Djokovic corona su cuarto título de Wimbledon.

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El serbio levanta en Londres su 13ª copa de Grand Slam.

Novak Djokovic levantó este domingo sobre la hierba de Wimbledon su 13er título de Grand Slam, remarcando su regreso al más alto nivel. El serbio venció al sudafricano Kevin Anderson por 6-2, 6-2, 7-6(3) en dos horas y 17 minutos para conquistar su cuarta copa en el All England Club, un hito de dimensiones históricas en la capital británica.

El tenista de Belgrado se convierte así en el cuarto jugador capaz de la Era Abierta (desde 1968) de levantar en al menos cuatro ocasiones el trofeo individual de Wimbledon, siguiendo los pasos de Bjorn Borg (5), Pete Sampras (7) y Roger Federer (8).

En una jornada de cielos despejados e intenso calor sobre Londres, ideal para el jugador directo y sin contemplaciones, el inicio no pudo ser más prometedor para el jugador serbio. Ante uno de los sacadores más formidables del ATP World Tour y bajo unas condiciones que favorecían esa velocidad de pelota, Djokovic encontró bien pronto la ranura de las dudas.

El balcánico quebró a Anderson en el primer juego del partido, marcando mentalmente la batalla antes de romper a sudar. Al dominar el juego desde el fondo de pista y acorralar a Kevin en puntos de revés a revés, una suerte que domina como pocos, Novak dibujó una primera manga de control en la que arrebató dos turnos de servicio a su rival.

Tras alcanzar la final rondando el 70% de puntos jugados con primer saque, Anderson vio caer la cifra hasta el 45% durante la manga inicial, una oportunidad que Djokovic abrazó con ambas manos para marcar diferencias amplias en el arranque del partido.

El jugador de Johannesburgo, asistido brevemente en su brazo derecho por el fisioterapeuta, buscó la reacción en un partido de ritmo frenético. Pero la velocidad de respuesta de Djokovic fue un arma afilada de principio a fin. Como en la primera manga, Novak quebró en el primer juego y pronto montó una ventaja de dos roturas (4-1), anulando cualquier atisbo de amenaza al otro lado de la red. Si el partido pedía velocidad de decisiones, Novak firmó una clase maestra al resto. El serbio aprovechó sus primeras cuatro oportunidades de rotura para dejar el partido casi sentenciado.

El mensaje sobre el césped fue claro: Anderson había perdido el servicio en 11 ocasiones en sus seis partidos previos en Londres. En algo menos de dos mangas, Djokovic fue capaz de hacerle saltar por los aires hasta cuatro turnos de saque. En una actuación clínica al resto, Novak firmó un 100% de efectividad (4/4) con una pelota de rotura entre las manos.

La autopista hacia la copa parecía un camino visible para Djokovic, admirado con veneración por la grada de la Centre Court. Sin embargo, el serbio se enzarzó en el set más igualado de la final ante Anderson, disputando una batalla de resistencia cuando el sudafricano elevó su nivel de saque. El duelo se equilibró de tal forma que Anderson cuestionó el dominio de Djokovic, forzado a levantar hasta cinco pelotas de set en el tramo final de la manga.

Tras dos dobles faltas cometidas en sendas situaciones de iguales con 4-5, el balcánico se situó sobre cuerda muy fina en Londres. Y la sangre fría llegó en el momento justo. Levantó la primera bola de set en un intercambio de vértigo, dejando una derecha en la línea antes de cerrar el punto con cautela en la red. Después, y con una poderosa derecha cruzada, evitó que Anderson apretase primero el gatillo.

Lejos de cejar en su empeño, Anderson llegó a generar otras tres pelotas de set con 5-6 – incluyendo un 15-40 que cortó el aire en Londres. En un juego de 12 puntos, la supervivencia de Djokovic se hizo patente para salvar cada situación camino del desempate. El balcánico logró mostrar una frialdad total ante el riesgo, haciendo que Anderson se estrellase ante una pared siempre que tuvo la rotura a un punto de distancia (0/7).

Tras sobrevivir a una presión infernal, y demostrando su amplia experiencia en situaciones límite, el serbio dominó por 7-3 el tiebreak para coronarse campeón ante la grada de Londres.

La victoria en Wimbledon sirve como trampolín para un Djokovic en ascenso. El serbio pasará del N° 21 al N° 10 mundial el lunes, firmando su regreso al Top 10 del Ranking ATP por primera vez desde noviembre de 2017.

