Dimitrov, campeón del Masters Cup.

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Grigor Dimitrov ha coronado la mejor temporada de su carrera de la mejor manera posible. El guión perfecto. El búlgaro, se estrenará como N° 3 del Ranking ATP por detrás de Rafael Nadal y Roger Federer, se convirtió en el campeón del Masters Cup después de superar en un apretado duelo de dos horas y 30 minutos al belga David Goffin: 7-5, 4-6 y 6-3.

De esta manera, Dimitrov logra el título más importante de su carrera y se convierte en el primer debutante capaz de ganar el trofeo desde Álex Corretja en 1998 (v. a Moyà). Un título que le dará un total de 1500 puntos en el Ranking ATP y un premio en dinero de 2,5 millones de dólares. Es el cuarto título del curso para el búlgaro, que también venció en Brisbane (v. a Nishikori), Sofía (v. a Goffin) y el ATP World Tour Masters 1000 de Cincinnati (v. a Kyrgios).

“Me siento increíble ahora mismo”, acertó a decir Dimitrov. “Sin duda es el trofeo más importante de mi carrera y sólo puedo dar gracias a mi equipo y a mi familia por haberme apoyado en este año que ha sido tan especial para todos”.

“Creo que David es uno de los jugadores que más ha mejorado durante el año y para mí ha sido maravilloso compartir este momento con él en la final y estoy seguro que compartiremos entrenamientos durante la pretemporada”, halagó a su rival.

Los dos jugadores ya habían hecho historia antes de la Final. Dimitrov, por ser el primer búlgaro en clasificarse para el último evento del año. Goffin, por ser el primer belga. Ambos firmaron un nuevo capítulo en la historia del torneo: por primera vez desde que empezaron las Finales ATP en 1970, dos debutantes disputaban el partido decisivo (Goffin fue reserva la pasada temporada).

Dimitrov llegaba al encuentro definitivo sin haber perdido un partido en todo el torneo. El búlgaro, además, se había enfrentado a Goffin en round-robin con un contundente triunfo por 6-0 y 6-2, ampliando así el head to head a 4-1, con los últimos cuatro encuentros disputados este mismo año. Y en el sexto duelo entre ambos, más apretado que el inmediatamente anterior, Dimitrov amplió la ventaja a 5-1.

El partido arrancó con los nervios propios del escenario y la oportunidad. Tres quiebres consecutivos en el inicio del partido situaron a Goffin con 2-1. En el cuarto juego, el belga pudo amarrar su servicio con dos saques directos consecutivos desde un 30-30 para ponerse por delante en el marcador con una ligera ventaja.

Por su parte, Dimitrov trataba de encontrar su juego para golpear winners, con 3-4 y media hora disputada, sólo había conectado dos ganadores. En el octavo juego, varios errores enlazados de Goffin entregaron el segundo quiebre al búlgaro y el partido empezó de nuevo con 4-4.

Dimitrov fue sintiéndose más y más cómodo hasta que en el momento en el Goffin sirvió por llevar el parcial a la muerte súbita, se hizo con dos puntos de set. El primero fue negado. El segundo neutralizado con una derecha paralela. Se hizo con un tercero, pero Goffin respondió de nuevo con un saque ganador. Dimitrov tampoco aprovechó la cuarta bola de break y disparó una derecha que se fue larga. A la quinta fue la vencida para el próximo No. 3 del mundo, que se llevó la primera manga gracias a un error de derecha de su rival.

El segundo set, a diferencia del primero, empezó con ambos jugadores sintiéndose fuertes desde el servicio. En el sexto juego, Dimitrov tuvo bola de break a favor, la primera del parcial, pero una vez más Goffin neutralizó el quiebre. No sólo eso. Respondió inmediatamente después con un break que le situó 4-3 y saque. Ese break fue suficiente para cerrar el set y llevar el encuentro al tercer y definitivo parcial.

Dimitrov tuvo que resistir los embistes de Goffin ya de entrada, pues en el primerísimo juego el búlgaro se vio obligado a salvar cuatro bolas de break. Su esfuerzo tuvo recompensa y en el sexto juego, tras doce puntos peleadísimos, se hizo con el quiebre que terminaría siendo la llave de su victoria. Cuando Goffin trató de mantenerse con vida en el partido, salvando tres puntos de partido y pidió la ayuda del público. Aunque se llevó una ovación sonada, no pudo evitar lo inevitable: Dimitrov fue campeón.

