encaminó decidido hacia su corona No. 16 de Grand Slam. Sin mirar atrás. Sin conceder ocasiones de break. Imparable.

Nadal se une así al grupo de jugadores capaces de ganar el US Open al menos en tres ocasiones con Jimmy Connors (5), Roger Federer (5), Pete Sampras (5), John McEnroe (4) e Ivan Lendl (3). No sólo eso, por cuarta vez en su carrera, el español gana más de un Grand Slam por curso. Ya lo hizo en en 2010 (3: Roland Garros, Wimbledon, US Open); 2013 (2: Roland Garros y US Open) y 2008 (2: Roland Garros y Wimbledon).

La lucha por el No. 1 del Ranking ATP a final de año queda con un Nadal en posición privilegiada y un buen colchón de puntos para lo que queda de curso. Las matemáticas son fáciles de aquí a noviembre. El español defiende 100 puntos de aquí a final de año mientras que Federer sólo sumará.

En Nueva York, siguió la tradición del Big Four. Y es que en 45 de los últimos 50 Grand Slams han acabado en manos de Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic o Andy Murray. Flushing Meadows fue el paraíso una vez más para Nadal.

Un imponente Nadal avanza a la Final.

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El español remonta ante Del Potro y peleará por su tercer US Open.

Imponente. Así es como Rafael Nadal llegó a la Final del US Open. El español se llevó el duelo de Semifinal ante Juan Martín del Potro remontando una manga de desventaja. Tras más de dos horas y 31 minutos de encuentro, el No. 1 del mundo se impuso por 4-6, 6-0, 6-3 y 6-2.

De esta manera, Nadal eleva a un 23-3 en partidos de Semifinal en Grand Slam, 4-2 en el US Open, por lo que competirá en su Final No. 23 de un grande, con un récord de 15-7. El campeón de 15 Grand Slam buscará el próximo domingo distanciarse aún más de Pete Sampras, a quien ya superó en la lista histórica de títulos grandes, quedándose sólo por detrás de Roger Federer y sus 19.

Era el decimoquinto capítulo de la rivalidad entre el español y el argentino, con una ventaja de 8-5 en el head to head a favor de Nadal. Sin embargo, Del Potro contaba con un 5-4 a favor sobre pista dura y sobre todo, sumó como victoria el enfrentamiento más reciente entre ambos en las semifinales de los Juegos Olímpicos de Río.

También comportaba un rematch de la Semifinal de 2009, año en el que Del Potro logró su único Grand Slam. En esa ocasión, el argentino superó a Nadal por un triple 6-2. Esta vez el guión fue distinto.

Un break fue suficiente para que Del Potro, que no concedió una sola de break en el parcial, se llevase la primera manga ante Nadal. El intercambio de golpes más natural se dio con la derecha zurda del español y el revés de Del Potro, que supo resistir del que a priori es su golpe menos bueno hasta poder confirmar con su derecha el golpe ganador. Pero también los hubo de revés.

La respuesta de Nadal no se hizo esperar en la segunda manga. En la primera ocasión de break que dispuso en todo el partido, quebró a Del Potro para ponerse con un 3-0 de entrada. El correctivo no quedó ahí, y con el argentino más desconcentrado, Nadal puso una marcha más. Y cuanto a más fue el español, a menos lo hizo el argentino. Contundente 6-0, con 13 golpes ganadores por sólo un error no forzado, para poner tablas y empezar un nuevo partido.

En el nuevo escenario, Nadal ejerció de No. 1 del Ranking ATP. Un parcial total de 9-0 entre el segundo set y el tercero puso al español con todo de cara, mientras Del Potro trató de detener el tren al poner el primer juego de su raqueta en el tercer set. Sin embargo, Nadal ya había cogido carrerilla. El español no dio opción.

Ya en la cuarta manga, Nadal quebró en el tercer juego y aceleró hacia la Final sin mirar atrás. El primero fue en 2010 ante Novak Djokovic. El segundo tres años después ante mismo rival. Y en 2017, Nadal peleará por su segundo Grand Slam del año, en su tercera Final de un grande del curso. Buscando el triplete en Flushing Meadows. Su rival será alguien a quien conoce desde niño, el sudafricano Kevin Anderson, con quien tiene un cara a cara favorable de 4-0.

Este 2017 está siendo un año para enmarcar para el español. Campeón en Montecarlo (v. a Ramos Viñolas), Barcelona (v. a Thiem), Madrid (v. a Thiem), Roland Garros (v. a Wawrinka) y finalista en el Abierto de Australia (p. ante Federer), Acapulco (p. ante Querrey) y Miami (p. ante Federer), Nadal buscará el quinto título del curso. El mallorquín va por más.