Nadal gana el duelo generacional para llegar a la Final en Melbourne.

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El español peleará por su segunda corona en el Open Australia diez años después.

Rafael Nadal y Stefanos Tsitsipas se citaron este Jueves en la Rod Laver Arena en un duelo generacional. En un pulso de presente contra futuro. En una batalla de veterano frente a aspirante. Pero ambos con un mismo objetivo: la Final del Open Australia. Y la balanza se decantó del lado de la madurez del campeón de 17 Grand Slam, que tratará de sumar uno más, después de derrotar al griego por 6-2, 6-4 y 6-0 en una hora y 46 minutos.

12 años y 70 días de distancia les separan, en lo que supone la novena diferencia de edad más grande en la historia de la Semifinal de Grand Slam (Era Open). Nadal, de 32 años y 238 días, y Tsitsipas, de 20 años y 168 días, se medían por tercera vez. Hasta entonces, el español se había impuesto en todos los antecedentes que registraba el head to head (Barcelona y Canadá), y esta vez la historia no cambió.

En un día en el que Melbourne ardió superando los 40 grados en el termómetro por primera vez desde que arrancó el torneo el pasado 14 de enero, el manacorense se ganó el derecho a pelear por una nueva corona en el Abierto de Australia diez años después. No obstante, será su quinta final en Las Antípodas y la número 25 de su carrera en un torneo de Grand Slam.

Y eso que Tsitsipas no padeció la inexperiencia en su primera Semifinal en un Grand Slam. El griego empezó a jugar el partido antes de que la pelota empezara a volar por encima de la red, ocupando la silla que habitualmente había elegido su rival en sus partidos anteriores en el torneo. Poco después en la pista, tampoco le tembló el pulso en los primeros intercambios.

La primera acción del encuentro fue un saque-red del N° 15 del Ranking ATP. Fue una declaración de valentía, personalidad y agresividad desde el principio. No obstante, de los primeros ocho puntos, Tsitsipas se apuntó seis para colocarse 0-1, 15-30. El español salvó el juego y fue a partir de entonces cuando se desató su mejor versión. La misma que arrolló a sus cinco rivales anteriores sin conceder un set.

Con 30-30 en el tercer juego el guion cambió. Nadal conectó una derecha paralela en la esquina que le dejó el primer break del encuentro en bandeja. A partir de entonces, el ritmo del partido aceleró con una sucesión de juegos en blanco con el servicio. Hasta el 4-2 cuando el griego cometió dos dobles faltas con 40-15 a su favor. El cabeza de serie N° 2 firmó un nuevo break para cerrar con su saque (6-2), con el que firmó un 100% de puntos con primeros (11/11).

En el segundo set Tsitsipas sofocó el primer intento de Nadal de dar un nuevo zarpazo al marcador. En el quinto juego el español enlazó un golpe de magia que coló entre la silla del juez de silla y el poste de la red con la derecha, un error del griego y un golpe de suerte con la red para ponerse 0-40. Pero el heleno salvó el peligro con cinco puntos seguidos y demostrando su habilidad en la volea.

Los servicios marcaron el desenlace del set. Con 4-4 Nadal exhibió un manual de recursos ilimitado que le valió para encontrar dos nuevas oportunidades de quiebre. La primera no la pudo materializar tras estrellar un intento de passing de derecha en la red. Pero en la siguiente (1/5), precisamente un error con la volea de Tsitsipas le dio el break. Un 86% de primeros saques y un equilibrado balance de 10 winners y 4 errores marcaron una hoja de servicios suficiente para adelantarse dos sets a cero.

Nadal apagó cualquier intento de remontada de su rival desde el inicio del tercer parcial. Otro break, que confirmó a continuación con su servicio, lo situó por delante en el marcador 2-0. Lejos de conformarse, el balear volvió a sacar un manual de derechas, globos y sutileza en la red. Potencia y muñeca. Talento. Así llegaron dos quiebres más (6/11 en el partido) y la puntilla final (6-0).

El Domingo, el español buscará su segunda corona en el Open Australia, diez años después de conseguir la única copa que ha levantado en Melbourne Park. Será ante el N° 1 del mundo Novak Djokovic.

Nadal tampoco titubea ante Tiafoe en Melbourne.

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El español acumula 30 semifinales de Grand Slam en su carrera.

Es como un tren de alta velocidad que viaja sin paradas hacia el título como único destino. O eso al menos es lo que pretende Rafael Nadal y lo que desprende su raqueta tras una nueva exhibición en la Rod Laver Arena, esta vez frente a Frances Tiafoe al que se impuso con superioridad por 6-3, 6-4 y 6-2. El español puso rumbo a Semifinal del Open Australia en apenas una hora y 47 minutos.

La victoria del 17 veces campeón de Grand Slam le permite asegurarse una plaza en su trigésima semifinal en un torneo de esta categoría, que lo sitúa únicamente a una del total de presencias que sumó Jimmy Connros, el tercer clasificado en este ranking histórico.

