Nadal también puede con el descaro de Thiem.

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El español avanza a Semifinal del US Open donde le espera Del Potro.

Probablemente sea difícil plantear una propuesta mejor que la que Dominic Thiem presentó en los Cuartos de Final del US Open para tratar de derrocar al vigente campeón Rafael Nadal. Desborde desde el revés y potencia con la derecha fueron los argumentos contra los que tuvo que combatir el número uno del mundo, que lejos de intimidarse acabó remontando por 0-6, 6-4, 7-5, 6-7(4), 7-6(5).

En otra cálida noche neoyorquina donde el termómetro coqueteó con los 30 grados y el porcentaje de humedad estuvo cerca del 70%, el español fue de menos a más. Le costó entrar en el partido, mientras su rival no tuvo piedad en pasarle por encima. Hasta que despertó. Hasta que después de cuatro horas y 49 minutos apagó los destellos de Thiem para hacerlos propios y abrirse paso en Semifinal.

Nadal se presenta entre los cuatro mejores en Flushing Meadows por séptima vez en su carrera desde que se estrenó en esa ronda hace diez años. Además, eleva a once las victorias consecutivas en la pista dura del Grand Slam estadouniense desde que inició su camino a su tercer título el pasado curso.

Este martes Thiem saltó a la pista tocado con una varita. Prácticamente sin margen de error (sólo 2 no forzados) y con un total de 13 golpes ganadores, la mayoría desde el lado del revés, desmontó al número uno del mundo en apenas 24 minutos. El austriaco triplicó los puntos del primer set 24-7 para endosarle un 0-6 a Nadal, algo que nadie conseguía desde que Philipp Kohlschreiber lo hizo en Miami 2017.

Eso sí, en territorio Grand Slam para encontrar un set con este resultado en contra del español hay que remontarse hasta el Open Australia 2015, cuando en los Cuartos de Final Tomas Berdych consiguió firmar un 0-6. También en la Final de Wimbledon 2006 lo hizo Roger Federer, mientras que Andy Roddick fue el primero en hacerlo en la segunda ronda del US Open 2004.

La puesta en escena impecable de Thiem con el primer servicio (7/7) fue diluyéndose a medida que avanzó la segunda manga. No obstante, sus números de éxito se redujeron hasta el 67%, lo que aprovechó Nadal para encontrar sus primeras opciones al resto. Además, en el séptimo juego del encuentro firmó su primer juego con el servicio en blanco (4-3) y uno más tarde convirtió su primer break (5-3).

Con actitud y piernas había logrado sofocar el torbellino que se levantó al otro lado de la red durante la primera hora. Sin embargo, Thiem no había dicho la última palabra y de inmediato devolvió el quiebre (5-4), castigando con el revés, el mismo golpe que con un error había concedido la ventaja a Nadal previamente.

Sin autoridad de los servicios, el manacorense aprovechó para volver a romper el saque del austriaco (6-4) y al grito de un “¡Vamos!” que retumbó en la Arthur Ashe celebró con su palco que había entrado de lleno en el partido. De esta manera, todo quedaba igualado.

El partido elevó la intensidad y ni Nadal ni Thiem estaban dispuesto a regalar un milímetro. Si el N° 9 del mundo trazaba una diagonal perfecta con el revés a una mano, el principal favorito en Nueva York respondía con otro a dos manos dibujando la misma trayectoria. El duelo tomó tintes épicos, cuando el austriaco sacó con 5-4 para cerrar el set, tras quebrar al balear.

Pero cuando el corazón se acelera, en la hora de los valientes, Nadal no tiene rival. Se hizo grande al resto, primero para devolver el break (5-5) y luego para terminar cumpliendo su amenaza con tres juegos consecutivos (7-5). Un error incomprensible en la volea de Thiem concedió la tercera oportunidad en forma de punto de set que el español no perdonó para adelantarse por primera vez en el encuentro.