“Ha sido una semana fantástica”, apuntó Goffin, elegante en la derrota. “Me gustaría felicitar a Grigor por su gran año y el gran equipo que tiene a su alrededor. Ha sido una semana con muchas emociones, mucha fatiga y ahora mismo me siento muy cansado. Pero al mismo tiempo, a pesar de lo duro que fue la semana, ha sido genial vivir esta experiencia”.

En Londres, Dimitrov cerró un 2017 de ensueño. Y a Goffin le queda una prueba más. La final de Copa Davis.

 

Nadal logra su Grand Slam número 16.

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El español alza su tercer US Open al superar a Anderson.

Un nuevo capítulo de la historia del tenis. Con puño y raqueta de Rafael Nadal. El No. 1 del mundo logró hoy su tercer US Open (también 2010 y 2013) al superar en la Final disputada en la pista Arthur Ashe al sudafricano y No. 32 del mundo, Kevin Anderson. En dos horas y 27 minutos de encuentro, que dominó de principio a fin, el español se impuso por un sólido 6-3, 6-3 y 6-4.

De esta manera, el mallorquín logra su corona de Grand Slam No. 16 (16-7 en finales) y reduce distancias una vez más con Roger Federer, que posee el récord absoluto con 19. Es más, nunca antes el suizo y Nadal habían logrado repartirse por igual los títulos grandes en una misma temporada: este año Federer se alzó en el Open de Australia y Wimbledon, mientras que Nadal lo ha hecho en Roland Garros y US Open.

El primer set consistió en un ejercicio de paciencia para Nadal. El español escaneó con rapidez el servicio de Anderson, que se vio constantemente presionado por el resto del No. 1 del mundo. Si bien resistió en sus primeros juegos al saque -en larguísimos games- Anderson no pudo evitar que del 3-2 pasase a perder el set con un parcial de 4-0 de Nadal, que muy concentrado, sólo cometió 5 errores no forzados (por los 23 de Anderson).

Sin ocasiones de break en los primeros cinco juegos del segundo set, la tregua terminó en el sexto. Nadal se hizo con dos bolas de quiebre y si bien Anderson salvó la primera, no pudo evitar que el español se escapase en el marcador en la segunda, con un un punto pegado a la red creando un muro infranqueable para el sudafricano.

La tercera manga arrancó con break del español, que se encaminó decidido hacia su corona No. 16 de Grand Slam. Sin mirar atrás. Sin conceder ocasiones de break. Imparable.

Nadal se une así al grupo de jugadores capaces de ganar el US Open al menos en tres ocasiones con Jimmy Connors (5), Roger Federer (5), Pete Sampras (5), John McEnroe (4) e Ivan Lendl (3). No sólo eso, por cuarta vez en su carrera, el español gana más de un Grand Slam por curso. Ya lo hizo en en 2010 (3: Roland Garros, Wimbledon, US Open); 2013 (2: Roland Garros y US Open) y 2008 (2: Roland Garros y Wimbledon).

La lucha por el No. 1 del Ranking ATP a final de año queda con un Nadal en posición privilegiada y un buen colchón de puntos para lo que queda de curso. Las matemáticas son fáciles de aquí a noviembre. El español defiende 100 puntos de aquí a final de año mientras que Federer sólo sumará.

En Nueva York, siguió la tradición del Big Four. Y es que en 45 de los últimos 50 Grand Slams han acabado en manos de Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic o Andy Murray. Flushing Meadows fue el paraíso una vez más para Nadal.

Federer logra su octavo Wimbledon.

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El suizo eleva a 19 el récord de títulos de Grand Slam.

Desafiar a la historia. Una vez más. Roger Federer amplió aún más su leyenda. En el All England Club, escenario de sus más especiales logros, el suizo alzó su octavo Wimbledon y su Grand Slam número 19. El partido para la historia se estiró por una hora y 41 minutos y terminó con un 6-3, 6-1 y 6-4 en el marcador.

El suizo se convierte en el primer hombre capaz de ganar ocho Wimbledon en la Era Abierta, distanciándose de Pete Sampras y sus siete coronas. No sólo eso. Se convierte también a los 35 años y 342 días en el hombre de más edad en ganar Wimbledon en la Era Abierta.