Además, se trata de la sexta vez en su carrera que el manacorense consigue una plaza en la Semifinal en Melbourne desde que llegó por primera vez en 2008 (p. con Tsonga). Repitió en 2009 (v. a Verdasco), 2012 (v. a Federer), 2014 (v. a Federer), 2017 (v. a Dimitrov) y este curso vuelve ante Stefanos Tsitsipas, que poco antes de que el español cerrara su pase a Semifinal hizo lo mismo frente a Roberto Bautista Agut.

Si bien en Semifinal tendrá que medirse al griego de 20 años y en la tercera ronda ya había derrotado a De Miñaur, de 19, este Martes encontró enfrente a otro de los miembros de la Next Gen ATP. A sus 21 años recién cumplidos el pasado Domingo, el estadounidense llegaba con una lista de víctimas entre las que se encontraban el favorito N° 5 Kevin Anderson o el N° 20 Grigor Dimitrov. Pero el primer duelo en el head to head con el N° 2 del Ranking ATP se decantó del lado del más experimentado.

Nadal apenas tardó en marcar distancia. Tal y como ha demostrado durante sus partidos anteriores, lució la misma rapidez de piernas, velocidad de muñeca y confianza para en apenas seis minutos cerrar el primer break de su lado (2-0). Con una derecha letal movió como quiso a Tiafoe. Por si fuera poco, se mostró muy seguro con el servicio. Tanto que en el set inicial se adjudicó los 15 puntos que puso en juego con su primer saque, acompañado de 4 aces.

El primer set se esfumó en apenas media hora, gracias a aquel break prematuro que fue una distancia insalvable. A pesar de los esfuerzos del americano por tratar de engancharse al partido, Nadal siguió mandando, imponiendo un ritmo muy alto en los intercambios para acabar desgastando a su rival.

El español no levantó el pie del acelerador. El segundo set empezó como terminó el anterior: con juego para Nadal. De nuevo en forma de break, se escapó 2-0 en el marcador. Y cuando Tiafoe trató de recuperar la distancia hasta en dos ocasiones en el cuarto juego, el balear salvó ambas situaciones de peligro. Una vez más, la ventaja fue suficiente para encarrilar el encuentro.

Y como si de un déjà vu se tratase, el español estrenó la tercera manga igual que las anteriores. Una vez más un break confirmado con su saque lo puso en la rampa de lanzamiento hacia Semifinal (2-0). Nadal no dejó escapar la oportunidad para abrochar el partido con una hoja de servicios en la que figuraron 11 saques directos, un 84% de puntos ganados con el primer saque, 29 golpes ganadores y 4 breaks convertidos en 8 oportunidades.

El cabeza de serie N° 2 firmó en el Open Australia su victoria número 60, superando las 58 que registra en el US Open, las 48 de Wimbledon y aún lejos de las 86 en 88 partidos que firma en Roland Garros.

Para seguir ampliando su registro personal tendrá que batir en Semifinal a una de las revelaciones del torneo: Stefanos Tsitsipas. Eso sí, Nadal ya sabe lo que es derrotar al griego en sus dos enfrentamientos anteriores sobre la tierra batida del Barcelona Open (6-2 y 6-1) y la pista dura del ATP Masters 1000 de Canadá (6-2 y 7-6[4]). Este jueves se librará otra batalla con la Final de Australia en juego.

Nadal roza la excelencia ante Berdych.

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El español se presenta en Cuartos de Final del Open Australia por 11ª vez.

Era la primera piedra de fuego en Melbourne, el primer test para calibrar el verdadero nivel con el que Rafael Nadal había aterrizado en la segunda semana del Abierto de Australia. Y el español estuvo cerca de alcanzar la excelencia en su duelo de Octavos de Final frente a Tomas Berdych, tras imponerse por 6-0, 6-1 y 7-6(4), en dos hora y cinco minutos. De esta manera, suma ya 11 presencias en los cuartos de final del primer Grand Slam del curso.

El manacorense, que saltó a la Rod Laver Arena al ritmo de Promises de Calvin Harris, borró de la pista al checo que llegaba después de un gran inicio de temporada. No obstante, había acumulado un récord de 7-1 hasta el domingo pisando la final de Doha (p. con Roberto Bautista Agut) confirmando su recuperación tras una lesión de espalda el pasado curso.

A pesar de que el campeón de 17 Grand Slam dominaba el head to head por 19-4 antes de que la pelota empezara a volar por encima de la red en la central de Melbourne Park, aún estaba en el recuerdo el contundente resultado que Berdych infligió a Nadal en el mismo escenario en la ronda de Cuartos de Final en 2015 (2-6, 0-6, 6-7[5]).

Fue como si el español deseara sacarse aquella espina. Pasó por encima de su rival en el primer set, lo ahogó contra la lona, lo sometió a sus golpes y acabó sentenciando con un ‘rosco’. A pesar de que Nadal tuvo que levantar un punto de quiebre en el juego inicial, completó una estadística con 9 golpes ganadores, 3 breaks convertidos en 5 oportunidades y dominó en 26 de los 36 puntos que tuvo la manga.