El inicio del cuarto set llevó al español a remar de nuevo a contracorriente. En el tercer juego, Thiem aprovechó su segunda opción de break para adelantarse otra vez 1-3. El N° 1 del Ranking ATP trató de recuperar la distancia en el sexto juego, pero el austriaco se defendió en dos ocasiones para que su rival no lograse quebrarle (3-4). Y sólo un juego más tarde no pudo retrasar lo inevitable. Nadal sumó un quiebre más (4-4) y el tie-break decidió del lado de Thiem (7-4).

La épica estaba llamada a sobrevolar la pista central del US Open en el quinto set. Más que nunca tanto Nadal como Thiem se aferraron a los servicios y con uñas y dientes defendieron conservar sus saques. El austriaco fue incluso capaz de salvar cinco puntos de break. Una vez más el tie-break fue el juez y esta vez la balanza se decantó del lado de Nadal. Un remate lejos de la línea de fondo fue la sentencia.

En Semifinal Nadal se medirá ante uno de sus grandes rivales esta temporada, Juan Martín del Potro. El argentino, que ha ascendido este año a la posición más alta de su carrera (N° 3), ha perdido sus últimos tres encuentros consecutivos ante el español, todos en Grand Slams (Semifinal US Open 2017, Semifinal Roland Garros 2018 y Cuartos de Final Wimbledon 2018).

Nadal tumba a Del Potro en un partido para el recuerdo.

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El español firma su sexta Semifinal de Wimbledon.

La fortaleza de Rafael Nadal se hizo visible ante todos en la Centre Court. El español batalló este miercoles hasta vencer por 7-5, 6-7(7), 4-6, 6-4, 6-4 en cuatro horas y 48 minutos al argentino Juan Martín del Potro y alcanzar su sexta Semifinal de Wimbledon – la 28ª semifinal de Grand Slam de su carrera. En un partido para el recuerdo, el balear firmó un ejemplo de convencimiento antes de citarse el viernes con el serbio Novak Djokovic por una plaza en la Final.

El N° 1 mundial se impuso en un partido de vértigo, con dos jugadores dispuestos a librar una batalla de puro corazón. Los cambios de ritmo de Juan Martín, insistente con el revés cortado y definitivo con la derecha, tuvieron respuesta en el ímpetu de Nadal, con los reflejos afilados desde el primer punto para frenar la propuesta de su adversario.

La primera manga fue un aviso evidente. Español y argentino volaron sobre el césped sin concederse una opción de rotura en los siete primeros juegos, dejando presente la igualdad que coparía el choque. En un arranque de ocasiones contadas, Nadal se fue ajustando a la dureza en el golpe del argentino. El español, que ganó el 80% de los puntos con su primer saque, también sacó los dientes en sus últimos dos turnos al resto: primero avisó con 4-3, 15-40 antes de cumplir su amenaza en la devolución con 5-4 cuando Del Potro trataba de forzar el desempate.

Lejos de encontrar una tregua, el partido mantuvo la intensidad inicial. Del Potro siguió abrasando la pista con pelota marcando un ritmo total al partido. Ninguno de los ocho primeros juegos de la manga alcanzó siquiera una situación de iguales y, ejerciendo presión con un juego totalmente profundo, Juan Martín provocó el pestañeo de Rafa para colocarse con 5-4. Como ocurriera en las tres roturas previas recibidas en el torneo, y demostrando una capacidad de reacción total, Nadal devolvió el break en el siguiente game (5-5). Un golpe moral que el español estuvo a punto de culminar en el desempate. El dos veces campeón dispuso de cuatro pelotas de set, incluyendo una triple opción con 6-3, antes de que Del Potro resistiera contra todo y lanzase una derecha cruzada sobre la línea para igualar el encuentro.

