Djokovic corona su cuarto título de Wimbledon.

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El serbio levanta en Londres su 13ª copa de Grand Slam.

Novak Djokovic levantó este domingo sobre la hierba de Wimbledon su 13er título de Grand Slam, remarcando su regreso al más alto nivel. El serbio venció al sudafricano Kevin Anderson por 6-2, 6-2, 7-6(3) en dos horas y 17 minutos para conquistar su cuarta copa en el All England Club, un hito de dimensiones históricas en la capital británica.

El tenista de Belgrado se convierte así en el cuarto jugador capaz de la Era Abierta (desde 1968) de levantar en al menos cuatro ocasiones el trofeo individual de Wimbledon, siguiendo los pasos de Bjorn Borg (5), Pete Sampras (7) y Roger Federer (8).

En una jornada de cielos despejados e intenso calor sobre Londres, ideal para el jugador directo y sin contemplaciones, el inicio no pudo ser más prometedor para el jugador serbio. Ante uno de los sacadores más formidables del ATP World Tour y bajo unas condiciones que favorecían esa velocidad de pelota, Djokovic encontró bien pronto la ranura de las dudas.

El balcánico quebró a Anderson en el primer juego del partido, marcando mentalmente la batalla antes de romper a sudar. Al dominar el juego desde el fondo de pista y acorralar a Kevin en puntos de revés a revés, una suerte que domina como pocos, Novak dibujó una primera manga de control en la que arrebató dos turnos de servicio a su rival.

Tras alcanzar la final rondando el 70% de puntos jugados con primer saque, Anderson vio caer la cifra hasta el 45% durante la manga inicial, una oportunidad que Djokovic abrazó con ambas manos para marcar diferencias amplias en el arranque del partido.

El jugador de Johannesburgo, asistido brevemente en su brazo derecho por el fisioterapeuta, buscó la reacción en un partido de ritmo frenético. Pero la velocidad de respuesta de Djokovic fue un arma afilada de principio a fin. Como en la primera manga, Novak quebró en el primer juego y pronto montó una ventaja de dos roturas (4-1), anulando cualquier atisbo de amenaza al otro lado de la red. Si el partido pedía velocidad de decisiones, Novak firmó una clase maestra al resto. El serbio aprovechó sus primeras cuatro oportunidades de rotura para dejar el partido casi sentenciado.

El mensaje sobre el césped fue claro: Anderson había perdido el servicio en 11 ocasiones en sus seis partidos previos en Londres. En algo menos de dos mangas, Djokovic fue capaz de hacerle saltar por los aires hasta cuatro turnos de saque. En una actuación clínica al resto, Novak firmó un 100% de efectividad (4/4) con una pelota de rotura entre las manos.

La autopista hacia la copa parecía un camino visible para Djokovic, admirado con veneración por la grada de la Centre Court. Sin embargo, el serbio se enzarzó en el set más igualado de la final ante Anderson, disputando una batalla de resistencia cuando el sudafricano elevó su nivel de saque. El duelo se equilibró de tal forma que Anderson cuestionó el dominio de Djokovic, forzado a levantar hasta cinco pelotas de set en el tramo final de la manga.

Tras dos dobles faltas cometidas en sendas situaciones de iguales con 4-5, el balcánico se situó sobre cuerda muy fina en Londres. Y la sangre fría llegó en el momento justo. Levantó la primera bola de set en un intercambio de vértigo, dejando una derecha en la línea antes de cerrar el punto con cautela en la red. Después, y con una poderosa derecha cruzada, evitó que Anderson apretase primero el gatillo.

Lejos de cejar en su empeño, Anderson llegó a generar otras tres pelotas de set con 5-6 – incluyendo un 15-40 que cortó el aire en Londres. En un juego de 12 puntos, la supervivencia de Djokovic se hizo patente para salvar cada situación camino del desempate. El balcánico logró mostrar una frialdad total ante el riesgo, haciendo que Anderson se estrellase ante una pared siempre que tuvo la rotura a un punto de distancia (0/7).

