Djokovic toma Shanghai y roza la cima.

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El serbio queda a 35 puntos de Nadal en la Carrera ATP a Londres.

Novak Djokovic dio un paso de gigante en su regreso a la cima del ATP World Tour. El serbio coronó el domingo su cuarta copa del Masters 1000 de Shanghai, ampliando su colección ATP Masters 1000 hasta las 32 coronas, para confirmarse como el jugador a batir en la actualidad en el vestuario.

El de Belgrado logró el 72º título ATP World Tour de su carrera al superar por 6-3 y 6-4 en una hora y 36 minutos al croata Borna Coric, al que desbordó en una final plagada de tenis de fondo y largos intercambios a toda velocidad. Ante un jugador con capacidad para aguantar un altísimo ritmo de pelota, Djokovic se sumergió en una batalla física mostrando unos reflejos y una capacidad de anticipación en pleno esplendor.

“Es fenomenal. Estoy muy orgulloso de ello”, reconoció Djokovic. “Obviamente los últimos tres o cuatro meses han sido impresionantes para mí. No tengo muchos agujeros en mi juego, especialmente esta semana. Todo ha salido fenomenal”.

Novak ha logrado coronar Shanghai sin ceder un turno de servicio, conservando los 47 juegos en que puso la pelota en circulación. Como hiciera en 2015, última temporada en que finalizó el año como N° 1 mundial, Djokovic abrazó el trofeo sin perder una sola manga en todo el torneo. Un aviso de sus intenciones para el tramo final del curso.

“Ha sido una de las semanas más solventes al servicio que he tenido en mi carrera”, indicó Novak. “Dije estos días que jamás había jugado en unas pistas más rápidas en Shanghai, así que este año era más importante que nunca tener éxito con el primer saque. He podido hacerlo y jugar con buenos porcentajes en cada partido. Eso me da mucha satisfacción”.

La victoria permite a Djokovic volver a situar su figura en la cúspide del tenis masculino. El balcánico comenta su ascenso al N° 2 mundial del Ranking ATP y, además, al apilar 7.445 puntos en la clasificación del año, se coloca apenas a 35 unidades del N° 1 Rafael Nadal (7.480) en la Carrera ATP a Londres. Una circunstancia que asegura una espectacular lucha por el trono al cierre del curso.

Las cuatro coronas de Shanghai (2012, 2013, 2015, 2018) sitúan a Djokovic como jugador más laureado en la historia del torneo, rompiendo la igualdad con Andy Murray (2010, 2011, 2016) y remarcando la fiabilidad de Novak sobre suelo asiático. Ahora, y tras recuperar la corona en el Qi Zhong Stadium, Djokovic firma ya un balance de 11-0 en finales chinas durante su carrera deportiva.

El jugador balcánico, que ha levantado los dos ATP World Tour Masters 1000 y los dos Grand Slam más recientes, confirmó la recuperación de su mejor nivel en esta segunda mitad de temporada 2018. Con un balance de 27-1 desde Wimbledon y una inercia sin aparente freno la autoridad se vuelve a escribir en serbio.

Djokovic fue el tercer jugador en confirmar su acceso a las ATP Finals, una cita donde también han sellado su clasificación figuras como Rafael Nadal, Roger Federer, Juan Martín del Potro y Alexander Zverev. a celebrar del 11 al 18 de Noviembre bajo la cubierta de The O2 en Londres.

Para Coric la semana guarda un impulso excepcional, colocándole entre los principales aspirantes para luchar por una de las tres plazas restantes al torneo broche de temporada. El croata ascenderá 10 posiciones en la Carrera ATP a Londres, pasando del N° 21 al N° 11 en una semana de grandes reflexiones personales.

“He jugado realmente bien”, reconoció Coric. “Me siento bien en pista. No he servido especialmente bien, pero él estaba restado a un enorme nivel, buscaba siempre una marcha más”.

“Me siento feliz con la semana. Creo que ha sido muy positiva para mí. He pasado de pensar que me marcharía del torneo en la noche del lunes tras mi primer partido [ante Stan Wawrinka] a jugar mi primera final Masters 1000. Es increíble. Debo extraer conclusiones positivas de esta semana”.

Djokovic se hace aún más grande en Nueva York.

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El serbio cerrará 2018 con dos Grand Slam en Wimbledon y el US Open.

Nueva York reunió el domingo a dos raquetas que ya habían conquistado sus dominios, dos jugadores que habían levantado al cielo estadounidense el trofeo que acredita al campeón del US Open. Si bien Juan Martín del Potro fue el primero en hacerlo en 2009, Novak Djokovic lo consiguió en dos ocasiones más en 2011 y 2015. Y en 2018 añadió una tercera tras imponerse por 6-3, 7-6(4) y 6-3, en tres horas y 16 minutos.

Llegaba con la confianza de haber ido de menos a más en la última quincena, así como de haber confirmado que había vuelto a escena levantando la corona de Wimbledon. Casi dos meses después de aquel 15 de Julio en Londres, el serbio se consolida en Flushing Meadows sumando el Grand Slam número 14 de su carrera e igualando a Pete Sampras en la clasificación histórica.

