Real Madrid 80-86 Khimki: Primer resbalón.

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El Khimki se llevó la victoria con un gran partido de Shved que anotó 20 puntos. Los de Pablo Laso se pusieron por delante en el último cuarto pero los de Georgios Bartzokas pisaron el acelerador con un parcial de 11-0. Doncic tuvo la victoria con un triple que erró y finalmente los blancos consumaron su primera derrota de la temporada.

El Real Madrid perdió el primer partido de la temporada, 80-86, ante un Khimki poderoso que, liderado por Alexey Shved, tuvo las ideas y, sobre todo, el acierto que le faltó al equipo español en un choque que se le torció desde el principio.

Ritmo frenético y con las defensas sin aparecer, así fueron los primeros cinco minutos del partido entre el Real Madrid y el Khimki. El Khimki tomó la iniciativa, 11-15 (min.4) y aunque el equipo madrileño intentó mejorar algo en defensa lo cierto es que no acabó de tomarle el pulso al juego. Doncic pareció un poco bajo de energía, fruto del proceso gripal que ha tenido en los primeros días de la semana, y el Real Madrid cerró el primer cuarto con un 23-25.

La salida del segundo cuarto fue mala de solemnidad para el Real Madrid que aceptó un parcial de 1-8 en el primer minuto y medio, 26-33. Pero lo peor fue que en la reacción tuvo una jugada en la que hasta seis tiros no encontraron aro. La desesperación se apoderó del Real Madrid, con un Anthony Randolph demasiado acelerado y con una falta de ideas generalizadas. Sin triples, porque el equipo acumuló hasta ese momento un 1 de 10, el Madrid se puso demasiado nervioso.

Mientras, el Khimki, con Alexey Shved a la cabeza, iba martilleando el aro rival, con 4 de 9 triples. Anthony Gill, James Anderson y Malcom Thomas demostraron que el poderío económico de los rusos había estado bien invertido con sus fichajes.

El Real Madrid se enredó en sus fallos y con 11 de 27 en tiros de dos (40 por ciento), y 2 de 13 en triples (15%) poco o casi nada pudo hacer ante un rival más fluido en su juego y, sobre todo, más certero con 13 de 18 en tiros de dos (72%) y 4 de 12 en triples (33%).

Lo único que mantuvo al Real Madrid vivo fue la garra porque el marcador llegó a estar en un peligroso 28-40 (min.15.30) y en tres minutos logró un parcial de 9-0 gracias a un fulgor repentino de su defensa, 37-40. Pero la realidad se impuso en el tiempo restante y el Khimki se marchó a los vestuarios con ventaja, 39-45. Sólo Doncic, que fue el autor de los dos únicos triples del Real Madrid, estuvo a su altura habitual.

La salida del tercer acto fue otra cosa. El Real Madrid tuvo las ideas más claras, reorganizó su juego y un triple de Randolph dio la confianza suficiente para conseguir un parcial de 9-2 en los tres primeros minutos y conseguir ponerse por delante en el marcador después de muchos minutos, 48-47.

La reacción rusa no se hizo esperar y en el siguiente minuto y medio el Real Madrid tiró por la borda todo lo que había hecho con un 0-9 que devolvió la ventaja al Khimki, 48-56 (min.24.30). Hasta el final del cuarto el juego se paró bastante por las personales y por las defensas. Lo que no volvió a variar fue la ventaja rusa que llegó al final de este acto con un 59-66.

El Real Madrid perdió los parciales de los tres primeros cuartos y fue consciente de que solo con ganas, coraje y trabajo podría levantar un partido que se puso imposible por momentos. Rudy Fernández, dos triples de Jonas Maciulis y otro más de Facu Campazzo y la defensa de todos, devolvieron al Real Madrid a una exigua ventaja, 69-68 (min.32.30).

Pero en cuanto el Real Madrid intentó sacar la cabeza en el marcador, siempre apareció Shved para cortar de raíz cualquier intento de consolidación. Del 69-68 se pasó a un 69-78 (min. 36), un nuevo parcial de 0-10 en poco más de tres minutos que devolvió al equipo de Pablo Laso a la dura realidad del partido.

