Rafael Nadal XI, El Impertérrito.

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El español logra la ‘Undécima’ en Roland Garros y su título N° 17 de Grand Slam.

La historia la reescribe con su puño y raqueta. Rafael Nadal sigue desafiando a la lógica. El rey de la tierra no tiene rival cuando se trata de Roland Garros. La Philippe Chatrier es su dominio y cuando se trata de una Final, su título es garantía. Esta vez no fue diferente. Esta vez el español amplió aún más la leyenda. El mito. El N° 1 del mundo conquistó hoy su undécimo Roland Garros. Una auténtica barbaridad. Tras dos horas y 42 minutos de partido, Nadal besó una vez más su tierra amada: 6-4, 6-3 y 6-2. Rafael XI, el impertérrito.

Un dato demoledor para todos sus rivales: Nadal nunca ha perdido una final en Roland Garros. Once finales, once coronas: 2005-08, 2010-14, 2017 y 2018.

Se trata del título N° 17 en Grand Slam para el mallorquín, que reduce distancias una vez más con Roger Federer, poseedor del mayor número de coronas major en el circuito masculino con un total de 20. Nadal se convierte en el segundo jugador en toda la historia en ganar 11 veces un mismo torneo, uniéndose a la australiana Margaret Court, quien logró 11 veces el Abierto de Australia entre 1960-66, 1969-71 y 1973.

El español, sin embargo, ha conseguido algo que nadie antes ha conseguido en la historia del tenis: ganar 11 veces un mismo torneo en tres eventos distintos. Lo hizo en Montecarlo, en Barcelona y sobre todo, en la catedral de la tierra batida, Roland Garros.

Con este resultado, además, Nadal seguirá como N° 1 del Ranking ATP una vez se actualice la clasificación mundial. El español queda con 8.770 por los 8.670 de Roger Federer. Por su parte, Thiem ascenderá hasta el N° 7 del Ranking ATP.

Thiem ganó el sorteo y eligió restar para empezar la Final. Nadal empezó con fuerza y decisión, llevándose el primer juego sin titubeos en dos minutos. Para el austríaco, los primeros intercambios con su servicio mostraron la estrategia de su rival. Tocaría emplearse al máximo con el revés, donde el N° 1 insistiría una y otra vez con bolas altas. Las dos primeras ocasiones de break llegaron en el segundo juego y Nadal convirtió la primera tras un error de derecha de su rival.

Thiem necesitó unos minutos más que su rival para entrar en el partido, pero atacando con su derecha, se hizo él mismo con dos bolas de break en el tercer juego. Y de nuevo con su derecha, quebró a Nadal para restablecer la igualdad. Si al resto se sentía con fuerza, las dudas asaltaron a Thiem al servicio, cometiendo dos dobles faltas en el cuarto juego que dieron aire a su rival. Ese mismo juego sacó lo mejor del austríaco, que se rehizo a tiempo.

La intensidad de la primera manga fue en aumento. Thiem era sabedor que sus opciones pasaban por un poderoso inicio. Y Nadal también era consciente de ello. Disputados 39 minutos, la igualdad era total. 3-3. Todo por decidir. Sin concesiones.

Pero Thiem pestañeó en el momento menos oportuno. Cuando el austríaco servía por mantenerse en la manga, cuatro errores no forzados consecutivos entregaron en bandeja la primera manga al español.

La misión se volvía harto complicada para Thiem, que sabía que había perdido una oportunidad de oro en el primer set. El austríaco debía olvidarse cuanto antes de la manga inicial si quería lograr imposible hasta la fecha: vencer a Nadal en una final de Roland Garros. Las cosas no empezaron bien para el austríaco, que tuvo que enfrentarse ya de entrada a cuatro bolas de break en contra en su primer juego al servicio. A la quinta, Nadal quebró para situarse con 6-4 y 2-0.

Con el marcador a favor, Nadal fue sintiéndose más cómodo. Quizá porque en su subconsciente, la estadística le dejaba más tranquilo: en 17 finales que había disputado previamente en tierra batida al mejor de cinco sets, había ganado todas. Una y una.

Thiem se enfrentaba a una realidad demoledora: los dos hombres capaces de ganar a Nadal en Roland Garros -Robin Soderling y Novak Djokovic- se habían llevado el set inicial.

