Djokovic gana su quinto Wimbledon y suma 16 Grand Slams.

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El serbio domina 3-0 a Roger Federer en finales de Wimbledon.

Una emoción realmente complicada de igualar. Novak Djokovic revalidó el domingo el título de Wimbledon tras levantar dos pelotas de partido a Roger Federer y vencer por 7-6(5) 1-6, 7-6(4), 4-6 y 13-12(3) tras 4 horas y 57 minutos en la Final más larga de siempre en el All England Club. El serbio conquistó su quinta copa dorada en Londres y estiró hasta los 16 títulos su colección de Grand Slam, una hazaña que lo impulsa en la batalla histórica por ser el jugador más laureado de todos los tiempos.

La hierba de Londres parece yerma de imposibles para el balcánico, que ya firma un 3-0 en finales de Wimbledon ante Federer tras inclinar también al suizo en las ediciones de 2014 y 2015.

Por encima de todo, fue una prueba de supervivencia extrema. Djokovic se coronó en un partido donde levantó una pelota de set en el tercer parcial, en el no dispuso de bolas de rotura hasta el cuarto y en el que, por si fuera poco, anuló pelotas de partido para tocar la copa de Wimbledon. Algo que solo se había visto en la edición de 1948.

El partido es tan grande que los despistes no se contemplan. Sobre la hierba de la Centre Court, y con la copa de Wimbledon en juego, Federer y Djokovic no necesitan explicación alguna para remangarse en el escenario. El partido comienza con un ritmo feroz, como si los cinco parciales que tienen por delante jugasen contra el crono. Y el suizo siempre se manejó como nadie en la alta velocidad.

Aunque todo el primer set transcurre sin un arañazo al saque, subrayando la igualdad del pulso, es el suizo el que dispone del primer aviso desde la devolución. Apenas una pelota de rotura con 2-1 para colocar la presión en el encuentro. No es una herida abierta, ni siquiera una tendencia en el encuentro, pero es suficiente para enviar un buen mensaje de amenaza.

La derecha paralela de Roger es un cañón en el inicio del partido. Federer conecta ese golpe con una decisión feroz, coleccionando un contrapié tras otro ante la mirada de Novak. El serbio, uno de los jugadores con mejor movilidad del circuito, siempre ha hecho virtud del anticipo. Pero ese tiro del helvético consigue dos cosas: primero, inculcar dudas en las piernas del serbio; después, neutralizar su formidable revés a dos manos, en el que aterrizan esos cañones sobre la línea. Dos armas principales del N° 1 son cuestionadas desde el inicio de la batalla.

De resistir podría sentar cátedra el serbio y no tarda mucho en demostrarlo. En un partido que no le da respiro, que le exige una reacción inmediata en cada punto, también sale indemne cuando Roger se coloca a dos pelotas del primer set (5-4, 0-30). Alcanzar el tiebreak en ese nivel de exigencia refuerza la dureza de su coraza. Allí, Novak firma un imposible que pocos podrían imaginar: detener en seco a un Roger lanzado en césped. Tras digerir otra situación límite (3-5), el serbio enlaza los últimos cuatro puntos del set para tomar ventaja en Londres.

Será el primer ejemplo de su resistencia. Djokovic gana un primera primera manga con todo en contra: sin pelotas de rotura, con un primer servicio demolido (54%) y ante un Federer rectilíneo, capaz de penetrarle con 21 tiros ganadores. Ninguna piedra es suficiente para detener al N° 1.

Como connsumir a Federer en hierba es una buena fantasía, Wimbledon se encarga de reventar la burbuja a golpe de realidad. Con el partido ya caliente y el pulso acelerado, Federer culminó la amenaza de la primera manga. Entre un revés cortado maravilloso y una derecha bien afilada, el suizo rasgó de arriba a abajo el parcial con un inmediato 4-0. Tal fue el ritmo que la caída de Djokovic, desparramado por el fondo entre la hierba abierta, ilustró a la perfección lo vertiginoso del juego.

El ocho veces campeón igualó el encuentro en un abrir y cerrar de ojos, escalando a pulmones llenos una montaña capaz de rendir a casi todos. El servicio, su músculo más firme, se mantuvo sobre la hierba, completando otra manga sin encarar una pelota de quiebre. Toda una gesta ante uno de los mejores restadores de siempre. Si Londres quería degustar una gran batalla, acababa de recibir los dos primeros platos.

El corazón del partido trajo momentos maravillosos, porque la importancia de la tercera manga reunió el mejor nivel a ambos lados de la cinta. Si Djokovic regresó con fuerza al encuentro, recuperando su fortaleza desde el fondo, Federer respondió con un amplio abanico de recursos. El suizo cortó el revés con furia, dejando muchas pelotas sobre los tobillos del serbio. Ninguna pelota era clara en manos del vigente campeón, todavía impedido para encontrar un recoveco sobre el servicio de su adversario.

El momento de máxima presión hizo aflorar la templanza de dos grandes campeones. Un bote pronto excelso con 5-4 dio a Federer una pelota de set, un momento que la grada celebró al unísono. Allí, solo ante el peligro, Djokovic fue capaz de reordenar su servicio, enlazar tres puntos de precisión y mantenerse con vida en el parcial. Otra demostración de hielo en las venas camino de un nuevo desempate.

Con el duelo en el canto de una moneda, el partido convertido de siempre: la supervivencia de un especialista al borde del precipicio. Djokovic remó en un desempate de puntos trabajados, donde se compitió desde el fondo más de lo habitual. La presión hizo ganar terreno a la selección de tiro y ahí el serbio marcó una diferencia visible.

Sin ver una opción de roturas en tres mangas completas, de alguna manera, Novak iba torciendo la mano a Roger en el césped más preciado de todos.

