Brighton 1-4 Manchester City: Goleada con el título como premio.

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Aguantó la presión del Liverpool hasta la última jornada.

La Premier League se le ‘escapó’ sólo durante 21 minutos al Manchester City. Entre el gol de Mané en Anfield y el 1-2 de Laporte en el Amex Stadium hubo varios instantes de emoción que cortaron por lo sano los ‘citizens’. Como en 2012 y en 2014, no fallaron en la última jornada y se proclamaron campeónes. Golearon (1-4) al Brighton para conquistar el título con ¡98 puntos! El Liverpool les ha obligado a sufrir y a tener que rozar los 100 de la campaña pasada para mantener su corona inglesa. La sexta de su historia. Desde el Manchester United, que cantó tres alirones seguidos entre 2007 y 2009, ningún club revalidaba la Premier. El City de Guardiola lo ha hecho tras una imperial segunda vuelta.

Han tenido que ganar sus últimos 14 partidos de Liga para agarrar la Liga.Sus tres derrotas en diciembre les dejaron a siete puntos del Liverpool antes de ganarles (2-1) en el Etihad. Desde entonces, se dedicaron a coleccionar victorias: 18 triunfos y una derrota en la segunda vuelta son sus números. Incontestables. El Liverpool, que únicamente ha perdido un partido, se dejó la Liga con cuatro empates entre enero y marzo. El ritmo celeste fue infernal.

El conjunto de Pep Guardiola saltó con presión pero sin nervios a un Amex Stadium en el que el Brighton aguantó las embestidas visitantes. Los ‘seagulls’, que seguirán una campaña más en la Premier, golpearon primero. Un córner botado por Gross lo cabeceó Murray a la red. 13 de los 35 goles del Brighton llevan su firma. Y no es poco.

La felicidad le duraron al Liverpool y al Brighton 83 segundos. El City respondió en la siguiente jugada por medio de Agüero. Silva se la dejó de tacón y el Kun hizo el 1-1. El Brighton no pudo resistir el 1-0 y los ‘citizens’ se quitaron de encima toda la presión. Siguieron apretando y apretando y Laporte, en un córner, hizo el 1-2 que devolvía la Premier al City. Como ante el Leicester, otro central desatascaba un partido. El francés recogía el testigo de Kompany.

El Brighton claudicó. El City había recuperado su ventaja y no la soltó. En la segunda parte, los ‘citizens’ dieron los dos golpes definitivos. Fueron una máquina casi perfecta que dominó a su rival sin darle opciones. Toque a toque. Y sellaron el título con dos golazos. Mahrez se inventó el 1-3: recortó con la izquierda a Dunk y con la derecha colocó un latigazo en la escuadra de Ryan. Y Gündogan clavó una falta que fue el 1-4 definitivo. El City tenía el premio. La Premier vuelve a teñirse de celeste. Guardiola logra su segunda Liga seguida y su quinto título en Inglaterra que pueden ser seis si consigue la FA Cup ante el Watford. Así completaría el póker ingles (Liga, Copa de la Liga, FA Cup y Community) inédito en el ‘football’ en una temporada. Otro entorchado más… y eso que el Liverpool se lo puso más difícil que nunca. Han tenido que ganar los últimos 14 partidos y llegar a los 98 puntos para cantar el alirón. La fiesta es más que merecida.

PSG 3-1 Monaco: Título con hat-trick de Mbappé y la vuelta de Neymar.

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El campeón de la liga francesa derrotó 3-1 a Monaco con pleno de goles del joven atacante. Además, el brasileño regresó después de tres meses, así como también Edinson Cavani.

Paris Saint-Germain no pudo cumplir con su deseo de ser campeón mediante un triunfo propio, por lo que fue su escolta, Lille, el que le facilitó dicho trámite: el empate sin goles a primer turno consagró automáticamente a los de Thomas Tuchel antes de salir a jugar al Parque de los Príncipes frente al Monaco.

El conjunto de la capital francesa salió dispuesto a vivir una fiesta y así fue como se lo tomó. En lo futbolístico, tuvo a Kylian Mbappé en su mejor versión y el joven atacante no tuvo piedad de su ex equipo, al que le anotó un hat-trick.

La acción del primer gol fue orquestada por el propio delantero Nº 7 al iniciar jugada desde la mitad del campo, abrir con Moussa Diaby a la izquierda y éste volvió a servir a un Mbappé que voló y le ganó la posición a sus marcadores, para recibir el balón en el área y empujarlo para la apertura del marcador a los 14 minutos.

