Baskonia 85-96 Real Madrid: Doblete y 34 Ligas.

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El Real Madrid se proclama campeón de la Liga ACB tras imponerse otra vez a Baskonia en Vitoria (85-96) y cerrar 3-1 la serie final por el título. Apoyado en la mejor versión de Rudy Fernández (27 puntos) y Facundo Campazzo (14) el equipo de Pablo Laso consigue un histórico doblete al añadir a la Euroliga la consecución de su tercer título liguero en los últimos cuatro años. Es la 34ª Liga blanca.

El Real Madrid supo reaccionar ante la primera ventaja clara de los vascos y consiguió acortar la diferencia hasta el 21-18 tras los primeros diez minutos. El plantel madridista aumentó el parcial en el comienzo del segundo acto y con un 2-15 consiguió abrir un hueco de seis puntos, 23-29, y aunque el Baskonia logró mantenerse cerca, no encontró el antídoto para detener el buen momento de Rudy Fernández, autor de 17 puntos en este periodo.

Dos triples del uruguayo Jayson Granger, que trabajó muy bien en la defensa sobre el esloveno Luka Doncic, y de Matt Janning respondieron al acierto del alero mallorquín que mantuvo por delante durante todo el segundo asalto al equipo blanco, que se fue al vestuario con un 38-42 a favor.

El nivel de agresividad subió tras el paso por vestuarios y tras varios encontronazos, Felipe Reyes y Walter Tavares tuvieron que sentarse en el banquillo con tres faltas cada uno, aunque el Real Madrid tuvo mejores sensaciones y se mantuvo por delante, 45-52 (min. 24).

El envite perdió brillantez, pero el Madrid castigó los errores de los baskonistas que se obcecaron con el lanzamiento exterior y no tuvieron la frescura necesaria para circular el balón, lo que llevó al equipo de Pablo Laso a obtener una ventaja de 8 puntos, 57-65, con diez minutos por delante para levantar el título.

Pedro Martínez buscó mayor fluidez en su equipo con la combinación de Luca Vildoza y Marcelinho Huertas, mientras el Madrid lograba una distancia de diez puntos que controlaba con el paso de los minutos.

El Baskonia, con el depósito de gasolina muy justo, no encontró su juego y comenzó a sumar desde el tiro libre para recortar los once puntos de distancia conseguidos por los madridistas (71-75, min. 35).

El Real Madrid mantuvo la serenidad y estuvo acertado desde la línea del 4,60 para seguir por delante hasta que un triple imperial de Luka Doncic a una pierna en la última décima del segundo de posesión tras una gran defensa baskonista acabó con las ilusiones locales. Los vitorianos arriesgaron en su defensa y los blancos consiguieron superar los escollos para hacerse con el partido por 85-96 y el título de Liga.

Real Madrid 3-1 Liverpool: Bale corona a un Real Madrid de leyenda.

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El galés, desatado con un doblete. El 2-1, con una tijera para la Historia. El club blanco conquista la Decimotercera y una marca majestuosa.

El fútbol es un deporte de engaño. Y como tal, la Final de Kiev comenzó como nadie hubiese imaginado. Lo que se esperaba un combate entre pesos pesados repartiendo puñetazos por doquier resultó ser una primera parte con más amagos que golpes reales. Bueno, al menos en lo que se refiere a los goles. Porque para golpes, los de Salah y Carvajal, que a la media hora y con apenas cuatro minutos de diferencia tuvieron que abandonar el campo lesionados y entre lágrimas. Lo del egipcio, el primero en caer, es en su hombro tras una mala caída en una acción con Ramos. Lo de Carvajal es muscular al dar un taconazo in extremis en línea de fondo. El uno iba camino de ser la figura mundial del año, mientras que el otro, desconsolado por pensar que dice adiós a Rusia, ya se perdió la EURO 2016 por lesión también en la Final de Milán. La competición más feroz vista antes del descanso fue la de la crueldad de las lesiones con dos jugadores que siempre merecen otro final diferente.

