GP Singapur: Hamilton hunde un poco más a Vettel.

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El inglés, más líder tras imponerse a Verstappen (2º) y al teutón (3º).

Lewis Hamilton va lanzado hacia el título. El inglés pasó momentos muy críticos este curso, pero todo ha cambiado en esta segunda vuelta de campeonato. Parecía que Ferrari, con un gran coche y un Vettel con mucha hambre de victorias, podían acabar con el dominio del británico y de Mercedes. Pero como siempre, el vigente campeón se rehizo as lo grande. Si algo caracteriza al británico es su capacidad para hacerse fuerte en los momentos difíciles, sacando su mejor versión para conquistar sus metas. Y en Singapur dio otro ejemplo de ello. Lo hizo con la pole del sábado, imponiéndose a la teórica superioridad de Ferrari. Y en un circuito urbano como el de Marina Bay, la posición de privilegio en el arranque es casi garantía de éxito.

Le faltaba redondear la faena con otro recital en carrera, y lo hizo el domingo con otra exhibición, sin ningún error. Esa es la principal diferencia entre él y Vettel. Mientras los italianos y el teutón no cesan de acumular fallos, Lewis va haciéndose grande y acercándose al título con los errores ajenos. Y Singapur fue testigo de otro más, con Vettel finalizando en la tercera posición tras otra mala estrategia con la que perdieron la segunda plaza con Verstappen. Con su segundo triunfo consecutivo, Lewis aumentó de 30 a 40 puntos su ventaja sobre ‘Seb’ en la lucha por un título que cada vez tiene más cerca.

Si el sábado Vettel aseguraba no haber podido luchar por la pole debido al tráfico que se encontró en pista, error del equipo por hacer entrar al germano en mal momento a pista, el domingo, los cálculos volvieron a ser erróneos en el muro italiano. Eso fue lo que arruinó todas las opciones de un Vettel que esta vez protagonizó un gran arranque. El alemán salía tercero, por la zona buena, y arrancó como una exhalación a por Max. Lo intentó en la curva 1, pero ante el correoso holandés, prefirió no arriesgar para esperar su momento. Cocinó el adelantamiento a la perfección, demostrando haber aprendido la lección de Monza, y pasó a Max tras pillarle la aspiración y frenar más tarde en la curva 7 para ir a la caza de Hamilton.

En cabeza, los pilotos empezaron la carrera gestionando los neumáticos a un ritmo lento y el primero en atacar fue el que más claro lo tenía, Lewis HamiltonVettel trató de contestar en dicho momento sorprendiendo con una parada en la vuelta 15 en busca del undercut sobre el de Stevenage. Pero cometieron un doble error. Pusieron el ultrablando y éste no funcionó correctamente y tampoco parecía que les permitiría llegar hasta el final. Y para colmo, no calcularon que saldrían detrás de Pérez, que acabaría taponando al germano en sus primeras vueltas, en aquellas que debía tratar de aprovechar su neumático para atacar a Lwis. El inglés, iba tranquilo hacia el triunfo. Se defendía en la vuelta posterior entrando a boxes y colocando el blando. Él sí que podía pensar en acabar la carrera sin volver a parar. Y a partir de ahí, la carrera debía ser coser y cantar para el vigente campeón.

Mientras, Vettel se seguía hundiendo. El mal rendimiento del neumático y el tapón de Pérez hacía que Verstappen completara un ‘overcut’ sobre el germano en su parada a boxes, saliendo rueda con rueda con el teutón de la calle de boxes para recuperar la segunda posición de inicio.

Con todo el trabajo encarrilado, Hamilton estuvo a punto de ver como todo se podía ir al traste por culpa de los doblados. En la vuelta 38 perdió mucho tiempo debido a una lucha encarnizada entre Grosjean Sirotkin que hizo que Verstappen le recuperar 4 segundos y se enganchara a su alerón trasero. Pese a las banderas azules, el de Williams y el de Haas hicieron oídos sordos y Hamilton pasó muchos apuros. Pero de nuevo, supo resolver la situación a la perfección, usando a uno de los doblados como escudo pasándolo en una curva para así volver a tomar ventaja sobre un Max que veía como había desaprovechado su gran ocasión de triunfar bajo la noche de Singapur. Tan sólo la salida de un Safety Car podía complicarle más las cosas, pero todo se desarrolló con normalidad y ello permitió a Lewis dirigirse hacia el triunfo gestionando a la perfección su ‘colchón’ de 3 segundos sobre Max.

Más allá de la salida y el problema de los doblados, la carrera fue una pura procesión y la principal lucha era por la cuarta posición que finalmente logró Bottas por delante de Raikkonen (5º) y Ricciardo (6º).

Athletic Bilbao 1-1 Real Madrid: Isco evita la debacle mayor en San Mamés.

