Rafael Nadal XI, El Impertérrito.

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El español logra la ‘Undécima’ en Roland Garros y su título N° 17 de Grand Slam.

La historia la reescribe con su puño y raqueta. Rafael Nadal sigue desafiando a la lógica. El rey de la tierra no tiene rival cuando se trata de Roland Garros. La Philippe Chatrier es su dominio y cuando se trata de una Final, su título es garantía. Esta vez no fue diferente. Esta vez el español amplió aún más la leyenda. El mito. El N° 1 del mundo conquistó hoy su undécimo Roland Garros. Una auténtica barbaridad. Tras dos horas y 42 minutos de partido, Nadal besó una vez más su tierra amada: 6-4, 6-3 y 6-2. Rafael XI, el impertérrito.

Un dato demoledor para todos sus rivales: Nadal nunca ha perdido una final en Roland Garros. Once finales, once coronas: 2005-08, 2010-14, 2017 y 2018.

Se trata del título N° 17 en Grand Slam para el mallorquín, que reduce distancias una vez más con Roger Federer, poseedor del mayor número de coronas major en el circuito masculino con un total de 20. Nadal se convierte en el segundo jugador en toda la historia en ganar 11 veces un mismo torneo, uniéndose a la australiana Margaret Court, quien logró 11 veces el Abierto de Australia entre 1960-66, 1969-71 y 1973.

El español, sin embargo, ha conseguido algo que nadie antes ha conseguido en la historia del tenis: ganar 11 veces un mismo torneo en tres eventos distintos. Lo hizo en Montecarlo, en Barcelona y sobre todo, en la catedral de la tierra batida, Roland Garros.

Con este resultado, además, Nadal seguirá como N° 1 del Ranking ATP una vez se actualice la clasificación mundial. El español queda con 8.770 por los 8.670 de Roger Federer. Por su parte, Thiem ascenderá hasta el N° 7 del Ranking ATP.

Thiem ganó el sorteo y eligió restar para empezar la Final. Nadal empezó con fuerza y decisión, llevándose el primer juego sin titubeos en dos minutos. Para el austríaco, los primeros intercambios con su servicio mostraron la estrategia de su rival. Tocaría emplearse al máximo con el revés, donde el N° 1 insistiría una y otra vez con bolas altas. Las dos primeras ocasiones de break llegaron en el segundo juego y Nadal convirtió la primera tras un error de derecha de su rival.

Thiem necesitó unos minutos más que su rival para entrar en el partido, pero atacando con su derecha, se hizo él mismo con dos bolas de break en el tercer juego. Y de nuevo con su derecha, quebró a Nadal para restablecer la igualdad. Si al resto se sentía con fuerza, las dudas asaltaron a Thiem al servicio, cometiendo dos dobles faltas en el cuarto juego que dieron aire a su rival. Ese mismo juego sacó lo mejor del austríaco, que se rehizo a tiempo.

La intensidad de la primera manga fue en aumento. Thiem era sabedor que sus opciones pasaban por un poderoso inicio. Y Nadal también era consciente de ello. Disputados 39 minutos, la igualdad era total. 3-3. Todo por decidir. Sin concesiones.

Pero Thiem pestañeó en el momento menos oportuno. Cuando el austríaco servía por mantenerse en la manga, cuatro errores no forzados consecutivos entregaron en bandeja la primera manga al español.

La misión se volvía harto complicada para Thiem, que sabía que había perdido una oportunidad de oro en el primer set. El austríaco debía olvidarse cuanto antes de la manga inicial si quería lograr imposible hasta la fecha: vencer a Nadal en una final de Roland Garros. Las cosas no empezaron bien para el austríaco, que tuvo que enfrentarse ya de entrada a cuatro bolas de break en contra en su primer juego al servicio. A la quinta, Nadal quebró para situarse con 6-4 y 2-0.

Con el marcador a favor, Nadal fue sintiéndose más cómodo. Quizá porque en su subconsciente, la estadística le dejaba más tranquilo: en 17 finales que había disputado previamente en tierra batida al mejor de cinco sets, había ganado todas. Una y una.