A los 37′, el veloz galo volvió a golpear al aprovechar una asistencia de Dani Alves, con quien realizó una notable pared para burlar a la defensa visitante.

En la segunda parte se vivieron más momentos especiales: el regreso de Neymar después de tres meses fuera por haberse resentido de la lesión en el metatarsiano de un pie, la vuelta de Edinson Cavani, otro que se encontró al margen durante dos meses por una molestia en la cadera, y un nuevo tanto de Mbappé para celebrar su hat-trick y seguir en la lucha por la Bota de Oro.

 PSG cortó la racha de tres partidos sin victorias y pudo al fin celebrar su título en la Ligue 1 con cinco fechas de antelación. Acumula 84 puntos, producto de 27 partidos ganados, 3 empatados y 3 perdidos y buscará dentro de seis días coronarse frente a Rennes en la Final de la Copa de Francia para cerrar la campaña con un doblete.

A nivel histórico, el equipo parisino igualó al Nantes y Monaco con 8 títulos y acecha el trono de Olympique de Marsella (9) y Saint Etienne (10) y sostiene su hegemonía en esta década al haber ganado seis de las últimas siete ediciones.

Del lado de Monaco: Aleksandr Golovin convirtió el gol del honor en París, continúa con su pelea por no descender y Radamel Falcao preocupó por su salida en el inicio de la segunda parte por Carlos Vinicius.

Juventus 2-1 Fiorentina: La juve campeón de Liga.

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El triunfo le alcanzó a la Vecchia Signora para concretar una nueva celebración, esta vez a cinco fechas del cierre de la temporada.

Juventus vuelve a ser campeón del fútbol italiano, con amplia diferencia y varias fechas antes del cierre. Una muestra de su absoluta hegemonía en la Serie A que se rubricó con el triunfo por 2-1 ante la Fiorentina, en Turín, para el octavo título de forma consecutiva.

El campeonato lo pudo haber obtenido en la fecha pasada, pero SPAL dio la sorpresa con la victoria por 2-1 y postergó la fiesta una semana más. Aunque en el arranque ante el equipo viola volvieron las dudas por medio de Nikola Milenkovic, que capturó un rebote y puso en ventaja a los visitantes al minuto 6.

Kevin Mirallas asustó con un disparo que se fue alto y el árbitro anuló el tanto conseguido por Gio Simeone. La Vecchia Signora sólo necesitaba un empate para la consagración y la tranquilidad la tuvo antes de llegar al descanso, a los 37´, en un esforzado cabezazo de Alex Sandro que metió el balón por el primer palo.

La fortuna estuvo del lado bianconero y sentenció el encuentro en la segunda parte: en una escapada de Cristiano Ronaldo por derecha, al minuto 53, el centro rebotó en el argentino Germán Pezzella que la mandó dentro de su propia porteria.

Juventus celebró el campeonato ante su gente, con cinco fechas por disputarse, y alcanzó el título 35 en Serie A que sirve de consuelo ante la dura eliminación en Cuartos de Final de Champions ante el Ajax.

Federer reina en Miami.

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El suizo suma el título N° 101 de su carrera y llega a 28 ATP Masters 1000.

A los 37 años, Roger Federer continuó haciendo historia. El suizo, que hace unas semanas llegó a los 100 títulos en Dubai, venció 6-1 y 6-4 a John Isner en la Final del Miami Open y siguió rompiendo récords. Así, al llegar a los 101 trofeos en su carrera, Federer sumó su ATP Masters 1000 número 28, el cuarto en Miami, y cerró exitosamente su primer tramo de la temporada: quitando la derrota contra Stefanos Tsitsipas en los Octavos de Final del Open Australia, Federer ha ganado dos torneos (Dubái y Miami) y ha llegado a la Final en otro (Indian Wells, donde perdió con Dominic Thiem). Para enmarcar.

Y Federer lo hizo de una forma extraordinaria: ganando todos los puntos que jugó con su primer saque y cediendo solo 3 en total, ante Isner, uno de los mejores sacadores de todo el ATP Tour.

Hasta ahora, Federer e Isner se habían encontrado en 7 ocasiones, con un balance de 5-2 para el suizo. Sin embargo, la última vez que se vieron las caras, en París 2015, el triunfo se llevó el estadounidense en un partido que se decidió con un tie-break en el parcial decisivo. Aunque de ese último partido habían pasado casi cuatro años, el recuerdo de haber salido vencedor impulsó a Isner en el arranque de la Final.

