Nadal cita a Federer en épica Semifinal de Wimbledon.

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Español y estadounidense batallaron sobre la hierba de la Court 1 para pasar de ronda y medirse contra el suizo.

Es imposible contenerle, el jamás se rinde. Rafael Nadal avanzó el miércoles a la Semifinal de Wimbledon tras vencer por 7-5, 6-2 y 6-2 al estadounidense Sam Querrey en un duelo eléctrico. El español regresa a la penúltima ronda firmada en la pasada edición, extiende su trabajada adaptación sobre el césped y remarca su condición de gran candidato en el All England Club, donde persigue una tercera copa dorada que incluir en su vitrina.

El mallorquín disputará una Semifinal de ensueño ante el suizo Roger Federer. Ambos se encontrarán en la hierba de Londres once años después, sumando un esperado capítulo a la inolvidable Final librada en la edición de 2008. Un choque para los anales de la historia, considerado por muchos uno de los mejores partidos de tenis de todos los tiempos.

Para alcanzar esa cita, Rafa sumó ante Querrey su enésimo ejercicio de tesón sobre el pasto.

El partido fue recibido por la intensidad de Nadal, un jugador hirviente desde el principio del torneo. Ante Querrey, uno de los pegadores más formidables sobre hierba, el saludo inicial fue parecido a los anteriores. Ninguna tregua en los primeros minutos. Como en sus cuatro partidos previos, y marcando un dominio total de los momentos, Rafa apenas necesitó dos turnos al resto para asestar la primera rotura (2-1). Un manotazo de entrada sobre el juego de su adversario. En una superficie como la hierba, un buen balón de oxígeno.

En el torneo de las costumbres Nadal se aferró a las más mostradas en Londres: una mentalidad constante y la seguridad al poner la pelota en juego. El español ganó sus 14 primeros puntos con el servicio. Esa fue la carta de presentación más clara. Si Querrey suponía un reto de pegada, un obstáculo de tenis vertiginoso, Rafa afrontó el partido dispuesto a aceptar el desafío.

Que Querrey no era un invitado también quedó bastante claro. Imponente con sus golpes de derecha, un misil en el impacto estático, el estadounidense también mostró la suavidad de sus manos. Si Nadal buscó incomodar su gran planta (1.98m) con el revés cortado, Sam respondió con un tacto agudo desde la dejada y la volea. Golpes clásicos sobre el pasto que fueron dibujando una batalla sin tregua.

El partido tenía espinas y no tardaron en aparecer. Tras acumular ocho mangas sin encarar una pelota de rotura, Nadal estuvo a un punto de distancia de perder el servicio ante Querrey. El español evitó el 4-4 con tiros decididos y se lanzó con la mano abierta a la conquista del primer set. Allí, sin embargo, esperó el americano para sobrevivir al vía crucis. Sam levantó tres pelotas de set con su servicio y una cuarta al resto, arrastrando al español hasta un 5-5 que parecía improbable.

Como retener a Nadal equivale a consumir un incendio abanicando, el mallorquín respondió de inmediato. Rafa estuvo tres veces a un tiro de tocar el tiebreak, una ruleta rusa ante un rival como el americano, y su respuesta fue formidable. Tres servicios colosales, dos de ellos directos al besar la cal, para hacerse con el control de la primera manga. Un parcial en la que resistió con todo, tragando hasta 14 aces de su rival antes de apretar la mano.

Si estudiar la tarde posterior a un examen es raro, Nadal apareció con varios manuales encima. Tras una manga de infarto, de esas que pueden aplanar a cualquiera, allí emergió la figura del español. Siempre dispuesto a continuar el trabajo. Rafa arrebató el servicio a Querrey en las faldas del set (2-1), cuando la toalla recién se apartaba del rostro del americano. El dos veces campeón se hizo fuerte en uno de sus grandes sellos, la intensidad permanente sin importar el sufrimiento vivido.

El ejemplo fue bien claro porque la segunda manga pudo tomar un rumbo muy distinto. En una de sus especialidades más perfeccionadas, Nadal convirtió una situación crítica en su trampolín más inmenso. El español levantó un 15-40 en el sexto juego del set, toda una amenaza ante un pegador como Sam, y volteó por completo la dinámica del partido. El impacto psicológico fue de tal dimensión que se pasó del día a la noche: un muy posible 3-3 se convirtió en un definitivo 6-2, con el español lanzado a la conquista del encuentro.