El descanso sirvió para que ambos equipos se quitarán el corsé que reflejaba el marcador. Todos los goles racaneados en la primera mitad empezaron a caer sin descanso. Y es que apenas tardaron diez minutos en convertir dos goles. Al igual que las lesiones, los tantos también llegaron a pares. Primero fue el de Benzema, haciendo de Raúl para retratar a Karius. Iba a sacar con la mano y puso el pie por medio para que el balón se introdujese llorando en las mallas. Ni el ‘7’ trató tan mal a sus porteros nunca. Eso sí, le duró muy poco la alegría a los blancos, pues apenas en la jugada siguiente Mané logró la igualada al desviar un testarazo de Lovren por encima de Ramos en un córner. Quién lo iba a decir: Benzema siendo el pillo, y Ramos siendo el pillado.

Sin embargo, la cosa no iba a quedar ahí. En sólo quince minutos se vio más fútbol que en quince partidos de Liga. De cualquier liga, en realidad. Y por si no fuera suficiente, también se vio un gol de esos que no se repiten en quince años. O dieciséis, por ser más concretos. Porque desde que Zidane metiese su histórico gol de volea en Glasgow en 2002 no se veía nada igual en una Final de Champions League. La rúbrica era de Gareth Bale, que llevaba un minuto en el campo y seguramente ni había tocado el balón aún. Ni había salido a calentar siquiera. Y aun así, dibujó un gol de tijera inimaginable, de dibujos animados. Menos plástico que el de Ronaldo en Turín, pero más importante. Una chilena directa a la Historia para poner en ventaja a los blancos. God Save The Welsh.

Como ya sucedió en Turín, tal gol ejerció de anestesia para el rival, que no supo cómo responder a semejante peso de belleza y contundencia. Y así el Liverpool se fue consumiendo poco a poco. Se sabía que era difícil que le aguantase el físico hasta los minutos finales, pero si le añades además la lesión de Salah, y el guantazo que supuso la remontada de Bale nada más lograr el empate, levantarse de todo a la vez fue imposible ya. De ahí que los Reds poco a poco se fueran difuminando ante el abrumador dominio blanco. Entre Arnold y Karius alargaron la agonía, pero el meta del Liverpool volvió a quedar en evidencia a un tiro lejano de Bale que tampoco fue capaz de despejar.

Quién se lo iba a decir al galés, nombrado mejor jugador del partido con sus dos goles. Máxime cuando se quedó fuera del once de Kiev. Quién se lo iba a decir a Benzema, el más criticado durante toda la temporada. Pero sobre todo, quién se lo iba a decir a Zidane, cuando llegó al Real Madrid hace tres años. Con el galo en el banquillo, el club merengue ha conseguido tres Champions consecutivas, lo que sólo habían logrado antes el Bayern de Beckenbauer, el Ajax de Cruyff y el Real Madrid de las Cinco Copas. Ahora, este Madrid de Zidane marcha por la Historia del fútbol ya sólo detrás de ese equipo merengue de los años 50. Con cuatro Orejonas en cinco años se ha ganado todo el derecho. Ni la Gran Bretaña pudo esta vez con la Armada Invencible.

Fenerbahçe 80-85 Real Madrid: La Decima se viste de blanco.

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El Real Madrid se llevó una Euroliga trabajada y se tomó su propia ‘vendetta’ ante Fenerbahçe. Un espectacular tercer cuarto de Causeur con 12 puntos dinamitó la Final, dándole la vuelta al encuentro. Laso consigue su segunda Euroliga y le arrebata a Obradovic su décimo título. Los blancos se sobrepusieron a Nicolo Melli con 29 puntos, el mejor del partido de largo.

El partido comenzó con los de Obradovic mandando, con ventajas de hasta 4 puntos, y solo con Doncic tirando del carro madridista. El esloveno comenzó con 6 puntos consecutivos, sin que ningún compañero le ayudara en la anotación.

