Rafael Nadal XI, El Impertérrito.

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El español logra la ‘Undécima’ en Roland Garros y su título N° 17 de Grand Slam.

La historia la reescribe con su puño y raqueta. Rafael Nadal sigue desafiando a la lógica. El rey de la tierra no tiene rival cuando se trata de Roland Garros. La Philippe Chatrier es su dominio y cuando se trata de una Final, su título es garantía. Esta vez no fue diferente. Esta vez el español amplió aún más la leyenda. El mito. El N° 1 del mundo conquistó hoy su undécimo Roland Garros. Una auténtica barbaridad. Tras dos horas y 42 minutos de partido, Nadal besó una vez más su tierra amada: 6-4, 6-3 y 6-2. Rafael XI, el impertérrito.

Un dato demoledor para todos sus rivales: Nadal nunca ha perdido una final en Roland Garros. Once finales, once coronas: 2005-08, 2010-14, 2017 y 2018.

Se trata del título N° 17 en Grand Slam para el mallorquín, que reduce distancias una vez más con Roger Federer, poseedor del mayor número de coronas major en el circuito masculino con un total de 20. Nadal se convierte en el segundo jugador en toda la historia en ganar 11 veces un mismo torneo, uniéndose a la australiana Margaret Court, quien logró 11 veces el Abierto de Australia entre 1960-66, 1969-71 y 1973.

El español, sin embargo, ha conseguido algo que nadie antes ha conseguido en la historia del tenis: ganar 11 veces un mismo torneo en tres eventos distintos. Lo hizo en Montecarlo, en Barcelona y sobre todo, en la catedral de la tierra batida, Roland Garros.

Con este resultado, además, Nadal seguirá como N° 1 del Ranking ATP una vez se actualice la clasificación mundial. El español queda con 8.770 por los 8.670 de Roger Federer. Por su parte, Thiem ascenderá hasta el N° 7 del Ranking ATP.

Thiem ganó el sorteo y eligió restar para empezar la Final. Nadal empezó con fuerza y decisión, llevándose el primer juego sin titubeos en dos minutos. Para el austríaco, los primeros intercambios con su servicio mostraron la estrategia de su rival. Tocaría emplearse al máximo con el revés, donde el N° 1 insistiría una y otra vez con bolas altas. Las dos primeras ocasiones de break llegaron en el segundo juego y Nadal convirtió la primera tras un error de derecha de su rival.

Thiem necesitó unos minutos más que su rival para entrar en el partido, pero atacando con su derecha, se hizo él mismo con dos bolas de break en el tercer juego. Y de nuevo con su derecha, quebró a Nadal para restablecer la igualdad. Si al resto se sentía con fuerza, las dudas asaltaron a Thiem al servicio, cometiendo dos dobles faltas en el cuarto juego que dieron aire a su rival. Ese mismo juego sacó lo mejor del austríaco, que se rehizo a tiempo.

La intensidad de la primera manga fue en aumento. Thiem era sabedor que sus opciones pasaban por un poderoso inicio. Y Nadal también era consciente de ello. Disputados 39 minutos, la igualdad era total. 3-3. Todo por decidir. Sin concesiones.

Pero Thiem pestañeó en el momento menos oportuno. Cuando el austríaco servía por mantenerse en la manga, cuatro errores no forzados consecutivos entregaron en bandeja la primera manga al español.

La misión se volvía harto complicada para Thiem, que sabía que había perdido una oportunidad de oro en el primer set. El austríaco debía olvidarse cuanto antes de la manga inicial si quería lograr imposible hasta la fecha: vencer a Nadal en una final de Roland Garros. Las cosas no empezaron bien para el austríaco, que tuvo que enfrentarse ya de entrada a cuatro bolas de break en contra en su primer juego al servicio. A la quinta, Nadal quebró para situarse con 6-4 y 2-0.

Con el marcador a favor, Nadal fue sintiéndose más cómodo. Quizá porque en su subconsciente, la estadística le dejaba más tranquilo: en 17 finales que había disputado previamente en tierra batida al mejor de cinco sets, había ganado todas. Una y una.

