Real Madrid 80-86 Khimki: Primer resbalón.

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El Khimki se llevó la victoria con un gran partido de Shved que anotó 20 puntos. Los de Pablo Laso se pusieron por delante en el último cuarto pero los de Georgios Bartzokas pisaron el acelerador con un parcial de 11-0. Doncic tuvo la victoria con un triple que erró y finalmente los blancos consumaron su primera derrota de la temporada.

El Real Madrid perdió el primer partido de la temporada, 80-86, ante un Khimki poderoso que, liderado por Alexey Shved, tuvo las ideas y, sobre todo, el acierto que le faltó al equipo español en un choque que se le torció desde el principio.

Ritmo frenético y con las defensas sin aparecer, así fueron los primeros cinco minutos del partido entre el Real Madrid y el Khimki. El Khimki tomó la iniciativa, 11-15 (min.4) y aunque el equipo madrileño intentó mejorar algo en defensa lo cierto es que no acabó de tomarle el pulso al juego. Doncic pareció un poco bajo de energía, fruto del proceso gripal que ha tenido en los primeros días de la semana, y el Real Madrid cerró el primer cuarto con un 23-25.

La salida del segundo cuarto fue mala de solemnidad para el Real Madrid que aceptó un parcial de 1-8 en el primer minuto y medio, 26-33. Pero lo peor fue que en la reacción tuvo una jugada en la que hasta seis tiros no encontraron aro. La desesperación se apoderó del Real Madrid, con un Anthony Randolph demasiado acelerado y con una falta de ideas generalizadas. Sin triples, porque el equipo acumuló hasta ese momento un 1 de 10, el Madrid se puso demasiado nervioso.

Mientras, el Khimki, con Alexey Shved a la cabeza, iba martilleando el aro rival, con 4 de 9 triples. Anthony Gill, James Anderson y Malcom Thomas demostraron que el poderío económico de los rusos había estado bien invertido con sus fichajes.

El Real Madrid se enredó en sus fallos y con 11 de 27 en tiros de dos (40 por ciento), y 2 de 13 en triples (15%) poco o casi nada pudo hacer ante un rival más fluido en su juego y, sobre todo, más certero con 13 de 18 en tiros de dos (72%) y 4 de 12 en triples (33%).

Lo único que mantuvo al Real Madrid vivo fue la garra porque el marcador llegó a estar en un peligroso 28-40 (min.15.30) y en tres minutos logró un parcial de 9-0 gracias a un fulgor repentino de su defensa, 37-40. Pero la realidad se impuso en el tiempo restante y el Khimki se marchó a los vestuarios con ventaja, 39-45. Sólo Doncic, que fue el autor de los dos únicos triples del Real Madrid, estuvo a su altura habitual.

La salida del tercer acto fue otra cosa. El Real Madrid tuvo las ideas más claras, reorganizó su juego y un triple de Randolph dio la confianza suficiente para conseguir un parcial de 9-2 en los tres primeros minutos y conseguir ponerse por delante en el marcador después de muchos minutos, 48-47.

La reacción rusa no se hizo esperar y en el siguiente minuto y medio el Real Madrid tiró por la borda todo lo que había hecho con un 0-9 que devolvió la ventaja al Khimki, 48-56 (min.24.30). Hasta el final del cuarto el juego se paró bastante por las personales y por las defensas. Lo que no volvió a variar fue la ventaja rusa que llegó al final de este acto con un 59-66.

El Real Madrid perdió los parciales de los tres primeros cuartos y fue consciente de que solo con ganas, coraje y trabajo podría levantar un partido que se puso imposible por momentos. Rudy Fernández, dos triples de Jonas Maciulis y otro más de Facu Campazzo y la defensa de todos, devolvieron al Real Madrid a una exigua ventaja, 69-68 (min.32.30).

Pero en cuanto el Real Madrid intentó sacar la cabeza en el marcador, siempre apareció Shved para cortar de raíz cualquier intento de consolidación. Del 69-68 se pasó a un 69-78 (min. 36), un nuevo parcial de 0-10 en poco más de tres minutos que devolvió al equipo de Pablo Laso a la dura realidad del partido.

En otro arreón de orgullo el equipo madrileño volvió a soñar con un 77-80 a falta de algo más de dos minutos para el final. Pero el partido estaba torcido desde el principio y el Khimki selló (80-86) la primera derrota del Real Madrid esta temporada. Doncic, a veinte segundos para el final, tuvo un lanzamiento liberado desde el triple, pero el balón no quiso entrar.

Tottenham 3-1 Real Madrid: Se alarga el luto.