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El equipo blanco empata en La Catedral y pierde el coliderato que compartía con el Barcelona.

El Real Madrid no pudo pasar del empate contra el Athletic Club de Bilbao en un partido en el que fue de menos a más pero en el que nunca marcó las diferencias como para llevarse los tres puntos que hubiesen facilitado que compartiera el liderato de La Liga con el Barça. Así las cosas, el equipo dirigido por Lopetegui se deja los primeros puntos de la temporada en el curso liguero a escasos días de recibir a la Roma en el Santiago Bernabéu, en el que será el estreno de una nueva edición de la Champions League.

Berizzo dibujó desde el inicio un plan que no hizo sentirse cómodo a un Real Madrid que tenía problemas a la hora de sacar el balón jugado desde atrás gracias a la alta e insistente presión que realizaban jugadores como Raúl García y como Muniain. Al equipo blanco le costó llegar a campo contrario, con un excelente trabajo desde lo táctico de Dani García, un pulmón que tapó en todo momento a Luka Modric. Ni Bale, especialmente desaparecido en el primer periodo, ni Marco Asensio encontraron la forma de destacar en la zona central del terreno de juego, donde el Athletic siempre tuvo superioridad numérica con respecto a su contrincante.

En el vaivén de intercambios de ocasiones acabó por reinar ‘Los Leones’, que aprovecharon una tibia presión de Gareth Bale para atacar el costado derecho. Óscar de Marcos rompió por el lado de Marcelo explotando la escasa oposición de sus contrarios y puso un balón al área que entre Williams y Muniain acabaron por marcar en boca de gol, siendo el de la Chantrea el último en tocar el balón en una jugada en la que participaron en la construcción hasta nueve jugadores distintos con once pases previos al gol en apenas 26 segundos.

La diana de Muniain precipitó el juego de un cuadro merengue con excesivas prisas y escasas ideas. No es buen cóctel para cambiar el guion de un partido que jugaba en su contra. Por pasajes del partido perdió confianza en su plan, se rindió a la repetida imprecisión y terminaron por plantear un partido de ida y vuelta que satisfacía más la propuesta del Athletic.

El reloj acabó por pesar al equipo de Lezama, que acusó el cansancio como consecuencia del disciplinado trabajo que realizaron durante la primera hora de partido. Las coberturas ya no llegaban a tiempo y se empezaron a abrir los primeros huecos que explotó Gareth Bale. En la primera ocasión que el galés tuvo la oportunidad de correr a campo a través puso un balón al punto de penalti con su pierna derecha que remató a gol Isco Alarcón, que tan solo llevaba dos minutos en el campo tras la sustitución de un gris Luka Modric.

Berizzo, consciente del cansancio acumulado de sus jugadores, midió los esfuerzos y oxigenó al equipo con cambios que reforzaron la zona medular y que buscaban amarrar el empate. El equipo blanco no tocó corneta en una recta final marcada por las tarjetas amarillas que mostró González González y que rompieron cualquier intento de remontada.

Djokovic se hace aún más grande en Nueva York.

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El serbio cerrará 2018 con dos Grand Slam en Wimbledon y el US Open.

Nueva York reunió el domingo a dos raquetas que ya habían conquistado sus dominios, dos jugadores que habían levantado al cielo estadounidense el trofeo que acredita al campeón del US Open. Si bien Juan Martín del Potro fue el primero en hacerlo en 2009, Novak Djokovic lo consiguió en dos ocasiones más en 2011 y 2015. Y en 2018 añadió una tercera tras imponerse por 6-3, 7-6(4) y 6-3, en tres horas y 16 minutos.

Llegaba con la confianza de haber ido de menos a más en la última quincena, así como de haber confirmado que había vuelto a escena levantando la corona de Wimbledon. Casi dos meses después de aquel 15 de Julio en Londres, el serbio se consolida en Flushing Meadows sumando el Grand Slam número 14 de su carrera e igualando a Pete Sampras en la clasificación histórica.

Djokovic se encuentra ya en el tercer escalón por detrás de los 17 de Rafael Nadal, campeón este curso en Roland Garros, y los 20 de Roger Federer, que estrenó la temporada de Grand Slams en el Open Australia. Eso sí, este curso ganó el pulso al español y el suizo, siendo el único jugador que logra dos coronas de esta categoría este año.

El head to head se decantaba del lado del jugador nacido en Belgrado hace 31 años, ganador en 14 de los 18 enfrentamientos que habían disputado previamente. Y la Final en la Arthur Ashe no fue una excepción, a pesar de que Del Potro dejó todo para tratar de cambiar el signo de una historia escrita en su contra la mayoría de las veces.

Agresivo desde el fondo, tirando con la muñeca suelta y con potencia, sin renunciar a intercambios largos, el argentino fue asegurando su servicio. Si el de Tandil aseguró el 90% de primeros saques, el balcánico se quedó en un 80%. Así fue hasta que el serbio apretó las clavijas al resto, defendiendo cada uno de los misiles que llegaban desde el otro lado de la red.

