Nadal conquista su 12 Roland Garros.

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El español consiguió el 18 Grand Slam de su carrera.

Como si de un déjà vu se tratase, el tiempo se detuvo en la Philippe Chatrier para decidir entre los mismos protagonistas del pasado año quién es el campeón de Roland Garros. Rafael Nadal y Dominic Thiem pelearon por la Copa de los Mosqueteros en una reedición de la Final de 2018. Pero la historia no cambió el mismo guion establecido prácticamente sin piedad en los últimos 15 años y el español se impuso por 6-3, 5-7, 6-1 y 6-1 para levantar su duodécima corona en París.

El manacorense volvió a normalizar lo imposible. Si bien en el Monte-Carlo Masters y en el Barcelona Open había elevado el listón hasta los once trofeos, en Roland Garros se convirtió en el primer jugador de todos los tiempos (hombre o mujer) en ganar 12 veces en un mismo Grand Slam.

Al otro lado de la red, Nadal se medía a su némesis en tierra batida. Al único jugador capaz de derrotarlo en la superficie más lenta en las últimas tres temporadas (Roma 2017, Madrid 2018 y Barcelona 2019). Pero no dio lugar a revanchas. Ni siquiera la confianza de haber tumbado a Djokovic un día antes fue suficiente para que Thiem impidiese el Grand Slam número 18 de la carrera del español.

La intensidad del primer juego fue un revelador preámbulo de lo que estaba por llegar. En cinco minutos Nadal amarró su servicio inicial frente a un rival muy suelto desde el fondo, capaz de aguantarle los intercambios. Tuvo que trabajar los puntos ante un jugador pleno de confianza tras su victoria en Semifinal ante el número uno del mundo. No obstante, el austriaco fue el primer jugador de esta edición en evitar que el español se adelantara 3-0.

Thiem obligó a Nadal a ejecutar siempre un golpe más. Demostró dotes felinas en la defensa para con una facilidad asombrosa pasar al ataque. Tampoco dudó en cortar los puntos con dejadas milimétricas. Y fue el primero en aprovechar la ventaja al resto, convirtiendo su primera opción de break para adelantarse 3-2. Pero el manacorense respondió de inmediato colocándose 0-40 y en su segunda oportunidad devolvió el quiebre.

Cada punto era una batalla, cada intercambio una eternidad. Y Thiem volvió a encontrar la forma de hacer daño al resto, jugando con mucha profundidad y abriendo ángulos con el revés, para colocarse con otra oportunidad de break 30/40. Sin embargo, Nadal logró salvarlo para adelantarse de nuevo 4-3 en 40 minutos de partido hasta entonces.

El desgaste del juego anterior -físico y mental- pasó factura al austriaco. Nadal empujó a Thiem al fondo con tiros de mucha profundidad para situarse 15-40. Transformó su segundo break del duelo (2/3) y certificó el primer set con su servicio.

Si alguien esperaba que el partido rebajase la intensidad al inicio del segundo set, estaba equivocado. Ajenos aún al cansancio, Thiem y Nadal siguieron desgarrando pedazos del alma en cada intercambio, tratando de desgastar al contario. Eso sí, con altos porcentajes, ambos conservaron como su principal baluarte sus servicios. Una fisura en el saque, podría ser sinónimo de dar una ventaja demasiado grande al rival.

Y así fue. La superioridad de los servicios terminó en el duodécimo juego, cuando Thiem encontró su única oportunidad de break del segundo set. No perdonó e igualó el encuentro cuando había transcurrido una hora y 42 minutos. 13 golpes ganadores acompañaron un parcial en el que ganó tres puntos más que su rival (29-26).

El paso por el banco sirvió como un bálsamo para Nadal. Recuperó la brújula para mandar en el inicio del set con un break en blanco. Tres errores no forzados del austriaco contribuyeron a la ventaja del español. Y en tan sólo seis minutos ya dominaba 2-0 sin haber concedido un solo punto.

La lista de errores de Thiem siguió engordando (acabó con 9 el tercer set), a la vez que Nadal aprovechó para dar un paso adelante al oler el momento de mayor debilidad en el partido de su rival. El austriaco no ganó su primer punto del tercer set hasta el duodécimo, pero fue un espejismo. El balear, con un parcial de 12-1, firmó otro break para adelantarse 3-0.

En 14 minutos, Nadal había cedido únicamente un punto y ningún juego (4-0). Fue entonces cuando el austriaco pareció aterrizar de nuevo en la Philippe Chatrier estrenándose con su servicio (4-1). Pero ya era tarde, al menos, para levantar el set. El defensor del título en Roland Garros mostró su mejor versión y prácticamente no dio opciones a Thiem. Con 24 puntos ganados de 31, 3 de 4 break convertidos y 10 golpes ganadores se quedó a un set de levantar la duodécima.