Lejos de encontrar una autopista hacia la copa, Djokovic se topó con lo contrario. Si la experiencia de Federer es imponente también lo fue su respuesta, dirigida a frenar los pasos de un campeón inminente. El suizo compitió montado como nunca sobre la línea y abrió la defensa del serbio de lado a lado. Pronto creó una renta de dos quiebres (5-2), una grieta terminal sobre pasto.

Como ocurriera en las dos primeras mangas Roger marcó diferencias después de parcial agónico, sobreponiéndose a un desempate que bien pudo mandarlo directo a los vestuarios. No a él, acostumbrado a mil batallas sobre la Centre Court de Londres. Antes de cerrar el cuarto set, además, le mostró a Djokovic el precio al partido. Cuando el serbio disfrutó de su primera pelota de rotura, algo minúsculo con casi cuatro sets en las piernas, Roger se lo negó con el intercambio más largo del partido, una maravilla de 35 tiros. Aunque Djokovic quebró y acortó distancias hasta el 5-4, el suizo no permitió el respiro.

Así, ambos acudieron al set definitivo con fe en las entrañas. Djokovic había asestado su primer mazazo al resto, toda una prueba de presencia. Federer, dispuesto a la épica, volvía a estar bien vivo.

Y los quintos sets son para sobrevivir.

Federer lo comprobó bien pronto. Tras completar cuatro sets con sufrimientos contados al saque, el suizo se encontró con tres pelotas de rotura en un solo juego. La sangre fría para colocar el 2-2 lanzó el duelo a una batalla sin miedo. Como si lo que estuviera en juego no fuera poner las manos en el trofeo. La cercanía del final desató las emociones en un partido que no resistía demasiada lógica. Si Djokovic colocó un 4-2 de aroma inquietante, Federer respondió rompiendo de inmediato ante una grada que coreaba con fuerza su nombre.

El hambre por un drama total era más que evidente. La llegada del 4-4 desató una ovación digna de un estadio de fútbol, como si Roger hubiera anotado en el tiempo de descuento.

La ebullición ya solo fue a más. Con 5-5 15-30, expuesto a un peligro límite, Djokovic acabó por el suelo después de cazar una pelota lanzado sobre su derecha. Más que un partido de tenis aquello ya era una pelea por la vida. Hasta Novak le preguntó al juez de silla en qué momento habría un desempate en la quinta manga. Un premonición lejana pero factible, con el formato de 12-12 estrenado en esta edición.

Federer se encargó de desafiar esos límites. El suizo resistió en un partido en el que estuvo a dos puntos de verse 2-5 en la manga definitiva. Y cerca estuvo de obrar el milagro. Con un tremendo passing shot de derecha cruzada dejó clavado a Djokovic, puso el 8-7 en el marcador y los nervios en media Inglaterra. Novak respondió con un imposible, algo complicado de creer en césped, colocando el 8-8 tras levantar al resto una doble pelota de partido. La segunda, con un colosal passing de derecha cruzada que rompió el esquema de Roger.

Desde allí, el partido fue una carrera al abismo. Un momento deportivo de difícil descripción. Demasiado en juego y demasiado poco por jugar. El 10-10 llegó como la noche al final de los días y ninguno dio su brazo a torcer hasta la tregua del 24º juego. Allí, tras volver a caer por los suelos y ver una caña de Federer perderse por los aires de Londres, Djokovic coronó por fin su quinta copa de Wimbledon.

Djokovic se corona en Madrid.

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El serbio logra su tercer título en el Madrid Open.

Una demostración de autoridad en toda regla. Novak Djokovic coronó su tercer título del Madrid Open, remarcando su control al frente del ATP Tour. El balcánico, que llevaba cerca de tres años sin ganar un título sobre tierra batida (Roland Garros 2016), completó un viaje en el tiempo para reencontrarse con la superficie más lenta del circuito. La misma que puede terminar de aferrarlo a la cima del tenis masculino. Con una calma absoluta, el serbio se ganó el aplauso del Estadio Manolo Santana.

El N° 1 mundial desbordó por 6-3 y 6-4 al griego Stefanos Tsitsipas para conquistar su 33º título ATP Masters 1000, igualando la plusmarca histórica establecida por Rafael Nadal en torneos de esta categoría. El serbio levanta así el 74º título individual de su carrera deportiva y el segundo de la temporada 2019, después de conquistar el Open Australia el pasado mes de Enero.

La primera manga fue un buen ejemplo de experiencia. Si Tsitsipas intentó acudir a lo desconocido, buscando poner las manos en su primera copa ATP Masters 1000, Djokovic compitió sabiendo lo que encontraría a cada paso. El serbio arrebató el primer turno de servicio a su rival y pudo competir durante toda la primera manga con viento a favor. El 3-0 que supo colocar de inicio antes de romper a sudar le permitió dominar tácticamente la entrada en calor. Apenas una rotura le permitió tener el control ante Tsitsipas, incapaz de generar una pelota de rotura en todo el primer set.

Ante los problemas surgió el gran carácter de Tsitsipas, dispuesto a plantar cara a los mayores nombre del circuito. Ante uno de los mejores restadores del mundo al acecho, cada turno de servicio fue un camino por la cuerda floja. Y Djokovic estuvo a punto de morder bien pronto, con un 15-40 con 1-1 en el marcador. La presión nunca descendió: Novak logró al menos dos puntos por juego en cada turno de devolución desde entonces. Con 4-4 y una sensación de peligro constante arrebató el servicio a Tsitsipas. Para el número 1, la oportunidad fue suficiente para culminar la victoria al saque.

Djokovic tuvo respuestas para el impredecible juego de su adversario. No dudó Tsitsipas en buscar al serbio cerca de la red, un área de pista que el heleno controla como pocos jugadores de su generación. Si las dejadas fueron frecuentes también lo fue la anticipación de Novak, rápido como un rayo para responder a cada cambio de ritmo del griego. A diferencia de muchos compañeros, desesperados durante la semana por la táctica de Stefanos, el N° 1 mundial aceptó cada dificultad táctica que planteó el encuentro.