Con una Semifinal de Grand Slam como destino la lucha fue de poder a poder. El tercer parcial fue el más vertiginoso hasta entonces, con el juego más firme de Juan Martín en el partido. El argentino se liberó tras superar una situación límite y atravesó un parcial con las curvas justas. Impidió que Nadal generase una opción de quiebre y, con la única pelota de rotura de todo el set, rompió en blanco a Nadal para tomar la tercera manga y situarse con el control del partido.

Ante una situación adversidad apareció la fe de Nadal, convencido a los pies de la montaña. El español se mantuvo en pista con la seguridad de un cerrojo, adelantó su posición al resto como nunca antes y encontró el titubeo en Del Potro. Dos tropiezos en el quinto juego costaron caros al argentino, que observó desde el suelo cómo Nadal colocaba el 3-2 y se abría una autopista hacia el equilibro en el partido. Así, y con la caída del sol amenazando en Londres, con un enérgico revés cruzado mandó Rafa el encuentro a la manga definitiva.

El momento de la verdad fue no apto para cardíacos. Ambos jugadores fueron más allá del límite y los ejemplos fueron bien claros. Primero, el graderío coreó una volea ganadora en plancha de Del Potro, que terminó tendido sobre el césped exhausto por el esfuerzo. Después, y superando lo anterior, Londres se asombró al ver a Nadal saltando la valla hasta acabar entre los espectadores de la primera fila. Un juego desbordado con el destino del partido en el canto de una moneda.

En un frenesí repleto de tensión y resbalones por doquier, Nadal puso un extra al encuentro. El golpe asestado en el quinto juego, con un revés cruzado colosal para certificar la rotura (3-2), fue un anticipo del desenlace en Londres. El español resistió a la amenaza constante de Juan Martín, levantó dos pelotas de rotura en el sexto juego y hasta tres en el octavo, sudando sangre para firmar el 6-4 y avanzar siete años después a Semifinal de Wimbledon. Una batalla fue culminada pero queda la más grande de todas: dos encuentros por delante para soñar con la copa.

Nadal impone su ley en París.

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El español avanza a su undécima Semifinal tras superar a Schwartzman.

Rafael Nadal amaneció con energías renovadas y la jerarquía del No. 1 del Ranking ATP en su raqueta. También el poder que otorga ser diez veces campeón de Roland Garros. Y todas las dudas que pudieran surgir en la tarde lluviosa del miércoles, se desvanecieron en un jueves soleado. El español estuvo intratable ante un Diego Schwartzman que, si bien fue de menos a más, no pudo mantener la intensidad lograda el dia anterior.

Tras la reanudación, Nadal impuso su ley en París, donde avanzó a su undécima Semifinal en Roland Garros: 4-6, 6-3, 6-2 y 6-2 en un total combinado de tres horas y 42 minutos.

“He jugado más agresivo. He continuado con el nivel de intensidad con el que jugué tras el primer parón. Y en mi opinión, el partido cambió”, fotografió el español. “Por supuesto es un rival duro y sabía que iba a ser un partido complicado. Pero creo que las cosas cambiaron porque jugué más agresivo, con la intensidad alta y eso me fue beneficiando”.

El marcador había quedado 4-6, 5-3 y 30-15 para el español cuando la lluvia obligó a suspender el partido. Nadal se mantuvo firme al iniciar el encuentro desde su servicio y finiquitó la manga en un abrir y cerrar de ojos.

Schwartzman no conseguía encontrar el ritmo del día anterior, pero a medida que fueron pasando los juegos, el argentino elevó su nivel. Sin embargo, Nadal ya había tomado carrerilla y salvando cuatro ocasiones de break, se impulso con dos quiebres a su favor para dar la vuelta al marcador.

En la cuarta manga, un rápido quiebre en el tercer juego sirvió para que el español se encaminase a la penúltima ronda de Roland Garros. Llegó otro break más y Nadal pisó el acelerador, cerrando el partido desde su raqueta y servicio. El mallorquín está a dos triunfos de su undécima corona en el Bois de Boulogne. Una hazaña superlativa.

