Real Madrid 2-0 Valencia: El equipo de Solari mantiene la calma.

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El trabajo colectivo del equipo blanco, con especial protagonismo de Carvajal y Llorente, deja atrás el tropiezo de Ipurua.

El Real Madrid quiso olvidar el shock de Eibar con una convincente victoria frente al Valencia (2-0). Los blancos fueron muy superiores en la primera parte, aprovecharon el gol en propia meta de Wass para controlar a su rival, y Lucas Vázquez hizo la sentencia a diez minutos del final. Después de dos triunfos seguidos, el equipo ché ha vuelto a dejarse puntos fuera de Mestalla.

Lo mejor que pudo hacer el Real Madrid fue dejar atrás la semana pasada, convulsa por la derrota en Ipurua y las dudas respecto a Isco, con un dominio arrollador desde el principio. A los ocho minutos los locales se adelantaron con un gol en propia meta de Wass, propiciado por el centro de un inspirado Carvajal tras haber recuperado en área propia. Era el tanto más tempranero de los madrileños en lo que llevamos de temporada, lo cual dice mucho de lo que están pasando.

Durante toda la primera parte los blancos tuvieron el control, en buena parte gracias a Marcos Llorente. El canterano vio correspondido su buen partido ante la Roma con una nueva titularidad, propiciado en parte por las bajas de Casemiro y Kroos. La intensidad blanca contrastó con unas dudas valencianistas que llegaron incluso a reflejarse en la salida de balón. Guedes, duda hasta última hora por molestias físicas, apenas tuvo impacto en el Santiago Bernabéu.

Si la renta madridista al descanso no fue mayor se debió a la falta de pegada que este curso les ha costado tantos puntos. Y estuvo cerca de aprovecharlo el Valencia, pues lograron partirles por la mitad en tramos del encuentro gracias a la irrupción de Parejo. La más clara, protagonizada por Santi Mina, fue un balón al espacio de la defensa que terminó enviando por encima del larguero.

Para evitar males mayores, Solari sentó a Bale por Marco Asensio y después logró recuperar el control con las entradas de Fede Valverde e Isco, este último cuestionado tras quedarse fuera de convocatoria en la Liga de Campeones. Todas estas entradas dotaron al Real Madrid de superioridad al contragolpe, y a siete minutos del final Lucas Vázquez hizo la sentencia con un remate facilitado por Benzema. El francés estuvo en todas partes, tanto arriba como abajo, por lo que era natural que prestara atención al balón dividido que propició la jugada.

La alegría en el vestuario blanco contrasta con la decepción valencianista, en una semana aciaga por la eliminación en Champions. La próxima semana el Real Madrid visitará El Alcoraz para enfrentarse al Huesca, mientras que el Valencia recibe en Mestalla al Sevilla.

Real Madrid 88-93 CSKA Moscu: El CSKA exhibe músculo en casa del campeón.

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El CSKA exhibió músculo en casa del campeón al vencer por 88-93 al Real Madrid en un partido que enloqueció en la primera parte y que fue más académico en la segunda, en la que el equipo ruso fue mejor. 

La ausencia de los Sergios, Llull y Rodríguez, ambos lesionados, hizo que el partido comenzara sin los dos timoneles titulares. Y se notó.

Mal, muy mal comenzó el Real Madrid, pero peor continuó el CSKA. Los dos primeros cuartos fueron el día y la noche para cada uno de los equipos. No hubo término medio.

El Madrid comenzó con un 0-7 y dos faltas personales de Jeffery Taylor, el mejor defensor del equipo y el encargado de defender a Nando De Colo, en los dos primeros minutos. Cuando se quiso dar cuenta, el CSKA estaba 3-17 (m.5.50) en el marcador. Para frotarse los ojos.

Ahí despertó el Madrid de la mano de un más que enchufado y eléctrico Facu Campazzo, que ante la ausencia de Llull se encargó de meter un triple desde la línea de personal de su campo defensivo en el último suspiro para poner el 20-24 con el que finalizó el primer acto.

El CSKA en esos 4.10 minutos aceptó un parcial de 17-7, que demuestra que la defensa del Real Madrid hizo su trabajo, pero lo peor estaba por llegar, porque el segundo acto comenzó con otro parcial de 12-0, con el equipo ruso a cero durante casi seis minutos y medio, cuando Othello Hunter rompió la maldición.

Desde el 3-17 al 32-26, un parcial de 29-7 en poco más de nueve minutos. Ver para creer.