El estadounidense, campeón de Miami la temporada pasada al imponerse a Alexander Zverev en la Final, logró el gran objetivo de volver a alcanzar el partido decisivo en el segundo ATP Masters 1000 del calendario, colocándose en la posición ideal para defender el título que consiguió en 2018, hasta ahora el primero y único de la categoría para Isner.

Al pisar la pista, Federer se lanzó a disputar su 50ª final de Masters 1000 (con un balance de 27 victorias por 22 derrotas), la quinta en Miami, con una meta entre ceja y ceja: ganar su Masters 1000 número 28, el título 101 de su carrera, el cuarto en Florida tras las victorias de 2005, 2006 y 2017.

Federer, en cualquier caso, no bajó la guardia y aterrizó en el cruce decisivo redoblando las precauciones.

En la previa, Federer había insistido en la importancia de aprovechar sus oportunidades para romper el poderoso saque de Isner, uno de los mejores del circuito. Sin embargo, el suizo no tardó nada en lograr un break, tomándole la delantera a la Final desde bien pronto. Fue en el primer juego del duelo cuando Federer consiguió un break que le colocó con 1-0 en el marcador, una ventaja que rápidamente convirtió en 2-0.

El suizo, como siempre decidido a practicar un tenis muy agresivo, se mostró igualmente decidido a morder al resto, lo que se tradujo en resultados muy favorables para el campeón de 20 torneos del Grand Slam. En 18 minutos de final, Federer le había roto el saque a Isner otra vez para ponerse 4-1, abriendo una brecha enorme en la pelea por el título cuando ganó su siguiente turno de servicio en blanco para mandar 5-1.

Lanzado por la confianza de encontrarse jugando muy cómodo, Federer se hizo con el primer parcial en 25 minutos, rompiendo de nuevo el saque de Isner, sumando un total de tres breaks en esa primera manga. El suizo, que tuvo un balance de 7 golpes ganadores por tan solo 2 errores no forzados, controló a Isner a placer, anulando todas las armas de su contrario.

Aunque más apretado, el segundo parcial fue un reflejo del partido: Federer fue ganando sus saques con solvencia mientras Isner se resintió de unos problemas en su rodilla derecha que le hicieron terminar la Final con evidentes problemas de movilidad, aguantando las lágrimas de impotencia en los ojos.

Así ganó Federer en Miami: tras romperle el servicio a Isner cuando el estadounidense buscaba el 5-5 en el marcador, la forma de cerrar otra gran tarde en su carrera.

GP Brasil: Hamilton gana con suerte y Mercedes revalida el título de Constructores.

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Ocon tocó a Verstappen en una maniobra inexplicable cuando el holandés se dirigía al triunfo y ello dio la victoria a Lewis.

En México, con muchos problemas de blistering, Lewis Hamilton se volvió a coronar con su quinto título Mundial de F1. Y dos semanas después, en el GP de Brasil de F1, en territorio de su ídolo Senna, el británico se vio beneficiado de la suerte del campeón al ver como un trompo de Verstappen le entregaba el triunfo. Cruel desenlace para el holandés, que tras protagonizar una espectacular remontada desde la quinta posición, veía como Ocon le quitaba una enorme victoria con una maniobra inexplicable. 72ª victoria para Lewis, décima esta temporada para el británico, la mejor forma para que Mercedes celebrara también en Interlagos su quinto Mundial de Constructores, todos ellos consecutivos (de 2014 a 2018). Los reyes de la era híbrida de la F1 terminaron así de destrozar el ánimo de Ferrari, que con otros dos tremendos errores de Vettel, solo piensa en empezar a olvidar esta campaña.

La carrera empezaba con mucha emoción, con una salida tensa en la que Hamilton parecía dirigirse a un nuevo triunfo con facilidad. Gran arrancada del británico, que veía por el retrovisor como su compañero Valtteri superaba a Vettel en la primera curva después de un bloqueo inoportuno de ruedas de ‘Seb’. Enésimo fallo del germano, pero no sería el último. Lo peor estaba por venir para él. Se vio superado por un increíble adelantamiento de Max Verstappen en la vuelta 4, también en la curva 1, lanzándose desde muy lejos a los pianos para pasar al teutón. Posteriormente, ‘Seb’. fuera de sí, se fue largo en una curva y permitió que su compañero Raikkonen le superara.