“No estaba abriendo la pista con el revés. Estaba jugando muy atrás y él se estaba anticipando mejor que yo. Sentía que él tenía el control de los puntos demasiadas veces. Cuando cambié mi determinación en cómo jugar mis golpes, el partido cambió drásticamente”.

Nadal se convierte así en el tercer hombre en la Era Abierta en alcanzar once semifinales en un mismo evento de Grand Slam, junto a Jimmy Connors (14 SF de US Open y 11 SF de Wimbledon) y Roger Federer (14 SF del Abierto de Australia y 13 SF de Wimbledon).

Además de ampliar su propio récord en semifinales de Roland Garros, el español ya está en la quinta posición histórica de más semifinales en Grand Slam.

Real Madrid 89-82 Panathinaikos: Regreso a la Final Four.

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El Real Madrid repitió victoria en el Palacio ante Panathinaikos (89-82), su tercera seguida en una serie que arrancó 1-0 en contra y estará en la Final Four de Belgrado. Es la 5ª vez en 6 años que los de Laso se meten entre los cuatro mejores equipos en Europa. El equipo blanco se medirá al CSKA Moscú en Semifinal; Zalgiris y Fenerbahçe, vigente campeón, disputarán la otra.

Mucho era lo que había en juego y nadie quiso conceder el más mínimo margen al rival. Aunque el Real Madrid se las arregló para dar un pequeño tirón y cerrar el primer acto con un 19-14. En el segundo cuarto, con Ayón en estado de gracia, el equipo de Pablo Laso comenzó a dar buenas señales 25-16 (m.12), aunque el Panathinaikos, con Calathes y James como forjadores del baloncesto heleno, demostró que siempre vuelve. Los griegos de Xavi Pascual apenas necesitaron poco más de dos minutos para firmar un parcial de 2-8 (27-24) que sembró la incertidumbre entre los seguidores del equipo español.

Pero en ese momento apareció Sergio Llull en estado puro. Ya estaba en pista desde el inicio del cuarto y había dado cuatro asistencias e intentado un triple sin éxito, pero eran necesarios sus puntos y convirtió dos ‘mandarinas’ seguidas para arreglar la situación en 30 segundos, 33-24. El Panathinaikos acusó el golpe y el Madrid se creció en su juego, firmando un parcial de 10-0 (37-24, m.16).

Felipe Reyes se sumó a la fiesta con 7 puntos en los últimos cuatro minutos para marchar a vestuarios con 51-35, tras un parcial de 32-21. El Real Madrid siguió defendiendo, pero abrió la espita de su juego ofensivo y desbordó a un Panathinaikos demasiado centrado en defender y con pocas armas más allá de James y Calathes, o algún tiro esporádico de Lojeski, ya que los pívots y el juego aéreo de los atenienses estuvo controlado en todo momento. La ventaja local se amplió a 59-37 a los dos minutos de la continuación, 22 puntos de renta ante un Panathinaikos que pareció completamente perdido ante el aluvión de juego del Real Madrid.

La mayor parte del trabajo ya estaba hecho para el equipo blanco, pero con 18 minutos por delante y un Panathinaikos herido en su orgullo tenía que mantener el tipo. Los griegos subieron líneas en defensa, casi fue una presión a toda pista, pero Jaycee Carroll y Luka Doncic sacaron brillo a su tiro, mientras que Ayón, Rudy Fernández y Trey Thompkins pusieron el trabajo atrás. Con el Panathinaikos en modo remontada, es decir, defensa sin mirar el número de personales y ataque directo (casi siempre con James como protagonista), Laso volvió a dar entrada a Llull para que organizara un poco el pequeño desbarajuste en se que estaba convirtiendo el partido, 74-58 (min.28). Y el base internacional español cumplió con su cometido anotando otro triple a falta de seis segundos para el final del tercer cuarto, 78-60.

