Melbourne es de Djokovic.

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El serbio suma 7 títulos en el Open Australia.

Melbourne. 7:46 PM. Fue la hora a la que empezó a volar la primera pelota por encima de la red de la Rod Laver Arena en uno de esos partidos que pueden marcar la historia. Novak Djokovic y Rafael Nadal, los dos principales favoritos a la corona en el Open Australia, se presentaban el Domingo en la cita por el título. El serbio, con el objetivo de sumar el séptimo en la pista dura australiana; el español, para tratar de completar el Grand Slam por segunda vez. Pero fue el N° 1 del Ranking ATP quien dio el golpe de autoridad por 6-3, 6-2 y 6-3, en dos horas y cuatro minutos.

Se puede debatir si es una de las rivalidades más grandes de la historia, pero lo que nadie discute es que es la más repetida de todos los tiempos. Hasta 53 capítulos acumulan ya, y el del Domingo era uno de esos partidos que pueden cambiar dinámicas, por la magnitud del escenario, las estadísticas, los récords y el título que estaba en juego. Y fue Djokovic quien escaló hasta los 15 Grand Slam, y se sitúa a dos de los 17 de Nadal y a cinco de los 20 de Federer.

Fue el serbio el que mejor supo gestionar la tensión inicial, muy cómodo en una situación en la que ya se había encontrado hasta en seis ocasiones antes -y siempre salió como ganador- además de la confianza producto de su última victoria en la Semifinal de Wimbledon 2018. Aquel encuentro supuso un giro a la temporada de Djokovic. A partir de entonces acumuló un parcial de 29-3, que le permitió arrebatarle al español el N° 1 del Ranking ATP al final del curso.

La tranquilidad de Djokovic fue el mejor bálsamo para encarar la Final en Melbourne Park. En sintonía en todo momento con la pelota, dibujando con facilidad todos los ángulos posibles, dominó desde el fondo de la pista al manacorense en los intercambios más largos y apenas sufrió con su servicio. No obstante, el de Belgrado dejó escapar un único punto en sus juegos con el saque en el primer set (20/21).

A Nadal le costó tomar el pulso al partido, sin las sensaciones en el golpeo de los días anteriores vio cómo Djokovic sumó 13 de los primeros 14 puntos en juego. Un parcial de 3-0 fue una distancia demasiado amplia ante el 6 veces campeón del Abierto de Australia para remontar la manga inicial. El balear lo intentó, poniendo más coraje que muñeca hasta que a la media hora de partido soltó la mano y la pelota empezó a correr cada vez que besaba sus cuerdas. Era tarde para darle la vuelta a un set que Djokovic cerró (6-3) en 36 minutos, pero no para seguir compitiendo.

El cielo fue tomando colores de fuego a medida que la raqueta de Djokovic ardía. Sin compasión. Ni siquiera importó que Nadal elevara su nivel en los juegos con su saque y fuese valiente cuando su rival ponía la pelota en juego. El español elevó el riesgo en sus tiros de fondo ante la facilidad de su rival para contestar a cada uno de sus golpes. Pero en el quinto juego el balcánico volvió a dar otro puñetazo sobre la mesa en forma de break. Trató de responder de inmediato Nadal, llegando al deuce por primera vez al resto hasta en dos ocasiones (2-3, 40-40), pero no encontró la oportunidad de quiebre.

Djokovic detuvo en seco el intento de reacción de Nadal con cuatro juegos seguidos. Un 78% con primeros saques y un imponente balance de 11 winners y sólo un error no forzado explicaron una estadística en el segundo set, en la que el serbio duplicó en puntos ganados (30-15). A pesar de que el español trataba de afinar su juego, el principal favorito en Melbourne apenas sufría.

En ese decorado con viento a favor, sin esfuerzo aparente y con total superioridad, Djokovic volvió a firmar un break en el tercer juego de la tercera manga (5/8 en el partido) para escaparse de nuevo 3-1. Nadal, al que jamás puede reprochársele la actitud aún en un día con colores grises para él, encontró su primera opción de break con 3-2, 30-40. Pero el serbio estaba tocado por una varita, que constató en una impecable hoja de servicios con 34 winners y sólo 9 errores.

El español no pudo recuperar la distancia perdida y Djokovic volvió a gritar al mundo que Melbourne es su territorio. Comenzó en 2008, continuó en 2011, 2012, 2013, 2015 y 2016, y lo confirmó en 2019.

“Voy a seguir trabajando y peleando para tener opciones de ganar los títulos más grandes”, aseguró Nadal durante la ceremonia de entrega de trofeos. “Haré lo posible para volver a tener oportunidades en el futuro. Cuando no puedo competir lo que más añoro es estar en ese pasillo y sentir vuestro aprecio”.

Nadal nunca había perdido una final de Grand Slam en tres sets. En sus siete derrotas anteriores en el partido por el título siempre había ganado al menos un parcial. El español se queda con un récord de 17-8 en la última ronda en un torneo de esta categoría.

Nadal gana el duelo generacional para llegar a la Final en Melbourne.

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El español peleará por su segunda corona en el Open Australia diez años después.

Rafael Nadal y Stefanos Tsitsipas se citaron este Jueves en la Rod Laver Arena en un duelo generacional. En un pulso de presente contra futuro. En una batalla de veterano frente a aspirante. Pero ambos con un mismo objetivo: la Final del Open Australia. Y la balanza se decantó del lado de la madurez del campeón de 17 Grand Slam, que tratará de sumar uno más, después de derrotar al griego por 6-2, 6-4 y 6-0 en una hora y 46 minutos.

