Melbourne es de Djokovic.

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El serbio suma 7 títulos en el Open Australia.

Melbourne. 7:46 PM. Fue la hora a la que empezó a volar la primera pelota por encima de la red de la Rod Laver Arena en uno de esos partidos que pueden marcar la historia. Novak Djokovic y Rafael Nadal, los dos principales favoritos a la corona en el Open Australia, se presentaban el Domingo en la cita por el título. El serbio, con el objetivo de sumar el séptimo en la pista dura australiana; el español, para tratar de completar el Grand Slam por segunda vez. Pero fue el N° 1 del Ranking ATP quien dio el golpe de autoridad por 6-3, 6-2 y 6-3, en dos horas y cuatro minutos.

Se puede debatir si es una de las rivalidades más grandes de la historia, pero lo que nadie discute es que es la más repetida de todos los tiempos. Hasta 53 capítulos acumulan ya, y el del Domingo era uno de esos partidos que pueden cambiar dinámicas, por la magnitud del escenario, las estadísticas, los récords y el título que estaba en juego. Y fue Djokovic quien escaló hasta los 15 Grand Slam, y se sitúa a dos de los 17 de Nadal y a cinco de los 20 de Federer.

Fue el serbio el que mejor supo gestionar la tensión inicial, muy cómodo en una situación en la que ya se había encontrado hasta en seis ocasiones antes -y siempre salió como ganador- además de la confianza producto de su última victoria en la Semifinal de Wimbledon 2018. Aquel encuentro supuso un giro a la temporada de Djokovic. A partir de entonces acumuló un parcial de 29-3, que le permitió arrebatarle al español el N° 1 del Ranking ATP al final del curso.

La tranquilidad de Djokovic fue el mejor bálsamo para encarar la Final en Melbourne Park. En sintonía en todo momento con la pelota, dibujando con facilidad todos los ángulos posibles, dominó desde el fondo de la pista al manacorense en los intercambios más largos y apenas sufrió con su servicio. No obstante, el de Belgrado dejó escapar un único punto en sus juegos con el saque en el primer set (20/21).

A Nadal le costó tomar el pulso al partido, sin las sensaciones en el golpeo de los días anteriores vio cómo Djokovic sumó 13 de los primeros 14 puntos en juego. Un parcial de 3-0 fue una distancia demasiado amplia ante el 6 veces campeón del Abierto de Australia para remontar la manga inicial. El balear lo intentó, poniendo más coraje que muñeca hasta que a la media hora de partido soltó la mano y la pelota empezó a correr cada vez que besaba sus cuerdas. Era tarde para darle la vuelta a un set que Djokovic cerró (6-3) en 36 minutos, pero no para seguir compitiendo.

El cielo fue tomando colores de fuego a medida que la raqueta de Djokovic ardía. Sin compasión. Ni siquiera importó que Nadal elevara su nivel en los juegos con su saque y fuese valiente cuando su rival ponía la pelota en juego. El español elevó el riesgo en sus tiros de fondo ante la facilidad de su rival para contestar a cada uno de sus golpes. Pero en el quinto juego el balcánico volvió a dar otro puñetazo sobre la mesa en forma de break. Trató de responder de inmediato Nadal, llegando al deuce por primera vez al resto hasta en dos ocasiones (2-3, 40-40), pero no encontró la oportunidad de quiebre.

Djokovic detuvo en seco el intento de reacción de Nadal con cuatro juegos seguidos. Un 78% con primeros saques y un imponente balance de 11 winners y sólo un error no forzado explicaron una estadística en el segundo set, en la que el serbio duplicó en puntos ganados (30-15). A pesar de que el español trataba de afinar su juego, el principal favorito en Melbourne apenas sufría.

En ese decorado con viento a favor, sin esfuerzo aparente y con total superioridad, Djokovic volvió a firmar un break en el tercer juego de la tercera manga (5/8 en el partido) para escaparse de nuevo 3-1. Nadal, al que jamás puede reprochársele la actitud aún en un día con colores grises para él, encontró su primera opción de break con 3-2, 30-40. Pero el serbio estaba tocado por una varita, que constató en una impecable hoja de servicios con 34 winners y sólo 9 errores.

El español no pudo recuperar la distancia perdida y Djokovic volvió a gritar al mundo que Melbourne es su territorio. Comenzó en 2008, continuó en 2011, 2012, 2013, 2015 y 2016, y lo confirmó en 2019.

“Voy a seguir trabajando y peleando para tener opciones de ganar los títulos más grandes”, aseguró Nadal durante la ceremonia de entrega de trofeos. “Haré lo posible para volver a tener oportunidades en el futuro. Cuando no puedo competir lo que más añoro es estar en ese pasillo y sentir vuestro aprecio”.

Nadal nunca había perdido una final de Grand Slam en tres sets. En sus siete derrotas anteriores en el partido por el título siempre había ganado al menos un parcial. El español se queda con un récord de 17-8 en la última ronda en un torneo de esta categoría.