El triunfo sirvió para que Djokovic empatara el historial head to head ante Tsitsipas (1-1), vencedor en el único duelo previo en los Octavos de Final de la Rogers Cup 2018 en Toronto. Entre dos jugadores bien instalados en el Top 10 del Ranking ATP, acostumbrados a las rondas finales de los mayores torneos, los capítulos de esta rivalidad podrían multiplicarse en los próximos meses.

Los triunfos de Djokovic en Madrid han representado momentos muy especiales en la carrera del balcánico. La edición de 2011 (d. Nadal) fue la antesala de su primer ascenso al No. 1 mundial, terminando de colocar al serbio en la historia del circuito. En la temporada 2016 (d. Murray), con una carrera ya legendaria a la espalda, a su triunfo en la Caja Mágica se sucedió la conquista de Roland Garros para completar la colección del Grand Slam.

Ahora, y tras dejar una firme huella en el corazón de la tierra batida, Djokovic mira con ambición al futuro como líder del ATP Tour. El serbio competirá en el Masters 1000 Roma, su torneo sobre arcilla más solvente con cuatro títulos, y culminará la gira en Roland Garros, donde intentará levantar su cuarta corona consecutiva de Grand Slam. Un horizonte espectacular en manos del actual rey del circuito.

Melbourne es de Djokovic.

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El serbio suma 7 títulos en el Open Australia.

Melbourne. 7:46 PM. Fue la hora a la que empezó a volar la primera pelota por encima de la red de la Rod Laver Arena en uno de esos partidos que pueden marcar la historia. Novak Djokovic y Rafael Nadal, los dos principales favoritos a la corona en el Open Australia, se presentaban el Domingo en la cita por el título. El serbio, con el objetivo de sumar el séptimo en la pista dura australiana; el español, para tratar de completar el Grand Slam por segunda vez. Pero fue el N° 1 del Ranking ATP quien dio el golpe de autoridad por 6-3, 6-2 y 6-3, en dos horas y cuatro minutos.

Se puede debatir si es una de las rivalidades más grandes de la historia, pero lo que nadie discute es que es la más repetida de todos los tiempos. Hasta 53 capítulos acumulan ya, y el del Domingo era uno de esos partidos que pueden cambiar dinámicas, por la magnitud del escenario, las estadísticas, los récords y el título que estaba en juego. Y fue Djokovic quien escaló hasta los 15 Grand Slam, y se sitúa a dos de los 17 de Nadal y a cinco de los 20 de Federer.

Fue el serbio el que mejor supo gestionar la tensión inicial, muy cómodo en una situación en la que ya se había encontrado hasta en seis ocasiones antes -y siempre salió como ganador- además de la confianza producto de su última victoria en la Semifinal de Wimbledon 2018. Aquel encuentro supuso un giro a la temporada de Djokovic. A partir de entonces acumuló un parcial de 29-3, que le permitió arrebatarle al español el N° 1 del Ranking ATP al final del curso.

La tranquilidad de Djokovic fue el mejor bálsamo para encarar la Final en Melbourne Park. En sintonía en todo momento con la pelota, dibujando con facilidad todos los ángulos posibles, dominó desde el fondo de la pista al manacorense en los intercambios más largos y apenas sufrió con su servicio. No obstante, el de Belgrado dejó escapar un único punto en sus juegos con el saque en el primer set (20/21).

A Nadal le costó tomar el pulso al partido, sin las sensaciones en el golpeo de los días anteriores vio cómo Djokovic sumó 13 de los primeros 14 puntos en juego. Un parcial de 3-0 fue una distancia demasiado amplia ante el 6 veces campeón del Abierto de Australia para remontar la manga inicial. El balear lo intentó, poniendo más coraje que muñeca hasta que a la media hora de partido soltó la mano y la pelota empezó a correr cada vez que besaba sus cuerdas. Era tarde para darle la vuelta a un set que Djokovic cerró (6-3) en 36 minutos, pero no para seguir compitiendo.

El cielo fue tomando colores de fuego a medida que la raqueta de Djokovic ardía. Sin compasión. Ni siquiera importó que Nadal elevara su nivel en los juegos con su saque y fuese valiente cuando su rival ponía la pelota en juego. El español elevó el riesgo en sus tiros de fondo ante la facilidad de su rival para contestar a cada uno de sus golpes. Pero en el quinto juego el balcánico volvió a dar otro puñetazo sobre la mesa en forma de break. Trató de responder de inmediato Nadal, llegando al deuce por primera vez al resto hasta en dos ocasiones (2-3, 40-40), pero no encontró la oportunidad de quiebre.

Djokovic detuvo en seco el intento de reacción de Nadal con cuatro juegos seguidos. Un 78% con primeros saques y un imponente balance de 11 winners y sólo un error no forzado explicaron una estadística en el segundo set, en la que el serbio duplicó en puntos ganados (30-15). A pesar de que el español trataba de afinar su juego, el principal favorito en Melbourne apenas sufría.

En ese decorado con viento a favor, sin esfuerzo aparente y con total superioridad, Djokovic volvió a firmar un break en el tercer juego de la tercera manga (5/8 en el partido) para escaparse de nuevo 3-1. Nadal, al que jamás puede reprochársele la actitud aún en un día con colores grises para él, encontró su primera opción de break con 3-2, 30-40. Pero el serbio estaba tocado por una varita, que constató en una impecable hoja de servicios con 34 winners y sólo 9 errores.

El español no pudo recuperar la distancia perdida y Djokovic volvió a gritar al mundo que Melbourne es su territorio. Comenzó en 2008, continuó en 2011, 2012, 2013, 2015 y 2016, y lo confirmó en 2019.

“Voy a seguir trabajando y peleando para tener opciones de ganar los títulos más grandes”, aseguró Nadal durante la ceremonia de entrega de trofeos. “Haré lo posible para volver a tener oportunidades en el futuro. Cuando no puedo competir lo que más añoro es estar en ese pasillo y sentir vuestro aprecio”.