12 años y 70 días de distancia les separan, en lo que supone la novena diferencia de edad más grande en la historia de la Semifinal de Grand Slam (Era Open). Nadal, de 32 años y 238 días, y Tsitsipas, de 20 años y 168 días, se medían por tercera vez. Hasta entonces, el español se había impuesto en todos los antecedentes que registraba el head to head (Barcelona y Canadá), y esta vez la historia no cambió.

En un día en el que Melbourne ardió superando los 40 grados en el termómetro por primera vez desde que arrancó el torneo el pasado 14 de enero, el manacorense se ganó el derecho a pelear por una nueva corona en el Abierto de Australia diez años después. No obstante, será su quinta final en Las Antípodas y la número 25 de su carrera en un torneo de Grand Slam.

Y eso que Tsitsipas no padeció la inexperiencia en su primera Semifinal en un Grand Slam. El griego empezó a jugar el partido antes de que la pelota empezara a volar por encima de la red, ocupando la silla que habitualmente había elegido su rival en sus partidos anteriores en el torneo. Poco después en la pista, tampoco le tembló el pulso en los primeros intercambios.

La primera acción del encuentro fue un saque-red del N° 15 del Ranking ATP. Fue una declaración de valentía, personalidad y agresividad desde el principio. No obstante, de los primeros ocho puntos, Tsitsipas se apuntó seis para colocarse 0-1, 15-30. El español salvó el juego y fue a partir de entonces cuando se desató su mejor versión. La misma que arrolló a sus cinco rivales anteriores sin conceder un set.

Con 30-30 en el tercer juego el guion cambió. Nadal conectó una derecha paralela en la esquina que le dejó el primer break del encuentro en bandeja. A partir de entonces, el ritmo del partido aceleró con una sucesión de juegos en blanco con el servicio. Hasta el 4-2 cuando el griego cometió dos dobles faltas con 40-15 a su favor. El cabeza de serie N° 2 firmó un nuevo break para cerrar con su saque (6-2), con el que firmó un 100% de puntos con primeros (11/11).

En el segundo set Tsitsipas sofocó el primer intento de Nadal de dar un nuevo zarpazo al marcador. En el quinto juego el español enlazó un golpe de magia que coló entre la silla del juez de silla y el poste de la red con la derecha, un error del griego y un golpe de suerte con la red para ponerse 0-40. Pero el heleno salvó el peligro con cinco puntos seguidos y demostrando su habilidad en la volea.

Los servicios marcaron el desenlace del set. Con 4-4 Nadal exhibió un manual de recursos ilimitado que le valió para encontrar dos nuevas oportunidades de quiebre. La primera no la pudo materializar tras estrellar un intento de passing de derecha en la red. Pero en la siguiente (1/5), precisamente un error con la volea de Tsitsipas le dio el break. Un 86% de primeros saques y un equilibrado balance de 10 winners y 4 errores marcaron una hoja de servicios suficiente para adelantarse dos sets a cero.

Nadal apagó cualquier intento de remontada de su rival desde el inicio del tercer parcial. Otro break, que confirmó a continuación con su servicio, lo situó por delante en el marcador 2-0. Lejos de conformarse, el balear volvió a sacar un manual de derechas, globos y sutileza en la red. Potencia y muñeca. Talento. Así llegaron dos quiebres más (6/11 en el partido) y la puntilla final (6-0).

El Domingo, el español buscará su segunda corona en el Open Australia, diez años después de conseguir la única copa que ha levantado en Melbourne Park. Será ante el N° 1 del mundo Novak Djokovic.

Nadal tampoco titubea ante Tiafoe en Melbourne.

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El español acumula 30 semifinales de Grand Slam en su carrera.

Es como un tren de alta velocidad que viaja sin paradas hacia el título como único destino. O eso al menos es lo que pretende Rafael Nadal y lo que desprende su raqueta tras una nueva exhibición en la Rod Laver Arena, esta vez frente a Frances Tiafoe al que se impuso con superioridad por 6-3, 6-4 y 6-2. El español puso rumbo a Semifinal del Open Australia en apenas una hora y 47 minutos.

La victoria del 17 veces campeón de Grand Slam le permite asegurarse una plaza en su trigésima semifinal en un torneo de esta categoría, que lo sitúa únicamente a una del total de presencias que sumó Jimmy Connros, el tercer clasificado en este ranking histórico.

Además, se trata de la sexta vez en su carrera que el manacorense consigue una plaza en la Semifinal en Melbourne desde que llegó por primera vez en 2008 (p. con Tsonga). Repitió en 2009 (v. a Verdasco), 2012 (v. a Federer), 2014 (v. a Federer), 2017 (v. a Dimitrov) y este curso vuelve ante Stefanos Tsitsipas, que poco antes de que el español cerrara su pase a Semifinal hizo lo mismo frente a Roberto Bautista Agut.

Si bien en Semifinal tendrá que medirse al griego de 20 años y en la tercera ronda ya había derrotado a De Miñaur, de 19, este Martes encontró enfrente a otro de los miembros de la Next Gen ATP. A sus 21 años recién cumplidos el pasado Domingo, el estadounidense llegaba con una lista de víctimas entre las que se encontraban el favorito N° 5 Kevin Anderson o el N° 20 Grigor Dimitrov. Pero el primer duelo en el head to head con el N° 2 del Ranking ATP se decantó del lado del más experimentado.

