Nadal también puede con el descaro de Thiem.

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El español avanza a Semifinal del US Open donde le espera Del Potro.

Probablemente sea difícil plantear una propuesta mejor que la que Dominic Thiem presentó en los Cuartos de Final del US Open para tratar de derrocar al vigente campeón Rafael Nadal. Desborde desde el revés y potencia con la derecha fueron los argumentos contra los que tuvo que combatir el número uno del mundo, que lejos de intimidarse acabó remontando por 0-6, 6-4, 7-5, 6-7(4), 7-6(5).

En otra cálida noche neoyorquina donde el termómetro coqueteó con los 30 grados y el porcentaje de humedad estuvo cerca del 70%, el español fue de menos a más. Le costó entrar en el partido, mientras su rival no tuvo piedad en pasarle por encima. Hasta que despertó. Hasta que después de cuatro horas y 49 minutos apagó los destellos de Thiem para hacerlos propios y abrirse paso en Semifinal.

Nadal se presenta entre los cuatro mejores en Flushing Meadows por séptima vez en su carrera desde que se estrenó en esa ronda hace diez años. Además, eleva a once las victorias consecutivas en la pista dura del Grand Slam estadouniense desde que inició su camino a su tercer título el pasado curso.

Este martes Thiem saltó a la pista tocado con una varita. Prácticamente sin margen de error (sólo 2 no forzados) y con un total de 13 golpes ganadores, la mayoría desde el lado del revés, desmontó al número uno del mundo en apenas 24 minutos. El austriaco triplicó los puntos del primer set 24-7 para endosarle un 0-6 a Nadal, algo que nadie conseguía desde que Philipp Kohlschreiber lo hizo en Miami 2017.

Eso sí, en territorio Grand Slam para encontrar un set con este resultado en contra del español hay que remontarse hasta el Open Australia 2015, cuando en los Cuartos de Final Tomas Berdych consiguió firmar un 0-6. También en la Final de Wimbledon 2006 lo hizo Roger Federer, mientras que Andy Roddick fue el primero en hacerlo en la segunda ronda del US Open 2004.

La puesta en escena impecable de Thiem con el primer servicio (7/7) fue diluyéndose a medida que avanzó la segunda manga. No obstante, sus números de éxito se redujeron hasta el 67%, lo que aprovechó Nadal para encontrar sus primeras opciones al resto. Además, en el séptimo juego del encuentro firmó su primer juego con el servicio en blanco (4-3) y uno más tarde convirtió su primer break (5-3).

Con actitud y piernas había logrado sofocar el torbellino que se levantó al otro lado de la red durante la primera hora. Sin embargo, Thiem no había dicho la última palabra y de inmediato devolvió el quiebre (5-4), castigando con el revés, el mismo golpe que con un error había concedido la ventaja a Nadal previamente.

Sin autoridad de los servicios, el manacorense aprovechó para volver a romper el saque del austriaco (6-4) y al grito de un “¡Vamos!” que retumbó en la Arthur Ashe celebró con su palco que había entrado de lleno en el partido. De esta manera, todo quedaba igualado.

El partido elevó la intensidad y ni Nadal ni Thiem estaban dispuesto a regalar un milímetro. Si el N° 9 del mundo trazaba una diagonal perfecta con el revés a una mano, el principal favorito en Nueva York respondía con otro a dos manos dibujando la misma trayectoria. El duelo tomó tintes épicos, cuando el austriaco sacó con 5-4 para cerrar el set, tras quebrar al balear.

Pero cuando el corazón se acelera, en la hora de los valientes, Nadal no tiene rival. Se hizo grande al resto, primero para devolver el break (5-5) y luego para terminar cumpliendo su amenaza con tres juegos consecutivos (7-5). Un error incomprensible en la volea de Thiem concedió la tercera oportunidad en forma de punto de set que el español no perdonó para adelantarse por primera vez en el encuentro.

El inicio del cuarto set llevó al español a remar de nuevo a contracorriente. En el tercer juego, Thiem aprovechó su segunda opción de break para adelantarse otra vez 1-3. El N° 1 del Ranking ATP trató de recuperar la distancia en el sexto juego, pero el austriaco se defendió en dos ocasiones para que su rival no lograse quebrarle (3-4). Y sólo un juego más tarde no pudo retrasar lo inevitable. Nadal sumó un quiebre más (4-4) y el tie-break decidió del lado de Thiem (7-4).

