Djokovic se corona en Madrid.

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El serbio logra su tercer título en el Madrid Open.

Una demostración de autoridad en toda regla. Novak Djokovic coronó su tercer título del Madrid Open, remarcando su control al frente del ATP Tour. El balcánico, que llevaba cerca de tres años sin ganar un título sobre tierra batida (Roland Garros 2016), completó un viaje en el tiempo para reencontrarse con la superficie más lenta del circuito. La misma que puede terminar de aferrarlo a la cima del tenis masculino. Con una calma absoluta, el serbio se ganó el aplauso del Estadio Manolo Santana.

El N° 1 mundial desbordó por 6-3 y 6-4 al griego Stefanos Tsitsipas para conquistar su 33º título ATP Masters 1000, igualando la plusmarca histórica establecida por Rafael Nadal en torneos de esta categoría. El serbio levanta así el 74º título individual de su carrera deportiva y el segundo de la temporada 2019, después de conquistar el Open Australia el pasado mes de Enero.

La primera manga fue un buen ejemplo de experiencia. Si Tsitsipas intentó acudir a lo desconocido, buscando poner las manos en su primera copa ATP Masters 1000, Djokovic compitió sabiendo lo que encontraría a cada paso. El serbio arrebató el primer turno de servicio a su rival y pudo competir durante toda la primera manga con viento a favor. El 3-0 que supo colocar de inicio antes de romper a sudar le permitió dominar tácticamente la entrada en calor. Apenas una rotura le permitió tener el control ante Tsitsipas, incapaz de generar una pelota de rotura en todo el primer set.

Ante los problemas surgió el gran carácter de Tsitsipas, dispuesto a plantar cara a los mayores nombre del circuito. Ante uno de los mejores restadores del mundo al acecho, cada turno de servicio fue un camino por la cuerda floja. Y Djokovic estuvo a punto de morder bien pronto, con un 15-40 con 1-1 en el marcador. La presión nunca descendió: Novak logró al menos dos puntos por juego en cada turno de devolución desde entonces. Con 4-4 y una sensación de peligro constante arrebató el servicio a Tsitsipas. Para el número 1, la oportunidad fue suficiente para culminar la victoria al saque.

Djokovic tuvo respuestas para el impredecible juego de su adversario. No dudó Tsitsipas en buscar al serbio cerca de la red, un área de pista que el heleno controla como pocos jugadores de su generación. Si las dejadas fueron frecuentes también lo fue la anticipación de Novak, rápido como un rayo para responder a cada cambio de ritmo del griego. A diferencia de muchos compañeros, desesperados durante la semana por la táctica de Stefanos, el N° 1 mundial aceptó cada dificultad táctica que planteó el encuentro.

El triunfo sirvió para que Djokovic empatara el historial head to head ante Tsitsipas (1-1), vencedor en el único duelo previo en los Octavos de Final de la Rogers Cup 2018 en Toronto. Entre dos jugadores bien instalados en el Top 10 del Ranking ATP, acostumbrados a las rondas finales de los mayores torneos, los capítulos de esta rivalidad podrían multiplicarse en los próximos meses.

Los triunfos de Djokovic en Madrid han representado momentos muy especiales en la carrera del balcánico. La edición de 2011 (d. Nadal) fue la antesala de su primer ascenso al No. 1 mundial, terminando de colocar al serbio en la historia del circuito. En la temporada 2016 (d. Murray), con una carrera ya legendaria a la espalda, a su triunfo en la Caja Mágica se sucedió la conquista de Roland Garros para completar la colección del Grand Slam.

Ahora, y tras dejar una firme huella en el corazón de la tierra batida, Djokovic mira con ambición al futuro como líder del ATP Tour. El serbio competirá en el Masters 1000 Roma, su torneo sobre arcilla más solvente con cuatro títulos, y culminará la gira en Roland Garros, donde intentará levantar su cuarta corona consecutiva de Grand Slam. Un horizonte espectacular en manos del actual rey del circuito.

Fognini se corona en Montecarlo.

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El italiano conquista su primer ATP Masters 1000.

En una final bien inesperada cualquier cosa podía suceder. Fabio Fognini se coronó el Domingo en el Masters 1000 Montecarlo 2019 el título más importante de su carrera, colocando en su palmarés una copa a la altura de su talento. El tenista de San Remo se convirtió en el primer jugador italiano en levantar una copa ATP Masters 1000, categoría inaugurada en la temporada 1990, y dejó su nombre grabado en uno de los torneos más históricos del calendario.