Thiem se enfrentaba a una realidad demoledora: los dos hombres capaces de ganar a Nadal en Roland Garros -Robin Soderling y Novak Djokovic- se habían llevado el set inicial.

Con 4-6 y 0-3 en el marcador, el austríaco sacó su genio para desquitarse de las malas sensaciones. Y aunque llegó a tener ventaja con un 30-0 ante el servicio de Nadal en el quinto juego, el mallorquín negó cualquier opción a su rival. Thiem no conseguía despertar y el diez veces campeón cada vez tomaba más control de la situación.

Thiem no perdió la fe ante la adversidad y se hizo con una bola de break en el séptimo juego pero Nadal, sin perder la compostura, negó las opciones de su rival.

El imán de la victoria atrajo al N° 1 desde el principio del tercer set. El desenlace estaba escrito y el español se dirigía con decisión hacia la gloria. Aunque Thiem salvó cuatro bolas de break en el juego inicial, sabía que tarde o temprano llegaría lo inevitable.

La calidad tenística fue excelsa durante los intercambios. Nadal consiguió quebrar a su rival una vez más cumplidas las dos horas y cuarto de partido. Pero este quiebre tenía un sentido aún más especial. Era el que le daba el trampolín hacia su undécimo título en el Bois de Boulogne.

Un susto con 2-1 y 30-0: Nadal paró el juego para ser atendido en su brazo izquierdo. Aunque mantuvo el break conseguido, fue atendido una vez más con 3-2 en el marcador. Tras los momentos de confusión, el español siguió adelante hacia una victoria de leyenda. Un nuevo break le situó a las puertas de un misticismo con su nombre y apellido.

Once coronas en Roland Garros. Su Undécima en París. Incomparable.

Nadal avanza a su 11ª Final en Roland Garros.

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El español derrota 6-4, 6-1 y 6-2 al argentino Juan Martín del Potro tras dos horas y 17 minutos de juego.

Cuando tienes oportunidad de ruptura contra Rafael Nadal, más te vale ser efectivo. Porque, de lo contrario, el español crece en confianza y aumentan las probabilidades de que se convierta en quebrador en el juego siguiente. El No. 1 del mundo pisó este viernes la Philippe-Chatrier con un registro de temporada de 33 games ganados habiendo salvado al menos un quiebre. De esos 33, siguieron 14 que terminaron en ruptura al resto para Nadal.

Cuando el No. 1 remonta en un juego con el servicio, se eleva su confianza. Y su rival queda paralizado, quizá culpándose por no haber cristalizado. Precisamente eso ocurrió este viernes con Juan Martín del Potro. El argentino no pudo concretar seis oportunidades de quiebre con la devolución: tres en el 1-1 del primer set y otras tres en el 4-4. Y cuando a Nadal le dan vida, el español aprovecha. Por eso rompió el servicio del tandilense en el 5-4 para quedarse con el parcial y dar un golpe anímico del que del Potro nunca se pudo reponer.

Para completar, del Potro volvió a generar una nueva oportunidad de ruptura. Se puso 30/40 en el tercer juego del segundo parcial. Y una vez más se quedó sin nada. El español remontó y una vez más quebró en el juego siguiente para dar otro golpe anímico, un nuevo martillazo en la mente de Juan Martín.

En total, Nadal pudo encajar siete juegos consecutivos desde el 4-4 hasta el 5-0 del segundo parcial. Del Potro no pudo recuperar la fuerza suficiente para intentar a dañar con su potente derecha. Anímicamente quizá atascado para siempre en el 4-4 y en el 0-2 cuando pudo haber roto. No lo hizo. Y la culpa lo devoró. No le dejó volver a mirar hacia delante con esperanza. Por eso no pudo generar más break points en el partido.

