Real Madrid 79-80 Olympiacos: El Real Madrid pierde la última posesión y deja la victoria al Olympiacos.

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El Real Madrid no supo ni pudo aprovechar la última posesión de balón, con 15 segundos por delante y ya el que sería 79-80 definitivo en el marcador, dejando la victoria a un Olympiacos muy serio.

En el último segundo y sin que nadie se atreviera a lanzar, la colegiada alemana Anne Panther pitó personal sobre Facundo Campazzo, pero la repetición del vídeo dejó al Madrid con la derrota.

Jeffery Taylor sobre Vassilis Spanoulis y Kostas Papanikolaou sobre Luka Doncic, los mejores defensores de cada equipo sobre los líderes del rival. Ni Pablo Laso ni Ioannis Sfairopoulos se salieron del guión previsto, dado el respeto que ambos equipos se tienen.

Así las cosas y con alguna imprecisión en ataque por parte del equipo madrileño, el partido comenzó igualado, pese a que el Madrid estuvo tres minutos y medio sin anotar, del 13-9 (min.4.45) al 15-17 (min.8.15).

Pasado el primer momento de peligro el primer cuarto finalizó con un 20-21.

En el segundo acto y ya con las rotaciones instauradas en los dos equipos, el Olympiacos comenzó a mostrar sus grandes virtudes. Y una de las más importantes es la continuidad en el juego esté quien esté en pista, figuras o menos habituales.

Los griegos manejaron el balón con soltura y su paciencia y circulación de balón empezaron a verse reflejados en el marcador, 32-38 (min.15). El Madrid comenzó a ponerse nervioso ante la seguridad del rival.

Punto a punto, jugada a jugada, minuto tras minuto, el Madrid fue perdiendo terreno en el marcador con Luka Doncic abusando del bote, sin que hubiera movimiento ni opciones de puntos, más allá de las acciones individuales.

Los rebotes en este segundo cuarto fueron chivatos de la situación, 5-10 para el Olympiacos. El Madrid perdió el dominio bajo los tableros, no movió el balón en ataque y se desquició ante el buen hacer de los del Pireo.

El 39-45 con el que se llegó al descanso casi fue corto para los merecimientos de unos y otros. Otro dato revelador tras veinte minutos de juego, 6-12 en asistencias, cuando el Madrid suele destacar siempre en este aspecto.

Con los quintetos iniciales en pista en el arranque del tercer periodo el Madrid intentó retomar las riendas del choque. En ese momento comenzaron a aparecer las figuras de cada equipo.

Doncic liberado de subir el balón por un Facundo Campazzo muy entonado pudo mirar más al aro y abrir espacios, mientras que Papanikolaou, Spanoulis y Printezis comenzaron a dar muestras de su calidad.

Con todo, el Madrid volvió a nivelar el marcador, 49-49 (min.24.20) tras un parcial de 10-4, gracias su mejora defensiva y a su mayor mordiente en ataque.

A todo esto el Olympiacos vino vacunado sobre el efecto Edy Tavares y cada vez que el caboverdiano intentaba recibir se cerraban sobre él hasta tres jugadores, recuperando de inmediato su posición defensiva en cuanto el balón salía de las manos del pívot madridista.

Trey Thompkins, autor de 4 triples en cinco intentos y de 15 puntos hasta el minuto 26.30 (57-58) fue el fiel escudero anotador de un Doncic más reconocible.

Pasados los primeros minutos, el equipo griego retomó su circulación de balón y su paciencia franciscana en busca siempre de la mejor opción para anotar, 60-60 (min.27.45).

Dos tiros libres de Doncic parecieron firmar la igualada a 62 a 4 segundos para el final del tercer cuarto, pero Kule Wilyjer, al más puro estilo Sergio Llull, clavó un triple en el último instante dejando el marcador en 62-65 y al Madrid sin ponerse por delante desde el minuto 7 del primer acto.

Una entrada de Fabien Causeur devolvió al Madrid la ventaja en el electrónico, 66-65 (min. 30.45), 23 minutos después, que consolidó Thompkins con un nuevo triple, 5 de 6 intentos a estas alturas, 69-65.

El Madrid tocó a rebato y comenzó a disfrutar de los mejores momentos de baloncesto del partido, con una buena defensa y con opciones en ataque, jugando con garra y con el ánimo de unas gradas que entendieron también que era el momento clave del partido.

Un triple fallado por Jaycee Carroll pudo haber sido definitivo para abrir brecha en el marcador pero no entró y Olympiacos siguió jugando a lo suyo, con la precisión de un cirujano y la paciencia de una madre, para dejar claro que todavía estaba en el partido, 71-67 (min. 34).