En otro arreón de orgullo el equipo madrileño volvió a soñar con un 77-80 a falta de algo más de dos minutos para el final. Pero el partido estaba torcido desde el principio y el Khimki selló (80-86) la primera derrota del Real Madrid esta temporada. Doncic, a veinte segundos para el final, tuvo un lanzamiento liberado desde el triple, pero el balón no quiso entrar.

Real Madrid 82-69 CSKA Moscu: Importante y cara victoria del Real Madrid.

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El Real Madrid consiguió una importante y trabajada victoria por 82-69 ante el CSKA Moscú en la segunda jornada de la Euroliga de baloncesto, pero sobre todo muy cara por las lesiones de Ognjen Kuzmic y Anthony Randolph.

Real Madrid y CSKA salieron convencidos de que era un partido grande, importante. Quizás no trascendental por ser sólo la segunda jornada, pero algo más que un partido. De ahí que el control de ambos fuera la nota predominante en los inicios, 11-9 (min.4.30).

Los emparejamientos defensivos ajustaban a cada jugada y el duelo Doncic-Kurbanov, en ambos aros, fue especialmente reñido.

Los ataques no acabaron de arrancar ante el trabajo a destajo de las defensas y por los fallos en las canastas fáciles. Un pequeño tirón al final del cuarto le permitió al Madrid acabar el primer parcial con un 20-15 bastante irreal.

El segundo acto no comenzó bien para el equipo español porque la defensa de los pequeños, Randle y Carroll en este caso, no fue efectiva ante sus pares y el CSKA se acercó tras un parcial de 0-4, 20-19.

No es el equipo ruso un equipo especialmente alto, al contrario, no dispone de un auténtico ‘center’, de una torre como referencia, pero si de pívots rápidos, ágiles, veloces y versátiles, muy al estilo moderno del baloncesto que se impuso en el Eurobasket.

El Madrid, con un corte de equipo más clásico volvió a demostrar que si está acertado en los triples su juego sube como la espuma en todos los aspectos. Dos triples de Carroll y Randle abrieron la espita, 26-19 (min.12).

Poco después (min.13,15) Ognjen Kuzmic se lesionó en la rodilla izquierda y tuvo que ser evacuado de la pista en silla de rueda. El Madrid se agarró entonces al estado de forma de Anthony Randolph para ir abriendo hueco en el marcador (38-28, min.17), aprovechando que los rusos estaban especialmente obtusos en ataque y que sólo Sergio ‘Chacho’ Rodríguez veía aro con cierta nitidez.

El buen trabajo del Madrid bajo tableros y la defensa fueron las claves de una primera mitad que finalizó con 45-33 y que demostró que si el Madrid anota triples (7 de 15) tiene mucho trecho recorrido.

Igualados los rebotes más o menos, 21-25, los 3 de 11 triples del CSKA y las 9-2 asistencias favorables al Madrid acabaron de explicar la diferencia.

El Madrid salió adormecido tras su paso por los vestuarios y aceptó un parcial de 0-6 en los dos primeros minutos de juego, pero en cuanto volvió a tomar el pulso al choque, a la defensa, el juego se ralentizó, se espesó y se colapsó (52-46, min.25.30).

Antes de los cuatro minutos de juego los dos equipos tenían ya cinco personales y los tiros libres ayudaron a ralentizar todavía más el juego.

Clyburn y Higgins, con 9 y 7 puntos en este tercer cuarto, fueron los auténticos quebraderos de cabeza de un Laso que se desesperó con algunas decisiones arbitrales y con la lesión en el hombro derecho de Randolph. El 56-53 final dejó todas las opciones abiertas y al Madrid con dos jugadores, con dos pívots, menos.

El Madrid apretó los dientes ante la adversidad y tuvo la paciencia de mover el balón hasta el límite de la posesión para conseguir, por medio de Rudy y Campazzo, dos triples más que valiosos para volver a tomar aire en el marcador, 67-59 (min.33).