En un choque que era un cuerpo a cuerpo, los puñetazos de Querrey se fueron consumiendo. Ante un rival pletórico, siempre generoso en el derroche del esfuerzo, el americano apenas pudo conectar tres servicios directos en toda la segunda manga. Una cifra baja sobre césped e insuficiente para suponer un obstáculo. Era el mérito de Nadal, capaz de desfigurar la mejor propuesta de cualquier adversario.

El tercer set fue el desenlace porque el español no conoce el relax. Sobre un amplio colchón y con la caída del sol ya entre manos, Rafa mantuvo la velocidad de pies como un galgo. El dos veces campeón mordió el primer turno de servicio de Querrey y mantuvo como constante un imposible: hacer competir al americano siempre por debajo. Una misión de altura ante un rival que es un tren en marcha, algo incontenible sobre el pasto.

Con una derecha que dominó a su antojo, zarandeando a Querrey en un fondo de pista ya desgastado, Nadal puso rumbo decidido hacia la Semifinal. Una ronda que pondrá definitivamente a prueba su altura como candidato. Si Rafa está preparado para reconquistar Londres, ya se ha plantado a las puertas de demostrarlo.

La victoria permite a Nadal ser el primer jugador clasificado para las ATP Finals, a celebrar del 10 al 17 de noviembre bajo la cubierta del O2 en Londres.

Nadal sube el nivel en París.

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Se medirá a Roger Federer en Semifinal de Roland Garros.

Rafael Nadal buscaba el Martes ante Kei Nishikori ampliar su dominio sobre la tierra batida de Roland Garros, donde presenta un récord de partidos de 91-2. La victoria del español por 6-1, 6-1 y 6-3 sirvió para sellar su clasificación a Semifinal en París por duodécima vez en su carrera, una marca que no ha logrado ningún otro jugador en la historia del Grand Slam francés.

El español llegaba más fresco que su rival, que había pasado hasta cuatro horas más en pista, debido a las victorias en cinco sets que firmó en sus dos últimos encuentros frente a Laslo Djere (6-4, 6-7[6], 6-3, 4-6 y 8-6) y Benoit Paire (6-2, 6-7[8], 6-2, 6-7[8] y 7-5). Y se acabó trasladando a la arcilla, donde se vio a Nadal más cómodo, ágil y dominador durante la hora y 50 minutos que duró el encuentro.

El once veces campeón de la Copa de los Mosqueteros apenas tardó ocho minutos en fabricarse el primer break del partido. Tal y como venía haciendo a lo largo de todo el torneo, el español saltó con una voracidad atroz a la pista, agresivo con la derecha, haciendo mucho daño al resto desde el fondo.

Así encontró premio para adelantarse 3-0 también ante el japonés, al igual que en cada uno de sus duelos anteriores en esta edición de Roland Garros. Nishikori respondió anotándose su primer juego con el saque, pero sería el último que firmó en el set inicial. El balear encadenó otro quiebre más y con un 83% con su primer servicio y 2 de 3 puntos de break convertidos se anotó el parcial.

Nadal mantuvo la intensidad al inicio del segundo set ante un rival que parecía no encontrar las mejores sensaciones con su raqueta. Pero, Nishikori respondió de inmediato para impedir que el partido se le escapara desde tan pronto con su primer quiebre del choque. Pero sólo fue un espejismo. El favorito N° 2 en París se impuso en el duelo de restadores y volvió a endosar un break (2-1).

El nipón se fue diluyendo a medida que Nadal retomó el control de la pista. El segundo juego había sido tan solo un desliz en una primera hora impoluta. Y es que el campeón de 17 Grand Slam encadenó tres juegos seguidos más para marcar distancias insalvables para Nishikori. Elevó la lista de quiebres a un 6/8 que le permitió asegurar el segundo set con otro 6-1.

El cabeza de serie N° 7 se negó a entregar el partido, pero la muralla que se levantaba al otro lado de la red era demasiado elevada. Ni siquiera durante los primeros siete minutos del tercer set y las cuatro oportunidades de rotura que dispuso, pudo intimidar al español.