El N° 18 mundial desbordó por 6-3 y 6-4 al serbio Dusan Lajovic en 1 hora y 38 minutos en una Final marcada por los nervios de ambos debutantes. El balcánico, presente en el primer Final ATP Tour de su carrera, sucumbió en una jornada de cielos pesados, bastantes rachas de viento y, sobre todo, una monumental tensión por la copa que tenían entre las manos. Una presión evidente que se notó desde los primeros puntos del encuentro.

Después de avanzar hasta la Final sin ceder una manga, Lajovic creyó en sus opciones desde el desorden. Ante la figura de Fognini, un tenista tan impredecible como definitivo, Dusan procuró ser un objetivo nada fácil de localizar. El serbio comenzó la Final durmiendo la pelota con su revés cortado, tomando la red con decisión y rompiendo cualquier guión desde el fondo en la arcilla. Sin ritmo y alejado de cualquier lógica en el polvo de ladrillo, llegó a romper el saque de Fognini y situarse 2-1 en el marcador.

Si algo caracteriza a Fognini es su indiferencia ante las circunstancias. Con ese aparente temple del que ha hecho firma, el italiano logró imponer su golpe de revés con el paso de los minutos. Un golpe de aceleración máxima, con una capacidad innata para la apertura de ángulos, comenzó a desmontar el difuso plan de Lajovic. Fabio logró ganar cinco de los últimos seis juegos del primer set desde el silencio, apoyado por una grada que lo apoyó mayoritariamente.

El italiano, que superó al 11 veces campeón Rafael Nadal en la Semifinal, tuvo razones de sobra para confiar en que la ocasión sería gloriosa. Fognini rompió a Lajovic en el primer juego del segundo set y comenzó a vislumbrar una opción real de campeonato. Y los problemas nunca desaparecieron: Lajovic recuperó de inmediato la rotura, un vendaje en su pierna derecha fue colocado en mitad de la segunda manga y la agresividad de su rival fue en ascenso hacia el final del partido.

Con todo, la mano de Fognini siempre estuvo un paso por delante. Las derechas invertidas del italiano fueron un martillo contra el revés a una mano de Lajovic. Sus pasos cortos, un arma clave para medir los durísimos golpes de su rival y su intuición, siempre alerta en momentos decisivos, fundamentales para alcanzar las dejadas de emergencia de su adversario. Cuando lo necesitó, Fabio siempre tuvo la respuesta adecuada.

El título supone un balón de oxígeno para Fognini, que asciende a la mejor posición de su carrera en el N° 12 mundial. Montecarlo estrenó nuevo rey.

Federer reina en Miami.

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El suizo suma el título N° 101 de su carrera y llega a 28 ATP Masters 1000.

A los 37 años, Roger Federer continuó haciendo historia. El suizo, que hace unas semanas llegó a los 100 títulos en Dubai, venció 6-1 y 6-4 a John Isner en la Final del Miami Open y siguió rompiendo récords. Así, al llegar a los 101 trofeos en su carrera, Federer sumó su ATP Masters 1000 número 28, el cuarto en Miami, y cerró exitosamente su primer tramo de la temporada: quitando la derrota contra Stefanos Tsitsipas en los Octavos de Final del Open Australia, Federer ha ganado dos torneos (Dubái y Miami) y ha llegado a la Final en otro (Indian Wells, donde perdió con Dominic Thiem). Para enmarcar.

Y Federer lo hizo de una forma extraordinaria: ganando todos los puntos que jugó con su primer saque y cediendo solo 3 en total, ante Isner, uno de los mejores sacadores de todo el ATP Tour.

Hasta ahora, Federer e Isner se habían encontrado en 7 ocasiones, con un balance de 5-2 para el suizo. Sin embargo, la última vez que se vieron las caras, en París 2015, el triunfo se llevó el estadounidense en un partido que se decidió con un tie-break en el parcial decisivo. Aunque de ese último partido habían pasado casi cuatro años, el recuerdo de haber salido vencedor impulsó a Isner en el arranque de la Final.

El estadounidense, campeón de Miami la temporada pasada al imponerse a Alexander Zverev en la Final, logró el gran objetivo de volver a alcanzar el partido decisivo en el segundo ATP Masters 1000 del calendario, colocándose en la posición ideal para defender el título que consiguió en 2018, hasta ahora el primero y único de la categoría para Isner.

Al pisar la pista, Federer se lanzó a disputar su 50ª final de Masters 1000 (con un balance de 27 victorias por 22 derrotas), la quinta en Miami, con una meta entre ceja y ceja: ganar su Masters 1000 número 28, el título 101 de su carrera, el cuarto en Florida tras las victorias de 2005, 2006 y 2017.