El cuarto set arrancó como el anterior. De nuevo con Nadal volando sobre la pista, deslizándose como una pieza de ballet clásico, con una fluidez en sus movimientos superior a la de Thiem, que parecía haber perdido la sintonía con su raqueta y también con sus piernas. Así, el español dio un importante golpe de autoridad para colocarse 3-0. Ya no hubo capacidad de respuesta de un rival que lo había dejado todo en la pista, pero que tuvo que inclinarse ante el mejor jugador de todos los tiempos en la tierra batida.

Nadal tumba a Federer antes de su 12ª Final en París.

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El español espera a Thiem en la última ronda de Roland Garros.

Rafael Nadal y Roger Federer. Roger Federer y Rafael Nadal. El Viernes se citaron en la Philippe Chatrier dos de los grandes colosos de la historia de este deporte, para protagonizar el capítulo N° 39 de su rivalidad. Pero fue el español el que volvió a dominar en su territorio sagrado en París, al imponerse por 6-3, 6-4 y 6-2 y ganarse el derecho a pelear por su duodécima Copa de los Mosqueteros en París.

El manacorense amplió, además, su reinado frente a Federer en Roland Garros. No obstante, el once veces campeón en el segundo Grand Slam de la temporada ha ganado los seis encuentros que han disputado sobre la tierra batida francesa. También añadió una victoria más al head to head frente al helvético (24-15), cortó una racha de cinco triunfos seguidos de su rival y amplió a 14-2 su autoridad sobre arcilla.

Y es que ya son 22 las victorias consecutivas de Nadal en Roland Garros (no pierde desde los Cuartos de Final de 2015 frente a Novak Djokovic). Finalmente Dominic Thiem será el último peldaño que deba escalar para levantar al cielo de París un título más en la ciudad custodiada por la Torre Eiffel.

Las condiciones atmosféricas eran la peores para decorar uno de los partidos más grandes de la historia de este deporte. Pero el fuerte viento y la lluvia fina parisina previa pusieron aún más mística al duelo entre Nadal y Federer. Fue el suizo el primero en intimidar al resto, colocándose 30-40 en el juego inicial, pero tras ocho minutos el español salvó su servicio para de inmediato devolver la amenaza 1-0, 15-40. A la tercera oportunidad firmó su primer break (1/3).

Tal y como había hecho en sus cinco enfrentamientos anteriores en París, el manacorense inició el partido abriendo una brecha inicial en el marcador de 3-0. Sin embargo, Federer logró romper la sangría con su servicio y de nuevo al resto mantuvo un patrón agresivo, tratando de cerrar los puntos lo antes posible. Así, consiguió levantar un 3-1, 40-30 para convertir su segunda oportunidad de quiebre (3-2).

En una réplica del primer juego del encuentro, pero esta vez con Federer al servicio, se sucedieron las alternativas en los diez minutos que se prolongó. Y la irregularidad del servicio durante la primera media hora continuó inalterable. Esta vez fue Nadal el que insistió al resto hasta encontrar premio. En su sexta oportunidad de break en el sexto juego volvió a romper el saque (4-2) para, a continuación, confirmar la ventaja con su servicio (5-2). El español conservó la ventaja y con un revés ganador, de los 8 winners con los que terminó el set, cerró el parcial por 6-3 en 52 minutos.

A pesar del golpe de perder la primera manga, Federer se mantuvo en el partido. Tanto que al resto logró contener las embestidas de su rival hasta situarse con tres oportunidades de quiebre. A la tercera, logró colocarse por primera vez por delante por 2-0. Sin embargo, la paciencia -una de las grandes virtudes del balear- volvió a ser su mejor aliado.

Nadal necesitó de nuevo tres oportunidades para devolver el break al suizo. Y más allá de presentar un escaso 37% de puntos ganados con el primer servicio hasta entonces en el segundo set, consolidó el quiebre (2-2). La igualdad era máxima con un reparto de 22-20 en puntos ganados hasta entonces, dominado por el suizo que también iba por delante 4-3.

La autoridad del servicio se mantuvo inalterable hasta el noveno juego. Nadal consiguió levantar un 40-0 en contra y con cinco puntos seguidos se dio la oportunidad de sacar para cerrar el segundo set. No falló y con 12 golpes ganadores -por tan solo 4 errores no forzados- consiguió dar un importante paso hacia la victoria.

El 17 veces campeón de Grand Slam parecía tomar velocidad de crucero. Ágil de piernas, dominando con la derecha y apoyándose en el revés que funcionó como un puñal, volvió a adelantarse 30-40 al inicio del tercer set. Pero Federer se negó a abandonar tan pronto. Levantó la situación de peligro para mantenerse con vida en el partido.

Fue un espejismo. Para entonces Nadal ya había sacado el rodillo. Un doble break sentenció el partido y le permitió poner rumbo a su duodécima final en Roland Garros.

Nadal sube el nivel en París.