De Colo y Will Clyburn fueron los estiletes del CSKA en su día, la primera mitad del primer cuarto, mientras que Campazzo y Rudy Fernández lo fueron en el Madrid en el segundo cuarto, que finalizó con un 41-38, adecuado en cuanto a guarismos, pero absolutamente demencial en su desarrollo.

El Real Madrid anotó sólo 3 de 12 triples en los primeros veinte minutos, mientras que el CSKA transformó 8 de 15, un 53 por ciento que contrasta con el 42 por ciento que consiguió en tiros de dos, 6 de 14.

Con los quintetos iniciales en pista en el tercer cuarto, el partido se volvió más académico, con los ataques brillando dada la calidad de los jugadores en pista.

Los dos equipos más laureados de Europa, 10 títulos el Real Madrid y 7 el CSKA, comenzaron a exhibir músculo, 49-49 (m.23.15), y los rusos lo hicieron mejor porque volvieron a ponerse por delante en el marcador, 51-56 (m.25.45), tras un parcial de 10-18.

Otra vez De Colo y Clyburn volvieron a llevar la batuta anotadora de su equipo, mientras que el Real Madrid volvió a tener problemas en el aro rival, 55-64 (m.28).

La entrada de Gustavo Ayón y Rudy, para aumentar la capacidad defensiva del equipo blanco y crecer desde ahí, se tradujo en el 61-67 al final del tercer acto.

Pese a la irrupción en escena de Jaycee Carroll, autor de los 5 puntos del Real Madrid en los dos primeros minutos, 66-77, el CSKA siguió mostrando una efectividad acorde a su tremendo poderío, lanzando un órdago al partido.

Rudy fue el primero en dar un paso al frente con un triple, pero Cory Higgins dio un recital de calidad en la anotación e impidió que el Real Madrid recortara diferencias, 71-82 (m.34).

Con las alarmas encendidas en el equipo español y los minutos cayendo rápido, 78-86 (m.36), el Real Madrid tiró de corazón para jugar a la heroica, pero el CSKA no se dejó impresionar y exhibió músculo para conseguir una victoria de prestigio, 88-93, en casa del campeón. Es la tercera derrota consecutiva del Real Madrid.

Roma 0-2 Real Madrid: El Real Madrid se da un alegrón en Europa.

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Los goles de Gareth Bale y Lucas Vázquez reaniman a los blancos tras el descalabro en Eibar y le dan el liderato del Grupo G.

El Real Madrid cierra la herida que abrió el Eibar el pasado sábado con una victoria importante en Roma que le da la clasificación directa a Octavos de Final, y como primero de grupo además. No fue una recuperación completa, no fue un triunfo colosal, el imperio blanco sigue en fase de reconstrucción… pero siempre es mejor avanzar en el proceso desde las alegrías y no desde la desesperación. Fazio regaló a Bale el primer gol, mientras que Benzema hizo lo propio con Lucas Vázquez en una segunda parte donde la efectividad blanca de cara a puerta tapó las carencias de los hombres de Solari antes del descanso. Under tuvo en sus botas el gol para los giallorossi, pero esta vez fue el Real Madrid el que ganó en ambas porterías. Suficiente. Al menos, por el momento.

Pintaba a día grande en Roma. El CSKA clasificó matemáticamente a giallorossi y merengues antes de que empezara a rodar el balón, mientras la Roma homenajeaba a Totti sobre el césped. El ambiente festivo embriagaba la Ciudad Eterna. Pero si alguien pensaba que el Olímpico albergaría un partido benéfico, estaba equivocado. Solari se encargó de recordarlo dejando fuera de la lista a Isco, en lo que suena más a un golpe en la mesa que a una argucia táctica. Y tanto Llorente como Lucas partieron de titulares. El técnico argentino reclamó los focos para sí en un ejercicio admirablemente valiente dado el delicado momento actual… y a punto estuvo de salirle mal desde bien temprano.

Y es que Roma y Real Madrid cuajaron una primera parte de mínimos. Los dos llegaban heridos, y se notó, repartiéndose los errores no forzados constantemente. Los blancos, con el balón en los pies. Los giallorossi, con los agujeros en campo propio. La desesperación iba por barrios. Y entre tanto, esporádicas ocasiones para ilusionar al respetable. Más oportunidades y más claras para los locales, dicho sea de paso. Que bien hicieron por marcharse al descanso por delante en el marcador. Schick se estrelló con Courtois cuando tenía todo a su favor, mientras que lo de Under al borde del cuarenta y cinco tiene difícil explicación. Completamente solo, en el área pequeña, con el portero batido tras un error grotesco de Carvajal… ¡y mandó el balón a las nubes! Incomprensible. Milagroso. Más que una flor, al Real Madrid le floreció un parque entero antes de irse a la caseta.

