Real Madrid 3-1 Liverpool: Bale corona a un Real Madrid de leyenda.

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El galés, desatado con un doblete. El 2-1, con una tijera para la Historia. El club blanco conquista la Decimotercera y una marca majestuosa.

El fútbol es un deporte de engaño. Y como tal, la Final de Kiev comenzó como nadie hubiese imaginado. Lo que se esperaba un combate entre pesos pesados repartiendo puñetazos por doquier resultó ser una primera parte con más amagos que golpes reales. Bueno, al menos en lo que se refiere a los goles. Porque para golpes, los de Salah y Carvajal, que a la media hora y con apenas cuatro minutos de diferencia tuvieron que abandonar el campo lesionados y entre lágrimas. Lo del egipcio, el primero en caer, es en su hombro tras una mala caída en una acción con Ramos. Lo de Carvajal es muscular al dar un taconazo in extremis en línea de fondo. El uno iba camino de ser la figura mundial del año, mientras que el otro, desconsolado por pensar que dice adiós a Rusia, ya se perdió la EURO 2016 por lesión también en la Final de Milán. La competición más feroz vista antes del descanso fue la de la crueldad de las lesiones con dos jugadores que siempre merecen otro final diferente.

El descanso sirvió para que ambos equipos se quitarán el corsé que reflejaba el marcador. Todos los goles racaneados en la primera mitad empezaron a caer sin descanso. Y es que apenas tardaron diez minutos en convertir dos goles. Al igual que las lesiones, los tantos también llegaron a pares. Primero fue el de Benzema, haciendo de Raúl para retratar a Karius. Iba a sacar con la mano y puso el pie por medio para que el balón se introdujese llorando en las mallas. Ni el ‘7’ trató tan mal a sus porteros nunca. Eso sí, le duró muy poco la alegría a los blancos, pues apenas en la jugada siguiente Mané logró la igualada al desviar un testarazo de Lovren por encima de Ramos en un córner. Quién lo iba a decir: Benzema siendo el pillo, y Ramos siendo el pillado.

Sin embargo, la cosa no iba a quedar ahí. En sólo quince minutos se vio más fútbol que en quince partidos de Liga. De cualquier liga, en realidad. Y por si no fuera suficiente, también se vio un gol de esos que no se repiten en quince años. O dieciséis, por ser más concretos. Porque desde que Zidane metiese su histórico gol de volea en Glasgow en 2002 no se veía nada igual en una Final de Champions League. La rúbrica era de Gareth Bale, que llevaba un minuto en el campo y seguramente ni había tocado el balón aún. Ni había salido a calentar siquiera. Y aun así, dibujó un gol de tijera inimaginable, de dibujos animados. Menos plástico que el de Ronaldo en Turín, pero más importante. Una chilena directa a la Historia para poner en ventaja a los blancos. God Save The Welsh.

Como ya sucedió en Turín, tal gol ejerció de anestesia para el rival, que no supo cómo responder a semejante peso de belleza y contundencia. Y así el Liverpool se fue consumiendo poco a poco. Se sabía que era difícil que le aguantase el físico hasta los minutos finales, pero si le añades además la lesión de Salah, y el guantazo que supuso la remontada de Bale nada más lograr el empate, levantarse de todo a la vez fue imposible ya. De ahí que los Reds poco a poco se fueran difuminando ante el abrumador dominio blanco. Entre Arnold y Karius alargaron la agonía, pero el meta del Liverpool volvió a quedar en evidencia a un tiro lejano de Bale que tampoco fue capaz de despejar.

Quién se lo iba a decir al galés, nombrado mejor jugador del partido con sus dos goles. Máxime cuando se quedó fuera del once de Kiev. Quién se lo iba a decir a Benzema, el más criticado durante toda la temporada. Pero sobre todo, quién se lo iba a decir a Zidane, cuando llegó al Real Madrid hace tres años. Con el galo en el banquillo, el club merengue ha conseguido tres Champions consecutivas, lo que sólo habían logrado antes el Bayern de Beckenbauer, el Ajax de Cruyff y el Real Madrid de las Cinco Copas. Ahora, este Madrid de Zidane marcha por la Historia del fútbol ya sólo detrás de ese equipo merengue de los años 50. Con cuatro Orejonas en cinco años se ha ganado todo el derecho. Ni la Gran Bretaña pudo esta vez con la Armada Invencible.

Borussia Dortmund 1-3 Real Madrid: Bale y Cristiano conducen a la victoria en Dortmund.

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Primera victoria del conjunto blanco en el feudo del Borussia con doblete de un Ronaldo que se reencuentra con el gol en su competición fetiche.