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Se medirá a Roger Federer en Semifinal de Roland Garros.

Rafael Nadal buscaba el Martes ante Kei Nishikori ampliar su dominio sobre la tierra batida de Roland Garros, donde presenta un récord de partidos de 91-2. La victoria del español por 6-1, 6-1 y 6-3 sirvió para sellar su clasificación a Semifinal en París por duodécima vez en su carrera, una marca que no ha logrado ningún otro jugador en la historia del Grand Slam francés.

El español llegaba más fresco que su rival, que había pasado hasta cuatro horas más en pista, debido a las victorias en cinco sets que firmó en sus dos últimos encuentros frente a Laslo Djere (6-4, 6-7[6], 6-3, 4-6 y 8-6) y Benoit Paire (6-2, 6-7[8], 6-2, 6-7[8] y 7-5). Y se acabó trasladando a la arcilla, donde se vio a Nadal más cómodo, ágil y dominador durante la hora y 50 minutos que duró el encuentro.

El once veces campeón de la Copa de los Mosqueteros apenas tardó ocho minutos en fabricarse el primer break del partido. Tal y como venía haciendo a lo largo de todo el torneo, el español saltó con una voracidad atroz a la pista, agresivo con la derecha, haciendo mucho daño al resto desde el fondo.

Así encontró premio para adelantarse 3-0 también ante el japonés, al igual que en cada uno de sus duelos anteriores en esta edición de Roland Garros. Nishikori respondió anotándose su primer juego con el saque, pero sería el último que firmó en el set inicial. El balear encadenó otro quiebre más y con un 83% con su primer servicio y 2 de 3 puntos de break convertidos se anotó el parcial.

Nadal mantuvo la intensidad al inicio del segundo set ante un rival que parecía no encontrar las mejores sensaciones con su raqueta. Pero, Nishikori respondió de inmediato para impedir que el partido se le escapara desde tan pronto con su primer quiebre del choque. Pero sólo fue un espejismo. El favorito N° 2 en París se impuso en el duelo de restadores y volvió a endosar un break (2-1).

El nipón se fue diluyendo a medida que Nadal retomó el control de la pista. El segundo juego había sido tan solo un desliz en una primera hora impoluta. Y es que el campeón de 17 Grand Slam encadenó tres juegos seguidos más para marcar distancias insalvables para Nishikori. Elevó la lista de quiebres a un 6/8 que le permitió asegurar el segundo set con otro 6-1.

El cabeza de serie N° 7 se negó a entregar el partido, pero la muralla que se levantaba al otro lado de la red era demasiado elevada. Ni siquiera durante los primeros siete minutos del tercer set y las cuatro oportunidades de rotura que dispuso, pudo intimidar al español.

Sin ir más lejos, fue el manacorense el que encontró el camino para abrir la última brecha del partido (3-1). Era el séptimo quiebre (7/11). Cuando el partido llevaba una hora y 41 minutos, con 4-2 en el marcador, la lluvia obligó a detener el partido a las 5:28 pm (hora local).

A las 6:38 pm, sin rastro de nubes, regresó el juego en la Philippe Chatrier con Nadal al servicio para cerrar el partido finalmente por 6-3 tan solo diez minutos después de la reanudación.

Nadal puso rumbo a Semifinal de Roland Garros, para convertirse en el tercer jugador de la historia con más presencias en esta ronda. El español se enfrentará a Roger Federer, que superó a Stan Wawrinka por 7-6(4), 4-6, 7-6(5) y 6-4.

Nadal sigue agrandando su historia en París.

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Alcanza 90 victorias en Roland Garros para clasificarse a Cuartos de Final.

Ver a Rafael Nadal celebrando una victoria en Roland Garros se ha convertido en una estampa habitual. Tanto que parece casi una rutina que el español acabe despidiendo rivales en París. Así lo ha hecho en 90 de los 92 partidos que ha afrontado en la capital francesa. El último en caer en sus redes fue Juan Ignacio Londero, que vio cómo el manacorense voló hacia Cuartos de Final tras imponerse por 6-2, 6-3 y 6-3.

Por octavo año diferente en sus 15 participaciones en Roland Garros, a Nadal le tocó enfrentarse a un argentino. Y como en las diez ocasiones anteriores, acabó firmando la victoria. El pasado curso fue la edición con más rivales de esta nacionalidad (3), mientras que Juan Martín del Potro es el único frente al que ha repetido (2007, 2018) y Mariano Puerta contra el primero que jugó en París en la Final de 2005.

Apenas tardó diez minutos en intimidar a un rival que no sólo se estrenaba en la Philippe Chatrier, sino que en esta edición de Roland Garros debuta en el cuadro final de un Grand Slam. El español se adelantó con un 3-0 que marcó la diferencia desde el inicio. Y eso que en el quinto juego se vio obligado a salvar hasta 3 opciones de break para el argentino (3-1, 15-40/ Ad), pero Nadal supo mantener la ventaja para adelantarse en los primeros 37 minutos por 6-2.