Ágil de piernas, con confianza y con la capacidad para generar winners desde ambos lados, el N° 2 del Ranking ATP mostró las mismas cualidades que lo habían llevado hasta Octavos de Final sin ceder un set. Así, la exhibición se mantuvo impecable durante los primeros 45 minutos. Nadal mandaba 6-0, 3-0, cuando Berdych consiguió cortar la brecha con su primer juego del encuentro.

Entonces ya era demasiado tarde para salvar el set, porque Nadal activó de nuevo el rodillo. Tres juegos consecutivos más sirvieron para redondear una primera hora de fantasía. A los problemas de Berdych con su saque (33%), el campeón del Abierto de Australia en 2009 respondió con agresividad al resto con un total de 5/9 en opciones de break en los dos primeros sets. El 6-0, 6-1 era la perfecta caricatura de lo que estaba ocurriendo en la pista.

En el tercer set se equilibraron las fuerzas y por primera vez Berdych miró a los ojos al español. Tanto que el checo levantó sus porcentajes con primeros saques hasta un 80% que le permitió asegurarse el tie-break. El N° 57 del mundo consiguió sobreponerse a las 4 oportunidades de quiebre que concedió para llegar hasta el desempate e incluso llegó a disfrutar de un punto de set. Pero en el desempate, Nadal sentenció el partido de su lado (7-4).

Nadal espera ahora al estadounidense Frances Tiafoe, que sorprendió al cabeza de serie N° 20 Grigor Dimitrov por 7-5, 7-6(6), 6-7(1) y 7-5. El español alcanzó los Cuartos de Final de un torneo de Grand Slam por 37ª vez en su carrera, superando la marca que hasta ahora compartía con Andre Agassi.

Zverev se corona en el Masters Cup.

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Con carácter, personalidad y determinación. Alexander Zverev se coronó el Domingo con el título en el Masters Cup, al derrotar al N° 1 del Ranking ATP Novak Djokovic por 6-4 y 6-3 en una hora y 20 minutos, sólo un día después de dejar fuera al cabeza de serie N° 2 Roger Federer también en dos sets.

El O2 los reunía por segunda vez en la misma semana. Y es que el Miércoles se enfrentaron en el segundo partido del Round Robin, con victoria cómoda para el serbio por 6-4 y 6-1. Pero esta vez, fue el alemán el que logró igualar el head to head (2-2), devolviéndole la moneda en la última ronda en Londres.

Zverev, que se confirma con 58 victorias como el jugador que más partidos ha ganado esta temporada (58-19), dejó el récord de Djokovic en 35-3 desde Wimbledon además de impedir que el serbio iguale a Federer con seis coronas en el Masters Cup.

Hubo intensidad desde el inicio del duelo. Zverev saltó a la pista rápida sin especular, sin esperar al error del rival, buscando hacer daño en la otra zona de la red en cada tiro. El segundo punto del encuentro, un intercambio de 29 golpes para el serbio, ya fue el preludio de lo que podría esperarse en los primeros minutos. Una lucha encarnizada en cada rally.

Sin concesiones de los servicios, Djokovic fijó un 79% de puntos ganados con su saque, mientras que el alemán -agresivo como durante toda la semana (promedia 22 golpes ganadores y el domingo hizo 20)- mejoró el porcentaje de su rival con un 83% hasta el 4-4.

Fue entonces cuando Zverev dio un paso adelante. Con 13 winners en el primer set supo contrarrestar la precisión de Djokovic desde el fondo para encontrar las líneas y así llegó el primer break del choque en su primera oportunidad. De esta manera, el germano terminó con una racha de 40 juegos consecutivos ganados con el servicio de su rival.

Con su saque, el alemán conectó 3 aces consecutivos (7 en total en el set) para anotarse la primera manga 6-4. Fue el primer set que concedió Djokovic en todo el torneo, que perseguía en ser el primer hombre en levantar el título en el Masters Cup sin ceder un parcial. El último en conseguirlo había sido precisamente el entrenador de Zverev, Ivan Lendl en 1986.

Zverev logró mantener la inercia del final del set anterior, y casi sin tiempo a que Djokovic encajara el golpe, se colocó 30-40. Obligó al serbio a trabajar por mantenerse con vida en el partido, pero el alemán aún fue capaz de trabajarse una nueva opción de break más que resolvió con una derecha paralela ganadora para convertir un nuevo break (1-0).

El cinco veces campeón en el Masters Cup parecía noqueado por primera vez en todo el torneo por un rival que estaba desplegando un juego descarado y suelto. Pero en apenas dos minutos, Djokovic respondió con su primer break, en la primera oportunidad que dispuso tras colocarse 15-40. Pero en el caos de los servicios, cuando los restos dominaron el duelo, Zverev volvió a quebrar para adelantarse (2-1).

Esta vez sí consolidó la ventaja (3-1), con un nivel de efectividad al servicio asombroso. A cada juego con su saque demostraba que el break anterior sólo había sido un espejismo (4-2). Djokovic renunció a decir la última palabra y contrarrestó una larga lista de 23 errores no forzados con actitud para seguir en el partido, sobre todo cuando entraba su primer servicio con un 79% de éxito (4-3).