Con 4-6 y 0-3 en el marcador, el austríaco sacó su genio para desquitarse de las malas sensaciones. Y aunque llegó a tener ventaja con un 30-0 ante el servicio de Nadal en el quinto juego, el mallorquín negó cualquier opción a su rival. Thiem no conseguía despertar y el diez veces campeón cada vez tomaba más control de la situación.

Thiem no perdió la fe ante la adversidad y se hizo con una bola de break en el séptimo juego pero Nadal, sin perder la compostura, negó las opciones de su rival.

El imán de la victoria atrajo al N° 1 desde el principio del tercer set. El desenlace estaba escrito y el español se dirigía con decisión hacia la gloria. Aunque Thiem salvó cuatro bolas de break en el juego inicial, sabía que tarde o temprano llegaría lo inevitable.

La calidad tenística fue excelsa durante los intercambios. Nadal consiguió quebrar a su rival una vez más cumplidas las dos horas y cuarto de partido. Pero este quiebre tenía un sentido aún más especial. Era el que le daba el trampolín hacia su undécimo título en el Bois de Boulogne.

Un susto con 2-1 y 30-0: Nadal paró el juego para ser atendido en su brazo izquierdo. Aunque mantuvo el break conseguido, fue atendido una vez más con 3-2 en el marcador. Tras los momentos de confusión, el español siguió adelante hacia una victoria de leyenda. Un nuevo break le situó a las puertas de un misticismo con su nombre y apellido.

Once coronas en Roland Garros. Su Undécima en París. Incomparable.

Real Madrid 3-1 Liverpool: Bale corona a un Real Madrid de leyenda.

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El galés, desatado con un doblete. El 2-1, con una tijera para la Historia. El club blanco conquista la Decimotercera y una marca majestuosa.

El fútbol es un deporte de engaño. Y como tal, la Final de Kiev comenzó como nadie hubiese imaginado. Lo que se esperaba un combate entre pesos pesados repartiendo puñetazos por doquier resultó ser una primera parte con más amagos que golpes reales. Bueno, al menos en lo que se refiere a los goles. Porque para golpes, los de Salah y Carvajal, que a la media hora y con apenas cuatro minutos de diferencia tuvieron que abandonar el campo lesionados y entre lágrimas. Lo del egipcio, el primero en caer, es en su hombro tras una mala caída en una acción con Ramos. Lo de Carvajal es muscular al dar un taconazo in extremis en línea de fondo. El uno iba camino de ser la figura mundial del año, mientras que el otro, desconsolado por pensar que dice adiós a Rusia, ya se perdió la EURO 2016 por lesión también en la Final de Milán. La competición más feroz vista antes del descanso fue la de la crueldad de las lesiones con dos jugadores que siempre merecen otro final diferente.

El descanso sirvió para que ambos equipos se quitarán el corsé que reflejaba el marcador. Todos los goles racaneados en la primera mitad empezaron a caer sin descanso. Y es que apenas tardaron diez minutos en convertir dos goles. Al igual que las lesiones, los tantos también llegaron a pares. Primero fue el de Benzema, haciendo de Raúl para retratar a Karius. Iba a sacar con la mano y puso el pie por medio para que el balón se introdujese llorando en las mallas. Ni el ‘7’ trató tan mal a sus porteros nunca. Eso sí, le duró muy poco la alegría a los blancos, pues apenas en la jugada siguiente Mané logró la igualada al desviar un testarazo de Lovren por encima de Ramos en un córner. Quién lo iba a decir: Benzema siendo el pillo, y Ramos siendo el pillado.

Sin embargo, la cosa no iba a quedar ahí. En sólo quince minutos se vio más fútbol que en quince partidos de Liga. De cualquier liga, en realidad. Y por si no fuera suficiente, también se vio un gol de esos que no se repiten en quince años. O dieciséis, por ser más concretos. Porque desde que Zidane metiese su histórico gol de volea en Glasgow en 2002 no se veía nada igual en una Final de Champions League. La rúbrica era de Gareth Bale, que llevaba un minuto en el campo y seguramente ni había tocado el balón aún. Ni había salido a calentar siquiera. Y aun así, dibujó un gol de tijera inimaginable, de dibujos animados. Menos plástico que el de Ronaldo en Turín, pero más importante. Una chilena directa a la Historia para poner en ventaja a los blancos. God Save The Welsh.