Federer, en cualquier caso, no bajó la guardia y aterrizó en el cruce decisivo redoblando las precauciones.

En la previa, Federer había insistido en la importancia de aprovechar sus oportunidades para romper el poderoso saque de Isner, uno de los mejores del circuito. Sin embargo, el suizo no tardó nada en lograr un break, tomándole la delantera a la Final desde bien pronto. Fue en el primer juego del duelo cuando Federer consiguió un break que le colocó con 1-0 en el marcador, una ventaja que rápidamente convirtió en 2-0.

El suizo, como siempre decidido a practicar un tenis muy agresivo, se mostró igualmente decidido a morder al resto, lo que se tradujo en resultados muy favorables para el campeón de 20 torneos del Grand Slam. En 18 minutos de final, Federer le había roto el saque a Isner otra vez para ponerse 4-1, abriendo una brecha enorme en la pelea por el título cuando ganó su siguiente turno de servicio en blanco para mandar 5-1.

Lanzado por la confianza de encontrarse jugando muy cómodo, Federer se hizo con el primer parcial en 25 minutos, rompiendo de nuevo el saque de Isner, sumando un total de tres breaks en esa primera manga. El suizo, que tuvo un balance de 7 golpes ganadores por tan solo 2 errores no forzados, controló a Isner a placer, anulando todas las armas de su contrario.

Aunque más apretado, el segundo parcial fue un reflejo del partido: Federer fue ganando sus saques con solvencia mientras Isner se resintió de unos problemas en su rodilla derecha que le hicieron terminar la Final con evidentes problemas de movilidad, aguantando las lágrimas de impotencia en los ojos.

Así ganó Federer en Miami: tras romperle el servicio a Isner cuando el estadounidense buscaba el 5-5 en el marcador, la forma de cerrar otra gran tarde en su carrera.

Thiem hace historia en Indian Wells.

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El austríaco logró su primer ATP Masters 1000 al vencer a Roger Federer.

Roger Federer y Dominic Thiem lucharon por el título de Indian Wells, con mucho en juego para ambos competidores. Un duelo en el desierto para saborear ATP Masters 1000. Federer capturó el primer set 6-3, pero Thiem respondió con otro 6-3 y prevaleció en el último set, por 7-5, logrando así su primer ATP Masters 1000 y mejorando a 3-2 el cara a cara con el suizo.

El primer Masters 1000 del año estuvo en juego en Indian Wells, con Federer en busca de un sexto título récord en el desierto de California y con Thiem buscando inaugurar su palmares con torneos de la categoría. Actualmente, el suizo está empatado con Novak Djokovic en la cima de la tabla de máximos ganadores del prestigioso torneo de pista dura. Además, el suizo estaba persiguiendo su título N° 101, el 28 a nivel de Masters 1000.

En el otro lado de la red, Thiem apuntó a su momento en el centro de la atención de la Final. Apareciendo en su tercera Final, anteriormente cayó ante Rafael Nadal en el Madrid Open 2017 y ante Alexander Zverev el año pasado en la capital española.

Empatados a dos victorias cada uno, el campeón del Domingo se ganó el derecho de dominar la serie en el head to head contra su rival. Federer prevaleció más recientemente en el Masters Cup de 2018, mientras que Thiem ganó los dos encuentros anteriores.

Al igual que en los partidos previos, los márgenes son muy estrechos cuando Federer y Thiem se enfrentan. El suizo llegó en buena forma, entrando al encuentro con una racha de nueve victorias consecutivas, incluyendo 15 sets ganados de forma consecutiva. Su oponente austríaco ha perdido solo un set esta quincena, superando a un determinado Milos Raonic en la Semifinal del Sábado.

Habiendo sido quebrado solo dos veces al entrar en la Final, el servicio de Thiem fue asediado inmediatamente cuando comenzó el juego. Se libraría de un 0-40 con tres errores de revés de Federer, pero no pudo evitar una cuarta oportunidad de quiebre.

A la edad de 37 años, un veterano Federer mostró sus nuevas piernas con 3-1 en el primer parcial, corriendo hacia la línea de fondo para golpear un tweener. Y a pesar de ser de todo, el suizo se adelantó una vez más, tomando una ventaja de 5-3 tras un sublime golpe ganador con una media volea. Así, Fededer sellaría el primer set después de 37 minutos, ganando ocho de ocho puntos en la red.