Djokovic se encuentra ya en el tercer escalón por detrás de los 17 de Rafael Nadal, campeón este curso en Roland Garros, y los 20 de Roger Federer, que estrenó la temporada de Grand Slams en el Open Australia. Eso sí, este curso ganó el pulso al español y el suizo, siendo el único jugador que logra dos coronas de esta categoría este año.

El head to head se decantaba del lado del jugador nacido en Belgrado hace 31 años, ganador en 14 de los 18 enfrentamientos que habían disputado previamente. Y la Final en la Arthur Ashe no fue una excepción, a pesar de que Del Potro dejó todo para tratar de cambiar el signo de una historia escrita en su contra la mayoría de las veces.

Agresivo desde el fondo, tirando con la muñeca suelta y con potencia, sin renunciar a intercambios largos, el argentino fue asegurando su servicio. Si el de Tandil aseguró el 90% de primeros saques, el balcánico se quedó en un 80%. Así fue hasta que el serbio apretó las clavijas al resto, defendiendo cada uno de los misiles que llegaban desde el otro lado de la red.

Djokovic fue capaz de levantar un 40-0 a favor de su rival para obligarle a correr, a jugar intercambios de más de diez golpes y acabar forzando más errores de la cuenta en la figura de Del Potro (11 no forzados). Así llegó el primer break en la primera oportunidad (5-3). Y a continuación, cerró el primer set con su servicio (6-3) tras 44 minutos.

Lejos de conformarse con la ventaja inicial, el serbio continuó agresivo desde el fondo de la pista, manteniendo un esquema claro: castigar la zona de revés de Del Potro. Además, logró minimizar el daño que su rival podía generar con el saque. No obstante, en el primer juego del segundo set fabricó dos oportunidades más de quiebre de las que el argentino pudo escapar.

Sin embargo, la tercera opción de break no la dejó pasar. Djokovic volvió a tomar la iniciativa en el segundo set restando dentro 18 de los 20 primeros puntos que encaró. Con este nivel de intensidad se hizo con tres de los primeros cuatro juegos (3-1). Del Potro tenía que remar contracorriente, si quería que su rival no se acercase peligrosamente al título.

El argentino lo dejó todo sobre la pista para que así no fuese. Reaccionó y encontró las dos primeras opciones de break del partido. Si bien la primera no pudo aprovecharla con un passing paralelo lejos de la línea de fondo, una derecha al pasillo de Djokovic dejó el marcador en 3-3. Del Potro elevó el nivel y se hizo más fuerte desde ambos lados, logrando winners con la derecha y el revés a dos manos hasta doblar los winners de la primera manga (17-6).

Tanto apretó Del Potro que exigió como nunca a Djokovic, lo llevó al límite en un eterno juego de más de 20 minutos, 8 deuces y 3 puntos de break que no pudo convertir (4-4). A pesar de la insistencia del argentino, el desenlace del segundo parcial se decidió en un tie-break con múltiples alternativas, donde el serbio terminó asegurando el set con solidez en los últimos puntos (7-4).

No poder igualar el partido, a pesar de haber hecho méritos para conseguirlo afectó al de Tandil. Después de más de dos horas de lucha, de vaciarse en cada golpe y haber llevado al límite a un rival en una versión sublime, el marcador no era condescendiente con su esfuerzo. Y el apagón emocional lo acabó pagando. En el cuarto juego llegó un nuevo aguijonazo de Djokovic en forma de break (3-1).

Pero si algo no se puede cuestionar a Del Potro es su capacidad de lucha, que volvió a aparecer sobre la Arthur Ashe para recuperar el quiebre de inmediato (3-3). El guion trazado era idéntico al de segundo parcial. El argentino estaba dispuesto a dar guerra hasta la última bola. Hasta que el serbio decidió que había llegado el momento de decir basta, de sentenciar el duelo con un último break (4/7 en total).

“Quiero agradecer a mi equipo, a todos los que me ayudaron a volver a estar en este lugar, a mis amigos, a toda la gente que me apoyó y a toda Argentina que sentí la energía”, señaló Del Potro durante la ceremonia de entrega de trofeos. “A veces uno puedo ganar o perder un torneo, pero el amor de toda la gente vale lo mismo que esa copa y ya la tengo. Hoy me llevo el cariño de todos ustedes”.

Djokovic sumó el Grand Slam número 50 para el Big Four en las últimas 55 ediciones disputadas. La racha se inició cuando Nadal conquistó Roland Garros en 2005. Desde entonces el propio Nadal ha conseguido 17 títulos, Federer 16, Djokovic 14 y Murray 3.

Del Potro vuelve a la Final del US Open.

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Superó al vigente campeón Nadal para avanzar a su segunda Final de Grand Slam.