Y eso que el No. 5 del Ranking ATP tuvo que afrontar una opción de break en contra en el cuarto juego del encuentro, cuando sacaba para igualar a 2 el primer set (1-2, 30-40). Sin embargo, fue el propio Federer el que asestó el primer golpe con un quiebre de inmediato (3-2). Con un 82% de puntos con su primer servicio no dio más opciones al croata en el set.

A partir de entonces el suizo soltó la muñeca y, tal y como lo ha hecho a lo largo de las dos semanas, controló de principio a fin. Marcó el tiempo del partido, dominó con el servicio, disfrutó con el revés y mandó con la derecha. En apenas una hora, Federer ya mandaba 6-3, 6-1, mientras Cilic buscaba de manera agónica sacudirse la presión de un rival que conoce las medidas de la Centre Court al milímetro.

El helvético, que no cedió un solo set en esta edición de Wimbledon, cierra otra gira sobre hierba impecable. Además de levantar su octava corona en el All England Club, sumó en el Open de Halle su noveno título, para terminar la temporada sobre el verde con un récord de 12 victorias en 13 partidos. Sólo una derrota en Stuttgart (p. con Tommy Haas) luce en su registro desde su regreso el pasado mes de junio.

En la tercera manga, Cilic elevó su nivel de agresividad con 7 subidas a la red. Sin embargo, Federer contuvo cualquier intento de remontada. El ocho veces campeón de Wimbledon terminó con 23 golpes ganadores y un 81% de puntos con el primer saque.

“Es mágico. No puedo creérmelo aún. Es demasiado. Es increíble poder conseguir estos límites. No estaba seguro si estaría de nuevo en una final después del pasado año, especialmente tras las duras derrotas con Novak [Djokovic] en 2014 y 2015. Pero mantuvo la fe. Aquí estoy con el octavo título. Es fantástico”

Esta es la quinta vez en la historia en la que Federer y Rafael Nadal se han dividido los tres primeros Grand Slams del año: 2006, 2007, 2009 y 2010.

Campeón del Abierto de Australia (v. a Nadal), Indian Wells (v. a Wawrinka), Miami (v. a Nadal), Halle (v. a Zverev) y Wimbledon, Federer ascenderá hasta el tercer puesto del Ranking ATP cuando se actualice la clasificación.

Un eterno Nadal logra ‘La Décima’ en Roland Garros.

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El español rompe un nuevo récord y suma su 15º Grand Slam.

Desafiar a la historia no es sencillo. Pero Rafael Nadal demostró una vez más que no hay récords imposibles para él. Que cuando se trata de la tierra batida, es amo y señor. Y que si es una final en la Philippe Chatrier, su feudo, vencerle es misión imposible. El español conquistó su décimo Roland Garros al superar al campeón de 2015, el suizo Stan Wawrinka, en un encuentro que se estiró por dos horas y 05 minutos y terminó con 6-2, 6-3 y 6-1 en el marcador.

Nadal logra así su Grand Slam Número 15, cifra con la que supera los 14 de Pete Sampras y se coloca en segunda posición por detrás de los 18 de Roger Federer. Además, el español amplía la distancia en la primera posición de la Carrera ATP a Londres después de sumar una cifra astronómica en la gira de tierra: 4680 puntos.

En la primera final de Roland Garros disputada entre dos treintañeros desde 1969, cuando Rod Laver (30) venció a Ken Rosewall (34), Nadal y Wawrinka saltaron a pista con récords impolutos. El español no había perdido ninguna de sus nueve finales previas en el Bois de Boulogne. El suizo había ganado las tres finales de Grand Slam disputadas. Hasta que el español agrandó aún más su leyenda en la capital francesa.

Primero con el respeto y admiración mutuo entre dos grandes adversarios, Nadal y Wawrinka arrancaron cómodos desde el servicio. En el tercer juego, el español tuvo que sobreponerse a la primera ocasión de break, pero lo hizo con un buen servicio ganador y un saque directo. El mallorquín empezó a presionar entonces el servicio del suizo, que si bien salvó cuatro bolas de break en el cuarto juego, no pudo evitar que Nadal le quebrase en dos ocasiones para cerrar el parcial con autoridad y un sólido 6-2 en 42 minutos.

En el segundo set, un parcial fulgurante de 3-0 colocó en una situación de ventaja y tranquilidad a Nadal. El mallorquín, cada vez más entonado, fue encontrándose más y más cómodo al resto, tremendamente sólido al servicio. Tanto fue así, que hasta Wawrinka tuvo que rendirse en una ocasión al poderío de su rival, a quien aplaudió con caballerosa deportividad.