El Panathinaikos lo intentó por la tremenda: defensa al límite y ataque suicida y los resultados no se hicieron esperar, más que por su puesta en escena por el frenazo del Real Madrid, 80-72 a falta de 5:30 minutos. Los griegos metieron el miedo en el cuerpo a las gradas. Al Real Madrid le faltaban puntos en ataque, 2-12 de parcial, y Llull y Carroll salieron para intentar arreglarlo. Con 80-75 y 4 minutos por delante el final feliz que se preveía para el equipo blanco saltó por los aires. Singleton, con 11 puntos en el último periodo, estaba en estado de gracia.

Con 2 minutos por delante y 83-79, Felipe Reyes hizo de capitán en todos los sentidos asumiendo la responsabilidad y dando aire al Real Madrid. Como Doncic, con un triple a tablero a falta de 69 segundos, 88-82. El Madrid tomó las riendas de su destino y sacó a relucir su experiencia de campeón para ganar el partido por 89-82 y clasificarse para la Final Four de Belgrado.

Real Madrid 81-74 Panathinaikos: Llull y nada más.

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El Real Madrid doblega a Panathinaikos (81-74) en el tercer partido de la serie de Cuartos de Final, que ahora domina por 1-2 y queda a un solo triunfo de meterse en la Final Four. La noche fue completa con el regreso a pista, tras casi 9 meses, de Sergio Llull, autor de dos triples seguidos en el último cuarto, rematado por los 17 puntos de Carroll, líder anotador del equipo blanco.

A diferencia del primer encuentro la salida del equipo blanco fue impecable en defensa, ahogando todas las opciones de ventaja de Panathinaikos (5-0). Duró poco la tromba, hasta rearmarse el rival lo que tardaron Calathes y James en entrar en juego (11-11). Con la primera ventaja griega (13-17) entró Sergio Llull a pista ocho meses y medio después de su lesión en la rodilla. El Palacio dedicó al escolta una atronadora ovación en pie. Los blancos habían perdido la iniciativa y un triple de Rudy Fernández cerró el primer cuarto con empate (17-17).

Dejó Laso a Llull en pista en el arranque de segundo cuarto (19-20). También a Carroll y Rudy para mantener ritmo y agresividad en el perímetro. Un 7-2 de inicio forzó a Pascual a su primer tiempo muerto. Dio entrada a Antekounmpo para contener el juego exterior local y un parcial de 0-6 devolvió el empate al marcador (26-26). La igualdad y el intercambio de golpes fueron la tónica del juego hasta el descanso (40-34), no sin antes dejar Doncic un espectacular mate.

La salida en tromba del equipo blanco en la reanudación amplió la ventaja a su máximo en apenas dos minutos (46-34). Laso devolvió a pista el cinco titular y Doncic dirigió el tramo más ligero en ataque y encarrilar una ventaja que parecían poder mantener hasta el último cuarto. Calathes cortó por lo sano y con dos triples seguidos volvió a meter a los griegos en el marcador (55-50).

Calathes también dominó la entrada al último parcial, hasta acercar a Panathinaikos a su mínima desde la primera parte (60-57). Tuvo que ser Llull una vez más el factor decisivo con el marcador en un puño. Dos triples seguidos incendiaron el Palacio con cuatro minutos en el reloj (70-63). Y cómo no, la reacción griega llegó de manos de Calathes y James. Sendos triples igualaron la contienda (70-70). Sin embargo, fue Carroll el autor de la acción decisiva con un 3+1 que abrió la brecha definitiva (77-72). Sus 17 puntos remataron a Panathinaikos (81-74) y el Real Madrid queda a una sola victoria de meterse en la Final Four.

Panathinaikos 82-89 Real Madrid: Desde la defensa es posible soñar.