Juan Martín del Potro regresa a una Final de Grand Slam en el US Open, precisamente en el mismo escenario donde levantó el primer título de esta categoría hace nueve temporadas. El argentino logró su billete para la última ronda en Flushing Meadows, después de que Rafael Nadal dijese basta tras dos horas de partido cuando el marcador estaba 7-6(3), 6-2.

El español venía arrastrando durante la última semana problemas en la rodilla derecha y ya había necesitado asistencia en su partido de tercera ronda frente a Karen Khachanov. Después de un torneo en el que necesitó 15 horas y 54 minutos para llegar hasta Semifinal, más tiempo que nunca antes en su carrera, el físico no le permitió seguir compitiendo en Nueva York.

Se trata de la segunda retirada de la temporada. La primera se remonta al Open Australia (p. ante Marin Cilic), además de la del viernes ante Del Potro en el US Open. “Odio retirarme”, aseguró el español unos minutos después de salir de la pista en la sala de prensa.

El N° 3 del Ranking ATP rompió una racha de tres derrotas consecutivas ante el español en Grand Slam, después de caer en la Semifinal el pasado curso en Nueva York, en la Semifinal de Roland Garros y en los Cuartos de Final de Wimbledon. Levantó su primera corona de Grand Slam en el US Open 2009 y el domingo peleará por reeditar el éxito que firmó entonces.

Después de un titánico primer set que se prolongó durante 70 minutos, las alternativas se sucedieron en el marcador. Pero desde muy pronto Nadal sintió un pinchazo en la rodilla con 2-2, 15-0. Apenas veinte minutos de partido y el manacorense ya estaba lastrado. Con 4-3 pidió la asistencia del fisioterapeuta, que le proporcionó un vendaje que se retiró él mismo dos juegos más tarde.

Por el camino, tanto Nadal como Del Potro se intercambiaron dos breaks para decidir la manga en el tie-break. El argentino, agresivo en sus tiros de fondo, y el español sin la chispa para poder defenderlos y apoyarse en sus tiros de ataque, acabó cerrando el desempate de su lado.

Con 2-1 en el segundo parcial, Nadal pidió nuevamente la asistencia del fisioterapeuta. Y esta vez tras un tiempo médico, su participación en el partido empezó a ponerse en duda. Cada vez con peor movilidad y más dudas acabó estrechando la mano a su rival al final del segundo set.

Nadal también puede con el descaro de Thiem.

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El español avanza a Semifinal del US Open donde le espera Del Potro.

Probablemente sea difícil plantear una propuesta mejor que la que Dominic Thiem presentó en los Cuartos de Final del US Open para tratar de derrocar al vigente campeón Rafael Nadal. Desborde desde el revés y potencia con la derecha fueron los argumentos contra los que tuvo que combatir el número uno del mundo, que lejos de intimidarse acabó remontando por 0-6, 6-4, 7-5, 6-7(4), 7-6(5).

En otra cálida noche neoyorquina donde el termómetro coqueteó con los 30 grados y el porcentaje de humedad estuvo cerca del 70%, el español fue de menos a más. Le costó entrar en el partido, mientras su rival no tuvo piedad en pasarle por encima. Hasta que despertó. Hasta que después de cuatro horas y 49 minutos apagó los destellos de Thiem para hacerlos propios y abrirse paso en Semifinal.

Nadal se presenta entre los cuatro mejores en Flushing Meadows por séptima vez en su carrera desde que se estrenó en esa ronda hace diez años. Además, eleva a once las victorias consecutivas en la pista dura del Grand Slam estadouniense desde que inició su camino a su tercer título el pasado curso.

Este martes Thiem saltó a la pista tocado con una varita. Prácticamente sin margen de error (sólo 2 no forzados) y con un total de 13 golpes ganadores, la mayoría desde el lado del revés, desmontó al número uno del mundo en apenas 24 minutos. El austriaco triplicó los puntos del primer set 24-7 para endosarle un 0-6 a Nadal, algo que nadie conseguía desde que Philipp Kohlschreiber lo hizo en Miami 2017.

Eso sí, en territorio Grand Slam para encontrar un set con este resultado en contra del español hay que remontarse hasta el Open Australia 2015, cuando en los Cuartos de Final Tomas Berdych consiguió firmar un 0-6. También en la Final de Wimbledon 2006 lo hizo Roger Federer, mientras que Andy Roddick fue el primero en hacerlo en la segunda ronda del US Open 2004.

La puesta en escena impecable de Thiem con el primer servicio (7/7) fue diluyéndose a medida que avanzó la segunda manga. No obstante, sus números de éxito se redujeron hasta el 67%, lo que aprovechó Nadal para encontrar sus primeras opciones al resto. Además, en el séptimo juego del encuentro firmó su primer juego con el servicio en blanco (4-3) y uno más tarde convirtió su primer break (5-3).

Con actitud y piernas había logrado sofocar el torbellino que se levantó al otro lado de la red durante la primera hora. Sin embargo, Thiem no había dicho la última palabra y de inmediato devolvió el quiebre (5-4), castigando con el revés, el mismo golpe que con un error había concedido la ventaja a Nadal previamente.