Nadal mantuvo altos porcentajes con el servicio también durante el segundo set, y esta vez no entregó ni siquiera una sola opción de quiebre. Agresivo desde el fondo y sabiendo encontrar el momento para atacar a su rival, volvió a romper el saque por tercera vez en el sexto juego (4-2). El argentino trató de agarrarse al parcial, levantando dos puntos de set con 5-2 y saque, pero no pudo impedir lo inevitable. El español amarró la segunda manga por 6-3 con su servicio.

Londero amenazó por cuarta vez en el partido el saque de Nadal (0/4), pero no encontró premio en el segundo juego del tercer set. El que sí lo hizo fue el balear, que a continuación cerró dos breaks consecutivos (4-1), antes de que Londero devolviese uno de los quiebres de inmediato (4-3). Fue el mejor momento por el que atravesó el argentino hasta que Nadal volvió a sofocar un intentó de rebelión para encadenar dos juegos seguidos que pusieron fin al partido.

De esta manera, Nadal se aseguró estar en los Cuartos de Final de Roland Garros por decimotercera ocasión en su carrera, convirtiéndose en el jugador de la historia con más presencias en esta ronda junto con Novak Djokovic.

Por otro lado, Nadal consiguió otra marca personal que lo sitúa en la cuarta posición en la Era Abierta con más presencias en los Cuartos de Final de un Grand Slam. El español estaba igualado con el australiano Roy Emerson y el Domingo en París, se situó con 38 clasificaciones a esta ronda en un torneo de esta categoría y se sitúa a sólo tres de la tercera plaza que ostenta Jimmy Connors.

Nadal espera ahora en Cuartos de Final al japonés N° 7 del Ranking ATP Kei Nishikori.

Rafael Nadal XI, El Impertérrito.

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El español logra la ‘Undécima’ en Roland Garros y su título N° 17 de Grand Slam.

La historia la reescribe con su puño y raqueta. Rafael Nadal sigue desafiando a la lógica. El rey de la tierra no tiene rival cuando se trata de Roland Garros. La Philippe Chatrier es su dominio y cuando se trata de una Final, su título es garantía. Esta vez no fue diferente. Esta vez el español amplió aún más la leyenda. El mito. El N° 1 del mundo conquistó hoy su undécimo Roland Garros. Una auténtica barbaridad. Tras dos horas y 42 minutos de partido, Nadal besó una vez más su tierra amada: 6-4, 6-3 y 6-2. Rafael XI, el impertérrito.

Un dato demoledor para todos sus rivales: Nadal nunca ha perdido una final en Roland Garros. Once finales, once coronas: 2005-08, 2010-14, 2017 y 2018.

Se trata del título N° 17 en Grand Slam para el mallorquín, que reduce distancias una vez más con Roger Federer, poseedor del mayor número de coronas major en el circuito masculino con un total de 20. Nadal se convierte en el segundo jugador en toda la historia en ganar 11 veces un mismo torneo, uniéndose a la australiana Margaret Court, quien logró 11 veces el Abierto de Australia entre 1960-66, 1969-71 y 1973.

El español, sin embargo, ha conseguido algo que nadie antes ha conseguido en la historia del tenis: ganar 11 veces un mismo torneo en tres eventos distintos. Lo hizo en Montecarlo, en Barcelona y sobre todo, en la catedral de la tierra batida, Roland Garros.

Con este resultado, además, Nadal seguirá como N° 1 del Ranking ATP una vez se actualice la clasificación mundial. El español queda con 8.770 por los 8.670 de Roger Federer. Por su parte, Thiem ascenderá hasta el N° 7 del Ranking ATP.

Thiem ganó el sorteo y eligió restar para empezar la Final. Nadal empezó con fuerza y decisión, llevándose el primer juego sin titubeos en dos minutos. Para el austríaco, los primeros intercambios con su servicio mostraron la estrategia de su rival. Tocaría emplearse al máximo con el revés, donde el N° 1 insistiría una y otra vez con bolas altas. Las dos primeras ocasiones de break llegaron en el segundo juego y Nadal convirtió la primera tras un error de derecha de su rival.

Thiem necesitó unos minutos más que su rival para entrar en el partido, pero atacando con su derecha, se hizo él mismo con dos bolas de break en el tercer juego. Y de nuevo con su derecha, quebró a Nadal para restablecer la igualdad. Si al resto se sentía con fuerza, las dudas asaltaron a Thiem al servicio, cometiendo dos dobles faltas en el cuarto juego que dieron aire a su rival. Ese mismo juego sacó lo mejor del austríaco, que se rehizo a tiempo.

La intensidad de la primera manga fue en aumento. Thiem era sabedor que sus opciones pasaban por un poderoso inicio. Y Nadal también era consciente de ello. Disputados 39 minutos, la igualdad era total. 3-3. Todo por decidir. Sin concesiones.