Le ha costado, pero a la séptima fue la vencida. Esas han sido las visitas del Real Madrid al Signal Iduna Park en la máxima competición continental. Hasta ahora, el triunfo se había resistido, con tres empates y tres derrotas en los seis desplazamientos anteriores. La historia ha sido bien distinta en este encuentro, con los pupilos de Zidane destrozando literalmente la zaga germana a base de verticalidad ofensiva y contragolpe. Bale abrió el marcador y Cristiano, con un doblete, sigue engrosando su condición como máximo goleador histórico de la Liga de Campeones.

El choque fue un combate de boxeo, un intercambio de golpes con dos equipos que salieron a buscar el gol y eso suele terminar beneficiando al que más pólvora tiene arriba. Tras un impetuoso inicio del conjunto germano, los de Zidane se encontraron cómodos saliendo al contragolpe y encontrando ingentes espacios con los que desarmar a la frágil retaguardia local. Así, fueron llegando varias ocasiones muy claras del cuadro español: una de Carvajal, otra de Bale tras recibir un gran servicio de Cristiano. Y a la tercera clara llegó la vencida… Fue el propio Carvajal el que metió un gran centro al segundo palo. Arrastró a la defensa del Dortmund Cristiano y Bale, sin dejarla caer, la pone con el interior en la escuadra de la portería teutona.

El Dortmund trató de sobreponerse al mazazo, pero le faltó continuidad al equipo Peter Bosz y no fue capaz de generar excesivas oportunidades. En uno de esos acercamientos se reclamó mano de Sergio Ramos en el interior del área madridista al intentar despejar un remate de Phillip, aunque el colegiado interpretó que no existió voluntariedad. Mientras, el conjunto visitante aprovechaba la más mínima oportunidad para continuar encontrando petróleo en la defensa local. Cristiano dispuso de dos lanzamientos en el tramo final del primer periodo, pero se interpuso Toprak en primera instancia y posteriormente su lanzamiento se marchó lamiendo el palo de la meta defendida por Bürki.

Tras el paso por los vestuarios, la intensidad y las constantes llegadas al área fueron la norma. Tras una gran opción del Dortmund en la que Varane le robó el gol a Aubameyang cuando el africano solo tenía que empujar el balón al fondo de las mallas. Sin embargo, en el enésimo contragolpe madridista, Ronaldo puso tierra de por medio en el marcador y continúa con su idilio con la Liga de Campeones. Bale recibió un gran servicio en profundidad, el galés divisó la llegada en carrera de CR7 y Ronaldo, esta vez, no falló en la definición. Parecía que el conjunto español dejaba al conjunto negro y amarillo contra las cuerdas, pero reaccionaron rápido y Aubameyang acortó distancias tras adelantarse a Sergio Ramos y rematar un centro de Philipp.

El gol dio alas a los germanos. En esos momentos los locales sí creían en una hipotética remontada y Aubameyang ofreció en todo momento sensación de peligro. Fueron minutos de agobio, aunque cada vez que el cuadro merengue armaba alguna contra, se podía vaticinar que antes o después acabaría por llegar el tanto de la sentencia. En una nueva contra, Modric volvió a fulminar a la zaga alemana con su visión de juego y puso el balón sobre la carrera de CR7. El luso fusiló sin contemplaciones al meta helvético para dejar el partido visto para sentencia.

Real Madrid 2-0 Espanyol: Morata y Bale animan el sopor del Bernabéu.

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El galés regresó a los terrenos de juego por la puerta grande, en un encuentro en el que el Espanyol apenas inquietó la portería del Real Madrid.

Zinedine Zidane plantó un once titular con siete cambios respecto al equipo que venció al Nápoles el pasado miércoles en el Santiago Bernabéu. Álvaro Morata partió de inicio en la delantera tras dar descanso a Karim Benzema y Kiko Casilla fue el defensor de la portería.

El Real Madrid comenzó muy activo en ataque, con Cristiano Ronaldo y Morata muy activos. Fue precisamente el jugador español el que tuvo las más claras justo antes de poner el 1-0 en el marcador aprovechando un buen centro de Isco Alarcón desde la derecha.

La noticia estaba en el retorno de Gareth Bale a los terrenos de juego 89 días después de su lesión. El galés entraba en el 71′ por Morata y tan solo un cuarto de hora después ponía el 2-0 en el marcador, aprovechando un pase en profundidad, de nuevo, de Isco.

Con este resultado, el Real Madrid sigue liderando la clasificación de La Liga con 52 puntos y dos partidos menos, mientras que el Espanyol da un paso atrás en su empeño de alcanzar puestos europeos en la tabla.