Sin ir más lejos, fue el manacorense el que encontró el camino para abrir la última brecha del partido (3-1). Era el séptimo quiebre (7/11). Cuando el partido llevaba una hora y 41 minutos, con 4-2 en el marcador, la lluvia obligó a detener el partido a las 5:28 pm (hora local).

A las 6:38 pm, sin rastro de nubes, regresó el juego en la Philippe Chatrier con Nadal al servicio para cerrar el partido finalmente por 6-3 tan solo diez minutos después de la reanudación.

Nadal puso rumbo a Semifinal de Roland Garros, para convertirse en el tercer jugador de la historia con más presencias en esta ronda. El español se enfrentará a Roger Federer, que superó a Stan Wawrinka por 7-6(4), 4-6, 7-6(5) y 6-4.

Panathinaikos 82-89 Real Madrid: El campeón ya está en su hábitat.

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Los de Pablo Laso no dieron opción al susto y cerraron la eliminatoria por la vía rápida. Tras las dos victorias en el Palacio, el Panathinaikos griego confiaba en reducir la ventaja blanca en su casa. Pero otra gran actuación de Campazzo (16 puntos y 10 asistencias) y Rudy Fernandez (16 puntos), borraron las esperanzas locales y sellaron la clasificación a la Final Four de Vitoria.

Templado, con las ideas claras y la muñeca certera, así salió el Real Madrid en el OAKA, que se trasladó al marcador con un 4-12 (m.4) y que hizo que saltaran las primeras alarmas en el Panathinakos. Matt Lojeski, con un papel muy marginal en su equipo hasta el momento, fue el que se echó al equipo a la espalda con 7 puntos sin fallo que dieron vida a los griegos. Pero el equipo de Laso no acusó el golpe y de la mano de Facundo Campazzo y Rudy Fernández cerró el primer cuarto con ventaja, 18-23.

En el segundo acto los ataques no fueron tan fluidos, ni su defensa tan eficaz y poco a poco, a trompicones, con buenas canastas de Deshaun Thomas y Lojeski, el Panathinaikos le fue comiendo el terreno en el marcador, hasta empatar 34-34 (m.18:20) y marcharse al vestuario en ventaja, 41-36, después de un parcial demoledor de 21-6 en los últimos siete minutos de ese segundo periodo.

Tras el descanso, el tercer cuarto volvió a ser muy igualado y parecía que el equipo griego podría reducir la ventaja que el Madrid traía de su casa. Pero en el último periodo, Campazzo y Ayón asumieron el protagonismo con pases y canastas decisivos para encarar los cuatro minutos finales con una ligera ventaja madridista, 68-72.

Llegados a ese punto, el Madrid siguió a rajatabla el papel de campeón y un triple de Anthony Randolph puso un 72-78 a falta de 1:55 minutos. Y otro estratosférico de Facu Campazzo le permitió entrar en el último minuto con un 74-81, que le permitió llegar a ese 82-89 que le permite defender el título en Vitoria.

Barcelona 3-0 Manchester United: Messi convierte al Camp Nou en el ‘Teatro de los Sueños’.

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Doblete del argentino, genio y figura en una victoria que completó Coutinho; los culés, a Semifinal de Champions League.

El Barcelona ha vencido 3-0 al Manchester United en el Camp Nou y clasificó a Semifinal de la Champions League. Lionel Messi convirtió un doblete en el primer tiempo para dejar sin esperanzas a los de Old Trafford y Coutinho definió el partido en la segunda parte.

El conjunto visitante sorprendió en el inicio del juego y Marcus Rashford estrelló un remate en el travesaño antes de los 30 segundos de juego. Sin embargo, Lionel Messi se iluminó a los 15 minutos, le hizo un caño a Fred, abrió el marcador con un gran zurdazo que se metió contra el palo y luego puso el 2-0 con un remate débil que se escurrió entre las manos de David De Gea.

Con la clasificación en el bolsillo, el equipo de Ernesto Valverde manejó la pelota con tranquilidad en el segundo tiempo y definió el partido con un disparo espectacular de Coutinho, que se metió lejos de la estirada de De Gea.

Barcelona había sido eliminado en los Cuartos de Final de la Champions en las últimas tres temporadas. La última vez que superó esta fase fue en la edición 2104-15 y terminó siendo el campeón.

