Sevilla 0-1 Real Madrid: Benzema vuelve a salvar a un Real Madrid líder.

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Un gol de Benzema le da los 3 puntos y el liderato a un Real Madrid serio ante el Sevilla.

El Real Madrid ha dado un doble golpe sobre la mesa. No solo se ha impuesto y supo sufrir ante el Sevilla en un complicado duelo en el Ramón Sánchez Pizjuan. El liderato de La Liga también es del conjunto blanco gracias a un tanto de Karim Benzema, que vuelve a ser el referente de los hombres de Zidane cuando más lo necesitaban.

El cuadro de Zinedine Zidane quiso tener el control del encuentro desde el principio. Por ello, los jugadores del Real Madrid entendían que marcar rápido era fundamental para sus intereses para conseguir el liderato. Sin embargo, Vaclik detuvo las dos grandes ocasiones que tuvo el equipo blanco, un disparo de Hazard y otro de Carvajal.

La idea de los de Julen Lopetegui es lo que afirmaba el técnico vasco en la previa. Tener una defensa sólida para aguantar los ataques del cuadro de la capital de España y con jugadores como Ocampos, intentar explotar las carencias defensivas de los blancos, que tras el encuentro ante el PSG, salieron a luz más claras que nunca.

Otra de las claves del planteamiento del Real Madrid estuvo en los espacios. Intentar conseguir el mayor número de espacios posibles para aprovechar la velocidad de Bale era una prioridad para Zidane, que intentaba hacer diferentes variantes para intentar romper el marcador a su favor. Además, la apuesta por tener el control de la posesión con James como uno de los timones, junto al galés, del equipo, estaba dando bastantes réditos al cuadro blanco.

El juego por las bandas y el uso de los laterales fue otro de los puntos en los que hacer hincapié de este encuentro. Reguilón, por parte del Sevilla, tuvo doble protagonismo: tuvo la tarea de aguantar la velocidad de Bale, mientras que intentaba suministrar a los atacantes sevillistas de balones para intentar poner en dificultades a Courtois. Además, la entrada de Oliver Torres para soltar a Jordán en la circulación de balón fue otra de las medidas del técnico sevillista para contener a un Real Madrid muy activo durante el encuentro.

En las situaciones de ataque merengues, Hazard, la gran estrella, quiso hacerse ver pero no terminaba de deshacerse de la defensa del Sevilla, que tenía clara la misión de detener al talentoso jugador belga. En este aspecto, los laterales tuvieron una tarea complicada y es por ello que los dos jugadores hispalenses no tuvieron su mejor actuación en el Sánchez Pîzjuan, estando algo apagados, especialmente en el ataque.

Ante los ataques del Sevilla, Zidane tomó una decisión algo llamativa. Cuando había que defender, Eden Hazard pasó a ser un lateral más para contener los ataques del rival y se encargaba de ir sacando los diferentes balones que le iban llegando a su zona. Mientras, los centrales blancos eran los encargados de ir sofocando las aproximaciones del equipo local, que a medida que iban pasando los minutos en el partido, iban en aumento, al contrario que los intentos de ataque del Real Madrid, que mantenía el control para no dejarse llevar.

Por otra parte, hay una constante que se debe evitar en todo partido: equivocarse con los pases cortos. En alguna ocasión, el Sevilla tuvo esos despistes. En ese aspecto, el Real Madrid estuvo en líneas generales perfecto. Además, el agobio en las primeras fases de la segunda parte del cuadro local fue resuelto por el Madrid con el gol de Benzema.

Una situación de dos contra uno fue aprovechada por el delantero francés, que no dudó y estrenó el marcador en Sevilla, dando oxígeno a su equipo, que estaba pasando en aquel momento su peor fase dentro del terreno de juego. En un encuentro serio por parte del Real Madrid, los jugadores pusieron todo lo que tienen para llevarse los tres puntos de un campo que en los últimos años se le ha atragantado especialmente.

Ante uno de los equipos más complicados, ya no solo de ganar, sino de hacer ocasiones, el Real Madrid dio un paso adelante. Confirma de esta manera que siempre vuelve cuándo más difíciles están las cosas.