Pero Thiem pestañeó en el momento menos oportuno. Cuando el austríaco servía por mantenerse en la manga, cuatro errores no forzados consecutivos entregaron en bandeja la primera manga al español.

La misión se volvía harto complicada para Thiem, que sabía que había perdido una oportunidad de oro en el primer set. El austríaco debía olvidarse cuanto antes de la manga inicial si quería lograr imposible hasta la fecha: vencer a Nadal en una final de Roland Garros. Las cosas no empezaron bien para el austríaco, que tuvo que enfrentarse ya de entrada a cuatro bolas de break en contra en su primer juego al servicio. A la quinta, Nadal quebró para situarse con 6-4 y 2-0.

Con el marcador a favor, Nadal fue sintiéndose más cómodo. Quizá porque en su subconsciente, la estadística le dejaba más tranquilo: en 17 finales que había disputado previamente en tierra batida al mejor de cinco sets, había ganado todas. Una y una.

Thiem se enfrentaba a una realidad demoledora: los dos hombres capaces de ganar a Nadal en Roland Garros -Robin Soderling y Novak Djokovic- se habían llevado el set inicial.

Con 4-6 y 0-3 en el marcador, el austríaco sacó su genio para desquitarse de las malas sensaciones. Y aunque llegó a tener ventaja con un 30-0 ante el servicio de Nadal en el quinto juego, el mallorquín negó cualquier opción a su rival. Thiem no conseguía despertar y el diez veces campeón cada vez tomaba más control de la situación.

Thiem no perdió la fe ante la adversidad y se hizo con una bola de break en el séptimo juego pero Nadal, sin perder la compostura, negó las opciones de su rival.

El imán de la victoria atrajo al N° 1 desde el principio del tercer set. El desenlace estaba escrito y el español se dirigía con decisión hacia la gloria. Aunque Thiem salvó cuatro bolas de break en el juego inicial, sabía que tarde o temprano llegaría lo inevitable.

La calidad tenística fue excelsa durante los intercambios. Nadal consiguió quebrar a su rival una vez más cumplidas las dos horas y cuarto de partido. Pero este quiebre tenía un sentido aún más especial. Era el que le daba el trampolín hacia su undécimo título en el Bois de Boulogne.

Un susto con 2-1 y 30-0: Nadal paró el juego para ser atendido en su brazo izquierdo. Aunque mantuvo el break conseguido, fue atendido una vez más con 3-2 en el marcador. Tras los momentos de confusión, el español siguió adelante hacia una victoria de leyenda. Un nuevo break le situó a las puertas de un misticismo con su nombre y apellido.

Once coronas en Roland Garros. Su Undécima en París. Incomparable.

Nadal avanza a su 11ª Final en Roland Garros.

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El español derrota 6-4, 6-1 y 6-2 al argentino Juan Martín del Potro tras dos horas y 17 minutos de juego.

Cuando tienes oportunidad de ruptura contra Rafael Nadal, más te vale ser efectivo. Porque, de lo contrario, el español crece en confianza y aumentan las probabilidades de que se convierta en quebrador en el juego siguiente. El No. 1 del mundo pisó este viernes la Philippe-Chatrier con un registro de temporada de 33 games ganados habiendo salvado al menos un quiebre. De esos 33, siguieron 14 que terminaron en ruptura al resto para Nadal.

Cuando el No. 1 remonta en un juego con el servicio, se eleva su confianza. Y su rival queda paralizado, quizá culpándose por no haber cristalizado. Precisamente eso ocurrió este viernes con Juan Martín del Potro. El argentino no pudo concretar seis oportunidades de quiebre con la devolución: tres en el 1-1 del primer set y otras tres en el 4-4. Y cuando a Nadal le dan vida, el español aprovecha. Por eso rompió el servicio del tandilense en el 5-4 para quedarse con el parcial y dar un golpe anímico del que del Potro nunca se pudo reponer.

Para completar, del Potro volvió a generar una nueva oportunidad de ruptura. Se puso 30/40 en el tercer juego del segundo parcial. Y una vez más se quedó sin nada. El español remontó y una vez más quebró en el juego siguiente para dar otro golpe anímico, un nuevo martillazo en la mente de Juan Martín.

En total, Nadal pudo encajar siete juegos consecutivos desde el 4-4 hasta el 5-0 del segundo parcial. Del Potro no pudo recuperar la fuerza suficiente para intentar a dañar con su potente derecha. Anímicamente quizá atascado para siempre en el 4-4 y en el 0-2 cuando pudo haber roto. No lo hizo. Y la culpa lo devoró. No le dejó volver a mirar hacia delante con esperanza. Por eso no pudo generar más break points en el partido.