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El equipo merengue, de riguroso negro en Wembley, sufrió una de las derrotas más deshonrosas en mucho tiempo (3-1). Impotente en todo momento.

El Real Madrid alarga el luto. Lo de Girona no era casual. Tampoco lo de Valencia, Betis y otros tantos partidos en los que los blancos no jugaron a nada. Y ante el Tottenham volvió a quedar demostrado que el equipo de Zidane no está para nada en este arranque de temporada. Es más, en Wembley el Real Madrid sufrió una de las derrotas más deshonrosas en mucho tiempo: 3-1, y sin enterarse completamente de nada. Ni por fútbol, ni por táctica, ni por corazón.

Sólo en minúsculas fases del encuentro, el Real Madrid pareció querer pelear por la victoria. Demasiado pocas. El resto del tiempo, fue persiguiendo sombras en defensa y totalmente cegado en ataque, sin encontrar huecos ni saber por dónde forzarlos siquiera. El Tottenham, mientras tanto, con su trabajado 3-5-2 pareció tener bajo control el partido en todo instante. Marcó el 1-0 antes del descanso en una jugada aprovechando un fuera de juego, como en el partido en el Santiago Bernabéu. La sensación fue que hubiera llegado igualmente siguiendo cualquier otro camino. Y fue el peor desencadenante posible para los visitantes, de riguroso negro, como manda la festividad de Todos Los Santos en España, porque reforzó al Tottenham en su táctica y desquició al Real Madrid.

Al descanso, Zidane optó por cambiar de dibujo y probar un 3-5-2 para igualar los espacios y posiciones con el Tottenham. Más sencillo para sus jugadores. Pero ni con ésas. Dele Alli marcó el 2-0 aprovechándose de un rebote en Sergio Ramos. Y poco después, en el minuto 65, Eriksen anotaba el 3-0 en un contraataque. En la primera parte, a Pochettino se le había lesionado Alderweireld, y aun así, parecía que jugaba con 15 jugadores. Empequeñecieron totalmente a un irreconocible Real Madrid. El resultado era más que merecido, además.

En el último cuarto de hora, Zidane tiró de Borja Mayoral, Marco Asensio y Theo Hernández para revitalizar su once. Aunque fuera por casta, los blancos sacaron la cara en el tramo final. Incluso Cristiano Ronaldo marcó un gol, y hubo alguna que otra ocasión para recortar distancias. Maquillaje, tan sólo. Este Real Madrid no puede camuflarlo más. La crisis se extiende a España, a Europa, al Santiago Bernabéu y a los partidos fuera de casa. Riguroso luto en la Casa Blanca.

GP Mexico: Hamilton Campeón del Mundo tras una carrera loca.

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El inglés y Vettel se tocaron en la salida: Lewis pinchó y el teutón rompió su alerón delantero. El nuevo rey de la F1 y el teutón tuvieron que remontar y Vettel no fue capaz de alcanzar las plazas de cabeza para poder posponer el título del inglés.

Lewis Hamilton conquistó su cuarto título Mundial de Fórmula 1 en el GP de México. Vuelve el rey inglés al trono que dejó el pasado curso tras abdicar ante su ex compañero Nico Rosberg. Ya sin el alemán en pista, este curso tenía a otro teutón como principal rival, Sebastian Vettel, pero el germano tiró todas sus opciones por la borda en una desastrosa gira asiática y en México, necesitaba un milagro para aplazar el alirón de Lewis. Estuvo cerca de producirse, o por lo menos, eso es lo que pensaron los aficionados al principio de carrera, cuando Hamilton, Vettel y Verstappen se pusieron en paralelo en la primera curva y la acción terminaba con el inglés pinchando después de que Vettel le tocara, destrozando su alerón delantero. Esto dejó las cosas de cara para un holandés que no tenía nada que perder y que jugó sus cartas a la perfección para terminar ganando controlando la carrera con facilidad. Pero este domingo, la vista no estaba puesta en cabeza, sino en la remontada de los dos aspirantes al título desde atrás, que terminó con Lewis como nuevo campeón después de sufrir entre el resto de coches de la parrilla, lugar en el que no está acostumbrado a navegar.