La reacción sevillista, que incluyó dos grandes ocasiones de Ocampos y De Jong, además de un gol anulado de Chicharito, no fueron suficientes para conservar el liderato, que se marcha a la capital de España ante un encuentro más que aseado de los blancos.

Barcelona 68-74 Real Madrid: Cuarto título blanco en cinco años.

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El Real Madrid se proclamó campeón de Liga después de superar en el cuarto partido al Barcelona (68-74), en un enfrentamiento que no terminó de romperse, pero que tuvo dominado durante toda la segunda mitad. Es el quinto título liguero de Pablo Laso con los blancos que tuvieron a Facundo Campazzo como jugador más destacado en la dirección del equipo con 28 de valoración.

En un cuarto partido duro, se impuso el físico del Real Madrid, muy superior en la zona -con 46 rebotes, 18 de ellos ofensivos- e intenso atrás, anulando al azulgrana Thomas Heurtel, autor de tan solo dos puntos.

A la sobresaliente actuación de Tavares (10 puntos y 13 rebotes), se sumó la regularidad de Facundo Campazzo, Rudy Fernández, Anthony Randolph y Fabien Causeur, cuatro jugadores que superaron los diez puntos.

Todo ello en el último partido de la temporada en el Palau Blaugrana. El aficionado azulgrana no falló. Ambiente ensordecedor en el anfiteatro; máxima eficacia en los primeros cuatro minutos del Real Madrid en el parqué .

Liderados por Rudy Fernández, autor de tres triples en apenas tres minutos y medio, los visitantes completaron un primer tramo de partido impoluto. Entraron los triples -cinco en el primer cuarto- y controlaron el rebote ofensivo, lo que les permitió gozar de una ventaja de 11 puntos (8-19, min.6).

Pedía tiempo muerto Svetislav Pesic para frenar la sangría. Con un Heurtel sin chispa en ataque, un hasta el viernes discreto Kevin Pangos, secundado por Singleton, conectó a los locales.

Los triples y las asistencias del base canadiense (16 puntos) dieron aire al Barcelona, que cerró el primer acto con un parcial de 13-5 que dejaba vivo el partido (21-24).

En el segundo periodo, mandaron las defensas. La inercia de Pangos situó al Barcelona por delante por vez primera (27-26, min.22), pero los de Pablo Laso, sin jugar un baloncesto coral, apretaron las tuercas en defensa ahogando, de nuevo, a un barça sin muchas ideas. Tavares y Ayón mandaban en la zona, mientras que Thompkins sacaba la cabeza para dejar a su equipo con una mínima renta tras los primeros 20 minutos (33-37).

El Real Madrid reapareció del vestuario refrendando su superioridad en la zona. Tavares edificó un muro y su equipo lo notó con los rebotes ofensivos. Con segundas opciones en ataque, el Real Madrid fue letal. Rudy y Randolph se mostraban infalibles desde el perímetro y su equipo lo agradeció en el marcador (37-47, min.25).

Pero el Barcelona tiró de orgullo y de Pangos para agarrarse a la Final. El base volvió a brillar con un triple y un contraataque de manual que situaba el 45-47 (min.27).

Paró el partido Pablo Laso y su equipo lo agradeció, especialmente en defensa. Sobresalía Causeur con cinco puntos consecutivos, mientras que Tavares ahogaba a un Ante Tomic cansado. El Barcelona, orgulloso, cerraba el tercer cuarto algo titubeante, con la sensación de que el Real Madrid domaba el ritmo del duelo cuando quería (47-55, min.30).

Echaron el cerrojo los blancos en el último cuarto. Pablo Laso planteó una defensa sin fisuras que dejó sin aire a su rival. No aparecía Heurtel, no llegaban los triples del Barcelona y el Real Madrid tuvo suficiente con los chispazos de Campazzo, Caseur y la intimidación de Tavares para acabar con las opciones del equipo azulgrana, que encadenó cinco minutos sin anotar (55-67, min.37).