Djokovic fue capaz de levantar un 40-0 a favor de su rival para obligarle a correr, a jugar intercambios de más de diez golpes y acabar forzando más errores de la cuenta en la figura de Del Potro (11 no forzados). Así llegó el primer break en la primera oportunidad (5-3). Y a continuación, cerró el primer set con su servicio (6-3) tras 44 minutos.

Lejos de conformarse con la ventaja inicial, el serbio continuó agresivo desde el fondo de la pista, manteniendo un esquema claro: castigar la zona de revés de Del Potro. Además, logró minimizar el daño que su rival podía generar con el saque. No obstante, en el primer juego del segundo set fabricó dos oportunidades más de quiebre de las que el argentino pudo escapar.

Sin embargo, la tercera opción de break no la dejó pasar. Djokovic volvió a tomar la iniciativa en el segundo set restando dentro 18 de los 20 primeros puntos que encaró. Con este nivel de intensidad se hizo con tres de los primeros cuatro juegos (3-1). Del Potro tenía que remar contracorriente, si quería que su rival no se acercase peligrosamente al título.

El argentino lo dejó todo sobre la pista para que así no fuese. Reaccionó y encontró las dos primeras opciones de break del partido. Si bien la primera no pudo aprovecharla con un passing paralelo lejos de la línea de fondo, una derecha al pasillo de Djokovic dejó el marcador en 3-3. Del Potro elevó el nivel y se hizo más fuerte desde ambos lados, logrando winners con la derecha y el revés a dos manos hasta doblar los winners de la primera manga (17-6).

Tanto apretó Del Potro que exigió como nunca a Djokovic, lo llevó al límite en un eterno juego de más de 20 minutos, 8 deuces y 3 puntos de break que no pudo convertir (4-4). A pesar de la insistencia del argentino, el desenlace del segundo parcial se decidió en un tie-break con múltiples alternativas, donde el serbio terminó asegurando el set con solidez en los últimos puntos (7-4).

No poder igualar el partido, a pesar de haber hecho méritos para conseguirlo afectó al de Tandil. Después de más de dos horas de lucha, de vaciarse en cada golpe y haber llevado al límite a un rival en una versión sublime, el marcador no era condescendiente con su esfuerzo. Y el apagón emocional lo acabó pagando. En el cuarto juego llegó un nuevo aguijonazo de Djokovic en forma de break (3-1).

Pero si algo no se puede cuestionar a Del Potro es su capacidad de lucha, que volvió a aparecer sobre la Arthur Ashe para recuperar el quiebre de inmediato (3-3). El guion trazado era idéntico al de segundo parcial. El argentino estaba dispuesto a dar guerra hasta la última bola. Hasta que el serbio decidió que había llegado el momento de decir basta, de sentenciar el duelo con un último break (4/7 en total).

“Quiero agradecer a mi equipo, a todos los que me ayudaron a volver a estar en este lugar, a mis amigos, a toda la gente que me apoyó y a toda Argentina que sentí la energía”, señaló Del Potro durante la ceremonia de entrega de trofeos. “A veces uno puedo ganar o perder un torneo, pero el amor de toda la gente vale lo mismo que esa copa y ya la tengo. Hoy me llevo el cariño de todos ustedes”.

Djokovic sumó el Grand Slam número 50 para el Big Four en las últimas 55 ediciones disputadas. La racha se inició cuando Nadal conquistó Roland Garros en 2005. Desde entonces el propio Nadal ha conseguido 17 títulos, Federer 16, Djokovic 14 y Murray 3.

GP San Marino: Dovi asalta la carrera más estratégica del año en Misano.

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Lorenzo cayó en persecución del italiano, dejando a Márquez (2º) aumentar su ventaja que ya es de 67 puntos; Rossi acabó 7º.

Probablemente, Andrea Dovizioso no fuera el principal favorito para la victoria. Todo el mundo sabía que estaba entre ellos, pero no parecía tener un ritmo tan superior al resto. “Hicimos todo perfecto”, confesaba tras la carrera un italiano que salió bien, remontó y apretó cuando tocaba. Se coloca segundo del campeonato a 67 puntos de un Marc Márquez que aumenta su ventaja al comando del mundial por 6ª carrera consecutiva tras la prueba más estratégica de la temporada.

Tres hombres rondaron las posiciones de cabeza. El ritmo fue exigente desde el principio y Dovi, Márquez y Jorge Lorenzo se escaparon. El balear lideraba seguido por su compañero y el piloto de Honda. Dovi pasó al ataque y, mientras los españoles se molestaban, logró dos segundos de margen que le permitieron jugar con la ventaja en las últimas vueltas para lograr su tercera victoria del año, igualando con Lorenzo. Ducati suma ahora tres victorias consecutivas, algo que no lograba desde 2008 (Casey Stoner ganó en Gran Bretaña, Holanda y Alemania).