Una antideportiva de Spanoulis y una técnica a Felipe Reyes, por dar una patada al balón en su frustración por haber fallado los dos tiros libres, dieron paso a un triple de Printezis para que el Olympiacos volviera a positivo, 73-74 (min.35.30).

Cada balón valía, a estas alturas, su peso en oro y la tensión creció de forma exponencial, con Thompkins y Printezis, que además se defendían uno al otro, calientes en ataque.

A minuto y medio para el final, el Madrid acabó una posesión sin lanzar a canasta y en la jugada siguiente Spanoulis intentó el triple definitivo que no entró, 76-77.

Doncic, que sufrió más de lo habitual desde el lanzamiento libre (10 de 15) puso el empate a 79 a 30 segundos para el final, y Janis Strelnieks sólo anotó 1 de 2 desde el mismo punto, 79-80 a falta de 15 segundos.

Con dos tiempos muertos consecutivos, Laso y Sfairopoulos prepararon la táctica. El Madrid pareció comerse la posesión, pero la colegiada alemana Anne Panther pitó personal sobre Campazzo. La revisión del vídeo dejó al Madrid con una derrota por 79-80.

Real Madrid 75-73 Baskonia: La gran defensa del madrid le permite seguir en racha.

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El Real Madrid se apuntó su séptima victoria consecutiva en la Euroliga, al vencer por 75-73 a un Baskonia que peleó hasta el último segundo, gracias a una gran y pertinaz defensa.

Las precauciones que tomaron ambos equipos de inicio marcaron los primeros minutos del choque, 6-3 (min.2.30). Pero seguidamente el Madrid entró en un desierto anotador que duró cinco minutos y medio, tiempo en el cual el equipo vitoriano se apuntó un parcial de 0-9.

La salida de Luka Doncic se adelantó más de lo previsto y un triple suyo en la primera acción puso fin al drama ofensivo de su equipo. Con 7 puntos en poco más de dos minutos, el esloveno arregló una situación más que peligrosa y permitió incluso que el Madrid cerrar el primer acto con un 18-17 favorable.

En el Baskonia, que sorprendió con una zona alternativa de acoplamiento, volvió a sobresalir la figura de Tornike Shengelia, autor de 7 puntos y una amenaza constante en todas las acciones.

En el segundo cuarto, las defensas siguieron imponiéndose a los ataques. El Madrid volvió a atascarse en la ofensiva con Doncic demasiado individualista y empecinado en resolverlo todo él solo, con lo que el Baskonia volvió a tomar la delantera, 24-31 (min.15.30).

Laso pidió otro paso más en defensa y puso a los gladiadores, al lituano Jonas Maciulis (gran trabajo sobre Shengelia) y a Felipe Reyes haciendo lo propio con (Vincent Poirier), al tiempo que el argentino Facu Campazzo asumió funciones anotadoras y Rudy Fernández aprovechó el gran momento de forma en el que se encuentra para tener protagonismo de cara al aro.

Con los ánimos calientes y un pequeño roce entre Jayson Granger y Rudy, en el que dialécticamente entraron los dos entrenadores, Pablo Laso y Pedro Martínez, el partido se fue al descanso con igualdad máxima, 34-34.

Cinco puntos de Janis Timma en el primer minuto de la continuación mostraron las aviesas intenciones baskonistas en las que Rodrigue Beaubois comenzó a tener un papel muy protagonista.

Los triples comenzaron a entrar con Fabien Causeur por parte local y Beaubois, por la visitante, como protagonistas. El Madrid consiguió de nuevo ponerse por delante en el marcador, 51-50 (min.25.30).

El trabajo bajo los aros de Edy Tavares comenzó a darle réditos al Real Madrid, en forma de puntos y de confianza para el equipo, 57-55 (min.27).

Al final del tercer tiempo, 59-61 y las espadas en todo lo alto para los diez últimos minutos.

Los dos primeros se solventaron con un parcial de 0-2, que explica un poco la tensión del partido y el control que intentaron ejercer ambos equipos.

Fue de nuevo el Baskonia el que primero dio el paso adelante, (61-68, min. 33.40) aprovechando otros momentos de negación anotadora del Madrid.

Un triple de Jaycee Carroll y una defensa zonal fueron las apuestas de Laso ante tal situación, 64-72 (min.35). El Madrid apretó la tuerca una vuelta más y el Baskonia comenzó a tambalearse, 71-72 (min. 36.30). El capitán Reyes, desde la personal, erró dos tiros que pudieron ser los de la remontada y a falta de dos minutos, el 71-73 se complicó más con una personal en ataque del mismo jugador.