La montaña era demasiado alta para escalar. Nunca nadie antes había remontado un 0-2 en sets a Rafael Nadal sobre tierra batida. El español quebró de inicio en el tercer set. Estaba escrito. El partido pasaba por sus manos y la inercia de la victoria, el imán que tantas veces le atrajo en París, cumplió con la física.

Con 24 triunfos y una sola derrota en toda la gira de tierra, Nadal pone fin a la dulce primavera sobre arcilla con los títulos del Masters 1000 de Montecarlo, el ATP 500 de Barcelona, el Masters 1000 de Madrid y su décimo Roland Garros. Además, con su cuarto título del curso, avanza a Roger Federer, Jo-Wilfried Tsonga y Alexander Zverev (todos con 3) en la clasificación de mayor número de títulos en 2017, quedándose en solitario en la primera plaza.

Nadal ascenderá hasta la segunda plaza del Ranking ATP por primera vez desde octubre de 2014 y Wawrinka mantendrá la tercera plaza. Eso significa que Novak Djokovic bajará hasta el puesto Número 4, su peor ranking desde octubre de 2009.

Juventus 1-4 Real Madrid: Doce veces Cristiano Ronaldo, doce veces Real Madrid.

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Un doblete del astro, desatado en esta Champions League, hace campeón a los blancos por 12ª vez. Casemiro y Asensio completaron la goleada.

El Real Madrid se ha proclamado campeón de la Champions League por duodécima vez tras imponerse a la Juventus (1-4) gracias a un segundo tiempo descomunal en el que los de Zinedine Zidane pasaron por encima de los transalpinos. Cristiano Ronaldo, con un doblete, se convierte además en el pichichi de la competición.

Se presentó la Juventus en el estadio de Cardiff con personalidad, queriendo y consiguiendo dominar un encuentro en el que el Real Madrid no encontraba las cosquillas a la Vecchia Signora. Y pronto actuaría Keylor Navas sacando una mano sensacional, abajo, dura, ante un tiro desde la frontal de Miralem Pjanic, que ha sido la brújula de los transalpinos.

Justo despues de ese momento, el Real Madrid logró soltarse los nervios, agarró el timón del encuentro y empezó a empujar a la Juventus hacia su campo. Y en estas asomó en el partido la asociación más prolífica de los blancos: Cristiano Ronaldo conectó con Carvajal, que devolvió la pelota al luso para alojarla en el marco de Buffon con un derechazo incontestable.

Pero poco duró la alegría en el lado madridista, porque la Juventus supo rentabilizar su ligero dominio sobre el terreno de juego para llegar al descanso con el marcador empatado. Mario Mandzukic se encontró con un balón aéreo, controló con el pecho y de volea acrobática a la media vuelta mandó el esférico a guardar. Golazo del croata que anestesió a un Real Madrid que no logró dar con su mejor versión prácticamente en todo el primer acto.

Pero el guión cambió de manera drástica tras la reanudación y los pupilos de Zinedine Zidane fueron los dueños y señores del encuentro gracias a la dirección de un excelso Luka Modric y un reaparecido Isco Alarcón, que apenas había aparecido en los primeros 45 minutos.

Y en este escenario, el Real Madrid sabe mejor que nadie que es invencible, imparable cuando da rienda suelta a su juego. En el minuto 61 Casemiro puso en ventaja a los blancos con un latigazo desde más allá de la frontal que desvió Khedira para hacer el disparo invisible para Buffon.

Y solo tres minutos después, Cristiano Ronaldo volvía a escribir su nombre en los libros de historia madridista con su segundo gol, el duodécimo en esta Champions League, para la Duodécima del Real Madrid. El portugués, exhibición tras exhibición, se ha convertido en el protagonista absoluto de este título. Luka Modric llegó hasta línea de fondo para servir en bandeja el tanto a Cristiano, que no perdonó por enésima vez.

La Juventus trató de apretar en el final del encuentro, pero su sentencia la firmó Juan Cuadrado, que recibió dos tarjetas amarillas en menos de veinte minutos para dejar a su equipo con diez hombres. Y en estas Marco Asensio cerró la goleada del Real Madrid.