Nadal nunca había perdido una final de Grand Slam en tres sets. En sus siete derrotas anteriores en el partido por el título siempre había ganado al menos un parcial. El español se queda con un récord de 17-8 en la última ronda en un torneo de esta categoría.

Zverev se corona en el Masters Cup.

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Con carácter, personalidad y determinación. Alexander Zverev se coronó el Domingo con el título en el Masters Cup, al derrotar al N° 1 del Ranking ATP Novak Djokovic por 6-4 y 6-3 en una hora y 20 minutos, sólo un día después de dejar fuera al cabeza de serie N° 2 Roger Federer también en dos sets.

El O2 los reunía por segunda vez en la misma semana. Y es que el Miércoles se enfrentaron en el segundo partido del Round Robin, con victoria cómoda para el serbio por 6-4 y 6-1. Pero esta vez, fue el alemán el que logró igualar el head to head (2-2), devolviéndole la moneda en la última ronda en Londres.

Zverev, que se confirma con 58 victorias como el jugador que más partidos ha ganado esta temporada (58-19), dejó el récord de Djokovic en 35-3 desde Wimbledon además de impedir que el serbio iguale a Federer con seis coronas en el Masters Cup.

Hubo intensidad desde el inicio del duelo. Zverev saltó a la pista rápida sin especular, sin esperar al error del rival, buscando hacer daño en la otra zona de la red en cada tiro. El segundo punto del encuentro, un intercambio de 29 golpes para el serbio, ya fue el preludio de lo que podría esperarse en los primeros minutos. Una lucha encarnizada en cada rally.

Sin concesiones de los servicios, Djokovic fijó un 79% de puntos ganados con su saque, mientras que el alemán -agresivo como durante toda la semana (promedia 22 golpes ganadores y el domingo hizo 20)- mejoró el porcentaje de su rival con un 83% hasta el 4-4.

Fue entonces cuando Zverev dio un paso adelante. Con 13 winners en el primer set supo contrarrestar la precisión de Djokovic desde el fondo para encontrar las líneas y así llegó el primer break del choque en su primera oportunidad. De esta manera, el germano terminó con una racha de 40 juegos consecutivos ganados con el servicio de su rival.

Con su saque, el alemán conectó 3 aces consecutivos (7 en total en el set) para anotarse la primera manga 6-4. Fue el primer set que concedió Djokovic en todo el torneo, que perseguía en ser el primer hombre en levantar el título en el Masters Cup sin ceder un parcial. El último en conseguirlo había sido precisamente el entrenador de Zverev, Ivan Lendl en 1986.

Zverev logró mantener la inercia del final del set anterior, y casi sin tiempo a que Djokovic encajara el golpe, se colocó 30-40. Obligó al serbio a trabajar por mantenerse con vida en el partido, pero el alemán aún fue capaz de trabajarse una nueva opción de break más que resolvió con una derecha paralela ganadora para convertir un nuevo break (1-0).

El cinco veces campeón en el Masters Cup parecía noqueado por primera vez en todo el torneo por un rival que estaba desplegando un juego descarado y suelto. Pero en apenas dos minutos, Djokovic respondió con su primer break, en la primera oportunidad que dispuso tras colocarse 15-40. Pero en el caos de los servicios, cuando los restos dominaron el duelo, Zverev volvió a quebrar para adelantarse (2-1).

Esta vez sí consolidó la ventaja (3-1), con un nivel de efectividad al servicio asombroso. A cada juego con su saque demostraba que el break anterior sólo había sido un espejismo (4-2). Djokovic renunció a decir la última palabra y contrarrestó una larga lista de 23 errores no forzados con actitud para seguir en el partido, sobre todo cuando entraba su primer servicio con un 79% de éxito (4-3).

Pero Zverev aún tuvo tiempo para fabricar dos opciones de break más, esta vez en forma de puntos de partido que sirvieron al alemán para caer rendido sobre la pista dura londinense. Después de que el serbio salvara el primero, un espectacular passing de revés le dio la victoria en el título más importante de su carrera.

Djokovic mete miedo antes de la Final en Londres.

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El serbio espera a Alexander Zverev en la lucha por el título de Masters Cup.

En un abrir y cerrar de ojos. Con suma facilidad. Como si apenas le costara esfuerzo seguir acumulando una victoria tras otra, Novak Djokovic continúa devorando rivales para afianzar su condición de número uno del mundo y principal favorito para levantar su sexta corona en el Masters Cup. El serbio derrotó al Kevin Anderson el sábado en Semifinal por 6-2, 6-2.

Djokovic sigue dando forma a una segunda mitad de la temporada brillante. Y es que desde que inició su camino hacia el título en Wimbledon, desde lejos del Top 20, ha logrado acumular un récord de partidos de 35-2. O lo que es lo mismo, el de Belgrado ha ganado el 94,5% de lo que ha jugado, cediendo únicamente en los Octavos de Final de la Rogers Cup en Montreal ante Stefanos Tsitsipas y en la Final del Masters de Paris frente a Karen Khachanov.

La experiencia del balcánico en Masters Cup frente al sudafricano, que jugaba por primera vez esta competición a sus 32 años, además de un head to head contundente (7-1) fueron argumentos de peso para decantar la balanza de su lado. No obstante, Djokovic amplió su cara a cara ante Anderson a un 8-1 y no pierde frente a este rival desde 2008, cuando lo hizo en el ATP World Tour Masters 1000 de Miami en su primer duelo frente a frente.

Djokovic tardó 39 minutos en adelantarse en el marcador. Lo hizo tras un impecable primer set en el que quebró el saque de Anderson en el juego inaugural (1-0) y en el séptimo (5-2). Los dos breaks convertidos en cinco oportunidades estuvieron acompañados por un 77% de puntos ganados con el primer servicio. Al sudafricano lo condenaron los 17 errores que cerró en el parcial.