Campazzo tomó las riendas del partido en estos momentos y con su energía, puntos y velocidad contagió a un Madrid que empezó a vislumbrar la victoria, 71-59 (min.34), y sobre todo con el 76-66 a falta de tres minutos.

El equipo ruso no se rindió, pero el Madrid tiró de experiencia y de efectividad y de defensa para conseguir una importante y cara victoria ante el CSKA, 82-69.

Valencia 82-86 Real Madrid: El Real Madrid gana en La Fonteta y sigue invicto.

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16 puntos, 10 asistencias, 7 rebotes y 25 de valoración. La última genialidad de Luka Doncic, clave en el triunfo madridista en la cancha del Valencia.

El Real Madrid se llevó la victoria de la pista del Valencia Basket en un duelo lleno de alternativas en el que si bien fueron Luka Doncic y Anthony Randolph los que sofocaron la revolución que montaron los locales en la segunda parte, fueron tres ‘secundarios’ como Jeff Taylor, Gustavo Ayón y Facundo Campazzo lo que sellaron el triunfo en el último minuto.

El encuentro arrancó intenso desde el inicio, como si no hubiera acabado aún la final de la liga que ambos equipos disputaron la pasada campaña. Pablo Laso decidió tratar de agobiar desde el inicio al conjunto valenciano situando a Taylor sobre Erick Green su gran referencia anotadora y lo consiguió.

Pero, paradójicamente, no le fue bien pues ‘obligó’ al resto de jugadores del Valencia Basket a involucrarse más en los ataques e hizo a su rival más peligroso. Ese juego coral y el control del rebote, con una buena labor de Will Thomas, permitió a los locales seguir el ritmo anotador de los madrileños liderado por un activo Ayón e incluso ponerse por delante (18-17, m.10).

La aparición de Doncic cambió el guión. Nueve puntos casi seguidos suyos dieron confianza al Real Madrid y aunque el ímpetu de Alberto Abalde y la reaparición de Green, más cómodo defendido por el debutante Randle, permitió al Valencia Basket resistir, la iniciativa volvió a ser del conjunto visitante.

Aunque el esloveno se refugió en el banquillo, el nervio de Campazzo la extendió hasta el descanso y eso que el choque se fue a los vestuarios con un triple de Joan Sastre sobre la bocina (39-43, m.20).

Bajo la batuta de Doncic, el Real Madrid mantuvo el control unos minutos pero al sentarse en el banquillo el partido enloqueció. El apabullante control del rebote compensó la falta de acierto local y permitió al Valencia estrechar el marcador. Y cuando se encadenaron una antideportiva de Ayón y una técnica a Laso por protestar, Doornekamp y Pleiss le pusieron por delante (58-53, m.29).

Volvió el esloveno y volvió a funcionar el conjunto visitante que, con ocho puntos seguidos de Randolph, se metió en el choque y puso nervioso al Valencia Basket. En unos minutos de una impresionante inspiración, el interior estadounidense asestó un duro golpe a su rival.

Pero los locales no se arrugaron. Con cuatro triples casi seguidos castigaron el poco movimiento de la defensa visitante y se pusieron por delante. Pero en el minuto decisivo, un triple desde la esquina de Jeff Taylor, un robo de Gustavo Ayón y una ‘bomba’ de Campazzo, sentenciaron el choque.

Real Madrid 61-56 Fenerbahçe: Victoria y campeones de grupo.

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El Real Madrid se repuso a una floja primera parte para acabar superando al Fenerbahçe (61-56) en un choque en el que la falta de aliciente le pasó factura en los primeros minutos. Después de llegar con tres puntos de desventaja al descanso, los triples de Rudy Fernández despertaron a su equipo, que acabó por rematar la faena en un último cuarto en el que se terminaron de despegar en el luminoso.

El Real Madrid salió a la cancha con la certeza de saberse cabeza de serie en los cercanos playoffs de la Euroliga. Precisamente ese era el objetivo del Fenerbahçe, que comenzaba el choque sabiendo que la victoria iba a ser crucial de cara a poder luchar por la cuarta plaza de la clasificación.

