Real Madrid 75-73 Baskonia: La gran defensa del madrid le permite seguir en racha.

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El Real Madrid se apuntó su séptima victoria consecutiva en la Euroliga, al vencer por 75-73 a un Baskonia que peleó hasta el último segundo, gracias a una gran y pertinaz defensa.

Las precauciones que tomaron ambos equipos de inicio marcaron los primeros minutos del choque, 6-3 (min.2.30). Pero seguidamente el Madrid entró en un desierto anotador que duró cinco minutos y medio, tiempo en el cual el equipo vitoriano se apuntó un parcial de 0-9.

La salida de Luka Doncic se adelantó más de lo previsto y un triple suyo en la primera acción puso fin al drama ofensivo de su equipo. Con 7 puntos en poco más de dos minutos, el esloveno arregló una situación más que peligrosa y permitió incluso que el Madrid cerrar el primer acto con un 18-17 favorable.

En el Baskonia, que sorprendió con una zona alternativa de acoplamiento, volvió a sobresalir la figura de Tornike Shengelia, autor de 7 puntos y una amenaza constante en todas las acciones.

En el segundo cuarto, las defensas siguieron imponiéndose a los ataques. El Madrid volvió a atascarse en la ofensiva con Doncic demasiado individualista y empecinado en resolverlo todo él solo, con lo que el Baskonia volvió a tomar la delantera, 24-31 (min.15.30).

Laso pidió otro paso más en defensa y puso a los gladiadores, al lituano Jonas Maciulis (gran trabajo sobre Shengelia) y a Felipe Reyes haciendo lo propio con (Vincent Poirier), al tiempo que el argentino Facu Campazzo asumió funciones anotadoras y Rudy Fernández aprovechó el gran momento de forma en el que se encuentra para tener protagonismo de cara al aro.

Con los ánimos calientes y un pequeño roce entre Jayson Granger y Rudy, en el que dialécticamente entraron los dos entrenadores, Pablo Laso y Pedro Martínez, el partido se fue al descanso con igualdad máxima, 34-34.

Cinco puntos de Janis Timma en el primer minuto de la continuación mostraron las aviesas intenciones baskonistas en las que Rodrigue Beaubois comenzó a tener un papel muy protagonista.

Los triples comenzaron a entrar con Fabien Causeur por parte local y Beaubois, por la visitante, como protagonistas. El Madrid consiguió de nuevo ponerse por delante en el marcador, 51-50 (min.25.30).

El trabajo bajo los aros de Edy Tavares comenzó a darle réditos al Real Madrid, en forma de puntos y de confianza para el equipo, 57-55 (min.27).

Al final del tercer tiempo, 59-61 y las espadas en todo lo alto para los diez últimos minutos.

Los dos primeros se solventaron con un parcial de 0-2, que explica un poco la tensión del partido y el control que intentaron ejercer ambos equipos.

Fue de nuevo el Baskonia el que primero dio el paso adelante, (61-68, min. 33.40) aprovechando otros momentos de negación anotadora del Madrid.

Un triple de Jaycee Carroll y una defensa zonal fueron las apuestas de Laso ante tal situación, 64-72 (min.35). El Madrid apretó la tuerca una vuelta más y el Baskonia comenzó a tambalearse, 71-72 (min. 36.30). El capitán Reyes, desde la personal, erró dos tiros que pudieron ser los de la remontada y a falta de dos minutos, el 71-73 se complicó más con una personal en ataque del mismo jugador.

A 1.23 para el final llegó la igualada a 73 y otra gran defensa madridista permitió a Doncic desperdiciar otro triple, con 37 segundos de partido. Con 23 segundos por delante el Baskonia atacó y Shengelia no pudo anotar ante la gran defensa madridista, el rebote lo capturó Thompkins y en el último ataque, Rudy anotó la canasta vencedora.

El Madrid sigue en racha, la séptima victoria seguida en Euroliga, gracias a la defensa ante el Baskonia.

Baskonia 99-103 Real Madrid: La fe del Real Madrid obra otro milagro.