Y el No. 1 del mundo no soltó el pie del cuello del tigre. Siguió moviendo al argentino por toda la pista, haciéndolo correr hacia delante con dejadas oportunas y evitando que pegara cómodamente. Del Potro parecía corriendo sobre lodo, incapaz de apoyar sin la angustia de dejar un lado de la pista descubierto. El mismo que aprovechaba Nadal con sus golpes ganadores (35 en total en el partido).

Con este resultado, Nadal queda con ventaja de 10-5 frente al tandilense de 29 años en la serie head to head entre ambos. El español sella su pase hacia la undécima Final de su carrera en Roland Garros, convirtiéndose en el segundo hombre en llegar a esta cifra en un solo torneo e igualando las 11 clasificaciones de Roger Federer en Wimbledon. Su próximo rival será el único que lo ha podido vencer este año sobre arcilla: Dominic Thiem, quien terminó en Madrid su racha de 50 sets consecutivos en la superficie.

Nadal impone su ley en París.

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El español avanza a su undécima Semifinal tras superar a Schwartzman.

Rafael Nadal amaneció con energías renovadas y la jerarquía del No. 1 del Ranking ATP en su raqueta. También el poder que otorga ser diez veces campeón de Roland Garros. Y todas las dudas que pudieran surgir en la tarde lluviosa del miércoles, se desvanecieron en un jueves soleado. El español estuvo intratable ante un Diego Schwartzman que, si bien fue de menos a más, no pudo mantener la intensidad lograda el dia anterior.

Tras la reanudación, Nadal impuso su ley en París, donde avanzó a su undécima Semifinal en Roland Garros: 4-6, 6-3, 6-2 y 6-2 en un total combinado de tres horas y 42 minutos.

“He jugado más agresivo. He continuado con el nivel de intensidad con el que jugué tras el primer parón. Y en mi opinión, el partido cambió”, fotografió el español. “Por supuesto es un rival duro y sabía que iba a ser un partido complicado. Pero creo que las cosas cambiaron porque jugué más agresivo, con la intensidad alta y eso me fue beneficiando”.

El marcador había quedado 4-6, 5-3 y 30-15 para el español cuando la lluvia obligó a suspender el partido. Nadal se mantuvo firme al iniciar el encuentro desde su servicio y finiquitó la manga en un abrir y cerrar de ojos.

Schwartzman no conseguía encontrar el ritmo del día anterior, pero a medida que fueron pasando los juegos, el argentino elevó su nivel. Sin embargo, Nadal ya había tomado carrerilla y salvando cuatro ocasiones de break, se impulso con dos quiebres a su favor para dar la vuelta al marcador.

En la cuarta manga, un rápido quiebre en el tercer juego sirvió para que el español se encaminase a la penúltima ronda de Roland Garros. Llegó otro break más y Nadal pisó el acelerador, cerrando el partido desde su raqueta y servicio. El mallorquín está a dos triunfos de su undécima corona en el Bois de Boulogne. Una hazaña superlativa.

“No estaba abriendo la pista con el revés. Estaba jugando muy atrás y él se estaba anticipando mejor que yo. Sentía que él tenía el control de los puntos demasiadas veces. Cuando cambié mi determinación en cómo jugar mis golpes, el partido cambió drásticamente”.

Nadal se convierte así en el tercer hombre en la Era Abierta en alcanzar once semifinales en un mismo evento de Grand Slam, junto a Jimmy Connors (14 SF de US Open y 11 SF de Wimbledon) y Roger Federer (14 SF del Abierto de Australia y 13 SF de Wimbledon).

Además de ampliar su propio récord en semifinales de Roland Garros, el español ya está en la quinta posición histórica de más semifinales en Grand Slam.

Nadal imparte una masterclass.

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El balear alcanzo los Cuartos de Final tras imponerse en tres sets al alemán Marterer (6-3, 6-2 y 7-6).