A un minuto y 56 segundos para el final, Hanga puso fin a la sangría con un triple. La remontada, sin embargo, no llegó y el Real Madrid alargó su jerarquía en la ACB ante un Palau Blaugrana resignado.

Tottenham 0-2 Liverpool: El Real Madrid ya tiene sucesor.

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Los ‘reds’ suceden a los blancos como campeones de la Champions League tres años después con un 0-2 gracias a los goles de Salah -de penalti- y Origi.

Se la sentía suya desde hace un año, cuando perdió de forma cruel en Kíev ante el Real Madrid, que tres años después cede la corona de Campeón de Europa a un Liverpool más convencido que nadie de sus propias posibilidades. Capaz de mutar entre dos versiones muy distintas con respecto al equipo que aplastó al Barcelona en Anfield y el que ahogó al Tottenham en la Final del Wanda Metrpolitano, se hizo con el título tras un buen arranque que les brindó a los reds un penalti por manos de Sissoko que tuvo que refrendar el VAR para que Salah adelantara a su equipo cuando no habían pasado siquiera dos minutos de juego.

Ello coartó, y de qué manera, a un Tottenham intimidado por la fastuosidad del escenario, el tempranero gol que hundió la moral de los hombres de Mauricio Pochettino y la convicción e intensidad de un Liverpool que jugó la Final como si se tratara de un día más en la oficina. Fueron a ganar y no titubearon en el camino aunque pudieron matar el partido en la primera parte y no lo hicieron. Tras el 0 a 1 Jürgen Klopp dio órdenes de mantener la templanza y el Liverpool no quiso hacer sangre, limitándose a aguantar a un Tottenham incapaz de rematar a puerta durante los primeros cuarenta y cinco minutos mientras Salah y Robertson lo intentaban desde la distancia pero primero la zaga de los Spurs y luego Hugo Lloris desviaron a córner.

Lo cierto es que ninguno de los dos equipos fue demasiado generoso en cuanto a juego y ocasiones durante la primera parte pero es bien sabido que el Tottenham no había logrado ponerse por delante en el marcador en ninguno de los trece partidos europeos esta temporada y, sin embargo, ahí estaba. Dispuesto a todo en la segunda parte y arrastrado por un Harry Kane muy lejos de su mejor forma debido a una lesión que casi le deja sin Final pero con una gigantesca influencia en el juego ofensivo de su equipo fue acercándose a la porteria rival. Por lo pronto, Eriksen logró imponerse en la zona ancha pero en los últimos metros tanto Dele Alli como Son Heung-Min se mostraban todavía excesivamente imprecisos.

Pero no permitió mucho más el Liverpool, que reaccionaría con un remate de Milner que se marchó fuera rozando el palo y otra acción de Mané que no fue gol de milagro. Y a eso se agarraba el Tottenham, que intentó volver a sorprender con una tímida vaselina de Dele en el primer remate a puerta del equipo londinense en todo el partido y que Allison desintegró sin mayores dificultades. Mientras, el cansancio hacía mella en un Tottenham que rechazó rendirse pero que vio como ninguna de sus ocasiones encontraba, ni por asomo, al brasileño despistado. Esta vez el portero transmitió al Liverpool la seguridad que no sintió en la Final del año pasado y se fue al ataque para que, de nuevo Origi con un latigazo seco, subiera el 0 a 2 en el electrónico que tanto acabó con la esperanza de los Spurs como coronó a un Liverpool intratable en Europa y que corrigió con esmero la única asignatura pendiente que la temporada pasada le privó verse como el mejor equipo del continente.

Panathinaikos 82-89 Real Madrid: El campeón ya está en su hábitat.

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Los de Pablo Laso no dieron opción al susto y cerraron la eliminatoria por la vía rápida. Tras las dos victorias en el Palacio, el Panathinaikos griego confiaba en reducir la ventaja blanca en su casa. Pero otra gran actuación de Campazzo (16 puntos y 10 asistencias) y Rudy Fernandez (16 puntos), borraron las esperanzas locales y sellaron la clasificación a la Final Four de Vitoria.