Y por si no fuera suficiente, nada más comenzar la segunda parte, Fazio le regaló el 0-1 a Bale con un despeje hacia su propia portería. Justo a donde estaba el galés, que no había hecho nada en el partido, y sin embargo desniveló el mismo de manera definitiva resolviendo el mano a mano no sin dificultad. Si bien el resultado había sido lo mejor para los blancos al descanso, con ese gol del ‘11’ antes del minuto de la reanudación, el guión cambió radicalmente. La Roma acusó el golpe sobremanera, mientras que el Real Madrid se lo creyó, haciendo de los contragolpes un chorro continuo de oxígeno que le fue dando más y más vida conforme pasaban los minutos.

Y de ahí, en uno de esos contraataques, llegó el 0-2 que puso la puntilla al liderato del Grupo G. Fue Lucas, la apuesta de Solari, quien anotó de cabeza en boca de gol tras un centro de Bale y una asistencia de Benzema. Desde esa posición había fallado Under en la primera mitad. Desde esa posición, el Real Madrid mató el partido a media hora del final. No se vio una clara mejoría desde el inicio, ciertamente, pero los blancos se fueron haciendo grandes poco a poco a base de goles. A base de fallos del rival. Una forma tan válida como cualquier otra de recuperar confianza y retomar la velocidad de crucero que se perdió en Eibar. Roma no se hizo en un día. Visto lo visto, este Real Madrid, tampoco.

Real Madrid 104-71 Gipuzkoa: Paliza con ‘show’ y récord de Garuba.

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El pívot madrileño de 16 años aprovechó los 14 minutos que estuvo en la cancha para lograr siete puntos, seis rebotes y tres tapones.

El Real Madrid consiguió una cómoda victoria, 104-71, ante un débil Guipuzkoa, en la que Pablo Laso pudo dar descanso a los titulares y dar protagonismo a los meritorios, que cumplieron con nota. Sobre todo, Usman Garuba, que a sus 16 años disputó 14 minutos y se marchó con 7 puntos (3/3 de dos, 1/1 en libres), 6 rebotes y 3 tapones, récord de gorros en un partido de ACB para un menor de edad.

Dos contundentes parciales de 11-0, mediado el primer cuarto, y de 9-0 en el inicio del segundo, finiquitaron el partido entre el Real Madrid y el GBC. El equipo donostiarra comenzó centrado, intentando asentar su juego y castigando al Madrid hasta que igualó el marcador a 11 (m.5.30). Vyacheslav Bobrov era el jugador más acertado, con 8 puntos. Pero en ese momento se apagaron los focos para los vascos y se encendieron para un Madrid que sin Rudy Fernández, Anthony Randolph y Sergio Llull, a los que Pablo Laso dio descanso en vista de la acumulación de partidos, comenzó a funcionar.

La defensa de los de Sergio Valdeolmillos cometió el peor error que se puede cometer contra el Real Madrid, dejarles correr. Y ahí nació el parcial de 11-0, del 11-11 al 22-11 en menos de dos minutos. A partir de este momento, Laso comenzó con otro partido. Sentó a Facundo Campazzo, excelente en la visión de juego, y dio las riendas del equipo a Klemen Prepelic, que además de ejercer de base consiguió un 3 de 4 en triples para reconciliarse consigo mismo y con la afición.

El segundo parcial de 9-0 fue en el inicio del segundo acto y del 28-18 con el que comenzó se pasó a un 37-18, en poco más de dos minutos. Las personales le gastaron una mala jugada a Prepelic y Laso traspasó la dirección del equipo al joven canterano Melwin Pantzar. Ninguno de los teóricos titulares del Real Madrid estaba en pista, pero el GBC tampoco lo hizo necesario y el 56-31 con el que se llegó al descanso lo corroboró.

Con jornada doble en Euroliga, el martes en Madrid el Gran Canaria y el jueves en Atenas el Olympiacos, Laso decidió reducir esfuerzos a su equipo y repartir minutos entre los menos castigados. Porque el domingo toca visitar al Barcelona en el Palau en Liga. El Madrid bajó el pistón en la reanudación, también el cuadro de San Sebastián, 64-43 (m.25) y el partido languideció.