Antes del partido, Federer había ganado 20 finales consecutivas al hacerse con el primer set. Pero Thiem tenía planes para detener la racha, arrebatando rápidamente un break en el segundo set de repente, Thiem obtuvo 13 de 14 puntos para tomar una ventaja de 4-1. Sin problemas, el swing del austríaco fue rápido y Thiem forzó sin aviso un tercer parcial.

Entonces, el austríaco reclamó la victoria contra Federer, elevando su tenis para firmar un triunfo que difícilmente olvidará.

Nadal gana el duelo generacional para llegar a la Final en Melbourne.

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El español peleará por su segunda corona en el Open Australia diez años después.

Rafael Nadal y Stefanos Tsitsipas se citaron este Jueves en la Rod Laver Arena en un duelo generacional. En un pulso de presente contra futuro. En una batalla de veterano frente a aspirante. Pero ambos con un mismo objetivo: la Final del Open Australia. Y la balanza se decantó del lado de la madurez del campeón de 17 Grand Slam, que tratará de sumar uno más, después de derrotar al griego por 6-2, 6-4 y 6-0 en una hora y 46 minutos.

12 años y 70 días de distancia les separan, en lo que supone la novena diferencia de edad más grande en la historia de la Semifinal de Grand Slam (Era Open). Nadal, de 32 años y 238 días, y Tsitsipas, de 20 años y 168 días, se medían por tercera vez. Hasta entonces, el español se había impuesto en todos los antecedentes que registraba el head to head (Barcelona y Canadá), y esta vez la historia no cambió.

En un día en el que Melbourne ardió superando los 40 grados en el termómetro por primera vez desde que arrancó el torneo el pasado 14 de enero, el manacorense se ganó el derecho a pelear por una nueva corona en el Abierto de Australia diez años después. No obstante, será su quinta final en Las Antípodas y la número 25 de su carrera en un torneo de Grand Slam.

Y eso que Tsitsipas no padeció la inexperiencia en su primera Semifinal en un Grand Slam. El griego empezó a jugar el partido antes de que la pelota empezara a volar por encima de la red, ocupando la silla que habitualmente había elegido su rival en sus partidos anteriores en el torneo. Poco después en la pista, tampoco le tembló el pulso en los primeros intercambios.

La primera acción del encuentro fue un saque-red del N° 15 del Ranking ATP. Fue una declaración de valentía, personalidad y agresividad desde el principio. No obstante, de los primeros ocho puntos, Tsitsipas se apuntó seis para colocarse 0-1, 15-30. El español salvó el juego y fue a partir de entonces cuando se desató su mejor versión. La misma que arrolló a sus cinco rivales anteriores sin conceder un set.

Con 30-30 en el tercer juego el guion cambió. Nadal conectó una derecha paralela en la esquina que le dejó el primer break del encuentro en bandeja. A partir de entonces, el ritmo del partido aceleró con una sucesión de juegos en blanco con el servicio. Hasta el 4-2 cuando el griego cometió dos dobles faltas con 40-15 a su favor. El cabeza de serie N° 2 firmó un nuevo break para cerrar con su saque (6-2), con el que firmó un 100% de puntos con primeros (11/11).

En el segundo set Tsitsipas sofocó el primer intento de Nadal de dar un nuevo zarpazo al marcador. En el quinto juego el español enlazó un golpe de magia que coló entre la silla del juez de silla y el poste de la red con la derecha, un error del griego y un golpe de suerte con la red para ponerse 0-40. Pero el heleno salvó el peligro con cinco puntos seguidos y demostrando su habilidad en la volea.

Los servicios marcaron el desenlace del set. Con 4-4 Nadal exhibió un manual de recursos ilimitado que le valió para encontrar dos nuevas oportunidades de quiebre. La primera no la pudo materializar tras estrellar un intento de passing de derecha en la red. Pero en la siguiente (1/5), precisamente un error con la volea de Tsitsipas le dio el break. Un 86% de primeros saques y un equilibrado balance de 10 winners y 4 errores marcaron una hoja de servicios suficiente para adelantarse dos sets a cero.

Nadal apagó cualquier intento de remontada de su rival desde el inicio del tercer parcial. Otro break, que confirmó a continuación con su servicio, lo situó por delante en el marcador 2-0. Lejos de conformarse, el balear volvió a sacar un manual de derechas, globos y sutileza en la red. Potencia y muñeca. Talento. Así llegaron dos quiebres más (6/11 en el partido) y la puntilla final (6-0).

El Domingo, el español buscará su segunda corona en el Open Australia, diez años después de conseguir la única copa que ha levantado en Melbourne Park. Será ante el N° 1 del mundo Novak Djokovic.

Nadal tampoco titubea ante Tiafoe en Melbourne.