Pero salió Llull y cambió el guion del partido. 3 triples consecutivos (RudyLlull Randolph) pusieron por delante a los de Laso y en el segundo cuarto un parcial de 14-2 abrió brecha. El Real Madrid lo bordaba ante un equipo de Obradovic que fallaba canastas fáciles. Hasta que apareció Nicole Melli. 11 puntos en el segundo cuarto que dio ventaja a los otomanos, y volvía a cambiar el guion del partido.

El conjunto blanco se marchaba al descanso con 2 puntos abajo, le tocaba remar y darle la vuelta en una segunda parte que se avecinaba apasionante.

La segunda parte comenzó con Causeur en modo estrella, el francés con 8 puntos en los primeros 5 minutos, y sobre todo aguantando en defensa, revitalizó a los blancos para darle la vuelta de nuevo al marcador. Melli volvió a responder con 5 puntos consecutivos, el hombre de la Final ponía las cosas difíciles.

En el último cuarto, Melli volvió a aparecer con 6 puntos consecutivos de inicio, pero una falta antideportiva de Vesely Doncic puso 10 puntos de ventaja a favor de los blancos que iba a ser definitiva.

Un triple de Melli metía de nuevo en el partido a los turcos, pero la defensa blanca, fundamentada en Causeur y Thompkins conseguía mantener la distancia. Wannamaker tiró de los otomanos, pero Doncic le respondió, aunque terminó excluido el encuentro.

Dos tiros libres de Causeur, hombre del Madrid en la Final, cerraron definitivamente el partido. Los turcos se quedaron sin tiempo y los tiros libres dieron la victoria a los blancos. Obradovic se quedó sin su décimo entorchado, mientras que Laso sale triunfador y suma su segunda Euroliga en 4 años.

CSKA Moscu 83-92 Real Madrid: A por la Decima.

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El Real Madrid supera al CSKA de Moscú (83-92) y disputará la Final de la Euroliga ante el Fenerbahçe turco, vigente campeón. El equipo de Laso supo resolver con templanza y defensa un duelo dificilísmo ante el mayor presupuesto de Europa. Claves para el equipo blanco, los 16 puntos de Doncic, otros 16 de Llull y un imperial Gustavo Ayón con 12 puntos y 11 rebotes.

No fue buena la puesta en escena del equipo blanco, al que costó mucho entrar en ritmo y detener la agresiva eficacia de Higgins Rodríguez. Laso detuvo el partido (15-9, m. 5) y dio entrada a Llull y Randolph buscando alterar la dinámica ofensiva. No se consiguió, dando además demasiadas facilidades al conjunto ruso en defensa, lo que se notó en el marcador al término del primer parcial (30-20, m. 10).

Laso reformuló su cinco de pista. Entraron Carroll Causeur y el equipo se soltó en ataque con un 8-0 de salida. Responsable del cambio de cara, Jaycee Carroll, que anotó tres triples seguidos sin fallo resolviendo de forma expeditiva todas las dudas anteriores del equipo blanco (17-4 en 4’ de parcial), que por fin tomó la delantera (36-37, m. 15).

Perdido el flujo de ataque, CSKA se rehízo hasta tomar el mando, pero ya sin brechas de marcador. De hecho, un rebote ofensivo de Thompkins sobre la bocina permitió a los de Laso recuperar la ventaja mínima al descanso (46-47, m. 20).

La reanudación fue una réplica del inicio de partido. En un momento delicado por el repunte defensivo ruso (51-47, m. 24) el cerebro de Causeur fue el principal artífice para deshacer el nudo. Un aplastante 13-0 cambió la cara al partido (51-60, m. 27). Laso acertó ampliando con precisión la rotación de jugadores hasta los siete de ventaja a falta de diez minutos (56-63, m. 30).

El equipo blanco resolvió otro nudo desde la transición y el triple. Llull, Thompkins, Carroll lideraron la oleada de artillería para alcanzar la máxima ventaja (61-73, m. 33).

Un nuevo arreón ruso (8-0) recortó el margen a cuatro, pero el Madrid ha llegado a esta cita en su mejor momento de la temporada. La templanza ante las situaciones difíciles que fue planteando CSKA, un rendimiento defensivo sostenido y un Ayón imperial (12+11) dieron al equipo blanco otra presencia en la Final, su décimo octava. El domingo veremos una final inédita: Fenerbahçe – Real Madrid.