Pero Zverev aún tuvo tiempo para fabricar dos opciones de break más, esta vez en forma de puntos de partido que sirvieron al alemán para caer rendido sobre la pista dura londinense. Después de que el serbio salvara el primero, un espectacular passing de revés le dio la victoria en el título más importante de su carrera.

Djokovic mete miedo antes de la Final en Londres.

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El serbio espera a Alexander Zverev en la lucha por el título de Masters Cup.

En un abrir y cerrar de ojos. Con suma facilidad. Como si apenas le costara esfuerzo seguir acumulando una victoria tras otra, Novak Djokovic continúa devorando rivales para afianzar su condición de número uno del mundo y principal favorito para levantar su sexta corona en el Masters Cup. El serbio derrotó al Kevin Anderson el sábado en Semifinal por 6-2, 6-2.

Djokovic sigue dando forma a una segunda mitad de la temporada brillante. Y es que desde que inició su camino hacia el título en Wimbledon, desde lejos del Top 20, ha logrado acumular un récord de partidos de 35-2. O lo que es lo mismo, el de Belgrado ha ganado el 94,5% de lo que ha jugado, cediendo únicamente en los Octavos de Final de la Rogers Cup en Montreal ante Stefanos Tsitsipas y en la Final del Masters de Paris frente a Karen Khachanov.

La experiencia del balcánico en Masters Cup frente al sudafricano, que jugaba por primera vez esta competición a sus 32 años, además de un head to head contundente (7-1) fueron argumentos de peso para decantar la balanza de su lado. No obstante, Djokovic amplió su cara a cara ante Anderson a un 8-1 y no pierde frente a este rival desde 2008, cuando lo hizo en el ATP World Tour Masters 1000 de Miami en su primer duelo frente a frente.

Djokovic tardó 39 minutos en adelantarse en el marcador. Lo hizo tras un impecable primer set en el que quebró el saque de Anderson en el juego inaugural (1-0) y en el séptimo (5-2). Los dos breaks convertidos en cinco oportunidades estuvieron acompañados por un 77% de puntos ganados con el primer servicio. Al sudafricano lo condenaron los 17 errores que cerró en el parcial.

El guion se mantuvo en el segundo set. Como si de un espejo se tratase, Djokovic volvió a romper en el juego inicial. Y también lo hizo en el quinto (4-1). Con un total de 4 breaks en 9 oportunidades demostró sus habilidades al resto en otra gran victoria aderezada con 14 winners en una hora y 15 minutos.

Ahora Djokovic, campeón del Masters Cup en 2008, 2012, 2013, 2014 y 2015, se enfrentará en la última ronda ante Alexander Zverev. El alemán de 21 años, el jugador más joven en pelear por el título desde que lo hizo Juan Martín del Potro con su misma edad en 2009, sorprendió a Roger Federer en Semifinal el sábado por 7-5 y 7-6 (5). Será el cuarto duelo cara a cara, en una rivalidad que domina el serbio por 2-1.

Zverev alcanza su primera Final en Londres.

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El alemán se impone al seis veces campeón Federer.

La última vez que un alemán había alcanzado la Final del Masters Cup, Alexander Zverev no había nacido. Sabía que el reto era harto complicado, pero el benjamín demostró por qué es el líder de su generación. El alemán de 21 años se impuso a su ídolo Roger Federer por 7-5 y 7-6 (5) en hora y 35 minutos y alcanzó así su primera Final del Masters Cup. El partido más importante de su carrera.

Sascha se convierte así en el primer alemán en alcanza el partido decisivo desde Boris Becker en 1996 en Hanover (p. ante Sampras). Hay que remontarse un año antes para ver a un alemán ganar el evento, precisamente Becker (en Frankfurt). El alemán, además, iguala el head to head con Federer, que queda en empate: 3-3.

Zverev es además el finalista más joven del Masters Cup desde Juan Martín del Potro en 2009 (p. ante Davydenko).

“Ante Roger tienes que ser agresivo”, reconoció Zverev. “Tienes que quitarle tiempo, porque de otra manera no va a perder el partido, especialmente uno importante en un torneo grande, si ya ha encontrado su ritmo. Eso fue lo que traté de hacer. Funcionó bien”, declaró el alemán, preparado antes de medir en la Final al N° 1 mundial y cinco veces campeón Novak Djokovic.

”Novak es el mejor jugador del mundo actualmente. Es muy complicado de batir. Apenas ha cedido un encuentro en los últimos seis meses. Está jugando un tenis increíble. Tienes que mostrar tu mejor nivel para tener alguna opción”.

El primer set fue frenético. Con tremendo respeto, ambos jugadores se centraron en su propio servicio durante los primeros compases, fortaleciéndose desde el ataque. Todo parecía indicar que el parcial se decidiría en la muerte súbita, pero Zverev tenía otra idea en mente. El alemán se hizo con la primera bola de break de todo el encuentro y no perdonó.

Una estadística resultó esclarecedora: Sascha se impuso en los intercambios cortos, los más prominentes del set. En los intercambios de menos de 5 golpes, Zverev fue superior a Federer (23-14), mientras que el suizo se hizo con uno más en los intercambios de 5-9 golpes (10-9) y los más largos, superiores a 9 (3-1).