Como ya sucedió en Turín, tal gol ejerció de anestesia para el rival, que no supo cómo responder a semejante peso de belleza y contundencia. Y así el Liverpool se fue consumiendo poco a poco. Se sabía que era difícil que le aguantase el físico hasta los minutos finales, pero si le añades además la lesión de Salah, y el guantazo que supuso la remontada de Bale nada más lograr el empate, levantarse de todo a la vez fue imposible ya. De ahí que los Reds poco a poco se fueran difuminando ante el abrumador dominio blanco. Entre Arnold y Karius alargaron la agonía, pero el meta del Liverpool volvió a quedar en evidencia a un tiro lejano de Bale que tampoco fue capaz de despejar.

Quién se lo iba a decir al galés, nombrado mejor jugador del partido con sus dos goles. Máxime cuando se quedó fuera del once de Kiev. Quién se lo iba a decir a Benzema, el más criticado durante toda la temporada. Pero sobre todo, quién se lo iba a decir a Zidane, cuando llegó al Real Madrid hace tres años. Con el galo en el banquillo, el club merengue ha conseguido tres Champions consecutivas, lo que sólo habían logrado antes el Bayern de Beckenbauer, el Ajax de Cruyff y el Real Madrid de las Cinco Copas. Ahora, este Madrid de Zidane marcha por la Historia del fútbol ya sólo detrás de ese equipo merengue de los años 50. Con cuatro Orejonas en cinco años se ha ganado todo el derecho. Ni la Gran Bretaña pudo esta vez con la Armada Invencible.

Fenerbahçe 80-85 Real Madrid: La Decima se viste de blanco.

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El Real Madrid se llevó una Euroliga trabajada y se tomó su propia ‘vendetta’ ante Fenerbahçe. Un espectacular tercer cuarto de Causeur con 12 puntos dinamitó la Final, dándole la vuelta al encuentro. Laso consigue su segunda Euroliga y le arrebata a Obradovic su décimo título. Los blancos se sobrepusieron a Nicolo Melli con 29 puntos, el mejor del partido de largo.

El partido comenzó con los de Obradovic mandando, con ventajas de hasta 4 puntos, y solo con Doncic tirando del carro madridista. El esloveno comenzó con 6 puntos consecutivos, sin que ningún compañero le ayudara en la anotación.

Pero salió Llull y cambió el guion del partido. 3 triples consecutivos (RudyLlull Randolph) pusieron por delante a los de Laso y en el segundo cuarto un parcial de 14-2 abrió brecha. El Real Madrid lo bordaba ante un equipo de Obradovic que fallaba canastas fáciles. Hasta que apareció Nicole Melli. 11 puntos en el segundo cuarto que dio ventaja a los otomanos, y volvía a cambiar el guion del partido.

El conjunto blanco se marchaba al descanso con 2 puntos abajo, le tocaba remar y darle la vuelta en una segunda parte que se avecinaba apasionante.

La segunda parte comenzó con Causeur en modo estrella, el francés con 8 puntos en los primeros 5 minutos, y sobre todo aguantando en defensa, revitalizó a los blancos para darle la vuelta de nuevo al marcador. Melli volvió a responder con 5 puntos consecutivos, el hombre de la Final ponía las cosas difíciles.

En el último cuarto, Melli volvió a aparecer con 6 puntos consecutivos de inicio, pero una falta antideportiva de Vesely Doncic puso 10 puntos de ventaja a favor de los blancos que iba a ser definitiva.

Un triple de Melli metía de nuevo en el partido a los turcos, pero la defensa blanca, fundamentada en Causeur y Thompkins conseguía mantener la distancia. Wannamaker tiró de los otomanos, pero Doncic le respondió, aunque terminó excluido el encuentro.

Dos tiros libres de Causeur, hombre del Madrid en la Final, cerraron definitivamente el partido. Los turcos se quedaron sin tiempo y los tiros libres dieron la victoria a los blancos. Obradovic se quedó sin su décimo entorchado, mientras que Laso sale triunfador y suma su segunda Euroliga en 4 años.

Marsella 0-3 Atletico Madrid: Griezmann corona al Atletico en Lyon.

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El delantero rojiblanco, ha dejado su firma en la Final de la Europa League con un brillante doblete.