Sin autoridad de los servicios, el manacorense aprovechó para volver a romper el saque del austriaco (6-4) y al grito de un “¡Vamos!” que retumbó en la Arthur Ashe celebró con su palco que había entrado de lleno en el partido. De esta manera, todo quedaba igualado.

El partido elevó la intensidad y ni Nadal ni Thiem estaban dispuesto a regalar un milímetro. Si el N° 9 del mundo trazaba una diagonal perfecta con el revés a una mano, el principal favorito en Nueva York respondía con otro a dos manos dibujando la misma trayectoria. El duelo tomó tintes épicos, cuando el austriaco sacó con 5-4 para cerrar el set, tras quebrar al balear.

Pero cuando el corazón se acelera, en la hora de los valientes, Nadal no tiene rival. Se hizo grande al resto, primero para devolver el break (5-5) y luego para terminar cumpliendo su amenaza con tres juegos consecutivos (7-5). Un error incomprensible en la volea de Thiem concedió la tercera oportunidad en forma de punto de set que el español no perdonó para adelantarse por primera vez en el encuentro.

El inicio del cuarto set llevó al español a remar de nuevo a contracorriente. En el tercer juego, Thiem aprovechó su segunda opción de break para adelantarse otra vez 1-3. El N° 1 del Ranking ATP trató de recuperar la distancia en el sexto juego, pero el austriaco se defendió en dos ocasiones para que su rival no lograse quebrarle (3-4). Y sólo un juego más tarde no pudo retrasar lo inevitable. Nadal sumó un quiebre más (4-4) y el tie-break decidió del lado de Thiem (7-4).

La épica estaba llamada a sobrevolar la pista central del US Open en el quinto set. Más que nunca tanto Nadal como Thiem se aferraron a los servicios y con uñas y dientes defendieron conservar sus saques. El austriaco fue incluso capaz de salvar cinco puntos de break. Una vez más el tie-break fue el juez y esta vez la balanza se decantó del lado de Nadal. Un remate lejos de la línea de fondo fue la sentencia.

En Semifinal Nadal se medirá ante uno de sus grandes rivales esta temporada, Juan Martín del Potro. El argentino, que ha ascendido este año a la posición más alta de su carrera (N° 3), ha perdido sus últimos tres encuentros consecutivos ante el español, todos en Grand Slams (Semifinal US Open 2017, Semifinal Roland Garros 2018 y Cuartos de Final Wimbledon 2018).

Nadal sofoca la rebelión de Basilashvili.

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El N° 1 continúa la defensa del título y ya pisa los Cuartos de Final.

El Estadio Arthur Ashe dio la bienvenida el domingo a una nueva jornada con una puesta en escena del vigente campeón Rafael Nadal, en la que supo reinventarse a lo largo del partido. El español se presentó en Cuartos de Final del US Open, después de superar a Nikoloz Basilashvili por 6-3, 6-3, 6-7(6) y 6-4, en tres horas y 19 minutos.

A pesar de que el manacorense había arrasado a su rival en Octavos de Final hace apenas un año en Roland Garros (sólo cedió un juego), Basilashvili llegaba después de haber apartado al cabeza de serie N° 18 Jack Sock. El americano era uno de sus potenciales rivales en Octavos de Final, pero el georgiano lo evitó.

Ya desde los primeros minutos del encuentro quedó claro que no iba a ser un paseo para el tres veces ganador del US Open. No obstante, hasta el 3-3, Nadal sólo pudo ganar un punto al resto (1/13). Eso sí, en el octavo juego aprovechó su segunda opción de break para asestar un golpe al marcador (5-3). Y a continuación con su saque cerró por 6-3.

La autoridad del español continuó al inicio del segundo set. Toda la seguridad de Bashilashvili con el servicio se esfumó una vez más en el primer juego cuando Nadal quebró por segunda vez para escaparse (2-0). Cinco juegos consecutivos fueron una ventaja demasiado amplia para el N° 1 del mundo.

Incluso cuando el georgiano apretó al resto colocándose con tres ventajas que le dieron la posibilidad para devolver el break con 2-1, el manacorense las fue salvando una a una. Con un 81% de puntos ganados con el primer saque amarró también el segundo parcial, tras otro nuevo quiebre (6-3).

Con tenis control, apretando el acelerador cuando era necesario, Nadal iba manejando el partido sin aparentes problemas. E incluso cuando se despistó con su servicio tuvo la capacidad para volver de inmediato.

En el inicio del tercer set Basilashvili convirtió un break en su cuarta oportunidad para colocarse 2-1 y saque. Pero el español reaccionó al resto para igualar 2-2. Los saques se impusieron hasta el final del set y el tie-break decidió la balanza por 8-6. Un balance de 23 winners y 17 no forzados fueron el espejo de la agresividad del georgiano en cada tiro.