La primera ocasión de break a favor de Federer llegó en el tercer juego de la segunda manga. Y aunque Zverev neutralizó dos de ellas, no pudo frenar el quiebre del suizo a la tercera. La reacción del alemán no se hizo esperar. Sabía que sus opciones pasaban por mantenerse siempre cerca en el marcador y firmó un inmediato contrabreak que dejó las tablas en el set.

El parcial prosiguió con ambos jugadores resistiendo los embistes del contrario, con Federer viéndose obligado a servir por dos veces para mantenerse en el partido. En la primera, no le tembló el pulso. En la segunda, tampoco. Llegaba el momento de la verdad. Un tie-break que era el todo para Zverev o la opción de seguir soñando para Federer.

En el momento más decisivo, Zverev fue superior. La victoria era suya. También el pase a la Final. La cita más importante de su fulgurante y joven carrera.

“Me enorgullece seguir siendo tan competitivo con 37 años y me siento feliz por jugar al tenis”, dijo Federer. “Desde ese punto de vista, estoy triste por haber perdido este partido. Pero, si pienso en ello, estoy muy contento con mi temporada. Ha sido un año histórico para mí de alguna forma. Volví al N° 1. Eso fue un gran momento en mi vida y en mi carrera. Nunca pensé que volvería a estar ahí”.

“Creo que no he dirigido bien los tiros en gran parte del partido”, admitió Federer. “Lo logré hacia el final, y eso me hizo ser más competitivo y cerrar algo el encuentro. Podría haber restado mejor los primeros saques de Sascha. Sufrí con su primer servicio al inicio. Logré después un mejor ritmo. Tener la rotura y perderla de inmediato fue negativo. Me recordó a la situación vivida ante Nishikori”.

“A veces las diferencias son pequeñas y las oportunidades escasas. Un punto aquí y allá no cayeron de mi parte. Quizá hoy no tuviera energía para marcar la diferencia. Casi siempre he estado por detrás en el marcador. Al final, eso te pasa factura”.

Khachanov tumba a Djokovic y alza su primer Masters 1000.

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El ruso, de 22 años, es campeón ATP Masters 1000 nueve años después de que otro compatriota lo consiguiera.

Karen Khachanov levantó el Domingo su primer título ATP World Tour Masters 1000 al imponerse en la Final del Masters Paris 2018. El ruso superó por 7-5 y 6-4 en una hora y 37 minutos al serbio Novak Djokovic, interrumpiendo una racha de 22 victorias consecutivas del inminente N° 1 Mundial. Fue la confirmación de una figura de futuro con mucho hambre en el ATP World Tour, que logró la copa más importante de su trayectoria profesional ante la atenta mirada de Bercy.

“Significa mucho para mí”, reconoció Khachanov tras el partido. “No podría estar más feliz de acabar así la temporada”.

En una semana imperial, Khachanov firmó un registro histórico al inclinar hasta a cuatro figuras Top 10, venciendo al N° 9 John Isner, al N° 8 Dominic Thiem, al N° 5 Alexander Zverev y al N° 2 Novak Djokovic para hacerse con el trofeo. La victoria permitirá a Khachanov pasar el Lunes del N° 18 al N° 11 del Ranking ATP Mundial firmando la mejor posición de su carrera deportiva.

El moscovita levanta su cuarto título ATP World Tour y el tercero de la temporada 2018, después de imponerse previamente en el Open 13 de Marsella (d. Pouille) y la Kremlin Cup de Moscú (d. Mannarino). Un esfuerzo que le ha permitido cerrar la temporada con un notable balance de 18-3 en pista cubierta. Karen presenta un balance de 4-0 en finales ATP World Tour.

Si Khachanov disputó su primera Final de la categoría no se notó en absoluto. El carácter del ruso fue un constante en el encuentro, convencido de poder mirar a los ojos al inminente N° 1 Mundial en su primera Final ATP World Tour Masters 1000. Con un juego coronado por la potencia pero lleno de coordinación y habilidad, Karen probó estar preparado para una batalla de virtuosos.

El primer ejemplo llegó bien pronto. En su segundo juego al resto, Djokovic arañó desde la línea de fondo hasta colocar un 0-40 sobre el servicio de Khachanov. Con el cuerpo todavía templado y ante situación que haría temblar a medio circuito, el ruso logró equilibrar un juego que después terminaría perdiendo. Fue un detalle fugaz, pero suficiente para comprobar la sangre fría con que salió al partido.

Un juego después, usando golpes cortados y una variedad primorosa en un jugador de 1,98m, Khachanov recuperó de inmediato la herida abierta por Djokovic para colocar el 2-2 en el marcador. El partido estaba recién nacido, pero la batalla estaba bien madura en la mente del jugador ruso. Si Novak exigía incomodidad en cada tiro, Karen apareció dispuesto a cumplir ese guión.

Con una contundencia rara vez vista ante el balcánico, Khachanov encontró vía libre para hacer retroceder al actual N° 1 Mundial. Si Djokovic llegó a la Final restando unos pasos por delante de la línea, la potencia del ruso le hizo retroceder dos metros hasta rozar el muro de fondo. Una demostración de fortaleza total ante la grada de Bercy, atónita al ver dominado a un jugador con 22 victorias seguidas en su bolsa.