La épica estaba llamada a sobrevolar la pista central del US Open en el quinto set. Más que nunca tanto Nadal como Thiem se aferraron a los servicios y con uñas y dientes defendieron conservar sus saques. El austriaco fue incluso capaz de salvar cinco puntos de break. Una vez más el tie-break fue el juez y esta vez la balanza se decantó del lado de Nadal. Un remate lejos de la línea de fondo fue la sentencia.

En Semifinal Nadal se medirá ante uno de sus grandes rivales esta temporada, Juan Martín del Potro. El argentino, que ha ascendido este año a la posición más alta de su carrera (N° 3), ha perdido sus últimos tres encuentros consecutivos ante el español, todos en Grand Slams (Semifinal US Open 2017, Semifinal Roland Garros 2018 y Cuartos de Final Wimbledon 2018).

Nadal sofoca la rebelión de Basilashvili.

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El N° 1 continúa la defensa del título y ya pisa los Cuartos de Final.

El Estadio Arthur Ashe dio la bienvenida el domingo a una nueva jornada con una puesta en escena del vigente campeón Rafael Nadal, en la que supo reinventarse a lo largo del partido. El español se presentó en Cuartos de Final del US Open, después de superar a Nikoloz Basilashvili por 6-3, 6-3, 6-7(6) y 6-4, en tres horas y 19 minutos.

A pesar de que el manacorense había arrasado a su rival en Octavos de Final hace apenas un año en Roland Garros (sólo cedió un juego), Basilashvili llegaba después de haber apartado al cabeza de serie N° 18 Jack Sock. El americano era uno de sus potenciales rivales en Octavos de Final, pero el georgiano lo evitó.

Ya desde los primeros minutos del encuentro quedó claro que no iba a ser un paseo para el tres veces ganador del US Open. No obstante, hasta el 3-3, Nadal sólo pudo ganar un punto al resto (1/13). Eso sí, en el octavo juego aprovechó su segunda opción de break para asestar un golpe al marcador (5-3). Y a continuación con su saque cerró por 6-3.

La autoridad del español continuó al inicio del segundo set. Toda la seguridad de Bashilashvili con el servicio se esfumó una vez más en el primer juego cuando Nadal quebró por segunda vez para escaparse (2-0). Cinco juegos consecutivos fueron una ventaja demasiado amplia para el N° 1 del mundo.

Incluso cuando el georgiano apretó al resto colocándose con tres ventajas que le dieron la posibilidad para devolver el break con 2-1, el manacorense las fue salvando una a una. Con un 81% de puntos ganados con el primer saque amarró también el segundo parcial, tras otro nuevo quiebre (6-3).

Con tenis control, apretando el acelerador cuando era necesario, Nadal iba manejando el partido sin aparentes problemas. E incluso cuando se despistó con su servicio tuvo la capacidad para volver de inmediato.

En el inicio del tercer set Basilashvili convirtió un break en su cuarta oportunidad para colocarse 2-1 y saque. Pero el español reaccionó al resto para igualar 2-2. Los saques se impusieron hasta el final del set y el tie-break decidió la balanza por 8-6. Un balance de 23 winners y 17 no forzados fueron el espejo de la agresividad del georgiano en cada tiro.

Pero Nadal apenas tardó en sofocar el intento de rebelión de su rival. Tal y como ocurrió en el segundo set, arrancó con una ventaja de 2-0 aunque tampoco pudo cerrarle la puerta a su rival para siempre. Basilashvili volvió a rescatar la diferencia para ponerse 3-3, antes de que el español acelerara definitivamente hacia la victoria.

En Cuartos de Final Nadal se enfrentará por cuarta vez esta temporada a Dominic Thiem. Y por primera vez, después de diez partidos en el head to head (7-3 para el español) se medirán en pista dura.

Por octava vez en su carrera, el español accede a los Cuartos de Final del US Open. Las últimas cuatro veces que lo ha hecho se ha presentado en la final (2010, 2011, 2013 y 2017). ¿Se repetirá también en 2018?

Nadal abraza en Toronto su título N° 80.

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El español supera a Stefanos Tsitsipas en la Final de la Rogers Cup y llega a 33 títulos en ATP Masters 1000.

Después de superar tormentosos partidos durante la semana, llenos de lluvia, rivales inspirados, retrasos y suspensiones, Nadal se merecía una coronación como la del domingo en la Rogers Cup. Por primera vez bajo el sol de Toronto en esta edición, el N° 1 del Ranking ATP minimizó el drama y mostró el mejor tenis del torneo en la Final para convertirse en el cuarto jugador en la historia en alcanzar 80 títulos en el ATP World Tour.