Templado, con las ideas claras y la muñeca certera, así salió el Real Madrid en el OAKA, que se trasladó al marcador con un 4-12 (m.4) y que hizo que saltaran las primeras alarmas en el Panathinakos. Matt Lojeski, con un papel muy marginal en su equipo hasta el momento, fue el que se echó al equipo a la espalda con 7 puntos sin fallo que dieron vida a los griegos. Pero el equipo de Laso no acusó el golpe y de la mano de Facundo Campazzo y Rudy Fernández cerró el primer cuarto con ventaja, 18-23.

En el segundo acto los ataques no fueron tan fluidos, ni su defensa tan eficaz y poco a poco, a trompicones, con buenas canastas de Deshaun Thomas y Lojeski, el Panathinaikos le fue comiendo el terreno en el marcador, hasta empatar 34-34 (m.18:20) y marcharse al vestuario en ventaja, 41-36, después de un parcial demoledor de 21-6 en los últimos siete minutos de ese segundo periodo.

Tras el descanso, el tercer cuarto volvió a ser muy igualado y parecía que el equipo griego podría reducir la ventaja que el Madrid traía de su casa. Pero en el último periodo, Campazzo y Ayón asumieron el protagonismo con pases y canastas decisivos para encarar los cuatro minutos finales con una ligera ventaja madridista, 68-72.

Llegados a ese punto, el Madrid siguió a rajatabla el papel de campeón y un triple de Anthony Randolph puso un 72-78 a falta de 1:55 minutos. Y otro estratosférico de Facu Campazzo le permitió entrar en el último minuto con un 74-81, que le permitió llegar a ese 82-89 que le permite defender el título en Vitoria.

Ajax 1-2 Real Madrid: El VAR y Vinicius sacan a flote al Real Madrid en Amsterdam.

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El Real Madrid arranca un valioso triunfo en Amsterdam con goles de Benzema y Asensio, que salió al final.

El Real Madrid ha sabido sufrir en el Johan Cruyff Arena de Amsterdam y regresa a la capital de España con un valiosísimo 1-2 que deja las puertas abiertas de los Cuartos de Final de la Champions League para los hombres de Solari. Benzema (60′) y Asensio (87′) han sido los autores de los dos tantos blancos que han neutralizado el gol de Ziyech (75′) que significó el empate a uno para los holandeses.

Ha sido otro partido muy serio dentro del repertorio de este Real Madrid disciplinado de Solari. El Ajax ha dado más trabajo del previsto, pero en este Real Madrid todos tiran del carro, todos son solidarios y todos están dispuestos a remar en la misma dirección atacando y defendiendo.

Esta vez el VAR ha sido protagonista, especialmente por el gol anulado a Tagliafico que significaba el 1-0 para el Ajax. El VAR se tomó con calma el análisis de la jugada y finalmente el colegiado Skomina decidió anularlo por falta de Tadic sobre Courtois. Era el minuto 37 de un partido que se hubiera puesto 1-0 a favor del Ajax. Pero el gol no subió al marcador y Ajax y Real Madrid siguieron con su toma y daca en un partido de mucho desgaste que Vinicius, el de siempre, empezó a desnivelar cuando en el minuto 60 de partido le dio una asistencia a Benzema, nunca mejor dicho lo de asistencia, después de una extraordinaria jugada individual.

La sociedad Vinicius-Benzema volvía a dar resultado, El Ajax se lanzó en tromba en busca del empate. Y lo encontró en el minuto 75 por medio de Ziyech, el jugador más peligroso de los holandeses. Pero el Real Madrid no le perdió nunca la cara al partido. Es cierto que en varias fases se vio superado por los holandeses (la posesión acabó en tablas: 50% para cada uno), pero la clase individual y la pegada de este Madrid volvió a imponer su ley. A poco del final una jugada por la derecha de Carvajal acaba en centro para que Asensio coloque el esférico en el fondo de la portería.