El guion se mantuvo en el segundo set. Como si de un espejo se tratase, Djokovic volvió a romper en el juego inicial. Y también lo hizo en el quinto (4-1). Con un total de 4 breaks en 9 oportunidades demostró sus habilidades al resto en otra gran victoria aderezada con 14 winners en una hora y 15 minutos.

Ahora Djokovic, campeón del Masters Cup en 2008, 2012, 2013, 2014 y 2015, se enfrentará en la última ronda ante Alexander Zverev. El alemán de 21 años, el jugador más joven en pelear por el título desde que lo hizo Juan Martín del Potro con su misma edad en 2009, sorprendió a Roger Federer en Semifinal el sábado por 7-5 y 7-6 (5). Será el cuarto duelo cara a cara, en una rivalidad que domina el serbio por 2-1.

Khachanov tumba a Djokovic y alza su primer Masters 1000.

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El ruso, de 22 años, es campeón ATP Masters 1000 nueve años después de que otro compatriota lo consiguiera.

Karen Khachanov levantó el Domingo su primer título ATP World Tour Masters 1000 al imponerse en la Final del Masters Paris 2018. El ruso superó por 7-5 y 6-4 en una hora y 37 minutos al serbio Novak Djokovic, interrumpiendo una racha de 22 victorias consecutivas del inminente N° 1 Mundial. Fue la confirmación de una figura de futuro con mucho hambre en el ATP World Tour, que logró la copa más importante de su trayectoria profesional ante la atenta mirada de Bercy.

“Significa mucho para mí”, reconoció Khachanov tras el partido. “No podría estar más feliz de acabar así la temporada”.

En una semana imperial, Khachanov firmó un registro histórico al inclinar hasta a cuatro figuras Top 10, venciendo al N° 9 John Isner, al N° 8 Dominic Thiem, al N° 5 Alexander Zverev y al N° 2 Novak Djokovic para hacerse con el trofeo. La victoria permitirá a Khachanov pasar el Lunes del N° 18 al N° 11 del Ranking ATP Mundial firmando la mejor posición de su carrera deportiva.

El moscovita levanta su cuarto título ATP World Tour y el tercero de la temporada 2018, después de imponerse previamente en el Open 13 de Marsella (d. Pouille) y la Kremlin Cup de Moscú (d. Mannarino). Un esfuerzo que le ha permitido cerrar la temporada con un notable balance de 18-3 en pista cubierta. Karen presenta un balance de 4-0 en finales ATP World Tour.

Si Khachanov disputó su primera Final de la categoría no se notó en absoluto. El carácter del ruso fue un constante en el encuentro, convencido de poder mirar a los ojos al inminente N° 1 Mundial en su primera Final ATP World Tour Masters 1000. Con un juego coronado por la potencia pero lleno de coordinación y habilidad, Karen probó estar preparado para una batalla de virtuosos.

El primer ejemplo llegó bien pronto. En su segundo juego al resto, Djokovic arañó desde la línea de fondo hasta colocar un 0-40 sobre el servicio de Khachanov. Con el cuerpo todavía templado y ante situación que haría temblar a medio circuito, el ruso logró equilibrar un juego que después terminaría perdiendo. Fue un detalle fugaz, pero suficiente para comprobar la sangre fría con que salió al partido.

Un juego después, usando golpes cortados y una variedad primorosa en un jugador de 1,98m, Khachanov recuperó de inmediato la herida abierta por Djokovic para colocar el 2-2 en el marcador. El partido estaba recién nacido, pero la batalla estaba bien madura en la mente del jugador ruso. Si Novak exigía incomodidad en cada tiro, Karen apareció dispuesto a cumplir ese guión.

Con una contundencia rara vez vista ante el balcánico, Khachanov encontró vía libre para hacer retroceder al actual N° 1 Mundial. Si Djokovic llegó a la Final restando unos pasos por delante de la línea, la potencia del ruso le hizo retroceder dos metros hasta rozar el muro de fondo. Una demostración de fortaleza total ante la grada de Bercy, atónita al ver dominado a un jugador con 22 victorias seguidas en su bolsa.

Lejos de desaparecer en el momento clave, la agilidad de Khachanov se mantuvo cuando el duelo entró en ebullición. Con una colección de tiros forzados y escorzos imposibles, Khachanov logró arrebatar el servicio a Djokovic y colocarse con 6-5. Un revés paralelo con el cuerpo al límite dobló la mano de Novak, puesto ante el paredón ante el servicio del ruso. Con bombazos de impresión, y levantando un crítico 0-30 con aroma a tiebreak, Karen selló por 7-5 una manga inolvidable.

La actitud de Khachanov quedó resumida con 18 tiros ganadores en una sola manga, una barbaridad ante un defensor del calibre de Djokovic. Firmando superioridad (9 a 7) incluso en puntos que sobrepasaron los nueve golpes, una especialidad total de Novak, y midiendo con cautela cada aproximación a la cinta, Khachanov presentó una candidatura más que firme a la copa.

“Ante Novak no puedes subir simplemente a la red porque conecta passing shots increíbles”, indicó Karen. “Tienes que preparar muy bien el punto antes de subir. Debes tener claros los tiros correctos cuando te acercas a la cinta”.

“La mejor manera es si estoy golpeando de izquierda a derecha y subo con una bola más corta. A veces no es posible pero en ocasiones lo hice realmente bien. En general, mi juego es agresivo y debo intentar entrar más en pista y subir como lo hice hoy”.

La segunda manga dio poca opción a la reacción de Djokovic, enfrentado a un rival con el plan bien trazado. De golpazo en golpazo, Khachanov rasgó por completo la defensa del serbio, al que mantuvo a raya con apenas una rotura de servicio. Ante la presión surgió la mejor versión del ruso, capaz de completar la manga más importante de su carrera sin encarar una sola opción de rotura. Palabras mayores ante el restador histórico que tuvo al otro lado de la red. Con los brazos al cielo de Bercy y una sonrisa en el rostro, Karen culminó una jornada inolvidable en su ascendente carrera.