Una de las cosas más conocidas de México es el ‘picante’, un sabor especial que a muchos, les genera sudores, calor intenso o incluso una sensación parecida al dolor que para los paladares más valientes, en lugar de sufrimiento, les genera placer. En cierta manera, la carrera de este domingo en el GP de México se hizo suyas todas estas sensaciones y se convirtió en la cita más ‘picante’ del año, con Lewis Hamilton y Sebastian Vettel chocándose en el inicio de carrera en plena lucha por el Mundial. Verstappen y los dos aspirantes al trofeo se colocaron en paralelo en la primera curva, y tras sortear el segundo viraje, el neerlandés se tocó con el germano de Ferrari obligándole a abrir su trazada. Cuando éste volvió al centro, se encontró con Lewis, al que tocó con la parte izquierda de su alerón delantero. El resultado fue un pinchazo para Hamilton y una entrada a box para Vettel para cambiar dicha pieza. El teutón salió por delante en la penúltima posición y Hamilton ocupaba la última consciente de que de acabar así, sería campeón.

Vettel necesitaba acabar como mínimo segundo para seguir con opciones al título y empezó entonces una espectacular remontada a un ritmo frenético. En la vuelta 5 ya era el 16º y alcanzó la novena plaza en apenas 25 vueltas. Hamilton veía como el de Ferrari no cesaba de ganar posiciones mientras él sufría un tremendo tapón de Sainz, que había pinchado al inicio y que terminó abandonando, y Wehrlein. Pasar a dos pilotos que ruedan juntos es una tarea demasiado compleja incluso para un Mercedes, y es lo que le ocurrió a Lewis. Lo contrario que le sucedía a Vettel, que iba ‘cazando’ uno a uno a sus rivales. La progresión del germano se frenó en cuanto sde encontró con la misma problemática que el inglés llegó a la altura de Alonso en la lucha por la octava plaza, al que sólo pudo superar cuando Ericsson paró a boxes.

Magnussen, Pérez, Ocon y Stroll serían las siguientes presas de un Vettel que conducía con el cuchillo entre los dientes, pero la hazaña que buscaba el teutón en el Autódromo Hermanos Rodríguez era de época, y no lo consiguió. Debía quedar segundo y Bottas, escudero de Hamilton, tenía un ritmo suficiente como para defenderse de Raikkonen e impedir que Vettel se acercara a dicha plaza. Valtteri fue el guardián de la posición que convirtió a Hamilton campeón, en las vueltas finales se tocó con Alonso en la pugna por la novena plaza. Saltaron chispas entre el ovetense y el británico, como en los viejos tiempos. Arriesgó demasiado Lewis, posiblemente para terminar la carrera con un mejor sabor de boca y celebrar con la adrenalina por las nubes su cuarto Mundial tras una carrera loca de principio a fin. El asturiano, que decía el sábado que la carrera de este domingo sería un “test” para 2018, ya le empezó a cogerle la medida al coche de Lewis, contra el que quiere luchar el próximo curso en cabeza con un motor Renault que es capaz de lo mejor y lo peor: dejó a Ricciardo, Hartley y Hülkenberg fuera de carrera y dio el triunfo a Max.

GP Malasia: Dovizioso y Ducati mantienen vivo el Mundial.

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Doblete de la marca italiana con Lorenzo 2º y Zarco 3º; Márquez terminó 4º y tendrá que esperar a Valencia con 21 puntos de ventaja.

Tenía que ganar en Malasia y esperar. Y lo hizo. Andrea Dovizioso prolonga la emoción de este espectacular y eterno Campeonato del Mundo de MotoGP 2017. El campeonato, aunque parece decantado, no está cerrado. Marc Márquez mantiene una ventaja de 21 puntos con su cuarta plaza de Sepang. Si quiere ser campeón, Dovi tendrá que repetir hazaña en lo más alto y esperar a un error del de Cervera.

La carrera fue apasionante, no por lo estético, sino por lo emotivo. Zarco salió en cabeza y distanció al resto en más de 1.5 segundos en el primer paso por meta. Lorenzo rodaba segundo, a la caza del galo. Por detrás, Márquez pilotaba tercero, delante de Dovizioso. A mitad de carrera, Lorenzo se acercó y sobrepasó al francés, que vio reducido su ritmo por el desgaste de las gomas blandas. El italiano también superó a Márquez, primero, y después a Zarco.

La tensión se mantenía en todo lo alto. Si Lorenzo ganaba la carrera, el Mundial caería para Honda. Entonces el número 99 cometió un error en la curva de entrada a meta que casi le cuesta una caída. A partir de ahí Dovizioso se puso a liderar, algo que hizo hasta el final de carrera. Jorge Lorenzo admitió no haberlo intentado al 100% para evitar una caída y terminó segundo. Completó el podio malayo un gran Johann Zarco que, además de ser el mejor debutante, se convierte en el mejor piloto no oficial.