Gracias a su triunfo con parciales de 6-2, 7-6(4) en poco más de una hora y media, el español llega a récord de 5-0 en finales de la temporada y a 4-0 en finales de la Rogers Cup, luego de imponerse en 2005, 2008 y 2013. Además, Nadal se convierte en el segundo jugador del 2018 en llegar a 40 victorias en la temporada, tras Alexander Zverev. Lo meritorio es que el zurdo de 32 años alcanza esta cifra con solo ocho torneos disputados.

Nadal es el tenista con menos participaciones en el Top-100 de la Carrera ATP A Londres y al mismo tiempo quien más tiene puntos, y el único clasificado para las ATP Finals. 2018 ha sido uno de los mejores cursos de su carrera, perdiendo apenas tres partidos, ganando su undécimo título tanto en Montecarlo como en Barcelona y Roland Garros. También consiguiendo su octava corona en Roma. Y este domingo volvió a triunfar en Canadá.

Lo hizo sin consideración por su rival, debutante en una final de ATP Masters 1000 y quien estaba en su vigésimo cumpleaños. En sus cuatro partidos anteriores en el torneo había sufrido más de la cuenta. Contra Marin Cilic en Cuartos de Final terminó perdiendo más puntos a pesar de la sufrida victoria. Pero el domingo, su mejor versión volvió como un premio a la perseverancia durante la semana.

La única crisis que atravesó fue cuando desaprovechó la opción de sacar para partido en el 5-4 de la segunda manga. Pero fue una escena de otra película. La prueba es que Tsitsipas llegó a ese juego con apenas tres bolas ganadas al resto en todo el partido. El zurdo de 32 años no dejó crecer a su rival, de hecho salvó un set point con su saque en el 6-5 antes de imponer su experiencia en el tie-break (récord de 223-142 en desempates en su carrera).

“Creo que el espíritu competitivo ha sido muy alto. Alto nivel de competencia para mí. El nivel de tenis no ha sido tan alto durante toda la semana, pero encontré la manera. Y en los momentos importantes, es verdad que jugué con la determinación correcta todo el tiempo. Salvo hoy no en el 5-4”, aseguró Nadal tras su partido ganado N° 430 sobre pistas rápidas.

“Sufriendo, sin jugar a veces el mejor tenis, logré ganar un título muy importante. Ganar cuando estás jugando fantástico es más fácil. Así que ser capaz de ganar muchos partidos cuando no has jugado tan bien, y especialmente en grandes eventos, hace una gran diferencia. Entonces esta victoria tiene un valor más grande para mí que otros”.

En definitiva, el español guardó lo mejor para el final del torneo. Y con este resultado, deja en 2-0 su récord head to head ante Tsitsipas y alarga su liderazgo en la tabla histórica de más títulos en ATP Masters 1000. Ahora ostenta 33 coronas y escapa aún más de sus perseguidores.

“El título No. 80 es por supuesto un gran número, uno importante. Me hace muy feliz conseguirlo. Pero se trata de otro ATP Masters 1000. Los ATP Masters 1000 son torneos muy difíciles de ganar, a veces son incluso más difíciles de ganar que un Grand Slam porque no puedes evitar oponentes difíciles. Por eso estoy tan feliz de cumplir la meta de ganar este torneo”, añadió Nadal, quien horas después de su triunfo anunció su baja del ATP Masters 1000 de Cincinnati.

Djokovic sobrevive a Nadal y pisa la Final.

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El serbio buscará su cuarta corona en el All England Club.

En una reanudación para la historia, Novak Djokovic encontró la fórmula para abrirse paso hasta su quinta Final de Wimbledon. El serbio, tres veces campeón en el All England Club, desmontó por 6-4, 3-6, 7-6(9), 3-6 y 10-8 en cinco horas y 17 minutos al español Rafael Nadal hasta avanzar a su 22ª final de Grand Slam, la primera de la categoría desde la temporada 2016. La cita del domingo ante el sudafricano Kevin Anderson es una consecuencia al esfuerzo del serbio, una reacción completada en condiciones atípicas sobre el verde inglés.

Aunque el sábado amaneció despejado y con más de 20 grados, el partido se mantuvo con la esencia del viernes: competir en la Centre Court con el techo sellado. La situación era clara en la reanudación: Djokovic manejaba dos mangas a uno a Nadal por un puesto en la Final de Londres.

Sin margen de error al regresar a pista, Nadal fue puesto a prueba sin piedad. El español atravesó un primer turno de servicio de 18 puntos, levantando dos pelotas de rotura antes de respirar. En un ambiente cargado de presión, el balear logró superar la reválida hasta montar un 3-0 sobre el balcánico, que reaccionó de inmediato para colocar el 3-3 en el marcador. Si la igualdad fue notable el viernes, la reanudación marcó un guión muy parecido.

