Nadal también puede con el descaro de Thiem.

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El español avanza a Semifinal del US Open donde le espera Del Potro.

Probablemente sea difícil plantear una propuesta mejor que la que Dominic Thiem presentó en los Cuartos de Final del US Open para tratar de derrocar al vigente campeón Rafael Nadal. Desborde desde el revés y potencia con la derecha fueron los argumentos contra los que tuvo que combatir el número uno del mundo, que lejos de intimidarse acabó remontando por 0-6, 6-4, 7-5, 6-7(4), 7-6(5).

En otra cálida noche neoyorquina donde el termómetro coqueteó con los 30 grados y el porcentaje de humedad estuvo cerca del 70%, el español fue de menos a más. Le costó entrar en el partido, mientras su rival no tuvo piedad en pasarle por encima. Hasta que despertó. Hasta que después de cuatro horas y 49 minutos apagó los destellos de Thiem para hacerlos propios y abrirse paso en Semifinal.

Nadal se presenta entre los cuatro mejores en Flushing Meadows por séptima vez en su carrera desde que se estrenó en esa ronda hace diez años. Además, eleva a once las victorias consecutivas en la pista dura del Grand Slam estadouniense desde que inició su camino a su tercer título el pasado curso.

Este martes Thiem saltó a la pista tocado con una varita. Prácticamente sin margen de error (sólo 2 no forzados) y con un total de 13 golpes ganadores, la mayoría desde el lado del revés, desmontó al número uno del mundo en apenas 24 minutos. El austriaco triplicó los puntos del primer set 24-7 para endosarle un 0-6 a Nadal, algo que nadie conseguía desde que Philipp Kohlschreiber lo hizo en Miami 2017.

Eso sí, en territorio Grand Slam para encontrar un set con este resultado en contra del español hay que remontarse hasta el Open Australia 2015, cuando en los Cuartos de Final Tomas Berdych consiguió firmar un 0-6. También en la Final de Wimbledon 2006 lo hizo Roger Federer, mientras que Andy Roddick fue el primero en hacerlo en la segunda ronda del US Open 2004.

La puesta en escena impecable de Thiem con el primer servicio (7/7) fue diluyéndose a medida que avanzó la segunda manga. No obstante, sus números de éxito se redujeron hasta el 67%, lo que aprovechó Nadal para encontrar sus primeras opciones al resto. Además, en el séptimo juego del encuentro firmó su primer juego con el servicio en blanco (4-3) y uno más tarde convirtió su primer break (5-3).

Con actitud y piernas había logrado sofocar el torbellino que se levantó al otro lado de la red durante la primera hora. Sin embargo, Thiem no había dicho la última palabra y de inmediato devolvió el quiebre (5-4), castigando con el revés, el mismo golpe que con un error había concedido la ventaja a Nadal previamente.

Sin autoridad de los servicios, el manacorense aprovechó para volver a romper el saque del austriaco (6-4) y al grito de un “¡Vamos!” que retumbó en la Arthur Ashe celebró con su palco que había entrado de lleno en el partido. De esta manera, todo quedaba igualado.

El partido elevó la intensidad y ni Nadal ni Thiem estaban dispuesto a regalar un milímetro. Si el N° 9 del mundo trazaba una diagonal perfecta con el revés a una mano, el principal favorito en Nueva York respondía con otro a dos manos dibujando la misma trayectoria. El duelo tomó tintes épicos, cuando el austriaco sacó con 5-4 para cerrar el set, tras quebrar al balear.

Pero cuando el corazón se acelera, en la hora de los valientes, Nadal no tiene rival. Se hizo grande al resto, primero para devolver el break (5-5) y luego para terminar cumpliendo su amenaza con tres juegos consecutivos (7-5). Un error incomprensible en la volea de Thiem concedió la tercera oportunidad en forma de punto de set que el español no perdonó para adelantarse por primera vez en el encuentro.

El inicio del cuarto set llevó al español a remar de nuevo a contracorriente. En el tercer juego, Thiem aprovechó su segunda opción de break para adelantarse otra vez 1-3. El N° 1 del Ranking ATP trató de recuperar la distancia en el sexto juego, pero el austriaco se defendió en dos ocasiones para que su rival no lograse quebrarle (3-4). Y sólo un juego más tarde no pudo retrasar lo inevitable. Nadal sumó un quiebre más (4-4) y el tie-break decidió del lado de Thiem (7-4).