Nadal gana el duelo generacional para llegar a la Final en Melbourne.

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El español peleará por su segunda corona en el Open Australia diez años después.

Rafael Nadal y Stefanos Tsitsipas se citaron este Jueves en la Rod Laver Arena en un duelo generacional. En un pulso de presente contra futuro. En una batalla de veterano frente a aspirante. Pero ambos con un mismo objetivo: la Final del Open Australia. Y la balanza se decantó del lado de la madurez del campeón de 17 Grand Slam, que tratará de sumar uno más, después de derrotar al griego por 6-2, 6-4 y 6-0 en una hora y 46 minutos.

12 años y 70 días de distancia les separan, en lo que supone la novena diferencia de edad más grande en la historia de la Semifinal de Grand Slam (Era Open). Nadal, de 32 años y 238 días, y Tsitsipas, de 20 años y 168 días, se medían por tercera vez. Hasta entonces, el español se había impuesto en todos los antecedentes que registraba el head to head (Barcelona y Canadá), y esta vez la historia no cambió.

En un día en el que Melbourne ardió superando los 40 grados en el termómetro por primera vez desde que arrancó el torneo el pasado 14 de enero, el manacorense se ganó el derecho a pelear por una nueva corona en el Abierto de Australia diez años después. No obstante, será su quinta final en Las Antípodas y la número 25 de su carrera en un torneo de Grand Slam.

Y eso que Tsitsipas no padeció la inexperiencia en su primera Semifinal en un Grand Slam. El griego empezó a jugar el partido antes de que la pelota empezara a volar por encima de la red, ocupando la silla que habitualmente había elegido su rival en sus partidos anteriores en el torneo. Poco después en la pista, tampoco le tembló el pulso en los primeros intercambios.

La primera acción del encuentro fue un saque-red del N° 15 del Ranking ATP. Fue una declaración de valentía, personalidad y agresividad desde el principio. No obstante, de los primeros ocho puntos, Tsitsipas se apuntó seis para colocarse 0-1, 15-30. El español salvó el juego y fue a partir de entonces cuando se desató su mejor versión. La misma que arrolló a sus cinco rivales anteriores sin conceder un set.

Con 30-30 en el tercer juego el guion cambió. Nadal conectó una derecha paralela en la esquina que le dejó el primer break del encuentro en bandeja. A partir de entonces, el ritmo del partido aceleró con una sucesión de juegos en blanco con el servicio. Hasta el 4-2 cuando el griego cometió dos dobles faltas con 40-15 a su favor. El cabeza de serie N° 2 firmó un nuevo break para cerrar con su saque (6-2), con el que firmó un 100% de puntos con primeros (11/11).

En el segundo set Tsitsipas sofocó el primer intento de Nadal de dar un nuevo zarpazo al marcador. En el quinto juego el español enlazó un golpe de magia que coló entre la silla del juez de silla y el poste de la red con la derecha, un error del griego y un golpe de suerte con la red para ponerse 0-40. Pero el heleno salvó el peligro con cinco puntos seguidos y demostrando su habilidad en la volea.

Los servicios marcaron el desenlace del set. Con 4-4 Nadal exhibió un manual de recursos ilimitado que le valió para encontrar dos nuevas oportunidades de quiebre. La primera no la pudo materializar tras estrellar un intento de passing de derecha en la red. Pero en la siguiente (1/5), precisamente un error con la volea de Tsitsipas le dio el break. Un 86% de primeros saques y un equilibrado balance de 10 winners y 4 errores marcaron una hoja de servicios suficiente para adelantarse dos sets a cero.

Nadal apagó cualquier intento de remontada de su rival desde el inicio del tercer parcial. Otro break, que confirmó a continuación con su servicio, lo situó por delante en el marcador 2-0. Lejos de conformarse, el balear volvió a sacar un manual de derechas, globos y sutileza en la red. Potencia y muñeca. Talento. Así llegaron dos quiebres más (6/11 en el partido) y la puntilla final (6-0).

El Domingo, el español buscará su segunda corona en el Open Australia, diez años después de conseguir la única copa que ha levantado en Melbourne Park. Será ante el N° 1 del mundo Novak Djokovic.

Nadal tampoco titubea ante Tiafoe en Melbourne.

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El español acumula 30 semifinales de Grand Slam en su carrera.

Es como un tren de alta velocidad que viaja sin paradas hacia el título como único destino. O eso al menos es lo que pretende Rafael Nadal y lo que desprende su raqueta tras una nueva exhibición en la Rod Laver Arena, esta vez frente a Frances Tiafoe al que se impuso con superioridad por 6-3, 6-4 y 6-2. El español puso rumbo a Semifinal del Open Australia en apenas una hora y 47 minutos.