Lejos de desaparecer en el momento clave, la agilidad de Khachanov se mantuvo cuando el duelo entró en ebullición. Con una colección de tiros forzados y escorzos imposibles, Khachanov logró arrebatar el servicio a Djokovic y colocarse con 6-5. Un revés paralelo con el cuerpo al límite dobló la mano de Novak, puesto ante el paredón ante el servicio del ruso. Con bombazos de impresión, y levantando un crítico 0-30 con aroma a tiebreak, Karen selló por 7-5 una manga inolvidable.

La actitud de Khachanov quedó resumida con 18 tiros ganadores en una sola manga, una barbaridad ante un defensor del calibre de Djokovic. Firmando superioridad (9 a 7) incluso en puntos que sobrepasaron los nueve golpes, una especialidad total de Novak, y midiendo con cautela cada aproximación a la cinta, Khachanov presentó una candidatura más que firme a la copa.

“Ante Novak no puedes subir simplemente a la red porque conecta passing shots increíbles”, indicó Karen. “Tienes que preparar muy bien el punto antes de subir. Debes tener claros los tiros correctos cuando te acercas a la cinta”.

“La mejor manera es si estoy golpeando de izquierda a derecha y subo con una bola más corta. A veces no es posible pero en ocasiones lo hice realmente bien. En general, mi juego es agresivo y debo intentar entrar más en pista y subir como lo hice hoy”.

La segunda manga dio poca opción a la reacción de Djokovic, enfrentado a un rival con el plan bien trazado. De golpazo en golpazo, Khachanov rasgó por completo la defensa del serbio, al que mantuvo a raya con apenas una rotura de servicio. Ante la presión surgió la mejor versión del ruso, capaz de completar la manga más importante de su carrera sin encarar una sola opción de rotura. Palabras mayores ante el restador histórico que tuvo al otro lado de la red. Con los brazos al cielo de Bercy y una sonrisa en el rostro, Karen culminó una jornada inolvidable en su ascendente carrera.

“Quiero hablar de lo bien que jugó durante toda la semana”, dijo Djokovic. “Merece totalmente ganar este partido. Le doy todo el mérito. Es un jugador joven con proyección. Incluso un jugador ya establecido, de élite. Ha mostrado una calidad formidable y veremos mucho de él en el futuro”.

“Me satisface volver a ser número 1, oficialmente desde mañana. ¿Qué más podría pedir? He ganado más de 20 partidos seguidos y he tenido unos últimos cinco meses increíbles”.

Karen Khachanov es el primer campeón ruso de torneos ATP World Tour Masters 1000 desde que Nikolay Davydenko coronara el Masters Shanghai en la temporada 2009.

El moscovita, sumará 1.000 puntos para su Ranking ATP y se embolsa un premio en metálico de 973.480€.

Por su parte, Djokovic añadirá 600 puntos para el Ranking ATP y se embolsará un premio en metálico de 477.315€.

Djokovic toma Shanghai y roza la cima.

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El serbio queda a 35 puntos de Nadal en la Carrera ATP a Londres.

Novak Djokovic dio un paso de gigante en su regreso a la cima del ATP World Tour. El serbio coronó el domingo su cuarta copa del Masters 1000 de Shanghai, ampliando su colección ATP Masters 1000 hasta las 32 coronas, para confirmarse como el jugador a batir en la actualidad en el vestuario.

El de Belgrado logró el 72º título ATP World Tour de su carrera al superar por 6-3 y 6-4 en una hora y 36 minutos al croata Borna Coric, al que desbordó en una final plagada de tenis de fondo y largos intercambios a toda velocidad. Ante un jugador con capacidad para aguantar un altísimo ritmo de pelota, Djokovic se sumergió en una batalla física mostrando unos reflejos y una capacidad de anticipación en pleno esplendor.

“Es fenomenal. Estoy muy orgulloso de ello”, reconoció Djokovic. “Obviamente los últimos tres o cuatro meses han sido impresionantes para mí. No tengo muchos agujeros en mi juego, especialmente esta semana. Todo ha salido fenomenal”.

Novak ha logrado coronar Shanghai sin ceder un turno de servicio, conservando los 47 juegos en que puso la pelota en circulación. Como hiciera en 2015, última temporada en que finalizó el año como N° 1 mundial, Djokovic abrazó el trofeo sin perder una sola manga en todo el torneo. Un aviso de sus intenciones para el tramo final del curso.

“Ha sido una de las semanas más solventes al servicio que he tenido en mi carrera”, indicó Novak. “Dije estos días que jamás había jugado en unas pistas más rápidas en Shanghai, así que este año era más importante que nunca tener éxito con el primer saque. He podido hacerlo y jugar con buenos porcentajes en cada partido. Eso me da mucha satisfacción”.