La historia de esta Champions League estaba ya escrita y el Real Madrid vuelve a levantar el título que le acredita como mejor equipo de Europa, nada más y nada menos que por duodécima vez, siendo además el único equipo que en la era moderna consigue dos entorchados consecutivos. Superioridad aplastante de los blancos.

Ajax 0-2 Manchester United: Manchester United se consagró en Suecia y jugará la próxima Champions.

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Los de José Mourinho vencieron en la final a Ajax por 2-0, festejaron el título y estarán en la máxima cita europea en la temporada 2017/2018.

Uno de los gigantes del continente justificó su condición de tal, recorrió un camino in crescendo en su rendimiento y coronó su gran campaña internacional al adjudicarse el título de la UEFA Europa League. Era el torneo en el que Manchester United no debía estar, según insistió José Mourinho, por la historia y el renombre del club. Sin embargo, era lo que le tocaba a los Red Devils a causa de lo hecho en la temporada anterior; asímismo, supieron encontrarle el valor, pusieron su foco en la segunda competición europea en importancia y festejaron con su triunfo en la final por 2-0 ante Ajax.

En el Friends Arena de Estocolmo, el equipo inglés se mostró ordenado y fino en la marca; se apoderó del balón y mantuvo el control, pese a no haber sido avasallante a la hora de atacar. Marcus Rashford fue su principal arma e intentó con su velocidad y habilidad la defensa holandesa.

De todos modos, el primer gol del encuentro llegó con una dosis de fortuna: la pelota le llegó frontal a portería a Paul Pogba, quien avanzó y sacó su remate de zurda a unos 20 metros de la portería. El desvío en la pierna del colombiano Davinson Sanchez hizo que la misma se elevara y se metiera por encima de Andre Onana.

A los 17 minutos de juego, el elenco mancuniano ya se encontraba con la ventaja y no pasó sobresaltos, a pesar de los avances de Bertrand Traore y Davy Klaassen. La calidad de su rival radicó en la contención en el centro del campo, con la colaboración de Juan Mata y Ander Herrera, sumado al cerrojo de una defensa integrada por el ecuatoriano Antonio Valencia, quien salió por momentos del molde para aportar con sus potentes proyecciones.

En una final carente de llegadas y emociones, los de Mourinho ampliaron en el descuento -a los 2′- a partir de un centro de Mata que llovió al área y que tuvo el desvío de Chris Smalling para la aparición del armenio Mkhitaryan, quien empujó y desató un nuevo festejo.

Los minutos se extinguieron, los de Manchester se encaminaron sin problemas hacia su primera coronación de la historia en la Europa League (ex Copa UEFA), el histórico Wayne Rooney saltó al campo a los 89′ para participar activamente de la celebración y de esta manera capitalizaron, también, su pase a la edición 2017/2018 de la Champions, certamen en el que fueron tres veces campeones.

Tercer título de la temporada para los Diablos Rojos, después de la Community Shield y la EFL Cup. Para ratificar el peso de su entrenador y recordarles al resto de los equipos europeos que la grandeza red devil sigue latente.

Un histórico Nadal logra ‘La Décima’ en Montecarlo.

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Nadal logró en Montecarlo su título No. 50 sobre tierra batida. El español supera a Vilas en títulos sobre tierra y agranda aún más su leyenda.

Sobre la tierra batida de Montecarlo, Rafael Nadal volvió a reescribir la historia. Aquella en la que siempre es el rey de la tierra. El español logró su corona No. 10 en el Masters de Montecarlo después de superar en la Final a su compatriota Albert Ramos-Viñolas, a quien venció por 6-1 y 6-3 en hora y 16 minutos.

En la cuarta final de Montecarlo entre dos españoles, Nadal volvió a confirmar que sobre tierra, él es eterno favorito. El mallorquín se convirtió en el primer jugador en la Era Open en ganar 10 títulos en un mismo torneo. Su ‘Décima’ particular.

Récords y más récords. El mallorquín sumó su título 50 en tierra batida, superando al argentino Guillermo Vilas en número de torneos ganados sobre arcilla. Nadie logró números tan estratosféricos como el ganador de 14 Grand Slam. De sus 70 títulos, el 71% han sido sobre polvo de ladrillo.

Además, Nadal redondea su número de títulos a 70 en su carrera y se acerca a Novak Djokovic en la clasificación histórica de coronas de ATP World Tour Masters 1000: suma su No. 29, a una de las 30 del serbio.