La entrada de Usman Garuba (16 años) por Walter Tavares (m.26, 69-43) fue la certificación de que el partido estaba más que decidido. Con 79-47 se inició el último cuarto en el que la atención se centró en Garuba, que se mostró más que serio y correcto en defensa y que recibió una gran ovación cuando consiguió su primera canasta, un mate tras asistencia de Prepelic.

No les regalo ningún minuto, se lo ganan en los entrenamientos. Gustavo Ayón ha tenido un golpe en el tobillo y Usman Garuba nos ha dado una buena rotación en los jugadores interiores. Tenemos la suerte de tener gente preparada atrás”, explicó Pablo Laso sobre la presencia del pívot madrileño, que ya había debutado el pasado 28 de octubre. Al final, 104-71 en el marcador y 145-54 en la valoración de los dos equipos. Demasiada diferencia.

Real Madrid 79-74 Khimki: Reacción a tiempo.

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El Real Madrid no jugó su mejor partido del año ante el correoso Khimki ruso pero supo reaccionar a tiempo para imponerse y seguir invicto en Euroliga tras las siete jornadas disputadas. Carroll, con 15 puntos, volvió a liderar la anotación de los de Pablo Laso, secundado por 13 Causeur y 10 de Campazzo. El equipo blanco comanda el torneo junto al CSKA de Moscú.

La buena defensa en el último cuarto, la clase de Rudy Fernández y sobre todo el remate anotador de Jaycee Carroll, con 15 puntos en ese periodo, fueron fundamentales para conseguir la victoria por 79-74 ante un Khimki que echó de menos a Alexey Shved pero que acabó luchando y dejando una buena impresión.

Fabien Causeur 6 – Khimki 0. Ese fue el resultado del primer minuto y medio de partido, merced a las penetraciones del alero francés y al poco ajuste de la defensa rusa.

Ausente Alexey Shved el equipo ruso pareció no tener rumbo en la pista, solo los arreones de clase y fuerza de Dee Bost y Anthony Gill, los únicos anotadores del Khimki en el primer cuarto, se salvaron del equipo ruso que, además, se sintió intimidado por la presencia de Walter Tavares.

El Madrid desactivó el juego exterior del rival con su defensa pegajosa y sin Shved y sin tiro de tres el Khimki se quedó en poca cosa. El 19-12 al final de los primeros diez minutos de juego se antojó un poco corto para los méritos de unos y otros.

Con la entrada de las rotaciones en el Real Madrid, la defensa todavía mejoró un poco y en ataque siguieron fluyendo los puntos, alcanzándose la máxima ventaja en el minuto 14, 34-21.

Incluso pareció que el equipo comenzó a gustarse en ataque, buscando el pase preciosista por encima de la efectividad. La consecuencia de esa circunstancia fue un parcial en contra de 0-8, ante el relax del Real Madrid y el crecimiento de jugadores como Malcom Thomas o Andrey Zubkov que ante la ausencia de Tavares se quitaron un peso de encima.

El Khimki recortó hasta los cinco puntos la diferencia, 34-29 (min.17.20), momento que Pablo Laso aprovechó para llamar a capítulo a sus jugadores. Al descanso, 41-35 tras una rectificación en las estadísticas por un error en la anotación que atribuyó a Jaycee Carrol una canasta que fue anulada.

Con la vuelta de Tavares a pista, tras el descanso, volvió el pánico bajo los aros para el equipo ruso, pero esta vez Jordan Mickey se mostró certero desde la línea de 6,75 metros y con dos triples mantuvo a su equipo en el marcador, ante un Madrid que salió centrado y con Anthony Randolph enchufado, 51-43 (m.24).

El Khimki ya sabía a lo que jugaba y el Madrid comenzó a enredarse con la movilidad de los jugadores rivales y con dos malos rechaces bajo su aro que fueron cuarto puntos fáciles para el rival, 51-47. Mickey anotó un tercer triple, 53-50, rentabilizando la escasa influencia del gigante caboverdiano a esa distancia de la canasta.

Lo que sin Shved pareció un partido de trámite se fue complicando hasta que un triple de Tony Crocker y dos puntos de Malcom Thomas dieron a Khimki su primera y efímera ventaja en el partido, 54-55 (m.29.30). Porque Gaby Deck anotó en acrobático ‘alley-hoop’ la canasta que permitió al Madrid cerrar el tercer cuarto con una pírrica ventaja, 56-55.

En cualquier caso las alarmas madridistas ya habían saltado y Laso puso un quinteto con potencia defensiva y al mismo tiempo con potencial atacante. Rudy Fernández fue vital con un triple marca de la casa que insufló aire al equipo, 60-57, y ganas a las gradas. Pero los rusos ya se habían envalentonado y otro triple de Crocker devolvió la igualdad al marcador, 60-60 (m.32.30).