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El Real Madrid se anota una trabajadísima victoria en Atenas (82-89) ante Panathinaikos y consigue empatar la eliminatoria de Cuartos de Final (1-1). Los de Laso cortan además doce victorias consecutivas del equipo griego en distintas competiciones y regresarán a Madrid con el factor cancha. El capitán Felipe Reyes jugó uno de sus mejores partidos del año y con 18 puntos lideró el triunfo blanco.

Dos días después de la paliza recibida en el mismo escenario en el choque inaugural de la serie, las tornas se cambiaron gracias a la demostración de casta de un equipo liderado por su capitán, Felipe Reyes (18 puntos), en el que también rayaron a gran altura otros jugadores como Jaycee Carrroll (17).

El dominio en el rebote (37/18) fue clave para volver a soñar con la Final Four de Belgrado, cuyo billete se jugará en el Palacio el miércoles y viernes de la próxima semana.

Al contrario que ocurrió el martes, el Panathinaikos empezó fallando sus primeros ataques y el Real Madrid, de la mano de Jeffery Taylor, respondía a las acometidas griegas y ofrecía una imagen muy distinta en la retaguardia, que se fue diluyendo con el paso de los minutos.

Antetokounmpo asfixiaba en defensa a Luka Doncic, lo que mermaba la producción ofensiva de su equipo, y un parcial de 8-0 tras varias concesiones blancas facilitó el primer tirón heleno en el marcador (15-7, min 6). De nuevo, a los de Pablo Laso les costaba un mundo ver aro, especialmente desde el perímetro, lo que no les impidió ir sumando a base de garra y dobles esfuerzos hasta terminar el primer cuarto con un panorama muy distinto al del primer partido a pesar del triple sobre la bocina de Chris Singleton (21-16).

Un 5-0 de salida culminado por un triple de Jaycee Carroll volvió a igualar la batalla a los tres minutos de la reanudación. Las defensas se imponían a los ataques en ambas zonas y los puntos llegaban con cuentagotas, muchos de ellos desde la línea de tiros libres. El dominio en el rebote (22-7 a favor del Madrid al descanso, con nueve capturas ofensivas) compensaba el preocupante 27 por ciento en tiros de dos de los de Pablo Laso en un choque sin un dominador claro que a esas alturas tenía a Felipe Reyes y Adreian Payne como hombres más acertados, con ocho puntos cada uno.

Tras varios minutos intercambiando golpes, el Panathinaikos dio otro acelerón a base de triples, lo que no amedrentó a un Real Madrid herido por la paliza recibida 48 horas antes que, a base de fe y esfuerzo, se fue a los vestuarios con vida (40-36).

Laso reconoció al descanso que, aunque sus hombres no estaban jugando un gran partido, al menos se mostraban sólidos en su juego y así siguieron en la reanudación, aunque James y Calathes amenazaban con hacer daño como en el primer partido de la serie.

Se lo impidieron un certero Carroll, que golpeó desde todas las posiciones, y un colosal Felipe Reyes, con su habitual lucha y hasta dos triples sin fallo. Ambos lideraron la reacción blanca en un excelente tercer cuarto que, gracias al acierto desde el perímetro, dominaron por 32-21. A los últimos diez minutos se llegó con la máxima ventaja visitante en el marcador del OAKA (61-68), aunque esos siete puntos se desvanecieron en tan solo 72 segundos de juego. Empezaba un nuevo partido con empate a 68.

Calathes intentó echarse el equipo a su espalda, aunque fue James quien metió el miedo en el cuerpo al conjunto blanco en los últimos instantes. Ya era tarde porque el Real Madrid siguió muy firme y se fue directo a por un partido que le permite arrebatar a los de Xavi Pascual el factor cancha. El miércoles y viernes, la batalla continuará en Madrid.

Real Madrid 1-3 Juventus: Cristiano Ronaldo nunca falla.

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El ‘7’ salva al Real Madrid con un penalti en el descuento después de un partido dramático donde la Juventus acarició una remontada histórica.

