Tottenham 0-2 Liverpool: El Real Madrid ya tiene sucesor.

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Los ‘reds’ suceden a los blancos como campeones de la Champions League tres años después con un 0-2 gracias a los goles de Salah -de penalti- y Origi.

Se la sentía suya desde hace un año, cuando perdió de forma cruel en Kíev ante el Real Madrid, que tres años después cede la corona de Campeón de Europa a un Liverpool más convencido que nadie de sus propias posibilidades. Capaz de mutar entre dos versiones muy distintas con respecto al equipo que aplastó al Barcelona en Anfield y el que ahogó al Tottenham en la Final del Wanda Metrpolitano, se hizo con el título tras un buen arranque que les brindó a los reds un penalti por manos de Sissoko que tuvo que refrendar el VAR para que Salah adelantara a su equipo cuando no habían pasado siquiera dos minutos de juego.

Ello coartó, y de qué manera, a un Tottenham intimidado por la fastuosidad del escenario, el tempranero gol que hundió la moral de los hombres de Mauricio Pochettino y la convicción e intensidad de un Liverpool que jugó la Final como si se tratara de un día más en la oficina. Fueron a ganar y no titubearon en el camino aunque pudieron matar el partido en la primera parte y no lo hicieron. Tras el 0 a 1 Jürgen Klopp dio órdenes de mantener la templanza y el Liverpool no quiso hacer sangre, limitándose a aguantar a un Tottenham incapaz de rematar a puerta durante los primeros cuarenta y cinco minutos mientras Salah y Robertson lo intentaban desde la distancia pero primero la zaga de los Spurs y luego Hugo Lloris desviaron a córner.

Lo cierto es que ninguno de los dos equipos fue demasiado generoso en cuanto a juego y ocasiones durante la primera parte pero es bien sabido que el Tottenham no había logrado ponerse por delante en el marcador en ninguno de los trece partidos europeos esta temporada y, sin embargo, ahí estaba. Dispuesto a todo en la segunda parte y arrastrado por un Harry Kane muy lejos de su mejor forma debido a una lesión que casi le deja sin Final pero con una gigantesca influencia en el juego ofensivo de su equipo fue acercándose a la porteria rival. Por lo pronto, Eriksen logró imponerse en la zona ancha pero en los últimos metros tanto Dele Alli como Son Heung-Min se mostraban todavía excesivamente imprecisos.

Pero no permitió mucho más el Liverpool, que reaccionaría con un remate de Milner que se marchó fuera rozando el palo y otra acción de Mané que no fue gol de milagro. Y a eso se agarraba el Tottenham, que intentó volver a sorprender con una tímida vaselina de Dele en el primer remate a puerta del equipo londinense en todo el partido y que Allison desintegró sin mayores dificultades. Mientras, el cansancio hacía mella en un Tottenham que rechazó rendirse pero que vio como ninguna de sus ocasiones encontraba, ni por asomo, al brasileño despistado. Esta vez el portero transmitió al Liverpool la seguridad que no sintió en la Final del año pasado y se fue al ataque para que, de nuevo Origi con un latigazo seco, subiera el 0 a 2 en el electrónico que tanto acabó con la esperanza de los Spurs como coronó a un Liverpool intratable en Europa y que corrigió con esmero la única asignatura pendiente que la temporada pasada le privó verse como el mejor equipo del continente.

Liverpool 4-0 Barcelona: Histórica remontada en Anfield.

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Un desconocido barça vio como un fiero conjunto inglés se levantó del 3-0 en la Ida y certificó su pase a la Final de la Champions League.

El Liverpool logró una de las remontadas más impresionantes de la historia tras vencer 4-0 al Barcelona (4-3 global) en la Vuelta de la Semifinal de la UEFA Champions League, en Anfield.

El primer gol de los locales llegó rápido, apenas a los cinco minutos, tras un fallo garrafal de Jordi Alba por la parte izquierda, donde recuperó Sadio Mané que se marchó hacia el área y cedió a Jordan Henderson, cuyo disparo fue contneido por Ter Stegen, pero el rechace quedó a los pies de Divock Origi, que remató a placer.

Los Reds mantuvieron una alta intensidad en los primeros minutos, pero el Barcelona respondió y equilibró las acciones, incluso mereciendo el empate en alguna ocasión. Llegó el descanso con la sensación de que, si bien el Liverpool no estaba muerto, el Barça tenía la serie bajo control salvo una catástrofe.