Manchester United 0-1 Barcelona: Los culés pegan primero.

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Un autogol de Shaw tras un cabezazo de Luis Suárez da la ventaja a los españoles en los Cuartos de Final de la Champions League.

Paso adelante para el Barcelona camino de la Semifinal de la Champions League. En Old Trafford, un autogol de Luke Shaw le dio a los catalanes la victoria sobre el Manchester United, que deberá ganar en el Camp Nou la próxima semana si quiere eliminar a los españoles.

En los primeros minutos, el Barcelona tuvo el balón y el Manchester United no se acercó. Hasta que Suárez cabeceó un centro de Messi y un desvío en Shaw dio la única ventaja del partido a los catalanes, VAR mediante. Desde entonces, apuró el equipo local pero sin dañar. El conjunto de Ernesto Valverde supo cuidar esa diana hasta el final, mientras que el propio técnico azulgrana gestionó bien los cambios en la segunda parte y el triunfo nunca estuvo en peligro.

Con este resultado, al Barcelona le alcanzará con ganar o empatar en la ciudad condal para quedarse a un paso de la ansiada Final del Metropolitano. Una victoria del Manchester United por 0-1 llevaría la eliminatoria a la prórroga, mientras que cualquier otro triunfo de los ingleses dejaría eliminado a los azulgrana por el valor extra de los goles marcados fuera de casa.

Cabe recordar que el Barcelona no pasa la barrera de los Cuartos de Final desde la temporada 2014/15, cuando consiguieron un histórico triplete de la mano de Luis Enrique Martínez. Desde entonces, siempre se ha encontrado con un obstáculo insuperable en la Ronda de 8: Atletico Madrid en 2016, Juventus en 2017 y Roma en 2018.

Real Madrid 4-2 Girona: A los blancos sí les mola esta Copa.

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El equipo de Solari dió la vuelta al 0-1 inicial y llegará a Montilivi con ventaja en esta eliminatoria de Cuartos de Final.

El Real Madrid ha firmado un sufrido triunfo ante el Girona, quienes contaban con notables ausencias por decisión técnica, y que sirve a los blancos para llegar con ventaja a Montilivi de cara a la Vuelta en este duelo de los Cuartos de Final de la Copa del Rey. Los gerundenses han sido de nuevo ese rival rocoso y complicado en el torneo del K.O. que sorprendiera en la ronda anterior al Atlético Madrid.

Los blancos afrontaban el partido ilusionados, ante la oportunidad de avanzar en un torneo donde los principales rivales –Atlético Madrid y Barcelona- o están fuera del cuadro o pueden caer antes de tiempo. Ese espíritu se vio momentáneamente roto cuando una internada por el carril izquierdo del conjunto albirrojo se traducía en el primer tanto con apenas 6 minutos de juego. Un gol que es un tesoro en una eliminatoria a doble partido con doble valor de goles en campo contrario. Y eso que Portu y Stuani, los dos artilleros de los gerundenses habían visto la jugada desde el banquillo.

El tanto del ‘Choco’ Lozano espoleaba a los pupilos de Solari, a quienes se les ve con ganas en esta edición de Copa, no tardando en igualar el electrónico con una contra finalizada por Lucas Vázquez a servicio de Odriozola. La cuenta anotadora invitaba a crecer tanto por las constantes llegadas madridistas como por los certeros coletazos que ofrecían los hombres de Eusebio, amenazando cada vez que estiraban las líneas.

El otro estímulo para el Real Madrid llegaba con la crispación con la que el graderío del Bernabéu, y por momentos el propio equipo, afrontaba cada decisión arbitral de Undiano Mallenco. Precisamente el colegiado era protagonista al pitar penalti antes del descanso por derribo a Vinicius, oportunidad que no desaprovechaba Ramos para exhibir sus dotes como lanzador –volviendo a emular al mítico Panenka- y ampliando la renta para los merengues.

La segunda mitad arrancó con ingredientes similares, con ninguno de los dos equipos olvidándose de la meta contraria, siendo el cuadro catalán más atrevido y los madridistas más imprecisos. Tanto es así, que unas inocentes -e incomprensibles- manos de Llorente provocaban una pena máxima que Álex Granell se encargaba de transformar y subir de nuevo el empate, silenciando Chamartín con su potente chut.