No salió muy metido en el encuentro el Atlético de Madrid. Estaba nervioso, agarrotado, impreciso; y el Olympique de Marsella tuvo varias ocasiones peligrosas, pero si no aprovechas esas situaciones con un equipo como el de Diego Pablo Simeone, sabes que puedes acabar sucumbiendo. Y de eso se encargó Griezmann.

Mediada la primera parte, el ‘7’ rojiblanco aprovechó un error del Olympique de Marsella en la salida de balón para batir a Mandanda por abajo. Y justo tras la reanudación, asistido por Koke, el delantero volvió a ajusticiar a los franceses para finiquitar una Final que, salvo los primeros compases, ha sido completamente rojiblanca.

Quién sabe si éste ha sido su último servicio como jugador del Atlético de Madrid, pero si finalmente así fuera, no puede marcharse con mayor gloria que haber dado a los rojiblancos un nuevo título europeo en un torneo donde ha anotado en cada eliminatoria, incluida una Final para el recuerdo.

La leyenda de Federer es eterna.

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El suizo logra su Grand Slam N° 20 al lograr su sexto Open Australia.

En su raqueta siempre estuvo desafiar a la historia. La eternidad pareció destinada a su nombre y apellido. El reloj hizo un pacto con él: la leyenda crecería cuando muchos ya hubieran dicho basta. Roger Federer, el hombre de los récords, volvió a firmar con su puño y letra uno más: la corona de Grand Slam N° 20. No quedan calificativos para describir la hazaña del suizo, que a sus 36 años sigue ampliando un palmarés bañado en oro.

Cuando el reloj marcó poco más de tres horas de encuentro, la realidad superó al sueño: Federer se hacía con su sexto Open Australia por 6-2, 6-7(5), 6-3, 3-6 y 6-1.

Nada pudo hacer un Marin Cilic, que en su tercera final de Grand Slam se encontró con el mismo hombre que le negó el julio pasado la posibilidad de ampliar su palmarés. Si Federer ya le privó de hacerse con el título de Wimbledon, también lo hizo con el Open Australia. De esta manera, el croata ha sido testigo de primera mano en los dos últimos trofeos grandes del suizo: el N° 19 y el N° 20.

En la final N° 30 de Grand Slam para Federer, los nervios no estuvieron presentes. Su sexto Open Australia le sitúa junto a Novak Djokovic y Roy Emerson, ambos con seis trofeos. Y a sus 36 años y 173 días, el suizo se convierte en el tercer hombre en la Era Abierta en ganar cuatro o más Grand Slams después de alcanzar la treintena junto a Rod Laver (4) -presente en la grada- y Ken Rosewall (4).

Federer supo adaptarse al guión de cada set. En un primer parcial de poderío absoluto, rozó la perfección sin dar opción a Cilic. En el segundo aceptó que su rival había subido el nivel y no perdió la compostura cuando el gigante de 29 años se llevó el tie-break.

Con la tranquilidad de no haber cedido su servicio hasta el momento, el jugador procedente de Basilea enderezó su camino en el tercer set, donde de nuevo elevó el nivel para frustración de su rival. En la cuarta manga, Federer arrancó con decisión pero cedió por primera vez su saque. Otro break a favor de Cilic llevaría el partido a un quinto y definitivo set.

Allí, en el momento álgido, Federer supo resistir para luego asestar el golpe definitivo. La gloria esperaba y el suizo no quería faltar a la cita. El título era suyo.

Pese a la derrota, Cilic se garantiza ascender a su mejor puesto en la clasificación mundial. Escalará hasta el puesto N° 3 del Ranking ATP, sólo por detrás de Rafael Nadal (1) y un Roger Federer que se quedará a 135 puntos del español, activando así la carrera por el primer escalafón tenístico.

Dimitrov, campeón del Masters Cup.

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Grigor Dimitrov ha coronado la mejor temporada de su carrera de la mejor manera posible. El guión perfecto. El búlgaro, se estrenará como N° 3 del Ranking ATP por detrás de Rafael Nadal y Roger Federer, se convirtió en el campeón del Masters Cup después de superar en un apretado duelo de dos horas y 30 minutos al belga David Goffin: 7-5, 4-6 y 6-3.