Pero Nadal apenas tardó en sofocar el intento de rebelión de su rival. Tal y como ocurrió en el segundo set, arrancó con una ventaja de 2-0 aunque tampoco pudo cerrarle la puerta a su rival para siempre. Basilashvili volvió a rescatar la diferencia para ponerse 3-3, antes de que el español acelerara definitivamente hacia la victoria.

En Cuartos de Final Nadal se enfrentará por cuarta vez esta temporada a Dominic Thiem. Y por primera vez, después de diez partidos en el head to head (7-3 para el español) se medirán en pista dura.

Por octava vez en su carrera, el español accede a los Cuartos de Final del US Open. Las últimas cuatro veces que lo ha hecho se ha presentado en la final (2010, 2011, 2013 y 2017). ¿Se repetirá también en 2018?

Djokovic toca el cielo en los Masters 1000.

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El serbio conquista en Cincinnati el ATP Masters 1000 que faltaba en su palmarés.

No es el jugador que más coronas ATP World Tour Masters 1000 presenta en su palmarés, pero sí el único que puede presumir de haber conseguido al menos un trofeo en los nueve escenarios diferentes de los torneos de esta categoría. Novak Djokovic consiguió el domingo en el Western & Southern Open el último que faltaba en su vitrina en Cincinnati para completar el ‘Golden Masters’.

Y lo hizo en la sexta oportunidad que se le presentaba en su carrera, tras derrotar a Roger Federer por 6-4 6-4, en una hora y 24 minutos. Antes, había cedido en cinco finales previas en 2008 (p. ante Murray), 2009 (p. ante Federer), 2011 (p. ante Murray), 2012 (p. ante Federer) y 2015 (p. ante Federer).

Mientras tanto fue recopilando distintos trofeos de esta categoría hasta sumar 31 títulos, dos menos que Rafael Nadal que lidera la lista histórica con 33. En Cincinnati rompió el maleficio que perseguía desde hace diez temporadas para lograr un hito que sólo él ha conseguido desde que se instauraron los ATP Masters 1000 en 1990.

Ni siquiera había podido anotarse un set en sus anteriores finales en Cincinnati, pero en 2018 cambió su suerte desde el inicio. Y eso que enfrente tenía al siete veces campeón, que llegaba con unos imponentes números en el servicio.

El serbio trató de hacer dudar a Federer desde el primer juego, amenazándole con dos puntos de break, pero el suizo escapó del peligro y firmó 100 juegos consecutivos ganados con el servicio. Hasta que en el séptimo juego Djokovic aprovechó su tercer punto de quiebre para adelantarse en el marcador. La ventaja fue suficiente para cerrar el parcial de su lado (6-4).

Djokovic, que lidera el head to head por 24-22 después de la victoria del domingo, estaba a sólo un set de su segundo título de 2018 (Wimbledon y Cincinnati).

El cabeza de serie N° 2 reaccionó nada más arrancar la segunda manga con un break (2-0). Una doble falta de Djokovic –la primera del partido– concedió el quiebre al suizo. Sin embargo, el de Belgrado recuperó la concentración que había mantenido durante la primera hora para devolver de inmediato el quiebre.

Elástico en el fondo, defendiéndose con la chispa de antaño, fue creando dudas en Federer que siempre buscó ser agresivo, con mayor o menor éxito. Y en el séptimo juego levantó un 40-0 del suizo, le obligó a jugar cada punto hasta arrebatarle el saque (4-3). Al igual que en el primer set, consolidó el quiebre para acabar levantando la corona en Cincinnati.

Nadal abraza en Toronto su título N° 80.

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El español supera a Stefanos Tsitsipas en la Final de la Rogers Cup y llega a 33 títulos en ATP Masters 1000.

Después de superar tormentosos partidos durante la semana, llenos de lluvia, rivales inspirados, retrasos y suspensiones, Nadal se merecía una coronación como la del domingo en la Rogers Cup. Por primera vez bajo el sol de Toronto en esta edición, el N° 1 del Ranking ATP minimizó el drama y mostró el mejor tenis del torneo en la Final para convertirse en el cuarto jugador en la historia en alcanzar 80 títulos en el ATP World Tour.

Gracias a su triunfo con parciales de 6-2, 7-6(4) en poco más de una hora y media, el español llega a récord de 5-0 en finales de la temporada y a 4-0 en finales de la Rogers Cup, luego de imponerse en 2005, 2008 y 2013. Además, Nadal se convierte en el segundo jugador del 2018 en llegar a 40 victorias en la temporada, tras Alexander Zverev. Lo meritorio es que el zurdo de 32 años alcanza esta cifra con solo ocho torneos disputados.

Nadal es el tenista con menos participaciones en el Top-100 de la Carrera ATP A Londres y al mismo tiempo quien más tiene puntos, y el único clasificado para las ATP Finals. 2018 ha sido uno de los mejores cursos de su carrera, perdiendo apenas tres partidos, ganando su undécimo título tanto en Montecarlo como en Barcelona y Roland Garros. También consiguiendo su octava corona en Roma. Y este domingo volvió a triunfar en Canadá.