Tras sobrevivir a una presión infernal, y demostrando su amplia experiencia en situaciones límite, el serbio dominó por 7-3 el tiebreak para coronarse campeón ante la grada de Londres.

La victoria en Wimbledon sirve como trampolín para un Djokovic en ascenso. El serbio pasará del N° 21 al N° 10 mundial el lunes, firmando su regreso al Top 10 del Ranking ATP por primera vez desde noviembre de 2017.

Djokovic sobrevive a Nadal y pisa la Final.

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El serbio buscará su cuarta corona en el All England Club.

En una reanudación para la historia, Novak Djokovic encontró la fórmula para abrirse paso hasta su quinta Final de Wimbledon. El serbio, tres veces campeón en el All England Club, desmontó por 6-4, 3-6, 7-6(9), 3-6 y 10-8 en cinco horas y 17 minutos al español Rafael Nadal hasta avanzar a su 22ª final de Grand Slam, la primera de la categoría desde la temporada 2016. La cita del domingo ante el sudafricano Kevin Anderson es una consecuencia al esfuerzo del serbio, una reacción completada en condiciones atípicas sobre el verde inglés.

Aunque el sábado amaneció despejado y con más de 20 grados, el partido se mantuvo con la esencia del viernes: competir en la Centre Court con el techo sellado. La situación era clara en la reanudación: Djokovic manejaba dos mangas a uno a Nadal por un puesto en la Final de Londres.

Sin margen de error al regresar a pista, Nadal fue puesto a prueba sin piedad. El español atravesó un primer turno de servicio de 18 puntos, levantando dos pelotas de rotura antes de respirar. En un ambiente cargado de presión, el balear logró superar la reválida hasta montar un 3-0 sobre el balcánico, que reaccionó de inmediato para colocar el 3-3 en el marcador. Si la igualdad fue notable el viernes, la reanudación marcó un guión muy parecido.

En un partido donde remar a contracorriente fue ley, Nadal volvió a remangarse para desafiar a su rival. El español se plantó sobre la línea, zarandeó al serbio en el fondo y se hizo con los últimos tres juegos del set para igualar la batalla. La manera de alcanzar la manga definitiva fue todo un mensaje: levantó un 0-40, conectó un ace para sellar el set y acudió al banquillo sin dejar de apretar el puño.

Con la Final de un Grand Slam a un set de distancia, la mente fue un golpe de primer orden sobre el césped. Nadal y Djokovic se montaron en un ritmo notable al servicio, conservando sus turnos hasta el 3-3 con la calma de los elegidos. Si Novak dejó volar el revés para abrir la pista, Nadal empleó su saque zurdo hasta despejar cualquier duda.

La cercanía del abismo llevó el partido al límite al ambos lados de la red. El español levantó una pelota de rotura con 3-4 de manera heroica: anuló la amenaza con una dejada, y después cerró el juego con una derecha junto a la valla. Si el duelo pidió supervivencia, el balear respondió con hechuras. Tras el riesgo, la oportunidad: Nadal se situó con 4-4 15-40 sobre el servicio de Djokovic, valiente para levantar ambas opciones permitir siquiera el resto. Desde entonces ya no hubo tregua. Con el agua al cuello surgió una versión total de Nadal, que levantó un agónico 0-30 con la frialdad del hielo: tres servicios no devueltos por Djokovic y un ace colocaron el 5-5 en el marcador.

Como si de un combate de boxeo se tratara, el duelo apiló una montaña de asaltos. Djokovic resistió desde la lona, llegando a levantar tres pelotas de rotura en un juego de 16 puntos hasta situar el 8-7. En un delirio total, Nadal levantó la primera pelota de partido con una dejada que congeló Londres y mandó a Djokovic al césped. Una batalla en la que el balcánico asestó el golpe final, cerrando el duelo con 10-8 en el luminoso.