El joven alemán Maximilian Marterer (22 años) saltó a la pista central de Roland Garros con mucha confianza para enfrentar por primera vez a Rafa Nadal, en el que con toda seguridad era el partido más difícil de toda su carrera. Demostró el alemán que tiene mimbres para llegar a ser un gran jugador, pero en su afán de noquear al mallorquín, lo que hizo fue despertarlo. Y cuando Nadal se siente en desventaja es un jugador imparable. Marterer terminó plantando cara en el tercer set (6-3, 6-2 y 7-6 ), pero será Nadal quien se mida al argentino Schwartzman por un puesto en Semifinal. Fue el triunfo 900 en la carrera del balear.

Después de un mal comienzo, el mallorquín tuvo una enorme reacción y no paró hasta lograr el pase a los Cuartos de Final. Apoyándose en una derecha más prodigiosa si cabe que en otras ocasiones, terminó imponiéndose a un rival que tiene muchas páginas interesantes por escribir todavía en este deporte.

Marterer se llevó los dos primeros juegos del partido, mientras el balear intentaba entender como contrarrestar a un jugador que, como él, es zurdo. Cinco minutos duró la superioridad de este joven de 22 años. En cuanto cogió la distancia y calentó su brazo izquierdo, el número uno del mundo empezó a imponer su derecha y su alto ritmo de bola para recuperar el break en contra.

El alemán despertó a la bestia, que ya no tuvo más compasión con su rival y remontó el encuentro hasta ganar ocho de los nueve siguientes juegos. Cerró el primer set Nadal con relativa comodidad (6-3) y logró un break en el primer juego del segundo. Marterer ya sufría en los peloteos largos y había perdido la profundidad en sus golpes que en el inicio agobiaron al mallorquín.

Una de las principales cualidades del mallorquín pasa por la continuidad en su juego. Pocas veces se despista el número uno, y si tiene algún mal momento suele ser cuando el partido ya está claramente desnivelado a su favor. Ante Marterer se mostró incluso más agresivo que en partidos anteriores. Muy rápido de piernas y con una gran confianza en su derecha.

En el segundo set, el alemán intentó atacar con todo lo que pudo. De nuevo buscó dominar con su derecha y ser más profundo, pero sobre todo no marcharse mentalmente del partido. Consiguió mantener su servicio en varias ocasiones, no sin sufrimiento. Pero la superioridad del mallorquín fue aumentando con el paso de los minutos y solo algunos errores propios hicieron que el partido se alargase.

Un break en el séptimo juego favorable a Nadal definió la segunda manga a su favor. Sin embargo, las esperanzas de Marterer, las pocas que tuviese en ese momento, no se desvanecieron. Al contrario, en el tercer set fue capaz de recuperar su mejor tenis para elevar su nivel y romper el servicio del mallorquín en el cuarto juego. El partido recobró toda su intensidad del inicio y se vieron algunos de los puntos más bonitos.

Marterer creía otra vez. Pero cuanto mayor era la confianza del alemán, más vigorosa era la respuesta de Nadal. Un contrabreak en el quinto juego devolvió al set al mallorquín, que se resistía a ceder su primer set este año en Roland Garros. Necesitó lo mejor de su repertorio el mallorquín para superar la presión del alemán, que no cedió su saque en todo el set. Tuvo que ser en el ‘tie break’, cuando Nadal tumbase definitivamente la oposición este joven y prometedor alemán.

 

 

Irlanda redondea la conquista del Seis Naciones con el Grand Slam.

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Los del trébol celebraron el día de San Patricio con un pleno de victorias ante los ingleses en Londres.

Los quince de Irlanda ratificaron su condición de mejor equipo del hemisferio norte tras añadir al título de campeón del Seis Naciones la conquista del “Grand Slam”, al completar su pleno de victorias en el torneo, y la Triple Corona tras imponerse por 15-24 a Inglaterra en el estadio londinense de Twickenham.

El XV del trébol festejó el día de San Patricio, patrón de la Isla Esmeralda, con una auténtica lección de rugby ante un conjunto inglés, ganador de las dos últimas ediciones del torneo de las Seis Naciones, incapaz de contener en ningún momento el juego de los “verdes”, que fueron muy superiores.