La locura se instaló en el tramo final donde el resultado no valía al Madrid, con constantes idas y venidas, pérdidas y recuperaciones. Un carrusel de acontecimientos que se vio acelerado por dos goles casi consecutivos en apenas tres minutos de margen: primero a través de un testarazo de Ramos –a pase de Marcelo- y, acto seguido era Benzema el que daba la puntilla con el cuarto tanto, el que permite al conjunto de Solari acudir con algo más de tranquilidad a Montilivi.

Nadal tampoco titubea ante Tiafoe en Melbourne.

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El español acumula 30 semifinales de Grand Slam en su carrera.

Es como un tren de alta velocidad que viaja sin paradas hacia el título como único destino. O eso al menos es lo que pretende Rafael Nadal y lo que desprende su raqueta tras una nueva exhibición en la Rod Laver Arena, esta vez frente a Frances Tiafoe al que se impuso con superioridad por 6-3, 6-4 y 6-2. El español puso rumbo a Semifinal del Open Australia en apenas una hora y 47 minutos.

La victoria del 17 veces campeón de Grand Slam le permite asegurarse una plaza en su trigésima semifinal en un torneo de esta categoría, que lo sitúa únicamente a una del total de presencias que sumó Jimmy Connros, el tercer clasificado en este ranking histórico.

Además, se trata de la sexta vez en su carrera que el manacorense consigue una plaza en la Semifinal en Melbourne desde que llegó por primera vez en 2008 (p. con Tsonga). Repitió en 2009 (v. a Verdasco), 2012 (v. a Federer), 2014 (v. a Federer), 2017 (v. a Dimitrov) y este curso vuelve ante Stefanos Tsitsipas, que poco antes de que el español cerrara su pase a Semifinal hizo lo mismo frente a Roberto Bautista Agut.

Si bien en Semifinal tendrá que medirse al griego de 20 años y en la tercera ronda ya había derrotado a De Miñaur, de 19, este Martes encontró enfrente a otro de los miembros de la Next Gen ATP. A sus 21 años recién cumplidos el pasado Domingo, el estadounidense llegaba con una lista de víctimas entre las que se encontraban el favorito N° 5 Kevin Anderson o el N° 20 Grigor Dimitrov. Pero el primer duelo en el head to head con el N° 2 del Ranking ATP se decantó del lado del más experimentado.

Nadal apenas tardó en marcar distancia. Tal y como ha demostrado durante sus partidos anteriores, lució la misma rapidez de piernas, velocidad de muñeca y confianza para en apenas seis minutos cerrar el primer break de su lado (2-0). Con una derecha letal movió como quiso a Tiafoe. Por si fuera poco, se mostró muy seguro con el servicio. Tanto que en el set inicial se adjudicó los 15 puntos que puso en juego con su primer saque, acompañado de 4 aces.

El primer set se esfumó en apenas media hora, gracias a aquel break prematuro que fue una distancia insalvable. A pesar de los esfuerzos del americano por tratar de engancharse al partido, Nadal siguió mandando, imponiendo un ritmo muy alto en los intercambios para acabar desgastando a su rival.

El español no levantó el pie del acelerador. El segundo set empezó como terminó el anterior: con juego para Nadal. De nuevo en forma de break, se escapó 2-0 en el marcador. Y cuando Tiafoe trató de recuperar la distancia hasta en dos ocasiones en el cuarto juego, el balear salvó ambas situaciones de peligro. Una vez más, la ventaja fue suficiente para encarrilar el encuentro.

Y como si de un déjà vu se tratase, el español estrenó la tercera manga igual que las anteriores. Una vez más un break confirmado con su saque lo puso en la rampa de lanzamiento hacia Semifinal (2-0). Nadal no dejó escapar la oportunidad para abrochar el partido con una hoja de servicios en la que figuraron 11 saques directos, un 84% de puntos ganados con el primer saque, 29 golpes ganadores y 4 breaks convertidos en 8 oportunidades.

El cabeza de serie N° 2 firmó en el Open Australia su victoria número 60, superando las 58 que registra en el US Open, las 48 de Wimbledon y aún lejos de las 86 en 88 partidos que firma en Roland Garros.