La cita por la historia esta servida: Djokovic buscará el domingo su 13ª copa individual de Grand Slam en el All England Club, un escenario clave durante su carrera para tomar la cima del ATP World Tour. El serbio, que entrará de lleno en la lucha por acceder a las ATP Finals en caso de coronar Londres, batalla por seguir construyendo su leyenda en el olimpo del deporte.

Nadal tumba a Del Potro en un partido para el recuerdo.

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El español firma su sexta Semifinal de Wimbledon.

La fortaleza de Rafael Nadal se hizo visible ante todos en la Centre Court. El español batalló este miercoles hasta vencer por 7-5, 6-7(7), 4-6, 6-4, 6-4 en cuatro horas y 48 minutos al argentino Juan Martín del Potro y alcanzar su sexta Semifinal de Wimbledon – la 28ª semifinal de Grand Slam de su carrera. En un partido para el recuerdo, el balear firmó un ejemplo de convencimiento antes de citarse el viernes con el serbio Novak Djokovic por una plaza en la Final.

El N° 1 mundial se impuso en un partido de vértigo, con dos jugadores dispuestos a librar una batalla de puro corazón. Los cambios de ritmo de Juan Martín, insistente con el revés cortado y definitivo con la derecha, tuvieron respuesta en el ímpetu de Nadal, con los reflejos afilados desde el primer punto para frenar la propuesta de su adversario.

La primera manga fue un aviso evidente. Español y argentino volaron sobre el césped sin concederse una opción de rotura en los siete primeros juegos, dejando presente la igualdad que coparía el choque. En un arranque de ocasiones contadas, Nadal se fue ajustando a la dureza en el golpe del argentino. El español, que ganó el 80% de los puntos con su primer saque, también sacó los dientes en sus últimos dos turnos al resto: primero avisó con 4-3, 15-40 antes de cumplir su amenaza en la devolución con 5-4 cuando Del Potro trataba de forzar el desempate.

Lejos de encontrar una tregua, el partido mantuvo la intensidad inicial. Del Potro siguió abrasando la pista con pelota marcando un ritmo total al partido. Ninguno de los ocho primeros juegos de la manga alcanzó siquiera una situación de iguales y, ejerciendo presión con un juego totalmente profundo, Juan Martín provocó el pestañeo de Rafa para colocarse con 5-4. Como ocurriera en las tres roturas previas recibidas en el torneo, y demostrando una capacidad de reacción total, Nadal devolvió el break en el siguiente game (5-5). Un golpe moral que el español estuvo a punto de culminar en el desempate. El dos veces campeón dispuso de cuatro pelotas de set, incluyendo una triple opción con 6-3, antes de que Del Potro resistiera contra todo y lanzase una derecha cruzada sobre la línea para igualar el encuentro.

Con una Semifinal de Grand Slam como destino la lucha fue de poder a poder. El tercer parcial fue el más vertiginoso hasta entonces, con el juego más firme de Juan Martín en el partido. El argentino se liberó tras superar una situación límite y atravesó un parcial con las curvas justas. Impidió que Nadal generase una opción de quiebre y, con la única pelota de rotura de todo el set, rompió en blanco a Nadal para tomar la tercera manga y situarse con el control del partido.

Ante una situación adversidad apareció la fe de Nadal, convencido a los pies de la montaña. El español se mantuvo en pista con la seguridad de un cerrojo, adelantó su posición al resto como nunca antes y encontró el titubeo en Del Potro. Dos tropiezos en el quinto juego costaron caros al argentino, que observó desde el suelo cómo Nadal colocaba el 3-2 y se abría una autopista hacia el equilibro en el partido. Así, y con la caída del sol amenazando en Londres, con un enérgico revés cruzado mandó Rafa el encuentro a la manga definitiva.