Dicen que la primavera la sangre altera, y desde luego que la presente semana es buen reflejo. El lunes se despidieron Fernando Torres y Fabio Capello. El martes lo hicieron en la Champions League tanto Barcelona como Manchester City. Y este miércoles la Juventus puso el corazón en un puño a todo el madridismo. Parecía que el 0-3 en Turín con aquella majestuosa chilena había puesto siete candados a la eliminatoria, pero Mandzukic se empeñó en negarlo desde el primer minuto. Literalmente. Porque fue lo que tardó en poner el 0-1 en el marcador aprovechando un fallo en defesa y una laguna en el segundo palo.

Era el gol más tempranero que encajaban los blancos en su estadio en la historia de la competición. Y aunque entonces nadie quiso acordarse de los fantasmas de Roy Makaay, lo cierto es que el partido llevó aquel mismo guión. Con un Real Madrid errático y nervioso en casi cada jugada. Dicen que un equipo juega lo que juegan sus mediocentros, y en este caso, el equipo blanco era el reflejo de lo que hacían sus centrales. Zidane apostó por Vallejo de inicio haciéndole debutar en Europa, y el central español nunca terminó de quitarse los nervios.

Al contrario, contagió a Varane y a todos los suyos mientras la Juventus olía la sangre a kilómetros de distancia. Sólida en el centro del campo, fue armándose hasta terminar la primera parte con cada jugador midiendo 30 centímetros más por lo menos. El segundo gol de Mandzukic al borde del descanso en similares circunstancias al primero bien lo valía.

Al descanso, en el ambiente del Santiago Bernabéu flotaba la sensación de que la clasificación estaba pendiendo de un hilo con el 0-2. Zidane también lo sintió. Porque hizo un doble cambio en vestuarios para revolucionar el once: Bale y Casemiro se quedaron fuera para dar entrada a Asensio y Lucas en un 4-5-1 con el que recuperar la temperatura al partido. La Champions fue la tumba del galés. Merecida, por otra parte. Las circunstancias así lo demandaban. Sin embargo, apenas cambiaron matices en el equipo. Un poco más de control, pero la Juventus nunca se quitó el disfraz del Milan de Sacchi que estaba luciendo y los locales parecían todos fuera de su sitio sobre el césped. Cada error blanco llevaba el drama a las gradas. Y a la hora de partido, se terminó por consumar: cantada de Keylor para regalarle el gol a Matuidi.

El tercer gol. Un 0-3 en sesenta minutos en el Santiago Bernabéu. Impensable, pero cierto. Vuelta a empezar, y la Vecchia Signora con la ventaja del campo. La sangre de todos, alterada definitivamente.

Sin embargo, justo en ese momento en el que a todos les tiemblan hasta las pestañas, el Real Madrid empezó a ser el Real Madrid en el último tramo del partido. Moviendo el balón de banda a banda, castigando por su flanco izquierdo con Asensio y Marcelo, cercando cada vez más el área bianconera. Así, hasta que en el descuento, el equipo blanco encontró una fuga de escape mientras la Juventus pedía la hora. Un centro de Kroos que dejó atrás Cristiano de cabeza y que acabó con Lucas arrollado dentro del área y con Buffon expulsado por reclamar el penalti al trencilla Michael Oliver. Puede ser su despedida, el Bernabéu se lo reconoció cuando se marchaba a vestuarios con una ovación de gala. Porca miseria acabar así tu carrera, sea como fuere. Cristiano Ronaldo, el que nunca falla, marcaba desde los once metros para meter a los blancos en Semifinal.

La Juventus estaba fuera de la Champions habiendo muerto en la orilla después de tanto y tanto remar. El Real Madrid, rescatado por el de siempre cuando el agua le llegaba al cuello. Nunca una derrota se celebró más. Nunca un jugador fue tan decisivo e influyente en los éxitos de un equipo campeón.

Roma 3-0 Barcelona: Remontada imperial.

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Los blaugranas firmaron su peor partido en años y abandonan la Champions a pesar de ganar 4-1 en la ida.