Lo hizo sin consideración por su rival, debutante en una final de ATP Masters 1000 y quien estaba en su vigésimo cumpleaños. En sus cuatro partidos anteriores en el torneo había sufrido más de la cuenta. Contra Marin Cilic en Cuartos de Final terminó perdiendo más puntos a pesar de la sufrida victoria. Pero el domingo, su mejor versión volvió como un premio a la perseverancia durante la semana.

La única crisis que atravesó fue cuando desaprovechó la opción de sacar para partido en el 5-4 de la segunda manga. Pero fue una escena de otra película. La prueba es que Tsitsipas llegó a ese juego con apenas tres bolas ganadas al resto en todo el partido. El zurdo de 32 años no dejó crecer a su rival, de hecho salvó un set point con su saque en el 6-5 antes de imponer su experiencia en el tie-break (récord de 223-142 en desempates en su carrera).

“Creo que el espíritu competitivo ha sido muy alto. Alto nivel de competencia para mí. El nivel de tenis no ha sido tan alto durante toda la semana, pero encontré la manera. Y en los momentos importantes, es verdad que jugué con la determinación correcta todo el tiempo. Salvo hoy no en el 5-4”, aseguró Nadal tras su partido ganado N° 430 sobre pistas rápidas.

“Sufriendo, sin jugar a veces el mejor tenis, logré ganar un título muy importante. Ganar cuando estás jugando fantástico es más fácil. Así que ser capaz de ganar muchos partidos cuando no has jugado tan bien, y especialmente en grandes eventos, hace una gran diferencia. Entonces esta victoria tiene un valor más grande para mí que otros”.

En definitiva, el español guardó lo mejor para el final del torneo. Y con este resultado, deja en 2-0 su récord head to head ante Tsitsipas y alarga su liderazgo en la tabla histórica de más títulos en ATP Masters 1000. Ahora ostenta 33 coronas y escapa aún más de sus perseguidores.

“El título No. 80 es por supuesto un gran número, uno importante. Me hace muy feliz conseguirlo. Pero se trata de otro ATP Masters 1000. Los ATP Masters 1000 son torneos muy difíciles de ganar, a veces son incluso más difíciles de ganar que un Grand Slam porque no puedes evitar oponentes difíciles. Por eso estoy tan feliz de cumplir la meta de ganar este torneo”, añadió Nadal, quien horas después de su triunfo anunció su baja del ATP Masters 1000 de Cincinnati.

Djokovic corona su cuarto título de Wimbledon.

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El serbio levanta en Londres su 13ª copa de Grand Slam.

Novak Djokovic levantó este domingo sobre la hierba de Wimbledon su 13er título de Grand Slam, remarcando su regreso al más alto nivel. El serbio venció al sudafricano Kevin Anderson por 6-2, 6-2, 7-6(3) en dos horas y 17 minutos para conquistar su cuarta copa en el All England Club, un hito de dimensiones históricas en la capital británica.

El tenista de Belgrado se convierte así en el cuarto jugador capaz de la Era Abierta (desde 1968) de levantar en al menos cuatro ocasiones el trofeo individual de Wimbledon, siguiendo los pasos de Bjorn Borg (5), Pete Sampras (7) y Roger Federer (8).

En una jornada de cielos despejados e intenso calor sobre Londres, ideal para el jugador directo y sin contemplaciones, el inicio no pudo ser más prometedor para el jugador serbio. Ante uno de los sacadores más formidables del ATP World Tour y bajo unas condiciones que favorecían esa velocidad de pelota, Djokovic encontró bien pronto la ranura de las dudas.

El balcánico quebró a Anderson en el primer juego del partido, marcando mentalmente la batalla antes de romper a sudar. Al dominar el juego desde el fondo de pista y acorralar a Kevin en puntos de revés a revés, una suerte que domina como pocos, Novak dibujó una primera manga de control en la que arrebató dos turnos de servicio a su rival.

Tras alcanzar la final rondando el 70% de puntos jugados con primer saque, Anderson vio caer la cifra hasta el 45% durante la manga inicial, una oportunidad que Djokovic abrazó con ambas manos para marcar diferencias amplias en el arranque del partido.

El jugador de Johannesburgo, asistido brevemente en su brazo derecho por el fisioterapeuta, buscó la reacción en un partido de ritmo frenético. Pero la velocidad de respuesta de Djokovic fue un arma afilada de principio a fin. Como en la primera manga, Novak quebró en el primer juego y pronto montó una ventaja de dos roturas (4-1), anulando cualquier atisbo de amenaza al otro lado de la red. Si el partido pedía velocidad de decisiones, Novak firmó una clase maestra al resto. El serbio aprovechó sus primeras cuatro oportunidades de rotura para dejar el partido casi sentenciado.

El mensaje sobre el césped fue claro: Anderson había perdido el servicio en 11 ocasiones en sus seis partidos previos en Londres. En algo menos de dos mangas, Djokovic fue capaz de hacerle saltar por los aires hasta cuatro turnos de saque. En una actuación clínica al resto, Novak firmó un 100% de efectividad (4/4) con una pelota de rotura entre las manos.