Con todo ello el tanteador empezó muy igualado gracias a los triples de Llull y Bogdanovic, que mantenían a sus conjuntos en los minutos iniciales del primer cuarto. Eran los blancos, los que conseguían las primeras mínimas ventajas, para nada definitivas, ante un equipo turco que iba a más conforme pasaba el tiempo. Al final del cuarto, el conjunto de Pablo Laso, lideraba el luminoso (20-16).

Pero Obradovic pareció insuflarle aire a su equipo, que cortocircuitó el ataque madridista y encontró mejores opciones de tiro para dejar en 9 puntos en todo el cuarto a los blancos, y darle la vuelta totalmente al marcador. Se notaba la necesidad de un equipo y la tranquilidad excesiva del otro, algo que ni mucho menos estaba gustando a Pablo Laso. Con todo por decidir se llegó al descanso, pero con sensaciones contrapuestas después de 20 minutos jugados (29-32).

El Real Madrid reaccionó tras el paso por los vestuarios. Los tiros de tres de Rudy Fernández dieron otro aire al ataque blanco, que encontraba la canasta con mayor facilidad. Además, las tres faltas personales de Bogdanovic y Antic les mandaban al banco para desesperación de Obradovic. En esta ocasión el atascado era el Fenerbahçe, que se caía presa de los errores a falta de 10 minutos para que finalizará el partido (48-43).

Sin embargo, el conjunto blanco no terminó de rematar la faena hasta el último minuto de partido, después de que una técnica a Sergio Llull desestabilizara al quinteto del Real Madrid. No lo aprovecharon los turcos, más necesitados de la victoria, y finalmente, el partido se quedó en casa. Un partido con poco brillo, pero que le sirvió al Real Madrid para alzarse matemáticamente con el primer puesto de la liga regular de la Euroliga.

Real Madrid 104-76 Bilbao: Llull reengancha al Real Madrid a la Liga.

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Sergio Llull, autor de 29 puntos, volvió a ser el motor de un Real Madrid que, con su victoria por 104-76 ante el Bilbao, se reengancha de nuevo a la Liga tras haber perdido cuatro de los últimos cinco partidos antes de la visita de los hombres de negro.

El Madrid tardó en entrar al partido. El cambio de horario, el cansancio por jugar su quinto partido en once días, haber perdido cuatro de los últimos cinco encuentros en la Liga, o la frialdad de las gradas influyeron en que el partido no adquiriera tono en los dos primeros cuartos.

Laso tuvo claro que había que frenar a Alex Mumbrú y puso a Jeffery Taylor en su marca desde el inicio. También hubo algunos experimentos con una defensa zonal, pero el marcador no acabó de serle favorable (8-13, min.5) a un Real Madrid que volvió a necesitar del genio de Sergio Llull.

Una ‘mandarina’ marca de la casa desde casi 10 metros, abrió la espita de la fábrica de triples del de Mahón que descerrajó tres seguidos sin fallo en un minuto para pasar a un 17-3.

El primer acto finalizó con un 23-20 y el entrenador madridista dio paso a algunos de los menos habituales en el segundo cuarto, con Suárez jugando todo el cuarto y Andrés Nocioni algo más de 5 minutos.

El marcador funcionó a trompicones, con los hombres de negro apoyándose en sus pívots, Micheal Eric e Ivan Buva, y con un Real Madrid que no acabó de encontrar el paso del partido y cometiendo errores de bulto en defensa.

Otra ‘mandarina’ lejana de Llull y una entrada de raza del base-escolta balear, fueron de lo poco salvable del segundo cuarto, que finalizó con 46-39.

Un 8-0 en el primer minuto y medio de la reanudación, con Anthony Randolph como protagonista absoluto (54-39) abrió una autopista hacia la victoria que Llull se encargó de validar con un nuevo triple lejano que significó un 11-0 de parcial y un marcador de 57-39 (min.22.30).

El Madrid entró en modo ‘off’ y aceptó un 0-8 (57-47) del Bilbao en poco más de un minuto por lo que Laso tuvo que parar el partido e intentar que sus jugadores volvieran a centrarse.