La lucha entre la victoria quedaba en manos de Verstappen Hamilton. El holandés estaba absolutamente encendido tras pasar a Bottas en el mismo punto en el que lo hizo con ‘Seb’ e iba a ritmo de récord a por el triunfo. Mientras, el de Mercedes sufría más blistering (ampollas) que sus rivales de Milton Keynes, como ya pasó en MéxicoLewis estaba nervioso, pedía datos constantemente por radio en busca de soluciones y trataba de sorprender parando antes. Max alargaba su stint en busca de un ‘overcut’ que finalmente no llegaría y un pit stop lento de Max le devolvía la primera posición al inglés. Pero Max tenía un neumático más blando y más nuevo y empezó entonces su ataque final.

El holandés salió a 2.8” de Hamilton a pista y en tan solo tres vueltas, Lewis ya podía escuchar su respiración. A Max le pedían calma desde el muro, pero a una bestia competitiva como es el neerlandés es imposible pararla cuando está en el asfalto. Y segundos después, le metía un auténtico hachazo al pentacampeón del mundo en plena recta de Interlagos.

Con ampollas en los neumáticos y gomas más viejas, Hamilton se quejaba de algún ruido raro en el motor de su Mercedes. Parecía que no podría celebrar su reciente coronación con una nueva victoria. Pero el destino quiso que Max no pudiera terminar de brillar en la tierra de Ayrton Senna, la leyenda con el que tanto le comparan. El joven de 21 años ya se ganaba dicho elogio en Brasil con una maravillosa remontada en 2016 bajo la lluvia, como le gustaba al mítico piloto carioca. Y esta vez, se disponía a ganar ante su afición cuando Ocon se cruzó en su camino y le arruinó la carrera.

El francés quiso desdoblarse en plena recta y, precisamente en las eses de Senna, tocó por dentro a Verstappen, entregándole la victoria a un Hamilton que unos metros atrás miraba atónito lo sucedido como espectador de lujo. De nuevo, volvía a ser primero. Estaba en el momento adecuado y en el sitio adecuado. Llámenlo suerte del campeón o como quieran, pero otra vez, Lewis venció. Y es que con el de Stevenatge, bien se podría readaptar la frase célebre de Lineker en el Mundial de 1990. “El fútbol es un deporte de once contra once y siempre gana Alemania”, y en la F1, pase lo que pase, siempre lo hace Hamilton.

GP Mexico: Lewis Hamilton, Campeón del Mundo de F1 por quinta vez.

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El británico de 33 años, cuarto en México, igualó a Fangio con 5 títulos tras sufrir mucho en pista por la degradación de sus gomas. Verstappen ganó ante Vettel (2º) y Raikkonen (3º).

“Fangio es el padrino de todos los pilotos. Es uno de los grandes desde el comienzo de este deporte y siempre será admirado. No puedo creer que le pueda alcanzar”, dijo Hamilton hace días. Deberá empezar a asimilar la hazaña que logró en el GP de México. El británico de 33 años se proclamó en el Autódromo Hermanos Rodríguez pentacampeón de F1 e igualó al mítico piloto argentino, y ya está a tan solo 2 del hombre con más Mundiales, Michael Schumacher.

Al ritmo que va, nadie se atreve a decirle que no puede lograrlo. Y es que cuando a Hamilton le dicen algo así, responde en pista con éxitos y títulos, como lo hizo de nuevo en este 2018, cuando parecía que su Mercedes era inferior al Ferrari. Pero resurgió de las cenizas para ganar, como lo ha hecho en toda su vida, cuando en su barrio sufría insultos racistas, sus profesores le decían que no llegaría a nada en la vida y en los circuitos de karting le miraban por su color de piel y su procedencia humilde. Pues ahí está. El primer piloto negro de la historia de F1 ya tiene 5 Mundiales, y lo consiguió tras una carrera en la que volvió a demostrar que también sabe sufrir, porque eso es lo que hacen los campeones. A Lewis le bastó con ser cuarto par vencer el Mundial en el día en el que Verstappen logró el triunfo ante Vettel (2º) y Raikkonen (3º), que completaron el podio.

El británico lo tenía todo para cantar el alirón el domingo. Le bastaba con que Vettel no ganara, y con un Verstappen intratable, la corona sería para Lewis. El de Mercedes lo sabía, y pese a ello, en lugar de mantener la calma, su objetivo era ir a por el triunfo para conseguir el cetro a lo grande. Sin embargo, terminó sufriendo mucho en pista por sus problemas de neumáticos y se quedó incluso fuera del podio.