Una superioridad que los de Joe Schmidt plasmaron a los cinco minutos de juego en el marcador con el ensayo de Garry Ringrose y la correspondiente conversión de Johnny Sexton, que adelantó 0-7 a los irlandeses en el tanteador.

Ventaja que los del trébol doblaron (0-14) a los 23 minutos con un nuevo ensayo, en este caso de CJ Stander, que encarriló definitivamente el triunfo de los visitantes. Y eso que Inglaterra, que tras la derrota encajada quedó por primera vez fuera de las tres primeras plazas desde el año 2006, pareció reaccionar con el ensayo de Elliot Daly a los 31 minutos.

Pero nada, ni nadie pudo evitar la victoria de Irlanda, que volvió a distanciarse en el marcador con un nuevo ensayo (5-21) en los últimos compases de la primera mitad, obra de Jacob Stockdale.

Un ensayo que permitió al joven irlandés de 21 años entrar en la historia del Seis Naciones, tras convertirse en el primer jugador desde la inclusión de Italia en el año 2000 en firmar siete ensayos en una misma edición.

Acción que convirtió en estériles los dos ensayos que Inglaterra logró por medio de Elliot Day y Jonny May en la segunda mitad y que sólo sirvieron para maquillar el tanteador (15-24), ya que la victoria de Irlanda nunca estuvo en duda.

Un triunfo que permitió al XV del trébol alzarse con su tercer “Grand Slam” de su historia, tras los conquistados en los años 1948 y 2009.

La leyenda de Federer es eterna.

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El suizo logra su Grand Slam N° 20 al lograr su sexto Open Australia.

En su raqueta siempre estuvo desafiar a la historia. La eternidad pareció destinada a su nombre y apellido. El reloj hizo un pacto con él: la leyenda crecería cuando muchos ya hubieran dicho basta. Roger Federer, el hombre de los récords, volvió a firmar con su puño y letra uno más: la corona de Grand Slam N° 20. No quedan calificativos para describir la hazaña del suizo, que a sus 36 años sigue ampliando un palmarés bañado en oro.

Cuando el reloj marcó poco más de tres horas de encuentro, la realidad superó al sueño: Federer se hacía con su sexto Open Australia por 6-2, 6-7(5), 6-3, 3-6 y 6-1.

Nada pudo hacer un Marin Cilic, que en su tercera final de Grand Slam se encontró con el mismo hombre que le negó el julio pasado la posibilidad de ampliar su palmarés. Si Federer ya le privó de hacerse con el título de Wimbledon, también lo hizo con el Open Australia. De esta manera, el croata ha sido testigo de primera mano en los dos últimos trofeos grandes del suizo: el N° 19 y el N° 20.

En la final N° 30 de Grand Slam para Federer, los nervios no estuvieron presentes. Su sexto Open Australia le sitúa junto a Novak Djokovic y Roy Emerson, ambos con seis trofeos. Y a sus 36 años y 173 días, el suizo se convierte en el tercer hombre en la Era Abierta en ganar cuatro o más Grand Slams después de alcanzar la treintena junto a Rod Laver (4) -presente en la grada- y Ken Rosewall (4).

Federer supo adaptarse al guión de cada set. En un primer parcial de poderío absoluto, rozó la perfección sin dar opción a Cilic. En el segundo aceptó que su rival había subido el nivel y no perdió la compostura cuando el gigante de 29 años se llevó el tie-break.

Con la tranquilidad de no haber cedido su servicio hasta el momento, el jugador procedente de Basilea enderezó su camino en el tercer set, donde de nuevo elevó el nivel para frustración de su rival. En la cuarta manga, Federer arrancó con decisión pero cedió por primera vez su saque. Otro break a favor de Cilic llevaría el partido a un quinto y definitivo set.

Allí, en el momento álgido, Federer supo resistir para luego asestar el golpe definitivo. La gloria esperaba y el suizo no quería faltar a la cita. El título era suyo.