Real Madrid 101-89 Baskonia: Campeón de la Liga regular al ritmo de Rudy.

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El Real Madrid selló matemáticamente su condición de líder de la fase regular de la Liga, que le garantiza la ventaja de campo hasta la final, tras derrotar en un partido aplazado y con poca historia a un apagado Baskonia que le permitió afinar su puesta a punto para la Final Four.

El conjunto blanco mantuvo su buena línea de las últimas semanas y no acusó el reparto de minutos entre los menos habituales ni el descanso a Luca Doncic pensando en la cita de Belgrado. A ello contribuyó el buen trabajo de hombres como Trey Thompkins, Felipe Reyes, Sergio Llull o Rudy Fernández.

Contagiados por el frío ambiente en el Palacio, los dos primeros clasificados de la competición salieron relajados en defensa y con jugadores no habituales en sus quintetos iniciales, lo que se tradujo en canastas fáciles en ambos aros.

Comenzó dominando el equipo vasco hasta que un parcial de 8-0 rematado con un triple de Jeffery Taylor igualó el marcador y dio paso a unos minutos de igualdad y de ventajas alternas que se mantuvieron hasta el final del primer cuarto (25-24).

La aparición en cancha de Sergio Llull en su segundo partido liguero tras su grave lesión de rodilla metió una marcha más a la producción ofensiva de su equipo, que empezó el segundo acto mejor que un Baskonia falto de tensión en defensa y que acumulaba pérdidas y errores en ataque.

Un triple del propio Llull subió a diez la diferencia en el minuto 15 (40-30). El base balear volvió entonces al banquillo con los deberes hechos y diez puntos en seis minutos que permitieron abrir brecha con un Baskonia falto de tensión que se iba apagando con el transcurrir del encuentro.

Los hombres de Pablo Laso se fueron al descanso ocho arriba y transmitiendo buenas sensaciones (52-44). Ni el descanso a Doncic ni los minutos que tuvieron jugadores como el canterano Melwin Pantzar mermaron las prestaciones del líder de la Liga. Como los locales seguían con más ganas de triunfo y todos sus hombres aportaban mientras los visitantes seguían sin carburar a su nivel habitual, el colchón estuvo rondando la docena de puntos durante prácticamente todo el tercer cuarto.

Felipe Reyes aprovechaba cada balón y fue el encargado de subir la máxima ventaja del choque, quince puntos (67-52, min 27). También estuvieron a buen nivel Trey Thompkins y Rudy Fernández, que dejaron el partido encarrilado a falta de los últimos diez minutos (75-62). Diez puntos seguidos del argentino Luca Vildoza, máximo anotador de su equipo con 22, despertaron al Baskonia y, de paso, encendieron las alarmas en los de Pablo Laso, que se vio obligado a pedir tiempo muerto al verse con solo siete de renta a seis minutos del final. Aunque el partido ganó algo en emoción, el Madrid supo controlarlo y, en un gran final de Rudy, selló su vigésima séptima victoria liguera, que le asegura el liderato al término de la fase regular.

Real Madrid 2-2 Bayern Munich: El Rey de Europa peleará de nuevo por su corona.

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El Real Madrid vuelve a una Final de la Champions League tras eliminar a un duro Bayern de Heynckes, que cayó con dignidad y peleó hasta el final.

El Real Madrid vuelve a clasificarse a una Final de la UEFA Champions League. Por calidad, por empuje, por suerte… cada uno dirá lo que le convenga, pero la realidad es que el equipo blanco volverá a tener la oportunidad de ser Campeón de Europa el próximo 26 de mayo en Kiev.

A pesar de todo, los blancos sufrieron de lo lindo para jugar su tercera Final consecutiva. El Bayern no llegó a la capital de España de turismo y embotelló al Real Madrid durante gran parte del encuentro. Los de Heynckes fueron toda una apisonadora en el Santiago Bernabéu, pero los Merengues se defendieron con uñas y dientes. El club alemán no fue como aquel manso equipo de Pep Guardiola que pasó años atrás.