La victoria del 17 veces campeón de Grand Slam le permite asegurarse una plaza en su trigésima semifinal en un torneo de esta categoría, que lo sitúa únicamente a una del total de presencias que sumó Jimmy Connros, el tercer clasificado en este ranking histórico.

Además, se trata de la sexta vez en su carrera que el manacorense consigue una plaza en la Semifinal en Melbourne desde que llegó por primera vez en 2008 (p. con Tsonga). Repitió en 2009 (v. a Verdasco), 2012 (v. a Federer), 2014 (v. a Federer), 2017 (v. a Dimitrov) y este curso vuelve ante Stefanos Tsitsipas, que poco antes de que el español cerrara su pase a Semifinal hizo lo mismo frente a Roberto Bautista Agut.

Si bien en Semifinal tendrá que medirse al griego de 20 años y en la tercera ronda ya había derrotado a De Miñaur, de 19, este Martes encontró enfrente a otro de los miembros de la Next Gen ATP. A sus 21 años recién cumplidos el pasado Domingo, el estadounidense llegaba con una lista de víctimas entre las que se encontraban el favorito N° 5 Kevin Anderson o el N° 20 Grigor Dimitrov. Pero el primer duelo en el head to head con el N° 2 del Ranking ATP se decantó del lado del más experimentado.

Nadal apenas tardó en marcar distancia. Tal y como ha demostrado durante sus partidos anteriores, lució la misma rapidez de piernas, velocidad de muñeca y confianza para en apenas seis minutos cerrar el primer break de su lado (2-0). Con una derecha letal movió como quiso a Tiafoe. Por si fuera poco, se mostró muy seguro con el servicio. Tanto que en el set inicial se adjudicó los 15 puntos que puso en juego con su primer saque, acompañado de 4 aces.

El primer set se esfumó en apenas media hora, gracias a aquel break prematuro que fue una distancia insalvable. A pesar de los esfuerzos del americano por tratar de engancharse al partido, Nadal siguió mandando, imponiendo un ritmo muy alto en los intercambios para acabar desgastando a su rival.

El español no levantó el pie del acelerador. El segundo set empezó como terminó el anterior: con juego para Nadal. De nuevo en forma de break, se escapó 2-0 en el marcador. Y cuando Tiafoe trató de recuperar la distancia hasta en dos ocasiones en el cuarto juego, el balear salvó ambas situaciones de peligro. Una vez más, la ventaja fue suficiente para encarrilar el encuentro.

Y como si de un déjà vu se tratase, el español estrenó la tercera manga igual que las anteriores. Una vez más un break confirmado con su saque lo puso en la rampa de lanzamiento hacia Semifinal (2-0). Nadal no dejó escapar la oportunidad para abrochar el partido con una hoja de servicios en la que figuraron 11 saques directos, un 84% de puntos ganados con el primer saque, 29 golpes ganadores y 4 breaks convertidos en 8 oportunidades.

El cabeza de serie N° 2 firmó en el Open Australia su victoria número 60, superando las 58 que registra en el US Open, las 48 de Wimbledon y aún lejos de las 86 en 88 partidos que firma en Roland Garros.

Para seguir ampliando su registro personal tendrá que batir en Semifinal a una de las revelaciones del torneo: Stefanos Tsitsipas. Eso sí, Nadal ya sabe lo que es derrotar al griego en sus dos enfrentamientos anteriores sobre la tierra batida del Barcelona Open (6-2 y 6-1) y la pista dura del ATP Masters 1000 de Canadá (6-2 y 7-6[4]). Este jueves se librará otra batalla con la Final de Australia en juego.

Nadal roza la excelencia ante Berdych.

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El español se presenta en Cuartos de Final del Open Australia por 11ª vez.

Era la primera piedra de fuego en Melbourne, el primer test para calibrar el verdadero nivel con el que Rafael Nadal había aterrizado en la segunda semana del Abierto de Australia. Y el español estuvo cerca de alcanzar la excelencia en su duelo de Octavos de Final frente a Tomas Berdych, tras imponerse por 6-0, 6-1 y 7-6(4), en dos hora y cinco minutos. De esta manera, suma ya 11 presencias en los cuartos de final del primer Grand Slam del curso.

El manacorense, que saltó a la Rod Laver Arena al ritmo de Promises de Calvin Harris, borró de la pista al checo que llegaba después de un gran inicio de temporada. No obstante, había acumulado un récord de 7-1 hasta el domingo pisando la final de Doha (p. con Roberto Bautista Agut) confirmando su recuperación tras una lesión de espalda el pasado curso.

A pesar de que el campeón de 17 Grand Slam dominaba el head to head por 19-4 antes de que la pelota empezara a volar por encima de la red en la central de Melbourne Park, aún estaba en el recuerdo el contundente resultado que Berdych infligió a Nadal en el mismo escenario en la ronda de Cuartos de Final en 2015 (2-6, 0-6, 6-7[5]).