El gol de Asensio hacía justicia a los merecimientos de unos y otros. El Ajax, más guerrero de lo esperado. Nada que ver con el fútbol clásico de la escuela holandesa. Esta vez el Ajax fue pelea, pelea y pelea. El 1-2 es tranquilizador, pero habrá que ir con cuidado en la Vuelta porque estos tipos no dan por perdido un balón.

Fenomenal Vinicius y Benzema.  Y el Madrid, de nuevo a buen nivel. Sin llegar a la excelencia del Wanda en el derbi madrileño, el Real Madrid ha sabido arremangarse y plantarle cara al Ajax. Con el 1-2 hay ya mucho trecho recorrido. Pero mejor que no se confíen. De Jong y compañía puede deparar un disgusto en el Bernabéu si el Real Madrid se confía en  exceso.

Atletico Madrid 1-3 Real Madrid: El blanco adorna la capital de España.

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Merecido triunfo de los merengues en el Wanda Metropolitano para conseguir el segundo puesto y mucho ánimo para afrontar un más que complicado Febrero.

Partido más que importante el que se jugaba en el Wanda Metropolitano. No solo estaba en juego el título de dominador de la capital de España, sino también el honor, el orgullo y la segunda posición. Perder este partido podía descolgar tanto a Atlético de Madrid como a Real Madrid de la pelea por el liderato de un Barcelona que aguanta hasta la extenuación con su más que solvente colchón de seguridad. Así las cosas, en un encuentro muy disputado durante el transcurso de los 90 minutos y donde, cómo no, tuvo sitio la polémica en varias acciones, fue el conjunto merengue quien consiguió los tres puntos gracias a los goles de Casemiro, Sergio Ramos de penalti y de Gareth Bale. Griezmann anotó el tanto de la honra.

Comenzó fuerte el Atlético de Madrid, superior y con mucha intensidad. Durante los diez primeros minutos, los jugadores de Simeone tenían a los merengues contra las cuerdas, encerrados en su área con la presión baja y sin oportunidad de poder organizar alguna jugada ofensiva. Sin embargo, fue el Real Madrid el que abrió la lata. Lo hizo a balón parado tras un saque de esquina. Centró Kroos y los jugadores rojiblancos se obcecaron en marcar a Sergio Ramos. Hasta cuatro defensas cubrieron al de Camas. Fruto de eso, Casemiro estaba completamente solo al segundo palo, se encontró con el rechace, y fusiló a Jan Oblak con un remate de chilena.

El Atlético de Madrid parecía estar dormido. El gol supuso un duro golpe difícil de encajar, hasta que la polémica decidió aparecer en el Wanda Metropolitano; en el 25, en un contragolpe. Correa se encargó de robarle la cartera a Vinícius (previa falta no pitada por Javier Estrada Fernández) y encarar campo contrario. Allí observó el desmarque de Griezmann y el francés se quedó solo en el mano a mano ante Courtois para poner el empate a uno en el marcador. Fue entonces cuando el choque vivió sus momentos más igualados, con mucho juego en el centro del campo. Tuvo que intervenir el VAR para secundar la decisión del colegiado. Corría el minuto 42 cuando Giménez derribó a Vinícius en el límite del área. Sergio Ramos, quién si no, se encargó de materializar el penalti, aunque esta vez optó por no lanzarlo a lo Panenka.

Tras el paso por los vestuarios, el guion pareció cambiar. Ahora era el Real Madrid quien tenía más el balón y cercaba al Atlético en su propia área y, tal como ocurriera en el primer tiempo, sería el equipo rojiblanco quien lograra marcar… Aunque anulado. Morata se quedó solo en el mano a mano ante Courtois y, tras un gran control, batió al belga con una preciosa vaselina. Sin embargo, el VAR dio órdenes al colegiado de que el ariete estaba ligeramente en posición ilegal. Fuera de juego y siguió el 1-2 en el marcador. Las cosas pintaban mal para el equipo de Simeone, que apenas volvía a suponer peligro alguno tras el tanto que no subió al marcador, y se pusieron peor a falta de 15 minutos para el final.