El mallorquín intentó alcanzar al 04, pero se fue al suelo en el intento, a falta de dos vueltas. Pudo volver a pista, pero ya era demasiado tarde y cerró la carrera en 17ª posición, sin sumar ningún punto, algo que le coloca en cuarta posición del campeonato a 24 puntos de la segunda posición.

Así, Márquez aprovechó el error de su compatriota para seguir sumando y acariciar un título que tiene cada vez más cerca, sin haberse bajado el podio en las últimas 6 carreras. En el cajón le acompañó Cal Crutchlow, que logra segundo podio del año, y da un zarpazo en la lucha por ser el mejor piloto independiente. Aprovechó  la décima posición de Johann Zarco y la undécima de Danilo Petrucci para colocarse como mejor satélite.

La cuarta plaza quedó para un gran Álex Rins. El piloto del Team Suzuki alterna grandes actuaciones con abandonos y caídas: esta vez tocó ‘la de arena’. ‘La de cal’ volvió a ser para las Yamaha: Maverick Viñales se quedó una vez más fuera del podio con la quinta plaza y Valentino Rossi acabó séptimo. La sexta plaza se la llevó un meritorio Dani Pedrosa.

Del Potro vuelve a la Final del US Open.

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Superó al vigente campeón Nadal para avanzar a su segunda Final de Grand Slam.

Juan Martín del Potro regresa a una Final de Grand Slam en el US Open, precisamente en el mismo escenario donde levantó el primer título de esta categoría hace nueve temporadas. El argentino logró su billete para la última ronda en Flushing Meadows, después de que Rafael Nadal dijese basta tras dos horas de partido cuando el marcador estaba 7-6(3), 6-2.

El español venía arrastrando durante la última semana problemas en la rodilla derecha y ya había necesitado asistencia en su partido de tercera ronda frente a Karen Khachanov. Después de un torneo en el que necesitó 15 horas y 54 minutos para llegar hasta Semifinal, más tiempo que nunca antes en su carrera, el físico no le permitió seguir compitiendo en Nueva York.

Se trata de la segunda retirada de la temporada. La primera se remonta al Open Australia (p. ante Marin Cilic), además de la del viernes ante Del Potro en el US Open. “Odio retirarme”, aseguró el español unos minutos después de salir de la pista en la sala de prensa.

El N° 3 del Ranking ATP rompió una racha de tres derrotas consecutivas ante el español en Grand Slam, después de caer en la Semifinal el pasado curso en Nueva York, en la Semifinal de Roland Garros y en los Cuartos de Final de Wimbledon. Levantó su primera corona de Grand Slam en el US Open 2009 y el domingo peleará por reeditar el éxito que firmó entonces.

Después de un titánico primer set que se prolongó durante 70 minutos, las alternativas se sucedieron en el marcador. Pero desde muy pronto Nadal sintió un pinchazo en la rodilla con 2-2, 15-0. Apenas veinte minutos de partido y el manacorense ya estaba lastrado. Con 4-3 pidió la asistencia del fisioterapeuta, que le proporcionó un vendaje que se retiró él mismo dos juegos más tarde.

Por el camino, tanto Nadal como Del Potro se intercambiaron dos breaks para decidir la manga en el tie-break. El argentino, agresivo en sus tiros de fondo, y el español sin la chispa para poder defenderlos y apoyarse en sus tiros de ataque, acabó cerrando el desempate de su lado.

Con 2-1 en el segundo parcial, Nadal pidió nuevamente la asistencia del fisioterapeuta. Y esta vez tras un tiempo médico, su participación en el partido empezó a ponerse en duda. Cada vez con peor movilidad y más dudas acabó estrechando la mano a su rival al final del segundo set.

Nadal también puede con el descaro de Thiem.

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El español avanza a Semifinal del US Open donde le espera Del Potro.

Probablemente sea difícil plantear una propuesta mejor que la que Dominic Thiem presentó en los Cuartos de Final del US Open para tratar de derrocar al vigente campeón Rafael Nadal. Desborde desde el revés y potencia con la derecha fueron los argumentos contra los que tuvo que combatir el número uno del mundo, que lejos de intimidarse acabó remontando por 0-6, 6-4, 7-5, 6-7(4), 7-6(5).

En otra cálida noche neoyorquina donde el termómetro coqueteó con los 30 grados y el porcentaje de humedad estuvo cerca del 70%, el español fue de menos a más. Le costó entrar en el partido, mientras su rival no tuvo piedad en pasarle por encima. Hasta que despertó. Hasta que después de cuatro horas y 49 minutos apagó los destellos de Thiem para hacerlos propios y abrirse paso en Semifinal.