El primer tanto llegó a los tres minutos de partido cuando Kimmich remató a gol un balón suelto en el área que Sergio Ramos no acertó a despejar. Pero solo ocho minutos más tarde, Benzema remató a gol un gran centro desde la izquierda de Marcelo, que nada pudo hacer el guardameta Ulrich, quien sería protagonista tras el descanso, aunque todo pudo cambiar si el colegiado hubiera señalado como penalti una mano de Marcelo en su propia área.

El portero realizó un error imperdonable a este nivel tras un saque de banda. No acertó ni a despejar, ni a regatear, ni a tocar la pelota. Se escurrió ante la presión de Benzema, quien no perdonó el regalo del alemán y puso el 2-1 en el marcador que ponía las cosas cuesta arriba para los bávaros.

James Rodríguez consiguió dar esperanzas a los alemanes gracias a un gol en el minuto 63. El colombiano, cedido por el Real Madrid en Múnich, no quiso celebrar el tanto y levantó las manos con un claro gesto de perdón. Así todo, hasta el final el Bayern fue una apisonadora, aunque los chicos de Zidane fueron un muro en defensa, liderados por un imperial Sergio Ramos y un magnifico Keylor Navas que llevó la batuta de la zaga durante todo el encuentro.

Real Madrid 89-82 Panathinaikos: Regreso a la Final Four.

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El Real Madrid repitió victoria en el Palacio ante Panathinaikos (89-82), su tercera seguida en una serie que arrancó 1-0 en contra y estará en la Final Four de Belgrado. Es la 5ª vez en 6 años que los de Laso se meten entre los cuatro mejores equipos en Europa. El equipo blanco se medirá al CSKA Moscú en Semifinal; Zalgiris y Fenerbahçe, vigente campeón, disputarán la otra.

Mucho era lo que había en juego y nadie quiso conceder el más mínimo margen al rival. Aunque el Real Madrid se las arregló para dar un pequeño tirón y cerrar el primer acto con un 19-14. En el segundo cuarto, con Ayón en estado de gracia, el equipo de Pablo Laso comenzó a dar buenas señales 25-16 (m.12), aunque el Panathinaikos, con Calathes y James como forjadores del baloncesto heleno, demostró que siempre vuelve. Los griegos de Xavi Pascual apenas necesitaron poco más de dos minutos para firmar un parcial de 2-8 (27-24) que sembró la incertidumbre entre los seguidores del equipo español.

Pero en ese momento apareció Sergio Llull en estado puro. Ya estaba en pista desde el inicio del cuarto y había dado cuatro asistencias e intentado un triple sin éxito, pero eran necesarios sus puntos y convirtió dos ‘mandarinas’ seguidas para arreglar la situación en 30 segundos, 33-24. El Panathinaikos acusó el golpe y el Madrid se creció en su juego, firmando un parcial de 10-0 (37-24, m.16).

Felipe Reyes se sumó a la fiesta con 7 puntos en los últimos cuatro minutos para marchar a vestuarios con 51-35, tras un parcial de 32-21. El Real Madrid siguió defendiendo, pero abrió la espita de su juego ofensivo y desbordó a un Panathinaikos demasiado centrado en defender y con pocas armas más allá de James y Calathes, o algún tiro esporádico de Lojeski, ya que los pívots y el juego aéreo de los atenienses estuvo controlado en todo momento. La ventaja local se amplió a 59-37 a los dos minutos de la continuación, 22 puntos de renta ante un Panathinaikos que pareció completamente perdido ante el aluvión de juego del Real Madrid.