“Quiero hablar de lo bien que jugó durante toda la semana”, dijo Djokovic. “Merece totalmente ganar este partido. Le doy todo el mérito. Es un jugador joven con proyección. Incluso un jugador ya establecido, de élite. Ha mostrado una calidad formidable y veremos mucho de él en el futuro”.

“Me satisface volver a ser número 1, oficialmente desde mañana. ¿Qué más podría pedir? He ganado más de 20 partidos seguidos y he tenido unos últimos cinco meses increíbles”.

Karen Khachanov es el primer campeón ruso de torneos ATP World Tour Masters 1000 desde que Nikolay Davydenko coronara el Masters Shanghai en la temporada 2009.

El moscovita, sumará 1.000 puntos para su Ranking ATP y se embolsa un premio en metálico de 973.480€.

Por su parte, Djokovic añadirá 600 puntos para el Ranking ATP y se embolsará un premio en metálico de 477.315€.

Djokovic toma Shanghai y roza la cima.

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El serbio queda a 35 puntos de Nadal en la Carrera ATP a Londres.

Novak Djokovic dio un paso de gigante en su regreso a la cima del ATP World Tour. El serbio coronó el domingo su cuarta copa del Masters 1000 de Shanghai, ampliando su colección ATP Masters 1000 hasta las 32 coronas, para confirmarse como el jugador a batir en la actualidad en el vestuario.

El de Belgrado logró el 72º título ATP World Tour de su carrera al superar por 6-3 y 6-4 en una hora y 36 minutos al croata Borna Coric, al que desbordó en una final plagada de tenis de fondo y largos intercambios a toda velocidad. Ante un jugador con capacidad para aguantar un altísimo ritmo de pelota, Djokovic se sumergió en una batalla física mostrando unos reflejos y una capacidad de anticipación en pleno esplendor.

“Es fenomenal. Estoy muy orgulloso de ello”, reconoció Djokovic. “Obviamente los últimos tres o cuatro meses han sido impresionantes para mí. No tengo muchos agujeros en mi juego, especialmente esta semana. Todo ha salido fenomenal”.

Novak ha logrado coronar Shanghai sin ceder un turno de servicio, conservando los 47 juegos en que puso la pelota en circulación. Como hiciera en 2015, última temporada en que finalizó el año como N° 1 mundial, Djokovic abrazó el trofeo sin perder una sola manga en todo el torneo. Un aviso de sus intenciones para el tramo final del curso.

“Ha sido una de las semanas más solventes al servicio que he tenido en mi carrera”, indicó Novak. “Dije estos días que jamás había jugado en unas pistas más rápidas en Shanghai, así que este año era más importante que nunca tener éxito con el primer saque. He podido hacerlo y jugar con buenos porcentajes en cada partido. Eso me da mucha satisfacción”.

La victoria permite a Djokovic volver a situar su figura en la cúspide del tenis masculino. El balcánico comenta su ascenso al N° 2 mundial del Ranking ATP y, además, al apilar 7.445 puntos en la clasificación del año, se coloca apenas a 35 unidades del N° 1 Rafael Nadal (7.480) en la Carrera ATP a Londres. Una circunstancia que asegura una espectacular lucha por el trono al cierre del curso.

Las cuatro coronas de Shanghai (2012, 2013, 2015, 2018) sitúan a Djokovic como jugador más laureado en la historia del torneo, rompiendo la igualdad con Andy Murray (2010, 2011, 2016) y remarcando la fiabilidad de Novak sobre suelo asiático. Ahora, y tras recuperar la corona en el Qi Zhong Stadium, Djokovic firma ya un balance de 11-0 en finales chinas durante su carrera deportiva.

El jugador balcánico, que ha levantado los dos ATP World Tour Masters 1000 y los dos Grand Slam más recientes, confirmó la recuperación de su mejor nivel en esta segunda mitad de temporada 2018. Con un balance de 27-1 desde Wimbledon y una inercia sin aparente freno la autoridad se vuelve a escribir en serbio.

Djokovic fue el tercer jugador en confirmar su acceso a las ATP Finals, una cita donde también han sellado su clasificación figuras como Rafael Nadal, Roger Federer, Juan Martín del Potro y Alexander Zverev. a celebrar del 11 al 18 de Noviembre bajo la cubierta de The O2 en Londres.

Para Coric la semana guarda un impulso excepcional, colocándole entre los principales aspirantes para luchar por una de las tres plazas restantes al torneo broche de temporada. El croata ascenderá 10 posiciones en la Carrera ATP a Londres, pasando del N° 21 al N° 11 en una semana de grandes reflexiones personales.

“He jugado realmente bien”, reconoció Coric. “Me siento bien en pista. No he servido especialmente bien, pero él estaba restado a un enorme nivel, buscaba siempre una marcha más”.

“Me siento feliz con la semana. Creo que ha sido muy positiva para mí. He pasado de pensar que me marcharía del torneo en la noche del lunes tras mi primer partido [ante Stan Wawrinka] a jugar mi primera final Masters 1000. Es increíble. Debo extraer conclusiones positivas de esta semana”.

Djokovic se hace aún más grande en Nueva York.

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El serbio cerrará 2018 con dos Grand Slam en Wimbledon y el US Open.

Nueva York reunió el domingo a dos raquetas que ya habían conquistado sus dominios, dos jugadores que habían levantado al cielo estadounidense el trofeo que acredita al campeón del US Open. Si bien Juan Martín del Potro fue el primero en hacerlo en 2009, Novak Djokovic lo consiguió en dos ocasiones más en 2011 y 2015. Y en 2018 añadió una tercera tras imponerse por 6-3, 7-6(4) y 6-3, en tres horas y 16 minutos.

Llegaba con la confianza de haber ido de menos a más en la última quincena, así como de haber confirmado que había vuelto a escena levantando la corona de Wimbledon. Casi dos meses después de aquel 15 de Julio en Londres, el serbio se consolida en Flushing Meadows sumando el Grand Slam número 14 de su carrera e igualando a Pete Sampras en la clasificación histórica.