A 1.23 para el final llegó la igualada a 73 y otra gran defensa madridista permitió a Doncic desperdiciar otro triple, con 37 segundos de partido. Con 23 segundos por delante el Baskonia atacó y Shengelia no pudo anotar ante la gran defensa madridista, el rebote lo capturó Thompkins y en el último ataque, Rudy anotó la canasta vencedora.

El Madrid sigue en racha, la séptima victoria seguida en Euroliga, gracias a la defensa ante el Baskonia.

Real Madrid 87-75 Barcelona: Doncic, bálsamo y tormento.

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El Real Madrid se ha impuesto gracias a una gran segunda parte al Barça y de esta manera ha agravado su crisis (87-75). Los de Laso, liderados por un Doncic brillante, con 16 puntos, 7 asistencias y 6 rebotes, se han llevado el Clásico europeo. En el Barça, Tomic con 12 puntos fue el más destacado. Doncic anotó al término del tercer cuarto una de las canastas del año desde su propio campo.

Doncic, además, con dos triples seguidos, comenzó a materializar las primeras ventajas locales de cierta entidad, 34-26 (min.14.45), mientras que Thomas Heurtel adquirió el protagonismo ofensivo que le faltó en los primeros diez minutos. Al final, los azulgranas recuperaron con un Juan Carlos Navarro infalible desde la línea de tiros libres y llegaron al descanso con un 40-38.

Cinco puntos seguidos de Trey Thompkins, en un parcial de salida de 8-0 por parte madridista (48-38, min. 22,50) aumentaron la ventaja local a la decena de puntos, poniendo al Barcelona ante la primera gran prueba del clásico. El Barcelona comenzó a perder el equilibrio ante la doble amenaza permanente de Doncic y Campazzo y el 63-48 (min.29) fue la demostración palpable de esa superioridad.

Y para acabar de demostrarlo, Doncic se vistió de Sergio Llull para en el último suspiro marcarse un triple imposible desde casi su propia línea de fondo, 68-52, y dejar el camino un poco más llano de cara a los últimos diez minutos, tras un parcial de 28-14 en este tercer cuarto.

Por si había alguna duda, el Madrid siguió subiendo como la espuma (75-54, min.31.30) al tiempo que el Barcelona buscaba la manera de no salir con una derrota escandalosa del primer clásico europeo.Tras esos 21 puntos de renta el Barcelona buscó en su orgullo, mientras que el Madrid se relajó un poco, con lo que la ventaja menguó hasta el 80-65 (min.35) y el más inquietante 80-71 min.36).

Hasta ahí llegó todo y fue Doncic el que cerró el partido con un baile sobre Víctor Claver al que dejó literalmente tirado en el parqué para dar una asistencia, otra, al capitán. Al final, 87-75, el Madrid sale victorioso y reforzado y el Barça derrotado y con un poco más de crisis. Es lo que tienen los clásicos. También en Europa.

Real Madrid 80-86 Khimki: Primer resbalón.

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El Khimki se llevó la victoria con un gran partido de Shved que anotó 20 puntos. Los de Pablo Laso se pusieron por delante en el último cuarto pero los de Georgios Bartzokas pisaron el acelerador con un parcial de 11-0. Doncic tuvo la victoria con un triple que erró y finalmente los blancos consumaron su primera derrota de la temporada.

El Real Madrid perdió el primer partido de la temporada, 80-86, ante un Khimki poderoso que, liderado por Alexey Shved, tuvo las ideas y, sobre todo, el acierto que le faltó al equipo español en un choque que se le torció desde el principio.

Ritmo frenético y con las defensas sin aparecer, así fueron los primeros cinco minutos del partido entre el Real Madrid y el Khimki. El Khimki tomó la iniciativa, 11-15 (min.4) y aunque el equipo madrileño intentó mejorar algo en defensa lo cierto es que no acabó de tomarle el pulso al juego. Doncic pareció un poco bajo de energía, fruto del proceso gripal que ha tenido en los primeros días de la semana, y el Real Madrid cerró el primer cuarto con un 23-25.

La salida del segundo cuarto fue mala de solemnidad para el Real Madrid que aceptó un parcial de 1-8 en el primer minuto y medio, 26-33. Pero lo peor fue que en la reacción tuvo una jugada en la que hasta seis tiros no encontraron aro. La desesperación se apoderó del Real Madrid, con un Anthony Randolph demasiado acelerado y con una falta de ideas generalizadas. Sin triples, porque el equipo acumuló hasta ese momento un 1 de 10, el Madrid se puso demasiado nervioso.

Mientras, el Khimki, con Alexey Shved a la cabeza, iba martilleando el aro rival, con 4 de 9 triples. Anthony Gill, James Anderson y Malcom Thomas demostraron que el poderío económico de los rusos había estado bien invertido con sus fichajes.