De esta manera, Dimitrov logra el título más importante de su carrera y se convierte en el primer debutante capaz de ganar el trofeo desde Álex Corretja en 1998 (v. a Moyà). Un título que le dará un total de 1500 puntos en el Ranking ATP y un premio en dinero de 2,5 millones de dólares. Es el cuarto título del curso para el búlgaro, que también venció en Brisbane (v. a Nishikori), Sofía (v. a Goffin) y el ATP World Tour Masters 1000 de Cincinnati (v. a Kyrgios).

“Me siento increíble ahora mismo”, acertó a decir Dimitrov. “Sin duda es el trofeo más importante de mi carrera y sólo puedo dar gracias a mi equipo y a mi familia por haberme apoyado en este año que ha sido tan especial para todos”.

“Creo que David es uno de los jugadores que más ha mejorado durante el año y para mí ha sido maravilloso compartir este momento con él en la final y estoy seguro que compartiremos entrenamientos durante la pretemporada”, halagó a su rival.

Los dos jugadores ya habían hecho historia antes de la Final. Dimitrov, por ser el primer búlgaro en clasificarse para el último evento del año. Goffin, por ser el primer belga. Ambos firmaron un nuevo capítulo en la historia del torneo: por primera vez desde que empezaron las Finales ATP en 1970, dos debutantes disputaban el partido decisivo (Goffin fue reserva la pasada temporada).

Dimitrov llegaba al encuentro definitivo sin haber perdido un partido en todo el torneo. El búlgaro, además, se había enfrentado a Goffin en round-robin con un contundente triunfo por 6-0 y 6-2, ampliando así el head to head a 4-1, con los últimos cuatro encuentros disputados este mismo año. Y en el sexto duelo entre ambos, más apretado que el inmediatamente anterior, Dimitrov amplió la ventaja a 5-1.

El partido arrancó con los nervios propios del escenario y la oportunidad. Tres quiebres consecutivos en el inicio del partido situaron a Goffin con 2-1. En el cuarto juego, el belga pudo amarrar su servicio con dos saques directos consecutivos desde un 30-30 para ponerse por delante en el marcador con una ligera ventaja.

Por su parte, Dimitrov trataba de encontrar su juego para golpear winners, con 3-4 y media hora disputada, sólo había conectado dos ganadores. En el octavo juego, varios errores enlazados de Goffin entregaron el segundo quiebre al búlgaro y el partido empezó de nuevo con 4-4.

Dimitrov fue sintiéndose más y más cómodo hasta que en el momento en el Goffin sirvió por llevar el parcial a la muerte súbita, se hizo con dos puntos de set. El primero fue negado. El segundo neutralizado con una derecha paralela. Se hizo con un tercero, pero Goffin respondió de nuevo con un saque ganador. Dimitrov tampoco aprovechó la cuarta bola de break y disparó una derecha que se fue larga. A la quinta fue la vencida para el próximo No. 3 del mundo, que se llevó la primera manga gracias a un error de derecha de su rival.

El segundo set, a diferencia del primero, empezó con ambos jugadores sintiéndose fuertes desde el servicio. En el sexto juego, Dimitrov tuvo bola de break a favor, la primera del parcial, pero una vez más Goffin neutralizó el quiebre. No sólo eso. Respondió inmediatamente después con un break que le situó 4-3 y saque. Ese break fue suficiente para cerrar el set y llevar el encuentro al tercer y definitivo parcial.

Dimitrov tuvo que resistir los embistes de Goffin ya de entrada, pues en el primerísimo juego el búlgaro se vio obligado a salvar cuatro bolas de break. Su esfuerzo tuvo recompensa y en el sexto juego, tras doce puntos peleadísimos, se hizo con el quiebre que terminaría siendo la llave de su victoria. Cuando Goffin trató de mantenerse con vida en el partido, salvando tres puntos de partido y pidió la ayuda del público. Aunque se llevó una ovación sonada, no pudo evitar lo inevitable: Dimitrov fue campeón.

“Ha sido una semana fantástica”, apuntó Goffin, elegante en la derrota. “Me gustaría felicitar a Grigor por su gran año y el gran equipo que tiene a su alrededor. Ha sido una semana con muchas emociones, mucha fatiga y ahora mismo me siento muy cansado. Pero al mismo tiempo, a pesar de lo duro que fue la semana, ha sido genial vivir esta experiencia”.