Y el No. 1 del mundo no soltó el pie del cuello del tigre. Siguió moviendo al argentino por toda la pista, haciéndolo correr hacia delante con dejadas oportunas y evitando que pegara cómodamente. Del Potro parecía corriendo sobre lodo, incapaz de apoyar sin la angustia de dejar un lado de la pista descubierto. El mismo que aprovechaba Nadal con sus golpes ganadores (35 en total en el partido).

Con este resultado, Nadal queda con ventaja de 10-5 frente al tandilense de 29 años en la serie head to head entre ambos. El español sella su pase hacia la undécima Final de su carrera en Roland Garros, convirtiéndose en el segundo hombre en llegar a esta cifra en un solo torneo e igualando las 11 clasificaciones de Roger Federer en Wimbledon. Su próximo rival será el único que lo ha podido vencer este año sobre arcilla: Dominic Thiem, quien terminó en Madrid su racha de 50 sets consecutivos en la superficie.

Nadal impone su ley en París.

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El español avanza a su undécima Semifinal tras superar a Schwartzman.

Rafael Nadal amaneció con energías renovadas y la jerarquía del No. 1 del Ranking ATP en su raqueta. También el poder que otorga ser diez veces campeón de Roland Garros. Y todas las dudas que pudieran surgir en la tarde lluviosa del miércoles, se desvanecieron en un jueves soleado. El español estuvo intratable ante un Diego Schwartzman que, si bien fue de menos a más, no pudo mantener la intensidad lograda el dia anterior.

Tras la reanudación, Nadal impuso su ley en París, donde avanzó a su undécima Semifinal en Roland Garros: 4-6, 6-3, 6-2 y 6-2 en un total combinado de tres horas y 42 minutos.

“He jugado más agresivo. He continuado con el nivel de intensidad con el que jugué tras el primer parón. Y en mi opinión, el partido cambió”, fotografió el español. “Por supuesto es un rival duro y sabía que iba a ser un partido complicado. Pero creo que las cosas cambiaron porque jugué más agresivo, con la intensidad alta y eso me fue beneficiando”.

El marcador había quedado 4-6, 5-3 y 30-15 para el español cuando la lluvia obligó a suspender el partido. Nadal se mantuvo firme al iniciar el encuentro desde su servicio y finiquitó la manga en un abrir y cerrar de ojos.

Schwartzman no conseguía encontrar el ritmo del día anterior, pero a medida que fueron pasando los juegos, el argentino elevó su nivel. Sin embargo, Nadal ya había tomado carrerilla y salvando cuatro ocasiones de break, se impulso con dos quiebres a su favor para dar la vuelta al marcador.

En la cuarta manga, un rápido quiebre en el tercer juego sirvió para que el español se encaminase a la penúltima ronda de Roland Garros. Llegó otro break más y Nadal pisó el acelerador, cerrando el partido desde su raqueta y servicio. El mallorquín está a dos triunfos de su undécima corona en el Bois de Boulogne. Una hazaña superlativa.

“No estaba abriendo la pista con el revés. Estaba jugando muy atrás y él se estaba anticipando mejor que yo. Sentía que él tenía el control de los puntos demasiadas veces. Cuando cambié mi determinación en cómo jugar mis golpes, el partido cambió drásticamente”.

Nadal se convierte así en el tercer hombre en la Era Abierta en alcanzar once semifinales en un mismo evento de Grand Slam, junto a Jimmy Connors (14 SF de US Open y 11 SF de Wimbledon) y Roger Federer (14 SF del Abierto de Australia y 13 SF de Wimbledon).

Además de ampliar su propio récord en semifinales de Roland Garros, el español ya está en la quinta posición histórica de más semifinales en Grand Slam.

Nadal imparte una masterclass.

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El balear alcanzo los Cuartos de Final tras imponerse en tres sets al alemán Marterer (6-3, 6-2 y 7-6).

El joven alemán Maximilian Marterer (22 años) saltó a la pista central de Roland Garros con mucha confianza para enfrentar por primera vez a Rafa Nadal, en el que con toda seguridad era el partido más difícil de toda su carrera. Demostró el alemán que tiene mimbres para llegar a ser un gran jugador, pero en su afán de noquear al mallorquín, lo que hizo fue despertarlo. Y cuando Nadal se siente en desventaja es un jugador imparable. Marterer terminó plantando cara en el tercer set (6-3, 6-2 y 7-6 ), pero será Nadal quien se mida al argentino Schwartzman por un puesto en Semifinal. Fue el triunfo 900 en la carrera del balear.

Después de un mal comienzo, el mallorquín tuvo una enorme reacción y no paró hasta lograr el pase a los Cuartos de Final. Apoyándose en una derecha más prodigiosa si cabe que en otras ocasiones, terminó imponiéndose a un rival que tiene muchas páginas interesantes por escribir todavía en este deporte.