El momento de la verdad fue no apto para cardíacos. Ambos jugadores fueron más allá del límite y los ejemplos fueron bien claros. Primero, el graderío coreó una volea ganadora en plancha de Del Potro, que terminó tendido sobre el césped exhausto por el esfuerzo. Después, y superando lo anterior, Londres se asombró al ver a Nadal saltando la valla hasta acabar entre los espectadores de la primera fila. Un juego desbordado con el destino del partido en el canto de una moneda.

En un frenesí repleto de tensión y resbalones por doquier, Nadal puso un extra al encuentro. El golpe asestado en el quinto juego, con un revés cruzado colosal para certificar la rotura (3-2), fue un anticipo del desenlace en Londres. El español resistió a la amenaza constante de Juan Martín, levantó dos pelotas de rotura en el sexto juego y hasta tres en el octavo, sudando sangre para firmar el 6-4 y avanzar siete años después a Semifinal de Wimbledon. Una batalla fue culminada pero queda la más grande de todas: dos encuentros por delante para soñar con la copa.

Nadal subraya su grandeza en Wimbledon.

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El español vuelve a Cuartos de Final siete años después.
 Rafael Nadal ha regresado a los Cuartos de Final de Wimbledon siete años después, mostrando una voluntad absoluta por volver a domar el césped del All England Club. El campeón de 2008 y 2010 desbordó este lunes al checo Jiri Vesely por 6-3, 6-3 y 6-4 situándose entre los ocho más fuertes del Grand Slam londinense y remarcando su capacidad de juego en la capital británica.

Tras firmar una primera semana impecable sin ceder un set, el balear saltó a la Centre Court dispuesto a mantener el orden. Un objetivo siempre exigente por lo vertiginoso de la hierba. La magnitud del rival y del escenario compusieron un reto imponente para Vesely, presente por vez primera sobre la pista principal de Wimbledon.

El checo ha pisado la segunda semana de Wimbledon en dos de las últimas tres temporadas, y las razones se hicieron visibles bien pronto en Londres. Con una planta de 1.98m, el poderío de su servicio y la fortaleza de sus golpes hicieron que Nadal lidiara en un partido de reflejos y velocidad de piernas desde el inicio.

El balear aceptó el guión del encuentro y salió al césped con las piernas activadas. La contundencia de Vesely con el cuerpo aún fresco hizo que Nadal afrontara una dificultad extra al inicio del encuentro, poniendo en juego menos de la mitad de los puntos al resto (43%) en la primera manga. No obstante, el español aprovechó su única pelota de rotura para colocar el 3-1 y marcar las diferencias necesarias en el set. Un parcial que dominó con un 93% de puntos ganados con primer saque.

Con el marcador a favor y manteniendo a raya al adversario, Nadal se dispuso a asestar un golpazo al encuentro. El instante llegó con 2-2 en el marcador, un juego que el mallorquín coloreó con virtudes de devolución, conectando un passing shot y un impecable resto directo para inclinar de su lado la manga. El español nunca miró atrás y volvió a coronar otra manga sin encarar una pelota de quiebre, demostrando un ritmo inaccesible sobre el césped.

La concentración del español se mantuvo granítica en la tercera manga, donde terminó de dar forma a la victoria. Ni siquiera entregar el servicio con 2-2 frenó el ímpetu del español, que reaccionó de inmediato para devolver el golpe (3-3) y cerrar psicológicamente el encuentro. Una demostración de fortaleza para lograr el triunfo sobre la hierba de Londres, donde acumula hasta cinco finales a lo largo de su carrera.

Su triunfo fue un ejemplo de adaptación a los requisitos del césped, dominando los tiempos hasta cerrar con éxito 11 de sus 12 acercamientos a la red. Así, y sumando más rodaje sobre la superficie, Nadal firmó su 16ª victoria consecutiva en el circuito para presentarse con una inercia sin par en las rondas decisivas de Wimbledon.

El español disputará los Cuartos de Final de Wimbledon ante Juan Martín del Potro.

Federer logra su octavo Wimbledon.