Fue como si el español deseara sacarse aquella espina. Pasó por encima de su rival en el primer set, lo ahogó contra la lona, lo sometió a sus golpes y acabó sentenciando con un ‘rosco’. A pesar de que Nadal tuvo que levantar un punto de quiebre en el juego inicial, completó una estadística con 9 golpes ganadores, 3 breaks convertidos en 5 oportunidades y dominó en 26 de los 36 puntos que tuvo la manga.

Ágil de piernas, con confianza y con la capacidad para generar winners desde ambos lados, el N° 2 del Ranking ATP mostró las mismas cualidades que lo habían llevado hasta Octavos de Final sin ceder un set. Así, la exhibición se mantuvo impecable durante los primeros 45 minutos. Nadal mandaba 6-0, 3-0, cuando Berdych consiguió cortar la brecha con su primer juego del encuentro.

Entonces ya era demasiado tarde para salvar el set, porque Nadal activó de nuevo el rodillo. Tres juegos consecutivos más sirvieron para redondear una primera hora de fantasía. A los problemas de Berdych con su saque (33%), el campeón del Abierto de Australia en 2009 respondió con agresividad al resto con un total de 5/9 en opciones de break en los dos primeros sets. El 6-0, 6-1 era la perfecta caricatura de lo que estaba ocurriendo en la pista.

En el tercer set se equilibraron las fuerzas y por primera vez Berdych miró a los ojos al español. Tanto que el checo levantó sus porcentajes con primeros saques hasta un 80% que le permitió asegurarse el tie-break. El N° 57 del mundo consiguió sobreponerse a las 4 oportunidades de quiebre que concedió para llegar hasta el desempate e incluso llegó a disfrutar de un punto de set. Pero en el desempate, Nadal sentenció el partido de su lado (7-4).

Nadal espera ahora al estadounidense Frances Tiafoe, que sorprendió al cabeza de serie N° 20 Grigor Dimitrov por 7-5, 7-6(6), 6-7(1) y 7-5. El español alcanzó los Cuartos de Final de un torneo de Grand Slam por 37ª vez en su carrera, superando la marca que hasta ahora compartía con Andre Agassi.

La leyenda de Federer es eterna.

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El suizo logra su Grand Slam N° 20 al lograr su sexto Open Australia.

En su raqueta siempre estuvo desafiar a la historia. La eternidad pareció destinada a su nombre y apellido. El reloj hizo un pacto con él: la leyenda crecería cuando muchos ya hubieran dicho basta. Roger Federer, el hombre de los récords, volvió a firmar con su puño y letra uno más: la corona de Grand Slam N° 20. No quedan calificativos para describir la hazaña del suizo, que a sus 36 años sigue ampliando un palmarés bañado en oro.

Cuando el reloj marcó poco más de tres horas de encuentro, la realidad superó al sueño: Federer se hacía con su sexto Open Australia por 6-2, 6-7(5), 6-3, 3-6 y 6-1.

Nada pudo hacer un Marin Cilic, que en su tercera final de Grand Slam se encontró con el mismo hombre que le negó el julio pasado la posibilidad de ampliar su palmarés. Si Federer ya le privó de hacerse con el título de Wimbledon, también lo hizo con el Open Australia. De esta manera, el croata ha sido testigo de primera mano en los dos últimos trofeos grandes del suizo: el N° 19 y el N° 20.

En la final N° 30 de Grand Slam para Federer, los nervios no estuvieron presentes. Su sexto Open Australia le sitúa junto a Novak Djokovic y Roy Emerson, ambos con seis trofeos. Y a sus 36 años y 173 días, el suizo se convierte en el tercer hombre en la Era Abierta en ganar cuatro o más Grand Slams después de alcanzar la treintena junto a Rod Laver (4) -presente en la grada- y Ken Rosewall (4).

Federer supo adaptarse al guión de cada set. En un primer parcial de poderío absoluto, rozó la perfección sin dar opción a Cilic. En el segundo aceptó que su rival había subido el nivel y no perdió la compostura cuando el gigante de 29 años se llevó el tie-break.

Con la tranquilidad de no haber cedido su servicio hasta el momento, el jugador procedente de Basilea enderezó su camino en el tercer set, donde de nuevo elevó el nivel para frustración de su rival. En la cuarta manga, Federer arrancó con decisión pero cedió por primera vez su saque. Otro break a favor de Cilic llevaría el partido a un quinto y definitivo set.

Allí, en el momento álgido, Federer supo resistir para luego asestar el golpe definitivo. La gloria esperaba y el suizo no quería faltar a la cita. El título era suyo.

Pese a la derrota, Cilic se garantiza ascender a su mejor puesto en la clasificación mundial. Escalará hasta el puesto N° 3 del Ranking ATP, sólo por detrás de Rafael Nadal (1) y un Roger Federer que se quedará a 135 puntos del español, activando así la carrera por el primer escalafón tenístico.