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El Real Madrid volvió a tirar de fe y de orgullo para derribar este sábado tras una prórroga, como ocurrió el jueves en Cuartos de Final, la férrea resistencia de un bravo Baskonia que tuvo el partido en sus manos y acabó sucumbiendo ante un rival que buscará este domingo su cuarta Copa del Rey consecutiva.

La madurez de un inmenso Luka Doncic, los puntos de Anthony Randolph y la sangre fría de Sergio Llull en los momentos decisivos de la primera Semifinal fueron demasiados obstáculos para un equipo vitoriano que lo dio todo pero acabó desfondado en un duelo vibrante.

Al ritmo que marcaba Shane Larkin, defendido de salida por Carroll, y aprovechando el poder reboteador de Johannes Voigtmann, el Baskonia arrancó con mínimas ventajas que pudo contrarrestar de inicio Felipe Reyes bajo los tableros.

La igualdad en la pista se reflejaba en el marcador. El partido era de alto nivel, lucha a raudales y máxima intensidad en ambas zonas.

Tras su salida a pista, Andrea Bargnani dio oxígeno a los suyos con dos de los cuatro triples que permitieron a los locales finiquitar el primer cuarto con cinco de ventaja (20-15).

El Real Madrid metió una marcha más en un segundo acto casi perfecto, selló al máximo su defensa y atacó con más criterio y velocidad hasta sumar un parcial de 10-2 adornado con sendos ‘alley-oops’ que le devolvió el mando del partido.

Larkin reaccionó y sumó cinco puntos que fueron rápidamente respondidos por Luka Doncic. Baskonia empezó a dudar y Anthony Randolph le castigó con dos triples consecutivos que ampliaron la herida abierta en la defensa baskonista.

El estadounidense hizo mucho daño, al igual que un Doncic soberbio que dio todo un recital. La joven perla eslovena aportó 13 puntos, tres rebotes, dos asistencias y 16 de valoración en un segundo cuarto para enmarcar que los madridistas dominaron claramente (29-15) y que les permitió llegar al descanso con nueve de ventaja (35-44).

No bajaron los de Pablo Laso el ritmo en la reanudación y llegaron a gozar de ventajas de hasta 13 puntos. Baskonia, al verse contra las cuerdas, tiró de orgullo, selló al máximo sus líneas defensivas y volvió a meterse en el partido tras una brava reacción liderada por Hanga que le otorgó un 13-2 de parcial (48-50, min 25).

En el ecuador del tercer acto, empezaba un partido nuevo. Llull y Rudy Fernández golpearon con sendos triples y cada error de los vitorianos era castigado en la siguiente jugada, aunque supieron mantenerse en el partido a base de raza (64-68, min 30).

Con un 12-4 de inicio en el último cuarto, Baskonia recuperó muchos minutos después el mando en el marcador y, sobre todo, la sensación de que podían meterse en la final gracias a su mejor hombre, Rodrigue Beaubois (76-72, min 34).

El Real Madrid andaba menos fino y el Buesa Arena empujaba a los suyos como en las grandes ocasiones. Beaubois y Doncic, inmensos en ataque, mantuvieron un intenso duelo anotador del que salía mejor parado el equipo vasco, con rentas de ocho puntos a tres minutos del final y su acierto en el triple como su mejor argumento.

Hasta que, como suele ocurrir, apareció Llull y con siete puntos seguidos empató a 89 a medio minuto del final. Larkin falló el triple que le hubiera dado el triunfo y no pudo evitar la prórroga.

En el tiempo extra el base balear siguió caliente, disfrutando como nadie en esos escenarios, a lo que se sumó la oportuna aparición del mexicano Gustavo Ayón que sacó oro en dos jugadas de 2+1 a las que ya no pudo responder un Baskonia que lo dio todo y tendrá que esperar para levantar su séptima Copa del Rey.

Real Madrid 87-91 Baskonia: Jaka Blazic deja helado el Palacio.

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Dos triples ganadores de Blazic desarman al equipo blanco y le condenan a su primera derrota.