Gareth Bale, que acababa de entrar al terreno de juego en el lugar de Vinícius, robó el cuero, se la dejó a Benzema en el centro del campo y el francés, con una gran pausa y control, se dio la vuelta para darle el cuero a Modric. El croata pudo presenciar el desmarque del galés por banda izquierda y le dejó solo en el área ante Oblak, que no pudo hacer nada para evitar el remate cruzado y el 1-3 subió al marcador. Con todo el pescado vendido, el Atlético de Madrid perdió su segundo partido en el Wanda Metropolitano en La Liga, el primero de esta temporada en la competición. Los de Santiago Solari siguen con su buena racha y ya se colocan segundos en la clasificación, con una inyección tremenda de moral para ahora afrontar la Ida de los Octavos de Final de la Champions League en Ámsterdam. Espera el Ajax.

Real Madrid 4-2 Girona: A los blancos sí les mola esta Copa.

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El equipo de Solari dió la vuelta al 0-1 inicial y llegará a Montilivi con ventaja en esta eliminatoria de Cuartos de Final.

El Real Madrid ha firmado un sufrido triunfo ante el Girona, quienes contaban con notables ausencias por decisión técnica, y que sirve a los blancos para llegar con ventaja a Montilivi de cara a la Vuelta en este duelo de los Cuartos de Final de la Copa del Rey. Los gerundenses han sido de nuevo ese rival rocoso y complicado en el torneo del K.O. que sorprendiera en la ronda anterior al Atlético Madrid.

Los blancos afrontaban el partido ilusionados, ante la oportunidad de avanzar en un torneo donde los principales rivales –Atlético Madrid y Barcelona- o están fuera del cuadro o pueden caer antes de tiempo. Ese espíritu se vio momentáneamente roto cuando una internada por el carril izquierdo del conjunto albirrojo se traducía en el primer tanto con apenas 6 minutos de juego. Un gol que es un tesoro en una eliminatoria a doble partido con doble valor de goles en campo contrario. Y eso que Portu y Stuani, los dos artilleros de los gerundenses habían visto la jugada desde el banquillo.

El tanto del ‘Choco’ Lozano espoleaba a los pupilos de Solari, a quienes se les ve con ganas en esta edición de Copa, no tardando en igualar el electrónico con una contra finalizada por Lucas Vázquez a servicio de Odriozola. La cuenta anotadora invitaba a crecer tanto por las constantes llegadas madridistas como por los certeros coletazos que ofrecían los hombres de Eusebio, amenazando cada vez que estiraban las líneas.

El otro estímulo para el Real Madrid llegaba con la crispación con la que el graderío del Bernabéu, y por momentos el propio equipo, afrontaba cada decisión arbitral de Undiano Mallenco. Precisamente el colegiado era protagonista al pitar penalti antes del descanso por derribo a Vinicius, oportunidad que no desaprovechaba Ramos para exhibir sus dotes como lanzador –volviendo a emular al mítico Panenka- y ampliando la renta para los merengues.

La segunda mitad arrancó con ingredientes similares, con ninguno de los dos equipos olvidándose de la meta contraria, siendo el cuadro catalán más atrevido y los madridistas más imprecisos. Tanto es así, que unas inocentes -e incomprensibles- manos de Llorente provocaban una pena máxima que Álex Granell se encargaba de transformar y subir de nuevo el empate, silenciando Chamartín con su potente chut.

La locura se instaló en el tramo final donde el resultado no valía al Madrid, con constantes idas y venidas, pérdidas y recuperaciones. Un carrusel de acontecimientos que se vio acelerado por dos goles casi consecutivos en apenas tres minutos de margen: primero a través de un testarazo de Ramos –a pase de Marcelo- y, acto seguido era Benzema el que daba la puntilla con el cuarto tanto, el que permite al conjunto de Solari acudir con algo más de tranquilidad a Montilivi.

Real Madrid 2-0 Sevilla: Zapatazo a la crisis.

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El equipo de Solari derrota con justicia al de Machín gracias a un golazo de Casemiro y a otro de Modric.