Márquez suma 13 puntos importantes para él, que le acercan a una corona que toca con la yema de los dedos. Si Dovizioso no gana en el Circuito Ricardo Tormo, Márquez sería automáticamente campeón. Los cuatro primeros entraron separados por 17 segundos, ya a 29 quedó un Dani Pedrosa que fue 5.º, superando a un Danilo Petrucci que tuvo que salir del pit lane y ejecutó la remontada de la carrera.

Problemas para las Yamaha oficiales: Valentino Rossi y Maverick Viñales terminaron 7º y 9º respectivamente.

GP Estados Unidos: Hamilton deja el Mundial visto para sentencia.

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Lewis logró un triunfo por delante de Vettel y Raikkonen que le acerca al Mundial en México, donde le basta con ser quinto si Vettel gana para lograr la corona.

Lewis Hamilton no defraudó. El inglés vive un momento espectacular de forma y no desaprovechó la ocasión para hundir todavía más a un Vettel que sigue aferrándose al título ya sin esperanzas ni fuerzas. El inglés tuvo que sufrir más de lo esperado para batir al germano, pero consiguió con mucha seguridad su principal objetivo del fin de semana, el triunfo. Lewis no quería ni hablar del título. Ya avisaba en la previa que sólo pensaba en ganar, y lo hizo, preparándose el terreno para una más que posible fiesta en México. El británico se impuso a Vettel, que fue segundo necesitando que Raikkonen, tercero, le dejara pasar tras un fallo garrafal de estrategia de Ferrari, que vio como Mercedes se adjudicaba el Mundial de Constructores a falta de tres carreras por disputarse.

“Prepárense para la pelea”, avisaba el mítico Michael Buffer por megafonía como suele hacer el presentador en los combates de boxeo, y Lewis terminó el GP de Estados Unidos con una victoria que deja casi K.O. a Vettel en la lucha por el campeonato. No obstante, el inglés no pareció salir con los guantes puestos de un inicio, ya que vio como Vettel le pasaba en la salida. El teutón debía apretar para ganar hueco sobre el inglés, pero Hamilton enmendó muy bien su error con un ritmo frenético y atestó el primer ‘derechazo’ a su rival quitándole las pegatinas de su SF70H en sólo 6 giros. A partir de ahí, todo parecía controlado para Lewis, pero Vettel dispondría de un segundo asalto para poner contra las cuerdas al inglés.

Los de Brackley se durmieron en los laureles en el momento de realizar la primera parada de Hamilton y sufrieron más de lo debido por ello. El británico salió del pit lane justo por delante del teutón, que veía como su intento de ‘undercut’ se veía frustrado por muy poco. No faltó el error de Vettel, ya que si no se hubiera salido de la pista instantes antes, cuando estaba apretando al máximo, podía haberle arrebatado la posición a Hamilton. A partir de ahí, Lewis se dedicó a gestionar su ventaja sin problemas para coger ya entre sus manos otro pedacito de título con la esperanza de recuperar el trono que perdió el pasado curso.

Sebastian Vettel se equivocó en la estrategia y realizó una segunda parada en la vuelta 39 cuando era segundo. Ahí, destrozó las pocas opciones que tenía para presionar a Hamilton, ya que el británico y Raikkonen no volverían a parar. Tampoco lo quería hacer Bottas, que tras verse superado al final por el teutón de Ferrari se quedó sin neumáticos y tuvo que realizar su segunda parada. Fue entonces cuando Raikkonen entregó su posición a su compañero para que recuperara una plaza que se había complicado con una mala estrategia.

Vettel había entrado para defenderse del verdadero hombre del día, Max Verstappen, que salía el 17º y llegó a soñar incluso con la segunda posición. El holandés pasó uno a uno a sus rivales a un ritmo frenético y en 11 vueltas ya era sexto. Salir con el neumático súperblando le ayudó con una estrategia más agresiva y terminó la carrera de nuevo con el súperblando para presionar a los Ferrari. Finalmente, pasó a Raikkonen en la última vuelta con un adelantamiento que los aficionados recordarán por mucho tiempo, pero cuando ya estaba esperando para subir al podio, le comunicaron que había quedado cuarto. El holandés fue sancionado con cinco segundos por pasar a Kimi pisando la línea interior de la curva 18, algo que supuso un jarro de agua fría para Max.

Real Madrid 3-0 Eibar: Un triunfo sin luces.

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Oliveira en propia puerta, Asensio y Marcelo marcaron los goles del campeón español en el Bernabéu.