En un partido donde remar a contracorriente fue ley, Nadal volvió a remangarse para desafiar a su rival. El español se plantó sobre la línea, zarandeó al serbio en el fondo y se hizo con los últimos tres juegos del set para igualar la batalla. La manera de alcanzar la manga definitiva fue todo un mensaje: levantó un 0-40, conectó un ace para sellar el set y acudió al banquillo sin dejar de apretar el puño.

Con la Final de un Grand Slam a un set de distancia, la mente fue un golpe de primer orden sobre el césped. Nadal y Djokovic se montaron en un ritmo notable al servicio, conservando sus turnos hasta el 3-3 con la calma de los elegidos. Si Novak dejó volar el revés para abrir la pista, Nadal empleó su saque zurdo hasta despejar cualquier duda.

La cercanía del abismo llevó el partido al límite al ambos lados de la red. El español levantó una pelota de rotura con 3-4 de manera heroica: anuló la amenaza con una dejada, y después cerró el juego con una derecha junto a la valla. Si el duelo pidió supervivencia, el balear respondió con hechuras. Tras el riesgo, la oportunidad: Nadal se situó con 4-4 15-40 sobre el servicio de Djokovic, valiente para levantar ambas opciones permitir siquiera el resto. Desde entonces ya no hubo tregua. Con el agua al cuello surgió una versión total de Nadal, que levantó un agónico 0-30 con la frialdad del hielo: tres servicios no devueltos por Djokovic y un ace colocaron el 5-5 en el marcador.

Como si de un combate de boxeo se tratara, el duelo apiló una montaña de asaltos. Djokovic resistió desde la lona, llegando a levantar tres pelotas de rotura en un juego de 16 puntos hasta situar el 8-7. En un delirio total, Nadal levantó la primera pelota de partido con una dejada que congeló Londres y mandó a Djokovic al césped. Una batalla en la que el balcánico asestó el golpe final, cerrando el duelo con 10-8 en el luminoso.

La cita por la historia esta servida: Djokovic buscará el domingo su 13ª copa individual de Grand Slam en el All England Club, un escenario clave durante su carrera para tomar la cima del ATP World Tour. El serbio, que entrará de lleno en la lucha por acceder a las ATP Finals en caso de coronar Londres, batalla por seguir construyendo su leyenda en el olimpo del deporte.

Nadal tumba a Del Potro en un partido para el recuerdo.

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El español firma su sexta Semifinal de Wimbledon.

La fortaleza de Rafael Nadal se hizo visible ante todos en la Centre Court. El español batalló este miercoles hasta vencer por 7-5, 6-7(7), 4-6, 6-4, 6-4 en cuatro horas y 48 minutos al argentino Juan Martín del Potro y alcanzar su sexta Semifinal de Wimbledon – la 28ª semifinal de Grand Slam de su carrera. En un partido para el recuerdo, el balear firmó un ejemplo de convencimiento antes de citarse el viernes con el serbio Novak Djokovic por una plaza en la Final.

El N° 1 mundial se impuso en un partido de vértigo, con dos jugadores dispuestos a librar una batalla de puro corazón. Los cambios de ritmo de Juan Martín, insistente con el revés cortado y definitivo con la derecha, tuvieron respuesta en el ímpetu de Nadal, con los reflejos afilados desde el primer punto para frenar la propuesta de su adversario.

La primera manga fue un aviso evidente. Español y argentino volaron sobre el césped sin concederse una opción de rotura en los siete primeros juegos, dejando presente la igualdad que coparía el choque. En un arranque de ocasiones contadas, Nadal se fue ajustando a la dureza en el golpe del argentino. El español, que ganó el 80% de los puntos con su primer saque, también sacó los dientes en sus últimos dos turnos al resto: primero avisó con 4-3, 15-40 antes de cumplir su amenaza en la devolución con 5-4 cuando Del Potro trataba de forzar el desempate.

Lejos de encontrar una tregua, el partido mantuvo la intensidad inicial. Del Potro siguió abrasando la pista con pelota marcando un ritmo total al partido. Ninguno de los ocho primeros juegos de la manga alcanzó siquiera una situación de iguales y, ejerciendo presión con un juego totalmente profundo, Juan Martín provocó el pestañeo de Rafa para colocarse con 5-4. Como ocurriera en las tres roturas previas recibidas en el torneo, y demostrando una capacidad de reacción total, Nadal devolvió el break en el siguiente game (5-5). Un golpe moral que el español estuvo a punto de culminar en el desempate. El dos veces campeón dispuso de cuatro pelotas de set, incluyendo una triple opción con 6-3, antes de que Del Potro resistiera contra todo y lanzase una derecha cruzada sobre la línea para igualar el encuentro.