Intratable en la Final, Nadal confirmó su condición de favorito y salió con todo ante un Ramos que disputaba su primerísima final de un ATP World Tour Masters 1000. El español se llevó la manga inicial conectando el 86% de primeros servicios, una estadística que le ayudó a volar en pista: cerró con un saque directo un parcial en el que además disparó 9 golpes ganadores y apenas cometió errores no forzados.

En la única faceta en la que Ramos fue superior a su rival fue en los intercambios de más de 9 golpes (6-3), si bien el parcial se decidió en puntos cortos, donde Nadal estuvo intratable.

Aunque el catalán se relajó más en la segunda manga, Nadal se hizo con un break en el quinto juego y se encaminó decidido hacia el triunfo. Sin conceder una sola oportunidad de quiebre, un fuerte servicio disparó su confianza al resto.

Los derbis, a su favor. Nadal acumula además un impresionante 15-0 ante rivales españoles en finales ATP World Tour. A la de Ramos se unen victorias sobre David Ferrer (8), Nicolás Almagro, Juan Carlos Ferrero, Alberto Martín, Albert Montañés, Tommy Robredo y Fernando Verdasco.

Federer se impone a Nadal en Miami.

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El suizo logra por tercera vez el Doblete del Sol: Indian Wells y Miami en un mismo año.

Donde todo empezó. Una de las rivalidades más especiales de la historia del tenis tuvo su comienzo en el Miami Open un 28 de marzo de 2004. Trece años después, Rafael Nadal y Roger Federer se encontraron en el 37º capítulo de su cara a cara.

Y por primera vez en la historia de esta rivalidad, Federer enlazó cuatro victorias ante su némesis, a quien superó en hora y 34 minutos por 6-3 y 6-4 para hacerse con su tercera corona en Miami. Así, el suizo se ha llevado los tres grandes títulos en lo que va de curso: Abierto de Australia (v. a Nadal), Indian Wells (v. a Wawrinka) y Miami. O lo que es lo mismo: 4.000 puntos en el Ranking ATP.

Este es el título No. 91 para Federer, que suma su corona No. 26 en ATP World Tour Masters 1000.

En la primera final entre dos treintañeros (Federer tiene 35 y Nadal 30) en los 33 años, el partido ya empezó con alternativas. Nadal se hizo con dos bolas de break en el primer juego. Federer las salvó y sumó su primer juego al servicio en seis minutos. En el cuarto juego, el suizo devolvió la presión y se hizo a su vez con dos bolas de break pero el español las neutralizó.

El partido entró así en constantes alternativas. En el quinto juego, Federer tuvo que salvar otra ocasión de quiebre, pero aún así, resistió. Nadal, lo mismo. Mismo guión en el séptimo juego. Hasta que en el octavo, Federer encontró una grieta en el servicio de Nadal y se hizo con el único break del parcial. Sirvió con éxito la primera manga y se avanzó en el marcador.

El primer set mostró la apuesta de Federer: ser agresivo en la medida de lo posible. Y las estadísticas así lo confirmaron: 18-9 en golpes ganadores y un empate en errores no forzados (10-10), algo que benefició al suizo.

El segundo parcial empezó con total igualdad y a diferencia del primer set, no hubo oportunidades de quiebre en los primeros seis juegos. No fue hasta el séptimo juego cuando, de nuevo, fue Federer quien volvió a golpear haciéndose con dos bolas de break. Nadal se agarró con todo y las salvó.

Pero con 4-4 en el marcador, el español no pudo frenar el impulso de Federer. El suizo fue con todo, dio un paso al frente y se hizo con el break que necesitaba. En su raqueta, tenía la oportunidad de vencer a su archirrival y conseguir un nuevo título. Y cuando tuvo la ocasión, no la desaprovechó.

Doblete del Sol: Indian Wells y Miami, seguidos. Desde 1991, siete jugadores han ganado los dos primeros torneos ATP Masters 1000 de la temporada (11 veces en total) en Indian Wells y Miami. Federer, que ganó ambos trofeos en 2005-06, logra en 2017 el triplete y se acerca a Djokovic, quien ostenta el récord de esta hazaña con cuatro ocasiones (2011, 14-15-16).