La victoria permite a Djokovic volver a situar su figura en la cúspide del tenis masculino. El balcánico comenta su ascenso al N° 2 mundial del Ranking ATP y, además, al apilar 7.445 puntos en la clasificación del año, se coloca apenas a 35 unidades del N° 1 Rafael Nadal (7.480) en la Carrera ATP a Londres. Una circunstancia que asegura una espectacular lucha por el trono al cierre del curso.

Las cuatro coronas de Shanghai (2012, 2013, 2015, 2018) sitúan a Djokovic como jugador más laureado en la historia del torneo, rompiendo la igualdad con Andy Murray (2010, 2011, 2016) y remarcando la fiabilidad de Novak sobre suelo asiático. Ahora, y tras recuperar la corona en el Qi Zhong Stadium, Djokovic firma ya un balance de 11-0 en finales chinas durante su carrera deportiva.

El jugador balcánico, que ha levantado los dos ATP World Tour Masters 1000 y los dos Grand Slam más recientes, confirmó la recuperación de su mejor nivel en esta segunda mitad de temporada 2018. Con un balance de 27-1 desde Wimbledon y una inercia sin aparente freno la autoridad se vuelve a escribir en serbio.

Djokovic fue el tercer jugador en confirmar su acceso a las ATP Finals, una cita donde también han sellado su clasificación figuras como Rafael Nadal, Roger Federer, Juan Martín del Potro y Alexander Zverev. a celebrar del 11 al 18 de Noviembre bajo la cubierta de The O2 en Londres.

Para Coric la semana guarda un impulso excepcional, colocándole entre los principales aspirantes para luchar por una de las tres plazas restantes al torneo broche de temporada. El croata ascenderá 10 posiciones en la Carrera ATP a Londres, pasando del N° 21 al N° 11 en una semana de grandes reflexiones personales.

“He jugado realmente bien”, reconoció Coric. “Me siento bien en pista. No he servido especialmente bien, pero él estaba restado a un enorme nivel, buscaba siempre una marcha más”.

“Me siento feliz con la semana. Creo que ha sido muy positiva para mí. He pasado de pensar que me marcharía del torneo en la noche del lunes tras mi primer partido [ante Stan Wawrinka] a jugar mi primera final Masters 1000. Es increíble. Debo extraer conclusiones positivas de esta semana”.

Djokovic se hace aún más grande en Nueva York.

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El serbio cerrará 2018 con dos Grand Slam en Wimbledon y el US Open.

Nueva York reunió el domingo a dos raquetas que ya habían conquistado sus dominios, dos jugadores que habían levantado al cielo estadounidense el trofeo que acredita al campeón del US Open. Si bien Juan Martín del Potro fue el primero en hacerlo en 2009, Novak Djokovic lo consiguió en dos ocasiones más en 2011 y 2015. Y en 2018 añadió una tercera tras imponerse por 6-3, 7-6(4) y 6-3, en tres horas y 16 minutos.

Llegaba con la confianza de haber ido de menos a más en la última quincena, así como de haber confirmado que había vuelto a escena levantando la corona de Wimbledon. Casi dos meses después de aquel 15 de Julio en Londres, el serbio se consolida en Flushing Meadows sumando el Grand Slam número 14 de su carrera e igualando a Pete Sampras en la clasificación histórica.

Djokovic se encuentra ya en el tercer escalón por detrás de los 17 de Rafael Nadal, campeón este curso en Roland Garros, y los 20 de Roger Federer, que estrenó la temporada de Grand Slams en el Open Australia. Eso sí, este curso ganó el pulso al español y el suizo, siendo el único jugador que logra dos coronas de esta categoría este año.

El head to head se decantaba del lado del jugador nacido en Belgrado hace 31 años, ganador en 14 de los 18 enfrentamientos que habían disputado previamente. Y la Final en la Arthur Ashe no fue una excepción, a pesar de que Del Potro dejó todo para tratar de cambiar el signo de una historia escrita en su contra la mayoría de las veces.

Agresivo desde el fondo, tirando con la muñeca suelta y con potencia, sin renunciar a intercambios largos, el argentino fue asegurando su servicio. Si el de Tandil aseguró el 90% de primeros saques, el balcánico se quedó en un 80%. Así fue hasta que el serbio apretó las clavijas al resto, defendiendo cada uno de los misiles que llegaban desde el otro lado de la red.

Djokovic fue capaz de levantar un 40-0 a favor de su rival para obligarle a correr, a jugar intercambios de más de diez golpes y acabar forzando más errores de la cuenta en la figura de Del Potro (11 no forzados). Así llegó el primer break en la primera oportunidad (5-3). Y a continuación, cerró el primer set con su servicio (6-3) tras 44 minutos.

Lejos de conformarse con la ventaja inicial, el serbio continuó agresivo desde el fondo de la pista, manteniendo un esquema claro: castigar la zona de revés de Del Potro. Además, logró minimizar el daño que su rival podía generar con el saque. No obstante, en el primer juego del segundo set fabricó dos oportunidades más de quiebre de las que el argentino pudo escapar.