La catástrofe comenzó al minuto 54. Volvió a errar Jordi Alba, Alexander Arnold se hizo con el balón, recorrió unos metros y lanzó un pase raso hacia la posición de Georginio Wijnaldum, que entró con todo para fusilar a Ter Stegen, que alcanzó a tocar pero no pudo evitar el gol.

Y apenas dos minutos después, el tercero.  Centro de Shaqiri desde la banda izquierda y nuevamente apareció Wijnaldum, que de cabeza se convirtió en el primer suplente de la historia en marcarle dos goles al Barcelona en un mismo partido de la Champions League.
El derrumbe del Barcelona se concretó al 79′ con uno de los goles más insólitos de la historia. En un tiro de esquina por la banda derecha toda la defensa del Barcelona dio la espalda al balón, Alexander-Arnold  se dio cuenta y sacó rápido a la llegada de Origi, que remató sin marca para consumar la remontada.
El Liverpool buscará ahora su sexto título en la máxima competición europea ante el Tottenham.

Barcelona 3-0 Liverpool: Messi y la suerte dejan al barça a las puertas de la Final.

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El que perdona siempre la paga. La máxima del fútbol se cumplió en la Ida de la Semifinal de Champions. El Liverpool fue infinitamente mejor que el Barça, pero la fortuna y Leo Messi determinaron que los culés hayan conseguido poner pie y medio en la Final de Madrid del próximo mes de Junio.

Los chicos de Klopp quitaron el balón al Barça, le hicieron correr, les hicieron sufrir como nunca y se fueron con tres goles en contra para la vuelta en Anfield Road. Los culés, con muy poco, consiguieron marcar gracias a la inspiración de Luis Suárez –en su versión más marrullera y letal– y un rato de Messi –vaya obra de arte marcó–.

Los británicos, totalmente desatados y descarados, perdonaban a la hora de dar el último pase, mientras que Coutinho amenazaba a sus ex compañeros con varios disparos de fogueo. El Barça lo estaba pasando mal y no lo ocultaba la cara de un Valverde descompuesto. Pero cuando peor parecían los culés apareció la conexión entre Jordi Alba y Luis Suárez para que el uruguayo culminase en plancha un gol de cazador.

El impresionante ritmo de juego del Liverpool dejaba al Barça con la lengua fuera y eran hasta los propios culés los que perdían tiempo para tomar un poco de aire. Los visitantes, sin embargo, seguían empeñando en dar el último pase más difícil todavía sin llegar a conseguir rematar la faena para empatar.

Los culés, sin embargo, necesitaban muy poco para conseguir un gol y eso quedó demostrado en el minuto 74. Una acción embarullada obró el segundo tanto azulgrana. Messi buscó en profundidad a Sergi Roberto y el rechace cayó en la rodilla de Luis Suárez estrellando el balón en el larguero. La suerte se alió con los locales cayendo el rechace en las piernas de un Messi que sólo tuvo que empujarla. ¿Quizá era el guiño a la suerte del futuro campeón?

Klopp, quien tardó muchísimo en hacer los cambios, sacó a Firmino a diez minutos del final en busca del tanto que les pudiese meter en la eliminatoria. Pero el que ya se estaba desatado fue un Messi que firmó una obra de arte para poner el tercero culé. Él se lo guiso sacando una falta que en realidad realizó él aprovechando que el arbitro no estaba atento para propinar un puñetazo a Fabinho y él se lo comió culminando una falta impresionante desde 30 metros que entró por la escuadra.

Los locales se colgaron del larguero en los minutos finales. Perdieron tiempo como si fuesen un equipo pequeño para conservar un resultado que les pone con pie y medio en la final. El Liverpool no tuvo su noche de cara al gol, mientras que los locales consiguieron un premio excesivo para el fútbol desplegado. La noche en la que el Barça fue menos Barça que nunca se llevó el premio gordo.

Bayern Munich 1-3 Liverpool: Victoria en Munich para pasar de ronda.

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El equipo de Klopp fue efectivo de visitante y ganó 1-3 en Alemania con un doblete de Mané y otro gol de Van Dijk. No fue suficiente para los bávaros el tanto en contra de Matip.

Liverpool jugó a gran nivel y se impuso en la Vuelta ante el Bayern Munich, en el Allianza Arena, con un contundente 1-3 que lo mete en los Cuartos de Final de la Champions League.