Dos triples ganadores de Jaka Blazic en el último minuto desarmaron al Real Madrid y dieron la victoria al Baskonia por 87-91, en un partido en el que los locales entraron con mal pie en los primeros diez minutos y, aunque remontaron, no supieron rematar.

El Baskonia, igual que sucediera el año pasado en el Top 16 de la Euroliga, conquistó la cancha madridista con cierta solvencia.

El Madrid entró con el pie cambiado al partido. Y, sobre todo, con una pobre defensa incapaz de frenar a Shane Larkin, que marcó el ritmo y lanzó el contragolpe como y cuando quiso. Pero, quizá, lo más preocupante fue la debilidad bajo el aro que mostraron los jugadores de Pablo Laso.

El 0-7 inicial, en el primer minuto de juego, fue una buena tarjeta de presentación del Baskonia que con Johannes Voigtmann y Tornike Shengelia hacía y deshacía a su antojo.

Con 7-13 en el marcador (min. 3.40) el único anotador blanco fue el mexicano Gustavo Ayón. El Madrid no encontró el oremus de su juego en ningún momento y con 5 rebotes en su haber y 11 en el de los vitorianos, el 19-32 casi se antojó escaso.

En el segundo cuarto el Madrid salió con la sana intención de arremangarse en defensa, con otra actitud, aunque con escaso poder resolutivo.

Jaka Blazic tomó el relevo anotador del equipo vasco en los primeros minutos y las diferencias siguieron creciendo a favor de los visitantes, 28-45 (min.14.30).

La entrada de Luka Doncic y Felipe Reyes mejoró al Real Madrid. Se igualó el rebote y se comenzó a defender con cierta eficiencia, pero los triples apenas entraron y el porcentaje de canastas de dos siguió muy bajo, 46 por ciento al descanso.

Ni la entrega, ni el esfuerzo, ni un mate de Jaycee Carroll a falta de 30 segundos para el descanso pudieron impedir bajar de la barrera psicológica de los 10 puntos antes de que los equipos marcharan a vestuarios, 43-54.

El Madrid ganó el parcial por 24-22 y tomó conciencia de lo complicado que se le pondría el choque si no mejoraba atrás y comenzaba a meter puntos con cierta fluidez y desde la línea de 6,75 metros.

El 6-0 de salida en los dos primeros minutos del tercer cuarto, 49-54, dio un cierto respiro a las gradas. El Madrid más castellano parlante con Sergio Llull, Reyes, Rudy Fernández, Ayón y Doncic, totalmente asimilado en el idioma de Cervantes, comenzó a funcionar, a correr, a defender, a luchar, a centrarse en el juego.

Cuatro minutos después, 56-60, los locales comenzaron a echar el aliento en el cogote a un Baskonia que comenzó a sufrir, pero que siguió dando muestras de su calidad con Adam Hanga asumiendo la responsabilidad en esos momentos delicados.

A un minuto para el final del tercer periodo, 64-67, Doncic estrechó el cerco y Anthony Randolph puso a su equipo a un punto de ventaja, 66-67. El 66-69 con el que finalizó el cuarto dejó todo pendiente de los últimos diez minutos.

Con el camino hacia la victoria ya identificado, Doncic fue el encargado, con un 2+1 (min.31.30) de devolver el partido a las tablas, 71-71, para que un triple de Carroll (min.33) le diera al Madrid la primera ventaja de todo el partido, 74-71.

Culminada la remontada madridista, un tapón de Othello Hunter sobre Shengelia y un bombita de Carroll pusieron un 76-71 casi imposible escasos minutos antes.

Hunter entró en modo matador y con un 2+1 y un mate a una mano elevó la renta a 81-73 (min.35). El Baskonia pasó entonces sus peores momentos, pero un triple de Larkin y un 2+1 de Voigtmann, 81-79 (min. 36.15) le permitieron engancharse al partido cuando todo pareció perdido.

A falta de 1.08 minutos, el Baskonia volvió a ponerse por delante, 84-86, con un triplazo de Blazic, poniendo la máxima tensión sobre el parqué.