Para seguir ampliando su registro personal tendrá que batir en Semifinal a una de las revelaciones del torneo: Stefanos Tsitsipas. Eso sí, Nadal ya sabe lo que es derrotar al griego en sus dos enfrentamientos anteriores sobre la tierra batida del Barcelona Open (6-2 y 6-1) y la pista dura del ATP Masters 1000 de Canadá (6-2 y 7-6[4]). Este jueves se librará otra batalla con la Final de Australia en juego.

Nadal también puede con el descaro de Thiem.

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El español avanza a Semifinal del US Open donde le espera Del Potro.

Probablemente sea difícil plantear una propuesta mejor que la que Dominic Thiem presentó en los Cuartos de Final del US Open para tratar de derrocar al vigente campeón Rafael Nadal. Desborde desde el revés y potencia con la derecha fueron los argumentos contra los que tuvo que combatir el número uno del mundo, que lejos de intimidarse acabó remontando por 0-6, 6-4, 7-5, 6-7(4), 7-6(5).

En otra cálida noche neoyorquina donde el termómetro coqueteó con los 30 grados y el porcentaje de humedad estuvo cerca del 70%, el español fue de menos a más. Le costó entrar en el partido, mientras su rival no tuvo piedad en pasarle por encima. Hasta que despertó. Hasta que después de cuatro horas y 49 minutos apagó los destellos de Thiem para hacerlos propios y abrirse paso en Semifinal.

Nadal se presenta entre los cuatro mejores en Flushing Meadows por séptima vez en su carrera desde que se estrenó en esa ronda hace diez años. Además, eleva a once las victorias consecutivas en la pista dura del Grand Slam estadouniense desde que inició su camino a su tercer título el pasado curso.

Este martes Thiem saltó a la pista tocado con una varita. Prácticamente sin margen de error (sólo 2 no forzados) y con un total de 13 golpes ganadores, la mayoría desde el lado del revés, desmontó al número uno del mundo en apenas 24 minutos. El austriaco triplicó los puntos del primer set 24-7 para endosarle un 0-6 a Nadal, algo que nadie conseguía desde que Philipp Kohlschreiber lo hizo en Miami 2017.

Eso sí, en territorio Grand Slam para encontrar un set con este resultado en contra del español hay que remontarse hasta el Open Australia 2015, cuando en los Cuartos de Final Tomas Berdych consiguió firmar un 0-6. También en la Final de Wimbledon 2006 lo hizo Roger Federer, mientras que Andy Roddick fue el primero en hacerlo en la segunda ronda del US Open 2004.

La puesta en escena impecable de Thiem con el primer servicio (7/7) fue diluyéndose a medida que avanzó la segunda manga. No obstante, sus números de éxito se redujeron hasta el 67%, lo que aprovechó Nadal para encontrar sus primeras opciones al resto. Además, en el séptimo juego del encuentro firmó su primer juego con el servicio en blanco (4-3) y uno más tarde convirtió su primer break (5-3).

Con actitud y piernas había logrado sofocar el torbellino que se levantó al otro lado de la red durante la primera hora. Sin embargo, Thiem no había dicho la última palabra y de inmediato devolvió el quiebre (5-4), castigando con el revés, el mismo golpe que con un error había concedido la ventaja a Nadal previamente.

Sin autoridad de los servicios, el manacorense aprovechó para volver a romper el saque del austriaco (6-4) y al grito de un “¡Vamos!” que retumbó en la Arthur Ashe celebró con su palco que había entrado de lleno en el partido. De esta manera, todo quedaba igualado.

El partido elevó la intensidad y ni Nadal ni Thiem estaban dispuesto a regalar un milímetro. Si el N° 9 del mundo trazaba una diagonal perfecta con el revés a una mano, el principal favorito en Nueva York respondía con otro a dos manos dibujando la misma trayectoria. El duelo tomó tintes épicos, cuando el austriaco sacó con 5-4 para cerrar el set, tras quebrar al balear.

Pero cuando el corazón se acelera, en la hora de los valientes, Nadal no tiene rival. Se hizo grande al resto, primero para devolver el break (5-5) y luego para terminar cumpliendo su amenaza con tres juegos consecutivos (7-5). Un error incomprensible en la volea de Thiem concedió la tercera oportunidad en forma de punto de set que el español no perdonó para adelantarse por primera vez en el encuentro.