El empate a cero en la Ida obligó a ambos a salir a buscar la victoria y el primero que tuvo la gran ocasión fue el equipo de Jurgen Klopp. No falló. Sadio Mané encaró al área, aprovechó una apurada salida de Manuel Neuer y con un rodeo desconcertó al portero alemán para picarsela por encima. Golazo en el minuto 26 en Alemania.

Las prisas del Bayern por ir a buscar el empate casi despierta el 0-2, pero Neuer se redimió y sacó un buen disparo cerrado de Andrew Robertson. Los bávaros consiguieron igualar en una escapada de Serge Gnabry, que buscó en un remate cruzado y encontró la pierna de Joel Matip para mandarla dentro de su propia porteria.

Todo se terminó en Munich al minuto 69. Virgil Van Dijk se elevó más que todos tras un córner desde la derecha y anotó el 1-2. Otra vez, el Bayern estaba obligado a marcar dos veces para pasar de ronda. Los Reds se cerraron bien y aprovecharon la desesperación del rival.

En el 84′, Mohamed Salah esperó el momento justo para enviar un centro pasado al segundo palo y que llevó a Mané a convertir de cabeza, su doblete, que finiquitó la eliminatoria. Liverpool dio un paso firme fuera de casa para meterse en Cuartos de Final de la Champions League.

Liverpool 0-0 Bayern Munich: Valioso empate en Anfield para los reds.

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El club inglés empató 0-0 con los bávaros en el partido de Ida de los Octavos de Final de la Champions League.

Liverpool no pudo sacar diferencia en su casa en el partido de Ida de los Octavos de Final de la Champions League ante Bayern Munich, empató 0-0 y ahora se aferrará a lograr un gol de visitante para eliminar al club bávaro. En cambio para los alemanes la noche hubiera sido redonda si hubiera logrado algún gol de visitante y no el 0-0 final.

Liverpool dominó la pelota en gran parte del juego y fue el equipo que más insistió en ataque, no obstante, el orden de los alemanes fue clave. En la primera parte los locales tuvieron dos claras opciones de gol, pero no fueron efectivos. Con el paso del tiempo, los visitantes se sintieron cómodos y lograron entrar en una zona de confort, pendientes de algún error de los reds, que nunca apareció.

El próximo 13 de Marzo se jugará el partido de Vuelta en el Allianz Arena de Múnich, en donde el club alemán deberá cuidarse de no recibir goles en condición de local. Uno de estos dos grandes de Europa avanzará a los Cuartos de Final.

Real Madrid 3-1 Liverpool: Bale corona a un Real Madrid de leyenda.

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El galés, desatado con un doblete. El 2-1, con una tijera para la Historia. El club blanco conquista la Decimotercera y una marca majestuosa.

El fútbol es un deporte de engaño. Y como tal, la Final de Kiev comenzó como nadie hubiese imaginado. Lo que se esperaba un combate entre pesos pesados repartiendo puñetazos por doquier resultó ser una primera parte con más amagos que golpes reales. Bueno, al menos en lo que se refiere a los goles. Porque para golpes, los de Salah y Carvajal, que a la media hora y con apenas cuatro minutos de diferencia tuvieron que abandonar el campo lesionados y entre lágrimas. Lo del egipcio, el primero en caer, es en su hombro tras una mala caída en una acción con Ramos. Lo de Carvajal es muscular al dar un taconazo in extremis en línea de fondo. El uno iba camino de ser la figura mundial del año, mientras que el otro, desconsolado por pensar que dice adiós a Rusia, ya se perdió la EURO 2016 por lesión también en la Final de Milán. La competición más feroz vista antes del descanso fue la de la crueldad de las lesiones con dos jugadores que siempre merecen otro final diferente.

El descanso sirvió para que ambos equipos se quitarán el corsé que reflejaba el marcador. Todos los goles racaneados en la primera mitad empezaron a caer sin descanso. Y es que apenas tardaron diez minutos en convertir dos goles. Al igual que las lesiones, los tantos también llegaron a pares. Primero fue el de Benzema, haciendo de Raúl para retratar a Karius. Iba a sacar con la mano y puso el pie por medio para que el balón se introdujese llorando en las mallas. Ni el ‘7’ trató tan mal a sus porteros nunca. Eso sí, le duró muy poco la alegría a los blancos, pues apenas en la jugada siguiente Mané logró la igualada al desviar un testarazo de Lovren por encima de Ramos en un córner. Quién lo iba a decir: Benzema siendo el pillo, y Ramos siendo el pillado.