El Real Madrid se enredó en sus fallos y con 11 de 27 en tiros de dos (40 por ciento), y 2 de 13 en triples (15%) poco o casi nada pudo hacer ante un rival más fluido en su juego y, sobre todo, más certero con 13 de 18 en tiros de dos (72%) y 4 de 12 en triples (33%).

Lo único que mantuvo al Real Madrid vivo fue la garra porque el marcador llegó a estar en un peligroso 28-40 (min.15.30) y en tres minutos logró un parcial de 9-0 gracias a un fulgor repentino de su defensa, 37-40. Pero la realidad se impuso en el tiempo restante y el Khimki se marchó a los vestuarios con ventaja, 39-45. Sólo Doncic, que fue el autor de los dos únicos triples del Real Madrid, estuvo a su altura habitual.

La salida del tercer acto fue otra cosa. El Real Madrid tuvo las ideas más claras, reorganizó su juego y un triple de Randolph dio la confianza suficiente para conseguir un parcial de 9-2 en los tres primeros minutos y conseguir ponerse por delante en el marcador después de muchos minutos, 48-47.

La reacción rusa no se hizo esperar y en el siguiente minuto y medio el Real Madrid tiró por la borda todo lo que había hecho con un 0-9 que devolvió la ventaja al Khimki, 48-56 (min.24.30). Hasta el final del cuarto el juego se paró bastante por las personales y por las defensas. Lo que no volvió a variar fue la ventaja rusa que llegó al final de este acto con un 59-66.

El Real Madrid perdió los parciales de los tres primeros cuartos y fue consciente de que solo con ganas, coraje y trabajo podría levantar un partido que se puso imposible por momentos. Rudy Fernández, dos triples de Jonas Maciulis y otro más de Facu Campazzo y la defensa de todos, devolvieron al Real Madrid a una exigua ventaja, 69-68 (min.32.30).

Pero en cuanto el Real Madrid intentó sacar la cabeza en el marcador, siempre apareció Shved para cortar de raíz cualquier intento de consolidación. Del 69-68 se pasó a un 69-78 (min. 36), un nuevo parcial de 0-10 en poco más de tres minutos que devolvió al equipo de Pablo Laso a la dura realidad del partido.

En otro arreón de orgullo el equipo madrileño volvió a soñar con un 77-80 a falta de algo más de dos minutos para el final. Pero el partido estaba torcido desde el principio y el Khimki selló (80-86) la primera derrota del Real Madrid esta temporada. Doncic, a veinte segundos para el final, tuvo un lanzamiento liberado desde el triple, pero el balón no quiso entrar.

Real Madrid 82-69 CSKA Moscu: Importante y cara victoria del Real Madrid.

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El Real Madrid consiguió una importante y trabajada victoria por 82-69 ante el CSKA Moscú en la segunda jornada de la Euroliga de baloncesto, pero sobre todo muy cara por las lesiones de Ognjen Kuzmic y Anthony Randolph.

Real Madrid y CSKA salieron convencidos de que era un partido grande, importante. Quizás no trascendental por ser sólo la segunda jornada, pero algo más que un partido. De ahí que el control de ambos fuera la nota predominante en los inicios, 11-9 (min.4.30).

Los emparejamientos defensivos ajustaban a cada jugada y el duelo Doncic-Kurbanov, en ambos aros, fue especialmente reñido.

Los ataques no acabaron de arrancar ante el trabajo a destajo de las defensas y por los fallos en las canastas fáciles. Un pequeño tirón al final del cuarto le permitió al Madrid acabar el primer parcial con un 20-15 bastante irreal.

El segundo acto no comenzó bien para el equipo español porque la defensa de los pequeños, Randle y Carroll en este caso, no fue efectiva ante sus pares y el CSKA se acercó tras un parcial de 0-4, 20-19.

No es el equipo ruso un equipo especialmente alto, al contrario, no dispone de un auténtico ‘center’, de una torre como referencia, pero si de pívots rápidos, ágiles, veloces y versátiles, muy al estilo moderno del baloncesto que se impuso en el Eurobasket.

El Madrid, con un corte de equipo más clásico volvió a demostrar que si está acertado en los triples su juego sube como la espuma en todos los aspectos. Dos triples de Carroll y Randle abrieron la espita, 26-19 (min.12).

Poco después (min.13,15) Ognjen Kuzmic se lesionó en la rodilla izquierda y tuvo que ser evacuado de la pista en silla de rueda. El Madrid se agarró entonces al estado de forma de Anthony Randolph para ir abriendo hueco en el marcador (38-28, min.17), aprovechando que los rusos estaban especialmente obtusos en ataque y que sólo Sergio ‘Chacho’ Rodríguez veía aro con cierta nitidez.