El Madrid volvió a apretar los dientes en defensa y el Khimki lo acuso, 64-60 (m.34.30). Comenzó a mandar oleadas en ataque con Jaycee Carroll al frente, con efectivas bombitas. Y un triple de categoría sobre la defensa de Stefan Markovic que significó el 72-64 a poco más tres minutos para el final.

El Madrid volvió a morder en la yugular al rival, pero esta vez no sólo a su presa para anotarse la séptima victoria. Carroll anotó todos sus puntos en este último cuarto, 15 de los 23 del Madrid.

Celta 2-4 Real Madrid: Benzema se agarra a La Liga.

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El francés tira del conjunto merengue para vencer en Balaídos.

El Real Madrid se agarra a Karim Benzema y éste se agarra a La Liga. Cuando más obstáculos se encontró delante el conjunto blanco, emergió el siempre criticado, para bien o para mal, delantero francés, para allanar la senda del Real Madrid en la siempre difícil plaza de Balaídos y estrechar el cerco al liderato, del que le separan ahora cuatro puntos.

Así, fue mejor el Real Madrid durante la primera parte y pronto se pudo predecir. Transcurridos menos de tres minutos, ya había tenido dos oportunidades Karim Benzema. Señal de que algo tenía guardado en su lámpara un mago francés que no siempre está cuando lo pide su equipo.

Pero sí estuvo, en cambio, en Balaídos. Con el Celta aún lamentando un remate a la madera a la salida de un córner, el francés bajó de forma magistral un servicio en largo de Modric para batir por bajo a Sergio Álvarez mediada la primera parte. Una genialidad que repitió el ‘9’ poco después. Aislado de un partido vuelto por momentos duro, el francés se inventó una internada por el flanco derecho del área para servirle el balón atrás a Toni Kroos.

Con todo a favor y la sensación de estar ante el segundo tanto blanco, el alemán falló, tal vez castigado por el exceso de confianza. Mantuvo esto con vida a un Celta que ni mucho menos lo aprovechó. Ni verse ante un rival obligado a hacer dos cambios en la primera mitad incitó a ir al ataque a un Celta al que siguió castigando la varita de Benzema. Tras el descanso y después de toparse con el larguero, una genialidad dentro del área del francés, que se aprovechó de un error de Roncaglia en la salida de balón, acabó con un disparo al palo.

El infortunio se topó entonces con los gallegos, ya que el rechace pegó en la cara de Cabral, significando el segundo de los blancos. Un tanto que amansó toda posible reacción celtiña, simple utopía con el tanto de Hugo Mallo. Aunque inquietó y estuvo cerca del tanto del empate, que pudo llegar de los pies de Aspas, un inocente penalti de Juncá, convertido por Sergio Ramos, y un golazo de Ceballos desde la frontal escribieron el punto final del choque. El mismo que vuelve a meter de lleno al Real Madrid en la lucha por el título de Liga.

Real Madrid 105-107 Andorra: Descubierto el punto débil.

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El Andorra da la sorpresa de la jornada en ACB tras imponerse a domicilio al Real Madrid y acabar con su condición de invicto. Ante un planteamiento muy serio del cuadro andorrano de nada sirvieron los 32 puntos de Carroll y los 17 de Llull. El equipo visitante dio una exhibición de juego coral con siete jugadores en doble dígito.

Aunque estuvo falto de frescura y acierto durante muchas fases del choque, el Madrid lo intentó todo hasta el último instante, guiado por un soberbio Jaycee Carroll (32 puntos) y tuvo la última posesión para ganar, aunque el lejano triple de Sergio Llull no entró y se consumó la sorpresa en el Palacio.

El arranque eléctrico de Andrew Albicy, con cuatro triples sin fallo en los primeros cinco minutos y cinco asistencias en el primer cuarto, pilló desprevenido a un Real Madrid que, aunque intentaba responder mediante Fabian Causeur y Sergio Llull, no andaba fino y se mostraba incapaz de contrarrestar la efectividad visitante.

A ello se añadió que Shayne Whittington tomó el relevo del base francés y, con otros dos aciertos desde el perímetro, permitió consolidar las ventajas de un Andorra al que sus altos porcentajes desde la línea de 6,75 (siete triples de once intentos) le llevaron a completar un gran primer acto ante el líder de la Liga (26-33).

