GP Valencia: Dos vueltas de locura y una salvada dan el título a Marquez.

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Pedrosa ganó la carrera, Zarco fue 2º y Márquez 3º, tras estar a punto de caer cuando lideraba; Dovizioso, digno rival, lo intentó y cayó.

La tensión se podía cortar en Valencia. La situación estaba favorable para Marc Márquez con Andrea Dovizioso rodando 5º, pero la incertidumbre se podía sentir entre el olor a goma quemada y a gasolina. Quedaban siete vueltas para terminar la última carrera del año: pese a que no lo necesitaba, Márquez decidió arriesgar y se puso a liderar superando a Johann Zarco, pero a final de la recta de meta cometió un error, fallo que solventó con la enésima salvada de la temporada. Una salvada y “un codo” que valen un Campeonato del Mundo de MotoGP.

Las dos Honda comenzaron en cabeza, en una salida soñada por Márquez. En la segunda vuelta, Zarco pasó a Pedrosa y al 93. Las Honda rodaban en persecución de la Yamaha y por delante de Jorge Lorenzo y Dovizioso. Parecía que el balear tenía mejor timo, por lo que Ducati tomó cartas en el asunto. Hasta seis veces le mostraron a Lorenzo la señal de “Suggested Mapping 8”, que en Malasia significó que el balear tenía que dejar pasar a Dovizioso, incluso le señalaron con un “-1” en la pizarra. Lorenzo no dejó pasar a Dovizioso.

Entonces llegó el momento. Este extraordinario campeonato merecía un final así: dos vueltas marcaron el devenir del Mundial. Tras la salvada de Márquez, fue Lorenzo el que cayó, para dar paso a la caída de Dovizioso, que significaba la corona de Márquez. El de Cervera mantuvo la tercera posición hasta el final y se hizo con el título subiendo al podio.

Zarco y Pedrosa quedaron en cabeza. La última vuelta fue para el catalán, que suma así su segundo triunfo de la temporada. Tercer podio para el francés.

Cuarto terminó un gran Álex Rins, quien realizó una nueva remontada y logra su mejor resultado de la temporada. Completó los cinco primeros un constante Valentino Rossi: las Yamaha tuvieron un pésimo fin de semana, con Maverick Viñales en 12ª plaza.

GP Valencia: Jorge Lorenzo gana su tercer Mundial de Moto GP en Cheste.

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El español gana en el circuito de Cheste, seguido de Márquez y Pedrosa, y se adjudica el título sobre Rossi, que partió último y terminó en la cuarta posición en la carrera definitiva.

Como ha ganado todas las batallas este curso, solo, desde la primera hasta la última curva, ganó también la última, la definitiva, la que daba el título y la gloria. Venció Lorenzo como ganan los genios. Pocos pilotos pueden ponerse la corona con un triunfo como el de este domingo en el Ricardo Tormo: sin mirar la pizarra, sin atender a la calculadora, sin especular lo más mínimo. Tenía que imponerse en la última cita de la temporada, soportar toda la presión que ello conlleva, correr sin pensar en qué sería capaz de hacer su compañero de equipo desde la cola de la parrilla, sin cederles ni un centímetro a las Honda, pues una posición podría ser clave y acabar con todas sus opciones de golpe y porrazo. Lo bordó.

Siempre fue muy duro de sesera. Y resistió. Como ha aguantado los envites toda la temporada. Como se ha levantado una y otra vez. Pese a sentir que no era el favorito este 2015. Pese a creerse solo en el seno de un equipo que puso todo su empeño en defender a su compañero de equipo y rival por el título, Rossi, para que le fuera retirada la sanción que le obligaba a salir el último de la parrilla este domingo en el que se lo jugaban todo cara a cara tras tirar a Márquez en la última carrera, en Malasia. Como ha resistido la presión este fin de semana, en el que ha sido a veces más abucheado que aplaudido por el público pese a competir en España. Supo hacer oídos sordos en el paddock. Y crecerse en la pista, donde encuentra la paz cuando puede correr si tiene la pista libre, incluso cuando acecharon las Honda en los últimos giros.

El mallorquín ganó la última carrera de la temporada, por delante de Marc Márquez y Dani Pedrosa. Y nada pudo hacer el hasta entonces líder del Mundial, Valentino Rossi, que concluyó cuarto en el circuito de Cheste, por lo que el español es el nuevo campeón de MotoGP. El italiano partió último y fue escalando posiciones fácilmente: desde la cola de la parrilla algunos parecían abrirse para incordiar lo menos posible a uno de los aspirantes al título, pues aquella no era su pelea: en la primera vuelta ganó diez posiciones, tras dos giros ya era 12º, y noveno en el tercero, algunos italianos como Pirro o Petrucci le abrieron el camino, y no se sabe que hubiera hecho su amigo Iannone, pues se cayó antes de que le alcanza; le costó pasar a Smith, y por eso no se puso séptimo hasta el sexto giro; al 46 le costó otras seis vueltas alcanzar la cuarta plaza: tuvo que adelantar a los hermanos Espargaró, Pol y Aleix, y a Dovizioso, que no se apartó, pero tampoco fue un hueso demasiado duro de roer.

Y allí se quedó, el cuarto, donde era previsible verle. El ritmo que habían impuesto hasta entonces, mientras él remontaba, Lorenzo, Márquez y Pedrosa no estaba a su alcance. No lo estaba porque, como ha intentado siempre que ha salido desde la primera línea de la parrilla, el mallorquín echó mano de su explosividad en las primeras vueltas y de su tremenda concentración en la salida para marcar el paso y poner metros de distancia (pocos metros, no se fue a más de 0,6 décimas de Márquez) que le acercaran a su tercer título de campeón del mundo. Había demostrado en los entrenamientos que se sentía cómodo en Cheste, a pesar de que las características del trazado no tenían por qué ser las idóneas para su Yamaha. Pero el genial trabajo hecho por la fábrica de los diapasones el pasado invierno, las mejoras experimentadas en frenada y en aceleración, le han proporcionado una moto tan completa y fácil de llevar que no había manera de encontrarle un pero.

Las Honda de Márquez y Pedrosa, con algunos problemas de sobrecalentamiento de neumáticos que a Lorenzo no le afectaron apenas –tan fino es su estilo, tan bien logra trabajar con su M1 para mejorar la durabilidad de las gomas que aunque acusó el desgastre del neumático trasero se las apañó para mantener el ritmo los 30 giros– se acercaron, mucho, en los últimos giros de la carrera, pero, ahora tú, ahora yo, como los dos querían ganar y ninguno parecía ponerse de acuerdo para ver quién había hecho más méritos para hacerlo, el adelantamiento en el que quiso decidirse el duelo a falta de dos vueltas para el final (quiso intentar a Lorenzo antes Márquez, pero, explicó, había una bandera amarilla que se lo impedía, y entonces llegó Pedrosa como una exhalación) dio aire al de Yamaha, que ganó tres preciosas décimas camino de la meta. Por aquel entonces Rossi ya estaba a casi 20 segundos, un mundo, el mundo en el que él se quedó cuando decidió echar a Márquez de la pista en Sepang. Y no poder disputar el Mundial como hubiera merecido.