Los hombres que consiguieron el ansiado doblete son:
Novak Djokovic: 2011, ’14-15-16
Roger Federer: 2005-06 y 2017
Andre Agassi: 2001
Marcelo Rios: 1998
Pete Sampras: 1994
Michael Chang: 1992
Jim Courier: 1991

Dominio del Big Four. Con Federer y Nadal en la final, el Big 4 se garantiza otro título. Murray, Djokovic, Nadal y Federer han ganado 58 de los últimos 63 torneos ATP Masters 1000, desde que Nadal inició la racha en Montecarlo 2010. Esta es el desglose de títulos que cada miembro del Big 4 se ha adjudicado desde entonces: Djokovic (25), Nadal (13), Murray (10) y Federer (10). Los únicos jugadores que han podido interponerse en territorio ATP Masters 1000 en este período son Robin Soderling (París 2010), David Ferrer (París 2012), Stan Wawrinka (Montecarlo 2014), Jo-Wilfried Tsonga (Toronto 2014) y Marin Cilic (Cincinnati 2016).

Federer recorta distancias. Aunque Nadal sigue dominando el head to head por 23-14, Federer se ha llevado los cuatro últimos enfrentamientos. Nadal mantiene un 14-9 en finales y un 12-6 en torneos ATP Masters 1000 (7-4) en finales.

Federer agranda su leyenda en Indian Wells.

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El suizo conquista su quinto título en Indian Wells al derrotar a Stan Wawrinka.

Seguir haciendo historia. Eso consiguió Roger Federer este domingo en Indian Wells. El suizo derrotó 6-4 y 7-5 a Stan Wawrinka en una hora y 19 minutos de juego, celebró su segundo título de la temporada (tras el Abierto de Australia), que fue el 90 de su carrera (25 de Masters 1000), y se convirtió en el campeón más longevo de la historia del torneo, superando a Jimmy Connors, que levantó el título en 1984 con 31 años y 5 meses, por los 35 años y 7 meses de Federer.

Los suizos escribieron un nuevo capítulo de su rivalidad en el desierto californiano después de haber jugado hace unos meses en semifinales del Abierto de Australia, donde ganó Federer, confirmando así el dominio que tiene sobre Wawrinka en el cara a cara (19-3). Además, las únicas tres victorias del del jugador de Lausana llegaron sobre tierra batida (Montecarlo 2009, 2014 y Roland Garros 2015), por lo que el campeón de 18 torneos del Grand Slam apareció en la final de Indian Wells invicto ante su contrario en pista rápida, blandiendo un contundente 14-0.

Además, ambos llegaron a la final para hacer historia: desde 2001, cuando Andre Agassi derrotó a Pete Sampras en el mismo escenario, no había una final de Indian Wells entre dos tenistas del mismo país, por lo que Federer y Wawrinka se aseguraron un hueco en los libros de gestas al competir entre ellos por la copa de campeón.

Federer, vencedor el día anterior de Pablo Carreño, se plantó en el encuentro decisivo buscando sumar su título número 90, 25 de Masters 1000, mientras que Wawrinka fue tras su trofeo 16, segundo en un torneo de la categoría de Indian Wells. El número 10 del Ranking ATP, sin embargo, contó con una importante estadística de su parte: apareció en la lucha por el título sin haber perdido ni sets ni servicios durante todo el torneo.

Bajo esas bases, Federer jugó amparado en la seguridad de su saque en una primera manga vertiginosa en la que Wawrinka consiguió aguantarle el ritmo. El de Basilea, en cualquier caso, aprovechó la primera bola de rotura que se procuró, que casualmente fue también la primera de set, para echarle el lazo al primer parcial y abrir brecha con su oponente, al que superó en el balance entre golpes ganadores y errores no forzados (10-5, por 7-7) en esa manga inaugural.

La reacción de Wawrinka no se hizo esperar. En el primer juego del segundo set, el suizo le arrebató el saque a Federer y rompió la racha de su rival en el torneo, donde acumulaba 42 turnos de servicio ganados de forma consecutiva. Eso no amedrentó a Federer. En lugar de dejarse ir, el número 10 le devolvió el golpe a su contrario y empató el set, colocando el 2-2 en el marcador y poniendo de nuevo la pelea al rojo vivo.

Con todo empatado, Federer sacó a relucir su mejor versión y le dio otro zarpazo definitivo a Wawrinka, cuando su oponente buscaba asegurarse el desempate. En la red, donde tantos puntos ha ganado a lo largo de su carrera, el suizo cerró el encuentro y levantó el título de campeón, uno más que añadir a su leyenda.