Marterer se llevó los dos primeros juegos del partido, mientras el balear intentaba entender como contrarrestar a un jugador que, como él, es zurdo. Cinco minutos duró la superioridad de este joven de 22 años. En cuanto cogió la distancia y calentó su brazo izquierdo, el número uno del mundo empezó a imponer su derecha y su alto ritmo de bola para recuperar el break en contra.

El alemán despertó a la bestia, que ya no tuvo más compasión con su rival y remontó el encuentro hasta ganar ocho de los nueve siguientes juegos. Cerró el primer set Nadal con relativa comodidad (6-3) y logró un break en el primer juego del segundo. Marterer ya sufría en los peloteos largos y había perdido la profundidad en sus golpes que en el inicio agobiaron al mallorquín.

Una de las principales cualidades del mallorquín pasa por la continuidad en su juego. Pocas veces se despista el número uno, y si tiene algún mal momento suele ser cuando el partido ya está claramente desnivelado a su favor. Ante Marterer se mostró incluso más agresivo que en partidos anteriores. Muy rápido de piernas y con una gran confianza en su derecha.

En el segundo set, el alemán intentó atacar con todo lo que pudo. De nuevo buscó dominar con su derecha y ser más profundo, pero sobre todo no marcharse mentalmente del partido. Consiguió mantener su servicio en varias ocasiones, no sin sufrimiento. Pero la superioridad del mallorquín fue aumentando con el paso de los minutos y solo algunos errores propios hicieron que el partido se alargase.

Un break en el séptimo juego favorable a Nadal definió la segunda manga a su favor. Sin embargo, las esperanzas de Marterer, las pocas que tuviese en ese momento, no se desvanecieron. Al contrario, en el tercer set fue capaz de recuperar su mejor tenis para elevar su nivel y romper el servicio del mallorquín en el cuarto juego. El partido recobró toda su intensidad del inicio y se vieron algunos de los puntos más bonitos.

Marterer creía otra vez. Pero cuanto mayor era la confianza del alemán, más vigorosa era la respuesta de Nadal. Un contrabreak en el quinto juego devolvió al set al mallorquín, que se resistía a ceder su primer set este año en Roland Garros. Necesitó lo mejor de su repertorio el mallorquín para superar la presión del alemán, que no cedió su saque en todo el set. Tuvo que ser en el ‘tie break’, cuando Nadal tumbase definitivamente la oposición este joven y prometedor alemán.

 

 

Un eterno Nadal logra ‘La Décima’ en Roland Garros.

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El español rompe un nuevo récord y suma su 15º Grand Slam.

Desafiar a la historia no es sencillo. Pero Rafael Nadal demostró una vez más que no hay récords imposibles para él. Que cuando se trata de la tierra batida, es amo y señor. Y que si es una final en la Philippe Chatrier, su feudo, vencerle es misión imposible. El español conquistó su décimo Roland Garros al superar al campeón de 2015, el suizo Stan Wawrinka, en un encuentro que se estiró por dos horas y 05 minutos y terminó con 6-2, 6-3 y 6-1 en el marcador.

Nadal logra así su Grand Slam Número 15, cifra con la que supera los 14 de Pete Sampras y se coloca en segunda posición por detrás de los 18 de Roger Federer. Además, el español amplía la distancia en la primera posición de la Carrera ATP a Londres después de sumar una cifra astronómica en la gira de tierra: 4680 puntos.

En la primera final de Roland Garros disputada entre dos treintañeros desde 1969, cuando Rod Laver (30) venció a Ken Rosewall (34), Nadal y Wawrinka saltaron a pista con récords impolutos. El español no había perdido ninguna de sus nueve finales previas en el Bois de Boulogne. El suizo había ganado las tres finales de Grand Slam disputadas. Hasta que el español agrandó aún más su leyenda en la capital francesa.

Primero con el respeto y admiración mutuo entre dos grandes adversarios, Nadal y Wawrinka arrancaron cómodos desde el servicio. En el tercer juego, el español tuvo que sobreponerse a la primera ocasión de break, pero lo hizo con un buen servicio ganador y un saque directo. El mallorquín empezó a presionar entonces el servicio del suizo, que si bien salvó cuatro bolas de break en el cuarto juego, no pudo evitar que Nadal le quebrase en dos ocasiones para cerrar el parcial con autoridad y un sólido 6-2 en 42 minutos.

En el segundo set, un parcial fulgurante de 3-0 colocó en una situación de ventaja y tranquilidad a Nadal. El mallorquín, cada vez más entonado, fue encontrándose más y más cómodo al resto, tremendamente sólido al servicio. Tanto fue así, que hasta Wawrinka tuvo que rendirse en una ocasión al poderío de su rival, a quien aplaudió con caballerosa deportividad.

La montaña era demasiado alta para escalar. Nunca nadie antes había remontado un 0-2 en sets a Rafael Nadal sobre tierra batida. El español quebró de inicio en el tercer set. Estaba escrito. El partido pasaba por sus manos y la inercia de la victoria, el imán que tantas veces le atrajo en París, cumplió con la física.