La asignatura pendiente del Real Madrid en esta temporada es ganar en su feudo, en el Santiago Bernabéu. Solo habían ganado al Espanyol en Liga. Y parece que los de Zidane han cogido los libros esta semana y han hincado los codos para revertir la situación. Los tantos de Asensio, Marcelo y de Paulo Oliveira en propia meta dieron la segunda victoria consecutiva de los blancos en casa.

La lección estaba aprendida e Isco estuvo cerca de ser el primero en pasar la prueba segundos después del pitido inicial. Asensio rompió las líneas con su velocidad y asistió al malagueño que, inexplicablemente, no ejecutó la idea que tenía en la cabeza. Isco dibujó con su cuerpo una definición perfecta pero el balón salió más centrado de lo debido encontrando al guardameta Dmitrovic.

El Madrid no volvió a rematar a la puerta armera hasta el gol que abrió el marcador, y ni siquiera fueron los blancos quienes acabaron la jugada. Isco y Asensio se asociaron en un mini-córner y el centro del ‘22’ fue teledirigido al a cabeza de Sergio Ramos, sin embargo, la cabeza de Paulo Oliveira se cruzó por su camino convirtiendo el tanto blanco.

Desde ahí, los merengues fueron un ciclón. Asensio afinó su puntería y, tras un primer intento, voleó un centro de Isco a las mallas. El mallorquín anotó su tercer gol en Liga con bastante fortuna ya que un bote despistó al cancerbero serbio y vio como el esférico pasó muy cerca de sus guantes.

Solo había pasado media hora de partido y Zidane y cía ya habían hecho los deberes. Llegó el momento de Casemiro. El brasileño fue una roca en el centro del campo y se las vio con Charles y Cote, lo que le significó la cartulina amarilla, pero el de Sao Paulo también sabe jugar al fútbol y cerca estuvo de hacer el tercero con un disparo lejano. Por su parte, el Eibar fue tímido en su estancia en el Bernabéu. Un disparo desde el centro del campo de Charles, que quedó en anécdota por su resbalón, y un zapatazo de Cote que lamió el lateral de la red, fue lo más destacado de los armeros en la primera mitad.

La vuelta de vestuarios fue igual que el inicio de partido. Isco Alarcón volvió a verse las caras con Dmitrovic y otra vez fue el portero el vencedor del mano a mano. El siguiente en fallar fue Cristiano. El portugués aprobó el habitual ritual antes del lanzamiento de falta pero la ejecución fue de suspenso ya que mandó el balón a la grada.

Benzema entró a formar parte del juego y fue en ese momento cuando Cristiano volvió a gozar de una nueva ocasión para resarcirse. El ‘7’ no superó a Dmitrovic -el mejor de los guipuzcoanos- en un nuevo mano a mano seguido por el posterior remate muy por encima del larguero del delantero francés. Marcelo y Lucas Vázquez fueron los siguientes cambios de Zidane que entraron por los jugones Isco y Dani Ceballos. Marco Asensio ya llevaba varios minutos en el banquillo.

El partido pudo cambiar minutos antes por un penalti de Casemiro sobre Inui que el colegiado no señaló. El ‘14’ tocó el empeine del japonés en lo que hubiese supuesto su segunda amarilla pero no fue así y el partido siguió su camino. Esa fue casi la única ocasión armera en una segunda parte donde tuvieron el balón más de lo que se pudieron imaginar.

Si alguien necesitaba reivindicarse era Benzema. El francés creó una jugada de otro partido, y es que en este, salvo un caño de Modric al borde del área, pocas florituras se habían visto sobre el césped del Bernabéu. Karim dejó de tacón el balón a Theo que recorrió el carril zurdo hasta que se encontró con Marcelo que tiró una pared de tacón con el ‘9’ y chutó a la red haciendo el tercer tanto.

Cristiano siguió estrellándose contra Dmitrovic en una segunda mitad donde la ansiedad por solo llevar un tanto en su casillero liguero le pudo. Con esta victoria, el Madrid es tercero en la clasificación y vuelve a ganar en su feudo por segunda vez consecutiva. Los de Zidane vuelven a recuperar la confianza en el Santiago Bernabéu.

GP Australia: Un colosal Marquez se lleva un triunfo con sabor a título.

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Tremenda carrera con adelantamientos incesantes que se decantó para el de Honda por delante de Rossi y Viñales; mal día para Dovi (13º).

La mejor carrera del año, y una de las mejores de la década. Tuvo de todo: adelantamientos, estrategia, toques, polémica… Sólo faltó la presencia de Dovizioso en la cabeza. Cuando hay tempestad, sobrevive el más fuerte, y parece que el más fuerte este año es Marc Márquez. No tenía por qué arriesgar, pero una vez más lo hizo y se lleva una victoria que sabe a su cuarto título mundial de Moto GP.