Reyes, 2+1 y Hanga con una penetración acortaron el tiempo hasta que Llull perdió un balón en ataque que permitió a Blazic anotar otro pedazo de triple, 87-91, que decantó definitivamente la victoria a falta de 10 segundos para el final.

Baskonia 80-86 Real Madrid: Llull cita al madrid con la Final y la historia.

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Ocho puntos de Llull en los últimos 1:15 han impulsado al Real Madrid a la final, batiendo a Laboral Kutxa Baskonia por 80-86. Los blancos jugarán contra Herbalife Gran Canaria y la historia, nadie ha logrado tres títulos consecutivos en fases finales.

El Real Madrid se queda a un paso, el más difícil de todos, de ser el primer equipo en la historia de las fases finales de la Copa, en ganar tres títulos seguidos. Lo logró tras una victoria de trabajo y talento en un partido vibrante contra un Laboral Kutxa tan guerrero como el de sus días dorados.

Los de Laso empezaron mejor pero un 14-0 dirigido por Adams aupó a los baskonistas al descanso (44-40). Después, pese a los puntos de Hanga y Bourousis, los Sergios se aliaron para cambiar el partido. Llull, con cero puntos al descanso, cogió las riendas del equipo con una actuación soberbia y descomunal para llevar a su equipo a su tercera final seguida. El 23 blanco, que acabó con 15 puntos, incluidos los 8 últimos de su equipo, gritó de rabia para celebrar una final que lleva su sello. La historia les espera.

Los teóricos no se ponen de acuerdo. ¿Refuerza más una exhibición o el sudor de la agonía? 24 horas después de cada triunfo de cuartos… ¿pesaba más el partido de los topes del Real Madrid o la victoria in extremis baskonista? La moral pareció apartarse a un lado cuando se trataba de físico, de fuerzas, de ese impulso más que el heroico Rio Natura Monbus le hizo perder, por puro cansancio, al conjunto de Perasovic. Un triple de Carroll y un 2+1 de Reyes le daban la bienvenida al partido. A continuación, a pesar de los vuelos de Diop, el Laboral Kutxa miró al marcador sin creerse que en solo dos minutos y 45 segundos iba 8 abajo (2-10), después del robo y coast-to-coast de Carroll.

Tillie cogió aguja e hilo para enmendar tanto agujero, con 5 puntos consecutivos, pero el mando, el tempo y por supuesto el cuarto era del Real Madrid, con Ayón martilleando una y otra vez el aro yReyes apareciendo en ambas canastas para declarar el estado de pánico. Un triple del propioFelipe y otro de Nocioni permitieron a los blancos doblar a los baskonistas (10-20, m.8), aún irreconocibles.

Causeur y James se aliaron por primera vez para apagar la emergencia inicial, si bien Nocioniseguía viendo el diámetro del aro infinito, y, con otro acierto exterior al final del periodo, dejaba a los suyos con un cómodo colchón (17-25) y con las mismas sensaciones que frente al Montakit Fuenlabrada. Las del día de los récords.

Pocos equipos del viejo continente se pueden permitir que solo anoten cuatro jugadores y, sin embargo, la proyección volviera a ser de tres dígitos. Ayón, Carroll, Reyes y Nocioni. Nocioni, Reyes, Carroll y Ayón. Ni siquiera las canastas iniciales de Hernangómez y Rodríguez para establecer la máxima (17-29, m.12) terminaron con el bucle de un equipo que acabaría pagando en este cuarto la ausencia de alternativas.

En el bando vitoriano, la inspiración iba a rachas. El héroe Hanga se desperezaba para reducir distancias y Bourousis cogía su mejor traje para prepararse para el festín de su equipo. A falta de acierto, los baskonistas recurrían al corazón. E, históricamente, la fórmula siempre funcionó en el club del Carácter de C mayúscula. Y es que, a pesar de que Rivers se animó a dar un paso al frente, con 5 puntos entrelazados y muy celebrados en mitad del monólogo Ayón (28-38, m.17),Darius Adams agarraba el partido por las asas para darle la vuelta con los chispazos de un genio.