Federer alcanza su Final número 30 en Grand Slam.

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El suizo busca su sexto Open de Australia y defender su corona.

Llegar a una final de Grand Slam es un camino que sólo unos pocos privilegiados han vivido. Roger Federer es el mayor de los afortunados pues este domingo disputará su final N° 30 (¡30!) en uno de los cuatro torneos grandes. Nadie más que él ha estado en tantas citas decisivas. Ningún hombre tiene más títulos major que él y en dos días buscará su corona No. 20. Un número redondo. Una cifra mágica.

La manera en la que alcanzó la Final fue del todo inesperada. El suizo se encontró con un Chung que no pudo continuar por problemas en el pie (ampollas) y tuvo que retirarse cuando Federer dominaba por 6-1, 5-2 y RET.

Ante Chung, el suizo impuso jerarquía y experiencia. Su primer deseo fue restar en lugar de servir para entrar en el partido. Romper el hielo le correspondía al debutante. Federer quebró de entrada e impuso un correctivo de 6-1 en 33 minutos con tres quiebres.

El segundo set no mejoró para el surcoreano, que mermado físicamente vio cómo con bolas a media pista y variedad de alturas, Federer dictaba los puntos a su antojo. Bajo techo, además, el suizo se creció. Si fuera de la Rod Laver la tormenta era protagonista en el Día de Australia, bajo el paraguas del techo Federer fue un huracán para su rival, que no pudo continuar.

“Es agridulce llegar de esta manera a la final”, apuntó Federer. “Le deseo todo lo mejor a Hyeon. Sé lo difícil que es jugar con ampollas en el pie y es mejor parar antes de hacerse más daño. Le espera un futuro brillante por delante. El Top 10 seguro, pero no quiero ponerle demasiada presión”.

El dato curioso: Con 36 años y 173 días, Federer es 14 años y 284 días más mayor que Chung, que tiene 21 años y 254 días. Es la primera vez que habiendo tanta diferencia de edad, el veterano es quien se ha llevado el duelo de semifinales.

Cilic avanza tras la retirada de Nadal.

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El croata disputará las semifinales y se cita con el debutante Kyle Edmund.

Fue un encuentro destinado a ser épico pero terminó con una noticia agridulce. Una circunstancia desafortunada. Marin Cilic estará en las semifinales del Open de Australia tras superar al N° 1 del Ranking ATP Rafael Nadal por 3-6, 6-3, 6-7(5), 6-2, 2-0 y RET en tres horas y 47 minutos. El español se vio obligado a retirarse por una lesión que empezó a manifestarse en el cuarto set, cuando requirió asistencia médica.

“Ha sido un partido increíble por momentos y ha sido una lástima la lesión de Rafa, muy desafortunada”, explicó Cilic. “Es un grandísimo competidor y le deseo una pronta recuperación porque siempre da lo mejor de sí mismo”.

El segundo partido de cuartos de la jornada fue un encuentro que fue subiendo en temperatura y tensión a medida que avanzaron los juegos. Nada hacía presagiar que el encuentro terminaría de una manera tan desafortunada. Nadal arrancó en absoluto control, llevándose una primera manga en la que sólo necesitó un quiebre. Un set en el que Nadal estuvo muy fino al resto, anticipándose a las ideas de un Cilic que si bien también tuvo una bola de break a favor, no pudo convertirla.

Todo pareció seguir el guión marcado por el N° 1 del Ranking ATP, que se colocó con 3-2 y saque en la segunda manga. Cilic tenía otra idea. Se hizo con su primer break a favor y enlazó cuatro juegos consecutivos para poner las tablas en el marcador. El tercer set se antojaba crucial para el desenlace del partido y los dos jugadores lo tenían claro.

La electricidad en el ambiente llegó en el momento preciso. El público sabía de la importancia del parcial y pusieron de su parte, elevando los decibelios de sus aplausos. Cilic llegó a salvar bola de set con 4-5, 30-40 con sangre fría y, como no podía ser de otra manera, el parcial se decidió en el desempate. Con 4-4 en el tie-break, Cilic falló un punto que tenía ganado -y que le hubiera dado el 5-4 y dos saques- y Nadal cogió impulso. El tie-break era suyo y la ventaja de 2-1 en sets también.

Cilic no perdió la fe y buscó una reacción inmediata en la cuarta manga. Campeón del US Open en 2014, el croata sabía que si bien el margen de error ya no existía, aún tenía opciones. Quebró a Nadal para ponerse con 3-1, certificó el break con 4-1 -momento preciso en el que Nadal pidió asistencia médica- y aunque desaprovechó tres bolas de break en el sexto juego, sí convirtió la que le dio el 6-2 ante un mermado Nadal. El partido se iba a una quinta manga, donde el español trató de continuar. Pero tras dos juegos en el quinto set se confirmaron los peores presagios. Era momento de retirarse.