Nadal apenas tardó en marcar distancia. Tal y como ha demostrado durante sus partidos anteriores, lució la misma rapidez de piernas, velocidad de muñeca y confianza para en apenas seis minutos cerrar el primer break de su lado (2-0). Con una derecha letal movió como quiso a Tiafoe. Por si fuera poco, se mostró muy seguro con el servicio. Tanto que en el set inicial se adjudicó los 15 puntos que puso en juego con su primer saque, acompañado de 4 aces.

El primer set se esfumó en apenas media hora, gracias a aquel break prematuro que fue una distancia insalvable. A pesar de los esfuerzos del americano por tratar de engancharse al partido, Nadal siguió mandando, imponiendo un ritmo muy alto en los intercambios para acabar desgastando a su rival.

El español no levantó el pie del acelerador. El segundo set empezó como terminó el anterior: con juego para Nadal. De nuevo en forma de break, se escapó 2-0 en el marcador. Y cuando Tiafoe trató de recuperar la distancia hasta en dos ocasiones en el cuarto juego, el balear salvó ambas situaciones de peligro. Una vez más, la ventaja fue suficiente para encarrilar el encuentro.

Y como si de un déjà vu se tratase, el español estrenó la tercera manga igual que las anteriores. Una vez más un break confirmado con su saque lo puso en la rampa de lanzamiento hacia Semifinal (2-0). Nadal no dejó escapar la oportunidad para abrochar el partido con una hoja de servicios en la que figuraron 11 saques directos, un 84% de puntos ganados con el primer saque, 29 golpes ganadores y 4 breaks convertidos en 8 oportunidades.

El cabeza de serie N° 2 firmó en el Open Australia su victoria número 60, superando las 58 que registra en el US Open, las 48 de Wimbledon y aún lejos de las 86 en 88 partidos que firma en Roland Garros.

Para seguir ampliando su registro personal tendrá que batir en Semifinal a una de las revelaciones del torneo: Stefanos Tsitsipas. Eso sí, Nadal ya sabe lo que es derrotar al griego en sus dos enfrentamientos anteriores sobre la tierra batida del Barcelona Open (6-2 y 6-1) y la pista dura del ATP Masters 1000 de Canadá (6-2 y 7-6[4]). Este jueves se librará otra batalla con la Final de Australia en juego.

Nadal roza la excelencia ante Berdych.

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El español se presenta en Cuartos de Final del Open Australia por 11ª vez.

Era la primera piedra de fuego en Melbourne, el primer test para calibrar el verdadero nivel con el que Rafael Nadal había aterrizado en la segunda semana del Abierto de Australia. Y el español estuvo cerca de alcanzar la excelencia en su duelo de Octavos de Final frente a Tomas Berdych, tras imponerse por 6-0, 6-1 y 7-6(4), en dos hora y cinco minutos. De esta manera, suma ya 11 presencias en los cuartos de final del primer Grand Slam del curso.

El manacorense, que saltó a la Rod Laver Arena al ritmo de Promises de Calvin Harris, borró de la pista al checo que llegaba después de un gran inicio de temporada. No obstante, había acumulado un récord de 7-1 hasta el domingo pisando la final de Doha (p. con Roberto Bautista Agut) confirmando su recuperación tras una lesión de espalda el pasado curso.

A pesar de que el campeón de 17 Grand Slam dominaba el head to head por 19-4 antes de que la pelota empezara a volar por encima de la red en la central de Melbourne Park, aún estaba en el recuerdo el contundente resultado que Berdych infligió a Nadal en el mismo escenario en la ronda de Cuartos de Final en 2015 (2-6, 0-6, 6-7[5]).

Fue como si el español deseara sacarse aquella espina. Pasó por encima de su rival en el primer set, lo ahogó contra la lona, lo sometió a sus golpes y acabó sentenciando con un ‘rosco’. A pesar de que Nadal tuvo que levantar un punto de quiebre en el juego inicial, completó una estadística con 9 golpes ganadores, 3 breaks convertidos en 5 oportunidades y dominó en 26 de los 36 puntos que tuvo la manga.

Ágil de piernas, con confianza y con la capacidad para generar winners desde ambos lados, el N° 2 del Ranking ATP mostró las mismas cualidades que lo habían llevado hasta Octavos de Final sin ceder un set. Así, la exhibición se mantuvo impecable durante los primeros 45 minutos. Nadal mandaba 6-0, 3-0, cuando Berdych consiguió cortar la brecha con su primer juego del encuentro.

Entonces ya era demasiado tarde para salvar el set, porque Nadal activó de nuevo el rodillo. Tres juegos consecutivos más sirvieron para redondear una primera hora de fantasía. A los problemas de Berdych con su saque (33%), el campeón del Abierto de Australia en 2009 respondió con agresividad al resto con un total de 5/9 en opciones de break en los dos primeros sets. El 6-0, 6-1 era la perfecta caricatura de lo que estaba ocurriendo en la pista.

En el tercer set se equilibraron las fuerzas y por primera vez Berdych miró a los ojos al español. Tanto que el checo levantó sus porcentajes con primeros saques hasta un 80% que le permitió asegurarse el tie-break. El N° 57 del mundo consiguió sobreponerse a las 4 oportunidades de quiebre que concedió para llegar hasta el desempate e incluso llegó a disfrutar de un punto de set. Pero en el desempate, Nadal sentenció el partido de su lado (7-4).