La mayor parte del trabajo ya estaba hecho para el equipo blanco, pero con 18 minutos por delante y un Panathinaikos herido en su orgullo tenía que mantener el tipo. Los griegos subieron líneas en defensa, casi fue una presión a toda pista, pero Jaycee Carroll y Luka Doncic sacaron brillo a su tiro, mientras que Ayón, Rudy Fernández y Trey Thompkins pusieron el trabajo atrás. Con el Panathinaikos en modo remontada, es decir, defensa sin mirar el número de personales y ataque directo (casi siempre con James como protagonista), Laso volvió a dar entrada a Llull para que organizara un poco el pequeño desbarajuste en se que estaba convirtiendo el partido, 74-58 (min.28). Y el base internacional español cumplió con su cometido anotando otro triple a falta de seis segundos para el final del tercer cuarto, 78-60.

El Panathinaikos lo intentó por la tremenda: defensa al límite y ataque suicida y los resultados no se hicieron esperar, más que por su puesta en escena por el frenazo del Real Madrid, 80-72 a falta de 5:30 minutos. Los griegos metieron el miedo en el cuerpo a las gradas. Al Real Madrid le faltaban puntos en ataque, 2-12 de parcial, y Llull y Carroll salieron para intentar arreglarlo. Con 80-75 y 4 minutos por delante el final feliz que se preveía para el equipo blanco saltó por los aires. Singleton, con 11 puntos en el último periodo, estaba en estado de gracia.

Con 2 minutos por delante y 83-79, Felipe Reyes hizo de capitán en todos los sentidos asumiendo la responsabilidad y dando aire al Real Madrid. Como Doncic, con un triple a tablero a falta de 69 segundos, 88-82. El Madrid tomó las riendas de su destino y sacó a relucir su experiencia de campeón para ganar el partido por 89-82 y clasificarse para la Final Four de Belgrado.

Bayern Munich 1-2 Real Madrid: Los cuatro millones de euros más rentables del fútbol.

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Asensio dinamita el partido para un Real Madrid que estuvo contra las cuerdas, tuvo que remontar un 1-0 y confirmó su condición de ‘Bestia Blanca’.

Campeón francés. Campeón italiano. Y campeón alemán. El Real Madrid ha tenido un camino de espinas en la presente Champions League. Y parece que, uno tras otro, fueron creciendo haciendo lógico el paso de las rondas. Porque el Bayern tuvo una imponente primera parte en el Allianz Arena poniendo al Real Madrid contra las cuerdas como no le puso ni la Juventus en el Santiago Bernabéu siquiera. Se lesionaron Robben y Boateng en la primera media hora, y aun así fueron en ventaja en el marcador hasta el minuto 44. Si hubiera sido un partido de Bundesliga, el Bayern se habría marchado a vestuarios con un saco de goles al hombro. Lo saben todos de Múnich a Filipinas.

El premio del gol les llegó a los alemanes a la media hora de percutir. Marcó Kimmich en una inteligente jugada colectiva, aprovechando que el Real Madrid estaba descolocado, y que Keylor Navas salió a cazar una mariposa que vio por el rabillo de su ojo derecho mientras el lateral germano remataba a puerta desde su izquierda. Imperdonable en general. Pero es que los blancos nunca se encontraron sobre el verde, perdiendo el centro del campo tanto en la presión como en la salida del cuero. Como el que pierde una estrella en el cielo, que no sabe ni por dónde empezar a buscarla. De ahí que, además del gol, hubiese hasta seis ocasiones francas para los bávaros en boca de gol desde el primer minuto de juego. ¡Seis! De las que salen en los resúmenes. Pero unas veces por un mal control, otras por un pertinente rechace y las demás por mala puntería, el caso es que el Bayern dejó con vida a un Real Madrid con ganas de tocar el balón pero nula profundidad.

No le hizo falta para marcar justo antes del descanso, sea como fuere. Por algo es su competición fetiche. Le bastó que Carvajal centrase con la cabeza desde la derecha y que Ronaldo amagase con otra chilena para que el balón le llegase a Marcelo en el balcón del área franco para tirar a puerta. El cuero pasó entre los defensas sin que Ulreich pudiese detenerlo. El Bayern hizo todo lo que estaba en su mano en la primera parte, y se llevó un resultado peor que antes del pitido inicial. Y todavía a los diez minutos de la reanudación, echaría de menos incluso el empate. Porque fue lo que tardó Asensio en correr hacia la banda enseñando su dorsal a la grada después de batir a Ulreich en un mano a mano a la carrera que le brindaron entre Rafinha y Lucas Vázquez. Se repetía el guión del año anterior: apreturas en la primera parte, salta el mallorquín desde el banquillo cuando aún hay un hilo de vida, y revoluciona el partido para los españoles. Asensio tiene algo especial. Con el Allianz Arena, sí, y con el fútbol en general. Los cuatro millones de euros más rentables de la historia de este deporte.