Pese a la derrota, Cilic se garantiza ascender a su mejor puesto en la clasificación mundial. Escalará hasta el puesto N° 3 del Ranking ATP, sólo por detrás de Rafael Nadal (1) y un Roger Federer que se quedará a 135 puntos del español, activando así la carrera por el primer escalafón tenístico.

Federer alcanza su Final número 30 en Grand Slam.

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El suizo busca su sexto Open de Australia y defender su corona.

Llegar a una final de Grand Slam es un camino que sólo unos pocos privilegiados han vivido. Roger Federer es el mayor de los afortunados pues este domingo disputará su final N° 30 (¡30!) en uno de los cuatro torneos grandes. Nadie más que él ha estado en tantas citas decisivas. Ningún hombre tiene más títulos major que él y en dos días buscará su corona No. 20. Un número redondo. Una cifra mágica.

La manera en la que alcanzó la Final fue del todo inesperada. El suizo se encontró con un Chung que no pudo continuar por problemas en el pie (ampollas) y tuvo que retirarse cuando Federer dominaba por 6-1, 5-2 y RET.

Ante Chung, el suizo impuso jerarquía y experiencia. Su primer deseo fue restar en lugar de servir para entrar en el partido. Romper el hielo le correspondía al debutante. Federer quebró de entrada e impuso un correctivo de 6-1 en 33 minutos con tres quiebres.

El segundo set no mejoró para el surcoreano, que mermado físicamente vio cómo con bolas a media pista y variedad de alturas, Federer dictaba los puntos a su antojo. Bajo techo, además, el suizo se creció. Si fuera de la Rod Laver la tormenta era protagonista en el Día de Australia, bajo el paraguas del techo Federer fue un huracán para su rival, que no pudo continuar.

“Es agridulce llegar de esta manera a la final”, apuntó Federer. “Le deseo todo lo mejor a Hyeon. Sé lo difícil que es jugar con ampollas en el pie y es mejor parar antes de hacerse más daño. Le espera un futuro brillante por delante. El Top 10 seguro, pero no quiero ponerle demasiada presión”.

El dato curioso: Con 36 años y 173 días, Federer es 14 años y 284 días más mayor que Chung, que tiene 21 años y 254 días. Es la primera vez que habiendo tanta diferencia de edad, el veterano es quien se ha llevado el duelo de semifinales.

Cilic avanza tras la retirada de Nadal.

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El croata disputará las semifinales y se cita con el debutante Kyle Edmund.

Fue un encuentro destinado a ser épico pero terminó con una noticia agridulce. Una circunstancia desafortunada. Marin Cilic estará en las semifinales del Open de Australia tras superar al N° 1 del Ranking ATP Rafael Nadal por 3-6, 6-3, 6-7(5), 6-2, 2-0 y RET en tres horas y 47 minutos. El español se vio obligado a retirarse por una lesión que empezó a manifestarse en el cuarto set, cuando requirió asistencia médica.

“Ha sido un partido increíble por momentos y ha sido una lástima la lesión de Rafa, muy desafortunada”, explicó Cilic. “Es un grandísimo competidor y le deseo una pronta recuperación porque siempre da lo mejor de sí mismo”.

El segundo partido de cuartos de la jornada fue un encuentro que fue subiendo en temperatura y tensión a medida que avanzaron los juegos. Nada hacía presagiar que el encuentro terminaría de una manera tan desafortunada. Nadal arrancó en absoluto control, llevándose una primera manga en la que sólo necesitó un quiebre. Un set en el que Nadal estuvo muy fino al resto, anticipándose a las ideas de un Cilic que si bien también tuvo una bola de break a favor, no pudo convertirla.

Todo pareció seguir el guión marcado por el N° 1 del Ranking ATP, que se colocó con 3-2 y saque en la segunda manga. Cilic tenía otra idea. Se hizo con su primer break a favor y enlazó cuatro juegos consecutivos para poner las tablas en el marcador. El tercer set se antojaba crucial para el desenlace del partido y los dos jugadores lo tenían claro.