Derechazo a las críticas. Con su mejor cara, el Real Madrid dio golpetazo (o al menos de momento) a la crisis que, una semana sí y otra casi que también, golpea al equipo de Solari. Con una primera parte gris, pero un segundo tiempo notable, los blancos derrotaron a un Sevilla poco ambicioso gracias a los tantos de sus falsos nueves (2-0). A falta de un delantero con gol, Casemiro y Modric hicieron las veces de decisivos para volver a ganarse el perdón de la casa blanca.

Amagaron, así, los de Solari con deshacerse de forma definitiva de un estigma convertido en suyo. El de un equipo más pobre en argumentario futbolístico de lo que está llamado a ser. Pero no pasó, sin embargo, de ser un chispazo y un simple arreón que bien pudo, eso sí, traer consigo el gol de la esperanza blanca. Lanzado en carrera por un Karim Benzema vuelto esencial, Vinícius erró en uno de sus aspectos más mejorables, el de la definición, dando paso a un Sevilla que a partir de entonces se creció.

Se acomodó el equipo del Pizjuán sobre el verde la Castellana, aparentando normalidad un conjunto que, sin embargo, no gana allí desde el año 2008. Creció el Sevilla al tiempo que se hizo monótono el juego de un conjunto, el madridista, que cambió de semblante tras el descanso. Si la primera mitad dejó el amargo sabor del que no sabe dominador, siendo la opción más clara un mano a mano de Escudero con Courtois, bien distintas fueron las sensaciones que dejaron los vigentes campeones de Europa en el segundo asalto.

Puso la directa el Real Madrid, dispuesto a dejar de parecer al fin una montaña rusa de emociones. Contagiados por el hambre y la electricidad de Vinícius, los de Solari tomaron el mando del duelo para no volver a soltarlo. Anestesió a su rival por medio del balón y estrechó el cerco a la portería de Vaclik, temblorosa tras un zapatazo de Ceballos al larguero. Fue esa oportunidad la antesala de un gol que sirvió como bálsamo para las heridas blancas. Un zapatazo de Casemiro a la escuadra empujó a un equipo que navega en un mar de críticas (78’) y Modric (90’+2) confirmó una victoria que reengancha a la parroquia blanca. La que, de uno u otro modo, siempre le sirve una segunda oportunidad a un Madrid que siempre amenaza con volver.

Betis 1-2 Real Madrid: Ceballos disimula el escándalo del VAR.

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Un gol de falta directa en el tramo final sirve los tres puntos al Real Madrid de Solari y tapa un error estrepitoso, una jornada más, del polémico sistema usado en España.

Con Cristo, pero sin ser gracias a él, el Real Madrid salvó su enésimo juicio final (1-2). Un gol de falta directa de Ceballos convirtió en cara un duelo tornado en cruz tras la lesión de Benzema y una nueva decisión errónea del VAR.

Le dio seriedad, y lo que es más importante, serenidad al conjunto blanco el nuevo sistema puesto en liza por Santiago Solari. El técnico argentino abrigó a su equipo con tres centrales y dos carrileros (ninguno de ellos Marcelo), controló más el tempo del partido y sufrió menos en defensa. O al menos en la primera mitad, porque el Real Betis no logró encontrar fisura alguna en el entramado defensivo blanco.

Algo que sí hizo el conjunto blanco y bien pronto. Modric cazó un rechace en el balcón del área para fusilar la escuadra derecha de Pau López (13’) y cargar de razones el argumento futbolístico madridista. Le bastó con replegarse bien a partir de entonces y agarrarse a unas rápidas transiciones ofensivas que casi siempre nacieron de los pies de Vinícius. De un servicio del brasileño a Valverde pudo llegar el segundo, pero el uruguayo se creyó Guti sin serlo. En un intento de emular al genio que vestía el ‘14’, alcanzó el área pequeña y dejó de tacón para la llegada de Benzema, quedando el balón muerto en tierra de nadie.