Djokovic se encuentra ya en el tercer escalón por detrás de los 17 de Rafael Nadal, campeón este curso en Roland Garros, y los 20 de Roger Federer, que estrenó la temporada de Grand Slams en el Open Australia. Eso sí, este curso ganó el pulso al español y el suizo, siendo el único jugador que logra dos coronas de esta categoría este año.

El head to head se decantaba del lado del jugador nacido en Belgrado hace 31 años, ganador en 14 de los 18 enfrentamientos que habían disputado previamente. Y la Final en la Arthur Ashe no fue una excepción, a pesar de que Del Potro dejó todo para tratar de cambiar el signo de una historia escrita en su contra la mayoría de las veces.

Agresivo desde el fondo, tirando con la muñeca suelta y con potencia, sin renunciar a intercambios largos, el argentino fue asegurando su servicio. Si el de Tandil aseguró el 90% de primeros saques, el balcánico se quedó en un 80%. Así fue hasta que el serbio apretó las clavijas al resto, defendiendo cada uno de los misiles que llegaban desde el otro lado de la red.

Djokovic fue capaz de levantar un 40-0 a favor de su rival para obligarle a correr, a jugar intercambios de más de diez golpes y acabar forzando más errores de la cuenta en la figura de Del Potro (11 no forzados). Así llegó el primer break en la primera oportunidad (5-3). Y a continuación, cerró el primer set con su servicio (6-3) tras 44 minutos.

Lejos de conformarse con la ventaja inicial, el serbio continuó agresivo desde el fondo de la pista, manteniendo un esquema claro: castigar la zona de revés de Del Potro. Además, logró minimizar el daño que su rival podía generar con el saque. No obstante, en el primer juego del segundo set fabricó dos oportunidades más de quiebre de las que el argentino pudo escapar.

Sin embargo, la tercera opción de break no la dejó pasar. Djokovic volvió a tomar la iniciativa en el segundo set restando dentro 18 de los 20 primeros puntos que encaró. Con este nivel de intensidad se hizo con tres de los primeros cuatro juegos (3-1). Del Potro tenía que remar contracorriente, si quería que su rival no se acercase peligrosamente al título.

El argentino lo dejó todo sobre la pista para que así no fuese. Reaccionó y encontró las dos primeras opciones de break del partido. Si bien la primera no pudo aprovecharla con un passing paralelo lejos de la línea de fondo, una derecha al pasillo de Djokovic dejó el marcador en 3-3. Del Potro elevó el nivel y se hizo más fuerte desde ambos lados, logrando winners con la derecha y el revés a dos manos hasta doblar los winners de la primera manga (17-6).

Tanto apretó Del Potro que exigió como nunca a Djokovic, lo llevó al límite en un eterno juego de más de 20 minutos, 8 deuces y 3 puntos de break que no pudo convertir (4-4). A pesar de la insistencia del argentino, el desenlace del segundo parcial se decidió en un tie-break con múltiples alternativas, donde el serbio terminó asegurando el set con solidez en los últimos puntos (7-4).

No poder igualar el partido, a pesar de haber hecho méritos para conseguirlo afectó al de Tandil. Después de más de dos horas de lucha, de vaciarse en cada golpe y haber llevado al límite a un rival en una versión sublime, el marcador no era condescendiente con su esfuerzo. Y el apagón emocional lo acabó pagando. En el cuarto juego llegó un nuevo aguijonazo de Djokovic en forma de break (3-1).

Pero si algo no se puede cuestionar a Del Potro es su capacidad de lucha, que volvió a aparecer sobre la Arthur Ashe para recuperar el quiebre de inmediato (3-3). El guion trazado era idéntico al de segundo parcial. El argentino estaba dispuesto a dar guerra hasta la última bola. Hasta que el serbio decidió que había llegado el momento de decir basta, de sentenciar el duelo con un último break (4/7 en total).

“Quiero agradecer a mi equipo, a todos los que me ayudaron a volver a estar en este lugar, a mis amigos, a toda la gente que me apoyó y a toda Argentina que sentí la energía”, señaló Del Potro durante la ceremonia de entrega de trofeos. “A veces uno puedo ganar o perder un torneo, pero el amor de toda la gente vale lo mismo que esa copa y ya la tengo. Hoy me llevo el cariño de todos ustedes”.

Djokovic sumó el Grand Slam número 50 para el Big Four en las últimas 55 ediciones disputadas. La racha se inició cuando Nadal conquistó Roland Garros en 2005. Desde entonces el propio Nadal ha conseguido 17 títulos, Federer 16, Djokovic 14 y Murray 3.

Djokovic toca el cielo en los Masters 1000.

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El serbio conquista en Cincinnati el ATP Masters 1000 que faltaba en su palmarés.

No es el jugador que más coronas ATP World Tour Masters 1000 presenta en su palmarés, pero sí el único que puede presumir de haber conseguido al menos un trofeo en los nueve escenarios diferentes de los torneos de esta categoría. Novak Djokovic consiguió el domingo en el Western & Southern Open el último que faltaba en su vitrina en Cincinnati para completar el ‘Golden Masters’.

Y lo hizo en la sexta oportunidad que se le presentaba en su carrera, tras derrotar a Roger Federer por 6-4 6-4, en una hora y 24 minutos. Antes, había cedido en cinco finales previas en 2008 (p. ante Murray), 2009 (p. ante Federer), 2011 (p. ante Murray), 2012 (p. ante Federer) y 2015 (p. ante Federer).

Mientras tanto fue recopilando distintos trofeos de esta categoría hasta sumar 31 títulos, dos menos que Rafael Nadal que lidera la lista histórica con 33. En Cincinnati rompió el maleficio que perseguía desde hace diez temporadas para lograr un hito que sólo él ha conseguido desde que se instauraron los ATP Masters 1000 en 1990.