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El suizo eleva a 19 el récord de títulos de Grand Slam.

Desafiar a la historia. Una vez más. Roger Federer amplió aún más su leyenda. En el All England Club, escenario de sus más especiales logros, el suizo alzó su octavo Wimbledon y su Grand Slam número 19. El partido para la historia se estiró por una hora y 41 minutos y terminó con un 6-3, 6-1 y 6-4 en el marcador.

El suizo se convierte en el primer hombre capaz de ganar ocho Wimbledon en la Era Abierta, distanciándose de Pete Sampras y sus siete coronas. No sólo eso. Se convierte también a los 35 años y 342 días en el hombre de más edad en ganar Wimbledon en la Era Abierta.

Y eso que el No. 5 del Ranking ATP tuvo que afrontar una opción de break en contra en el cuarto juego del encuentro, cuando sacaba para igualar a 2 el primer set (1-2, 30-40). Sin embargo, fue el propio Federer el que asestó el primer golpe con un quiebre de inmediato (3-2). Con un 82% de puntos con su primer servicio no dio más opciones al croata en el set.

A partir de entonces el suizo soltó la muñeca y, tal y como lo ha hecho a lo largo de las dos semanas, controló de principio a fin. Marcó el tiempo del partido, dominó con el servicio, disfrutó con el revés y mandó con la derecha. En apenas una hora, Federer ya mandaba 6-3, 6-1, mientras Cilic buscaba de manera agónica sacudirse la presión de un rival que conoce las medidas de la Centre Court al milímetro.

El helvético, que no cedió un solo set en esta edición de Wimbledon, cierra otra gira sobre hierba impecable. Además de levantar su octava corona en el All England Club, sumó en el Open de Halle su noveno título, para terminar la temporada sobre el verde con un récord de 12 victorias en 13 partidos. Sólo una derrota en Stuttgart (p. con Tommy Haas) luce en su registro desde su regreso el pasado mes de junio.

En la tercera manga, Cilic elevó su nivel de agresividad con 7 subidas a la red. Sin embargo, Federer contuvo cualquier intento de remontada. El ocho veces campeón de Wimbledon terminó con 23 golpes ganadores y un 81% de puntos con el primer saque.

“Es mágico. No puedo creérmelo aún. Es demasiado. Es increíble poder conseguir estos límites. No estaba seguro si estaría de nuevo en una final después del pasado año, especialmente tras las duras derrotas con Novak [Djokovic] en 2014 y 2015. Pero mantuvo la fe. Aquí estoy con el octavo título. Es fantástico”

Esta es la quinta vez en la historia en la que Federer y Rafael Nadal se han dividido los tres primeros Grand Slams del año: 2006, 2007, 2009 y 2010.

Campeón del Abierto de Australia (v. a Nadal), Indian Wells (v. a Wawrinka), Miami (v. a Nadal), Halle (v. a Zverev) y Wimbledon, Federer ascenderá hasta el tercer puesto del Ranking ATP cuando se actualice la clasificación.

Federer vuelve a la Final de Wimbledon.

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El suizo venció a Tomas Berdych en Semifinal y luchará con Marin Cilic por ganar el octavo título de su carrera en el torneo.

Roger Federer sigue encantando sin necesidad de desgatarse. Este viernes, aunque por primera vez en dos semanas pasó la barrera de las dos horas de juego (2h18m), superó 7-6(4), 7-6(4), 6-4 al checo Tomas Berdych para alcanzar su undécima Final en Wimbledon y ganar el partido No. 90 de su carrera en el torneo. El suizo llega a 26 sets adjudicados de manera consecutiva contando también los partidos del ATP 500 de Halle que conquistó antes del tercer Grand Slam del año.

Tal vez fue el encuentro menos cómodo de Federer en dos semanas: abanicó bolas, intentó sorprender con drops que no tocaron la red, se reprochó en voz alta en varios fallos. De hecho llegó por primera vez a 20 errores no forzados (cometió 15 en 2R ante Dusan Lajovic). Pero esa incomodidad no le impidió mandar en la mayoría de los puntos ni tampoco deleitar al público con sus golpes fantásticos. En total se apuntó 53 tiros ganadores.