Muerto como pareció quedarse el conjunto blanco sin la figura del ‘9’ francés. Lesionado en el tramo final del primer asalto, tuvo que dejar su sitio a Cristo y con ello el Madrid perdió la calma que tantas veces le trasmitió Karim. Creció el Real Betis, haciendo de menos a un rival que apenas volvió a superar el centro del campo, y creyó en lo que hacía, a diferencia del primer tiempo. Pero no fue su creencia en una filosofía lo que le dio la llave del empate, sino una brillante definición de Canales, bien servido por Lo Celso, pero mal ratificada por el VAR ya que la posición era en fuera de juego (67’).

Y si no hincó la rodilla el Madrid de Solari, poco le faltó. Entregó las armas el equipo de Concha Espina, esperando un pitido final al que le cambió la cara un ex del Betis. De falta directa, Dani Ceballos (88’) cambió el frustrado semblante de un conjunto que deambula por La Liga esquivando cuantas trampas puede por su camino.

Real Madrid 3-0 Leganes: El Real Madrid ahoga sus penas en la Copa.

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Los blancos encarrilan la clasificación con goles de Ramos, Lucas y un notable Vinicius. Debutó Brahim.

El Real Madrid encarrila la eliminatoria de Copa ante el Leganés después de vencer en el Santiago Bernabéu en el partido de ida (3-0). Los blancos sufrieron en la primera parte, como acostumbran, pero el gol 100 de Ramos al borde del descanso y otros dos más de Lucas y Vinicius (de primorosa volea) en la segunda sirvieron para ahogar parte de sus penas en este año 2019. Vinicius volvió a ser de lo más destacable en un equipo que fue de menos a más en un día donde Isco siguió sin tener su espacio. Ni con seis lesionados para unos Octavos de Final de Copa del Rey.

La primera parte en el Santiago Bernabéu fue más propia de un partido de Liga que de uno de Champions. O lo que es lo mismo, con un Real Madrid fatigoso, impreciso, desencantado y plano frente a un rival que minuto a minuto se iba creciendo conforme comprobaba que no lo hacían los locales. La historia mil veces vista esta temporada. Y que pudo haber acabado como las de la Real, Levante, Barcelona, Eibar, etcétera. Porque el Leganés tuvo sus ocasiones claras para haberse adelantado en el marcador en la figura del debutante Braithwaite. Primero con un mano a mano que mandó lamiendo el poste por fuera, y después con un testarazo al saque de un córner que obligó a Keylor a un despeje todo reflejos que levantó al desangelado público del Bernabéu.

El quid con respecto a otros partidos fue que, mientras el Leganés no lo hacía, esta vez el Real Madrid sí tuvo el gol de cara. Y un penalti. No hizo falta VAR para que Gil Manzano decretase la pena máxima al borde del descanso en una caída de Odriozola. No fue ni tan aparatosa ni tan clara como la de Vinicius el Domingo, pero sí que habían sido varias internadas ya en el área pepinera cortadas al límite de la pena máxima. Sergio Ramos transformó desde los once metros para convertir el gol 100 en su carrera. Una cifra extraordinaria. Un gol balsámico para el devenir del Real Madrid.

Y es que el 1-0 al borde del descanso desanimó al Leganés, que seguramente se marchase a la caseta con la sensación de haber merecido más en la primera mitad. Fue su suicidio, paradójicamente. Porque incluso un Madrid a medias puede hundir a cualquier otro equipo que no esté al 100%. Y eso fue precisamente lo que pasó. Con los blancos creciéndose al ver que el resultado a favor se traducía en un juego cada vez mejor, especialmente por la banda donde jugó Vinicius. El brasileño es un puñal. Es cuestión de tiempo que acabe por tirar la puerta abajo. Y ante el Leganés lo volvió a demostrar.

No obstante, el ‘28’ fue partícipe de los dos goles que dejan prácticamente apuntillada la eliminatoria. En el 2-0, y toda vez que Benzema aprovechó un fallo del Leganés en su campo, Vinicius asistía a Lucas para que marcase a placer. Y en el 3-0, voleando un centro desde la derecha para dibujar un bellísimo gol. Con permiso del ausente Isco (que saltó para jugar los últimos veinte minutos), y del debutante Brahim, los focos fueron para el brasileño. De lo mejor en un equipo que por fin pudo darse una alegría en este nuevo año.