Real Madrid 97-95 Valencia: Poker en Copa del Rey para agigantar la leyenda.

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El Real Madrid amplió este domingo su leyenda al convertirse en el primer equipo en sumar cuatro Copas del Rey seguidas en el actual formato tras doblegar, en otro esfuerzo titánico, a un inmenso Valencia Basket que no pudo frenar un nuevo final explosivo de Sergio Llull, con los últimos diez puntos de su equipo (97-95).

Al nuevo éxito del conjunto que entrena Pablo Laso también contribuyeron de manera decisiva unos imperiales Anthony Randolph (20 puntos, siete rebotes y 27 de valoración) y Gustavo Ayón (18, 2 y 23), que minimizaron la exhibición del mejor hombre de la final, el montenegrino Bojan Dubljevic.

Los dos primeros clasificados al término de la primera vuelta liguera llegaban con trayectorias muy diferentes en su periplo copero. Los blancos tras necesitar sendas prórrogas ante Andorra y Baskonia, y los levantinos mostrando una mayor solvencia frente a Gran Canaria y Barcelona y con un menor desgaste físico.

La final, inédita en la historia de la competición, mostró de inicio a un Valencia Basket que atacaba con criterio y colgaba balones fáciles a sus hombres interiores, especialmente Dubljevic, mientras Fernando San Emeterio aportaba veteranía y puntos, lo que les puso por delante a las primeras de cambio.

Por el Real Madrid era Anthony Randolph, uno de los jugadores más en forma en esta Copa, quien mantenía a su equipo, junto a la batuta de un Sergio Llull que repartía juego con criterio. La buena mano del estadounidense aportó diez puntos en un entretenido primer acto.

El intercambio de golpes se traducía en alternativas en el marcador con exiguas ventajas para ambos, hasta que Gustavo Ayón, y Luka Doncic con un espectacular mate tras rebote, permitieron irse siete arriba a los campeones de las últimas tres copas, que acabaron el primer cuarto con buenas vibraciones (22-16).

Pedro Martínez ordenó en la reanudación una zona 2-3 que no impidió a su rival anotar en cada ataque, aprovechando la laxitud de un contrincante que rápidamente volvió a la defensa al hombre.

En un abrir y cerrar de ojos, el Real Madrid se vio diez arriba tras un triple de Llull (40-30, min 16), lo que obligó a los taronjas a un esfuerzo extra para frenar las acometidas blancas gracias a su mayor tensión defensiva.

Las tendencias no variaron y Jaycee Carroll empezó a engrosar sus estadísticas en una fase de intercambio de canastas que convenía más al juego madridista, con más hombres aportando en ataque, un inspirado Randolph (14 puntos y cinco rebotes al descanso) y una sólida defensa que a los valencianos les costaba doblegar.

No obstante, jugada a jugada fueron metiéndose en faena y tuvieron la habilidad de llegar al descanso con un resultado esperanzador tras sumar 29 puntos en el segundo parcial (47-45).

Tras el paso por vestuarios, Gustavo Ayón retomó protagonismo en el ataque blanco y mantuvo a los suyos por delante con varias acciones de mérito, doce puntos vitales en el tercer periodo y una lucha titánica con Dubljevic bajo los aros.

Los valencianos, al acecho durante nueve minutos muy igualados, lograron empatar el choque en el minuto 29, aunque Sergio Llull, con un triplazo sobre la bocina marca de la casa, insufló oxígeno antes del cuarto definitivo (74-71).

Sin un dominador claro, el partido seguía en un pañuelo cuando llegó el momento de la verdad. Sendos triples de Doncic y Carroll aliviaron al Real Madrid con seis minutos y medio por jugar, pero los levantinos no daban su brazo a torcer, demostrando carácter a raudales.

Un triple de Van Rossom elevó la tensión en el Buesa Arena y pronosticaba otro final ajustado (82-81, min 36), hasta que Llull, con ocho puntos consecutivos cuando más pesa la responsabilidad, empezó a encarrilar el título (95-89, min 39).

El Valencia no se rindió y, tras un triple de San Emeterio, llegó a tener el balón para ganar a nueve décimas del final, aunque Guillem Vives no tuvo tiempo para lanzar el triple y permitió al Real Madrid añadir una nueva Copa del Rey a su palmarés (97-95).