Lewis soñó con la victoria tras una gran salida en la que superó a Ricciardo desde la tercera plaza y se colocó en paralelo con Verstappen, pero el siempre correoso holandés cerró la puerta y defendió su plaza con uñas y dientes. Por detrás, Vettel quería perder con la cabeza bien alta y batallaba por mejorar su cuarta plaza de salida. Pero no fue hasta después del primer stint cuando el teutón pudo adelantar en una gran acción a Ricciardo.

El alemán se colocaba entonces cerca de un Hamilton con problemas de neumáticos. Quedaba más de media carrera y el germano ‘fulminó’ a su rival en la vuelta 39. Poco consuelo para ‘Seb’, que seguiría tirando en busca de Max, aunque diciendo adiós a un Mundial que perdió por sus errores y la gran consistencia del ‘44’.

Lewis no pudo coronarse ganando. Ni en el podio. Todo lo contrario. Lo hizo padeciendo en pista por el graining que tenía en sus gomas. Ricciardo le pasó en la vuelta 47, con susto incluido. Trató de defender el cajón y terminó con una excursión en la hierba que le invitó a entrar a boxes y cambiar de compuestos. Bottas tenía el mismo error en la vuelta posterior y cedía la cuarta plaza a Raikkonen y la quinta a su compañero. El de Stevenage sufría, pero de forma controlada, La enorme superioridad de los 6 primeros coches con el resto de la parrilla le permitían conducir a medio gas para dañar menos las gomas tras su segunda parada, sabiendo que los de detrás no pondrían en peligro su título. Tanto es así que, a dos vueltas del final, todos los demás ya estaban a 2 vueltas del líder.

En cabeza, Vettel seguía tirando en busca del triunfo, pero Ricciardo hacía una gran labor de equipo y daba alas a su compañero Max con un tapón en toda regla. Todo ello antes de abandonar por un nuevo problema en su Red Bull, el enésimo este curso y que dejaba a Sebastian en la segunda posición, a Raikkonen, tercero y a Hamilton, cuarto.

Con sufrimiento, Lewis culminó un año espectacular en el que se mantuvo frío y constante cuando los Ferrari parecían haber superado a su coche de este año, supo sufrir e incluso parecía que había tocado fondo en el GP de Alemania, cuando su coche le dejaba ‘tirado’ en plena Q1. Entonces se arrodillaba ante su coche, quizás pidiendo explicaciones, lamentando lo ocurrido. Por sus gestos, parecía que se despedía del título, Quizás estuviera rezando, y es que un día después, todo el Mundial cambió con un inexplicable error de Vettel cuando lideraba la carrera.

Ahí empezó el ‘Hammertime’ de Lewis, que llegó en forma de 6 triunfos en 7 grandes premios seguidos que le dejaban el título de cara para Estados Unidos. Allí, Vettel resistió por un pelo, pero sabía que en México su oponente sería campeón. Lo que pasaría el domingo lo podía haber escrito el mismísimo Gabriel García Márquez, que precisamente falleció en 2014 en Ciudad de México. Era una crónica de una ‘muerte’ anunciada. Y los pronósticos se cumplieron, con Lewis como 5 veces campeón del mundo.

GP Japon: Márquez fuerza el error de Dovizioso y se corona por 7ª vez.

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Adelantó al italiano, que después se fue al suelo, para ganar y hacerse con su séptimo Mundial en Motegi; Crutchlow 2º y un gran Rins 3º.

Marc Márquez sigue haciendo historia, rompiendo récords, subiendo niveles: alcanza el #Level7 en Motegi, sumando su séptima corona Mundial tras ganar la carrera en Motegi. Andrea Dovizioso lideró la carrera casi en su totalidad, pero cuando el de Cervera lo adelantó, cometió un error a falta de dos pasos por meta y dejó en bandeja el título del 93. 7 títulos en 9 temporadas, que parece sencillo: iguala a Mick Doohan con 5 títulos de la clase reina y se convierte en el piloto más joven de la historia en ganar 7.

Durante el comienzo de la prueba, hasta 7 pilotos rodaron juntos, siempre bajo el liderato de Dovizioso. Márquez lo perseguía y Crutchlow los acompañaba.  Valentino Rossi se quedó descolgado en la séptima vuelta y las Suzuki lo adelantaron. Andrea Iannone consiguió llegar a los tres de cabeza, pero acabó en el suelo en la curva 10.

Los tres primeros ralentizaron el ritmo y eso hizo que Rins llegara. El grupo de tres ya era de cuatro hasta que Dovi y Márquez cambiaron de ritmo. A falta de cuatro vueltas, el 93 pasó al ataque y el de Forlí cometió un error en la curva 9, dejando matemáticamente cerrado el título.