Nadal se presenta entre los cuatro mejores en Flushing Meadows por séptima vez en su carrera desde que se estrenó en esa ronda hace diez años. Además, eleva a once las victorias consecutivas en la pista dura del Grand Slam estadouniense desde que inició su camino a su tercer título el pasado curso.

Este martes Thiem saltó a la pista tocado con una varita. Prácticamente sin margen de error (sólo 2 no forzados) y con un total de 13 golpes ganadores, la mayoría desde el lado del revés, desmontó al número uno del mundo en apenas 24 minutos. El austriaco triplicó los puntos del primer set 24-7 para endosarle un 0-6 a Nadal, algo que nadie conseguía desde que Philipp Kohlschreiber lo hizo en Miami 2017.

Eso sí, en territorio Grand Slam para encontrar un set con este resultado en contra del español hay que remontarse hasta el Open Australia 2015, cuando en los Cuartos de Final Tomas Berdych consiguió firmar un 0-6. También en la Final de Wimbledon 2006 lo hizo Roger Federer, mientras que Andy Roddick fue el primero en hacerlo en la segunda ronda del US Open 2004.

La puesta en escena impecable de Thiem con el primer servicio (7/7) fue diluyéndose a medida que avanzó la segunda manga. No obstante, sus números de éxito se redujeron hasta el 67%, lo que aprovechó Nadal para encontrar sus primeras opciones al resto. Además, en el séptimo juego del encuentro firmó su primer juego con el servicio en blanco (4-3) y uno más tarde convirtió su primer break (5-3).

Con actitud y piernas había logrado sofocar el torbellino que se levantó al otro lado de la red durante la primera hora. Sin embargo, Thiem no había dicho la última palabra y de inmediato devolvió el quiebre (5-4), castigando con el revés, el mismo golpe que con un error había concedido la ventaja a Nadal previamente.

Sin autoridad de los servicios, el manacorense aprovechó para volver a romper el saque del austriaco (6-4) y al grito de un “¡Vamos!” que retumbó en la Arthur Ashe celebró con su palco que había entrado de lleno en el partido. De esta manera, todo quedaba igualado.

El partido elevó la intensidad y ni Nadal ni Thiem estaban dispuesto a regalar un milímetro. Si el N° 9 del mundo trazaba una diagonal perfecta con el revés a una mano, el principal favorito en Nueva York respondía con otro a dos manos dibujando la misma trayectoria. El duelo tomó tintes épicos, cuando el austriaco sacó con 5-4 para cerrar el set, tras quebrar al balear.

Pero cuando el corazón se acelera, en la hora de los valientes, Nadal no tiene rival. Se hizo grande al resto, primero para devolver el break (5-5) y luego para terminar cumpliendo su amenaza con tres juegos consecutivos (7-5). Un error incomprensible en la volea de Thiem concedió la tercera oportunidad en forma de punto de set que el español no perdonó para adelantarse por primera vez en el encuentro.

El inicio del cuarto set llevó al español a remar de nuevo a contracorriente. En el tercer juego, Thiem aprovechó su segunda opción de break para adelantarse otra vez 1-3. El N° 1 del Ranking ATP trató de recuperar la distancia en el sexto juego, pero el austriaco se defendió en dos ocasiones para que su rival no lograse quebrarle (3-4). Y sólo un juego más tarde no pudo retrasar lo inevitable. Nadal sumó un quiebre más (4-4) y el tie-break decidió del lado de Thiem (7-4).

La épica estaba llamada a sobrevolar la pista central del US Open en el quinto set. Más que nunca tanto Nadal como Thiem se aferraron a los servicios y con uñas y dientes defendieron conservar sus saques. El austriaco fue incluso capaz de salvar cinco puntos de break. Una vez más el tie-break fue el juez y esta vez la balanza se decantó del lado de Nadal. Un remate lejos de la línea de fondo fue la sentencia.

En Semifinal Nadal se medirá ante uno de sus grandes rivales esta temporada, Juan Martín del Potro. El argentino, que ha ascendido este año a la posición más alta de su carrera (N° 3), ha perdido sus últimos tres encuentros consecutivos ante el español, todos en Grand Slams (Semifinal US Open 2017, Semifinal Roland Garros 2018 y Cuartos de Final Wimbledon 2018).

Nadal sofoca la rebelión de Basilashvili.

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El N° 1 continúa la defensa del título y ya pisa los Cuartos de Final.

El Estadio Arthur Ashe dio la bienvenida el domingo a una nueva jornada con una puesta en escena del vigente campeón Rafael Nadal, en la que supo reinventarse a lo largo del partido. El español se presentó en Cuartos de Final del US Open, después de superar a Nikoloz Basilashvili por 6-3, 6-3, 6-7(6) y 6-4, en tres horas y 19 minutos.