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El español acumula 30 semifinales de Grand Slam en su carrera.

Es como un tren de alta velocidad que viaja sin paradas hacia el título como único destino. O eso al menos es lo que pretende Rafael Nadal y lo que desprende su raqueta tras una nueva exhibición en la Rod Laver Arena, esta vez frente a Frances Tiafoe al que se impuso con superioridad por 6-3, 6-4 y 6-2. El español puso rumbo a Semifinal del Open Australia en apenas una hora y 47 minutos.

La victoria del 17 veces campeón de Grand Slam le permite asegurarse una plaza en su trigésima semifinal en un torneo de esta categoría, que lo sitúa únicamente a una del total de presencias que sumó Jimmy Connros, el tercer clasificado en este ranking histórico.

Además, se trata de la sexta vez en su carrera que el manacorense consigue una plaza en la Semifinal en Melbourne desde que llegó por primera vez en 2008 (p. con Tsonga). Repitió en 2009 (v. a Verdasco), 2012 (v. a Federer), 2014 (v. a Federer), 2017 (v. a Dimitrov) y este curso vuelve ante Stefanos Tsitsipas, que poco antes de que el español cerrara su pase a Semifinal hizo lo mismo frente a Roberto Bautista Agut.

Si bien en Semifinal tendrá que medirse al griego de 20 años y en la tercera ronda ya había derrotado a De Miñaur, de 19, este Martes encontró enfrente a otro de los miembros de la Next Gen ATP. A sus 21 años recién cumplidos el pasado Domingo, el estadounidense llegaba con una lista de víctimas entre las que se encontraban el favorito N° 5 Kevin Anderson o el N° 20 Grigor Dimitrov. Pero el primer duelo en el head to head con el N° 2 del Ranking ATP se decantó del lado del más experimentado.

Nadal apenas tardó en marcar distancia. Tal y como ha demostrado durante sus partidos anteriores, lució la misma rapidez de piernas, velocidad de muñeca y confianza para en apenas seis minutos cerrar el primer break de su lado (2-0). Con una derecha letal movió como quiso a Tiafoe. Por si fuera poco, se mostró muy seguro con el servicio. Tanto que en el set inicial se adjudicó los 15 puntos que puso en juego con su primer saque, acompañado de 4 aces.

El primer set se esfumó en apenas media hora, gracias a aquel break prematuro que fue una distancia insalvable. A pesar de los esfuerzos del americano por tratar de engancharse al partido, Nadal siguió mandando, imponiendo un ritmo muy alto en los intercambios para acabar desgastando a su rival.

El español no levantó el pie del acelerador. El segundo set empezó como terminó el anterior: con juego para Nadal. De nuevo en forma de break, se escapó 2-0 en el marcador. Y cuando Tiafoe trató de recuperar la distancia hasta en dos ocasiones en el cuarto juego, el balear salvó ambas situaciones de peligro. Una vez más, la ventaja fue suficiente para encarrilar el encuentro.

Y como si de un déjà vu se tratase, el español estrenó la tercera manga igual que las anteriores. Una vez más un break confirmado con su saque lo puso en la rampa de lanzamiento hacia Semifinal (2-0). Nadal no dejó escapar la oportunidad para abrochar el partido con una hoja de servicios en la que figuraron 11 saques directos, un 84% de puntos ganados con el primer saque, 29 golpes ganadores y 4 breaks convertidos en 8 oportunidades.

El cabeza de serie N° 2 firmó en el Open Australia su victoria número 60, superando las 58 que registra en el US Open, las 48 de Wimbledon y aún lejos de las 86 en 88 partidos que firma en Roland Garros.

Para seguir ampliando su registro personal tendrá que batir en Semifinal a una de las revelaciones del torneo: Stefanos Tsitsipas. Eso sí, Nadal ya sabe lo que es derrotar al griego en sus dos enfrentamientos anteriores sobre la tierra batida del Barcelona Open (6-2 y 6-1) y la pista dura del ATP Masters 1000 de Canadá (6-2 y 7-6[4]). Este jueves se librará otra batalla con la Final de Australia en juego.

Nadal roza la excelencia ante Berdych.

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El español se presenta en Cuartos de Final del Open Australia por 11ª vez.

Era la primera piedra de fuego en Melbourne, el primer test para calibrar el verdadero nivel con el que Rafael Nadal había aterrizado en la segunda semana del Abierto de Australia. Y el español estuvo cerca de alcanzar la excelencia en su duelo de Octavos de Final frente a Tomas Berdych, tras imponerse por 6-0, 6-1 y 7-6(4), en dos hora y cinco minutos. De esta manera, suma ya 11 presencias en los cuartos de final del primer Grand Slam del curso.