Llull volvió a ser el revulsivo anotando su séptimo triple de ocho intentos para un total de 29 puntos a los 27 minutos de partido (65-50). Al final del tercer cuarto, 73-61.

Felipe Reyes y Jaycee Carroll, se bastaron en el acto final para llevar al equipo a superar la veintena de puntos de ventaja (91-66 min. 33.15) y para tener un plácido final, 104-76, en el reenganche del Real Madrid a la Liga.

Real Madrid 85-69 Barcelona: El madrid consigue el factor campo en un clásico sin alma.

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El Real Madrid venció por 85-69 a un Barcelona apático y sin objetivos, por estar eliminado de la competición, lo que fue determinante para que el clásico, en versión europea, careciera de alma, emoción y juego vistoso.

El Madrid tenía un objetivo, asegurar el factor campo en los ‘playoffs’ de Cuartos de Final, mientras que el Barcelona, ya eliminado matemáticamente, no.

Este hecho resultó fundamental en el transcurso del partido, porque los azulgranas afrontaron el partido casi como una penitencia por su mala trayectoria europea.

Los de Pablo Laso tuvieron una seria puesta en escena, con una defensa que maniató al Barcelona y que le dejó sin anotar más de tres minutos y medio. El Madrid tampoco es que saliera especialmente entonado en ataque, pero 4 triples de 9 intentos bastaron para hacer la diferencia, 22-13 al final del primer acto.

Sergio Llull y Anthony Randolph fueron los más activos, mientras que Stratos Perperoglou y la apatía de Ante Tomic sobresalieron en el cuadro azulgrana.

El Madrid se relajó en el inicio del segundo cuarto y un 0-7 del Barcelona en los primeros 3 minutos (22-20) pudo haber sido la especia de un partido sin tensión.

Pero fue un espejismo, el Barcelona acumuló falló tras fallo, por falta de tensión, al tiempo que Georgios Bertzokas iba enfadándose cada vez más, hasta que en el minuto 19 se autoexpulsó al perder los papeles de forma clamorosa ante el arbitro principal, Luigi Lamonica.

El partido se fue salvando por acciones aisladas como una remontada por la línea de fondo de Luca Doncic con mate incluido, un gran mate de Othello Hunter y, sí claro, el triple de 9 metros de Sergio Llull sobre la bocina, después de salir trastabillado en la misma jugada, 41-27.

El paso por vestuarios rebajó aún más el nivel del partido y sólo la chispa de Llull con sus triples, y un ‘matazo’ de raza de Gustavo Ayón amenizaron el cuarto. La diferencia se mantuvo en el entorno de los 10 puntos, sin que los azulgranas mostraran la intención de entrar de lleno en la disputa por la victoria.

El 64-51 que registró el marcador al final del tercer cuarto dejó la victoria prácticamente vista para sentencia.

Jugando casi sin oposición, el Madrid, certero en el tiro, amplió la ventaja hasta un 73-55 (min.33).

Al final, sin apenas oposición y gustándose por momentos el Madrid venció por 85-69 y tendrá el factor campo en los cruces de Cuartos de Final. Objetivo cumplido.

Real Madrid 76-75 Barcelona: Llull y nada mas.

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Una canasta de Sergio Llull en el último segundo dio la victoria al Real Madrid sobre el Barcelona (76-75), deshaciendo el empate entre ambos en la clasificación tras 24 jornadas. El gran trabajo defensivo de los de Bartzokas culminó en una mínima ventaja en el último minuto con un gancho de Tomic, que Llull terminó frustrando liderando una vez más la anotación del equipo blanco.

Un sólido Barça que recordaba al de la Supercopa tomó el mando durante el primer parcial (7-15, m. 5) cosiendo una convincente red defensiva que incomodó el clásico ataque de los de Laso. Respondieron los blancos con la misma medicina, atajando la sangría en la pintura hasta el 23-23 tras los diez primeros minutos.

Con el 5-0 azulgrana de salida el equipo blanco se vio obligado a recuperar de nuevo el tono defensivo, hasta hacerlo también con la fluidez de ataque en la combinación en pista de Doncic, Llull y Carroll.