Por detrás, el británico mantuvo la segunda plaza completando el doblete de Honda y Rins logró subir al podio, en un gran día para los españoles. Rossi logró acabar cuarto, por delante de un gran Ávaro Bautista, que iguala su mejor resultado de la temporada.

Johann Zarco cerró en la sexta plaza, por delante de Maverick Viñales y de Dani Pedrosa, que completó el top 8.

Alejandro Valverde gana el Mundial de ciclismo.

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El ciclista murciano se proclama campeón del mundo a los 38 años al batir al sprint a Bardet, Woods y Dumoulin, los últimos supervivientes del infierno de Innsbruck.

“¡Por fin!”, grita Alejandro Valverde, que, campeón del mundo, no ha levantado los brazos hasta que no ha estado seguro de cruzar el primero la última línea. Aún controlado y sereno, lo hace cuidadosamente: primero el brazo izquierdo, casi lentamente, mientras con la mano derecha frena un poco y controla la bici disparada; solo entonces alza el derecho. Y ahí se acaba la calma. La clase y la tranquilidad se rinden a la emoción que el ciclista murciano llevaba minutos controlando. Y empieza a llorar, una magdalena sin freno, tiernísimo, antes incluso de bajarse de la bici y abrazarse a su masajista, Escámez, y llorar más aún, incontenible.

Tiene 38 años. El de Innsbruck es el 12º Mundial que disputa, el más duro que ha conocido. Ha subido seis veces el podio en su larga carrera; lleva haciéndolo desde 2003, un niño de 23, y nunca ganando. Tantas veces se ha quedado cerca que piensa que nunca se llevará el arcoíris, el máximo símbolo de la gloria en el ciclismo junto al maillot amarillo del Tour. Ya escamado piensa que este año, tampoco. Lo piensa cuando atraviesa el infierno sobre un Innsbruck soleado penando sobre los pedales en los 300 metros del 28% que todos, salvo él, temen tanto. Se ve tan fuerte con su piñón de 29 que empieza a ilusionarse, aunque no quiere creérselo. “No me lo creía, no me lo creía”, repite después, las lágrimas ya secas, los ojos siempre brillantes. “Me encontraba bien en el momento clave, y solo habíamos quedado tres delante. Y pensaba, ‘este puede ser mío’, y al mismo tiempo quería olvidar que lo pensaba”.

Es el día perfecto de la selección española, su Mundial impecable. Solo han llegado vivos tres al infierno, Valverde entre ellos, pero los otros dos son más lentos que el murciano, la Bala Verde, El Imbatido desde sus tiempos de sprinter juvenil: son dos ciclistas duros, de fondo, el escalador francés Romain Bardet y el animoso canadiense Michael Woods. Nibali, Alaphilippe, los gemelos Yates, Moscon, Kwiatkowski, Roglic… La lista interminable de favoritos, de grandes rivales, de peligros insuperables, se ha quedado en nada. Solo, unos metros detrás, resiste Dumoulin, el gigante holandés que serpentea por el infierno, de lado a lado de la carretera estrecha, sin venirse abajo, sin despendolarse. Ha sido una carrera durísima, de eliminación pura y dura. De muchos ataques y acelerones de los italianos, los franceses, los holandeses, los belgas, los daneses, y una defensa increíble de los españoles, a los que les llegaba de vez en cuando un único mensaje desde el coche de su director, Javier Mínguez, quien, cuando le preguntaban “¿qué hacemos?”, respondía: “Nada. Tranquilos siempre, nunca perdáis la calma. Y controlad”.

Con un entusiasmo desbordado, los siete compañeros de Valverde han logrado controlar lo incontrolable, siete secantes que empiezan a llevar la carrera por donde quieren a falta de 80 kilómetros. Allí entra en acción Castroviejo, que tira del carro; luego salen Herrada y Omar Fraile a frenar ataques, y también De la Cruz. Mas, Izagirre y Nieve, los más escaladores, se guardan para el final. Y todos intervienen. Solidarios. Felices de contribuir a la coronación del ciclista que empezó a ser una referencia para todos a comienzos de siglo, cuando la mayoría no eran ni juveniles, solo niños que soñaban con ser él.