Thiem se enfrentaba a una realidad demoledora: los dos hombres capaces de ganar a Nadal en Roland Garros -Robin Soderling y Novak Djokovic- se habían llevado el set inicial.

Con 4-6 y 0-3 en el marcador, el austríaco sacó su genio para desquitarse de las malas sensaciones. Y aunque llegó a tener ventaja con un 30-0 ante el servicio de Nadal en el quinto juego, el mallorquín negó cualquier opción a su rival. Thiem no conseguía despertar y el diez veces campeón cada vez tomaba más control de la situación.

Thiem no perdió la fe ante la adversidad y se hizo con una bola de break en el séptimo juego pero Nadal, sin perder la compostura, negó las opciones de su rival.

El imán de la victoria atrajo al N° 1 desde el principio del tercer set. El desenlace estaba escrito y el español se dirigía con decisión hacia la gloria. Aunque Thiem salvó cuatro bolas de break en el juego inicial, sabía que tarde o temprano llegaría lo inevitable.

La calidad tenística fue excelsa durante los intercambios. Nadal consiguió quebrar a su rival una vez más cumplidas las dos horas y cuarto de partido. Pero este quiebre tenía un sentido aún más especial. Era el que le daba el trampolín hacia su undécimo título en el Bois de Boulogne.

Un susto con 2-1 y 30-0: Nadal paró el juego para ser atendido en su brazo izquierdo. Aunque mantuvo el break conseguido, fue atendido una vez más con 3-2 en el marcador. Tras los momentos de confusión, el español siguió adelante hacia una victoria de leyenda. Un nuevo break le situó a las puertas de un misticismo con su nombre y apellido.

Once coronas en Roland Garros. Su Undécima en París. Incomparable.

Nadal avanza a su 11ª Final en Roland Garros.

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El español derrota 6-4, 6-1 y 6-2 al argentino Juan Martín del Potro tras dos horas y 17 minutos de juego.

Cuando tienes oportunidad de ruptura contra Rafael Nadal, más te vale ser efectivo. Porque, de lo contrario, el español crece en confianza y aumentan las probabilidades de que se convierta en quebrador en el juego siguiente. El No. 1 del mundo pisó este viernes la Philippe-Chatrier con un registro de temporada de 33 games ganados habiendo salvado al menos un quiebre. De esos 33, siguieron 14 que terminaron en ruptura al resto para Nadal.

Cuando el No. 1 remonta en un juego con el servicio, se eleva su confianza. Y su rival queda paralizado, quizá culpándose por no haber cristalizado. Precisamente eso ocurrió este viernes con Juan Martín del Potro. El argentino no pudo concretar seis oportunidades de quiebre con la devolución: tres en el 1-1 del primer set y otras tres en el 4-4. Y cuando a Nadal le dan vida, el español aprovecha. Por eso rompió el servicio del tandilense en el 5-4 para quedarse con el parcial y dar un golpe anímico del que del Potro nunca se pudo reponer.

Para completar, del Potro volvió a generar una nueva oportunidad de ruptura. Se puso 30/40 en el tercer juego del segundo parcial. Y una vez más se quedó sin nada. El español remontó y una vez más quebró en el juego siguiente para dar otro golpe anímico, un nuevo martillazo en la mente de Juan Martín.

En total, Nadal pudo encajar siete juegos consecutivos desde el 4-4 hasta el 5-0 del segundo parcial. Del Potro no pudo recuperar la fuerza suficiente para intentar a dañar con su potente derecha. Anímicamente quizá atascado para siempre en el 4-4 y en el 0-2 cuando pudo haber roto. No lo hizo. Y la culpa lo devoró. No le dejó volver a mirar hacia delante con esperanza. Por eso no pudo generar más break points en el partido.