En la reanudación, los andorranos siguieron moviendo muy bien la pelota, defendiendo en bloque y jugando sin complejos ante un oponente incapaz de recortar las diferencias ante la desesperación de su técnico, Pablo Laso, obligado a parar el partido en el ecuador al ver que su equipo seguía sin carburar (35-43, min 15).

A falta de frescura, el Madrid recurrió a la inspiración de Carroll, que fue calentando su muñeca con el paso de los minutos. A base de triples, el estadounidense fue capaz de cambiar el guión del choque y sus quince puntos en menos de ocho minutos del segundo periodo dejaron el partido en un puño al descanso (58-59).

A la vuelta de vestuarios, el intercambio de golpes mantuvo la incertidumbre. Los del Principado seguían jugando con desparpajo y sin complejos, con buenos minutos del italiano Michele Vitali y el estadounidense John Shurna quien, con un nuevo triple, volvió a despegar a los suyos (67-75, min 24).

El Madrid lo intentaba pero no le salía nada. A los últimos diez minutos se llegó con un 84-92 favorable a los de Ibon Navarro, que empezaban a creer en el milagro y veían cerca poder ser el primer equipo en ganar esta temporada al vigente campeón de Liga y Euroliga.

En medio de la batalla final, solo las canastas de Carroll acercaban puntualmente al Real Madrid a su objetivo. Ello coincidió con un apagón en ataque del Andorra, que estuvo cinco minutos sin anotar y perdió por faltas a tres jugadores claves en el peor momento (97-99, min 38).

Felipe Reyes logró empatar a medio minuto del final y respondió en la siguiente jugada Dylan Ennis con una penetración a 3.5 segundos. Llull buscó el triunfo con un triple lejano, pero el balón no entró y se consumó la sorpresa. La Liga se queda sin equipos invictos.

Real Madrid 2-0 Valladolid: Courtois y Vinicius ponen la luz en la oscuridad.

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El belga sacó una mano magistral con 0-0 y fue ayudado por el larguero hasta en dos ocasiones. El brasileño provocó la jugada del primer gol.

Tras la victoria conseguida en Melilla en la ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, el Real Madrid de Santiago Solari se presentaba ante su afición para tratar de enmendar la mala situación deportiva por la que pasa el equipo. El triunfo en la ciudad africana de poco servía de cara a tener que pelear por un camino liguero que transcurría tropiezo tras tropiezo y con la cabeza cada vez más lejos. La prueba de fuego era recibir a un Valladolid en tremenda racha en el campeonato regular desde que un ex madridista y leyenda del club, Ronaldo, se hiciera cargo del conjunto pucelano. De hecho, los de Sergio González, aventajaba en dos puntos y se situaba tres puestos por encima de los merengues antes del comienzo del encuentro. Si bien las cosas pintaban feas con hasta dos remates al travesaño de los vallisoletanos, Courtois prorrogó el 0-0 hasta la salida al campo de Vinicius, que provocó el tanto en propia de Kiko Olivas. Calero hizo un penalti claro a Benzema y Sergio Ramos lo marcó a lo Panenka para dejar los tres puntos en Madrid después de cinco partidos ligueros sin ver la victoria.

La situación no podía ser más desesperada para el Real Madrid. Es por ello por lo que comenzó como un tren con dos ocasiones peligrosas ante la meta de Masip. En la primera, en el minuto 4, fue con un remate cruzado de Karim Benzema que se marchó lamiendo la cepa del poste. La segunda, en el minuto 12, un golpeo con la testa de Gareth Bale a centro de Reguilón que detuvo el cancerbero del Valladolid. Gran partido del lateral zurdo, con muchas incorporaciones en ataque y con numerosos centros, la mayoría de ellos generando un remate a la portería rival. Entonces, con el paso de los minutos, comenzó el encuentro a equilibrarse y a perder la intensidad del principio con los de Sergio González situándose mejor en defensa para poder armar mejor la ofensiva. Alcanzó el minuto 32 cuando tuvo las dos primeras ocasiones claras. En primera instancia con una vaselina de Antoñito aprovechando un balón al hueco, pero mandó el esférico por encima de la portería. En la siguiente jugada, un remate de Toni Villa que se marchó cerca de la madera. Sería Gareth Bale quien gozara de la última oportunidad antes del final del primer tiempo con otro remate con la testa a otro centro de Reguilón, pero sin encontrar la portería.