Nadal espera ahora al estadounidense Frances Tiafoe, que sorprendió al cabeza de serie N° 20 Grigor Dimitrov por 7-5, 7-6(6), 6-7(1) y 7-5. El español alcanzó los Cuartos de Final de un torneo de Grand Slam por 37ª vez en su carrera, superando la marca que hasta ahora compartía con Andre Agassi.

Djokovic se hace aún más grande en Nueva York.

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El serbio cerrará 2018 con dos Grand Slam en Wimbledon y el US Open.

Nueva York reunió el domingo a dos raquetas que ya habían conquistado sus dominios, dos jugadores que habían levantado al cielo estadounidense el trofeo que acredita al campeón del US Open. Si bien Juan Martín del Potro fue el primero en hacerlo en 2009, Novak Djokovic lo consiguió en dos ocasiones más en 2011 y 2015. Y en 2018 añadió una tercera tras imponerse por 6-3, 7-6(4) y 6-3, en tres horas y 16 minutos.

Llegaba con la confianza de haber ido de menos a más en la última quincena, así como de haber confirmado que había vuelto a escena levantando la corona de Wimbledon. Casi dos meses después de aquel 15 de Julio en Londres, el serbio se consolida en Flushing Meadows sumando el Grand Slam número 14 de su carrera e igualando a Pete Sampras en la clasificación histórica.

Djokovic se encuentra ya en el tercer escalón por detrás de los 17 de Rafael Nadal, campeón este curso en Roland Garros, y los 20 de Roger Federer, que estrenó la temporada de Grand Slams en el Open Australia. Eso sí, este curso ganó el pulso al español y el suizo, siendo el único jugador que logra dos coronas de esta categoría este año.

El head to head se decantaba del lado del jugador nacido en Belgrado hace 31 años, ganador en 14 de los 18 enfrentamientos que habían disputado previamente. Y la Final en la Arthur Ashe no fue una excepción, a pesar de que Del Potro dejó todo para tratar de cambiar el signo de una historia escrita en su contra la mayoría de las veces.

Agresivo desde el fondo, tirando con la muñeca suelta y con potencia, sin renunciar a intercambios largos, el argentino fue asegurando su servicio. Si el de Tandil aseguró el 90% de primeros saques, el balcánico se quedó en un 80%. Así fue hasta que el serbio apretó las clavijas al resto, defendiendo cada uno de los misiles que llegaban desde el otro lado de la red.

Djokovic fue capaz de levantar un 40-0 a favor de su rival para obligarle a correr, a jugar intercambios de más de diez golpes y acabar forzando más errores de la cuenta en la figura de Del Potro (11 no forzados). Así llegó el primer break en la primera oportunidad (5-3). Y a continuación, cerró el primer set con su servicio (6-3) tras 44 minutos.

Lejos de conformarse con la ventaja inicial, el serbio continuó agresivo desde el fondo de la pista, manteniendo un esquema claro: castigar la zona de revés de Del Potro. Además, logró minimizar el daño que su rival podía generar con el saque. No obstante, en el primer juego del segundo set fabricó dos oportunidades más de quiebre de las que el argentino pudo escapar.

Sin embargo, la tercera opción de break no la dejó pasar. Djokovic volvió a tomar la iniciativa en el segundo set restando dentro 18 de los 20 primeros puntos que encaró. Con este nivel de intensidad se hizo con tres de los primeros cuatro juegos (3-1). Del Potro tenía que remar contracorriente, si quería que su rival no se acercase peligrosamente al título.

El argentino lo dejó todo sobre la pista para que así no fuese. Reaccionó y encontró las dos primeras opciones de break del partido. Si bien la primera no pudo aprovecharla con un passing paralelo lejos de la línea de fondo, una derecha al pasillo de Djokovic dejó el marcador en 3-3. Del Potro elevó el nivel y se hizo más fuerte desde ambos lados, logrando winners con la derecha y el revés a dos manos hasta doblar los winners de la primera manga (17-6).

Tanto apretó Del Potro que exigió como nunca a Djokovic, lo llevó al límite en un eterno juego de más de 20 minutos, 8 deuces y 3 puntos de break que no pudo convertir (4-4). A pesar de la insistencia del argentino, el desenlace del segundo parcial se decidió en un tie-break con múltiples alternativas, donde el serbio terminó asegurando el set con solidez en los últimos puntos (7-4).

No poder igualar el partido, a pesar de haber hecho méritos para conseguirlo afectó al de Tandil. Después de más de dos horas de lucha, de vaciarse en cada golpe y haber llevado al límite a un rival en una versión sublime, el marcador no era condescendiente con su esfuerzo. Y el apagón emocional lo acabó pagando. En el cuarto juego llegó un nuevo aguijonazo de Djokovic en forma de break (3-1).

Pero si algo no se puede cuestionar a Del Potro es su capacidad de lucha, que volvió a aparecer sobre la Arthur Ashe para recuperar el quiebre de inmediato (3-3). El guion trazado era idéntico al de segundo parcial. El argentino estaba dispuesto a dar guerra hasta la última bola. Hasta que el serbio decidió que había llegado el momento de decir basta, de sentenciar el duelo con un último break (4/7 en total).