Una canasta de tres, otra de dos. Permiso para el acierto lejano de Causeur. El Real Madrid desorientado. Y Adams poseído. Un bote, otro, amago y dribbling. Un oh en la grada, unísono. Un intento de triple. Una falta recibida. Una jugada de cuatro puntos para empatar y cocinar la locura servida más tarde por Causeur en un 14-0 (40-38, m.19) que el francés celebró corriendo poseso en lateral, con un guiño al primer baskonista que vio en la grada. En dos minutos, todo las virtudes madridistas se habían esfumado. En dos minutos, todos los pecados baskonistas se habían purgado, con Bourousis levantando a su grada, una vez más, antes del descanso (44-40). El chispazo de Adams lo había cambiado todo.

Adams, otra vez, acertaba el triple para darles la máxima (47-40) con el tercer cuarto recién iniciado.En ese instante Llull cogió la capa de Barcelona 2012. O la de Málaga 2014. Fue mucho más que un par de canastas y un triple sin pestañear. Fue mucho más que sus siete puntos seguidos. Su mirada perdida, sus ojos inyectados en sangre, su cara de ganador, su idilio con el torneo, su medicina. Porque a pesar de que Hanga se ganaba los gritos de MVP y de que Tillie aparecía siempre que menos se le esperaba, el Real Madrid, gracias a Sergio, se agarró al partido con el convencimiento de que, cuando pasara la tormenta, ya podría lanzarse a por la final (58-56, m.27).

Y la tormenta no cesó por casualidad. Ahora era el otro Sergio el que se colocaba cuidadosamente el traje de Superhéroe, guardado como oro en paño tras su tiro histórico en Gran Canaria 2015. ElChacho, cada destello de magia salía de su mano, asistió a Lima para que empatara con su mate y, a continuación, le daba la primera ventaja a los madridistas (59-60, m.29) desde su hundimiento en el segundo periodo. Ni siquiera la réplica posterior baskonista les inmutó. Con los Sergios así de enchufados, la final parecía más cercana que nunca.

El Laboral Kutxa, otra vez funcionando en base a rachas, a arrebatos de talento y tiro, le endosaba un 6-0 de la mano de Hanga y Bourousis (65-60, m.31), mas entre Maciulis y el propio Chachoigualaron el partido a 65, dando paso a un final de partido monumental, a unos minutos frenéticos y estéticos, bellos en forma y fondo, digno del duelo entre los dos mejores ataques de la Liga.

El toma y daca pareció decantarse del lado blanco cuandoNocioni encestó un triple desde la esquina y el propio Chacho, qué escándalo, ponía 6 arriba a su Real Madrid (69-75) con cuatro minutos por disputar. El Baskonia de las temporadas recientes hubiera caído ahí, aplaudido y digno, pero hubiera caído ahí. El de ahora, con Carácter, conBourousis, se atrevió a responder, se atrevió a respirar, se atrevió a rebelarse contra el destino escrito por la pareja de Sergios.

Dos veces, dos. Dos veces seguidas lanzó el griego desde el 6,75, cuando el balón más quemaba. Dos veces acertó Ioannis para poner el partido en llamas, con Blazic chocándose con el él en el aire para celebrar el empate a 75 a falta de menos de tres minutos. Carroll, con un 2+1 y Adams, con un triple, se atrevieron a pedir el papel principal, pero el partido era desde hace mucho tiempo, desde su primera mirada perdida, de Sergio Llull.

El madridista se acordó de las historias que le contaban en A Coruña 89 durante su penetración. Imposible fallarla. El recuerdo del 93 le llegó en la segunda, imposible frenar. 4 arriba su Real Madrid y Llull apretando por primera vez el puño, lleno de rabia, mientras la grada blanca se entregaba a su cántico de guerra favorito. Cuando los baskonistas fallaron, a la siguiente acción,Rodríguez supo que el balón debía ser de Llull. El 23 blanco esperó a su oponente, le desafió, como gritándoles que fueran a por él, esperando una falta que él sabía que transformaría en los dos tiros libres del 80-86 definitivo. Aún le llegó una vez más la bola al héroe del partido, capaz de llegar al descanso a cero y acabar con 15 puntos de todos los colores. Su golpe al suelo, tensión liberada, era el sinónimo de una final y el primer mensaje para el Herbalife Gran Canaria. Nadie logró tres títulos de Copa seguidos. Llull los quiere. El Real Madrid los quiere. Y la historia les contempla.