Con Hunter y Reyes bajo tableros los de Laso encontraron por fin el equilibrio que les había esquivado hasta entonces (37-32, m. 17). La entrada de Randolph encendió aún más el ataque blanco, que cerró la primera parte con una acción arquetípica. Contraataque de Doncic con tres segundos abriendo para el triple de Llull en el último suspiro. El jugadón ponía además la máxima en el marcador (47-36, m. 20).

En la reanudación, quiso Bartzokas sumar artillería de perímetro por la necesidad de puntos y el Barça logró reducir la desventaja (54-51, m. 24). Fueron los mejores minutos de Tomic y Koponen, prolongados el cierre del primer parcial (62-57, m. 30).

El Barça siguió intentándolo en el último cuarto a base de sacrificio defensivo, manteniendo distancias cortas en el marcador que tocaron la mínima (66-65, m. 36) con un triple de Eriksson. La contención azulgrana dio resultado hasta el gancho de Tomic que adelantó al Barcelona con 20 segundos en el reloj. Una vez más apareció el genio de Sergio Llull, con un canastón decisivo en el último segundo y en acción individual frustrando la mínima ventaja azulgrana y una victoria que llegaron a tocar con las manos.

Real Madrid 97-95 Valencia: Poker en Copa del Rey para agigantar la leyenda.

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El Real Madrid amplió este domingo su leyenda al convertirse en el primer equipo en sumar cuatro Copas del Rey seguidas en el actual formato tras doblegar, en otro esfuerzo titánico, a un inmenso Valencia Basket que no pudo frenar un nuevo final explosivo de Sergio Llull, con los últimos diez puntos de su equipo (97-95).

Al nuevo éxito del conjunto que entrena Pablo Laso también contribuyeron de manera decisiva unos imperiales Anthony Randolph (20 puntos, siete rebotes y 27 de valoración) y Gustavo Ayón (18, 2 y 23), que minimizaron la exhibición del mejor hombre de la final, el montenegrino Bojan Dubljevic.

Los dos primeros clasificados al término de la primera vuelta liguera llegaban con trayectorias muy diferentes en su periplo copero. Los blancos tras necesitar sendas prórrogas ante Andorra y Baskonia, y los levantinos mostrando una mayor solvencia frente a Gran Canaria y Barcelona y con un menor desgaste físico.

La final, inédita en la historia de la competición, mostró de inicio a un Valencia Basket que atacaba con criterio y colgaba balones fáciles a sus hombres interiores, especialmente Dubljevic, mientras Fernando San Emeterio aportaba veteranía y puntos, lo que les puso por delante a las primeras de cambio.

Por el Real Madrid era Anthony Randolph, uno de los jugadores más en forma en esta Copa, quien mantenía a su equipo, junto a la batuta de un Sergio Llull que repartía juego con criterio. La buena mano del estadounidense aportó diez puntos en un entretenido primer acto.

El intercambio de golpes se traducía en alternativas en el marcador con exiguas ventajas para ambos, hasta que Gustavo Ayón, y Luka Doncic con un espectacular mate tras rebote, permitieron irse siete arriba a los campeones de las últimas tres copas, que acabaron el primer cuarto con buenas vibraciones (22-16).

Pedro Martínez ordenó en la reanudación una zona 2-3 que no impidió a su rival anotar en cada ataque, aprovechando la laxitud de un contrincante que rápidamente volvió a la defensa al hombre.

En un abrir y cerrar de ojos, el Real Madrid se vio diez arriba tras un triple de Llull (40-30, min 16), lo que obligó a los taronjas a un esfuerzo extra para frenar las acometidas blancas gracias a su mayor tensión defensiva.

Las tendencias no variaron y Jaycee Carroll empezó a engrosar sus estadísticas en una fase de intercambio de canastas que convenía más al juego madridista, con más hombres aportando en ataque, un inspirado Randolph (14 puntos y cinco rebotes al descanso) y una sólida defensa que a los valencianos les costaba doblegar.

