Dimitrov, campeón del Masters Cup.

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Grigor Dimitrov ha coronado la mejor temporada de su carrera de la mejor manera posible. El guión perfecto. El búlgaro, se estrenará como N° 3 del Ranking ATP por detrás de Rafael Nadal y Roger Federer, se convirtió en el campeón del Masters Cup después de superar en un apretado duelo de dos horas y 30 minutos al belga David Goffin: 7-5, 4-6 y 6-3.

De esta manera, Dimitrov logra el título más importante de su carrera y se convierte en el primer debutante capaz de ganar el trofeo desde Álex Corretja en 1998 (v. a Moyà). Un título que le dará un total de 1500 puntos en el Ranking ATP y un premio en dinero de 2,5 millones de dólares. Es el cuarto título del curso para el búlgaro, que también venció en Brisbane (v. a Nishikori), Sofía (v. a Goffin) y el ATP World Tour Masters 1000 de Cincinnati (v. a Kyrgios).

“Me siento increíble ahora mismo”, acertó a decir Dimitrov. “Sin duda es el trofeo más importante de mi carrera y sólo puedo dar gracias a mi equipo y a mi familia por haberme apoyado en este año que ha sido tan especial para todos”.

“Creo que David es uno de los jugadores que más ha mejorado durante el año y para mí ha sido maravilloso compartir este momento con él en la final y estoy seguro que compartiremos entrenamientos durante la pretemporada”, halagó a su rival.

Los dos jugadores ya habían hecho historia antes de la Final. Dimitrov, por ser el primer búlgaro en clasificarse para el último evento del año. Goffin, por ser el primer belga. Ambos firmaron un nuevo capítulo en la historia del torneo: por primera vez desde que empezaron las Finales ATP en 1970, dos debutantes disputaban el partido decisivo (Goffin fue reserva la pasada temporada).

Dimitrov llegaba al encuentro definitivo sin haber perdido un partido en todo el torneo. El búlgaro, además, se había enfrentado a Goffin en round-robin con un contundente triunfo por 6-0 y 6-2, ampliando así el head to head a 4-1, con los últimos cuatro encuentros disputados este mismo año. Y en el sexto duelo entre ambos, más apretado que el inmediatamente anterior, Dimitrov amplió la ventaja a 5-1.

El partido arrancó con los nervios propios del escenario y la oportunidad. Tres quiebres consecutivos en el inicio del partido situaron a Goffin con 2-1. En el cuarto juego, el belga pudo amarrar su servicio con dos saques directos consecutivos desde un 30-30 para ponerse por delante en el marcador con una ligera ventaja.

Por su parte, Dimitrov trataba de encontrar su juego para golpear winners, con 3-4 y media hora disputada, sólo había conectado dos ganadores. En el octavo juego, varios errores enlazados de Goffin entregaron el segundo quiebre al búlgaro y el partido empezó de nuevo con 4-4.

Dimitrov fue sintiéndose más y más cómodo hasta que en el momento en el Goffin sirvió por llevar el parcial a la muerte súbita, se hizo con dos puntos de set. El primero fue negado. El segundo neutralizado con una derecha paralela. Se hizo con un tercero, pero Goffin respondió de nuevo con un saque ganador. Dimitrov tampoco aprovechó la cuarta bola de break y disparó una derecha que se fue larga. A la quinta fue la vencida para el próximo No. 3 del mundo, que se llevó la primera manga gracias a un error de derecha de su rival.

El segundo set, a diferencia del primero, empezó con ambos jugadores sintiéndose fuertes desde el servicio. En el sexto juego, Dimitrov tuvo bola de break a favor, la primera del parcial, pero una vez más Goffin neutralizó el quiebre. No sólo eso. Respondió inmediatamente después con un break que le situó 4-3 y saque. Ese break fue suficiente para cerrar el set y llevar el encuentro al tercer y definitivo parcial.

Dimitrov tuvo que resistir los embistes de Goffin ya de entrada, pues en el primerísimo juego el búlgaro se vio obligado a salvar cuatro bolas de break. Su esfuerzo tuvo recompensa y en el sexto juego, tras doce puntos peleadísimos, se hizo con el quiebre que terminaría siendo la llave de su victoria. Cuando Goffin trató de mantenerse con vida en el partido, salvando tres puntos de partido y pidió la ayuda del público. Aunque se llevó una ovación sonada, no pudo evitar lo inevitable: Dimitrov fue campeón.

“Ha sido una semana fantástica”, apuntó Goffin, elegante en la derrota. “Me gustaría felicitar a Grigor por su gran año y el gran equipo que tiene a su alrededor. Ha sido una semana con muchas emociones, mucha fatiga y ahora mismo me siento muy cansado. Pero al mismo tiempo, a pesar de lo duro que fue la semana, ha sido genial vivir esta experiencia”.

En Londres, Dimitrov cerró un 2017 de ensueño. Y a Goffin le queda una prueba más. La final de Copa Davis.

 

Murray reivindica su corona en Londres, campeón y Numero 1.

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Conquista el Masters Cup y el No. 1

Andy Murray y Novak Djokovic se citaban en el O2 Arena en una final para la historia. Había algo más que el título del Masters Cup en juego. El escocés tenía la posibilidad de demostrar sobre la pista que era el mejor jugador del mundo ante su máximo perseguidor, ante la raqueta que había lucido el No. 1 durante 122 semanas seguidas hasta que consiguió arrebatársela el pasado 7 de noviembre. Y así lo hizo. Murray se impuso 6-3, 6-4 en una hora y 43 minutos.