Valverde es el ciclista español con más victorias, 122 según los que llevan las cuentas, y ha ganado una Vuelta, cuatro Liejas y cinco Flechas y etapas en todas las pruebas que puedan pensarse. También ha subido al podio del Giro y del Tour. En todas, tantas, victorias, supo en todo momento qué había que hacer. En el Mundial, y no sabe por qué, quizás porque era el sueño que siempre se le escapaba, no lograba enfriarse en el momento decisivo. “Corre cuando tengas que correr, no corras antes”, es el último consejo que le da Mínguez. El consejo que le convence y pone en práctica cuando bajan los tres del infierno hacia Innsbruck y Dumoulin los persigue de cerca. Valverde sabe lo que tiene que hacer, lo que debe hacer, y lo hace. Corre cuando tiene que correr. Aunque el Mundial se corre sin pinganillo y no recibe información de lo que pasa detrás de su grupo, su instinto le hace volverse a mirar de vez en cuando, con su estilo de pistard, la mirada de reojo que se mama en los velódromos, y siente la llegada de una mancha naranja grande, Dumoulin, la huele. “Uno se va a quedar sin medalla”, dice que pensó entonces. Pero sabía que no sería él quien lloraría de rabia en la meta. Esta vez sería otro. Cuando llegó el holandés, y faltaban menos de dos kilómetros para la meta, Valverde se pone delante de todos para que el grupo no se pare y para controlar a todos, y así pasan por debajo del triángulo rojo del último kilómetro, y todos esperan a ver qué hace el favorito para saltar a la contra. Y ninguno se mueve. Cuando se mueven, después de que Valverde acelerara a falta de 300m, siempre en cabeza, fue para disputarse entre los tres la segunda plaza. Bardet, más fuerte, derrota a Woods y a Dumoulin. Todos, detrás del murciano que se corona campeón del mundo a los 38 años y cinco meses.

Solo el holandés Joop Zoetemelk, que alcanzó el arcoíris a los 38 años y 10 meses, lo ha logrado más viejo que él, el ciclista que aún corre con la emoción de un juvenil y la clase de un campeón único.

Djokovic corona su cuarto título de Wimbledon.

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El serbio levanta en Londres su 13ª copa de Grand Slam.

Novak Djokovic levantó este domingo sobre la hierba de Wimbledon su 13er título de Grand Slam, remarcando su regreso al más alto nivel. El serbio venció al sudafricano Kevin Anderson por 6-2, 6-2, 7-6(3) en dos horas y 17 minutos para conquistar su cuarta copa en el All England Club, un hito de dimensiones históricas en la capital británica.

El tenista de Belgrado se convierte así en el cuarto jugador capaz de la Era Abierta (desde 1968) de levantar en al menos cuatro ocasiones el trofeo individual de Wimbledon, siguiendo los pasos de Bjorn Borg (5), Pete Sampras (7) y Roger Federer (8).

En una jornada de cielos despejados e intenso calor sobre Londres, ideal para el jugador directo y sin contemplaciones, el inicio no pudo ser más prometedor para el jugador serbio. Ante uno de los sacadores más formidables del ATP World Tour y bajo unas condiciones que favorecían esa velocidad de pelota, Djokovic encontró bien pronto la ranura de las dudas.

El balcánico quebró a Anderson en el primer juego del partido, marcando mentalmente la batalla antes de romper a sudar. Al dominar el juego desde el fondo de pista y acorralar a Kevin en puntos de revés a revés, una suerte que domina como pocos, Novak dibujó una primera manga de control en la que arrebató dos turnos de servicio a su rival.

Tras alcanzar la final rondando el 70% de puntos jugados con primer saque, Anderson vio caer la cifra hasta el 45% durante la manga inicial, una oportunidad que Djokovic abrazó con ambas manos para marcar diferencias amplias en el arranque del partido.

El jugador de Johannesburgo, asistido brevemente en su brazo derecho por el fisioterapeuta, buscó la reacción en un partido de ritmo frenético. Pero la velocidad de respuesta de Djokovic fue un arma afilada de principio a fin. Como en la primera manga, Novak quebró en el primer juego y pronto montó una ventaja de dos roturas (4-1), anulando cualquier atisbo de amenaza al otro lado de la red. Si el partido pedía velocidad de decisiones, Novak firmó una clase maestra al resto. El serbio aprovechó sus primeras cuatro oportunidades de rotura para dejar el partido casi sentenciado.

El mensaje sobre el césped fue claro: Anderson había perdido el servicio en 11 ocasiones en sus seis partidos previos en Londres. En algo menos de dos mangas, Djokovic fue capaz de hacerle saltar por los aires hasta cuatro turnos de saque. En una actuación clínica al resto, Novak firmó un 100% de efectividad (4/4) con una pelota de rotura entre las manos.