A pesar de que el manacorense había arrasado a su rival en Octavos de Final hace apenas un año en Roland Garros (sólo cedió un juego), Basilashvili llegaba después de haber apartado al cabeza de serie N° 18 Jack Sock. El americano era uno de sus potenciales rivales en Octavos de Final, pero el georgiano lo evitó.

Ya desde los primeros minutos del encuentro quedó claro que no iba a ser un paseo para el tres veces ganador del US Open. No obstante, hasta el 3-3, Nadal sólo pudo ganar un punto al resto (1/13). Eso sí, en el octavo juego aprovechó su segunda opción de break para asestar un golpe al marcador (5-3). Y a continuación con su saque cerró por 6-3.

La autoridad del español continuó al inicio del segundo set. Toda la seguridad de Bashilashvili con el servicio se esfumó una vez más en el primer juego cuando Nadal quebró por segunda vez para escaparse (2-0). Cinco juegos consecutivos fueron una ventaja demasiado amplia para el N° 1 del mundo.

Incluso cuando el georgiano apretó al resto colocándose con tres ventajas que le dieron la posibilidad para devolver el break con 2-1, el manacorense las fue salvando una a una. Con un 81% de puntos ganados con el primer saque amarró también el segundo parcial, tras otro nuevo quiebre (6-3).

Con tenis control, apretando el acelerador cuando era necesario, Nadal iba manejando el partido sin aparentes problemas. E incluso cuando se despistó con su servicio tuvo la capacidad para volver de inmediato.

En el inicio del tercer set Basilashvili convirtió un break en su cuarta oportunidad para colocarse 2-1 y saque. Pero el español reaccionó al resto para igualar 2-2. Los saques se impusieron hasta el final del set y el tie-break decidió la balanza por 8-6. Un balance de 23 winners y 17 no forzados fueron el espejo de la agresividad del georgiano en cada tiro.

Pero Nadal apenas tardó en sofocar el intento de rebelión de su rival. Tal y como ocurrió en el segundo set, arrancó con una ventaja de 2-0 aunque tampoco pudo cerrarle la puerta a su rival para siempre. Basilashvili volvió a rescatar la diferencia para ponerse 3-3, antes de que el español acelerara definitivamente hacia la victoria.

En Cuartos de Final Nadal se enfrentará por cuarta vez esta temporada a Dominic Thiem. Y por primera vez, después de diez partidos en el head to head (7-3 para el español) se medirán en pista dura.

Por octava vez en su carrera, el español accede a los Cuartos de Final del US Open. Las últimas cuatro veces que lo ha hecho se ha presentado en la final (2010, 2011, 2013 y 2017). ¿Se repetirá también en 2018?

GP Italia: Hamilton pega el golpe del año en Monza.

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El inglés, que salía tercero, tocó a Vettel en la primera vuelta y el germano tuvo que remontar desde atrás.

Carrera épica y triunfo de auténtico campeón. Lo que hizo Hamilton el domingo en Monza sólo está a la altura de unos cuantos elegidos. Un auténtico espectáculo. “Es normal, lleva el mejor coche”, han reiterado muchos aficionados a la F1 durante los años precedentes. Pero ese argumento ya no sirve para nada. Ferrari tiene el mejor monoplaza, más regular en todo tipo de pistas y un motor que ya es más veloz que el de las ‘flechas de plata’. Ferrari tiene el coche campeón (debería serlo en condiciones normales). Pero el campeón pilota un Mercedes. Y ese es el mayor problema de los de MaranelloHamilton lo demostró en Monza con una auténtica exhibición con todo en contra, un triunfo espectacular con el que vuelve a aumentar su ventaja en el Mundial sobre Vettel tras una cita en la que la moral del germano quedó igual de tocada que su vehículo después de que Lewis le rompiera el alerón en la primera vuelta. Nada que achacarle al inglés pese a las quejas del germano. Hamilton dio un gran paso en tierra hostil para acercarse a cantar ‘jaque’ al que aspira a quitarle la corona. Pero rey, sólo hay uno. Y con su victoria demostró que sigue ocupando el trono con todo el mérito. Raikkonen fue segundo, con Bottas tercero y Vettel en cuarta posición tras una gran remontada.

Todo parecía escrito para que Ferrari completara un doblete en su casa y que Vettel recortara puntos respecto a Hamilton en la lucha por el título. Con un coche mejor, con la primera fila con los dos coches rojos, todo estaba de cara para los italianos y para ‘Seb’’. Pero si algo tiene un campeón como Hamilton es que nunca se rinde. Tras ser abucheado durante todo el fin de semana, consciente de que lo tenía muy difícil para ganar. Entre silbidos y mucha presión de los ‘tifosi’, habló en pista saliendo desde la tercera posición con una salida espectacular.