En Londres, Dimitrov cerró un 2017 de ensueño. Y a Goffin le queda una prueba más. La final de Copa Davis.

 

Nadal logra su Grand Slam número 16.

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El español alza su tercer US Open al superar a Anderson.

Un nuevo capítulo de la historia del tenis. Con puño y raqueta de Rafael Nadal. El No. 1 del mundo logró hoy su tercer US Open (también 2010 y 2013) al superar en la Final disputada en la pista Arthur Ashe al sudafricano y No. 32 del mundo, Kevin Anderson. En dos horas y 27 minutos de encuentro, que dominó de principio a fin, el español se impuso por un sólido 6-3, 6-3 y 6-4.

De esta manera, el mallorquín logra su corona de Grand Slam No. 16 (16-7 en finales) y reduce distancias una vez más con Roger Federer, que posee el récord absoluto con 19. Es más, nunca antes el suizo y Nadal habían logrado repartirse por igual los títulos grandes en una misma temporada: este año Federer se alzó en el Open de Australia y Wimbledon, mientras que Nadal lo ha hecho en Roland Garros y US Open.

El primer set consistió en un ejercicio de paciencia para Nadal. El español escaneó con rapidez el servicio de Anderson, que se vio constantemente presionado por el resto del No. 1 del mundo. Si bien resistió en sus primeros juegos al saque -en larguísimos games- Anderson no pudo evitar que del 3-2 pasase a perder el set con un parcial de 4-0 de Nadal, que muy concentrado, sólo cometió 5 errores no forzados (por los 23 de Anderson).

Sin ocasiones de break en los primeros cinco juegos del segundo set, la tregua terminó en el sexto. Nadal se hizo con dos bolas de quiebre y si bien Anderson salvó la primera, no pudo evitar que el español se escapase en el marcador en la segunda, con un un punto pegado a la red creando un muro infranqueable para el sudafricano.

La tercera manga arrancó con break del español, que se encaminó decidido hacia su corona No. 16 de Grand Slam. Sin mirar atrás. Sin conceder ocasiones de break. Imparable.

Nadal se une así al grupo de jugadores capaces de ganar el US Open al menos en tres ocasiones con Jimmy Connors (5), Roger Federer (5), Pete Sampras (5), John McEnroe (4) e Ivan Lendl (3). No sólo eso, por cuarta vez en su carrera, el español gana más de un Grand Slam por curso. Ya lo hizo en en 2010 (3: Roland Garros, Wimbledon, US Open); 2013 (2: Roland Garros y US Open) y 2008 (2: Roland Garros y Wimbledon).

La lucha por el No. 1 del Ranking ATP a final de año queda con un Nadal en posición privilegiada y un buen colchón de puntos para lo que queda de curso. Las matemáticas son fáciles de aquí a noviembre. El español defiende 100 puntos de aquí a final de año mientras que Federer sólo sumará.

En Nueva York, siguió la tradición del Big Four. Y es que en 45 de los últimos 50 Grand Slams han acabado en manos de Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic o Andy Murray. Flushing Meadows fue el paraíso una vez más para Nadal.

Federer logra su octavo Wimbledon.

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El suizo eleva a 19 el récord de títulos de Grand Slam.

Desafiar a la historia. Una vez más. Roger Federer amplió aún más su leyenda. En el All England Club, escenario de sus más especiales logros, el suizo alzó su octavo Wimbledon y su Grand Slam número 19. El partido para la historia se estiró por una hora y 41 minutos y terminó con un 6-3, 6-1 y 6-4 en el marcador.

El suizo se convierte en el primer hombre capaz de ganar ocho Wimbledon en la Era Abierta, distanciándose de Pete Sampras y sus siete coronas. No sólo eso. Se convierte también a los 35 años y 342 días en el hombre de más edad en ganar Wimbledon en la Era Abierta.

Y eso que el No. 5 del Ranking ATP tuvo que afrontar una opción de break en contra en el cuarto juego del encuentro, cuando sacaba para igualar a 2 el primer set (1-2, 30-40). Sin embargo, fue el propio Federer el que asestó el primer golpe con un quiebre de inmediato (3-2). Con un 82% de puntos con su primer servicio no dio más opciones al croata en el set.