El buen trabajo del Madrid bajo tableros y la defensa fueron las claves de una primera mitad que finalizó con 45-33 y que demostró que si el Madrid anota triples (7 de 15) tiene mucho trecho recorrido.

Igualados los rebotes más o menos, 21-25, los 3 de 11 triples del CSKA y las 9-2 asistencias favorables al Madrid acabaron de explicar la diferencia.

El Madrid salió adormecido tras su paso por los vestuarios y aceptó un parcial de 0-6 en los dos primeros minutos de juego, pero en cuanto volvió a tomar el pulso al choque, a la defensa, el juego se ralentizó, se espesó y se colapsó (52-46, min.25.30).

Antes de los cuatro minutos de juego los dos equipos tenían ya cinco personales y los tiros libres ayudaron a ralentizar todavía más el juego.

Clyburn y Higgins, con 9 y 7 puntos en este tercer cuarto, fueron los auténticos quebraderos de cabeza de un Laso que se desesperó con algunas decisiones arbitrales y con la lesión en el hombro derecho de Randolph. El 56-53 final dejó todas las opciones abiertas y al Madrid con dos jugadores, con dos pívots, menos.

El Madrid apretó los dientes ante la adversidad y tuvo la paciencia de mover el balón hasta el límite de la posesión para conseguir, por medio de Rudy y Campazzo, dos triples más que valiosos para volver a tomar aire en el marcador, 67-59 (min.33).

Campazzo tomó las riendas del partido en estos momentos y con su energía, puntos y velocidad contagió a un Madrid que empezó a vislumbrar la victoria, 71-59 (min.34), y sobre todo con el 76-66 a falta de tres minutos.

El equipo ruso no se rindió, pero el Madrid tiró de experiencia y de efectividad y de defensa para conseguir una importante y cara victoria ante el CSKA, 82-69.

Real Madrid 61-56 Fenerbahçe: Victoria y campeones de grupo.

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El Real Madrid se repuso a una floja primera parte para acabar superando al Fenerbahçe (61-56) en un choque en el que la falta de aliciente le pasó factura en los primeros minutos. Después de llegar con tres puntos de desventaja al descanso, los triples de Rudy Fernández despertaron a su equipo, que acabó por rematar la faena en un último cuarto en el que se terminaron de despegar en el luminoso.

El Real Madrid salió a la cancha con la certeza de saberse cabeza de serie en los cercanos playoffs de la Euroliga. Precisamente ese era el objetivo del Fenerbahçe, que comenzaba el choque sabiendo que la victoria iba a ser crucial de cara a poder luchar por la cuarta plaza de la clasificación.

Con todo ello el tanteador empezó muy igualado gracias a los triples de Llull y Bogdanovic, que mantenían a sus conjuntos en los minutos iniciales del primer cuarto. Eran los blancos, los que conseguían las primeras mínimas ventajas, para nada definitivas, ante un equipo turco que iba a más conforme pasaba el tiempo. Al final del cuarto, el conjunto de Pablo Laso, lideraba el luminoso (20-16).

Pero Obradovic pareció insuflarle aire a su equipo, que cortocircuitó el ataque madridista y encontró mejores opciones de tiro para dejar en 9 puntos en todo el cuarto a los blancos, y darle la vuelta totalmente al marcador. Se notaba la necesidad de un equipo y la tranquilidad excesiva del otro, algo que ni mucho menos estaba gustando a Pablo Laso. Con todo por decidir se llegó al descanso, pero con sensaciones contrapuestas después de 20 minutos jugados (29-32).

El Real Madrid reaccionó tras el paso por los vestuarios. Los tiros de tres de Rudy Fernández dieron otro aire al ataque blanco, que encontraba la canasta con mayor facilidad. Además, las tres faltas personales de Bogdanovic y Antic les mandaban al banco para desesperación de Obradovic. En esta ocasión el atascado era el Fenerbahçe, que se caía presa de los errores a falta de 10 minutos para que finalizará el partido (48-43).

Sin embargo, el conjunto blanco no terminó de rematar la faena hasta el último minuto de partido, después de que una técnica a Sergio Llull desestabilizara al quinteto del Real Madrid. No lo aprovecharon los turcos, más necesitados de la victoria, y finalmente, el partido se quedó en casa. Un partido con poco brillo, pero que le sirvió al Real Madrid para alzarse matemáticamente con el primer puesto de la liga regular de la Euroliga.

Real Madrid 85-69 Barcelona: El madrid consigue el factor campo en un clásico sin alma.