El manacorense, que saltó a la Rod Laver Arena al ritmo de Promises de Calvin Harris, borró de la pista al checo que llegaba después de un gran inicio de temporada. No obstante, había acumulado un récord de 7-1 hasta el domingo pisando la final de Doha (p. con Roberto Bautista Agut) confirmando su recuperación tras una lesión de espalda el pasado curso.

A pesar de que el campeón de 17 Grand Slam dominaba el head to head por 19-4 antes de que la pelota empezara a volar por encima de la red en la central de Melbourne Park, aún estaba en el recuerdo el contundente resultado que Berdych infligió a Nadal en el mismo escenario en la ronda de Cuartos de Final en 2015 (2-6, 0-6, 6-7[5]).

Fue como si el español deseara sacarse aquella espina. Pasó por encima de su rival en el primer set, lo ahogó contra la lona, lo sometió a sus golpes y acabó sentenciando con un ‘rosco’. A pesar de que Nadal tuvo que levantar un punto de quiebre en el juego inicial, completó una estadística con 9 golpes ganadores, 3 breaks convertidos en 5 oportunidades y dominó en 26 de los 36 puntos que tuvo la manga.

Ágil de piernas, con confianza y con la capacidad para generar winners desde ambos lados, el N° 2 del Ranking ATP mostró las mismas cualidades que lo habían llevado hasta Octavos de Final sin ceder un set. Así, la exhibición se mantuvo impecable durante los primeros 45 minutos. Nadal mandaba 6-0, 3-0, cuando Berdych consiguió cortar la brecha con su primer juego del encuentro.

Entonces ya era demasiado tarde para salvar el set, porque Nadal activó de nuevo el rodillo. Tres juegos consecutivos más sirvieron para redondear una primera hora de fantasía. A los problemas de Berdych con su saque (33%), el campeón del Abierto de Australia en 2009 respondió con agresividad al resto con un total de 5/9 en opciones de break en los dos primeros sets. El 6-0, 6-1 era la perfecta caricatura de lo que estaba ocurriendo en la pista.

En el tercer set se equilibraron las fuerzas y por primera vez Berdych miró a los ojos al español. Tanto que el checo levantó sus porcentajes con primeros saques hasta un 80% que le permitió asegurarse el tie-break. El N° 57 del mundo consiguió sobreponerse a las 4 oportunidades de quiebre que concedió para llegar hasta el desempate e incluso llegó a disfrutar de un punto de set. Pero en el desempate, Nadal sentenció el partido de su lado (7-4).

Nadal espera ahora al estadounidense Frances Tiafoe, que sorprendió al cabeza de serie N° 20 Grigor Dimitrov por 7-5, 7-6(6), 6-7(1) y 7-5. El español alcanzó los Cuartos de Final de un torneo de Grand Slam por 37ª vez en su carrera, superando la marca que hasta ahora compartía con Andre Agassi.

Zverev se corona en el Masters Cup.

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Con carácter, personalidad y determinación. Alexander Zverev se coronó el Domingo con el título en el Masters Cup, al derrotar al N° 1 del Ranking ATP Novak Djokovic por 6-4 y 6-3 en una hora y 20 minutos, sólo un día después de dejar fuera al cabeza de serie N° 2 Roger Federer también en dos sets.

El O2 los reunía por segunda vez en la misma semana. Y es que el Miércoles se enfrentaron en el segundo partido del Round Robin, con victoria cómoda para el serbio por 6-4 y 6-1. Pero esta vez, fue el alemán el que logró igualar el head to head (2-2), devolviéndole la moneda en la última ronda en Londres.

Zverev, que se confirma con 58 victorias como el jugador que más partidos ha ganado esta temporada (58-19), dejó el récord de Djokovic en 35-3 desde Wimbledon además de impedir que el serbio iguale a Federer con seis coronas en el Masters Cup.

Hubo intensidad desde el inicio del duelo. Zverev saltó a la pista rápida sin especular, sin esperar al error del rival, buscando hacer daño en la otra zona de la red en cada tiro. El segundo punto del encuentro, un intercambio de 29 golpes para el serbio, ya fue el preludio de lo que podría esperarse en los primeros minutos. Una lucha encarnizada en cada rally.

Sin concesiones de los servicios, Djokovic fijó un 79% de puntos ganados con su saque, mientras que el alemán -agresivo como durante toda la semana (promedia 22 golpes ganadores y el domingo hizo 20)- mejoró el porcentaje de su rival con un 83% hasta el 4-4.