Con una Semifinal de Grand Slam como destino la lucha fue de poder a poder. El tercer parcial fue el más vertiginoso hasta entonces, con el juego más firme de Juan Martín en el partido. El argentino se liberó tras superar una situación límite y atravesó un parcial con las curvas justas. Impidió que Nadal generase una opción de quiebre y, con la única pelota de rotura de todo el set, rompió en blanco a Nadal para tomar la tercera manga y situarse con el control del partido.

Ante una situación adversidad apareció la fe de Nadal, convencido a los pies de la montaña. El español se mantuvo en pista con la seguridad de un cerrojo, adelantó su posición al resto como nunca antes y encontró el titubeo en Del Potro. Dos tropiezos en el quinto juego costaron caros al argentino, que observó desde el suelo cómo Nadal colocaba el 3-2 y se abría una autopista hacia el equilibro en el partido. Así, y con la caída del sol amenazando en Londres, con un enérgico revés cruzado mandó Rafa el encuentro a la manga definitiva.

El momento de la verdad fue no apto para cardíacos. Ambos jugadores fueron más allá del límite y los ejemplos fueron bien claros. Primero, el graderío coreó una volea ganadora en plancha de Del Potro, que terminó tendido sobre el césped exhausto por el esfuerzo. Después, y superando lo anterior, Londres se asombró al ver a Nadal saltando la valla hasta acabar entre los espectadores de la primera fila. Un juego desbordado con el destino del partido en el canto de una moneda.

En un frenesí repleto de tensión y resbalones por doquier, Nadal puso un extra al encuentro. El golpe asestado en el quinto juego, con un revés cruzado colosal para certificar la rotura (3-2), fue un anticipo del desenlace en Londres. El español resistió a la amenaza constante de Juan Martín, levantó dos pelotas de rotura en el sexto juego y hasta tres en el octavo, sudando sangre para firmar el 6-4 y avanzar siete años después a Semifinal de Wimbledon. Una batalla fue culminada pero queda la más grande de todas: dos encuentros por delante para soñar con la copa.

Nadal subraya su grandeza en Wimbledon.

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El español vuelve a Cuartos de Final siete años después.
 Rafael Nadal ha regresado a los Cuartos de Final de Wimbledon siete años después, mostrando una voluntad absoluta por volver a domar el césped del All England Club. El campeón de 2008 y 2010 desbordó este lunes al checo Jiri Vesely por 6-3, 6-3 y 6-4 situándose entre los ocho más fuertes del Grand Slam londinense y remarcando su capacidad de juego en la capital británica.

Tras firmar una primera semana impecable sin ceder un set, el balear saltó a la Centre Court dispuesto a mantener el orden. Un objetivo siempre exigente por lo vertiginoso de la hierba. La magnitud del rival y del escenario compusieron un reto imponente para Vesely, presente por vez primera sobre la pista principal de Wimbledon.

El checo ha pisado la segunda semana de Wimbledon en dos de las últimas tres temporadas, y las razones se hicieron visibles bien pronto en Londres. Con una planta de 1.98m, el poderío de su servicio y la fortaleza de sus golpes hicieron que Nadal lidiara en un partido de reflejos y velocidad de piernas desde el inicio.

El balear aceptó el guión del encuentro y salió al césped con las piernas activadas. La contundencia de Vesely con el cuerpo aún fresco hizo que Nadal afrontara una dificultad extra al inicio del encuentro, poniendo en juego menos de la mitad de los puntos al resto (43%) en la primera manga. No obstante, el español aprovechó su única pelota de rotura para colocar el 3-1 y marcar las diferencias necesarias en el set. Un parcial que dominó con un 93% de puntos ganados con primer saque.

Con el marcador a favor y manteniendo a raya al adversario, Nadal se dispuso a asestar un golpazo al encuentro. El instante llegó con 2-2 en el marcador, un juego que el mallorquín coloreó con virtudes de devolución, conectando un passing shot y un impecable resto directo para inclinar de su lado la manga. El español nunca miró atrás y volvió a coronar otra manga sin encarar una pelota de quiebre, demostrando un ritmo inaccesible sobre el césped.

La concentración del español se mantuvo granítica en la tercera manga, donde terminó de dar forma a la victoria. Ni siquiera entregar el servicio con 2-2 frenó el ímpetu del español, que reaccionó de inmediato para devolver el golpe (3-3) y cerrar psicológicamente el encuentro. Una demostración de fortaleza para lograr el triunfo sobre la hierba de Londres, donde acumula hasta cinco finales a lo largo de su carrera.