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El Real Madrid venció por 85-69 a un Barcelona apático y sin objetivos, por estar eliminado de la competición, lo que fue determinante para que el clásico, en versión europea, careciera de alma, emoción y juego vistoso.

El Madrid tenía un objetivo, asegurar el factor campo en los ‘playoffs’ de Cuartos de Final, mientras que el Barcelona, ya eliminado matemáticamente, no.

Este hecho resultó fundamental en el transcurso del partido, porque los azulgranas afrontaron el partido casi como una penitencia por su mala trayectoria europea.

Los de Pablo Laso tuvieron una seria puesta en escena, con una defensa que maniató al Barcelona y que le dejó sin anotar más de tres minutos y medio. El Madrid tampoco es que saliera especialmente entonado en ataque, pero 4 triples de 9 intentos bastaron para hacer la diferencia, 22-13 al final del primer acto.

Sergio Llull y Anthony Randolph fueron los más activos, mientras que Stratos Perperoglou y la apatía de Ante Tomic sobresalieron en el cuadro azulgrana.

El Madrid se relajó en el inicio del segundo cuarto y un 0-7 del Barcelona en los primeros 3 minutos (22-20) pudo haber sido la especia de un partido sin tensión.

Pero fue un espejismo, el Barcelona acumuló falló tras fallo, por falta de tensión, al tiempo que Georgios Bertzokas iba enfadándose cada vez más, hasta que en el minuto 19 se autoexpulsó al perder los papeles de forma clamorosa ante el arbitro principal, Luigi Lamonica.

El partido se fue salvando por acciones aisladas como una remontada por la línea de fondo de Luca Doncic con mate incluido, un gran mate de Othello Hunter y, sí claro, el triple de 9 metros de Sergio Llull sobre la bocina, después de salir trastabillado en la misma jugada, 41-27.

El paso por vestuarios rebajó aún más el nivel del partido y sólo la chispa de Llull con sus triples, y un ‘matazo’ de raza de Gustavo Ayón amenizaron el cuarto. La diferencia se mantuvo en el entorno de los 10 puntos, sin que los azulgranas mostraran la intención de entrar de lleno en la disputa por la victoria.

El 64-51 que registró el marcador al final del tercer cuarto dejó la victoria prácticamente vista para sentencia.

Jugando casi sin oposición, el Madrid, certero en el tiro, amplió la ventaja hasta un 73-55 (min.33).

Al final, sin apenas oposición y gustándose por momentos el Madrid venció por 85-69 y tendrá el factor campo en los cruces de Cuartos de Final. Objetivo cumplido.

Real Madrid 95-85 CSKA Moscu: Llull, rey de Europa.

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El Real Madrid dejó atrás su mala racha para superar al CSKA Moscú en un gran partido de Sergio Llull (24 puntos). El choque, que se mantuvo igualado, pero casi siempre con mínima ventaja para el conjunto blanco, se decidió en el último cuarto, donde la defensa de los blancos cortocircuitó el ataque del conjunto ruso. Con esta victoria, el Real Madrid se acerca un poco más al liderato.

Con vitola de partido importante y con rachas parecidas en ambos conjuntos, el choque entre el Real Madrid y el CSKA Moscú prometía emociones fuertes a los aficionados del Palacio de los Deportes madrileño. La derrota ante el Baskonia en Liga escocía todavía en las heridas del conjunto de Pablo Laso, y los rusos no sabían lo que era ganar en los dos últimos encuentros europeos disputados por el líder de la competición.

La mentalidad ganadora de los blancos le hizo empezar de manera arrolladora el partido. Con Llull visiblemente recuperado de sus molestias en la rodilla y Ayón y Maciulis ayudando en la anotación, rápidamente pudo contar de las primeras ventajas en el luminoso. Pero a un coloso como el CSKA no se le puede derribar con un golpe, y casi sin querer fue nivelando la balanza con un inspirado Teodosic en la dirección de juego. Con el final del primer cuarto ya casi campando en el marcador, los rusos consiguieron ponerse por delante (23-24).

El partido era totalmente ofensivo por parte de los dos equipos. El Madrid desde el triple seguía gozando de mínimas ventajas que llegaron hasta los ocho puntos. Los blancos se sustentaban en el arranque anotador de Maciulis y Llull desde el exterior, y Ayón en la pintura y vivían los mejores momentos de la primera mitad con la grada entregada a su equipo.

Con el final del segundo cuarto, el CSKA aprovechó una falta de Llull involuntaria sin el balón en juego para recortar diferencias, unida a una canasta de Kulagin sobre la bocina con polémica por una posible falta en ataque, que sin embargo no hacía sino apretar un encuentro con un alto índice de acierto en ambas canasta. Pero la falta de puntería desde el perímetro lastraba las aspiraciones del actual campeón de Europa (50-46).