No obstante, jugada a jugada fueron metiéndose en faena y tuvieron la habilidad de llegar al descanso con un resultado esperanzador tras sumar 29 puntos en el segundo parcial (47-45).

Tras el paso por vestuarios, Gustavo Ayón retomó protagonismo en el ataque blanco y mantuvo a los suyos por delante con varias acciones de mérito, doce puntos vitales en el tercer periodo y una lucha titánica con Dubljevic bajo los aros.

Los valencianos, al acecho durante nueve minutos muy igualados, lograron empatar el choque en el minuto 29, aunque Sergio Llull, con un triplazo sobre la bocina marca de la casa, insufló oxígeno antes del cuarto definitivo (74-71).

Sin un dominador claro, el partido seguía en un pañuelo cuando llegó el momento de la verdad. Sendos triples de Doncic y Carroll aliviaron al Real Madrid con seis minutos y medio por jugar, pero los levantinos no daban su brazo a torcer, demostrando carácter a raudales.

Un triple de Van Rossom elevó la tensión en el Buesa Arena y pronosticaba otro final ajustado (82-81, min 36), hasta que Llull, con ocho puntos consecutivos cuando más pesa la responsabilidad, empezó a encarrilar el título (95-89, min 39).

El Valencia no se rindió y, tras un triple de San Emeterio, llegó a tener el balón para ganar a nueve décimas del final, aunque Guillem Vives no tuvo tiempo para lanzar el triple y permitió al Real Madrid añadir una nueva Copa del Rey a su palmarés (97-95).

Baskonia 99-103 Real Madrid: La fe del Real Madrid obra otro milagro.

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El Real Madrid volvió a tirar de fe y de orgullo para derribar este sábado tras una prórroga, como ocurrió el jueves en Cuartos de Final, la férrea resistencia de un bravo Baskonia que tuvo el partido en sus manos y acabó sucumbiendo ante un rival que buscará este domingo su cuarta Copa del Rey consecutiva.

La madurez de un inmenso Luka Doncic, los puntos de Anthony Randolph y la sangre fría de Sergio Llull en los momentos decisivos de la primera Semifinal fueron demasiados obstáculos para un equipo vitoriano que lo dio todo pero acabó desfondado en un duelo vibrante.

Al ritmo que marcaba Shane Larkin, defendido de salida por Carroll, y aprovechando el poder reboteador de Johannes Voigtmann, el Baskonia arrancó con mínimas ventajas que pudo contrarrestar de inicio Felipe Reyes bajo los tableros.

La igualdad en la pista se reflejaba en el marcador. El partido era de alto nivel, lucha a raudales y máxima intensidad en ambas zonas.

Tras su salida a pista, Andrea Bargnani dio oxígeno a los suyos con dos de los cuatro triples que permitieron a los locales finiquitar el primer cuarto con cinco de ventaja (20-15).

El Real Madrid metió una marcha más en un segundo acto casi perfecto, selló al máximo su defensa y atacó con más criterio y velocidad hasta sumar un parcial de 10-2 adornado con sendos ‘alley-oops’ que le devolvió el mando del partido.

Larkin reaccionó y sumó cinco puntos que fueron rápidamente respondidos por Luka Doncic. Baskonia empezó a dudar y Anthony Randolph le castigó con dos triples consecutivos que ampliaron la herida abierta en la defensa baskonista.

El estadounidense hizo mucho daño, al igual que un Doncic soberbio que dio todo un recital. La joven perla eslovena aportó 13 puntos, tres rebotes, dos asistencias y 16 de valoración en un segundo cuarto para enmarcar que los madridistas dominaron claramente (29-15) y que les permitió llegar al descanso con nueve de ventaja (35-44).

No bajaron los de Pablo Laso el ritmo en la reanudación y llegaron a gozar de ventajas de hasta 13 puntos. Baskonia, al verse contra las cuerdas, tiró de orgullo, selló al máximo sus líneas defensivas y volvió a meterse en el partido tras una brava reacción liderada por Hanga que le otorgó un 13-2 de parcial (48-50, min 25).