Y el No. 1 del mundo no soltó el pie del cuello del tigre. Siguió moviendo al argentino por toda la pista, haciéndolo correr hacia delante con dejadas oportunas y evitando que pegara cómodamente. Del Potro parecía corriendo sobre lodo, incapaz de apoyar sin la angustia de dejar un lado de la pista descubierto. El mismo que aprovechaba Nadal con sus golpes ganadores (35 en total en el partido).

Con este resultado, Nadal queda con ventaja de 10-5 frente al tandilense de 29 años en la serie head to head entre ambos. El español sella su pase hacia la undécima Final de su carrera en Roland Garros, convirtiéndose en el segundo hombre en llegar a esta cifra en un solo torneo e igualando las 11 clasificaciones de Roger Federer en Wimbledon. Su próximo rival será el único que lo ha podido vencer este año sobre arcilla: Dominic Thiem, quien terminó en Madrid su racha de 50 sets consecutivos en la superficie.

Nadal impone su ley en París.

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El español avanza a su undécima Semifinal tras superar a Schwartzman.

Rafael Nadal amaneció con energías renovadas y la jerarquía del No. 1 del Ranking ATP en su raqueta. También el poder que otorga ser diez veces campeón de Roland Garros. Y todas las dudas que pudieran surgir en la tarde lluviosa del miércoles, se desvanecieron en un jueves soleado. El español estuvo intratable ante un Diego Schwartzman que, si bien fue de menos a más, no pudo mantener la intensidad lograda el dia anterior.

Tras la reanudación, Nadal impuso su ley en París, donde avanzó a su undécima Semifinal en Roland Garros: 4-6, 6-3, 6-2 y 6-2 en un total combinado de tres horas y 42 minutos.

“He jugado más agresivo. He continuado con el nivel de intensidad con el que jugué tras el primer parón. Y en mi opinión, el partido cambió”, fotografió el español. “Por supuesto es un rival duro y sabía que iba a ser un partido complicado. Pero creo que las cosas cambiaron porque jugué más agresivo, con la intensidad alta y eso me fue beneficiando”.

El marcador había quedado 4-6, 5-3 y 30-15 para el español cuando la lluvia obligó a suspender el partido. Nadal se mantuvo firme al iniciar el encuentro desde su servicio y finiquitó la manga en un abrir y cerrar de ojos.

Schwartzman no conseguía encontrar el ritmo del día anterior, pero a medida que fueron pasando los juegos, el argentino elevó su nivel. Sin embargo, Nadal ya había tomado carrerilla y salvando cuatro ocasiones de break, se impulso con dos quiebres a su favor para dar la vuelta al marcador.

En la cuarta manga, un rápido quiebre en el tercer juego sirvió para que el español se encaminase a la penúltima ronda de Roland Garros. Llegó otro break más y Nadal pisó el acelerador, cerrando el partido desde su raqueta y servicio. El mallorquín está a dos triunfos de su undécima corona en el Bois de Boulogne. Una hazaña superlativa.

“No estaba abriendo la pista con el revés. Estaba jugando muy atrás y él se estaba anticipando mejor que yo. Sentía que él tenía el control de los puntos demasiadas veces. Cuando cambié mi determinación en cómo jugar mis golpes, el partido cambió drásticamente”.

Nadal se convierte así en el tercer hombre en la Era Abierta en alcanzar once semifinales en un mismo evento de Grand Slam, junto a Jimmy Connors (14 SF de US Open y 11 SF de Wimbledon) y Roger Federer (14 SF del Abierto de Australia y 13 SF de Wimbledon).

Además de ampliar su propio récord en semifinales de Roland Garros, el español ya está en la quinta posición histórica de más semifinales en Grand Slam.

Nadal imparte una masterclass.

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El balear alcanzo los Cuartos de Final tras imponerse en tres sets al alemán Marterer (6-3, 6-2 y 7-6).

El joven alemán Maximilian Marterer (22 años) saltó a la pista central de Roland Garros con mucha confianza para enfrentar por primera vez a Rafa Nadal, en el que con toda seguridad era el partido más difícil de toda su carrera. Demostró el alemán que tiene mimbres para llegar a ser un gran jugador, pero en su afán de noquear al mallorquín, lo que hizo fue despertarlo. Y cuando Nadal se siente en desventaja es un jugador imparable. Marterer terminó plantando cara en el tercer set (6-3, 6-2 y 7-6 ), pero será Nadal quien se mida al argentino Schwartzman por un puesto en Semifinal. Fue el triunfo 900 en la carrera del balear.