Tras el paso por los vestuarios y después de ser despedidos por pitidos de la grada, el Real Madrid volvió a salir enchufado sobre el terreno de juego y encerrando al Valladolid, pero sin generar demasiado peligro. Hubo que esperar a que transcurrieran 10 minutos para ver la primera ocasión clara del segundo tiempo. Disparo ajustado de Casemiro desde fuera del área que obligó a Masip a sacar una mano salvadora. Fue entonces cuando Solari decidió retirar al centrocampista brasileño y dio entrada a Isco con vistas a mejorar el carácter ofensivo. Sin embargo, tuvo consecuencias en los niveles defensivos y el Valladolid copó las siguientes ocasiones con mucho peligro. Dos lanzamientos al larguero, primero de Alcaraz en el minuto 58 y después de Toni Villa en el minuto 66. Previamente, en el 60, el propio Toni Villa encontró un remate in extremis dentro del área que tuvo que sacar Courtois con una grandísima mano abajo. Verde obligó a Courtois a sacar los puños con un misil con la izquierda desde fuera del área.

Las cosas no parecían mejorar para el conjunto de Solari y circulaba un murmullo incesante en las gradas, con muchísimo castigo y presión del público hacia sus jugadores. Fue entonces cuando Vinicius, que había entrado hacía pocos minutos, penetró en el área por la izquierda y centró en el minuto 82 al segundo palo, Kiko Olivas quiso desviar y lo hizo hacia su propia portería para poner el 1-0. La sentencia llegó en el 88, cuando Benzema fue derribado con claridad por Calero dentro del área. Gil Manzano señaló el punto de penalti y Sergio Ramos lanzó el penalti a lo Panenka para poner el 2-0. Así las cosas, el encuentro llegó a su final y el Real Madrid de Santiago Solari, que se ha estrenado con buen pie, aunque sin la efectividad que se espera del equipo blanco, regresa a la senda de la victoria ante un Valladolid que dio la cara y pudo, sin lugar a duda, poder haber sacado, como mínimo, un empate del Santiago Bernabéu, pero Courtois y los palos lo impidieron.

Real Madrid 1-2 Levante: VARaPALO a Lopetegui.

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Las acertadas decisiones del VAR y los tres remates contra la madera dejan en el alambre al técnico blanco.

El Santiago Bernabéu abría la jornada del sábado con un interesante Real Madrid-Levante. Los blancos llegaban después de 4 partidos sin ganar y tras una losa de 409 minutos sin anotar un gol. El equipo granota lo sabía y mostró una declaración de intenciones con una presión asfixiante desde el primer minuto. Los blancos parecían haber resuelto la situación hasta que un balón largo de Postigo fue aprovechado por Morales. Varane no midió bien y el extremo marcó el 0-1 a los 6 minutos tras regatear a Courtois.

El partido acababa de empezar pero las cosas empeorarían 6 minutos después. Varane cometió una mano imprudente, que primero se señaló fuera pero que el VAR corrigió indicando el punto de penalti. Roger marcó desde los 11 metros y puso un increíble 0-2 en el minuto 12. A partir de ahí la ansiedad invadió al Real Madrid, que se volcó sobre la portería de Oier creando infinidad de ocasiones. En el minuto 16 Ramos estrelló un cabezazo al larguero pero en el rechace Asensio marcó bajo la línea de gol. El balón no entró en el primer remate y el VAR comprobó que Asensio estaba en fuera de juego. El colegiado anuló el tanto.

Los locales insistieron pero con la misma suerte. Mariano cabeceó otro remate al travesaño y Lucas perdonó un disparo a escasos metros de la línea de gol. Oier desvió ese remate y otros tantos. Hasta 17 disparos realizó el equipo blanco en el primer tiempo. El partido parecía de patio de colegio y con el Madrid rotó, el Levante estuvo cerca del 0-3. Morales fue una pesadilla para Varane y Ramos, al que desarboló en varias ocasiones. Incluso Rochina marcó el tercero al borde del descanso pero el tanto no subió al marcador por fuera de juego. Al descanso 0-2 y muchos pitos para el equipo blanco y Lopetegui.

El técnico vasco se la jugó en el descanso y dio entrada a Bale por Odriozola. Con Lucas de lateral derecho el Madrid fue al ataque sin tregua…pero sin control. Los blancos no cercaron la meta de Oier hasta el minuto 60, cuando Lopetegui agotó los cambios dando entrada a Ceballos y Benzema por Isco y Asensio. Con ellos sobre el césped Bale comenzó a aparecer. Primero con un remate mordido dentro del área y después con un golpe franco que hizo volar a Oier. Los merengues lo siguieron intentando y Marcelo rompió la mala racha del equipo sin marcar. El brasileño marcó en el 72 y dejó la marca negativa en 481 minutos sin gol.