En el ecuador del tercer acto, empezaba un partido nuevo. Llull y Rudy Fernández golpearon con sendos triples y cada error de los vitorianos era castigado en la siguiente jugada, aunque supieron mantenerse en el partido a base de raza (64-68, min 30).

Con un 12-4 de inicio en el último cuarto, Baskonia recuperó muchos minutos después el mando en el marcador y, sobre todo, la sensación de que podían meterse en la final gracias a su mejor hombre, Rodrigue Beaubois (76-72, min 34).

El Real Madrid andaba menos fino y el Buesa Arena empujaba a los suyos como en las grandes ocasiones. Beaubois y Doncic, inmensos en ataque, mantuvieron un intenso duelo anotador del que salía mejor parado el equipo vasco, con rentas de ocho puntos a tres minutos del final y su acierto en el triple como su mejor argumento.

Hasta que, como suele ocurrir, apareció Llull y con siete puntos seguidos empató a 89 a medio minuto del final. Larkin falló el triple que le hubiera dado el triunfo y no pudo evitar la prórroga.

En el tiempo extra el base balear siguió caliente, disfrutando como nadie en esos escenarios, a lo que se sumó la oportuna aparición del mexicano Gustavo Ayón que sacó oro en dos jugadas de 2+1 a las que ya no pudo responder un Baskonia que lo dio todo y tendrá que esperar para levantar su séptima Copa del Rey.

Real Madrid 85-71 Valencia: Hasta que la defensa y Llull dijeron basta.

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El Real Madrid doblega con autoridad a Valencia Basket (85-71) y conserva el liderato de la Liga ACB con 14 victorias en 17 jornadas. El equipo de Pablo Laso remontó un marcador en contra con un aplastante parcial de 26-8 en el tercer cuarto. Sergio Llull sumó 16 puntos y 13 asistencias, secundado por 14 puntos de Rudy Fernández. Guillem Vives, autor de 10 puntos, lideró la anotación rival.

Los locales mantienen una jornada más su buena racha en su pista, donde no pierden en Liga desde el 27 de diciembre de 2015, aunque durante muchos minutos vieron peligrar su buena trayectoria ante un oponente que completó una muy buena primera mitad y al que se le fundieron los plomos tras el paso por vestuarios, lo contrario que le ocurrió al Madrid.

Dos triples de Guillem Vives en los primeros instantes fueron la tarjeta de presentación de un equipo valenciano muy serio y rocoso que no tardó en tomar las primeras ventajas gracias su mejor puesta en escena y su superioridad en ambas zonas (2-10, min 2.30).

A los quince minutos, el Madrid logró, acercarse a un punto con buenos lanzamientos exteriores, lo que no puso nervioso a su rocoso oponente que, con un baloncesto muy práctico y su dominio en el rebote, supo mantener el control e irse al descanso siete puntos arriba (38-45). Los 22 puntos en la pintura de los valencianos frente a los diez de los madridistas y su superioridad en el rebote (18-12) decantaron a su favor una primera mitad en la que los locales sumaron más desde el triple que en sus lanzamientos de dos puntos.

El intercambio de canastas con el que arrancó el tercer acto benefició más al Real Madrid que fue mejorando con el paso de los minutos y minando la resistencia valenciana punto a punto hasta que Anthony Randolph, su mejor hombre en esa fase del juego, les puso con un triple por primera vez por delante tras 25 minutos de sufrimiento (51-49). El panorama cambió radicalmente, con un Madrid cada vez más enchufado y que metió una marcha más tras el descanso y un Valencia venido a menos que frenó en seco su producción ofensiva y se dejó medio partido en un tercer cuarto para olvidar (64-53).

Las dinámicas de ambos conjuntos se mantuvieron en los últimos diez minutos. Los locales disfrutaban con el juego de Rudy Fernández, Sergio Llull y Andrés Nocioni, que dejaron el partido resuelto en el ecuador del cuarto. Con ventajas que se mantuvieron en torno a la decena de puntos, los últimos minutos solo sirvieron para corroborar el triunfo blanco que le mantiene en solitario en lo más alto de la tabla, ahora con dos victorias más que los valencianos.