La autopista hacia la copa parecía un camino visible para Djokovic, admirado con veneración por la grada de la Centre Court. Sin embargo, el serbio se enzarzó en el set más igualado de la final ante Anderson, disputando una batalla de resistencia cuando el sudafricano elevó su nivel de saque. El duelo se equilibró de tal forma que Anderson cuestionó el dominio de Djokovic, forzado a levantar hasta cinco pelotas de set en el tramo final de la manga.

Tras dos dobles faltas cometidas en sendas situaciones de iguales con 4-5, el balcánico se situó sobre cuerda muy fina en Londres. Y la sangre fría llegó en el momento justo. Levantó la primera bola de set en un intercambio de vértigo, dejando una derecha en la línea antes de cerrar el punto con cautela en la red. Después, y con una poderosa derecha cruzada, evitó que Anderson apretase primero el gatillo.

Lejos de cejar en su empeño, Anderson llegó a generar otras tres pelotas de set con 5-6 – incluyendo un 15-40 que cortó el aire en Londres. En un juego de 12 puntos, la supervivencia de Djokovic se hizo patente para salvar cada situación camino del desempate. El balcánico logró mostrar una frialdad total ante el riesgo, haciendo que Anderson se estrellase ante una pared siempre que tuvo la rotura a un punto de distancia (0/7).

Tras sobrevivir a una presión infernal, y demostrando su amplia experiencia en situaciones límite, el serbio dominó por 7-3 el tiebreak para coronarse campeón ante la grada de Londres.

La victoria en Wimbledon sirve como trampolín para un Djokovic en ascenso. El serbio pasará del N° 21 al N° 10 mundial el lunes, firmando su regreso al Top 10 del Ranking ATP por primera vez desde noviembre de 2017.

Djokovic sobrevive a Nadal y pisa la Final.

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El serbio buscará su cuarta corona en el All England Club.

En una reanudación para la historia, Novak Djokovic encontró la fórmula para abrirse paso hasta su quinta Final de Wimbledon. El serbio, tres veces campeón en el All England Club, desmontó por 6-4, 3-6, 7-6(9), 3-6 y 10-8 en cinco horas y 17 minutos al español Rafael Nadal hasta avanzar a su 22ª final de Grand Slam, la primera de la categoría desde la temporada 2016. La cita del domingo ante el sudafricano Kevin Anderson es una consecuencia al esfuerzo del serbio, una reacción completada en condiciones atípicas sobre el verde inglés.

Aunque el sábado amaneció despejado y con más de 20 grados, el partido se mantuvo con la esencia del viernes: competir en la Centre Court con el techo sellado. La situación era clara en la reanudación: Djokovic manejaba dos mangas a uno a Nadal por un puesto en la Final de Londres.

Sin margen de error al regresar a pista, Nadal fue puesto a prueba sin piedad. El español atravesó un primer turno de servicio de 18 puntos, levantando dos pelotas de rotura antes de respirar. En un ambiente cargado de presión, el balear logró superar la reválida hasta montar un 3-0 sobre el balcánico, que reaccionó de inmediato para colocar el 3-3 en el marcador. Si la igualdad fue notable el viernes, la reanudación marcó un guión muy parecido.

En un partido donde remar a contracorriente fue ley, Nadal volvió a remangarse para desafiar a su rival. El español se plantó sobre la línea, zarandeó al serbio en el fondo y se hizo con los últimos tres juegos del set para igualar la batalla. La manera de alcanzar la manga definitiva fue todo un mensaje: levantó un 0-40, conectó un ace para sellar el set y acudió al banquillo sin dejar de apretar el puño.

Con la Final de un Grand Slam a un set de distancia, la mente fue un golpe de primer orden sobre el césped. Nadal y Djokovic se montaron en un ritmo notable al servicio, conservando sus turnos hasta el 3-3 con la calma de los elegidos. Si Novak dejó volar el revés para abrir la pista, Nadal empleó su saque zurdo hasta despejar cualquier duda.

La cercanía del abismo llevó el partido al límite al ambos lados de la red. El español levantó una pelota de rotura con 3-4 de manera heroica: anuló la amenaza con una dejada, y después cerró el juego con una derecha junto a la valla. Si el duelo pidió supervivencia, el balear respondió con hechuras. Tras el riesgo, la oportunidad: Nadal se situó con 4-4 15-40 sobre el servicio de Djokovic, valiente para levantar ambas opciones permitir siquiera el resto. Desde entonces ya no hubo tregua. Con el agua al cuello surgió una versión total de Nadal, que levantó un agónico 0-30 con la frialdad del hielo: tres servicios no devueltos por Djokovic y un ace colocaron el 5-5 en el marcador.

Como si de un combate de boxeo se tratara, el duelo apiló una montaña de asaltos. Djokovic resistió desde la lona, llegando a levantar tres pelotas de rotura en un juego de 16 puntos hasta situar el 8-7. En un delirio total, Nadal levantó la primera pelota de partido con una dejada que congeló Londres y mandó a Djokovic al césped. Una batalla en la que el balcánico asestó el golpe final, cerrando el duelo con 10-8 en el luminoso.