Fue una carrera en grupo. Primero Jack Miller se puso a liderar, Johann Zarco también lo intentó, Valentino Rossi rodó en cabeza y Maverick Viñales probó a cambiar el ritmo. Pero nadie lo consiguió hasta que Márquez lanzó su ataque y, aprovechando los adelantamientos que se produjeron detrás, distanció a sus rivales a dos segundos.

25 puntos que saben a gloria, sumados a la 13ª plaza de Andrea Dovizioso dejan al de Cervera con 33 puntos de ventaja a falta de 50 por disputarse. Viñales queda a 50 puntos, ya sin opciones de campeonato por número de victorias de Márquez. Parece que la corona se decanta y ya tiene un claro favorito. El italiano acabó cuajando una carrera desastrosa, se fue abierto en la curva 1 tras el primer paso por meta en un claro error y se vio relegado a la 20ª plaza. Poco a poco fue remontando posiciones, que no fueron suficientes.

La segunda plaza fue para un Rossi que se mostró exultante. Contactó más de una vez con Zarco y Márquez, y finalmente no pudo alcanzar al catalán y fue segundo. Tercero fue su compañero Viñales, quien no pudo completar su estrategia de atacar en las últimas vueltas al tocarse con Zarco y con Andrea Iannone.

La cuarta plaza fue para el piloto francés que se mostró muy agresivo en cabeza, sin dejarse intimidar por el resto de pilotos, más veteranos que él. La cuarta plaza le asegura ser el mejor debutante del año.

Real Madrid 82-69 CSKA Moscu: Importante y cara victoria del Real Madrid.

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El Real Madrid consiguió una importante y trabajada victoria por 82-69 ante el CSKA Moscú en la segunda jornada de la Euroliga de baloncesto, pero sobre todo muy cara por las lesiones de Ognjen Kuzmic y Anthony Randolph.

Real Madrid y CSKA salieron convencidos de que era un partido grande, importante. Quizás no trascendental por ser sólo la segunda jornada, pero algo más que un partido. De ahí que el control de ambos fuera la nota predominante en los inicios, 11-9 (min.4.30).

Los emparejamientos defensivos ajustaban a cada jugada y el duelo Doncic-Kurbanov, en ambos aros, fue especialmente reñido.

Los ataques no acabaron de arrancar ante el trabajo a destajo de las defensas y por los fallos en las canastas fáciles. Un pequeño tirón al final del cuarto le permitió al Madrid acabar el primer parcial con un 20-15 bastante irreal.

El segundo acto no comenzó bien para el equipo español porque la defensa de los pequeños, Randle y Carroll en este caso, no fue efectiva ante sus pares y el CSKA se acercó tras un parcial de 0-4, 20-19.

No es el equipo ruso un equipo especialmente alto, al contrario, no dispone de un auténtico ‘center’, de una torre como referencia, pero si de pívots rápidos, ágiles, veloces y versátiles, muy al estilo moderno del baloncesto que se impuso en el Eurobasket.

El Madrid, con un corte de equipo más clásico volvió a demostrar que si está acertado en los triples su juego sube como la espuma en todos los aspectos. Dos triples de Carroll y Randle abrieron la espita, 26-19 (min.12).

Poco después (min.13,15) Ognjen Kuzmic se lesionó en la rodilla izquierda y tuvo que ser evacuado de la pista en silla de rueda. El Madrid se agarró entonces al estado de forma de Anthony Randolph para ir abriendo hueco en el marcador (38-28, min.17), aprovechando que los rusos estaban especialmente obtusos en ataque y que sólo Sergio ‘Chacho’ Rodríguez veía aro con cierta nitidez.

El buen trabajo del Madrid bajo tableros y la defensa fueron las claves de una primera mitad que finalizó con 45-33 y que demostró que si el Madrid anota triples (7 de 15) tiene mucho trecho recorrido.

Igualados los rebotes más o menos, 21-25, los 3 de 11 triples del CSKA y las 9-2 asistencias favorables al Madrid acabaron de explicar la diferencia.

El Madrid salió adormecido tras su paso por los vestuarios y aceptó un parcial de 0-6 en los dos primeros minutos de juego, pero en cuanto volvió a tomar el pulso al choque, a la defensa, el juego se ralentizó, se espesó y se colapsó (52-46, min.25.30).

Antes de los cuatro minutos de juego los dos equipos tenían ya cinco personales y los tiros libres ayudaron a ralentizar todavía más el juego.