Real Madrid 3-0 Leganes: Bale pone brillo a un triunfo plano.

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Casi sin esforzarse, el líder se fue al descanso 2-0 con doblete del galés; Modric volvió tras su lesión y Morata sentenció.

Tras rozar el ridículo en Varsovia contra el Legia de aquella ciudad por la Champions League, el Real Madrid volvió a la senda del triunfo ganando como local al Leganés por la jornada número 11 de La Liga. La ‘deuda’ del partido a nivel continental se saldó con tres puntos, pero no con buen juego. Los chicos de Zinedine Zidane necesitaron apenas dos remates a puerta durante la etapa inicial para sentenciar a su vecino rival.

La primera parte fue una sucesión interminable de inútiles avances blancos hasta el minuto 38. El mediodía capitalino mostraba a un conjunto merengue incapaz de lastimar al Leganés, que sin mucho esfuerzo sostenía el cero en su portería. Sin acercarse a Keylor Navas, pero pasándola bien en el Bernabéu. Faltaba muy poco para la posible pitada del público local a su equipo, que no podía doblegar a un rival inferior por donde se lo mire. No había noticias de Cristiano Ronaldo, más allá de una amarilla por protestar, y tampoco de Gareth Bale. Mucho menos de Álvaro Morata, reemplazo de Karim Benzema.

Sin embargo, el Real Madrid se iba a poner en ventaja por mediación de Bale tras un extraordinario pase al hueco de Isco Alarcón. Un destello de calidad del malagueño dejaba solo al galés, que tras sentar a Serantes marcaba el 1-0. También Bale firmaría el 2-0 en la última jugada del período inicial, empujando a la red un balón que Morata -sin querer- dejó muerto en el área tras una falta lanzada por Toni Kroos.

Salvaba Bale un mediodía a medio gas. Apenas dos tiros a puerta para los blancos bastaron para poner tierra de por medio y encaminar un encuentro que amenazaba con complicarse.

En la segunda parte, el equipo de Zidane jugó a placer y el propio Bale contó con algunas ocasiones para seguir marcando, mientras que un fastidioso Ronaldo luchaba para no añadir al Leganés en su particular ‘lista negra’. Sólo cinco clubes se le resistieron al portugués con el Real Madrid, y el conjunto pepinero iba camino de aquello.

Hubo tiempo para que Luka Modric volviera de su lesión, reemplazando a Mateo Kovacic y disputando la última media hora del encuentro. También para el 3-0, obra de Morata por asistencia de Kroos. Sólo faltaba el gol de Ronaldo para que el líder de España cerrara con una sonrisa más amplia la jornada previa al derbi contra al Atlético. Un gol que nunca llegó.

Real Madrid 5-1 Real Sporting de Gijón: Festín de la BBC

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Primera parte aplastante del conjunto blanco con festín de la BBC.  En la segunda Isma López “recortaba” distancias para el Sporting.

El santiago Bernabéu acogía por segunda jornada consecutiva a los suyos rozando el lleno. La ilusión por ver al nuevo Madrid de Zidane se palpaba en el ambiente. El Real Madrid volvía a ilusionar y tenían que volverlo a demostrar. En frente, se encontraban con un Sporting que necesitaba alcanzar su primer triunfo a domicilio tras seis jornadas consecutivas sin conocer victoria como visitante.

El Madrid salió a morder desde el minuto uno. Cerca del cuarto de hora, la BBC ya tenía hechos sus deberes. Primero marcaba Bale, de Cabeza, tras un preciso saque de esquina de Kroos. Acababan de transcurrir dos minutos, cuando Benzema presionaba y se hacía con el esférico para asistir al portugués. El delantero recogía el testigo y, de media vuelta, se marcaba un tanto como sacado de una jugada del “Pro”.  Sólo quedaba el francés por marcar y no se hizo esperar.  A los 12 minutos de juego, Benzema se sacaba de la chistera un magnífico gol acrobático que no dejó indiferente a nadie.

Los blancos disfrutaban sobre el verde y la afición, todavía más. Quién no lo estaba pasando nada bien era el Sporting. Al conjunto de Abelardo se le veía apurado y sin opciones, más que esperar una nueva embestida en su campo. La fiesta blanca seguía y todavía quedaban por caer dos más. De nuevo Cristiano por asistencia de Carvajal. Gran partido del lateral, que estuvo muy participativo en la ofensiva merengue. Y otra vez Benzema. El delantero francés firmaba así su segundo doblete consecutivo.