Habrían sido más, también habría errado menos, si Tomas Berdych no hubiera representado la gran amenaza que fue este viernes, fastidiando al suizo con su potencia (conectó 9 aces y 31 winners), también exigiéndolo a que usara todo su repertorio para vencerlo. Por eso todos los sets se definieron por pequeños detalles.

Después de una ruptura por cada lado en la primera manga, el tie-break se desequilibró por un error no forzado de derecha del checo en el 4/3. En la segunda manga volvieron al desempate luego de tres break points sin convertir y en el 1-1 fue un tiro ganador de revés de Federer el que marcó el primer mini quiebre, definitivo para encaminarse a la victoria.

En el último set, el tercer cabeza de serie rompió la paridad quebrando por segunda vez en el partido. En el séptimo juego se aprovechó de tres errores rivales y una volea ganadora. Y esta vez, a diferencia de la primera manga, sí pudo sostener la ventaja para evitar el desempate y quedarse con el triunfo No. 19 ante Tomas Berdych. Para así sacar revancha de la derrota en los Cuartos de Final de Wimbledon 2010.

Con esta victoria (la No. 1,110 de su carrera), el suizo se convierte en el segundo jugador más veterano (35 años y 342 días) en alcanzar una final de Wimbledon, tras Ken Rosewall que fue subcampeón en 1974 (con 39 años y 246 días). Además, luego de superar por octava vez consecutiva a Berdych, vuelve más inalcanzable su récord en clasificaciones a finales del torneo, con 11 en total, y también de Grand Slams, con 29.

En la siguiente ronda medirá a Marin Cilic, contra el que tiene récord positivo de 6-1. Los dos últimos duelos entre ambos han sido clave en la confrontación. En los Cuartos de Final de Wimbledon 2016, el suizo remontó un 0-2 en sets y salvó tres match points, mientras que el croata se impuso en la Semifinal del US Open 2014 antes de ganar su único título de Grand Slam. Quien gane este domingo, se llevará un cheque de £2.2m.

Federer, que busca su octava corona en Wimbledon y la No. 19 en Grand Slams, deberá ser campeón para pasar a Stan Wawrinka y Novak Djokovic, y así aparecer el próximo lunes como el nuevo No. 3 del Ranking ATP. Además, quedaría a 1,205 puntos del No. 1 Andy Murray y con muchas posibilidad de desbancarlo teniendo en cuenta que no defiende puntos hasta el final de temporada.

Federer pone la directa en Wimbledon.

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El siete veces campeón supera a Raonic y avanza a semifinales.

En su partido 100 en Wimbledon fue sencillamente imparable. Roger Federer firmó una actuación impecable en los Cuartos de Final de Wimbledon al superar por 6-4, 6-2 y 7-6(4) al finalista de la pasada edición, Milos Raonic, en hora y 58 minutos de encuentro.

Federer avanza así a sus semifinales No. 12 en el All England Club, lo que le deja en primera posición histórica por delante de Jimmy Connors (11). El jugador de Basilea también extiende su récord de semifinales en Grand Slam, que asciende ahora a 42.

El suizo, superlativo en todas las facetas del juego, enlaza así una racha de ocho victorias consecutivas ante rivales miembros del Top 10. No cae ante un rival entre los diez mejores del mundo desde las semifinales de Wimbledon de la pasada edición, donde precisamente perdió ante el canadiense.

Federer conectó un total de 46 golpes ganadores y tan sólo cometió 9 errores no forzados en un duelo en el que salvó las cinco ocasiones de break que enfrentó y además logró lo más complicado: romper el poderoso servicio de Raonic. Hasta en tres ocasiones (una en el primer set y dos en el segundo).