A partir de entonces el suizo soltó la muñeca y, tal y como lo ha hecho a lo largo de las dos semanas, controló de principio a fin. Marcó el tiempo del partido, dominó con el servicio, disfrutó con el revés y mandó con la derecha. En apenas una hora, Federer ya mandaba 6-3, 6-1, mientras Cilic buscaba de manera agónica sacudirse la presión de un rival que conoce las medidas de la Centre Court al milímetro.

El helvético, que no cedió un solo set en esta edición de Wimbledon, cierra otra gira sobre hierba impecable. Además de levantar su octava corona en el All England Club, sumó en el Open de Halle su noveno título, para terminar la temporada sobre el verde con un récord de 12 victorias en 13 partidos. Sólo una derrota en Stuttgart (p. con Tommy Haas) luce en su registro desde su regreso el pasado mes de junio.

En la tercera manga, Cilic elevó su nivel de agresividad con 7 subidas a la red. Sin embargo, Federer contuvo cualquier intento de remontada. El ocho veces campeón de Wimbledon terminó con 23 golpes ganadores y un 81% de puntos con el primer saque.

“Es mágico. No puedo creérmelo aún. Es demasiado. Es increíble poder conseguir estos límites. No estaba seguro si estaría de nuevo en una final después del pasado año, especialmente tras las duras derrotas con Novak [Djokovic] en 2014 y 2015. Pero mantuvo la fe. Aquí estoy con el octavo título. Es fantástico”

Esta es la quinta vez en la historia en la que Federer y Rafael Nadal se han dividido los tres primeros Grand Slams del año: 2006, 2007, 2009 y 2010.

Campeón del Abierto de Australia (v. a Nadal), Indian Wells (v. a Wawrinka), Miami (v. a Nadal), Halle (v. a Zverev) y Wimbledon, Federer ascenderá hasta el tercer puesto del Ranking ATP cuando se actualice la clasificación.

Un eterno Nadal logra ‘La Décima’ en Roland Garros.

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El español rompe un nuevo récord y suma su 15º Grand Slam.

Desafiar a la historia no es sencillo. Pero Rafael Nadal demostró una vez más que no hay récords imposibles para él. Que cuando se trata de la tierra batida, es amo y señor. Y que si es una final en la Philippe Chatrier, su feudo, vencerle es misión imposible. El español conquistó su décimo Roland Garros al superar al campeón de 2015, el suizo Stan Wawrinka, en un encuentro que se estiró por dos horas y 05 minutos y terminó con 6-2, 6-3 y 6-1 en el marcador.

Nadal logra así su Grand Slam Número 15, cifra con la que supera los 14 de Pete Sampras y se coloca en segunda posición por detrás de los 18 de Roger Federer. Además, el español amplía la distancia en la primera posición de la Carrera ATP a Londres después de sumar una cifra astronómica en la gira de tierra: 4680 puntos.

En la primera final de Roland Garros disputada entre dos treintañeros desde 1969, cuando Rod Laver (30) venció a Ken Rosewall (34), Nadal y Wawrinka saltaron a pista con récords impolutos. El español no había perdido ninguna de sus nueve finales previas en el Bois de Boulogne. El suizo había ganado las tres finales de Grand Slam disputadas. Hasta que el español agrandó aún más su leyenda en la capital francesa.

Primero con el respeto y admiración mutuo entre dos grandes adversarios, Nadal y Wawrinka arrancaron cómodos desde el servicio. En el tercer juego, el español tuvo que sobreponerse a la primera ocasión de break, pero lo hizo con un buen servicio ganador y un saque directo. El mallorquín empezó a presionar entonces el servicio del suizo, que si bien salvó cuatro bolas de break en el cuarto juego, no pudo evitar que Nadal le quebrase en dos ocasiones para cerrar el parcial con autoridad y un sólido 6-2 en 42 minutos.

En el segundo set, un parcial fulgurante de 3-0 colocó en una situación de ventaja y tranquilidad a Nadal. El mallorquín, cada vez más entonado, fue encontrándose más y más cómodo al resto, tremendamente sólido al servicio. Tanto fue así, que hasta Wawrinka tuvo que rendirse en una ocasión al poderío de su rival, a quien aplaudió con caballerosa deportividad.