Después de un mal comienzo, el mallorquín tuvo una enorme reacción y no paró hasta lograr el pase a los Cuartos de Final. Apoyándose en una derecha más prodigiosa si cabe que en otras ocasiones, terminó imponiéndose a un rival que tiene muchas páginas interesantes por escribir todavía en este deporte.

Marterer se llevó los dos primeros juegos del partido, mientras el balear intentaba entender como contrarrestar a un jugador que, como él, es zurdo. Cinco minutos duró la superioridad de este joven de 22 años. En cuanto cogió la distancia y calentó su brazo izquierdo, el número uno del mundo empezó a imponer su derecha y su alto ritmo de bola para recuperar el break en contra.

El alemán despertó a la bestia, que ya no tuvo más compasión con su rival y remontó el encuentro hasta ganar ocho de los nueve siguientes juegos. Cerró el primer set Nadal con relativa comodidad (6-3) y logró un break en el primer juego del segundo. Marterer ya sufría en los peloteos largos y había perdido la profundidad en sus golpes que en el inicio agobiaron al mallorquín.

Una de las principales cualidades del mallorquín pasa por la continuidad en su juego. Pocas veces se despista el número uno, y si tiene algún mal momento suele ser cuando el partido ya está claramente desnivelado a su favor. Ante Marterer se mostró incluso más agresivo que en partidos anteriores. Muy rápido de piernas y con una gran confianza en su derecha.

En el segundo set, el alemán intentó atacar con todo lo que pudo. De nuevo buscó dominar con su derecha y ser más profundo, pero sobre todo no marcharse mentalmente del partido. Consiguió mantener su servicio en varias ocasiones, no sin sufrimiento. Pero la superioridad del mallorquín fue aumentando con el paso de los minutos y solo algunos errores propios hicieron que el partido se alargase.

Un break en el séptimo juego favorable a Nadal definió la segunda manga a su favor. Sin embargo, las esperanzas de Marterer, las pocas que tuviese en ese momento, no se desvanecieron. Al contrario, en el tercer set fue capaz de recuperar su mejor tenis para elevar su nivel y romper el servicio del mallorquín en el cuarto juego. El partido recobró toda su intensidad del inicio y se vieron algunos de los puntos más bonitos.

Marterer creía otra vez. Pero cuanto mayor era la confianza del alemán, más vigorosa era la respuesta de Nadal. Un contrabreak en el quinto juego devolvió al set al mallorquín, que se resistía a ceder su primer set este año en Roland Garros. Necesitó lo mejor de su repertorio el mallorquín para superar la presión del alemán, que no cedió su saque en todo el set. Tuvo que ser en el ‘tie break’, cuando Nadal tumbase definitivamente la oposición este joven y prometedor alemán.

 

 

Un eterno Nadal logra ‘La Décima’ en Roland Garros.

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El español rompe un nuevo récord y suma su 15º Grand Slam.

Desafiar a la historia no es sencillo. Pero Rafael Nadal demostró una vez más que no hay récords imposibles para él. Que cuando se trata de la tierra batida, es amo y señor. Y que si es una final en la Philippe Chatrier, su feudo, vencerle es misión imposible. El español conquistó su décimo Roland Garros al superar al campeón de 2015, el suizo Stan Wawrinka, en un encuentro que se estiró por dos horas y 05 minutos y terminó con 6-2, 6-3 y 6-1 en el marcador.

Nadal logra así su Grand Slam Número 15, cifra con la que supera los 14 de Pete Sampras y se coloca en segunda posición por detrás de los 18 de Roger Federer. Además, el español amplía la distancia en la primera posición de la Carrera ATP a Londres después de sumar una cifra astronómica en la gira de tierra: 4680 puntos.