La electricidad en el ambiente llegó en el momento preciso. El público sabía de la importancia del parcial y pusieron de su parte, elevando los decibelios de sus aplausos. Cilic llegó a salvar bola de set con 4-5, 30-40 con sangre fría y, como no podía ser de otra manera, el parcial se decidió en el desempate. Con 4-4 en el tie-break, Cilic falló un punto que tenía ganado -y que le hubiera dado el 5-4 y dos saques- y Nadal cogió impulso. El tie-break era suyo y la ventaja de 2-1 en sets también.

Cilic no perdió la fe y buscó una reacción inmediata en la cuarta manga. Campeón del US Open en 2014, el croata sabía que si bien el margen de error ya no existía, aún tenía opciones. Quebró a Nadal para ponerse con 3-1, certificó el break con 4-1 -momento preciso en el que Nadal pidió asistencia médica- y aunque desaprovechó tres bolas de break en el sexto juego, sí convirtió la que le dio el 6-2 ante un mermado Nadal. El partido se iba a una quinta manga, donde el español trató de continuar. Pero tras dos juegos en el quinto set se confirmaron los peores presagios. Era momento de retirarse.

En semifinales espera una de las revelaciones de este Open de Australia: Kyle Edmund. El británico de 23 años protagonizó una de las sorpresas del torneo al superar al N° 3 del mundo Grigor Dimitrov por 6-4, 3-6, 6-3 y 6-4. “Mi enhorabuena a Kyle por alcanzar sus primeras semifinales”, felicitó Cilic, que domina el head to head por 1-0.

Nadal supera el test de Schwartzman.

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El N° 1 del mundo se cita ahora con Marin Cilic por un puesto en semifinales.

Fue un test para valientes. Un examen de paciencia e insistencia. Rafael Nadal ya está en los Cuartos de Final del Abierto de Australia. Pero tocó remar, y mucho, para lograr el pase a la ronda de los ocho mejores. El español se llevó un intenso choque de tres horas y 51 minutos ante el argentino Diego Schwartzman, a quien se impuso por 6-3, 6-7(4), 6-3 y 6-3.

De esta manera, Nadal llega a la ronda de los ocho mejores por insistir sin desesperar. El N° 1 del Ranking ATP pisa la ronda de los ocho mejores con autoridad, ampliando su head to head con Schwartzman a 4-0. Ya son diez Cuartos de Final en Melbourne Park para el mallorquín, que fue campeón aquí en 2009 (v. a Federer) y finalista en 2012 (p. ante Djokovic), 2014 (p. ante Wawrinka) y 2017 (p. ante Federer).

La primera ocasión de break llegó tras un sensacional globo de Schwartzman, si bien no pudo materializar el quiebre tras dos grandes servicios de Nadal. El parcial de arranque, muy parejo, mostró una versión muy acertada del argentino, que en el séptimo juego forzó a su rival a tres errores que le otorgaron tres bolas de break más. La respuesta del mallorquín fue contundente, enlazando cinco puntos marca de la casa.

No aprovechar las oportunidades pesó para Schwartzman e impulsó a Nadal, que en el posterior juego peleó hasta hacerse con el primer break del encuentro. El español cerró el set con un juego en blanco aunque con números discretos: cuatro golpes ganadores y 11 errores no forzados. Eso sí, en los puntos decisivos imperó su ley.

Nadal continuó con la inercia ganadora y quebró de entrada al argentino pero no pudo evitar ceder su servicio en el juego posterior. Fue el inicio de un parcial de constantes alternativas. Otro intercambio de breaks entre ambos se dio en el quinto juego -a favor de Nadal- y en el octavo -esta vez para Schwartzman. Y de nuevo dos más en el undécimo y duodécimo juego. Nadal no pudo cerrar la segunda manga desde su servicio con 6-5 y saque y en la muerte súbita Schwartzman se creció. Sin rendirse, el argentino puso las tablas en el marcador pasadas las dos horas de encuentro. Era una batalla sin cuartel.