“Quiero agradecer a mi equipo, a todos los que me ayudaron a volver a estar en este lugar, a mis amigos, a toda la gente que me apoyó y a toda Argentina que sentí la energía”, señaló Del Potro durante la ceremonia de entrega de trofeos. “A veces uno puedo ganar o perder un torneo, pero el amor de toda la gente vale lo mismo que esa copa y ya la tengo. Hoy me llevo el cariño de todos ustedes”.

Djokovic sumó el Grand Slam número 50 para el Big Four en las últimas 55 ediciones disputadas. La racha se inició cuando Nadal conquistó Roland Garros en 2005. Desde entonces el propio Nadal ha conseguido 17 títulos, Federer 16, Djokovic 14 y Murray 3.

Del Potro vuelve a la Final del US Open.

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Superó al vigente campeón Nadal para avanzar a su segunda Final de Grand Slam.

Juan Martín del Potro regresa a una Final de Grand Slam en el US Open, precisamente en el mismo escenario donde levantó el primer título de esta categoría hace nueve temporadas. El argentino logró su billete para la última ronda en Flushing Meadows, después de que Rafael Nadal dijese basta tras dos horas de partido cuando el marcador estaba 7-6(3), 6-2.

El español venía arrastrando durante la última semana problemas en la rodilla derecha y ya había necesitado asistencia en su partido de tercera ronda frente a Karen Khachanov. Después de un torneo en el que necesitó 15 horas y 54 minutos para llegar hasta Semifinal, más tiempo que nunca antes en su carrera, el físico no le permitió seguir compitiendo en Nueva York.

Se trata de la segunda retirada de la temporada. La primera se remonta al Open Australia (p. ante Marin Cilic), además de la del viernes ante Del Potro en el US Open. “Odio retirarme”, aseguró el español unos minutos después de salir de la pista en la sala de prensa.

El N° 3 del Ranking ATP rompió una racha de tres derrotas consecutivas ante el español en Grand Slam, después de caer en la Semifinal el pasado curso en Nueva York, en la Semifinal de Roland Garros y en los Cuartos de Final de Wimbledon. Levantó su primera corona de Grand Slam en el US Open 2009 y el domingo peleará por reeditar el éxito que firmó entonces.

Después de un titánico primer set que se prolongó durante 70 minutos, las alternativas se sucedieron en el marcador. Pero desde muy pronto Nadal sintió un pinchazo en la rodilla con 2-2, 15-0. Apenas veinte minutos de partido y el manacorense ya estaba lastrado. Con 4-3 pidió la asistencia del fisioterapeuta, que le proporcionó un vendaje que se retiró él mismo dos juegos más tarde.

Por el camino, tanto Nadal como Del Potro se intercambiaron dos breaks para decidir la manga en el tie-break. El argentino, agresivo en sus tiros de fondo, y el español sin la chispa para poder defenderlos y apoyarse en sus tiros de ataque, acabó cerrando el desempate de su lado.

Con 2-1 en el segundo parcial, Nadal pidió nuevamente la asistencia del fisioterapeuta. Y esta vez tras un tiempo médico, su participación en el partido empezó a ponerse en duda. Cada vez con peor movilidad y más dudas acabó estrechando la mano a su rival al final del segundo set.

Nadal también puede con el descaro de Thiem.

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El español avanza a Semifinal del US Open donde le espera Del Potro.

Probablemente sea difícil plantear una propuesta mejor que la que Dominic Thiem presentó en los Cuartos de Final del US Open para tratar de derrocar al vigente campeón Rafael Nadal. Desborde desde el revés y potencia con la derecha fueron los argumentos contra los que tuvo que combatir el número uno del mundo, que lejos de intimidarse acabó remontando por 0-6, 6-4, 7-5, 6-7(4), 7-6(5).

En otra cálida noche neoyorquina donde el termómetro coqueteó con los 30 grados y el porcentaje de humedad estuvo cerca del 70%, el español fue de menos a más. Le costó entrar en el partido, mientras su rival no tuvo piedad en pasarle por encima. Hasta que despertó. Hasta que después de cuatro horas y 49 minutos apagó los destellos de Thiem para hacerlos propios y abrirse paso en Semifinal.

Nadal se presenta entre los cuatro mejores en Flushing Meadows por séptima vez en su carrera desde que se estrenó en esa ronda hace diez años. Además, eleva a once las victorias consecutivas en la pista dura del Grand Slam estadouniense desde que inició su camino a su tercer título el pasado curso.

Este martes Thiem saltó a la pista tocado con una varita. Prácticamente sin margen de error (sólo 2 no forzados) y con un total de 13 golpes ganadores, la mayoría desde el lado del revés, desmontó al número uno del mundo en apenas 24 minutos. El austriaco triplicó los puntos del primer set 24-7 para endosarle un 0-6 a Nadal, algo que nadie conseguía desde que Philipp Kohlschreiber lo hizo en Miami 2017.

Eso sí, en territorio Grand Slam para encontrar un set con este resultado en contra del español hay que remontarse hasta el Open Australia 2015, cuando en los Cuartos de Final Tomas Berdych consiguió firmar un 0-6. También en la Final de Wimbledon 2006 lo hizo Roger Federer, mientras que Andy Roddick fue el primero en hacerlo en la segunda ronda del US Open 2004.

La puesta en escena impecable de Thiem con el primer servicio (7/7) fue diluyéndose a medida que avanzó la segunda manga. No obstante, sus números de éxito se redujeron hasta el 67%, lo que aprovechó Nadal para encontrar sus primeras opciones al resto. Además, en el séptimo juego del encuentro firmó su primer juego con el servicio en blanco (4-3) y uno más tarde convirtió su primer break (5-3).