Baskonia 85-96 Real Madrid: Doblete y 34 Ligas.

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El Real Madrid se proclama campeón de la Liga ACB tras imponerse otra vez a Baskonia en Vitoria (85-96) y cerrar 3-1 la serie final por el título. Apoyado en la mejor versión de Rudy Fernández (27 puntos) y Facundo Campazzo (14) el equipo de Pablo Laso consigue un histórico doblete al añadir a la Euroliga la consecución de su tercer título liguero en los últimos cuatro años. Es la 34ª Liga blanca.

El Real Madrid supo reaccionar ante la primera ventaja clara de los vascos y consiguió acortar la diferencia hasta el 21-18 tras los primeros diez minutos. El plantel madridista aumentó el parcial en el comienzo del segundo acto y con un 2-15 consiguió abrir un hueco de seis puntos, 23-29, y aunque el Baskonia logró mantenerse cerca, no encontró el antídoto para detener el buen momento de Rudy Fernández, autor de 17 puntos en este periodo.

Dos triples del uruguayo Jayson Granger, que trabajó muy bien en la defensa sobre el esloveno Luka Doncic, y de Matt Janning respondieron al acierto del alero mallorquín que mantuvo por delante durante todo el segundo asalto al equipo blanco, que se fue al vestuario con un 38-42 a favor.

El nivel de agresividad subió tras el paso por vestuarios y tras varios encontronazos, Felipe Reyes y Walter Tavares tuvieron que sentarse en el banquillo con tres faltas cada uno, aunque el Real Madrid tuvo mejores sensaciones y se mantuvo por delante, 45-52 (min. 24).

El envite perdió brillantez, pero el Madrid castigó los errores de los baskonistas que se obcecaron con el lanzamiento exterior y no tuvieron la frescura necesaria para circular el balón, lo que llevó al equipo de Pablo Laso a obtener una ventaja de 8 puntos, 57-65, con diez minutos por delante para levantar el título.

Pedro Martínez buscó mayor fluidez en su equipo con la combinación de Luca Vildoza y Marcelinho Huertas, mientras el Madrid lograba una distancia de diez puntos que controlaba con el paso de los minutos.

El Baskonia, con el depósito de gasolina muy justo, no encontró su juego y comenzó a sumar desde el tiro libre para recortar los once puntos de distancia conseguidos por los madridistas (71-75, min. 35).

El Real Madrid mantuvo la serenidad y estuvo acertado desde la línea del 4,60 para seguir por delante hasta que un triple imperial de Luka Doncic a una pierna en la última décima del segundo de posesión tras una gran defensa baskonista acabó con las ilusiones locales. Los vitorianos arriesgaron en su defensa y los blancos consiguieron superar los escollos para hacerse con el partido por 85-96 y el título de Liga.

Rafael Nadal XI, El Impertérrito.

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El español logra la ‘Undécima’ en Roland Garros y su título N° 17 de Grand Slam.

La historia la reescribe con su puño y raqueta. Rafael Nadal sigue desafiando a la lógica. El rey de la tierra no tiene rival cuando se trata de Roland Garros. La Philippe Chatrier es su dominio y cuando se trata de una Final, su título es garantía. Esta vez no fue diferente. Esta vez el español amplió aún más la leyenda. El mito. El N° 1 del mundo conquistó hoy su undécimo Roland Garros. Una auténtica barbaridad. Tras dos horas y 42 minutos de partido, Nadal besó una vez más su tierra amada: 6-4, 6-3 y 6-2. Rafael XI, el impertérrito.

Un dato demoledor para todos sus rivales: Nadal nunca ha perdido una final en Roland Garros. Once finales, once coronas: 2005-08, 2010-14, 2017 y 2018.

Se trata del título N° 17 en Grand Slam para el mallorquín, que reduce distancias una vez más con Roger Federer, poseedor del mayor número de coronas major en el circuito masculino con un total de 20. Nadal se convierte en el segundo jugador en toda la historia en ganar 11 veces un mismo torneo, uniéndose a la australiana Margaret Court, quien logró 11 veces el Abierto de Australia entre 1960-66, 1969-71 y 1973.

El español, sin embargo, ha conseguido algo que nadie antes ha conseguido en la historia del tenis: ganar 11 veces un mismo torneo en tres eventos distintos. Lo hizo en Montecarlo, en Barcelona y sobre todo, en la catedral de la tierra batida, Roland Garros.