Kimi salió bien, tapando el interior de la curva para defenderse de su compañero Sebastian Vettel y Hamilton se benefició de dicha lucha para ir al ataque.El de Stevenage olió la sangre de su rival y fue a la ‘caza’ sin pensarlo dos veces. En plena pelea por el Mundial, consciente de que un toque le podía complicar mucho las cosas, lo arriesgó todo y le salió de maravilla. Cogió el rebufo de Vettel en la recta posterior a la primera chicane, y en la segunda, en la Variante della Roggia, el británico hizo el adelantamiento del año.

Mientras Vettel dudaba en si atacar a Kimi, Hamilton fue a por todas por el exterior y, con el coche por delante de Vettel, tomó por el interior la siguiente curva, la de salida. En dicha acción, el inglés tocó a Vettel y el germano se llevó la peor parte. No sólo perdía la posición, sino que dañaba el alerón delantero e hizo un trompo que le dejaba en la cola del pelotón. De luchar por el triunfo y el Mundial, a las últimas plazas.

El germano tuvo que entrar a boxes y salió de nuevo bajo el régimen de Safety Car en la penúltima posición, con otro trocito de Mundial perdido en detrimento de Lewis, que quería más.

Empezó entonces una tremenda batalla entre Hamilton y Raikkonen por el triunfo. Pero en ella, Lewis contaba con la ayuda de su escudero y eso ayudó en la perfecta aunque arriesgada estrategia de Mercedes. Hamilton lo intentó en pista. Encendido tras pasar Vettel, en la resalida logró un espectacular adelantamiento sobre Raikkonen a rebufo del finlandés, pero esta vez, Kimi no sólo sacó el escudo sino que también su espada y le devolvió la jugada en la chicane.

Entonces, entró en juego el muro. Mercedes hizo el ‘teatrillo’ sacando a sus mecánicos al pit lane para fingir que Hamilton pararía, y Ferrari picó el anzuelo. Paró con su número 7 mientras Hamilton seguía en pista. “Es hora del hammer time”, le decían a Lewis por radio, y éste respondió con una vuelta rápida. Parecía que la jugada maestra de Mercedes saldría bien, pero Raikkonen salió a pista encendido y sus tiempos le dejaban en primera posición de nuevo cuando Hamilton paraba. Pero no estaba todo acabado. La idea de Mercedes iba mucho más allá, habían planificado una carrera a largo plazo. Y en ese plan estaba Bottas.

El de Nastola hizo de tapón de su compatriota, aguantando 39 vueltas con el neumático súperblando de inicio. Eso arruinaba su carrera, pero estaba ayudando a Lewis, que iba con el cuchillo entre los dientes recortando décima a décima la desventaja con Kimi. Mercedes estaba sacrificando a su peón para que su rey venciera. Y así fue. Le prepararon un perfecto bocadillo a Raikkonen y Hamilton terminó pasando al de Ferrari en la vuelta 45 en la primera chicane.

De nuevo, por el exterior, como hizo con Vettel. Aunque aquí Kimi fue limpio, evitó el toque, reconociendo la superioridad de Lewis Mercedes. Ganaron con todo en contra. Y con victorias así es como se ganan los títulos.

Real Madrid 4-1 Leganes: Karim Benzema se sienta en el trono blanco.

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Tremendo juego del conjunto merengue para quedarse con los tres puntos y casi mantener el liderato antes del parón internacional.

Varias noticias que destacar en el encuentro que ha enfrentado al Real Madrid y al Leganés en el Santiago Bernabéu. Todo comenzó con el cambio en la portería, puesto que Keylor Navas partió desde el banquillo para que Thibaut Courtois pudiera estrenarse en el feudo madridista con la elástica blanca. Poco trabajo para el belga, pero eficiente salvo en un penalti que, en la mayoría de los casos, depende de la suerte. Julen Lopetegui también optó por devolverle la titularidad a Luka Modric por primera vez desde su regreso de la selección. Bale abrió la lata en la fiesta Blanca en el Santiago Bernabéu. Carrillo empató de un penalti cometido por Casemiro. Benzema marcó los dos siguientes -provocando que haya conseguido anotar a los 33 equipos a los que se ha enfrentado en LaLiga- y Ramos cerró con otra pena máxima ganada por Asensio. El Leganés apenas tuvo ocasiones de poner en peligro el resultado.

El dominio del conjunto dirigido por Julen Lopetegui fue latente y protagonista durante todas las facetas de un partido que solo tenía un nombre: el del Real Madrid. Avisó Asensio con un remate por encima de Cuéllar que se marchó rozando el larguero. No tardó mucho el cuadro blanco en adelantarse en el marcador. El reloj marcaba el minuto 17 cuando Carvajal puso con la cabeza un pase medido al punto de penalti, donde Gareth Bale, más listo que nadie, enganchó completamente solo con la derecha un remate que no pudo repeler Cuéllar. Sin embargo, las pretensiones del Real Madrid parecían verse amenazadas después de que, tan solo siete minutos después, Casemiro cometiera un claro penalti sobre Eraso. Carrillo fue el encargado de probar a Courtois en su primera acción decisiva en el Santiago Bernabéu, pero el argentino le ganó la partida. A partir de ahí, los de Julen Lopetegui se durmieron momentáneamente, aunque Benzema tuvo con una volea la oportunidad de poner el 2-1 en el marcador a falta de escasos minutos para el final del primer tiempo. Cuéllar, con una gran parada, lo evitó.