Con actitud y piernas había logrado sofocar el torbellino que se levantó al otro lado de la red durante la primera hora. Sin embargo, Thiem no había dicho la última palabra y de inmediato devolvió el quiebre (5-4), castigando con el revés, el mismo golpe que con un error había concedido la ventaja a Nadal previamente.

Sin autoridad de los servicios, el manacorense aprovechó para volver a romper el saque del austriaco (6-4) y al grito de un “¡Vamos!” que retumbó en la Arthur Ashe celebró con su palco que había entrado de lleno en el partido. De esta manera, todo quedaba igualado.

El partido elevó la intensidad y ni Nadal ni Thiem estaban dispuesto a regalar un milímetro. Si el N° 9 del mundo trazaba una diagonal perfecta con el revés a una mano, el principal favorito en Nueva York respondía con otro a dos manos dibujando la misma trayectoria. El duelo tomó tintes épicos, cuando el austriaco sacó con 5-4 para cerrar el set, tras quebrar al balear.

Pero cuando el corazón se acelera, en la hora de los valientes, Nadal no tiene rival. Se hizo grande al resto, primero para devolver el break (5-5) y luego para terminar cumpliendo su amenaza con tres juegos consecutivos (7-5). Un error incomprensible en la volea de Thiem concedió la tercera oportunidad en forma de punto de set que el español no perdonó para adelantarse por primera vez en el encuentro.

El inicio del cuarto set llevó al español a remar de nuevo a contracorriente. En el tercer juego, Thiem aprovechó su segunda opción de break para adelantarse otra vez 1-3. El N° 1 del Ranking ATP trató de recuperar la distancia en el sexto juego, pero el austriaco se defendió en dos ocasiones para que su rival no lograse quebrarle (3-4). Y sólo un juego más tarde no pudo retrasar lo inevitable. Nadal sumó un quiebre más (4-4) y el tie-break decidió del lado de Thiem (7-4).

La épica estaba llamada a sobrevolar la pista central del US Open en el quinto set. Más que nunca tanto Nadal como Thiem se aferraron a los servicios y con uñas y dientes defendieron conservar sus saques. El austriaco fue incluso capaz de salvar cinco puntos de break. Una vez más el tie-break fue el juez y esta vez la balanza se decantó del lado de Nadal. Un remate lejos de la línea de fondo fue la sentencia.

En Semifinal Nadal se medirá ante uno de sus grandes rivales esta temporada, Juan Martín del Potro. El argentino, que ha ascendido este año a la posición más alta de su carrera (N° 3), ha perdido sus últimos tres encuentros consecutivos ante el español, todos en Grand Slams (Semifinal US Open 2017, Semifinal Roland Garros 2018 y Cuartos de Final Wimbledon 2018).

Nadal sofoca la rebelión de Basilashvili.

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El N° 1 continúa la defensa del título y ya pisa los Cuartos de Final.

El Estadio Arthur Ashe dio la bienvenida el domingo a una nueva jornada con una puesta en escena del vigente campeón Rafael Nadal, en la que supo reinventarse a lo largo del partido. El español se presentó en Cuartos de Final del US Open, después de superar a Nikoloz Basilashvili por 6-3, 6-3, 6-7(6) y 6-4, en tres horas y 19 minutos.

A pesar de que el manacorense había arrasado a su rival en Octavos de Final hace apenas un año en Roland Garros (sólo cedió un juego), Basilashvili llegaba después de haber apartado al cabeza de serie N° 18 Jack Sock. El americano era uno de sus potenciales rivales en Octavos de Final, pero el georgiano lo evitó.

Ya desde los primeros minutos del encuentro quedó claro que no iba a ser un paseo para el tres veces ganador del US Open. No obstante, hasta el 3-3, Nadal sólo pudo ganar un punto al resto (1/13). Eso sí, en el octavo juego aprovechó su segunda opción de break para asestar un golpe al marcador (5-3). Y a continuación con su saque cerró por 6-3.

La autoridad del español continuó al inicio del segundo set. Toda la seguridad de Bashilashvili con el servicio se esfumó una vez más en el primer juego cuando Nadal quebró por segunda vez para escaparse (2-0). Cinco juegos consecutivos fueron una ventaja demasiado amplia para el N° 1 del mundo.

Incluso cuando el georgiano apretó al resto colocándose con tres ventajas que le dieron la posibilidad para devolver el break con 2-1, el manacorense las fue salvando una a una. Con un 81% de puntos ganados con el primer saque amarró también el segundo parcial, tras otro nuevo quiebre (6-3).

Con tenis control, apretando el acelerador cuando era necesario, Nadal iba manejando el partido sin aparentes problemas. E incluso cuando se despistó con su servicio tuvo la capacidad para volver de inmediato.

En el inicio del tercer set Basilashvili convirtió un break en su cuarta oportunidad para colocarse 2-1 y saque. Pero el español reaccionó al resto para igualar 2-2. Los saques se impusieron hasta el final del set y el tie-break decidió la balanza por 8-6. Un balance de 23 winners y 17 no forzados fueron el espejo de la agresividad del georgiano en cada tiro.