La épica estaba llamada a sobrevolar la pista central del US Open en el quinto set. Más que nunca tanto Nadal como Thiem se aferraron a los servicios y con uñas y dientes defendieron conservar sus saques. El austriaco fue incluso capaz de salvar cinco puntos de break. Una vez más el tie-break fue el juez y esta vez la balanza se decantó del lado de Nadal. Un remate lejos de la línea de fondo fue la sentencia.

En Semifinal Nadal se medirá ante uno de sus grandes rivales esta temporada, Juan Martín del Potro. El argentino, que ha ascendido este año a la posición más alta de su carrera (N° 3), ha perdido sus últimos tres encuentros consecutivos ante el español, todos en Grand Slams (Semifinal US Open 2017, Semifinal Roland Garros 2018 y Cuartos de Final Wimbledon 2018).

Nadal alcanza su décima Final en Roland Garros.

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El español se medirá a Stan Wawrinka por la Copa de Mosqueteros.

Rafael Nadal impuso su ley en Roland Garros. Y lo hizo como nueve veces campeón con hambre de ‘La Décima’. El español superó a un gran Dominic Thiem, que venía de destronar al vigente campeón Novak Djokovic, y tras dos horas y 7 minutos, apurando la luz antes del anochecer, venció por 6-3, 6-4 y 6-0.

Siempre que llegó a la final, Nadal alzó la Copa de Mosqueteros. Y esta vez, igual que en 2008, 2010 y 2012, lo hace sin ceder un set y con tan solo 29 juegos perdidos, su récord personal antes de llegar a un partido decisivo en París (Borg aún posee el récord absoluto con 27 en Roland Garros 1978). El español se convirtió en el tercer hombre en la historia en alcanzar diez finales de un mismo torneo, uniéndose a Bill Tiden (10 finales de US Open) y Roger Federer (10 finales de Wimbledon).

Los dos jugadores llegaron a la semifinales en un excelente estado de forma. Ambos como líderes en victorias sobre tierra batida en esta presente temporada, los dos con 22 triunfos. Thiem llegaba con el título de Río de Janeiro (v. a Carreño Busta) y las finales de Barcelona y Madrid en el bolsillo, mientras Nadal lo hacía con los títulos de Montecarlo, Barcelona y Madrid.

Se trataba del cuarto enfrentamiento entre español y austríaco en este 2017, todos sobre tierra batida, todos en torneos consecutivos. En Barcelona y Madrid, Nadal impuso la ley del local. En Roma, Thiem fue superior. El objetivo del pupilo de Günter Bresnik no era otro que unirse a Novak Djokovic y Gastón Gaudio como únicos hombres capaces de ganar en tres ocasiones o más a Nadal en su arcilla.

Pero la misión era harto complicada. Eso no impidió que Thiem arrancase el encuentro con break a favor. El español respondió de inmediato con un parcial de 3-0 y dos breaks que le sirvieron para hacerse fuerte. En su territorio fetiche. En 47 minutos, el primer set más largo para el mallorquín en lo que va de torneo, Nadal se hizo con la manga inicial disparando 9 golpes ganadores y una resistencia desde el resto que llevó a Thiem a cometer 15 errores no forzados.

Ahora sí, el objetivo se volvía hito aún por conquistar. En sus 100 victorias previas en tierra al mejor de cinco sets (de 102 posibles), Nadal había ganado siempre tras llevarse el primer set.

En la segunda manga, Thiem vio como cada vez era más y más difícil ganar un peloteo a Nadal. El español se iba sintiendo cada vez más fuerte y el austríaco se vio obligado a arriesgar demasiado. El nueve veces campeón, que conoce cada rincón de la Chatrier, se hizo con un break tempranero y desde la ventaja, fue creciendo en jerarquía. Thiem dio un paso al frente, menos alejado de la línea de fondo, pero Nadal seguía cual muro infranqueable. Cerró sin apuros la segunda manga, donde sólo cometió seis errores no forzados.

Inspirado, Nadal fue un huracán incontrolable. Y nada más empezar el tercer set, cuando el sol ya caía, quebró de nuevo a Thiem y se encaminó hacia la final pisando el acelerador con tremenda autoridad. Sin mirar atrás.

Stan the man, el rival de la final. En el partido decisivo le espera el campeón de 2015, ganador de 3 Grand Slam: Stan Wawrinka. El suizo se impuso en una épica semifinal a cinco mangas al Número 1 del Ranking ATP Andy Murray (6-7(6), 6-3, 5-7, 7-6(3) y 6-1) y disputará su segunda final en el Bois de Boulogne.

Si bien Nadal domina el head to head por 15-3, Wawrinka se llevó la única final de Grand Slam que han disputado entre ambos. Fue en 2014, en el Open Australia, cuando el suizo se coronó por primera vez en la categoría.