Athletic Bilbao 1-1 Real Madrid: Isco evita la debacle mayor en San Mamés.

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El equipo blanco empata en La Catedral y pierde el coliderato que compartía con el Barcelona.

El Real Madrid no pudo pasar del empate contra el Athletic Club de Bilbao en un partido en el que fue de menos a más pero en el que nunca marcó las diferencias como para llevarse los tres puntos que hubiesen facilitado que compartiera el liderato de La Liga con el Barça. Así las cosas, el equipo dirigido por Lopetegui se deja los primeros puntos de la temporada en el curso liguero a escasos días de recibir a la Roma en el Santiago Bernabéu, en el que será el estreno de una nueva edición de la Champions League.

Berizzo dibujó desde el inicio un plan que no hizo sentirse cómodo a un Real Madrid que tenía problemas a la hora de sacar el balón jugado desde atrás gracias a la alta e insistente presión que realizaban jugadores como Raúl García y como Muniain. Al equipo blanco le costó llegar a campo contrario, con un excelente trabajo desde lo táctico de Dani García, un pulmón que tapó en todo momento a Luka Modric. Ni Bale, especialmente desaparecido en el primer periodo, ni Marco Asensio encontraron la forma de destacar en la zona central del terreno de juego, donde el Athletic siempre tuvo superioridad numérica con respecto a su contrincante.

En el vaivén de intercambios de ocasiones acabó por reinar ‘Los Leones’, que aprovecharon una tibia presión de Gareth Bale para atacar el costado derecho. Óscar de Marcos rompió por el lado de Marcelo explotando la escasa oposición de sus contrarios y puso un balón al área que entre Williams y Muniain acabaron por marcar en boca de gol, siendo el de la Chantrea el último en tocar el balón en una jugada en la que participaron en la construcción hasta nueve jugadores distintos con once pases previos al gol en apenas 26 segundos.

La diana de Muniain precipitó el juego de un cuadro merengue con excesivas prisas y escasas ideas. No es buen cóctel para cambiar el guion de un partido que jugaba en su contra. Por pasajes del partido perdió confianza en su plan, se rindió a la repetida imprecisión y terminaron por plantear un partido de ida y vuelta que satisfacía más la propuesta del Athletic.

El reloj acabó por pesar al equipo de Lezama, que acusó el cansancio como consecuencia del disciplinado trabajo que realizaron durante la primera hora de partido. Las coberturas ya no llegaban a tiempo y se empezaron a abrir los primeros huecos que explotó Gareth Bale. En la primera ocasión que el galés tuvo la oportunidad de correr a campo a través puso un balón al punto de penalti con su pierna derecha que remató a gol Isco Alarcón, que tan solo llevaba dos minutos en el campo tras la sustitución de un gris Luka Modric.

Berizzo, consciente del cansancio acumulado de sus jugadores, midió los esfuerzos y oxigenó al equipo con cambios que reforzaron la zona medular y que buscaban amarrar el empate. El equipo blanco no tocó corneta en una recta final marcada por las tarjetas amarillas que mostró González González y que rompieron cualquier intento de remontada.