Pero Nadal apenas tardó en sofocar el intento de rebelión de su rival. Tal y como ocurrió en el segundo set, arrancó con una ventaja de 2-0 aunque tampoco pudo cerrarle la puerta a su rival para siempre. Basilashvili volvió a rescatar la diferencia para ponerse 3-3, antes de que el español acelerara definitivamente hacia la victoria.

En Cuartos de Final Nadal se enfrentará por cuarta vez esta temporada a Dominic Thiem. Y por primera vez, después de diez partidos en el head to head (7-3 para el español) se medirán en pista dura.

Por octava vez en su carrera, el español accede a los Cuartos de Final del US Open. Las últimas cuatro veces que lo ha hecho se ha presentado en la final (2010, 2011, 2013 y 2017). ¿Se repetirá también en 2018?

Djokovic corona su cuarto título de Wimbledon.

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El serbio levanta en Londres su 13ª copa de Grand Slam.

Novak Djokovic levantó este domingo sobre la hierba de Wimbledon su 13er título de Grand Slam, remarcando su regreso al más alto nivel. El serbio venció al sudafricano Kevin Anderson por 6-2, 6-2, 7-6(3) en dos horas y 17 minutos para conquistar su cuarta copa en el All England Club, un hito de dimensiones históricas en la capital británica.

El tenista de Belgrado se convierte así en el cuarto jugador capaz de la Era Abierta (desde 1968) de levantar en al menos cuatro ocasiones el trofeo individual de Wimbledon, siguiendo los pasos de Bjorn Borg (5), Pete Sampras (7) y Roger Federer (8).

En una jornada de cielos despejados e intenso calor sobre Londres, ideal para el jugador directo y sin contemplaciones, el inicio no pudo ser más prometedor para el jugador serbio. Ante uno de los sacadores más formidables del ATP World Tour y bajo unas condiciones que favorecían esa velocidad de pelota, Djokovic encontró bien pronto la ranura de las dudas.

El balcánico quebró a Anderson en el primer juego del partido, marcando mentalmente la batalla antes de romper a sudar. Al dominar el juego desde el fondo de pista y acorralar a Kevin en puntos de revés a revés, una suerte que domina como pocos, Novak dibujó una primera manga de control en la que arrebató dos turnos de servicio a su rival.

Tras alcanzar la final rondando el 70% de puntos jugados con primer saque, Anderson vio caer la cifra hasta el 45% durante la manga inicial, una oportunidad que Djokovic abrazó con ambas manos para marcar diferencias amplias en el arranque del partido.

El jugador de Johannesburgo, asistido brevemente en su brazo derecho por el fisioterapeuta, buscó la reacción en un partido de ritmo frenético. Pero la velocidad de respuesta de Djokovic fue un arma afilada de principio a fin. Como en la primera manga, Novak quebró en el primer juego y pronto montó una ventaja de dos roturas (4-1), anulando cualquier atisbo de amenaza al otro lado de la red. Si el partido pedía velocidad de decisiones, Novak firmó una clase maestra al resto. El serbio aprovechó sus primeras cuatro oportunidades de rotura para dejar el partido casi sentenciado.

El mensaje sobre el césped fue claro: Anderson había perdido el servicio en 11 ocasiones en sus seis partidos previos en Londres. En algo menos de dos mangas, Djokovic fue capaz de hacerle saltar por los aires hasta cuatro turnos de saque. En una actuación clínica al resto, Novak firmó un 100% de efectividad (4/4) con una pelota de rotura entre las manos.

La autopista hacia la copa parecía un camino visible para Djokovic, admirado con veneración por la grada de la Centre Court. Sin embargo, el serbio se enzarzó en el set más igualado de la final ante Anderson, disputando una batalla de resistencia cuando el sudafricano elevó su nivel de saque. El duelo se equilibró de tal forma que Anderson cuestionó el dominio de Djokovic, forzado a levantar hasta cinco pelotas de set en el tramo final de la manga.

Tras dos dobles faltas cometidas en sendas situaciones de iguales con 4-5, el balcánico se situó sobre cuerda muy fina en Londres. Y la sangre fría llegó en el momento justo. Levantó la primera bola de set en un intercambio de vértigo, dejando una derecha en la línea antes de cerrar el punto con cautela en la red. Después, y con una poderosa derecha cruzada, evitó que Anderson apretase primero el gatillo.

Lejos de cejar en su empeño, Anderson llegó a generar otras tres pelotas de set con 5-6 – incluyendo un 15-40 que cortó el aire en Londres. En un juego de 12 puntos, la supervivencia de Djokovic se hizo patente para salvar cada situación camino del desempate. El balcánico logró mostrar una frialdad total ante el riesgo, haciendo que Anderson se estrellase ante una pared siempre que tuvo la rotura a un punto de distancia (0/7).

Tras sobrevivir a una presión infernal, y demostrando su amplia experiencia en situaciones límite, el serbio dominó por 7-3 el tiebreak para coronarse campeón ante la grada de Londres.

La victoria en Wimbledon sirve como trampolín para un Djokovic en ascenso. El serbio pasará del N° 21 al N° 10 mundial el lunes, firmando su regreso al Top 10 del Ranking ATP por primera vez desde noviembre de 2017.

Rafael Nadal XI, El Impertérrito.

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El español logra la ‘Undécima’ en Roland Garros y su título N° 17 de Grand Slam.