En semifinales espera una de las revelaciones de este Open de Australia: Kyle Edmund. El británico de 23 años protagonizó una de las sorpresas del torneo al superar al N° 3 del mundo Grigor Dimitrov por 6-4, 3-6, 6-3 y 6-4. “Mi enhorabuena a Kyle por alcanzar sus primeras semifinales”, felicitó Cilic, que domina el head to head por 1-0.

Nadal supera el test de Schwartzman.

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El N° 1 del mundo se cita ahora con Marin Cilic por un puesto en semifinales.

Fue un test para valientes. Un examen de paciencia e insistencia. Rafael Nadal ya está en los Cuartos de Final del Abierto de Australia. Pero tocó remar, y mucho, para lograr el pase a la ronda de los ocho mejores. El español se llevó un intenso choque de tres horas y 51 minutos ante el argentino Diego Schwartzman, a quien se impuso por 6-3, 6-7(4), 6-3 y 6-3.

De esta manera, Nadal llega a la ronda de los ocho mejores por insistir sin desesperar. El N° 1 del Ranking ATP pisa la ronda de los ocho mejores con autoridad, ampliando su head to head con Schwartzman a 4-0. Ya son diez Cuartos de Final en Melbourne Park para el mallorquín, que fue campeón aquí en 2009 (v. a Federer) y finalista en 2012 (p. ante Djokovic), 2014 (p. ante Wawrinka) y 2017 (p. ante Federer).

La primera ocasión de break llegó tras un sensacional globo de Schwartzman, si bien no pudo materializar el quiebre tras dos grandes servicios de Nadal. El parcial de arranque, muy parejo, mostró una versión muy acertada del argentino, que en el séptimo juego forzó a su rival a tres errores que le otorgaron tres bolas de break más. La respuesta del mallorquín fue contundente, enlazando cinco puntos marca de la casa.

No aprovechar las oportunidades pesó para Schwartzman e impulsó a Nadal, que en el posterior juego peleó hasta hacerse con el primer break del encuentro. El español cerró el set con un juego en blanco aunque con números discretos: cuatro golpes ganadores y 11 errores no forzados. Eso sí, en los puntos decisivos imperó su ley.

Nadal continuó con la inercia ganadora y quebró de entrada al argentino pero no pudo evitar ceder su servicio en el juego posterior. Fue el inicio de un parcial de constantes alternativas. Otro intercambio de breaks entre ambos se dio en el quinto juego -a favor de Nadal- y en el octavo -esta vez para Schwartzman. Y de nuevo dos más en el undécimo y duodécimo juego. Nadal no pudo cerrar la segunda manga desde su servicio con 6-5 y saque y en la muerte súbita Schwartzman se creció. Sin rendirse, el argentino puso las tablas en el marcador pasadas las dos horas de encuentro. Era una batalla sin cuartel.

El español puso una marcha más y en la tercera manga estuvo intratable. Un suspiro de Schwartzman en el cuarto juego significó el único break del parcial. El pestañeo del argentino significó un duro correctivo de Nadal, que no perdonó. Tanto fue así que, en el cuarto set, Nadal salvó un eterno segundo juego -neutralizando hasta cinco bolas de break- y en el juego posterior castigó a Schwartzman a la primera. Aunque el argentino siempre estuvo cerca en el marcador, incluso tuvo dos bolas de break que le podrían haber dado el 4-4, los puntos decisivos siempre fueron para el español. Nadal logró el quiebre definitivo que puso el 6-3 del cuarto set. El pase a la siguiente ronda era suyo.

En Cuartos de Final espera un Marin Cilic que alcanzó las 100 victorias en Grand Slam tras superar en un durísimo encuentro al español Pablo Carreño. El croata, campeón del US Open en 2014 (v. a Nishikori) y finalista de Wimbledon la pasada campaña (p. ante Federer) fue semifinalista aquí en 2010.

Roger Federer Gana Su 18 Grand Slam.

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El suizo gana su quinto Open Australia ante Rafael Nadal y extiende su récord.

Una victoria brillante en el duelo más esperado de todos. Roger Federer se proclamó campeón del Open Australia 2017 al batir por 6-4, 3-6, 6-1, 3-6, 6-3 en tres horas y 40 minutos al español Rafael Nadal en la pista Rod Laver Arena de Melbourne Park. El suizo, que volvió a ganar un grande cuatro años y medio después, se rehizo en Melbourne para mandar un mensaje claro: selló con 35 años su quinto título sobre las pistas de Australia, levantó su decimoctava copa del Grand Slam y, desafiando al paso del tiempo , se convirtió en el campeón de un major más veterano de los últimos 45 años.

Construyendo el 35º capítulo de su rivalidad, la más extendida de todos los tiempos en una final de Grand Slam con hasta nueve enfrentamientos, el partido ofreció una lucha a la altura de su historial.