Su triunfo fue un ejemplo de adaptación a los requisitos del césped, dominando los tiempos hasta cerrar con éxito 11 de sus 12 acercamientos a la red. Así, y sumando más rodaje sobre la superficie, Nadal firmó su 16ª victoria consecutiva en el circuito para presentarse con una inercia sin par en las rondas decisivas de Wimbledon.

El español disputará los Cuartos de Final de Wimbledon ante Juan Martín del Potro.

Nadal avanza a su 11ª Final en Roland Garros.

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El español derrota 6-4, 6-1 y 6-2 al argentino Juan Martín del Potro tras dos horas y 17 minutos de juego.

Cuando tienes oportunidad de ruptura contra Rafael Nadal, más te vale ser efectivo. Porque, de lo contrario, el español crece en confianza y aumentan las probabilidades de que se convierta en quebrador en el juego siguiente. El No. 1 del mundo pisó este viernes la Philippe-Chatrier con un registro de temporada de 33 games ganados habiendo salvado al menos un quiebre. De esos 33, siguieron 14 que terminaron en ruptura al resto para Nadal.

Cuando el No. 1 remonta en un juego con el servicio, se eleva su confianza. Y su rival queda paralizado, quizá culpándose por no haber cristalizado. Precisamente eso ocurrió este viernes con Juan Martín del Potro. El argentino no pudo concretar seis oportunidades de quiebre con la devolución: tres en el 1-1 del primer set y otras tres en el 4-4. Y cuando a Nadal le dan vida, el español aprovecha. Por eso rompió el servicio del tandilense en el 5-4 para quedarse con el parcial y dar un golpe anímico del que del Potro nunca se pudo reponer.

Para completar, del Potro volvió a generar una nueva oportunidad de ruptura. Se puso 30/40 en el tercer juego del segundo parcial. Y una vez más se quedó sin nada. El español remontó y una vez más quebró en el juego siguiente para dar otro golpe anímico, un nuevo martillazo en la mente de Juan Martín.

En total, Nadal pudo encajar siete juegos consecutivos desde el 4-4 hasta el 5-0 del segundo parcial. Del Potro no pudo recuperar la fuerza suficiente para intentar a dañar con su potente derecha. Anímicamente quizá atascado para siempre en el 4-4 y en el 0-2 cuando pudo haber roto. No lo hizo. Y la culpa lo devoró. No le dejó volver a mirar hacia delante con esperanza. Por eso no pudo generar más break points en el partido.

Y el No. 1 del mundo no soltó el pie del cuello del tigre. Siguió moviendo al argentino por toda la pista, haciéndolo correr hacia delante con dejadas oportunas y evitando que pegara cómodamente. Del Potro parecía corriendo sobre lodo, incapaz de apoyar sin la angustia de dejar un lado de la pista descubierto. El mismo que aprovechaba Nadal con sus golpes ganadores (35 en total en el partido).

Con este resultado, Nadal queda con ventaja de 10-5 frente al tandilense de 29 años en la serie head to head entre ambos. El español sella su pase hacia la undécima Final de su carrera en Roland Garros, convirtiéndose en el segundo hombre en llegar a esta cifra en un solo torneo e igualando las 11 clasificaciones de Roger Federer en Wimbledon. Su próximo rival será el único que lo ha podido vencer este año sobre arcilla: Dominic Thiem, quien terminó en Madrid su racha de 50 sets consecutivos en la superficie.

Nadal impone su ley en París.

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El español avanza a su undécima Semifinal tras superar a Schwartzman.

Rafael Nadal amaneció con energías renovadas y la jerarquía del No. 1 del Ranking ATP en su raqueta. También el poder que otorga ser diez veces campeón de Roland Garros. Y todas las dudas que pudieran surgir en la tarde lluviosa del miércoles, se desvanecieron en un jueves soleado. El español estuvo intratable ante un Diego Schwartzman que, si bien fue de menos a más, no pudo mantener la intensidad lograda el dia anterior.

Tras la reanudación, Nadal impuso su ley en París, donde avanzó a su undécima Semifinal en Roland Garros: 4-6, 6-3, 6-2 y 6-2 en un total combinado de tres horas y 42 minutos.

“He jugado más agresivo. He continuado con el nivel de intensidad con el que jugué tras el primer parón. Y en mi opinión, el partido cambió”, fotografió el español. “Por supuesto es un rival duro y sabía que iba a ser un partido complicado. Pero creo que las cosas cambiaron porque jugué más agresivo, con la intensidad alta y eso me fue beneficiando”.