Con 24 triunfos y una sola derrota en toda la gira de tierra, Nadal pone fin a la dulce primavera sobre arcilla con los títulos del Masters 1000 de Montecarlo, el ATP 500 de Barcelona, el Masters 1000 de Madrid y su décimo Roland Garros. Además, con su cuarto título del curso, avanza a Roger Federer, Jo-Wilfried Tsonga y Alexander Zverev (todos con 3) en la clasificación de mayor número de títulos en 2017, quedándose en solitario en la primera plaza.

Nadal ascenderá hasta la segunda plaza del Ranking ATP por primera vez desde octubre de 2014 y Wawrinka mantendrá la tercera plaza. Eso significa que Novak Djokovic bajará hasta el puesto Número 4, su peor ranking desde octubre de 2009.

Nadal alcanza su décima Final en Roland Garros.

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El español se medirá a Stan Wawrinka por la Copa de Mosqueteros.

Rafael Nadal impuso su ley en Roland Garros. Y lo hizo como nueve veces campeón con hambre de ‘La Décima’. El español superó a un gran Dominic Thiem, que venía de destronar al vigente campeón Novak Djokovic, y tras dos horas y 7 minutos, apurando la luz antes del anochecer, venció por 6-3, 6-4 y 6-0.

Siempre que llegó a la final, Nadal alzó la Copa de Mosqueteros. Y esta vez, igual que en 2008, 2010 y 2012, lo hace sin ceder un set y con tan solo 29 juegos perdidos, su récord personal antes de llegar a un partido decisivo en París (Borg aún posee el récord absoluto con 27 en Roland Garros 1978). El español se convirtió en el tercer hombre en la historia en alcanzar diez finales de un mismo torneo, uniéndose a Bill Tiden (10 finales de US Open) y Roger Federer (10 finales de Wimbledon).

Los dos jugadores llegaron a la semifinales en un excelente estado de forma. Ambos como líderes en victorias sobre tierra batida en esta presente temporada, los dos con 22 triunfos. Thiem llegaba con el título de Río de Janeiro (v. a Carreño Busta) y las finales de Barcelona y Madrid en el bolsillo, mientras Nadal lo hacía con los títulos de Montecarlo, Barcelona y Madrid.

Se trataba del cuarto enfrentamiento entre español y austríaco en este 2017, todos sobre tierra batida, todos en torneos consecutivos. En Barcelona y Madrid, Nadal impuso la ley del local. En Roma, Thiem fue superior. El objetivo del pupilo de Günter Bresnik no era otro que unirse a Novak Djokovic y Gastón Gaudio como únicos hombres capaces de ganar en tres ocasiones o más a Nadal en su arcilla.

Pero la misión era harto complicada. Eso no impidió que Thiem arrancase el encuentro con break a favor. El español respondió de inmediato con un parcial de 3-0 y dos breaks que le sirvieron para hacerse fuerte. En su territorio fetiche. En 47 minutos, el primer set más largo para el mallorquín en lo que va de torneo, Nadal se hizo con la manga inicial disparando 9 golpes ganadores y una resistencia desde el resto que llevó a Thiem a cometer 15 errores no forzados.

Ahora sí, el objetivo se volvía hito aún por conquistar. En sus 100 victorias previas en tierra al mejor de cinco sets (de 102 posibles), Nadal había ganado siempre tras llevarse el primer set.

En la segunda manga, Thiem vio como cada vez era más y más difícil ganar un peloteo a Nadal. El español se iba sintiendo cada vez más fuerte y el austríaco se vio obligado a arriesgar demasiado. El nueve veces campeón, que conoce cada rincón de la Chatrier, se hizo con un break tempranero y desde la ventaja, fue creciendo en jerarquía. Thiem dio un paso al frente, menos alejado de la línea de fondo, pero Nadal seguía cual muro infranqueable. Cerró sin apuros la segunda manga, donde sólo cometió seis errores no forzados.

Inspirado, Nadal fue un huracán incontrolable. Y nada más empezar el tercer set, cuando el sol ya caía, quebró de nuevo a Thiem y se encaminó hacia la final pisando el acelerador con tremenda autoridad. Sin mirar atrás.

Stan the man, el rival de la final. En el partido decisivo le espera el campeón de 2015, ganador de 3 Grand Slam: Stan Wawrinka. El suizo se impuso en una épica semifinal a cinco mangas al Número 1 del Ranking ATP Andy Murray (6-7(6), 6-3, 5-7, 7-6(3) y 6-1) y disputará su segunda final en el Bois de Boulogne.

Si bien Nadal domina el head to head por 15-3, Wawrinka se llevó la única final de Grand Slam que han disputado entre ambos. Fue en 2014, en el Open Australia, cuando el suizo se coronó por primera vez en la categoría.