Sin embargo, la tercera opción de break no la dejó pasar. Djokovic volvió a tomar la iniciativa en el segundo set restando dentro 18 de los 20 primeros puntos que encaró. Con este nivel de intensidad se hizo con tres de los primeros cuatro juegos (3-1). Del Potro tenía que remar contracorriente, si quería que su rival no se acercase peligrosamente al título.

El argentino lo dejó todo sobre la pista para que así no fuese. Reaccionó y encontró las dos primeras opciones de break del partido. Si bien la primera no pudo aprovecharla con un passing paralelo lejos de la línea de fondo, una derecha al pasillo de Djokovic dejó el marcador en 3-3. Del Potro elevó el nivel y se hizo más fuerte desde ambos lados, logrando winners con la derecha y el revés a dos manos hasta doblar los winners de la primera manga (17-6).

Tanto apretó Del Potro que exigió como nunca a Djokovic, lo llevó al límite en un eterno juego de más de 20 minutos, 8 deuces y 3 puntos de break que no pudo convertir (4-4). A pesar de la insistencia del argentino, el desenlace del segundo parcial se decidió en un tie-break con múltiples alternativas, donde el serbio terminó asegurando el set con solidez en los últimos puntos (7-4).

No poder igualar el partido, a pesar de haber hecho méritos para conseguirlo afectó al de Tandil. Después de más de dos horas de lucha, de vaciarse en cada golpe y haber llevado al límite a un rival en una versión sublime, el marcador no era condescendiente con su esfuerzo. Y el apagón emocional lo acabó pagando. En el cuarto juego llegó un nuevo aguijonazo de Djokovic en forma de break (3-1).

Pero si algo no se puede cuestionar a Del Potro es su capacidad de lucha, que volvió a aparecer sobre la Arthur Ashe para recuperar el quiebre de inmediato (3-3). El guion trazado era idéntico al de segundo parcial. El argentino estaba dispuesto a dar guerra hasta la última bola. Hasta que el serbio decidió que había llegado el momento de decir basta, de sentenciar el duelo con un último break (4/7 en total).

“Quiero agradecer a mi equipo, a todos los que me ayudaron a volver a estar en este lugar, a mis amigos, a toda la gente que me apoyó y a toda Argentina que sentí la energía”, señaló Del Potro durante la ceremonia de entrega de trofeos. “A veces uno puedo ganar o perder un torneo, pero el amor de toda la gente vale lo mismo que esa copa y ya la tengo. Hoy me llevo el cariño de todos ustedes”.

Djokovic sumó el Grand Slam número 50 para el Big Four en las últimas 55 ediciones disputadas. La racha se inició cuando Nadal conquistó Roland Garros en 2005. Desde entonces el propio Nadal ha conseguido 17 títulos, Federer 16, Djokovic 14 y Murray 3.

Del Potro vuelve a la Final del US Open.

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Superó al vigente campeón Nadal para avanzar a su segunda Final de Grand Slam.

Juan Martín del Potro regresa a una Final de Grand Slam en el US Open, precisamente en el mismo escenario donde levantó el primer título de esta categoría hace nueve temporadas. El argentino logró su billete para la última ronda en Flushing Meadows, después de que Rafael Nadal dijese basta tras dos horas de partido cuando el marcador estaba 7-6(3), 6-2.

El español venía arrastrando durante la última semana problemas en la rodilla derecha y ya había necesitado asistencia en su partido de tercera ronda frente a Karen Khachanov. Después de un torneo en el que necesitó 15 horas y 54 minutos para llegar hasta Semifinal, más tiempo que nunca antes en su carrera, el físico no le permitió seguir compitiendo en Nueva York.

Se trata de la segunda retirada de la temporada. La primera se remonta al Open Australia (p. ante Marin Cilic), además de la del viernes ante Del Potro en el US Open. “Odio retirarme”, aseguró el español unos minutos después de salir de la pista en la sala de prensa.

El N° 3 del Ranking ATP rompió una racha de tres derrotas consecutivas ante el español en Grand Slam, después de caer en la Semifinal el pasado curso en Nueva York, en la Semifinal de Roland Garros y en los Cuartos de Final de Wimbledon. Levantó su primera corona de Grand Slam en el US Open 2009 y el domingo peleará por reeditar el éxito que firmó entonces.

Después de un titánico primer set que se prolongó durante 70 minutos, las alternativas se sucedieron en el marcador. Pero desde muy pronto Nadal sintió un pinchazo en la rodilla con 2-2, 15-0. Apenas veinte minutos de partido y el manacorense ya estaba lastrado. Con 4-3 pidió la asistencia del fisioterapeuta, que le proporcionó un vendaje que se retiró él mismo dos juegos más tarde.

Por el camino, tanto Nadal como Del Potro se intercambiaron dos breaks para decidir la manga en el tie-break. El argentino, agresivo en sus tiros de fondo, y el español sin la chispa para poder defenderlos y apoyarse en sus tiros de ataque, acabó cerrando el desempate de su lado.

Con 2-1 en el segundo parcial, Nadal pidió nuevamente la asistencia del fisioterapeuta. Y esta vez tras un tiempo médico, su participación en el partido empezó a ponerse en duda. Cada vez con peor movilidad y más dudas acabó estrechando la mano a su rival al final del segundo set.