La ocasión era enorme para ambos y la igualdad fue patente desde los puntos de inicio. Tras seis primeros juegos dominados al servicio, Federer asestó el primer golpe al resto para situar el 4-3 en el marcador. En un arranque de partido vertiginoso, donde los puntos se jugaron a toda velocidad, el suizo se encontró como pez en el agua hasta cerrar el primer set en apenas 34 minutos de juego, una delicia para su directa puesta en escena. Con un 93% ganado con primer servicio y 13 tiros ganadores, el de Basilea tomó el control al entrar en calor.

Con el partido en contra surgió la garra del español, capaz de ganar sets en las 21 finales de Grand Slam disputadas en su carrera. Logrando extender los intercambios y situando su clásica pelota alta sobre el revés de Roger, Rafael logró contener el impulso inicial de su rival y quebrarle en sus dos primeros turnos al resto, montándose en una ventaja (4-0) que fue definitiva para igualar el partido. El español, que lejos de caminar tranquilo en ventaja afrontó situaciones delicadas ante un rival irredento (dos pelotas de rotura con 2-0, y un quiebre con el 4-0 a su favor), niveló el choque a base de perseverancia. Su crecimiento al resto (pasó del 17% al 48% de puntos ganados en la devolución) fue clave para lograrlo.

La batalla igualada hizo aflorar las virtudes de los aspirantes. Bajo presión apareció la versión más fría de Federer, capaz de salvar con tres aces tres pelotas de rotura en el primer juego. El desahogo impulsó al de Basilea, que pasó a romper el servicio del español y a subir de nuevo la velocidad del encuentro (3-0). Ante la nueva irrupción apareció el carácter de Rafa, capaz de levantar tres pelotas de rotura en el cuarto juego para evitar ser borrado de la manga. En una dinámica de juego acelerado Federer marcó el terreno, generando pelotas de quiebre en todos los juegos al resto, quebrando dos veces a Nadal y asegurando con holgura (6-1) el tercer parcial. Un servicio recuperado (82% ganado con primero) y su frialdad en fases clave (anuló los cinco puntos de rotura) le devolvieron la ventaja.

La presión volvió a ser total en una manga sin margen para cesiones. Tras tres juegos de dominio al servicio los latigazos de derecha de Nadal comenzaron a marcar diferencias, permitiendo al español recuperar la voz en el partido y llevar a su terreno el marcador (4-1). Abriendo la pista a lo ancho con su forehand liftado y muchos ángulos de revés cruzado el español volvió a aferrarse al encuentro, ganando sus últimos 10 puntos al servicio en el cuarto set. Una eficacia que probó decisiva para, como ya ocurriera en la edición de 2009, decidir la batalla por el título en la manga definitiva.

Allí, y con la copa apenas a un set de distancia, se desató la tormenta final. Y calado de sudor por el esfuerzo fue el español quien lanzó con decisión la derecha para intentar rematar el partido. Nadal rompió en el primer juego a Federer, que mantuvo una amenaza constante en los tres primeros turnos al resto (tres pelotas de break con 1-0, una con 2-1 y otras dos más con 3-2) hasta terminar equilibrando el choque. Entonces el suizo encontró el aire, enlazó siete puntos consecutivos hasta ponerse con 4-3 0-40 y situó en una situación límite a Nadal, que entregó su saque al quinto punto de rotura. Con su segunda pelota de partido, Roger coronó su 18º título del Grand Slam.

Un triunfo que sirvió para alimentar las fuerzas del suizo en una rivalidad histórica del ATP World Tour: Roger recordó lo que es batir al español en una final de Grand Slam (algo inédito desde Wimbledon 2007), remarcó su dominio en duelos por la copa fuera de la tierra batida (donde gobierna por 6-3 el historial de choques ante el español) y maquilló el balance de enfrentamientos ante el jugador de Manacor (ganando sus últimos dos duelos hasta poner el 12-23 en el Head to Head entre ambos).

En una demostración de versatilidad, además, el helvético logró convertirse en el primer jugador de todos los tiempos capaz de levantar al menos cinco títulos en tres Grand Slams diferentes. Alimentando un currículo de oro, Roger ya figura con vitola de pentacampeón en el Abierto de Australia, US Open y Wimbledon, donde su colección se dispara hasta las siete coronas.

En definitiva, una página dorada para el deporte. Un día, también, para el recuerdo del jugador suizo, convertido desde este 29 de enero con sus 18 coronas en un líder todavía más claro como jugador de más títulos de Grand Slam de todos los tiempos. Así, y tras dejar a cuatro majors de distancia a sus más inmediatos perseguidores (Rafael Nadal y Pete Sampras, ambos con 14) el suizo gira la cabeza y encuentra más tierra de por medio con la vitrina más poblada de todas. La historia continúa…

Un épico Nadal resiste y avanza a la Final.

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Victoria de Rafael Nadal frente a Grigor Dimitrov en un épico partido a cinco sets. El español se cita con Federer en el partido decisivo del Open Australia.