La cita por la historia esta servida: Djokovic buscará el domingo su 13ª copa individual de Grand Slam en el All England Club, un escenario clave durante su carrera para tomar la cima del ATP World Tour. El serbio, que entrará de lleno en la lucha por acceder a las ATP Finals en caso de coronar Londres, batalla por seguir construyendo su leyenda en el olimpo del deporte.

Nadal tumba a Del Potro en un partido para el recuerdo.

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El español firma su sexta Semifinal de Wimbledon.

La fortaleza de Rafael Nadal se hizo visible ante todos en la Centre Court. El español batalló este miercoles hasta vencer por 7-5, 6-7(7), 4-6, 6-4, 6-4 en cuatro horas y 48 minutos al argentino Juan Martín del Potro y alcanzar su sexta Semifinal de Wimbledon – la 28ª semifinal de Grand Slam de su carrera. En un partido para el recuerdo, el balear firmó un ejemplo de convencimiento antes de citarse el viernes con el serbio Novak Djokovic por una plaza en la Final.

El N° 1 mundial se impuso en un partido de vértigo, con dos jugadores dispuestos a librar una batalla de puro corazón. Los cambios de ritmo de Juan Martín, insistente con el revés cortado y definitivo con la derecha, tuvieron respuesta en el ímpetu de Nadal, con los reflejos afilados desde el primer punto para frenar la propuesta de su adversario.

La primera manga fue un aviso evidente. Español y argentino volaron sobre el césped sin concederse una opción de rotura en los siete primeros juegos, dejando presente la igualdad que coparía el choque. En un arranque de ocasiones contadas, Nadal se fue ajustando a la dureza en el golpe del argentino. El español, que ganó el 80% de los puntos con su primer saque, también sacó los dientes en sus últimos dos turnos al resto: primero avisó con 4-3, 15-40 antes de cumplir su amenaza en la devolución con 5-4 cuando Del Potro trataba de forzar el desempate.

Lejos de encontrar una tregua, el partido mantuvo la intensidad inicial. Del Potro siguió abrasando la pista con pelota marcando un ritmo total al partido. Ninguno de los ocho primeros juegos de la manga alcanzó siquiera una situación de iguales y, ejerciendo presión con un juego totalmente profundo, Juan Martín provocó el pestañeo de Rafa para colocarse con 5-4. Como ocurriera en las tres roturas previas recibidas en el torneo, y demostrando una capacidad de reacción total, Nadal devolvió el break en el siguiente game (5-5). Un golpe moral que el español estuvo a punto de culminar en el desempate. El dos veces campeón dispuso de cuatro pelotas de set, incluyendo una triple opción con 6-3, antes de que Del Potro resistiera contra todo y lanzase una derecha cruzada sobre la línea para igualar el encuentro.

Con una Semifinal de Grand Slam como destino la lucha fue de poder a poder. El tercer parcial fue el más vertiginoso hasta entonces, con el juego más firme de Juan Martín en el partido. El argentino se liberó tras superar una situación límite y atravesó un parcial con las curvas justas. Impidió que Nadal generase una opción de quiebre y, con la única pelota de rotura de todo el set, rompió en blanco a Nadal para tomar la tercera manga y situarse con el control del partido.

Ante una situación adversidad apareció la fe de Nadal, convencido a los pies de la montaña. El español se mantuvo en pista con la seguridad de un cerrojo, adelantó su posición al resto como nunca antes y encontró el titubeo en Del Potro. Dos tropiezos en el quinto juego costaron caros al argentino, que observó desde el suelo cómo Nadal colocaba el 3-2 y se abría una autopista hacia el equilibro en el partido. Así, y con la caída del sol amenazando en Londres, con un enérgico revés cruzado mandó Rafa el encuentro a la manga definitiva.

El momento de la verdad fue no apto para cardíacos. Ambos jugadores fueron más allá del límite y los ejemplos fueron bien claros. Primero, el graderío coreó una volea ganadora en plancha de Del Potro, que terminó tendido sobre el césped exhausto por el esfuerzo. Después, y superando lo anterior, Londres se asombró al ver a Nadal saltando la valla hasta acabar entre los espectadores de la primera fila. Un juego desbordado con el destino del partido en el canto de una moneda.

En un frenesí repleto de tensión y resbalones por doquier, Nadal puso un extra al encuentro. El golpe asestado en el quinto juego, con un revés cruzado colosal para certificar la rotura (3-2), fue un anticipo del desenlace en Londres. El español resistió a la amenaza constante de Juan Martín, levantó dos pelotas de rotura en el sexto juego y hasta tres en el octavo, sudando sangre para firmar el 6-4 y avanzar siete años después a Semifinal de Wimbledon. Una batalla fue culminada pero queda la más grande de todas: dos encuentros por delante para soñar con la copa.