Tras el paso por vestuarios, el Real Madrid salió más que enchufado ante un Leganés que no fue capaz de ver por dónde le venían los golpes. Llegó el segundo en el minuto 48 después de que el VAR diera por válido un tanto que, previamente, había anulado el colegiado por una falta inexistente de Benzema. El francés remató de cabeza en un forcejeo con un defensor un centro de Asensio. Pase medido y testarazo impecable para el 2-1. El rodillo comenzó a circular solo era cuestión de tiempo que el resultado fuera aumentando su diferencia. A punto estuvo Toni Kroos de hacerlo en el 58 tras un precioso remate de volea que se marchó lamiendo la cepa del poste. No tardó Karim Benzema en firmar su doblete, tan solo tres minutos después. Jugada combinativa preciosa en la frontal del área que acaba con una pared con Luka Modric y el ariete galo se encargó de rematar cruzado pegado a la madera, imposible para Cuéllar. El Leganés, completamente vencido, apenas pudo resistir las ofensivas del Real Madrid. Con tal ventaja, Asensio quiso hacer más daño y provocó un nuevo penalti tras los dos cometidos durante la jornada anterior en Gerona. Sergio Ramos, de nuevo, materializó la pena máxima en el minuto 66.

Así las cosas, la escuadra capitalina decidió mantener la posesión y buscando más tantos con el paso de los minutos, pero el resultado no volvió a moverse y el árbitro del partido pitó el final. La superioridad del Real Madrid de Julen Lopetegui en estas tres primeras jornadas de LaLiga es más que evidente, un gran nivel que esperarán no disminuya tras el parón internacional. De esta manera, el Santiago Bernabéu ha sido testigo de un gran fútbol. El regreso de la cuarta jornada liguera se tornará, sin duda, interesante para la Casa Blanca.

Girona 1-4 Real Madrid: Remontada blanca en Montilivi.

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Los merengues remontan con dos claros penaltis y golean tras una gran segunda mitad de Asensio. Ramos, Bale y Benzema (2), los tantos.

Montilivi recibía por segunda vez en su historia al Real Madrid. El campeón de Europa regresaba al campo donde comenzó su debacle liguera el curso pasado ante un Girona muy renovado.

Eusebio Sacristán siguió apostando por el joven Pedro Porro en el lateral derecho aunque no pudo contar de inicio con Stuani. En los blancos, Lopetegui mantuvo a Keylor en la portería y dejó a los finalistas del Mundial (Varane y Modric) en el banquillo.

 El Girona comenzó con ganas y aprovechó la inerte posesión merengue para hacer daño a la contra. La velocidad de Portu, Lozano y Borja García inquietó a la zaga blanca en varias ocasiones. Isco perdonó un remate franco en el minuto 15 y el Girona respondió marcando el 1-0. Borja García aprovechó un rechazo dentro del área, tumbó a Keylor con un amago y colocó el esférico en la escuadra.

El Madrid acusó el golpe y no reaccionó hasta pasada la media hora. Fue en el último cuarto de hora cuando los madrileños aprovecharon el bajón físico de los catalanes. Ramos avisó con dos cabezazos peligrosos pero el gol del camero no llegaría de cabeza sino de penalti. Un remate de Isco fue repelido por Bono pero le cayó a Asensio, que fue derribado dentro del área. Sergio Ramos no se puso nervioso y anotó con un lanzamiento de panenka con el que puso la igualada en el marcador antes del descanso (minuto 39).

Después del tiempo de descanso el Real Madrid salió a la búsqueda del segundo gol. Bale avisó con una bonita volea a los 50 minutos y Asensio protagonizó otra nueva internada para forzar otro penalti en el 52. La ingenua patada de Pere Pons la transformó Benzema en el 1-2.

El Girona acusó el tanto visitante y el Madrid aprovechó la buena ola para sentenciar el partido. Isco encontró con un gran pase al espacio a Bale, que no perdonó para aprovechar su arrancada y marcar el tercero (1-3).

Con el partido sentenciado el Madrid jugó sus mejores minutos y confirmó el gran entendimiento de su tridente de ataque. Asensio fue el hombre más destacado aunque fue Bale el que asistió a Benzema, que fusiló en el área pequeña para macar el 1-4 con el que finalizó el encuentro. Segunda victoria del Real Madrid en Liga, que se pone líder.