La Roma obró el gran milagro de la temporada en la UEFA Champions League y eliminó al Barcelona tras vencer por 3-0 en el Stadio Olímpico gracias a los goles de Dzeko, De Rossi y Manolas para remontar el 4-1 de la ida.

Los italianos se metieron en el partido desde muy pronto gracias a un tanto de Dzeko en los primeros compases. Di Francesco arriesgó jugando con una defensa de tres y el bosnio y Schick eran dos torres que sacaban las carencias de Piqué y Umtiti.

Lejos de despertar con el 1-0, el Barça siguió sufriendo en la primera parte y difícilmente tuvo la posesión. De hecho, Messi sólo apareció en el partido para mandar dos faltas por encima del larguero. El descanso estaba destinado a cambiar el duelo pero no para el Barcelona, sino para la Roma que dio un segundo zarpazo.

Dzeko volvió a ganar la partida a Piqué y el central tuvo que derribarlo dentro del área. De Rossi no falló desde los once metros y dejó a los culés definitivamente en shock. El 3-0 era cuestión de tiempo y acabó llegando con un remate de cabeza de Manolas a la salida de un córner en el que se anticipó a Semedo. El Barça no pudo reaccionar ni colocando a Piqué de delantero y volvió a fracasar contra todo pronóstico en la UEFA Champions League.

Manchester City 1-2 Liverpool: Salah y Firmino dejan fuera de la Champions a Guardiola.

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El elenco red tuvo que sufrir en el primer tiempo ante los “Citizens”, pero Salah encontró el empate en la segunda parte que terminó de sellar Firmino.

El Liverpool se clasificó para la Semifinal de la Champions League tras ganarle por 1-2 como visitante al Manchester City y así liquidar la serie de cuartos a su favor tras la gran victoria por 3-0 en Anfield.

Aunque le tocó sufrir a los de Jürgen Klopp en el primer tiempo: en una de las primeras de riesgo para el City, Gabriel Jesús marcó para darle esperanzas a sus fanáticos. El resto de los primeros 45 minutos fueron todos celestes, pero no pudieron encontrar el gol que los ponía a un paso de la remontada.

 Lo peor ya había pasado para el Liverpool, que salió de vestuarios con las energías renovadas. Ya con las líneas más adelantadas, los de rojo terminarían encontrando el gol vital para su clasificación desde los pies de Mohamed Salah, tras un rebote largo de Ederson. Firmino volvía a golpear en la portería de Ederson tras una mala salida de Otamendi.

Así, el Liverpool logró aguantar la embestida celeste en el Etihad Stadium y pasa a la ronda de los cuatro mejores de la máxima competencia europea. Mientras tanto, las grandes expectativas del equipo de Pep Guardiola se evaporaron en los Cuartos de Final.

Liverpool 3-0 Manchester City: Noche historica en Anfield.

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Los Reds jugaron una primera parte fenomenal y ahora viajarán a Manchester con un pie en las semifinales.

En el duelo de Ida de los Cuartos de Final de la Champions League el Liverpool le ganó en Anfield 3-0 al Manchester City, uno de los favoritos de la competición, y quedó muy bien parado de cara al partido de Vuelta del próximo martes.

El conjunto rojo fue eléctrico en los primeros 30 minutos de partido. Primero, abrió la cuenta a través de Mohamed Salah, quien aprovechó un rebote dentro del área para liquidar a Ederson. Luego, aumentó Oxlade-Chamberlain, con un estupendo remate de 25 metros. Mientras que Sadio Mané se encargó de sacar tres goles de ventaja con un gran cabezazo al segundo palo.

Un primer tiempo perfecto para los de Jürgen Klopp, quienes se aprovecharon de un Manchester City que arrancó el partido desaparecido. Los de Guardiola intentaron mostrar alguna forma de reacción en la segunda parte, pero el daño ya estaba hecho.