El gol madridista fue una losa sobre las espaldas del Bayern de Munich. Se vieron superiores, y sin darse cuenta, se encontraron por debajo. Aun así, durante la segunda parte siguieron probando a una defensa que fue un muro y a un Keylor Navas que fue mitigando los nervios a base de paradas hasta completar un partido digno. Pero a excepción de un postrero mano a mano al limbo de Lewandowski, fue sólo a base de empuje y orgullo, bombardeando el área blanca, sin ni siquiera la pericia para abusar de un Lucas Vázquez que tuvo que tomar la banda derecha que dejó huérfana el lesionado Carvajal. De ahí que el partido muriese con ese 1-2. Y si no llega a ser porque Ulreich sacó un tiro franco a Benzema, quizás hubiera sido una ventaja mayor. Anelka lo metió, pero no Karim. Sea como fuere, el Madrid se lleva una gran ventaja al Bernabéu. No es ni mucho menos definitiva, visto lo visto con la Juventus y lo que pasó el año pasado con este mismo Bayern. Pero oigan, ni tan mal para la ‘Bestia Blanca’ del campeón bávaro.

Real Madrid 81-74 Panathinaikos: Llull y nada más.

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El Real Madrid doblega a Panathinaikos (81-74) en el tercer partido de la serie de Cuartos de Final, que ahora domina por 1-2 y queda a un solo triunfo de meterse en la Final Four. La noche fue completa con el regreso a pista, tras casi 9 meses, de Sergio Llull, autor de dos triples seguidos en el último cuarto, rematado por los 17 puntos de Carroll, líder anotador del equipo blanco.

A diferencia del primer encuentro la salida del equipo blanco fue impecable en defensa, ahogando todas las opciones de ventaja de Panathinaikos (5-0). Duró poco la tromba, hasta rearmarse el rival lo que tardaron Calathes y James en entrar en juego (11-11). Con la primera ventaja griega (13-17) entró Sergio Llull a pista ocho meses y medio después de su lesión en la rodilla. El Palacio dedicó al escolta una atronadora ovación en pie. Los blancos habían perdido la iniciativa y un triple de Rudy Fernández cerró el primer cuarto con empate (17-17).

Dejó Laso a Llull en pista en el arranque de segundo cuarto (19-20). También a Carroll y Rudy para mantener ritmo y agresividad en el perímetro. Un 7-2 de inicio forzó a Pascual a su primer tiempo muerto. Dio entrada a Antekounmpo para contener el juego exterior local y un parcial de 0-6 devolvió el empate al marcador (26-26). La igualdad y el intercambio de golpes fueron la tónica del juego hasta el descanso (40-34), no sin antes dejar Doncic un espectacular mate.

La salida en tromba del equipo blanco en la reanudación amplió la ventaja a su máximo en apenas dos minutos (46-34). Laso devolvió a pista el cinco titular y Doncic dirigió el tramo más ligero en ataque y encarrilar una ventaja que parecían poder mantener hasta el último cuarto. Calathes cortó por lo sano y con dos triples seguidos volvió a meter a los griegos en el marcador (55-50).

Calathes también dominó la entrada al último parcial, hasta acercar a Panathinaikos a su mínima desde la primera parte (60-57). Tuvo que ser Llull una vez más el factor decisivo con el marcador en un puño. Dos triples seguidos incendiaron el Palacio con cuatro minutos en el reloj (70-63). Y cómo no, la reacción griega llegó de manos de Calathes y James. Sendos triples igualaron la contienda (70-70). Sin embargo, fue Carroll el autor de la acción decisiva con un 3+1 que abrió la brecha definitiva (77-72). Sus 17 puntos remataron a Panathinaikos (81-74) y el Real Madrid queda a una sola victoria de meterse en la Final Four.