El inicio del cuarto set llevó al español a remar de nuevo a contracorriente. En el tercer juego, Thiem aprovechó su segunda opción de break para adelantarse otra vez 1-3. El N° 1 del Ranking ATP trató de recuperar la distancia en el sexto juego, pero el austriaco se defendió en dos ocasiones para que su rival no lograse quebrarle (3-4). Y sólo un juego más tarde no pudo retrasar lo inevitable. Nadal sumó un quiebre más (4-4) y el tie-break decidió del lado de Thiem (7-4).

La épica estaba llamada a sobrevolar la pista central del US Open en el quinto set. Más que nunca tanto Nadal como Thiem se aferraron a los servicios y con uñas y dientes defendieron conservar sus saques. El austriaco fue incluso capaz de salvar cinco puntos de break. Una vez más el tie-break fue el juez y esta vez la balanza se decantó del lado de Nadal. Un remate lejos de la línea de fondo fue la sentencia.

En Semifinal Nadal se medirá ante uno de sus grandes rivales esta temporada, Juan Martín del Potro. El argentino, que ha ascendido este año a la posición más alta de su carrera (N° 3), ha perdido sus últimos tres encuentros consecutivos ante el español, todos en Grand Slams (Semifinal US Open 2017, Semifinal Roland Garros 2018 y Cuartos de Final Wimbledon 2018).

Nadal tumba a Del Potro en un partido para el recuerdo.

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El español firma su sexta Semifinal de Wimbledon.

La fortaleza de Rafael Nadal se hizo visible ante todos en la Centre Court. El español batalló este miercoles hasta vencer por 7-5, 6-7(7), 4-6, 6-4, 6-4 en cuatro horas y 48 minutos al argentino Juan Martín del Potro y alcanzar su sexta Semifinal de Wimbledon – la 28ª semifinal de Grand Slam de su carrera. En un partido para el recuerdo, el balear firmó un ejemplo de convencimiento antes de citarse el viernes con el serbio Novak Djokovic por una plaza en la Final.

El N° 1 mundial se impuso en un partido de vértigo, con dos jugadores dispuestos a librar una batalla de puro corazón. Los cambios de ritmo de Juan Martín, insistente con el revés cortado y definitivo con la derecha, tuvieron respuesta en el ímpetu de Nadal, con los reflejos afilados desde el primer punto para frenar la propuesta de su adversario.

La primera manga fue un aviso evidente. Español y argentino volaron sobre el césped sin concederse una opción de rotura en los siete primeros juegos, dejando presente la igualdad que coparía el choque. En un arranque de ocasiones contadas, Nadal se fue ajustando a la dureza en el golpe del argentino. El español, que ganó el 80% de los puntos con su primer saque, también sacó los dientes en sus últimos dos turnos al resto: primero avisó con 4-3, 15-40 antes de cumplir su amenaza en la devolución con 5-4 cuando Del Potro trataba de forzar el desempate.

Lejos de encontrar una tregua, el partido mantuvo la intensidad inicial. Del Potro siguió abrasando la pista con pelota marcando un ritmo total al partido. Ninguno de los ocho primeros juegos de la manga alcanzó siquiera una situación de iguales y, ejerciendo presión con un juego totalmente profundo, Juan Martín provocó el pestañeo de Rafa para colocarse con 5-4. Como ocurriera en las tres roturas previas recibidas en el torneo, y demostrando una capacidad de reacción total, Nadal devolvió el break en el siguiente game (5-5). Un golpe moral que el español estuvo a punto de culminar en el desempate. El dos veces campeón dispuso de cuatro pelotas de set, incluyendo una triple opción con 6-3, antes de que Del Potro resistiera contra todo y lanzase una derecha cruzada sobre la línea para igualar el encuentro.

Con una Semifinal de Grand Slam como destino la lucha fue de poder a poder. El tercer parcial fue el más vertiginoso hasta entonces, con el juego más firme de Juan Martín en el partido. El argentino se liberó tras superar una situación límite y atravesó un parcial con las curvas justas. Impidió que Nadal generase una opción de quiebre y, con la única pelota de rotura de todo el set, rompió en blanco a Nadal para tomar la tercera manga y situarse con el control del partido.