La autopista hacia la copa parecía un camino visible para Djokovic, admirado con veneración por la grada de la Centre Court. Sin embargo, el serbio se enzarzó en el set más igualado de la final ante Anderson, disputando una batalla de resistencia cuando el sudafricano elevó su nivel de saque. El duelo se equilibró de tal forma que Anderson cuestionó el dominio de Djokovic, forzado a levantar hasta cinco pelotas de set en el tramo final de la manga.

Tras dos dobles faltas cometidas en sendas situaciones de iguales con 4-5, el balcánico se situó sobre cuerda muy fina en Londres. Y la sangre fría llegó en el momento justo. Levantó la primera bola de set en un intercambio de vértigo, dejando una derecha en la línea antes de cerrar el punto con cautela en la red. Después, y con una poderosa derecha cruzada, evitó que Anderson apretase primero el gatillo.

Lejos de cejar en su empeño, Anderson llegó a generar otras tres pelotas de set con 5-6 – incluyendo un 15-40 que cortó el aire en Londres. En un juego de 12 puntos, la supervivencia de Djokovic se hizo patente para salvar cada situación camino del desempate. El balcánico logró mostrar una frialdad total ante el riesgo, haciendo que Anderson se estrellase ante una pared siempre que tuvo la rotura a un punto de distancia (0/7).

Tras sobrevivir a una presión infernal, y demostrando su amplia experiencia en situaciones límite, el serbio dominó por 7-3 el tiebreak para coronarse campeón ante la grada de Londres.

La victoria en Wimbledon sirve como trampolín para un Djokovic en ascenso. El serbio pasará del N° 21 al N° 10 mundial el lunes, firmando su regreso al Top 10 del Ranking ATP por primera vez desde noviembre de 2017.

Baskonia 85-96 Real Madrid: Doblete y 34 Ligas.

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El Real Madrid se proclama campeón de la Liga ACB tras imponerse otra vez a Baskonia en Vitoria (85-96) y cerrar 3-1 la serie final por el título. Apoyado en la mejor versión de Rudy Fernández (27 puntos) y Facundo Campazzo (14) el equipo de Pablo Laso consigue un histórico doblete al añadir a la Euroliga la consecución de su tercer título liguero en los últimos cuatro años. Es la 34ª Liga blanca.

El Real Madrid supo reaccionar ante la primera ventaja clara de los vascos y consiguió acortar la diferencia hasta el 21-18 tras los primeros diez minutos. El plantel madridista aumentó el parcial en el comienzo del segundo acto y con un 2-15 consiguió abrir un hueco de seis puntos, 23-29, y aunque el Baskonia logró mantenerse cerca, no encontró el antídoto para detener el buen momento de Rudy Fernández, autor de 17 puntos en este periodo.

Dos triples del uruguayo Jayson Granger, que trabajó muy bien en la defensa sobre el esloveno Luka Doncic, y de Matt Janning respondieron al acierto del alero mallorquín que mantuvo por delante durante todo el segundo asalto al equipo blanco, que se fue al vestuario con un 38-42 a favor.

El nivel de agresividad subió tras el paso por vestuarios y tras varios encontronazos, Felipe Reyes y Walter Tavares tuvieron que sentarse en el banquillo con tres faltas cada uno, aunque el Real Madrid tuvo mejores sensaciones y se mantuvo por delante, 45-52 (min. 24).

El envite perdió brillantez, pero el Madrid castigó los errores de los baskonistas que se obcecaron con el lanzamiento exterior y no tuvieron la frescura necesaria para circular el balón, lo que llevó al equipo de Pablo Laso a obtener una ventaja de 8 puntos, 57-65, con diez minutos por delante para levantar el título.

Pedro Martínez buscó mayor fluidez en su equipo con la combinación de Luca Vildoza y Marcelinho Huertas, mientras el Madrid lograba una distancia de diez puntos que controlaba con el paso de los minutos.

El Baskonia, con el depósito de gasolina muy justo, no encontró su juego y comenzó a sumar desde el tiro libre para recortar los once puntos de distancia conseguidos por los madridistas (71-75, min. 35).

El Real Madrid mantuvo la serenidad y estuvo acertado desde la línea del 4,60 para seguir por delante hasta que un triple imperial de Luka Doncic a una pierna en la última décima del segundo de posesión tras una gran defensa baskonista acabó con las ilusiones locales. Los vitorianos arriesgaron en su defensa y los blancos consiguieron superar los escollos para hacerse con el partido por 85-96 y el título de Liga.