Sin embargo, la cosa no iba a quedar ahí. En sólo quince minutos se vio más fútbol que en quince partidos de Liga. De cualquier liga, en realidad. Y por si no fuera suficiente, también se vio un gol de esos que no se repiten en quince años. O dieciséis, por ser más concretos. Porque desde que Zidane metiese su histórico gol de volea en Glasgow en 2002 no se veía nada igual en una Final de Champions League. La rúbrica era de Gareth Bale, que llevaba un minuto en el campo y seguramente ni había tocado el balón aún. Ni había salido a calentar siquiera. Y aun así, dibujó un gol de tijera inimaginable, de dibujos animados. Menos plástico que el de Ronaldo en Turín, pero más importante. Una chilena directa a la Historia para poner en ventaja a los blancos. God Save The Welsh.

Como ya sucedió en Turín, tal gol ejerció de anestesia para el rival, que no supo cómo responder a semejante peso de belleza y contundencia. Y así el Liverpool se fue consumiendo poco a poco. Se sabía que era difícil que le aguantase el físico hasta los minutos finales, pero si le añades además la lesión de Salah, y el guantazo que supuso la remontada de Bale nada más lograr el empate, levantarse de todo a la vez fue imposible ya. De ahí que los Reds poco a poco se fueran difuminando ante el abrumador dominio blanco. Entre Arnold y Karius alargaron la agonía, pero el meta del Liverpool volvió a quedar en evidencia a un tiro lejano de Bale que tampoco fue capaz de despejar.

Quién se lo iba a decir al galés, nombrado mejor jugador del partido con sus dos goles. Máxime cuando se quedó fuera del once de Kiev. Quién se lo iba a decir a Benzema, el más criticado durante toda la temporada. Pero sobre todo, quién se lo iba a decir a Zidane, cuando llegó al Real Madrid hace tres años. Con el galo en el banquillo, el club merengue ha conseguido tres Champions consecutivas, lo que sólo habían logrado antes el Bayern de Beckenbauer, el Ajax de Cruyff y el Real Madrid de las Cinco Copas. Ahora, este Madrid de Zidane marcha por la Historia del fútbol ya sólo detrás de ese equipo merengue de los años 50. Con cuatro Orejonas en cinco años se ha ganado todo el derecho. Ni la Gran Bretaña pudo esta vez con la Armada Invencible.

Roma 4-2 Liverpool: Los Reds lucharán con el Real Madrid por la Champions League.

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El conjunto inglés se medirá a los blancos en Kiev con el título europeo en juego. Los romanistas se quedaron sin tiempo para realizar el milagro.

El Liverpool completó su trabajo el miércoles en la Semifinal de la Champions League y se metió en la Final que se jugará el 26 de mayo, en Kiev, ante el bicampeón de la competición, el Real Madrid. El conjunto Red cayó por 4-2 ante la Roma en el Estadio Olímpico y le valió para avanzar tras el 5-2 de la Ida en Anfield.

Aunque los de Jürgen Klopp nunca perdieron los estribos, ‘La Loba’ no se lo puso fácil yendo al ataque en cada momento y presionando bien arriba. De cualquier manera, los Reds aprovecharon bien sus espacios en el primer tiempo y lograrían marcar dos goles que después serían irremontables.

Primero apareció Sadio Mané, tras un gran pase de Roberto Firmino, mientras que Georginio Wijnaldum volvió a poner en ventaja a los ingleses tras el empate parcial por el gol en propia de Milner. El que estuvo bastante impreciso fue Mohamed Salah, pero esta vez su equipo no lo necesitó. En cambio, el que fue clave fue el portero, Loris Karius, quien evitó varios goles del rival, sobretodo en la segunda parte cuando la Roma se fue con todo al ataque.

Los italianos dejaron la competición con la cabeza en alto: Edin Dzeko logró empatar en el segundo tiempo y Nainggolan marcó dos goles más para cerrar el 4-2. No le alcanzó para pasar, pero sí para evidenciar las carencias defensivas de un Liverpool que deberá mejorar si quiere soñar con arrebatarle la ‘Orejona’ al Real Madrid.

Liverpool 5-2 Roma: Goleada agridulce.

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El equipo de Klopp sacaba una clara ventaja, pero dos tantos del conjunto italiano en los últimos 10 minutos cambiaron el panorama.