Con este resultado, además, Nadal seguirá como N° 1 del Ranking ATP una vez se actualice la clasificación mundial. El español queda con 8.770 por los 8.670 de Roger Federer. Por su parte, Thiem ascenderá hasta el N° 7 del Ranking ATP.

Thiem ganó el sorteo y eligió restar para empezar la Final. Nadal empezó con fuerza y decisión, llevándose el primer juego sin titubeos en dos minutos. Para el austríaco, los primeros intercambios con su servicio mostraron la estrategia de su rival. Tocaría emplearse al máximo con el revés, donde el N° 1 insistiría una y otra vez con bolas altas. Las dos primeras ocasiones de break llegaron en el segundo juego y Nadal convirtió la primera tras un error de derecha de su rival.

Thiem necesitó unos minutos más que su rival para entrar en el partido, pero atacando con su derecha, se hizo él mismo con dos bolas de break en el tercer juego. Y de nuevo con su derecha, quebró a Nadal para restablecer la igualdad. Si al resto se sentía con fuerza, las dudas asaltaron a Thiem al servicio, cometiendo dos dobles faltas en el cuarto juego que dieron aire a su rival. Ese mismo juego sacó lo mejor del austríaco, que se rehizo a tiempo.

La intensidad de la primera manga fue en aumento. Thiem era sabedor que sus opciones pasaban por un poderoso inicio. Y Nadal también era consciente de ello. Disputados 39 minutos, la igualdad era total. 3-3. Todo por decidir. Sin concesiones.

Pero Thiem pestañeó en el momento menos oportuno. Cuando el austríaco servía por mantenerse en la manga, cuatro errores no forzados consecutivos entregaron en bandeja la primera manga al español.

La misión se volvía harto complicada para Thiem, que sabía que había perdido una oportunidad de oro en el primer set. El austríaco debía olvidarse cuanto antes de la manga inicial si quería lograr imposible hasta la fecha: vencer a Nadal en una final de Roland Garros. Las cosas no empezaron bien para el austríaco, que tuvo que enfrentarse ya de entrada a cuatro bolas de break en contra en su primer juego al servicio. A la quinta, Nadal quebró para situarse con 6-4 y 2-0.

Con el marcador a favor, Nadal fue sintiéndose más cómodo. Quizá porque en su subconsciente, la estadística le dejaba más tranquilo: en 17 finales que había disputado previamente en tierra batida al mejor de cinco sets, había ganado todas. Una y una.

Thiem se enfrentaba a una realidad demoledora: los dos hombres capaces de ganar a Nadal en Roland Garros -Robin Soderling y Novak Djokovic- se habían llevado el set inicial.

Con 4-6 y 0-3 en el marcador, el austríaco sacó su genio para desquitarse de las malas sensaciones. Y aunque llegó a tener ventaja con un 30-0 ante el servicio de Nadal en el quinto juego, el mallorquín negó cualquier opción a su rival. Thiem no conseguía despertar y el diez veces campeón cada vez tomaba más control de la situación.

Thiem no perdió la fe ante la adversidad y se hizo con una bola de break en el séptimo juego pero Nadal, sin perder la compostura, negó las opciones de su rival.

El imán de la victoria atrajo al N° 1 desde el principio del tercer set. El desenlace estaba escrito y el español se dirigía con decisión hacia la gloria. Aunque Thiem salvó cuatro bolas de break en el juego inicial, sabía que tarde o temprano llegaría lo inevitable.

La calidad tenística fue excelsa durante los intercambios. Nadal consiguió quebrar a su rival una vez más cumplidas las dos horas y cuarto de partido. Pero este quiebre tenía un sentido aún más especial. Era el que le daba el trampolín hacia su undécimo título en el Bois de Boulogne.

Un susto con 2-1 y 30-0: Nadal paró el juego para ser atendido en su brazo izquierdo. Aunque mantuvo el break conseguido, fue atendido una vez más con 3-2 en el marcador. Tras los momentos de confusión, el español siguió adelante hacia una victoria de leyenda. Un nuevo break le situó a las puertas de un misticismo con su nombre y apellido.

Once coronas en Roland Garros. Su Undécima en París. Incomparable.

PSG 7-1 Monaco: Una paliza de campeonato.

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El conjunto parisino goleó al Monaco por 7-1 y así logró definir la Ligue 1 con cinco jornadas para el final. Cavani, Di María, Draxler y Lo Celso vieron la red.