La historia la reescribe con su puño y raqueta. Rafael Nadal sigue desafiando a la lógica. El rey de la tierra no tiene rival cuando se trata de Roland Garros. La Philippe Chatrier es su dominio y cuando se trata de una Final, su título es garantía. Esta vez no fue diferente. Esta vez el español amplió aún más la leyenda. El mito. El N° 1 del mundo conquistó hoy su undécimo Roland Garros. Una auténtica barbaridad. Tras dos horas y 42 minutos de partido, Nadal besó una vez más su tierra amada: 6-4, 6-3 y 6-2. Rafael XI, el impertérrito.

Un dato demoledor para todos sus rivales: Nadal nunca ha perdido una final en Roland Garros. Once finales, once coronas: 2005-08, 2010-14, 2017 y 2018.

Se trata del título N° 17 en Grand Slam para el mallorquín, que reduce distancias una vez más con Roger Federer, poseedor del mayor número de coronas major en el circuito masculino con un total de 20. Nadal se convierte en el segundo jugador en toda la historia en ganar 11 veces un mismo torneo, uniéndose a la australiana Margaret Court, quien logró 11 veces el Abierto de Australia entre 1960-66, 1969-71 y 1973.

El español, sin embargo, ha conseguido algo que nadie antes ha conseguido en la historia del tenis: ganar 11 veces un mismo torneo en tres eventos distintos. Lo hizo en Montecarlo, en Barcelona y sobre todo, en la catedral de la tierra batida, Roland Garros.

Con este resultado, además, Nadal seguirá como N° 1 del Ranking ATP una vez se actualice la clasificación mundial. El español queda con 8.770 por los 8.670 de Roger Federer. Por su parte, Thiem ascenderá hasta el N° 7 del Ranking ATP.

Thiem ganó el sorteo y eligió restar para empezar la Final. Nadal empezó con fuerza y decisión, llevándose el primer juego sin titubeos en dos minutos. Para el austríaco, los primeros intercambios con su servicio mostraron la estrategia de su rival. Tocaría emplearse al máximo con el revés, donde el N° 1 insistiría una y otra vez con bolas altas. Las dos primeras ocasiones de break llegaron en el segundo juego y Nadal convirtió la primera tras un error de derecha de su rival.

Thiem necesitó unos minutos más que su rival para entrar en el partido, pero atacando con su derecha, se hizo él mismo con dos bolas de break en el tercer juego. Y de nuevo con su derecha, quebró a Nadal para restablecer la igualdad. Si al resto se sentía con fuerza, las dudas asaltaron a Thiem al servicio, cometiendo dos dobles faltas en el cuarto juego que dieron aire a su rival. Ese mismo juego sacó lo mejor del austríaco, que se rehizo a tiempo.

La intensidad de la primera manga fue en aumento. Thiem era sabedor que sus opciones pasaban por un poderoso inicio. Y Nadal también era consciente de ello. Disputados 39 minutos, la igualdad era total. 3-3. Todo por decidir. Sin concesiones.

Pero Thiem pestañeó en el momento menos oportuno. Cuando el austríaco servía por mantenerse en la manga, cuatro errores no forzados consecutivos entregaron en bandeja la primera manga al español.

La misión se volvía harto complicada para Thiem, que sabía que había perdido una oportunidad de oro en el primer set. El austríaco debía olvidarse cuanto antes de la manga inicial si quería lograr imposible hasta la fecha: vencer a Nadal en una final de Roland Garros. Las cosas no empezaron bien para el austríaco, que tuvo que enfrentarse ya de entrada a cuatro bolas de break en contra en su primer juego al servicio. A la quinta, Nadal quebró para situarse con 6-4 y 2-0.

Con el marcador a favor, Nadal fue sintiéndose más cómodo. Quizá porque en su subconsciente, la estadística le dejaba más tranquilo: en 17 finales que había disputado previamente en tierra batida al mejor de cinco sets, había ganado todas. Una y una.

Thiem se enfrentaba a una realidad demoledora: los dos hombres capaces de ganar a Nadal en Roland Garros -Robin Soderling y Novak Djokovic- se habían llevado el set inicial.

Con 4-6 y 0-3 en el marcador, el austríaco sacó su genio para desquitarse de las malas sensaciones. Y aunque llegó a tener ventaja con un 30-0 ante el servicio de Nadal en el quinto juego, el mallorquín negó cualquier opción a su rival. Thiem no conseguía despertar y el diez veces campeón cada vez tomaba más control de la situación.

Thiem no perdió la fe ante la adversidad y se hizo con una bola de break en el séptimo juego pero Nadal, sin perder la compostura, negó las opciones de su rival.

El imán de la victoria atrajo al N° 1 desde el principio del tercer set. El desenlace estaba escrito y el español se dirigía con decisión hacia la gloria. Aunque Thiem salvó cuatro bolas de break en el juego inicial, sabía que tarde o temprano llegaría lo inevitable.

La calidad tenística fue excelsa durante los intercambios. Nadal consiguió quebrar a su rival una vez más cumplidas las dos horas y cuarto de partido. Pero este quiebre tenía un sentido aún más especial. Era el que le daba el trampolín hacia su undécimo título en el Bois de Boulogne.

Un susto con 2-1 y 30-0: Nadal paró el juego para ser atendido en su brazo izquierdo. Aunque mantuvo el break conseguido, fue atendido una vez más con 3-2 en el marcador. Tras los momentos de confusión, el español siguió adelante hacia una victoria de leyenda. Un nuevo break le situó a las puertas de un misticismo con su nombre y apellido.

Once coronas en Roland Garros. Su Undécima en París. Incomparable.