Fue entonces cuando Zverev dio un paso adelante. Con 13 winners en el primer set supo contrarrestar la precisión de Djokovic desde el fondo para encontrar las líneas y así llegó el primer break del choque en su primera oportunidad. De esta manera, el germano terminó con una racha de 40 juegos consecutivos ganados con el servicio de su rival.

Con su saque, el alemán conectó 3 aces consecutivos (7 en total en el set) para anotarse la primera manga 6-4. Fue el primer set que concedió Djokovic en todo el torneo, que perseguía en ser el primer hombre en levantar el título en el Masters Cup sin ceder un parcial. El último en conseguirlo había sido precisamente el entrenador de Zverev, Ivan Lendl en 1986.

Zverev logró mantener la inercia del final del set anterior, y casi sin tiempo a que Djokovic encajara el golpe, se colocó 30-40. Obligó al serbio a trabajar por mantenerse con vida en el partido, pero el alemán aún fue capaz de trabajarse una nueva opción de break más que resolvió con una derecha paralela ganadora para convertir un nuevo break (1-0).

El cinco veces campeón en el Masters Cup parecía noqueado por primera vez en todo el torneo por un rival que estaba desplegando un juego descarado y suelto. Pero en apenas dos minutos, Djokovic respondió con su primer break, en la primera oportunidad que dispuso tras colocarse 15-40. Pero en el caos de los servicios, cuando los restos dominaron el duelo, Zverev volvió a quebrar para adelantarse (2-1).

Esta vez sí consolidó la ventaja (3-1), con un nivel de efectividad al servicio asombroso. A cada juego con su saque demostraba que el break anterior sólo había sido un espejismo (4-2). Djokovic renunció a decir la última palabra y contrarrestó una larga lista de 23 errores no forzados con actitud para seguir en el partido, sobre todo cuando entraba su primer servicio con un 79% de éxito (4-3).

Pero Zverev aún tuvo tiempo para fabricar dos opciones de break más, esta vez en forma de puntos de partido que sirvieron al alemán para caer rendido sobre la pista dura londinense. Después de que el serbio salvara el primero, un espectacular passing de revés le dio la victoria en el título más importante de su carrera.

Djokovic mete miedo antes de la Final en Londres.

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El serbio espera a Alexander Zverev en la lucha por el título de Masters Cup.

En un abrir y cerrar de ojos. Con suma facilidad. Como si apenas le costara esfuerzo seguir acumulando una victoria tras otra, Novak Djokovic continúa devorando rivales para afianzar su condición de número uno del mundo y principal favorito para levantar su sexta corona en el Masters Cup. El serbio derrotó al Kevin Anderson el sábado en Semifinal por 6-2, 6-2.

Djokovic sigue dando forma a una segunda mitad de la temporada brillante. Y es que desde que inició su camino hacia el título en Wimbledon, desde lejos del Top 20, ha logrado acumular un récord de partidos de 35-2. O lo que es lo mismo, el de Belgrado ha ganado el 94,5% de lo que ha jugado, cediendo únicamente en los Octavos de Final de la Rogers Cup en Montreal ante Stefanos Tsitsipas y en la Final del Masters de Paris frente a Karen Khachanov.

La experiencia del balcánico en Masters Cup frente al sudafricano, que jugaba por primera vez esta competición a sus 32 años, además de un head to head contundente (7-1) fueron argumentos de peso para decantar la balanza de su lado. No obstante, Djokovic amplió su cara a cara ante Anderson a un 8-1 y no pierde frente a este rival desde 2008, cuando lo hizo en el ATP World Tour Masters 1000 de Miami en su primer duelo frente a frente.

Djokovic tardó 39 minutos en adelantarse en el marcador. Lo hizo tras un impecable primer set en el que quebró el saque de Anderson en el juego inaugural (1-0) y en el séptimo (5-2). Los dos breaks convertidos en cinco oportunidades estuvieron acompañados por un 77% de puntos ganados con el primer servicio. Al sudafricano lo condenaron los 17 errores que cerró en el parcial.

El guion se mantuvo en el segundo set. Como si de un espejo se tratase, Djokovic volvió a romper en el juego inicial. Y también lo hizo en el quinto (4-1). Con un total de 4 breaks en 9 oportunidades demostró sus habilidades al resto en otra gran victoria aderezada con 14 winners en una hora y 15 minutos.