PSG se consagró campeón de la Ligue 1 tras golear categóricamente por 7-1 al Monaco, su escolta en la tabla de posiciones y justamente el equipo que ya no tendrá oportunidad de remontar la diferencia de 17 puntos, a falta de cinco jornadas para que acabe el campeonato.

El conjunto parisino, todavía sin Neymar, refundó sus bases con un estilo solidario y netamente ofensivo. Ante los del Principado, esto quedó más claro que nunca cuando en la primera media hora los de Unai Emery ya habían hecho cuatro goles.

Lo Celso marcó por duplicado, Di María se inventó un golazo y Cavani extendió su marca en lo más alto de la tabla de goleadores con un cabezazo perfecto.

La historia ya estaba sentenciada, pero quedó tiempo para más gritos. Primero, Monaco recorto distancias gracias a una aparición de Rony Lopes. Mientras tanto, en la segunda parte volvió a aparecer Di María para extender la ventaja, luego Falcao tuvo la mala fortuna de hacerse un gol en propia y Draxler cerró la cuenta. Así, PSG celebró un nuevo título de Liga.

Manchester United 0-1 West Bromwich Albion: El Manchester City se proclama campeón.

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El conjunto de José Mourinho perdió en Old Trafford y así le terminó cediendo la celebración a su máximo rival, que ya le había ganado a Tottenham.

Manchester City es el nuevo campeón del fútbol inglés. Tras la derrota de Manchester United por 0-1 ante West Brom en Old Trafford, el equipo de Pep Guardiola logró por fin coronar con la gloria una temporada casi perfecta en la Premier League.

El equipo ciudadano ya había hecho su trabajo tras vencer el sábado a Tottenham por 1-3 en Wembley. Así, el domingo solo debía esperar un tropiezo de su máximo rival ante el débil West Brom, último en la tabla de posiciones. Y eso ocurrió: los de José Mourinho se quedaron cortos en su propio estadio y luego, cerca del final, West Brom los terminó vacunando con un gol de Jay Rodriguez.

Así, pese a que la celebración del City era segura y los de Mou habían logrado al menos retrasarla en el clásico de Manchester, esta vez los de rojo no tuvieron nada que hacer y así Pep y los suyos celebraron el título a cinco jornadas del final.

Augsburgo 1-4 Bayern Munich: Hexacampeones de manera consecutiva.

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Cuando aún quedan cinco jornadas por disputar, el equipo de Münich aseguró su sexto título consecutivo y el 28° de su historia.

Bayern Münich sigue aumentando sus récords en la Bundesliga y cosechó su sexto título consecutivo cuando aún quedan cinco jornadas por disputar. Superó 1-4 a Augsburgo y le sacó 20 puntos de ventaja a Schalke.

Después del 1-2 ante Sevilla en el Sánchez Pizjuán, el equipo de Jupp Heynckes salió a disputar el encuentro con algunos suplentes. Al inicio, los locales fueron mejores y se pusieron en ventaja tras una buena jugada de Córdova, que acabó en gol en propia de Süle (18′).

Sin embargo, los bávaros encontraron la igualdad en la primera llegada, cuando Tolisso marcó de cabeza, a los 32′, y a partir de ahí todo se les hizo fácil: James definió con clase en el 38′ para hacer el 1-2 y la segunda parte fue pura fiesta.

Arjen Robben (62′) y Sandro Wagner (87′) redondearon el marcador, Frank Ribéry jugó en el día de su cumpleaños número 35 y el Bayern celebró su 28° título en el campeonato alemán, muy lejos de los 5 de Borussia Dortmund y Borussia Mönchengladbach.

En las celebraciones se pudo ver un reconocimiento especial del mítico Heynckes, quien dejará su cargo al final de temporada (todavía puede conseguir el triplete, ya que está en cuartos de Champions y semis de Copa de Alemania), para los veteranos Robben y Ribéry, muy criticados durante el corto mandato de Carlo Ancelotti.

Irlanda, campeón del VI Naciones, recupera la corona y sueña con su tercer Grand Slam.

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A falta de una jornada, el ‘XV del Trébol’ se hizo con el prestigioso título.