Liverpool confirmó el mote de temido que tan bien le había atribuido Steven Gerrard, una leyenda del club de Merseyside, previo a la Ida de la Semifinal de la UEFA Champions League. Los Reds demostraron su enorme poderío en Anfield al derrotar con contundencia por 5-2 a la Roma, resultado que lo deja prácticamente clasificado para Kiev.

El equipo italiano apenas pudo apretar y hacer sentir rigor en los primeros instantes del partido, en el que presionó alto y hasta llegó a asustar al dueño de casa con un fuerte disparo de Aleksandar Kolarov al poste. Pero los siguientes minutos fueron de dominio absoluto de los pupilos de Jürgen Klopp.

Sadio Mané fue el más peligroso por su velocidad aunque careció de efectividad: falló un mano a mano con Alisson e impactó mal otro remate dentro del área. Luego, el juez de línea invalidó su gol por clara posición adelantada y el Liverpool, pese a la superioridad, no conseguía romper la igualdad.

Hasta que el monumental Mohamed Salah golpeó a los 35 minutos al acomodarse rápido en el área grande y despacharse con un zurdazo que dio en el travesaño y se coló en el ángulo superior derecho de la portería del portero brasileño. A segundos de marcharse al descanso, Roberto Firmino habilitó al egipcio y éste definió al picar el balón por encima del portero para desatar una nueva celebración.

El segundo tiempo no cambió la tónica y Liverpool lució aún más arrollador: Salah asistió a Mané, quien sólo debió empujar la pelota a portería vacía para extender la diferencia. Más tarde, el protagonismo lo tuvo Firmino, con su doblete en apenas 7 minutos tras las habilitaciones de Salah y James Milner, acciones que terminaron por hundir a los de Eusebio Di Francesco.

Aunque la tranquilidad local y la necesidad visitante se puso en evidencia en los últimos 10 minutos de juego. Edin Dzeko recorto distancias y no perdonó a Loris Karus al quedar cara a cara y el argentino Diego Perotti castigó de penalti para un nuevo tanto que hace que los romanos se sintieran con vida.

Manchester City 1-2 Liverpool: Salah y Firmino dejan fuera de la Champions a Guardiola.

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El elenco red tuvo que sufrir en el primer tiempo ante los “Citizens”, pero Salah encontró el empate en la segunda parte que terminó de sellar Firmino.

El Liverpool se clasificó para la Semifinal de la Champions League tras ganarle por 1-2 como visitante al Manchester City y así liquidar la serie de cuartos a su favor tras la gran victoria por 3-0 en Anfield.

Aunque le tocó sufrir a los de Jürgen Klopp en el primer tiempo: en una de las primeras de riesgo para el City, Gabriel Jesús marcó para darle esperanzas a sus fanáticos. El resto de los primeros 45 minutos fueron todos celestes, pero no pudieron encontrar el gol que los ponía a un paso de la remontada.

 Lo peor ya había pasado para el Liverpool, que salió de vestuarios con las energías renovadas. Ya con las líneas más adelantadas, los de rojo terminarían encontrando el gol vital para su clasificación desde los pies de Mohamed Salah, tras un rebote largo de Ederson. Firmino volvía a golpear en la portería de Ederson tras una mala salida de Otamendi.

Así, el Liverpool logró aguantar la embestida celeste en el Etihad Stadium y pasa a la ronda de los cuatro mejores de la máxima competencia europea. Mientras tanto, las grandes expectativas del equipo de Pep Guardiola se evaporaron en los Cuartos de Final.

Liverpool 3-0 Manchester City: Noche historica en Anfield.

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Los Reds jugaron una primera parte fenomenal y ahora viajarán a Manchester con un pie en las semifinales.

En el duelo de Ida de los Cuartos de Final de la Champions League el Liverpool le ganó en Anfield 3-0 al Manchester City, uno de los favoritos de la competición, y quedó muy bien parado de cara al partido de Vuelta del próximo martes.

El conjunto rojo fue eléctrico en los primeros 30 minutos de partido. Primero, abrió la cuenta a través de Mohamed Salah, quien aprovechó un rebote dentro del área para liquidar a Ederson. Luego, aumentó Oxlade-Chamberlain, con un estupendo remate de 25 metros. Mientras que Sadio Mané se encargó de sacar tres goles de ventaja con un gran cabezazo al segundo palo.

Un primer tiempo perfecto para los de Jürgen Klopp, quienes se aprovecharon de un Manchester City que arrancó el partido desaparecido. Los de Guardiola intentaron mostrar alguna forma de reacción en la segunda parte, pero el daño ya estaba hecho.