En la primera final de Roland Garros disputada entre dos treintañeros desde 1969, cuando Rod Laver (30) venció a Ken Rosewall (34), Nadal y Wawrinka saltaron a pista con récords impolutos. El español no había perdido ninguna de sus nueve finales previas en el Bois de Boulogne. El suizo había ganado las tres finales de Grand Slam disputadas. Hasta que el español agrandó aún más su leyenda en la capital francesa.

Primero con el respeto y admiración mutuo entre dos grandes adversarios, Nadal y Wawrinka arrancaron cómodos desde el servicio. En el tercer juego, el español tuvo que sobreponerse a la primera ocasión de break, pero lo hizo con un buen servicio ganador y un saque directo. El mallorquín empezó a presionar entonces el servicio del suizo, que si bien salvó cuatro bolas de break en el cuarto juego, no pudo evitar que Nadal le quebrase en dos ocasiones para cerrar el parcial con autoridad y un sólido 6-2 en 42 minutos.

En el segundo set, un parcial fulgurante de 3-0 colocó en una situación de ventaja y tranquilidad a Nadal. El mallorquín, cada vez más entonado, fue encontrándose más y más cómodo al resto, tremendamente sólido al servicio. Tanto fue así, que hasta Wawrinka tuvo que rendirse en una ocasión al poderío de su rival, a quien aplaudió con caballerosa deportividad.

La montaña era demasiado alta para escalar. Nunca nadie antes había remontado un 0-2 en sets a Rafael Nadal sobre tierra batida. El español quebró de inicio en el tercer set. Estaba escrito. El partido pasaba por sus manos y la inercia de la victoria, el imán que tantas veces le atrajo en París, cumplió con la física.

Con 24 triunfos y una sola derrota en toda la gira de tierra, Nadal pone fin a la dulce primavera sobre arcilla con los títulos del Masters 1000 de Montecarlo, el ATP 500 de Barcelona, el Masters 1000 de Madrid y su décimo Roland Garros. Además, con su cuarto título del curso, avanza a Roger Federer, Jo-Wilfried Tsonga y Alexander Zverev (todos con 3) en la clasificación de mayor número de títulos en 2017, quedándose en solitario en la primera plaza.

Nadal ascenderá hasta la segunda plaza del Ranking ATP por primera vez desde octubre de 2014 y Wawrinka mantendrá la tercera plaza. Eso significa que Novak Djokovic bajará hasta el puesto Número 4, su peor ranking desde octubre de 2009.

Nadal alcanza su décima Final en Roland Garros.

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El español se medirá a Stan Wawrinka por la Copa de Mosqueteros.

Rafael Nadal impuso su ley en Roland Garros. Y lo hizo como nueve veces campeón con hambre de ‘La Décima’. El español superó a un gran Dominic Thiem, que venía de destronar al vigente campeón Novak Djokovic, y tras dos horas y 7 minutos, apurando la luz antes del anochecer, venció por 6-3, 6-4 y 6-0.

Siempre que llegó a la final, Nadal alzó la Copa de Mosqueteros. Y esta vez, igual que en 2008, 2010 y 2012, lo hace sin ceder un set y con tan solo 29 juegos perdidos, su récord personal antes de llegar a un partido decisivo en París (Borg aún posee el récord absoluto con 27 en Roland Garros 1978). El español se convirtió en el tercer hombre en la historia en alcanzar diez finales de un mismo torneo, uniéndose a Bill Tiden (10 finales de US Open) y Roger Federer (10 finales de Wimbledon).

Los dos jugadores llegaron a la semifinales en un excelente estado de forma. Ambos como líderes en victorias sobre tierra batida en esta presente temporada, los dos con 22 triunfos. Thiem llegaba con el título de Río de Janeiro (v. a Carreño Busta) y las finales de Barcelona y Madrid en el bolsillo, mientras Nadal lo hacía con los títulos de Montecarlo, Barcelona y Madrid.