A falta de la última jornada, el Torneo 6 Naciones 2018 ha quedado sentenciado a favor de Irlanda, que recupera el título y la corona que ya conquistó en 2014 y en 2015 y pone punto y final a la racha de una Inglaterra que había conquistado las dos últimas ediciones y que buscaba lo que nadie ha conseguido hasta el momento en la historia del torneo: encadenar tres títulos en solitario.

Así las cosas, el duelo del sábado entre Inglaterra e Irlanda en Twickenham, la que se esperaba que fuese la gran ‘final’ del torneo, ya no decidirá el título, pero sí la Triple Corona -la conquista quien logra vencer a sus rivales de las islas- y, sobre todo, el Grand Slam -vencer a todos tus rivales- … premios a los que sólo opta ya el ‘XV del Trébol’. Eso sí, el ‘XV de la Rosa’ intentará con todas sus fuerzas ‘vengarse’ del año pasado, cuando conquistó el título pero en la última jornada se quedó sin Grand Slam al caer precisamente… en Dublin.

De hecho, Irlanda podría así sumar su tercer Grand Slam en toda la historia del torneo, tras los logrados en 1948 y 2009, con lo que igualaría a Escocia, pero seguirá muy lejos de Inglaterra (13 GS), País de Gales (11 GS) o Francia (9) en este apartado más importante de lo que parece. Para muchos, ganar el 6 Naciones pero no conseguir el Grand Slam… no es lo mismo, no se celebra igual.

Dimitrov, campeón del Masters Cup.

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Grigor Dimitrov ha coronado la mejor temporada de su carrera de la mejor manera posible. El guión perfecto. El búlgaro, se estrenará como N° 3 del Ranking ATP por detrás de Rafael Nadal y Roger Federer, se convirtió en el campeón del Masters Cup después de superar en un apretado duelo de dos horas y 30 minutos al belga David Goffin: 7-5, 4-6 y 6-3.

De esta manera, Dimitrov logra el título más importante de su carrera y se convierte en el primer debutante capaz de ganar el trofeo desde Álex Corretja en 1998 (v. a Moyà). Un título que le dará un total de 1500 puntos en el Ranking ATP y un premio en dinero de 2,5 millones de dólares. Es el cuarto título del curso para el búlgaro, que también venció en Brisbane (v. a Nishikori), Sofía (v. a Goffin) y el ATP World Tour Masters 1000 de Cincinnati (v. a Kyrgios).

“Me siento increíble ahora mismo”, acertó a decir Dimitrov. “Sin duda es el trofeo más importante de mi carrera y sólo puedo dar gracias a mi equipo y a mi familia por haberme apoyado en este año que ha sido tan especial para todos”.

“Creo que David es uno de los jugadores que más ha mejorado durante el año y para mí ha sido maravilloso compartir este momento con él en la final y estoy seguro que compartiremos entrenamientos durante la pretemporada”, halagó a su rival.

Los dos jugadores ya habían hecho historia antes de la Final. Dimitrov, por ser el primer búlgaro en clasificarse para el último evento del año. Goffin, por ser el primer belga. Ambos firmaron un nuevo capítulo en la historia del torneo: por primera vez desde que empezaron las Finales ATP en 1970, dos debutantes disputaban el partido decisivo (Goffin fue reserva la pasada temporada).

Dimitrov llegaba al encuentro definitivo sin haber perdido un partido en todo el torneo. El búlgaro, además, se había enfrentado a Goffin en round-robin con un contundente triunfo por 6-0 y 6-2, ampliando así el head to head a 4-1, con los últimos cuatro encuentros disputados este mismo año. Y en el sexto duelo entre ambos, más apretado que el inmediatamente anterior, Dimitrov amplió la ventaja a 5-1.

El partido arrancó con los nervios propios del escenario y la oportunidad. Tres quiebres consecutivos en el inicio del partido situaron a Goffin con 2-1. En el cuarto juego, el belga pudo amarrar su servicio con dos saques directos consecutivos desde un 30-30 para ponerse por delante en el marcador con una ligera ventaja.

Por su parte, Dimitrov trataba de encontrar su juego para golpear winners, con 3-4 y media hora disputada, sólo había conectado dos ganadores. En el octavo juego, varios errores enlazados de Goffin entregaron el segundo quiebre al búlgaro y el partido empezó de nuevo con 4-4.