La montaña era demasiado alta para escalar. Nunca nadie antes había remontado un 0-2 en sets a Rafael Nadal sobre tierra batida. El español quebró de inicio en el tercer set. Estaba escrito. El partido pasaba por sus manos y la inercia de la victoria, el imán que tantas veces le atrajo en París, cumplió con la física.

Con 24 triunfos y una sola derrota en toda la gira de tierra, Nadal pone fin a la dulce primavera sobre arcilla con los títulos del Masters 1000 de Montecarlo, el ATP 500 de Barcelona, el Masters 1000 de Madrid y su décimo Roland Garros. Además, con su cuarto título del curso, avanza a Roger Federer, Jo-Wilfried Tsonga y Alexander Zverev (todos con 3) en la clasificación de mayor número de títulos en 2017, quedándose en solitario en la primera plaza.

Nadal ascenderá hasta la segunda plaza del Ranking ATP por primera vez desde octubre de 2014 y Wawrinka mantendrá la tercera plaza. Eso significa que Novak Djokovic bajará hasta el puesto Número 4, su peor ranking desde octubre de 2009.

Juventus 1-4 Real Madrid: Doce veces Cristiano Ronaldo, doce veces Real Madrid.

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Un doblete del astro, desatado en esta Champions League, hace campeón a los blancos por 12ª vez. Casemiro y Asensio completaron la goleada.

El Real Madrid se ha proclamado campeón de la Champions League por duodécima vez tras imponerse a la Juventus (1-4) gracias a un segundo tiempo descomunal en el que los de Zinedine Zidane pasaron por encima de los transalpinos. Cristiano Ronaldo, con un doblete, se convierte además en el pichichi de la competición.

Se presentó la Juventus en el estadio de Cardiff con personalidad, queriendo y consiguiendo dominar un encuentro en el que el Real Madrid no encontraba las cosquillas a la Vecchia Signora. Y pronto actuaría Keylor Navas sacando una mano sensacional, abajo, dura, ante un tiro desde la frontal de Miralem Pjanic, que ha sido la brújula de los transalpinos.

Justo despues de ese momento, el Real Madrid logró soltarse los nervios, agarró el timón del encuentro y empezó a empujar a la Juventus hacia su campo. Y en estas asomó en el partido la asociación más prolífica de los blancos: Cristiano Ronaldo conectó con Carvajal, que devolvió la pelota al luso para alojarla en el marco de Buffon con un derechazo incontestable.

Pero poco duró la alegría en el lado madridista, porque la Juventus supo rentabilizar su ligero dominio sobre el terreno de juego para llegar al descanso con el marcador empatado. Mario Mandzukic se encontró con un balón aéreo, controló con el pecho y de volea acrobática a la media vuelta mandó el esférico a guardar. Golazo del croata que anestesió a un Real Madrid que no logró dar con su mejor versión prácticamente en todo el primer acto.

Pero el guión cambió de manera drástica tras la reanudación y los pupilos de Zinedine Zidane fueron los dueños y señores del encuentro gracias a la dirección de un excelso Luka Modric y un reaparecido Isco Alarcón, que apenas había aparecido en los primeros 45 minutos.

Y en este escenario, el Real Madrid sabe mejor que nadie que es invencible, imparable cuando da rienda suelta a su juego. En el minuto 61 Casemiro puso en ventaja a los blancos con un latigazo desde más allá de la frontal que desvió Khedira para hacer el disparo invisible para Buffon.

Y solo tres minutos después, Cristiano Ronaldo volvía a escribir su nombre en los libros de historia madridista con su segundo gol, el duodécimo en esta Champions League, para la Duodécima del Real Madrid. El portugués, exhibición tras exhibición, se ha convertido en el protagonista absoluto de este título. Luka Modric llegó hasta línea de fondo para servir en bandeja el tanto a Cristiano, que no perdonó por enésima vez.

La Juventus trató de apretar en el final del encuentro, pero su sentencia la firmó Juan Cuadrado, que recibió dos tarjetas amarillas en menos de veinte minutos para dejar a su equipo con diez hombres. Y en estas Marco Asensio cerró la goleada del Real Madrid.

La historia de esta Champions League estaba ya escrita y el Real Madrid vuelve a levantar el título que le acredita como mejor equipo de Europa, nada más y nada menos que por duodécima vez, siendo además el único equipo que en la era moderna consigue dos entorchados consecutivos. Superioridad aplastante de los blancos.