Ante una situación adversidad apareció la fe de Nadal, convencido a los pies de la montaña. El español se mantuvo en pista con la seguridad de un cerrojo, adelantó su posición al resto como nunca antes y encontró el titubeo en Del Potro. Dos tropiezos en el quinto juego costaron caros al argentino, que observó desde el suelo cómo Nadal colocaba el 3-2 y se abría una autopista hacia el equilibro en el partido. Así, y con la caída del sol amenazando en Londres, con un enérgico revés cruzado mandó Rafa el encuentro a la manga definitiva.

El momento de la verdad fue no apto para cardíacos. Ambos jugadores fueron más allá del límite y los ejemplos fueron bien claros. Primero, el graderío coreó una volea ganadora en plancha de Del Potro, que terminó tendido sobre el césped exhausto por el esfuerzo. Después, y superando lo anterior, Londres se asombró al ver a Nadal saltando la valla hasta acabar entre los espectadores de la primera fila. Un juego desbordado con el destino del partido en el canto de una moneda.

En un frenesí repleto de tensión y resbalones por doquier, Nadal puso un extra al encuentro. El golpe asestado en el quinto juego, con un revés cruzado colosal para certificar la rotura (3-2), fue un anticipo del desenlace en Londres. El español resistió a la amenaza constante de Juan Martín, levantó dos pelotas de rotura en el sexto juego y hasta tres en el octavo, sudando sangre para firmar el 6-4 y avanzar siete años después a Semifinal de Wimbledon. Una batalla fue culminada pero queda la más grande de todas: dos encuentros por delante para soñar con la copa.

Nadal impone su ley en París.

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El español avanza a su undécima Semifinal tras superar a Schwartzman.

Rafael Nadal amaneció con energías renovadas y la jerarquía del No. 1 del Ranking ATP en su raqueta. También el poder que otorga ser diez veces campeón de Roland Garros. Y todas las dudas que pudieran surgir en la tarde lluviosa del miércoles, se desvanecieron en un jueves soleado. El español estuvo intratable ante un Diego Schwartzman que, si bien fue de menos a más, no pudo mantener la intensidad lograda el dia anterior.

Tras la reanudación, Nadal impuso su ley en París, donde avanzó a su undécima Semifinal en Roland Garros: 4-6, 6-3, 6-2 y 6-2 en un total combinado de tres horas y 42 minutos.

“He jugado más agresivo. He continuado con el nivel de intensidad con el que jugué tras el primer parón. Y en mi opinión, el partido cambió”, fotografió el español. “Por supuesto es un rival duro y sabía que iba a ser un partido complicado. Pero creo que las cosas cambiaron porque jugué más agresivo, con la intensidad alta y eso me fue beneficiando”.

El marcador había quedado 4-6, 5-3 y 30-15 para el español cuando la lluvia obligó a suspender el partido. Nadal se mantuvo firme al iniciar el encuentro desde su servicio y finiquitó la manga en un abrir y cerrar de ojos.

Schwartzman no conseguía encontrar el ritmo del día anterior, pero a medida que fueron pasando los juegos, el argentino elevó su nivel. Sin embargo, Nadal ya había tomado carrerilla y salvando cuatro ocasiones de break, se impulso con dos quiebres a su favor para dar la vuelta al marcador.

En la cuarta manga, un rápido quiebre en el tercer juego sirvió para que el español se encaminase a la penúltima ronda de Roland Garros. Llegó otro break más y Nadal pisó el acelerador, cerrando el partido desde su raqueta y servicio. El mallorquín está a dos triunfos de su undécima corona en el Bois de Boulogne. Una hazaña superlativa.

“No estaba abriendo la pista con el revés. Estaba jugando muy atrás y él se estaba anticipando mejor que yo. Sentía que él tenía el control de los puntos demasiadas veces. Cuando cambié mi determinación en cómo jugar mis golpes, el partido cambió drásticamente”.

Nadal se convierte así en el tercer hombre en la Era Abierta en alcanzar once semifinales en un mismo evento de Grand Slam, junto a Jimmy Connors (14 SF de US Open y 11 SF de Wimbledon) y Roger Federer (14 SF del Abierto de Australia y 13 SF de Wimbledon).

Además de ampliar su propio récord en semifinales de Roland Garros, el español ya está en la quinta posición histórica de más semifinales en Grand Slam.