Dimitrov fue sintiéndose más y más cómodo hasta que en el momento en el Goffin sirvió por llevar el parcial a la muerte súbita, se hizo con dos puntos de set. El primero fue negado. El segundo neutralizado con una derecha paralela. Se hizo con un tercero, pero Goffin respondió de nuevo con un saque ganador. Dimitrov tampoco aprovechó la cuarta bola de break y disparó una derecha que se fue larga. A la quinta fue la vencida para el próximo No. 3 del mundo, que se llevó la primera manga gracias a un error de derecha de su rival.

El segundo set, a diferencia del primero, empezó con ambos jugadores sintiéndose fuertes desde el servicio. En el sexto juego, Dimitrov tuvo bola de break a favor, la primera del parcial, pero una vez más Goffin neutralizó el quiebre. No sólo eso. Respondió inmediatamente después con un break que le situó 4-3 y saque. Ese break fue suficiente para cerrar el set y llevar el encuentro al tercer y definitivo parcial.

Dimitrov tuvo que resistir los embistes de Goffin ya de entrada, pues en el primerísimo juego el búlgaro se vio obligado a salvar cuatro bolas de break. Su esfuerzo tuvo recompensa y en el sexto juego, tras doce puntos peleadísimos, se hizo con el quiebre que terminaría siendo la llave de su victoria. Cuando Goffin trató de mantenerse con vida en el partido, salvando tres puntos de partido y pidió la ayuda del público. Aunque se llevó una ovación sonada, no pudo evitar lo inevitable: Dimitrov fue campeón.

“Ha sido una semana fantástica”, apuntó Goffin, elegante en la derrota. “Me gustaría felicitar a Grigor por su gran año y el gran equipo que tiene a su alrededor. Ha sido una semana con muchas emociones, mucha fatiga y ahora mismo me siento muy cansado. Pero al mismo tiempo, a pesar de lo duro que fue la semana, ha sido genial vivir esta experiencia”.

En Londres, Dimitrov cerró un 2017 de ensueño. Y a Goffin le queda una prueba más. La final de Copa Davis.

 

GP Valencia: Dos vueltas de locura y una salvada dan el título a Marquez.

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Pedrosa ganó la carrera, Zarco fue 2º y Márquez 3º, tras estar a punto de caer cuando lideraba; Dovizioso, digno rival, lo intentó y cayó.

La tensión se podía cortar en Valencia. La situación estaba favorable para Marc Márquez con Andrea Dovizioso rodando 5º, pero la incertidumbre se podía sentir entre el olor a goma quemada y a gasolina. Quedaban siete vueltas para terminar la última carrera del año: pese a que no lo necesitaba, Márquez decidió arriesgar y se puso a liderar superando a Johann Zarco, pero a final de la recta de meta cometió un error, fallo que solventó con la enésima salvada de la temporada. Una salvada y “un codo” que valen un Campeonato del Mundo de MotoGP.

Las dos Honda comenzaron en cabeza, en una salida soñada por Márquez. En la segunda vuelta, Zarco pasó a Pedrosa y al 93. Las Honda rodaban en persecución de la Yamaha y por delante de Jorge Lorenzo y Dovizioso. Parecía que el balear tenía mejor timo, por lo que Ducati tomó cartas en el asunto. Hasta seis veces le mostraron a Lorenzo la señal de “Suggested Mapping 8”, que en Malasia significó que el balear tenía que dejar pasar a Dovizioso, incluso le señalaron con un “-1” en la pizarra. Lorenzo no dejó pasar a Dovizioso.

Entonces llegó el momento. Este extraordinario campeonato merecía un final así: dos vueltas marcaron el devenir del Mundial. Tras la salvada de Márquez, fue Lorenzo el que cayó, para dar paso a la caída de Dovizioso, que significaba la corona de Márquez. El de Cervera mantuvo la tercera posición hasta el final y se hizo con el título subiendo al podio.

Zarco y Pedrosa quedaron en cabeza. La última vuelta fue para el catalán, que suma así su segundo triunfo de la temporada. Tercer podio para el francés.

Cuarto terminó un gran Álex Rins, quien realizó una nueva remontada y logra su mejor resultado de la temporada. Completó los cinco primeros un constante Valentino Rossi: las Yamaha tuvieron un pésimo fin de semana, con Maverick Viñales en 12ª plaza.

GP Mexico: Hamilton Campeón del Mundo tras una carrera loca.

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El inglés y Vettel se tocaron en la salida: Lewis pinchó y el teutón rompió su alerón delantero. El nuevo rey de la F1 y el teutón tuvieron que remontar y Vettel no fue capaz de alcanzar las plazas de cabeza para poder posponer el título del inglés.