El marcador había quedado 4-6, 5-3 y 30-15 para el español cuando la lluvia obligó a suspender el partido. Nadal se mantuvo firme al iniciar el encuentro desde su servicio y finiquitó la manga en un abrir y cerrar de ojos.

Schwartzman no conseguía encontrar el ritmo del día anterior, pero a medida que fueron pasando los juegos, el argentino elevó su nivel. Sin embargo, Nadal ya había tomado carrerilla y salvando cuatro ocasiones de break, se impulso con dos quiebres a su favor para dar la vuelta al marcador.

En la cuarta manga, un rápido quiebre en el tercer juego sirvió para que el español se encaminase a la penúltima ronda de Roland Garros. Llegó otro break más y Nadal pisó el acelerador, cerrando el partido desde su raqueta y servicio. El mallorquín está a dos triunfos de su undécima corona en el Bois de Boulogne. Una hazaña superlativa.

“No estaba abriendo la pista con el revés. Estaba jugando muy atrás y él se estaba anticipando mejor que yo. Sentía que él tenía el control de los puntos demasiadas veces. Cuando cambié mi determinación en cómo jugar mis golpes, el partido cambió drásticamente”.

Nadal se convierte así en el tercer hombre en la Era Abierta en alcanzar once semifinales en un mismo evento de Grand Slam, junto a Jimmy Connors (14 SF de US Open y 11 SF de Wimbledon) y Roger Federer (14 SF del Abierto de Australia y 13 SF de Wimbledon).

Además de ampliar su propio récord en semifinales de Roland Garros, el español ya está en la quinta posición histórica de más semifinales en Grand Slam.

Nadal imparte una masterclass.

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El balear alcanzo los Cuartos de Final tras imponerse en tres sets al alemán Marterer (6-3, 6-2 y 7-6).

El joven alemán Maximilian Marterer (22 años) saltó a la pista central de Roland Garros con mucha confianza para enfrentar por primera vez a Rafa Nadal, en el que con toda seguridad era el partido más difícil de toda su carrera. Demostró el alemán que tiene mimbres para llegar a ser un gran jugador, pero en su afán de noquear al mallorquín, lo que hizo fue despertarlo. Y cuando Nadal se siente en desventaja es un jugador imparable. Marterer terminó plantando cara en el tercer set (6-3, 6-2 y 7-6 ), pero será Nadal quien se mida al argentino Schwartzman por un puesto en Semifinal. Fue el triunfo 900 en la carrera del balear.

Después de un mal comienzo, el mallorquín tuvo una enorme reacción y no paró hasta lograr el pase a los Cuartos de Final. Apoyándose en una derecha más prodigiosa si cabe que en otras ocasiones, terminó imponiéndose a un rival que tiene muchas páginas interesantes por escribir todavía en este deporte.

Marterer se llevó los dos primeros juegos del partido, mientras el balear intentaba entender como contrarrestar a un jugador que, como él, es zurdo. Cinco minutos duró la superioridad de este joven de 22 años. En cuanto cogió la distancia y calentó su brazo izquierdo, el número uno del mundo empezó a imponer su derecha y su alto ritmo de bola para recuperar el break en contra.

El alemán despertó a la bestia, que ya no tuvo más compasión con su rival y remontó el encuentro hasta ganar ocho de los nueve siguientes juegos. Cerró el primer set Nadal con relativa comodidad (6-3) y logró un break en el primer juego del segundo. Marterer ya sufría en los peloteos largos y había perdido la profundidad en sus golpes que en el inicio agobiaron al mallorquín.

Una de las principales cualidades del mallorquín pasa por la continuidad en su juego. Pocas veces se despista el número uno, y si tiene algún mal momento suele ser cuando el partido ya está claramente desnivelado a su favor. Ante Marterer se mostró incluso más agresivo que en partidos anteriores. Muy rápido de piernas y con una gran confianza en su derecha.

En el segundo set, el alemán intentó atacar con todo lo que pudo. De nuevo buscó dominar con su derecha y ser más profundo, pero sobre todo no marcharse mentalmente del partido. Consiguió mantener su servicio en varias ocasiones, no sin sufrimiento. Pero la superioridad del mallorquín fue aumentando con el paso de los minutos y solo algunos errores propios hicieron que el partido se alargase.

Un break en el séptimo juego favorable a Nadal definió la segunda manga a su favor. Sin embargo, las esperanzas de Marterer, las pocas que tuviese en ese momento, no se desvanecieron. Al contrario, en el tercer set fue capaz de recuperar su mejor tenis para elevar su nivel y romper el servicio del mallorquín en el cuarto juego. El partido recobró toda su intensidad del inicio y se vieron algunos de los puntos más bonitos.