Ni siquiera había podido anotarse un set en sus anteriores finales en Cincinnati, pero en 2018 cambió su suerte desde el inicio. Y eso que enfrente tenía al siete veces campeón, que llegaba con unos imponentes números en el servicio.

El serbio trató de hacer dudar a Federer desde el primer juego, amenazándole con dos puntos de break, pero el suizo escapó del peligro y firmó 100 juegos consecutivos ganados con el servicio. Hasta que en el séptimo juego Djokovic aprovechó su tercer punto de quiebre para adelantarse en el marcador. La ventaja fue suficiente para cerrar el parcial de su lado (6-4).

Djokovic, que lidera el head to head por 24-22 después de la victoria del domingo, estaba a sólo un set de su segundo título de 2018 (Wimbledon y Cincinnati).

El cabeza de serie N° 2 reaccionó nada más arrancar la segunda manga con un break (2-0). Una doble falta de Djokovic –la primera del partido– concedió el quiebre al suizo. Sin embargo, el de Belgrado recuperó la concentración que había mantenido durante la primera hora para devolver de inmediato el quiebre.

Elástico en el fondo, defendiéndose con la chispa de antaño, fue creando dudas en Federer que siempre buscó ser agresivo, con mayor o menor éxito. Y en el séptimo juego levantó un 40-0 del suizo, le obligó a jugar cada punto hasta arrebatarle el saque (4-3). Al igual que en el primer set, consolidó el quiebre para acabar levantando la corona en Cincinnati.

Djokovic corona su cuarto título de Wimbledon.

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El serbio levanta en Londres su 13ª copa de Grand Slam.

Novak Djokovic levantó este domingo sobre la hierba de Wimbledon su 13er título de Grand Slam, remarcando su regreso al más alto nivel. El serbio venció al sudafricano Kevin Anderson por 6-2, 6-2, 7-6(3) en dos horas y 17 minutos para conquistar su cuarta copa en el All England Club, un hito de dimensiones históricas en la capital británica.

El tenista de Belgrado se convierte así en el cuarto jugador capaz de la Era Abierta (desde 1968) de levantar en al menos cuatro ocasiones el trofeo individual de Wimbledon, siguiendo los pasos de Bjorn Borg (5), Pete Sampras (7) y Roger Federer (8).

En una jornada de cielos despejados e intenso calor sobre Londres, ideal para el jugador directo y sin contemplaciones, el inicio no pudo ser más prometedor para el jugador serbio. Ante uno de los sacadores más formidables del ATP World Tour y bajo unas condiciones que favorecían esa velocidad de pelota, Djokovic encontró bien pronto la ranura de las dudas.

El balcánico quebró a Anderson en el primer juego del partido, marcando mentalmente la batalla antes de romper a sudar. Al dominar el juego desde el fondo de pista y acorralar a Kevin en puntos de revés a revés, una suerte que domina como pocos, Novak dibujó una primera manga de control en la que arrebató dos turnos de servicio a su rival.

Tras alcanzar la final rondando el 70% de puntos jugados con primer saque, Anderson vio caer la cifra hasta el 45% durante la manga inicial, una oportunidad que Djokovic abrazó con ambas manos para marcar diferencias amplias en el arranque del partido.

El jugador de Johannesburgo, asistido brevemente en su brazo derecho por el fisioterapeuta, buscó la reacción en un partido de ritmo frenético. Pero la velocidad de respuesta de Djokovic fue un arma afilada de principio a fin. Como en la primera manga, Novak quebró en el primer juego y pronto montó una ventaja de dos roturas (4-1), anulando cualquier atisbo de amenaza al otro lado de la red. Si el partido pedía velocidad de decisiones, Novak firmó una clase maestra al resto. El serbio aprovechó sus primeras cuatro oportunidades de rotura para dejar el partido casi sentenciado.

El mensaje sobre el césped fue claro: Anderson había perdido el servicio en 11 ocasiones en sus seis partidos previos en Londres. En algo menos de dos mangas, Djokovic fue capaz de hacerle saltar por los aires hasta cuatro turnos de saque. En una actuación clínica al resto, Novak firmó un 100% de efectividad (4/4) con una pelota de rotura entre las manos.

La autopista hacia la copa parecía un camino visible para Djokovic, admirado con veneración por la grada de la Centre Court. Sin embargo, el serbio se enzarzó en el set más igualado de la final ante Anderson, disputando una batalla de resistencia cuando el sudafricano elevó su nivel de saque. El duelo se equilibró de tal forma que Anderson cuestionó el dominio de Djokovic, forzado a levantar hasta cinco pelotas de set en el tramo final de la manga.

Tras dos dobles faltas cometidas en sendas situaciones de iguales con 4-5, el balcánico se situó sobre cuerda muy fina en Londres. Y la sangre fría llegó en el momento justo. Levantó la primera bola de set en un intercambio de vértigo, dejando una derecha en la línea antes de cerrar el punto con cautela en la red. Después, y con una poderosa derecha cruzada, evitó que Anderson apretase primero el gatillo.

Lejos de cejar en su empeño, Anderson llegó a generar otras tres pelotas de set con 5-6 – incluyendo un 15-40 que cortó el aire en Londres. En un juego de 12 puntos, la supervivencia de Djokovic se hizo patente para salvar cada situación camino del desempate. El balcánico logró mostrar una frialdad total ante el riesgo, haciendo que Anderson se estrellase ante una pared siempre que tuvo la rotura a un punto de distancia (0/7).

Tras sobrevivir a una presión infernal, y demostrando su amplia experiencia en situaciones límite, el serbio dominó por 7-3 el tiebreak para coronarse campeón ante la grada de Londres.

La victoria en Wimbledon sirve como trampolín para un Djokovic en ascenso. El serbio pasará del N° 21 al N° 10 mundial el lunes, firmando su regreso al Top 10 del Ranking ATP por primera vez desde noviembre de 2017.