Un problema en el reloj de tiempo retrasó el inicio de la segunda parte. Eso no enfrió los ánimos, ni mucho menos, y es que con la igualdad por bandera y el triple por castigo, ambos conjuntos percutían una y otra vez en la defensa rival. El choque entre los dos últimos campeones de la Euroliga estaba más que servido.

El partido ganaba en intensidad por momentos y dos faltas en ataque de los blancos bajaban el ritmo anotador durante gran parte del tercer cuarto. Poco a poco cimentaron una pequeña ventaja con la que el Real Madrid se iba a jugar las castañuelas en los últimos diez minutos de partido (74-70).

Los triples al inicio del periodo final de Maciulis y Doncic volvieron a poner ocho puntos de ventaja para el Real Madrid, que sin embargo no terminó de cerrar el partido hasta que con un recital defensivo dejó sin anotar al vigente campeón de Europa durante más de cuatro minutos.

Sergio Llull volvía por sus fueros y lideraba a su equipo hacía la victoria con 24 puntos providenciales, y sus compañeros hacían el resto cerrando su aro a cal y canto, impidiendo la remontada del CSKA. Al final, victoria con la máxima diferencia del partido (95-85) y un golpe moral importante de cara a asaltar en próximas fechas el puesto más alto de la clasificación de la Euroliga.

Real Madrid 96-91 Zalgiris Kaunas: Doncic da la victoria al Real Madrid en el último minuto.

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Luka Doncic fue el gran protagonista de la sufrida victoria del Real Madrid ante el Zalgiris Kaunas por 96-91 al conseguir anotar dos triples consecutivos, desde más de 7 metros y en el último minuto.

Doncic, autor de 17 puntos, fue la mano ejecutora, pero no hubiera servido de nada tanta calidad y efectividad sin el gran trabajo del mexicano Gustavo Ayón y del lituano Jonas Maciulis, que sostuvieron al equipo en defensa en momentos críticos.

En los primeros diez minutos los ataques se impusieron claramente a las defensas y el parcial de 25-22 lo demuestra. Kevin Pangos, en los primeros minutos, fue el estilete de un Zalgiris que jugó directo al aro y con mucho tiro exterior. El capitán Felipe Reyes fue el más acertado en un Madrid que no supo ajustar la defensa para evitar los lanzamientos de los lituanos y que fue por detrás en el marcador durante casi todo el cuarto.

No le fueron mucho mejor las cosas al Madrid en el segundo acto, ya que el Zalgiris siguió con una magnífica puntería y volvió a anotar 4 triples, ahora de 7 intentos, para un fenomenal 61.5 % de acierto desde los 6,75 metros en los primeros veinte minutos de juego, con Pangos (3 de 4) y Arturas Milaknis (3 de 5) entre los destacados.

Pablo Laso, entrenador del Real Madrid, tuvo que recurrir a uno de sus quintetos más agresivos en defensa, con Andrés Nocioni y Othello Hunter bajo los aros y Rudy Fernández, Jonas Maciulis y Luka Doncic en posiciones exteriores.

De nuevo al final del cuarto el equipo español pudo enjuagar algo la diferencia y marchar a vestuarios con el partido igualado, 49-49.

Controlados los rebotes (18-13 a favor del Madrid), tapar los tiros lituanos y afinar la puntería propia fueron claramente los aspectos a mejorar para los locales.

El Madrid salió más centrado en la tarea en el tercer cuarto y marcó un 5-0 de salida (54-49) en los primeros tres minutos. Eso unido, o como consecuencia, a la menor efectividad de los lanzamientos de los bálticos se tradujo en un 59-51 (min.23.45), con un parcial de 10-2.

La labor del mexicano Gustavo Ayón y Reyes atrás, unido al gran trabajo de Maciulis y Doncic, comenzó a desnivelar la balanza. Aunque el buen trabajo de los lituanos, desprovistos de la vitola de favoritos pero que están compitiendo con algo más que dignidad, les permitió seguir enganchados al partido y llegar al final del tercer cuarto con un incierto 74-69.

Otro parcial de 5-0 en los dos primeros minutos del último acto, 79-69, permitió al Madrid alcanzar la decena de puntos de ventaja por primera vez en el partido, aunque el Zalgiris reaccionó de inmediato con un 0-6 en poco más de los dos minutos siguientes para un 79-75.