Real Madrid 68-77 Baskonia: El Baskonia mete en otro lío al Madrid.

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El Caja Laboral logró este viernes una importante victoria en la cancha del Real Madrid por 68-77 que le permite albergar esperanzas de prosperar en el Top-16 de la Euroliga, a la vez que oscurece el futuro en el torneo al equipo de Pablo Laso, defensor del título.

El Real Madrid se complicó su futuro en la Euroliga al perder por segunda vez como local en el Top-16 en un partido en el que su bajo porcentaje de acierto (23%) y los fallos en defensa le costaron demasiado caro.

El partido comenzó con una efectividad total en los dos primeros minutos, 7-8, y mientras el Real Madrid dominaba bajo los aros por la buena conexión entre pívots, Gustavo Ayón y Felipe Reyes, el Baskonia contrarrestaba en el marcador gracias al acierto de Fabien Causeur, autor de 10 puntos en el 16-13. Con este intercambio de canastas concluyó el primer cuarto con un 19-19 muy demostrativo de la situación.

El letón Davis Bertans fue el encargado de romper las hostilidades con dos triples en el primer minuto del segundo acto. La entrada en el juego de Ioannis Bourousis sirvió para demostrar que el Real Madrid sabía la lección con claros dos contra uno en los laterales en cuanto agitaba el bote.

Claro que también el Laboral Kutxa demostró saberse como defender las rápidas transiciones del Real Madrid. Otra nota de este segundo cuarto fue la buena aportación de Willy Hernangómez, tanto en la defensa sobre Bourousis como en ataque.

Pese a todo y a un triple final del capitán Reyes, el Madrid se fue a vestuarios con el marcador en desventaja, 37-41, con el equipo vitoriano muy acertado desde la línea de triples con 7 de 16 tras veinte minutos de juego, y con un Madrid que volvió a ser penalizado con dureza al más mínimo error.

Entre fallos propios y aciertos ajenos, el Real Madrid comenzó a ver las orejas al lobo tras un 2-9 de parcial en poco más de los tres primeros minutos de la reanudación, 39-50.

El agujero para los locales se extendió hasta un 41-54 (min. 25) cuando una personal en ataque de Hernangómez anuló un triple de Jaycee Carroll y provocó una técnica a Pablo Laso por las protestas. Así, 41-56 un minuto más tarde.

El Real Madrid comenzó con la ardua tarea de remar a contracorriente, con más ganas y empeño que efectividad, apoyado por una afición que se puso en ebullición ante la adversidad de su equipo. Y ante un Baskonia que se manejó perfectamente en esta situación de tensión desde la ventaja. Al término del tercer cuarto, 49-59, tras un pobre parcial anotador de los locales, 12-18.

El Real Madrid intentó encontrar algún atajo, pero su porcentaje de triples dejó mucho que desear (un 23% al final), aunque el parcial de 4-0 en los dos primeros minutos del último cuarto (53-59) le dio margen para soñar con la remontada y la victoria. También, por los buenos minutos de Hernangómez con 6 puntos, 2 tapones y 3 rebotes en los primeros tres minutos del cuarto (57-61).

Un triple de Chacho Rodríguez acercó el marcador a 60-63 y otro que no entró en la siguiente jugada del tinerfeño pudo haber dado al Madrid la igualada en el marcador. Con una canasta del Chapu Nocioni, el marcador se puso al borde del infarto, 63-64 y cinco minutos por delante.

Otro arreón del equipo vasco, 63-73 (min.37), tras un parcial de 0-9, dejó el partido casi visto para sentencia. El Madrid llegó desfondado por el esfuerzo y no pudo rematar la remontada. Ahora, con su segunda derrota en casa (la anterior fue ante el Barcelona), el Madrid se complica su futuro en la Euroliga.