El Madrid tiró de la heróica  en los últimos minutos pero la muralla defensiva del Levante acabó aguantando la ventaja. Benzema estrelló otro balón al poste y el colegiado anuló un tanto a Mariano por fuera de juego. El descontrol final provocó que Morales estuviera cerca de marcar el tercero pero su remate salió desviado. Al final 1-2, y una nueva derrota del Madrid. Los blancos acumulan 5 partidos sin ganar y la situación de Lopetegui se complica antes de “El Clásico”. El Levante suma su tercera victoria consecutiva y consigue la segunda victoria de su historia en el Santiago Bernabéu.

Real Madrid 92-69 Joventut: Increíble último cuarto para seguir invicto.

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El Real Madrid sigue invicto en Liga y en la cuarta jornada de la competición sufrió más de lo que refleja el marcador final para poder derrotar al Joventut en el Palacio (92-69). El equipo de Pablo Laso necesitó de un espectacular último cuarto (27-9) para conseguir la victoria de manera holgada. El equipo madrileño acompaña al Barcelona en lo alto de la tabla.

El Real Madrid consiguió la cuarta victoria en Liga al vencer por 92-69 a un Joventut que dio guerra hasta el último cuarto, hasta que la conexión argentina, Facundo Campazzo y Gabriel Deck, hizo despertar al equipo.

Una buena puesta en escena del Joventut y un Real Madrid un tanto apático y con el lanzamiento triple como única idea preconcebida determinaron el dominio de los verdinegros en el primer cuarto, con Shawn Dawson y Nicolás Laprovittola como maestros de ceremonias.

En el Madrid solo Klemen Prepelic pareció salir dispuesto a hacer méritos ante su entrenador, Pablo Laso, y los aficionados.

Pese a todo, el 22-23 con el que finalizaron los primeros diez minutos de partido no fueron preocupantes, porque la sensación es que el equipo de Badalona estaba dando casi todo lo que tenía mientras que el Madrid apenas estaba ofreciendo algo.

Conforme pasaron los minutos el Madrid se mantuvo en el perfil más bajo de lo que llevamos de temporada, sin ideas, sin intensidad, sin circulación de balón, apenas sin defensa y con el triple como solución rápida, cómoda y sencilla, aunque no demasiado efectiva.

El descarte de Sergio Llull y Fabien Causeur -ya avisó Laso de que habría que gestionar este primer maratón de cuatro partidos en ocho días-, pareció como si el resto de jugadores entendieran que había que economizar energías.

Rudy Fernández y el capitán Felipe Reyes salieron al rescate. El escolta internacional defendió, dirigió al equipo ante la bisoñez de Melvin Pantzar, y anotó, mientras que el pívot puso algo de orden bajo el aro.

Jaycee Carroll no fue el revulsivo habitual (1 de 4 en triples) y tuvo que ser el argentino Gabriel Deck el que comenzara a demostrar por qué llamó la atención del Real Madrid. Una transición plena de fuerza e intención, finalizada con entrada a canasta fue de lo poco bueno del partido en su primera mitad.

El Madrid fue por detrás en el marcador, 24-29 (min.13) hasta que en los últimos minutos comenzó a pesar más su calidad y consiguió alcanzar los vestuarios con ventaja, 44-39.

Un contraataque, tras robo, de Facundo Campazzo supuso la primera ventaja del Madrid que alcanzó la decena de puntos, 55-45 (min.23.30). Con las fuerzas ya mermando, el fondo de armario del Real Madrid comenzó a imponerse, aunque La Penya supo reaccionar, 57-54 (min.26) y llegar al final del tercer cuarto con opciones, 65-60.

La falta de ritmo del partido y de alguna acción brillante que levantara el ánimo de unas gradas adormecidas lastraron el juego, pero bastó otro arreón del Madrid, con una buena circulación de balón finalizada con corte por el centro de Campazzo y un triple de Carroll (74-61) (m.34) y otro del base argentino (77-61) para que la victoria se abriera de par en par para el vigente campeón de Liga, que acumuló un 12-0 en tres minutos y medio, del 69-61 al 81-61.

El Madrid aumentó la intensidad defensiva, antes sólo Jeffery Taylor puso empeño, y el Joventut lo acusó hasta el punto de que solo anotó 9 puntos en el último cuarto, cuatro de ellos en el último minuto cuando los locales ya dejaron de presionar.

El Madrid acabó ganando con claridad pero tardó en decantar el partido más de lo previsto por su falta de intensidad. Le costó despertar, pero cuando lo hizo fue imparable.