Laso devolvió a pista a Maciulis, Ayón y Doncic con 81-77 y cinco minutos por delante. Leo Westermann clavó un triple asesino, 81-80, para sembrar la incertidumbre en las gradas y el entrenador del Real Madrid también llamó al capitán, a Reyes.

Lukas Lekavicius anotó otro triple y el Zalgiris se puso por delante, 81-83 (min.36.10). Rudy empató con dos tiros libres y un robo de Ayón y posterior contraataque y canasta del mexicano, permitieron al Madrid volver a tomar la delantera por 85-83 a falta de tres minutos.

Entonces, poco antes de llegar al último minuto y nada más cumplirse, llegó el momento Doncic con dos triples consecutivos desde más de siete metros que fueron dos dagas en el corazón de los lituanos, de las que no se pudieron recuperar.

El Madrid ganó por 96-91, pero volvió a sufrir hasta el final. Menos mal que el triple de Rudy, que no entró en el tiempo reglamentario, no hizo falta.

Barcelona 63-102 Real Madrid: Humillación en el Palau.

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Llull lideró a los de Laso, con 20 puntos, mientras que el mejor en el Barcelona fue Tyrese Rice, con 23. La mayor victoria de los blancos en el Palau en toda la historia.

El Real Madrid ha ganado al Barcelona (63-102) en un Palau Blaugrana que esta noche de Euroliga fue blanco, no de tono amarfilado como el de la indumentaria del equipo madridista sino impoluto pues el equipo de Pablo Laso se exhibió desde la línea de triples y con un juego imparable para ganar por primera vez el Clásico esta temporada, tras dos victorias catalanas, mientras que los barcelonistas se quedan tocados con dos pinchazos en tres días.

Con un Sergio Llull estelar dando continuidad a la lección dada ante Panathinaikos (87-84) en la pasada jornada con sus 30 puntos y 4/6 en triples, esta noche el de Mahón se fue a los 20 puntos pese a no jugar ya en la parte final del partido. Destacaron también Randolph (18) y Carroll (19) para dar una victoria incontestable al Madrid que les sitúa segundos en la tabla con 6-2 mientras que el Barça pasa a la zona media con un balance de 4-4.

De principio a fin, Real Madrid. No hubo discusión ni batalla alguna en el Palau pues ya de inicio el equipo blanco puso un 0-7 que más que un presagio. Ganó la batalla en la pintura, en el rebote y en la precisión, en el perímetro y desde luego desde la línea de triples. Fue más intenso, estuvo más metido en el partido el equipo de Laso y todo ello se tradujo en el marcador, de escándalo para más de un barcelonista que ni siquiera aguantó a ver la humillación completa.

Comentó el técnico blaugrana, Georgios Bartzokas, que el juego de muchos de sus jugadores ante Olympiacos (59-52) no había llegado a ser ni “decente”, y esta noche ante un rival mucho mejor fue, cuanto menos, igual de poco decente. Apagados, desconectados mentalmente, superados en el físico. Cierto es que este Barça Lassa tiene cinco bajas y de importancia, pero a su regreso deberán hacer una pretemporada exprés para cuajar un equipo que en citas grandes está ya pagando los esfuerzos.

El calendario no perdona, la enfermería no se vacía y el Barça ya no tiene apenas fuelle. Depende demasiado de un Tyrese Rice que estuvo súper vigilado y demasiado solo, y aún así anotó 23 puntos para ser el máximo anotador del partido. Pero el Barça no solo perdió ahí, lo hizo en todos los aspectos. Al descanso el marcador era ya de 31-54, y el Madrid se lo pasaba en grande con su 8/11 en triples por el 1/8 del Barça. El Madrid había anotado el mismo número de triples que su rival había intentado.

Lejos de reaccionar en la segunda parte, tras la reprimenda de Bartzokas en el vestuario, en la segunda parte el Madrid todavía se escapó más en el marcador y de hecho llegó a ganar de 47 puntos (54-101). Una lección dañina para el Barça Lassa, cada vez más hundido, tanto que llegó a bajar los brazos y eso no lo perdonó la afición culé, que llegó a pitar a los suyos y peor aún, a huir en estampida ya al término del tercer periodo.

Y la máxima llegó en el último parcial, con un Madrid desbocado que se desquitó de largo de las derrotas en los Clásicos de la Supercopa y de la Liga, este último hace apenas unos días. El Madrid tenía ganas de batir a su máximo rival y lo demostró desde el salto inicial. El Barça, que necesitaba ganar, no se recuperó del mazazo en Grecia y sale todavía más perjudicado de este pulso donde el Madrid le rompió no ya la mano sino el brazo.

Es la mayor paliza del Madrid al Barça en 40 años y la más abultada de toda la historia en el Palau Blaugrana en particular y en Barcelona en general.