Ahora Djokovic, campeón del Masters Cup en 2008, 2012, 2013, 2014 y 2015, se enfrentará en la última ronda ante Alexander Zverev. El alemán de 21 años, el jugador más joven en pelear por el título desde que lo hizo Juan Martín del Potro con su misma edad en 2009, sorprendió a Roger Federer en Semifinal el sábado por 7-5 y 7-6 (5). Será el cuarto duelo cara a cara, en una rivalidad que domina el serbio por 2-1.

Zverev alcanza su primera Final en Londres.

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El alemán se impone al seis veces campeón Federer.

La última vez que un alemán había alcanzado la Final del Masters Cup, Alexander Zverev no había nacido. Sabía que el reto era harto complicado, pero el benjamín demostró por qué es el líder de su generación. El alemán de 21 años se impuso a su ídolo Roger Federer por 7-5 y 7-6 (5) en hora y 35 minutos y alcanzó así su primera Final del Masters Cup. El partido más importante de su carrera.

Sascha se convierte así en el primer alemán en alcanza el partido decisivo desde Boris Becker en 1996 en Hanover (p. ante Sampras). Hay que remontarse un año antes para ver a un alemán ganar el evento, precisamente Becker (en Frankfurt). El alemán, además, iguala el head to head con Federer, que queda en empate: 3-3.

Zverev es además el finalista más joven del Masters Cup desde Juan Martín del Potro en 2009 (p. ante Davydenko).

“Ante Roger tienes que ser agresivo”, reconoció Zverev. “Tienes que quitarle tiempo, porque de otra manera no va a perder el partido, especialmente uno importante en un torneo grande, si ya ha encontrado su ritmo. Eso fue lo que traté de hacer. Funcionó bien”, declaró el alemán, preparado antes de medir en la Final al N° 1 mundial y cinco veces campeón Novak Djokovic.

”Novak es el mejor jugador del mundo actualmente. Es muy complicado de batir. Apenas ha cedido un encuentro en los últimos seis meses. Está jugando un tenis increíble. Tienes que mostrar tu mejor nivel para tener alguna opción”.

El primer set fue frenético. Con tremendo respeto, ambos jugadores se centraron en su propio servicio durante los primeros compases, fortaleciéndose desde el ataque. Todo parecía indicar que el parcial se decidiría en la muerte súbita, pero Zverev tenía otra idea en mente. El alemán se hizo con la primera bola de break de todo el encuentro y no perdonó.

Una estadística resultó esclarecedora: Sascha se impuso en los intercambios cortos, los más prominentes del set. En los intercambios de menos de 5 golpes, Zverev fue superior a Federer (23-14), mientras que el suizo se hizo con uno más en los intercambios de 5-9 golpes (10-9) y los más largos, superiores a 9 (3-1).

La primera ocasión de break a favor de Federer llegó en el tercer juego de la segunda manga. Y aunque Zverev neutralizó dos de ellas, no pudo frenar el quiebre del suizo a la tercera. La reacción del alemán no se hizo esperar. Sabía que sus opciones pasaban por mantenerse siempre cerca en el marcador y firmó un inmediato contrabreak que dejó las tablas en el set.

El parcial prosiguió con ambos jugadores resistiendo los embistes del contrario, con Federer viéndose obligado a servir por dos veces para mantenerse en el partido. En la primera, no le tembló el pulso. En la segunda, tampoco. Llegaba el momento de la verdad. Un tie-break que era el todo para Zverev o la opción de seguir soñando para Federer.

En el momento más decisivo, Zverev fue superior. La victoria era suya. También el pase a la Final. La cita más importante de su fulgurante y joven carrera.

“Me enorgullece seguir siendo tan competitivo con 37 años y me siento feliz por jugar al tenis”, dijo Federer. “Desde ese punto de vista, estoy triste por haber perdido este partido. Pero, si pienso en ello, estoy muy contento con mi temporada. Ha sido un año histórico para mí de alguna forma. Volví al N° 1. Eso fue un gran momento en mi vida y en mi carrera. Nunca pensé que volvería a estar ahí”.

“Creo que no he dirigido bien los tiros en gran parte del partido”, admitió Federer. “Lo logré hacia el final, y eso me hizo ser más competitivo y cerrar algo el encuentro. Podría haber restado mejor los primeros saques de Sascha. Sufrí con su primer servicio al inicio. Logré después un mejor ritmo. Tener la rotura y perderla de inmediato fue negativo. Me recordó a la situación vivida ante Nishikori”.

“A veces las diferencias son pequeñas y las oportunidades escasas. Un punto aquí y allá no cayeron de mi parte. Quizá hoy no tuviera energía para marcar la diferencia. Casi siempre he estado por detrás en el marcador. Al final, eso te pasa factura”.