El español puso una marcha más y en la tercera manga estuvo intratable. Un suspiro de Schwartzman en el cuarto juego significó el único break del parcial. El pestañeo del argentino significó un duro correctivo de Nadal, que no perdonó. Tanto fue así que, en el cuarto set, Nadal salvó un eterno segundo juego -neutralizando hasta cinco bolas de break- y en el juego posterior castigó a Schwartzman a la primera. Aunque el argentino siempre estuvo cerca en el marcador, incluso tuvo dos bolas de break que le podrían haber dado el 4-4, los puntos decisivos siempre fueron para el español. Nadal logró el quiebre definitivo que puso el 6-3 del cuarto set. El pase a la siguiente ronda era suyo.

En Cuartos de Final espera un Marin Cilic que alcanzó las 100 victorias en Grand Slam tras superar en un durísimo encuentro al español Pablo Carreño. El croata, campeón del US Open en 2014 (v. a Nishikori) y finalista de Wimbledon la pasada campaña (p. ante Federer) fue semifinalista aquí en 2010.

Nadal logra su Grand Slam número 16.

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El español alza su tercer US Open al superar a Anderson.

Un nuevo capítulo de la historia del tenis. Con puño y raqueta de Rafael Nadal. El No. 1 del mundo logró hoy su tercer US Open (también 2010 y 2013) al superar en la Final disputada en la pista Arthur Ashe al sudafricano y No. 32 del mundo, Kevin Anderson. En dos horas y 27 minutos de encuentro, que dominó de principio a fin, el español se impuso por un sólido 6-3, 6-3 y 6-4.

De esta manera, el mallorquín logra su corona de Grand Slam No. 16 (16-7 en finales) y reduce distancias una vez más con Roger Federer, que posee el récord absoluto con 19. Es más, nunca antes el suizo y Nadal habían logrado repartirse por igual los títulos grandes en una misma temporada: este año Federer se alzó en el Open de Australia y Wimbledon, mientras que Nadal lo ha hecho en Roland Garros y US Open.

El primer set consistió en un ejercicio de paciencia para Nadal. El español escaneó con rapidez el servicio de Anderson, que se vio constantemente presionado por el resto del No. 1 del mundo. Si bien resistió en sus primeros juegos al saque -en larguísimos games- Anderson no pudo evitar que del 3-2 pasase a perder el set con un parcial de 4-0 de Nadal, que muy concentrado, sólo cometió 5 errores no forzados (por los 23 de Anderson).

Sin ocasiones de break en los primeros cinco juegos del segundo set, la tregua terminó en el sexto. Nadal se hizo con dos bolas de quiebre y si bien Anderson salvó la primera, no pudo evitar que el español se escapase en el marcador en la segunda, con un un punto pegado a la red creando un muro infranqueable para el sudafricano.

La tercera manga arrancó con break del español, que se encaminó decidido hacia su corona No. 16 de Grand Slam. Sin mirar atrás. Sin conceder ocasiones de break. Imparable.

Nadal se une así al grupo de jugadores capaces de ganar el US Open al menos en tres ocasiones con Jimmy Connors (5), Roger Federer (5), Pete Sampras (5), John McEnroe (4) e Ivan Lendl (3). No sólo eso, por cuarta vez en su carrera, el español gana más de un Grand Slam por curso. Ya lo hizo en en 2010 (3: Roland Garros, Wimbledon, US Open); 2013 (2: Roland Garros y US Open) y 2008 (2: Roland Garros y Wimbledon).

La lucha por el No. 1 del Ranking ATP a final de año queda con un Nadal en posición privilegiada y un buen colchón de puntos para lo que queda de curso. Las matemáticas son fáciles de aquí a noviembre. El español defiende 100 puntos de aquí a final de año mientras que Federer sólo sumará.

En Nueva York, siguió la tradición del Big Four. Y es que en 45 de los últimos 50 Grand Slams han acabado en manos de Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic o Andy Murray. Flushing Meadows fue el paraíso una vez más para Nadal.