Marterer creía otra vez. Pero cuanto mayor era la confianza del alemán, más vigorosa era la respuesta de Nadal. Un contrabreak en el quinto juego devolvió al set al mallorquín, que se resistía a ceder su primer set este año en Roland Garros. Necesitó lo mejor de su repertorio el mallorquín para superar la presión del alemán, que no cedió su saque en todo el set. Tuvo que ser en el ‘tie break’, cuando Nadal tumbase definitivamente la oposición este joven y prometedor alemán.

 

 

Nadal logra un histórico octavo título en Roma.

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El español levanta su 32º ATP World Tour Masters 1000.

Una jornada para la historia en Roma. En una tarde ya imborrable sobre la tierra batida del Foro Itálico, Rafael Nadal levantó su octava corona del Internazionali d’Italia – ampliando su registro como jugador más destacado en la historia del torneo. En uno de los eventos clave de la gira de arcilla, el español tomó su 78º título ATP World Tour y aseguró su ascenso al N° 1 mundial desde este lunes por 174ª semana en su carrera.

El balear subrayó su autoridad en la superficie más lenta del circuito para desmontar por 6-1, 1-6 y 6-3 el juego del alemán Alexander Zverev, destronando así al vigente campeón del torneo. Nadal levanta así el 32º título ATP Masters 1000 de su carrera y el segundo de este calibre en la temporada 2018 (Montecarlo), remarcando su estatus como líder histórico de coronas de la categoría en el ATP World Tour.

La Final de Roma congregó a los dos grandes protagonistas de la gira de arcilla. Con dos copas en la superficie en 2018 incluyendo un ATP Masters 1000 por cabeza (si Nadal coronó el Barcelona Open y el Monte-Carlo Masters, Zverev respondió con el Open de Munich y el Madrid Open), Rafa y Sascha pisaron la pista con credenciales más que probadas.

Y las curvas no tardaron en llegar. Con determinación para lanzar dejadas y acelerar como un rayo, Zverev rompió el servicio de Nadal en el primer juego del encuentro. La amenaza no pudo ser mejor aceptada por el español, que enlazó los seis siguientes juegos adivinando siempre las intenciones su rival.

Ante las bolas cortas de Sascha, Rafa respondió con unos reflejos perfectos en la cinta (8/8) y una voracidad temible al resto. Si Zverev coronó la Caja Mágica días atrás sin conceder una rotura en todo el torneo, Nadal le infligió hasta tres quiebres apenas en la primera manga. Con una posición muy retrasada al resto, comenzando el intercambio a más de cuatro metros de la línea de fondo, Nadal ganó tiempo hasta hacer que el alemán apenas ganara cinco puntos con su servicio en el primer parcial.

Que Zverev es un jugador especial quedó claro de inmediato. Ante un rival jamás batido, con la primera manga todavía caliente y la responsabilidad de proteger la copa entre manos, el de Hamburgo levantó un 0-5 en un puñado de minutos para sentenciar el segundo parcial. En una manga donde Nadal apenas pudo conectar un golpe ganador por los 12 de Zverev, el jugador de Hamburgo encontró la oportunidad para restablecer el equilibrio.

La supervivencia fue la clave para tomar la corona de Roma. Zverev mantuvo el impulso del segundo parcial, sumiendo a Nadal en un amenazador 1-3 hasta la llegada de la lluvia. Intentos por reanudar el encuentro fueron en vano hasta que, con 2-3 en el marcador y una rotura favorable a Zverev, los jugadores acudieron durante una hora al vestuario.

El regreso a pista fue el puro reflejo del campeón español. Con el agua al cuello y el margen de error justo para aspirar a la copa surgió la mejor versión de Nadal. Con una velocidad de piernas antológica, una fe infinita y cruzando el juego sobre la derecha de Zverev, el mallorquín encadenó los últimos cuatro juegos del partido para tomar una victoria histórica en Roma.

Un esfuerzo total que permitió a Nadal frenar una racha de 13 victorias consecutivas de Zverev, reciente campeón sobre la tierra batida de Múnich y Madrid.

Enfrentado a uno de sus principales rivales en la actualidad, Nadal aprovechó el duelo de Roma para trazar una línea firme. El español estiró su impecable dominio ante el joven jugador alemán, al que ya domina por 5-0 en su historial head to head.

En Roma, conocida como la Ciudad Eterna, Nadal grabó a fuego su respeto en el ATP World Tour.