Lewis Hamilton conquistó su cuarto título Mundial de Fórmula 1 en el GP de México. Vuelve el rey inglés al trono que dejó el pasado curso tras abdicar ante su ex compañero Nico Rosberg. Ya sin el alemán en pista, este curso tenía a otro teutón como principal rival, Sebastian Vettel, pero el germano tiró todas sus opciones por la borda en una desastrosa gira asiática y en México, necesitaba un milagro para aplazar el alirón de Lewis. Estuvo cerca de producirse, o por lo menos, eso es lo que pensaron los aficionados al principio de carrera, cuando Hamilton, Vettel y Verstappen se pusieron en paralelo en la primera curva y la acción terminaba con el inglés pinchando después de que Vettel le tocara, destrozando su alerón delantero. Esto dejó las cosas de cara para un holandés que no tenía nada que perder y que jugó sus cartas a la perfección para terminar ganando controlando la carrera con facilidad. Pero este domingo, la vista no estaba puesta en cabeza, sino en la remontada de los dos aspirantes al título desde atrás, que terminó con Lewis como nuevo campeón después de sufrir entre el resto de coches de la parrilla, lugar en el que no está acostumbrado a navegar.

Una de las cosas más conocidas de México es el ‘picante’, un sabor especial que a muchos, les genera sudores, calor intenso o incluso una sensación parecida al dolor que para los paladares más valientes, en lugar de sufrimiento, les genera placer. En cierta manera, la carrera de este domingo en el GP de México se hizo suyas todas estas sensaciones y se convirtió en la cita más ‘picante’ del año, con Lewis Hamilton y Sebastian Vettel chocándose en el inicio de carrera en plena lucha por el Mundial. Verstappen y los dos aspirantes al trofeo se colocaron en paralelo en la primera curva, y tras sortear el segundo viraje, el neerlandés se tocó con el germano de Ferrari obligándole a abrir su trazada. Cuando éste volvió al centro, se encontró con Lewis, al que tocó con la parte izquierda de su alerón delantero. El resultado fue un pinchazo para Hamilton y una entrada a box para Vettel para cambiar dicha pieza. El teutón salió por delante en la penúltima posición y Hamilton ocupaba la última consciente de que de acabar así, sería campeón.

Vettel necesitaba acabar como mínimo segundo para seguir con opciones al título y empezó entonces una espectacular remontada a un ritmo frenético. En la vuelta 5 ya era el 16º y alcanzó la novena plaza en apenas 25 vueltas. Hamilton veía como el de Ferrari no cesaba de ganar posiciones mientras él sufría un tremendo tapón de Sainz, que había pinchado al inicio y que terminó abandonando, y Wehrlein. Pasar a dos pilotos que ruedan juntos es una tarea demasiado compleja incluso para un Mercedes, y es lo que le ocurrió a Lewis. Lo contrario que le sucedía a Vettel, que iba ‘cazando’ uno a uno a sus rivales. La progresión del germano se frenó en cuanto sde encontró con la misma problemática que el inglés llegó a la altura de Alonso en la lucha por la octava plaza, al que sólo pudo superar cuando Ericsson paró a boxes.

Magnussen, Pérez, Ocon y Stroll serían las siguientes presas de un Vettel que conducía con el cuchillo entre los dientes, pero la hazaña que buscaba el teutón en el Autódromo Hermanos Rodríguez era de época, y no lo consiguió. Debía quedar segundo y Bottas, escudero de Hamilton, tenía un ritmo suficiente como para defenderse de Raikkonen e impedir que Vettel se acercara a dicha plaza. Valtteri fue el guardián de la posición que convirtió a Hamilton campeón, en las vueltas finales se tocó con Alonso en la pugna por la novena plaza. Saltaron chispas entre el ovetense y el británico, como en los viejos tiempos. Arriesgó demasiado Lewis, posiblemente para terminar la carrera con un mejor sabor de boca y celebrar con la adrenalina por las nubes su cuarto Mundial tras una carrera loca de principio a fin. El asturiano, que decía el sábado que la carrera de este domingo sería un “test” para 2018, ya le empezó a cogerle la medida al coche de Lewis, contra el que quiere luchar el próximo curso en cabeza con un motor Renault que es capaz de lo mejor y lo peor: dejó a Ricciardo, Hartley y Hülkenberg fuera de carrera y dio el triunfo a Max.