Con 35 años y 342 días, Federer se convierte también en el segundo jugador de más edad en alcanzar las semifinales de Wimbledon en la Era Open por detrás de Ken Rosewall en 1974 (con 39 años y 246 días acabó como finalista).

El objetivo sigue siendo el mismo para el suizo: ser el primer hombre en la historia en ganar ocho títulos de Wimbledon. ¿Lo logrará?

Muller sorprende a Nadal en un duelo épico.

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El luxemburgués se impone 15-13 en el quinto set en Londres.

La sensación de enfrentar una fuerza incontrolable se hace palpable como en pocas situaciones al observar a Gilles Muller competir sobre hierba. El luxemburgués, arropado por un formidable primer servicio y una variedad idónea para dominar la superficie más rápida del circuito, continuó atrayendo miradas entre los muros del All England Club.

A sus 34 años, el número 26 del Ranking ATP firmó sobre la Court 1 de Londres la victoria más notable de su carrera al derrotar por 6-3, 6-4, 3-6, 4-6 y 15-13 a Rafael Nadal en un duelo para el recuerdo, accediendo por primera vez en su vida a los cuartos de final de Wimbledon. El luxemburgués, que rompió una racha de 22 tropiezos seguidos ante rivales Top 5, completó un esfuerzo de cuatro horas y 47 minutos culminado por el reconocimiento de la grada, que despidió con una ovación cerrada a ambos jugadores.

La victoria fue una prueba de la capacidad de resistencia de Muller, el jugador con más triunfo sobre hierba de la temporada (11) y todo un peligro con el marcador a favor, situación que provocó con un inicio de partido desbocado. Invicto en su carrera tras ganar las dos primeras mangas de un encuentro (14-0 en Grand Slam), el luxemburgués fue capaz de levantar una ventaja desde la que construir un cobijo impenetrable.

Durante las dos primeras mangas, resueltas en apenas 76 minutos a su favor, Muller contó con armas clásicas de su repertorio para infundir respeto en el césped: un primer servicio atronador (31 de 37 puntos ganados) y una frialdad total para anular cualquier amenaza (templando los tres puntos de quiebre generados por el español). Así, el luxemburgués hizo gala de una velocidad de juego abrumadora, ni siquiera detenida cuando Nadal trató de sacarse el asedio en el fondo de pista buscando de manera impecable la cinta (11 de 11 en aproximaciones a la red).

Ante los problemas, claro, el carácter de campeón. Cuando más oscuro anduvo el encuentro, cuando dos mangas perdidas en césped actuaban como sinónimo de condena, surgió la mejor versión de Nadal. El español se vio impulsado por una seguridad notable al servicio (cerró el partido con 23 aces por los 30 saques directos de su rival, una referencia en esta suerte), un golpe clave para equilibrar el encuentro (no encaró pelotas de quiebre en la tercera y la cuarta manga) y plantar cara en un duelo titánico.

El desenlace del partido se fraguó en un quinto set vertiginoso, estirado por encima de las dos horas y decidido con 15-13 en favor de Muller, que logró firmar la victoria con su quinta pelota de partido. Hasta llegar allí, y demostrando una capacidad de sufrimiento excepcional, Nadal atravesó un vía crucis permanente. El español sirvió hasta en nueve ocasiones para mantenerse en el torneo, levantó cuatro pelotas de partido (15-40 con 4-5 y otras dos con 9-10) y hasta puso al límite a Muller, obligado a salvar cuatro pelotas de quiebre cuando el luminoso marcaba el 9-9.

El campeón de 2008 y 2010, batallador como en las tardes más recordadas en Londres, sólo pestañeó cuando el sol ya amenazaba con ocultarse en la capital británica, culminando una participación defendida con uñas y dientes.

Con esta victoria Muller, que ya superó al español en segunda ronda durante la edición de 2005, se une a Roger Federer como único jugador que ha logrado derrotar en dos ocasiones a Nadal en la hierba de Wimbledon.