Clyburn y Higgins, con 9 y 7 puntos en este tercer cuarto, fueron los auténticos quebraderos de cabeza de un Laso que se desesperó con algunas decisiones arbitrales y con la lesión en el hombro derecho de Randolph. El 56-53 final dejó todas las opciones abiertas y al Madrid con dos jugadores, con dos pívots, menos.

El Madrid apretó los dientes ante la adversidad y tuvo la paciencia de mover el balón hasta el límite de la posesión para conseguir, por medio de Rudy y Campazzo, dos triples más que valiosos para volver a tomar aire en el marcador, 67-59 (min.33).

Campazzo tomó las riendas del partido en estos momentos y con su energía, puntos y velocidad contagió a un Madrid que empezó a vislumbrar la victoria, 71-59 (min.34), y sobre todo con el 76-66 a falta de tres minutos.

El equipo ruso no se rindió, pero el Madrid tiró de experiencia y de efectividad y de defensa para conseguir una importante y cara victoria ante el CSKA, 82-69.

Real Madrid 1-1 Tottenham: Empate bajo palos en el Santiago Bernabéu.

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Impresionante actuación de Keylor Navas y Hugo Lloris, que evitaron que hubiera más goles en el coliseo blanco.

Un punto para Real Madrid y Tottenham en un duelo al más puro estilo Champions League. El liderato del grupo en juego a falta de tres jornadas más y ambos conjuntos buscaban los tres puntos que le colocarían en lo alto de la tabla. Comenzó golpeando el Tottenham gracias a un tanto de Varane en propia puerta, pero Cristiano se encargaría de poner el resultado final desde los once metros. Espectacular encuentro realizado por Keylor Navas y Hugo Lloris, claros artífices de que el choque terminara en empate.

Comenzaban bien las cosas para los pupilos de Zinedine Zidane después de una doble ocasión clarísima para que se pudieran adelantar en el marcador. Achraf, que realizó un muy buen partido haciendo la labor de sustituir a Carvajal –tarea nada sencilla-, llegó forzado a línea de fondo para poner un centro al primer palo, donde Cristiano remató directo a la madera. El rechace le cayó a Benzema solo en el punto de penalti con Lloris vencido, pero mandó, de manera últimamente habitual, el esférico desviado. Muchos errores del ariete que le cuestan la mayoría de las críticas por parte de la afición madridista.

El encuentro transcurría con un dominio pasmoso del Real Madrid ante un Tottenham apático que apenas ofrecía peligro durante los primeros minutos en el Santiago Bernabéu. Cristiano volvería a disfrutar de otra ocasión clarísima cuando el crono del colegiado Szymon Marciniak, muy acertado durante los 90 minutos, señalaba el minuto 17. Sin embargo, su remate cruzado se marchó lamiendo la cepa del poste derecho de un Lloris que desesperó sobremanera a los blancos. Dos minutos más tarde aparecía Keylor Navas para evitar el primero de los ingleses después de un testarazo de Kane.

En el momento donde el Tottenham comenzó a disfrutar de algo más el balón llegó a tener acto de presencia un importantísimo Aurier en el carril derecho. Sería gracias a él cuando llegaría el primer tanto de la noche madrileña. Internada por la derecha que centra buscando a un Harry Kane que no logró enchufar un remate de tacón, pero Varane en la cobertura no se esperó el fallo del ariete y termina introduciendo el esférico en su propia portería. Corría el minuto 27.

El Real Madrid, sin embargo, no se vino abajo y sabía de la importancia de lograr devolver la igualada al marcador antes de que el colegiado internacional polaco señalara el camino a los vestuarios. Primero fue Benzema a centro de Achraf, pero no terminó de enganchar correctamente el remate con la testa 10 minutos tras el gol. Fue en el minuto 42 cuando llegó un penalti clarísimo de Aurier sobre Kroos, que llegó hasta la cocina. Cristiano se encargaría de lanzar la pena fatídica con potencia y no perdonó a Lloris.

La situación no parecía moverse después de que los protagonistas de ambas escuadras regresaran tras el tiempo de descanso, aunque con ambos porteros siendo los actores principales de esta magnífica obra. El guardameta francés del Tottenham volvió a dar muestra de su habilidad y detuvo a bocajarro un testarazo de su compatriota: Benzema. El ariete del Real Madrid remató en la frontal del área pequeña, pero Lloris voló de manera instintiva para detener el disparo.