Rafael Nadal no quería perderse una oportunidad como la que tenía delante. Regresar a una final de Grand Slam por primera vez desde 2014. Pelear por su 15º Grand Slam. Encontrarse frente a frente con su rival más especial. Y en un partido en el que tocó pelear y exigirse al máximo, se impuso a Grigor Dimitrov por 6-3, 5-7, 7-6(5), 6-7(4) y 6-4 en casi cinco horas de batalla para citarse con Roger Federer en la final de finales.

El campeón de 2009 (v. a Federer) llega a una final de Grand Slam por primera vez desde que se coronase en Roland Garros 2014 (v. a Djokovic) y disputará su cuarta final en Melbourne Park, donde también disputó la ronda decisiva en 2012 (p. ante Djokovic) y 2014 (p. ante Wawrinka). Con esta final, además, se convierte en el octavo hombre en la Era Open en disputar mínimo 4 finales en Australia, empatando con Agassi, Lendl y Wilander.

Final No. 21. Nadal llegó con un espectacular récord de 20-3 en semifinales a su encuentro ante Dimitrov y cumplió con la probabilidad. Así, avanzó a su final No. 21 en Grand Slam, igualando a Djokovic en segunda posición en finales grandes por detrás de Federer (28). La final tiene además una meta histórica. De hacerse con el título, Nadal se convertiría en el primer hombre en la Era Open (y tercero en la historia) en ganar los cuatro Grand Slam dos veces.

Un partido trepidante. El primer set arrancó con un Dimitrov que salió a por todas. El búlgaro se hizo con dos bolas de break en el juego inicial, pero una a una, Nadal las neutralizó. En el cuarto juego, fue el español quien encontró una brecha en el servicio de su rival, haciéndose con el único quiebre del parcial. El mallorquín se llevó el 90% de puntos con su primer servicio y tan sólo cometió dos errores no forzados: estaba intratable.

Dimitrov respondió de inmediato en el segundo set, escapándose con un 4-1 y un sólo quiebre. Nadal mantuvo la presión y el parcial entró en idas y venidas de ambos jugadores. Primero cedió Dimitrov su servicio con una doble falta en el séptimo juego. Inmediatamente después Nadal concedió otro break también con doble falta. Y cuando, con 5-3 y saque, Dimitrov sirvió por el parcial, el español logró el tercer break consecutivo.

Al resto, en cambio, el búlgaro logró su primera bola de set. Nadal respondió con una derecha paralela inapelable. Cuando tuvo la segunda, Nadal forzó y forzó a su rival hasta el error. En la tercera, el español neutralizó con un buen primer saque. La cuarta con un ace que rozó la línea. Cuatro bolas de set salvadas y 10 minutos de juego después, Nadal se agarró al parcial y puso el 5-5.

Cuando Nadal servía por forzar la muerte súbita, Dimitrov convirtió su quinta bola de set e igualó el partido. El encuentro empezaba de nuevo.

El ganador de 14 grandes siguió presionando sin descanso y encontró su recompensa en el quinto juego, cuando pudo quebrar una vez más el servicio del búlgaro para ponerse con ventaja en el tercer set. Sin embargo, y como ya sucediera en el segundo set, Dimitrov respondió con otro break. El partido estaba en un cara a cara sin descanso. Una montaña rusa de sensaciones.

Como no podía ser de otra manera, el parcial se decidió en la muerte súbita. La emoción llegó a su momento más álgido y cuando Nadal dispuso de la primera bola de set, no perdonó. El cuarto set se convirtió en un todo o nada para Dimitrov, quien, empujado por la confianza de sus 10 victorias consecutivas, forzó la muerte súbita en el parcial, se llevó la manga y prolongó el encuentro al quinto y definitivo set.

Allí, en una batalla sin cuartel, con 3-4 y 15-40, Nadal resurgió ante el Dimitrov más brillante. Salvando dos bolas de break se hizo con el 4-4 y en el siguiente juego, quebró a Dimitrov para llevarse el encuentro.

La final de finales. Y en el año más inesperado, Federer y Nadal se vuelven a encontrar en una final de Grand Slam. El partido soñado en la ronda soñada. El español domina el Head to Head por 23-11 con un 6-2 en finales de Grand Slam. La cita será en Melbourne Park, donde ya se disputaron el trofeo en 2009, cuando en cinco mangas se llevó su primer y hasta ahora único Open Australia.

Y como si el destino tuviera un detalle más para completar el guión, la última vez que dos treintañeros disputaron una final de Grand Slam fue en el US Open de 2002, cuando Pete Sampras (31 años) superó a Andre Agassi (32 años). En Australia, sin embargo, hay que remontarse a 1972 para ver una ronda decisiva entre veteranos, cuando Ken Rosewall (37 años entonces) superó a Mal Anderson (36 años).