Panathinaikos 82-89 Real Madrid: Desde la defensa es posible soñar.

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El Real Madrid se anota una trabajadísima victoria en Atenas (82-89) ante Panathinaikos y consigue empatar la eliminatoria de Cuartos de Final (1-1). Los de Laso cortan además doce victorias consecutivas del equipo griego en distintas competiciones y regresarán a Madrid con el factor cancha. El capitán Felipe Reyes jugó uno de sus mejores partidos del año y con 18 puntos lideró el triunfo blanco.

Dos días después de la paliza recibida en el mismo escenario en el choque inaugural de la serie, las tornas se cambiaron gracias a la demostración de casta de un equipo liderado por su capitán, Felipe Reyes (18 puntos), en el que también rayaron a gran altura otros jugadores como Jaycee Carrroll (17).

El dominio en el rebote (37/18) fue clave para volver a soñar con la Final Four de Belgrado, cuyo billete se jugará en el Palacio el miércoles y viernes de la próxima semana.

Al contrario que ocurrió el martes, el Panathinaikos empezó fallando sus primeros ataques y el Real Madrid, de la mano de Jeffery Taylor, respondía a las acometidas griegas y ofrecía una imagen muy distinta en la retaguardia, que se fue diluyendo con el paso de los minutos.

Antetokounmpo asfixiaba en defensa a Luka Doncic, lo que mermaba la producción ofensiva de su equipo, y un parcial de 8-0 tras varias concesiones blancas facilitó el primer tirón heleno en el marcador (15-7, min 6). De nuevo, a los de Pablo Laso les costaba un mundo ver aro, especialmente desde el perímetro, lo que no les impidió ir sumando a base de garra y dobles esfuerzos hasta terminar el primer cuarto con un panorama muy distinto al del primer partido a pesar del triple sobre la bocina de Chris Singleton (21-16).

Un 5-0 de salida culminado por un triple de Jaycee Carroll volvió a igualar la batalla a los tres minutos de la reanudación. Las defensas se imponían a los ataques en ambas zonas y los puntos llegaban con cuentagotas, muchos de ellos desde la línea de tiros libres. El dominio en el rebote (22-7 a favor del Madrid al descanso, con nueve capturas ofensivas) compensaba el preocupante 27 por ciento en tiros de dos de los de Pablo Laso en un choque sin un dominador claro que a esas alturas tenía a Felipe Reyes y Adreian Payne como hombres más acertados, con ocho puntos cada uno.

Tras varios minutos intercambiando golpes, el Panathinaikos dio otro acelerón a base de triples, lo que no amedrentó a un Real Madrid herido por la paliza recibida 48 horas antes que, a base de fe y esfuerzo, se fue a los vestuarios con vida (40-36).

Laso reconoció al descanso que, aunque sus hombres no estaban jugando un gran partido, al menos se mostraban sólidos en su juego y así siguieron en la reanudación, aunque James y Calathes amenazaban con hacer daño como en el primer partido de la serie.

Se lo impidieron un certero Carroll, que golpeó desde todas las posiciones, y un colosal Felipe Reyes, con su habitual lucha y hasta dos triples sin fallo. Ambos lideraron la reacción blanca en un excelente tercer cuarto que, gracias al acierto desde el perímetro, dominaron por 32-21. A los últimos diez minutos se llegó con la máxima ventaja visitante en el marcador del OAKA (61-68), aunque esos siete puntos se desvanecieron en tan solo 72 segundos de juego. Empezaba un nuevo partido con empate a 68.

Calathes intentó echarse el equipo a su espalda, aunque fue James quien metió el miedo en el cuerpo al conjunto blanco en los últimos instantes. Ya era tarde porque el Real Madrid siguió muy firme y se fue directo a por un partido que le permite arrebatar a los de Xavi Pascual el factor cancha. El miércoles y viernes, la batalla continuará en Madrid.