Se trataba del cuarto enfrentamiento entre español y austríaco en este 2017, todos sobre tierra batida, todos en torneos consecutivos. En Barcelona y Madrid, Nadal impuso la ley del local. En Roma, Thiem fue superior. El objetivo del pupilo de Günter Bresnik no era otro que unirse a Novak Djokovic y Gastón Gaudio como únicos hombres capaces de ganar en tres ocasiones o más a Nadal en su arcilla.

Pero la misión era harto complicada. Eso no impidió que Thiem arrancase el encuentro con break a favor. El español respondió de inmediato con un parcial de 3-0 y dos breaks que le sirvieron para hacerse fuerte. En su territorio fetiche. En 47 minutos, el primer set más largo para el mallorquín en lo que va de torneo, Nadal se hizo con la manga inicial disparando 9 golpes ganadores y una resistencia desde el resto que llevó a Thiem a cometer 15 errores no forzados.

Ahora sí, el objetivo se volvía hito aún por conquistar. En sus 100 victorias previas en tierra al mejor de cinco sets (de 102 posibles), Nadal había ganado siempre tras llevarse el primer set.

En la segunda manga, Thiem vio como cada vez era más y más difícil ganar un peloteo a Nadal. El español se iba sintiendo cada vez más fuerte y el austríaco se vio obligado a arriesgar demasiado. El nueve veces campeón, que conoce cada rincón de la Chatrier, se hizo con un break tempranero y desde la ventaja, fue creciendo en jerarquía. Thiem dio un paso al frente, menos alejado de la línea de fondo, pero Nadal seguía cual muro infranqueable. Cerró sin apuros la segunda manga, donde sólo cometió seis errores no forzados.

Inspirado, Nadal fue un huracán incontrolable. Y nada más empezar el tercer set, cuando el sol ya caía, quebró de nuevo a Thiem y se encaminó hacia la final pisando el acelerador con tremenda autoridad. Sin mirar atrás.

Stan the man, el rival de la final. En el partido decisivo le espera el campeón de 2015, ganador de 3 Grand Slam: Stan Wawrinka. El suizo se impuso en una épica semifinal a cinco mangas al Número 1 del Ranking ATP Andy Murray (6-7(6), 6-3, 5-7, 7-6(3) y 6-1) y disputará su segunda final en el Bois de Boulogne.

Si bien Nadal domina el head to head por 15-3, Wawrinka se llevó la única final de Grand Slam que han disputado entre ambos. Fue en 2014, en el Open Australia, cuando el suizo se coronó por primera vez en la categoría.

Nadal y Thiem se citan en Semifinal.

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Rafael Nadal avanzó a sus décimas semifinales de Roland Garros tras el abandono de Pablo Carreño Busta.

No fue de la manera esperada, pero el nueve veces rey de Roland Garros está cada vez más cerca de romper su propio récord. Rafael Nadal ya está en semifinales del Grand Slam sobre tierra batida tras superar a su compatriota Pablo Carreño Busta, que se vio obligado a retirarse por una lesión abdominal cuando el mallorquín dominaba por 6-2 y 2-0 en el marcador tras 51 minutos de partido.

De esta manera, Nadal alcanza su décima Semifinal en París, extendiendo su propio récord de nueve, y amplía a 14-0 el número de triunfos logrados en el Bois de Boulogne ante compatriotas. Ya son 22 victorias sobre tierra batida en este 2017 para un Nadal que, líder en solitario, se ha coronado en Montecarlo, Barcelona y Madrid.

En el partido originalmente programado para el martes pero disputado el miércoles, Nadal y Carreño se enfrentaron a condiciones completamente distintas a las de días previos. Más frío (16 grados) y mucho más viento. El nueve veces campeón arrancó rápido con un 2-0 pero Carreño respondió de inmediato con un contrabreak.

Sin embargo, a medida que Nadal fue dictando más con su derecha, menos opciones aparecían en el horizonte para Carreño. De nuevo el mallorquín se hizo con un quiebre para poner el 3-1 y confirmar con su saque la ventaja. Mantener el servicio se volvió una quimera para ambos. Sirvió Nadal por el primer set y fue entonces cuando el asturiano se hizo con el segundo quiebre y la opción de seguir peleando por el parcial.