Sin duda, fue la tarde de la BBC, a la par que accidentada. Primero Bale.  El galés se tuvo que retirar del terreno antes de acabar la primera mitad por molestias en el gemelo derecho. Más que por lesión, por prevención. Y después Benzema. El delantero galo se retiraba tocado cerca del ecuador de la segunda mitad por un golpe con James.

Todo eso ocurría en 45 minutos y  todavía quedaban otros 45 minutos más. Eso irían pensando los rojiblancos de camino a los vestuarios al descanso.

En la segunda mitad, el conjunto blanco perdió intensidad.  El Sporting  salió con otra cara. Lo que deceleró el Madrid, lo empezó a acelerar el cuadro de Gijón. El Sporting empezó a apretar y en el 16 conseguían ver portería. Isma López adelantaba al conjunto asturiano en una de las primeras ocasiones de todo el partido. La tranquilidad de la que disfrutaba Keylor en el primer acto tuvo un atisbo de desaparecer.

El Madrid perdió fuerza y el Sporting también. Así transcurrían los minutos hasta que el colegiado pitó el final del encuentro.

El cuadro madridista se impuso así por 5-1 al Sporting en una primera parte de escándalo, y una segunda sin más.

 

Eibar 0-2 Real Madrid: Bale y Ronaldo firman otro triunfo sin brillo.

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El galés, de cabeza en el primer tiempo, y el portugués, de penalti en el segundo, hacen los goles del equipo de Rafa Benítez en Ipurúa.

El Real Madrid recupera sensaciones en Ipurúa. Los blancos se reencontraron con la victoria después de cosechar dos derrotas consecutivas en liga y suman tres puntos muy importantes que permiten que al menos FC Barcelona y Atlético de Madrid no se distancien más en la tabla clasificatoria. Sin grandes alardes tampoco, el club madrileño sacó adelante un partido complicado y físico ante un Eibar que presionó con mucha intensidad y que dificultó la circulación de balón por parte de los visitantes a lo largo de los noventa minutos de juego.

El conjunto blanco comenzó tratando de mover el juego en el centro del campo, aunque fue complicado para los visitantes poder sorprender a un Eibar bien colocado en el terreno de juego. Se habían cumplido los quince primeros minutos y el Real Madrid no había ensayado un solo remate sobre la portería rival. En ese momento, Cristiano recibió un gran balón en profundidad y se quedó solo ante el portero armero, aunque el luso trató de elevar el cuero sobre la salida de un Riesgo que acabó ganándole la partida en la mejor oportunidad para inaugurar el marcador.

El cuadro madrileño estaba atascado. No era desde luego por falta de intensidad porque el choque se estaba disputando con un alto ritmo. Más bien, se debía a la intensa presión que estaba aplicando el conjunto armero en la zona de tres cuartos y que hacia que la mayoría de los ataques merengues murieran sin consecuencias en la frontal del área. Tampoco renunciaban los de Mendilibar a intentarlo en ataque cuando tenían la oportunidad y el japonés Inui dispuso de una clara ocasión con un lanzamiento que atajó Keylar Navas después de tocar ligeramente en el cuerpo de Carvajal.

El cronómetro avanzaba y el partido pintaba cada vez más complicado para un Madrid poco imaginativo en ataque y sin prácticamente remates sobre la portería rival en su haber. A dos minutos para la conclusión del primer periodo, Modric puso un maravilloso centro al corazón del área y Gareth Bale se adelantó a la defensa para, de cabeza, lograr inaugurar el simultáneo. El galés no marcaba en la competición liguera desde el pasado 29 de agosto, en la segunda jornada del campeonato liguero, cuando anotó un doblete ante el Real Betis.

Tras el paso por los vestuarios, el Eibar siguió plantando cara al conjunto visitante. Iba a ser un partido de lucha, de gran intensidad física y si el Real Madrid quería sacar los tres puntos de Ipurua iba a tener que trabajárselo. Los pupilos de Benítez seguían sin encontrar espacios y sin llegar con fluidez hasta el área rival. Los locales, por su parte, creyeron siempre en la posibilidad de poner las tablas en el marcador y por momentos consiguieron hacer retroceder al conjunto rival.

El resultado era tremendamente corto para los intereses de club de Chamartín. Cristiano dispuso de otro uno contra uno contra Riesgo y tampoco estuvo acertado el luso en esta oportunidad, disparando desviado y malogrando la mejor ocasión para haber podido dejar el choque prácticamente visto para sentencia. Se reclamó algún penalti en el área del Eibar, especialmente en un empujón de David Juncá sobre Cristiano, pero el colegiado señaló la pena máxima en una caída de Lucas Vázquez tremendamente dudosa. CR7 ejecutó con precisión el lanzamiento desde los once metros y dejó totalmente decidido el lance.