El cancerbero de los Spurs aparecería en dos ocasiones casi consecutivas, minutos 62 y 64, para evitar que Cristiano Ronaldo firmara un nuevo doblete en otra jornada de Champions League. Primero con un lanzamiento muy potente desde la derecha y después tras un jugadón maradoniano del portugués que terminó disparando con la zurda por bajo, donde Lloris pudo estirarse para evitar un auténtico golazo.

El Tottenham despertó entonces en ataque tras haber levantado un muro defensivo prácticamente impenetrable, rechazando cualquier tipo de acercamiento por parte del ataque madridista. Ahora le tocaba el turno a Keylor Navas de brillar bajo una lluvia que se echaba de menos en la capital de España. El cronómetro señalaba los minutos 71 y 73. Primero Harry Kane se quedó solo ante el costarricense, que se estiró por bajo para desviar con la yema de los dedos un gol cantado. Acto seguido se vistió de héroe para rechazar un lanzamiento fortísimo de Eriksen desde la derecha al primer palo. Puro espectáculo, y pura vida.

Comenzaron Zinedine Zidane y Mauricio Pochettino a mover el banquillo tratando de encontrar la solución que resultara eficaz en vistas de poder alzarse con unos tres puntos valiosísimos. Poca incisión tuvieron en el guión del choque. El Real Madrid volvía a hacerse con el control del balón y encerró al Tottenham en su área, donde estaba jugando muy cómodo e hizo ver fácil la tarea defensiva ante las acometidas merengues.

Así las cosas, se terminó señalando el final del encuentro con el 1-1 en el luminoso. Un auténtico partidazo vivido en el Santiago Bernabéu donde ambos equipos se jugaban ser líder de grupo en solitario. De continuar igual en la fase de grupos, el primer puesto se decidirá en Wembley. Una final anticipada en un estadio de ensueño.

Valencia 82-86 Real Madrid: El Real Madrid gana en La Fonteta y sigue invicto.

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16 puntos, 10 asistencias, 7 rebotes y 25 de valoración. La última genialidad de Luka Doncic, clave en el triunfo madridista en la cancha del Valencia.

El Real Madrid se llevó la victoria de la pista del Valencia Basket en un duelo lleno de alternativas en el que si bien fueron Luka Doncic y Anthony Randolph los que sofocaron la revolución que montaron los locales en la segunda parte, fueron tres ‘secundarios’ como Jeff Taylor, Gustavo Ayón y Facundo Campazzo lo que sellaron el triunfo en el último minuto.

El encuentro arrancó intenso desde el inicio, como si no hubiera acabado aún la final de la liga que ambos equipos disputaron la pasada campaña. Pablo Laso decidió tratar de agobiar desde el inicio al conjunto valenciano situando a Taylor sobre Erick Green su gran referencia anotadora y lo consiguió.

Pero, paradójicamente, no le fue bien pues ‘obligó’ al resto de jugadores del Valencia Basket a involucrarse más en los ataques e hizo a su rival más peligroso. Ese juego coral y el control del rebote, con una buena labor de Will Thomas, permitió a los locales seguir el ritmo anotador de los madrileños liderado por un activo Ayón e incluso ponerse por delante (18-17, m.10).

La aparición de Doncic cambió el guión. Nueve puntos casi seguidos suyos dieron confianza al Real Madrid y aunque el ímpetu de Alberto Abalde y la reaparición de Green, más cómodo defendido por el debutante Randle, permitió al Valencia Basket resistir, la iniciativa volvió a ser del conjunto visitante.

Aunque el esloveno se refugió en el banquillo, el nervio de Campazzo la extendió hasta el descanso y eso que el choque se fue a los vestuarios con un triple de Joan Sastre sobre la bocina (39-43, m.20).

Bajo la batuta de Doncic, el Real Madrid mantuvo el control unos minutos pero al sentarse en el banquillo el partido enloqueció. El apabullante control del rebote compensó la falta de acierto local y permitió al Valencia estrechar el marcador. Y cuando se encadenaron una antideportiva de Ayón y una técnica a Laso por protestar, Doornekamp y Pleiss le pusieron por delante (58-53, m.29).

Volvió el esloveno y volvió a funcionar el conjunto visitante que, con ocho puntos seguidos de Randolph, se metió en el choque y puso nervioso al Valencia Basket. En unos minutos de una impresionante inspiración, el interior estadounidense asestó un duro golpe a su rival.

Pero los locales no se arrugaron. Con cuatro triples casi seguidos castigaron el poco movimiento de la defensa visitante y se pusieron por delante. Pero en el minuto decisivo, un triple desde la esquina de Jeff Taylor, un robo de Gustavo Ayón y una ‘bomba’ de Campazzo, sentenciaron el choque.