Dos dobles faltas consecutivas por parte de Carreño entregaron la primera manga a Nadal, que terminó el parcial con un 38% de puntos ganados con el primer servicio, el 57% con el segundo y conectó 4 golpes ganadores. Después de ser atendido por una lesión abdominal, y al tratar de rematar un smash, Carreño no pudo continuar.

Victoria agridulce para Nadal, pero pase a semifinales conquistado. En la penúltima ronda le espera un Dominic Thiem que viene de destronar al vigente campeón Novak Djokovic. En un sensacional encuentro del austríaco, Thiem se impuso por 7-6 (5), 6-3 y 6-0 en dos horas y cuarto.

En el head to head, Nadal domina el cara a cara por 4-2 pero Thiem se ha llevado la última victoria ante el español, hace menos de dos semanas en Roma. Por cuarto torneo consecutivo, el español y el austríaco cruzan sus caminos. ¿Quién avanzará a la final de finales?

Nadal, imparable, ya está en Cuartos de Final.

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El español, cada vez más cerca de ‘La Décima’, sigue sin ceder un set.

Rafael Nadal ya está en los cuartos de final Roland Garros. El nueve veces campeón, que busca ‘La Décima’ en el Bois de Boulogne, superó a su compatriota Roberto Bautista Agut en hora y 51 minutos y un 6-1, 6-2 y 6-2 en el marcador. Sin ceder un set en sus cuatro partidos.

“Estoy muy satisfecho y contento con la victoria porque el partido era muy importante para mí”, apuntó aún en pista el español. “Cada día es una historia diferente y hoy era importante porque Roberto tiene un nivel altísimo y mucha consistencia y tener un triunfo así me sirve mucho”.

Nadal está a una victoria de las 100 sobre tierra batida al mejor de cinco sets. Un dato estratosférico teniendo en cuenta que hoy firmó 99 victorias en 101 partidos sobre polvo de ladrillo al mejor de cinco. Además Nadal amplió a 13-0 su récord ante españoles en Roland Garros, que sigue impoluto.

Ante Bautista, el mallorquín siguió a nivel excelente. Aunque el resultado indique un partido cómodo, la intensidad fue altísima en ambos lados de la red. Eso llevó a que ambos jugadores cometiesen más errores no forzados, aunque también hubo un alto número de golpes ganadores.

En el primer set, Nadal concedió en una ocasión su servicio y tuvo que salvar dos bolas de break más pero contrarrestó ese quiebre haciéndose con tres a su favor. En la segunda manga, mucho más sólido al servicio, pasó de un 50% ganados con el primer servicio a un 93%, estadística que le ayudó a reducir el tiempo del parcial de manera exponencial.

En la tercera manga, Nadal se hizo con otro quiebre en el quinto juego y desde la ventaja, ya no dejó escapar el triunfo. Ya son 76 victorias en Roland Garros. Sus dos únicas derrotas vinieron en los Octavos de Final de 2009 (ante Soderling) y los Cuartos de Final de 2015 (ante Djokovic).

“Rafa está a un nivel muy alto. No descansa ni un punto y juega a la máxima intensidad todo el rato. Eso hace que a veces te precipites y te aceleres tú un poco y hagas más fallos de lo normal”., explicó Bautista tras el encuentro. En el primer set creo que he merecido más porque ha sido mi mejor set sin duda alguna. He empezado bien el partido y he tenido la sensación que mandaba un poco más que él pero el resultado ha sido 6-1. Eso me ha alejado un poco de las cosas que tenía que seguir haciendo y él ha empezado a mandar más y tener más control de puntos”.

En Cuartos de Final le espera Pablo Carreño Busta, que sobrevivió a un maratón y cinco mangas  ante el quinto favorito Milos Raonic, a quien superó por  4-6, 7-6(2), 6-7(6), 6-4 y 8-6. En el head to head, Nadal domina por 3 victorias a 0.