En su primera final en el torneo que reúne a los ocho mejores jugadores de la temporada, Murray se confirmó como el 17º jugador de la historia (desde que se contabilizó por primera vez en 1973) que logra finalizar en lo más alto de la clasificación. El británico se une a nombres de leyenda como el propio Djokovic, Roger Federer, Pete Sampras, Jimmy Connors, Ivan Lendl, John McEnroe, Rafael Nadal, Bjorn Borg, Andy Roddick, Lleyton Hewitt, Stefan Edberg, Gustavo Kuerten, Andre Agassi, Jim Courier, Mats Wilander e Ilie Nastase.

Murray puso el broche de oro a un 2016 de ensueño en el que concluye con 24 victorias consecutivas, un total de nueve títulos (su mejor marca en un mismo año): Roma, Queen’s, Wimbledon, Oro Olímpico en los Juegos de Río, Pekín, Shanghái, Viena, París-Bercy y Masters Cup. Además de finalizar como el mejor jugador del planeta por primera vez en su carrera.

La presión por la magnitud del botín en juego quedó reflejada desde el primer punto: Murray estrenó el encuentro con una doble falta. Al margen de la imprecisión inicial con su servicio, logró defenderse sin ceder una sola oportunidad de break durante todo el parcial. No obstante fue Djokovic quien, a pesar de resolver con éxito sus 8 primeros puntos con el saque, tuvo que afrontar las primeras 2 opciones de quiebre del encuentro en un juego que se prolongó durante nueve minutos antes de igualar 3-3.

El partido fue aumentando la temperatura y el No. 1 del mundo sintiéndose cada vez más cómodo, dominando con la derecha y moviendo al serbio, dibujando grandes ángulos para abrir la pista. Así trabajó su tercera oportunidad de break que no dejó escapar en el octavo juego (5-3).

Murray encontró la solidez en el servicio que necesitaba para no sufrir ante Djokovic, anotándose el 86% de los puntos con su primer saque, y resistió desde el fondo en los intercambios más largos para adjudicarse el set inicial (6-3) en 46 minutos. El de Belgrado firmó una extensa lista de errores con 11 no forzados.

El duelo número 35 frente a frente era suficiente para que Murray aprendiese la lección. Era el momento de hacer daño y tratar de cerrarle la puerta a Djokovic definitivamente. El escocés apretó en el resto, siguió tirando con profundidad hasta ir fabricándose nuevas oportunidades para romperle el servicio. Y a la cuarta encontró su premio (1-0).

El discípulo de Ivan Lendl hico una lectura perfecta de su rival y castigó con insistencia el que se destapó como el talón de Aquiles del serbio hasta entonces: el revés. Murray conservó un esquema táctico que le había garantizado éxito durante la primera hora del encuentro. Así llegó el tercer break en 9 oportunidades (4-1).

Djokovic sacó su orgullo de campeón herido para agarrarse al partido. El campeón de las últimas cuatro ediciones en Londres no estaba dispuesto a marcharse por la vía rápida y encadenó dos juegos seguidos, firmando su primer quiebre (4-3).

Pero este título llevaba grabado el nombre de Murray, que jugó con el hambre de ser el mejor del mundo, el campeón del Masters Cup. Un 84% de puntos con su primer servicio le permitió cerrar el partido.

Djokovic avanza a la Final soñada.

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El serbio supera a Kei Nishikori y luchará con Andy Murray por el título de Londres y por el No. 1 del mundo.

Este sábado se presentaron tres ganadores en el Masters Cup. Andy Murray, Novak Djokovic y los amantes del tenis que verán al británico y al serbio disputar el domingo uno de los partidos más promisorios en la historia de nuestro deporte. El O2 se convertirá en un ring y el trofeo servirá como faja de número uno del mundo.

Mientras Murray necesitó de tres horas y 38 minutos para eliminar a Milos Raonic en el partido más largo en la historia del torneo y de toda la temporada, Djokovic empezó ganando de piernas la final del domingo luego de superar 6-1, 6-1 en una hora y seis minutos a Kei Nishikori. Contundencia. Ahorro de energía.

El japonés pareció empezar jugando el mismo partido que terminó perdiendo ante Marin Cilic en la última jornada de la fase de grupos. Errático, sin poder sostener peloteos largos. Luego de 35 minutos, 10 tiros ganadores y tres rupturas, el serbio se llevó el primer set en coproducción con el asiático, que cometió 13 errores no forzados y no pudo ganar ningún game con su servicio.

El serbio sumó así su séptimo set ganado de forma consecutiva en el torneo y se acercaba a su décima victoria seguida sobre Nishikori. Y en la segunda parte no bajó las revoluciones de su maquinaria. Ganó los dos primeros saques de Kei y no volvió a ver hacia atrás. Incluso completó su tercer quiebre de la manga en el último game del partido.

Fue una aplanadora. Conectó 14 tiros ganadores, cometió 12 errores no forzados (contra 24 del rival), ganó el 100% de los puntos en la red (9/9) y perdió 36 de 99 puntos en el partido. No pudo ser más perfecta su presentación de este sábado.

Con esta victoria avanza por sexta ocasión a la final en la historia de este torneo y buscará conseguir su quinto título consecutivo en el O2 Arena. Para ello deberá derrotar al local Andy Murray en el partido No. 35 entre los dos. El serbio lidera 24-10 el récord entre ambos.

En 17 ocasiones se han visto en finales y ‘Nole’ se ha impuesto en 10, incluyendo la última vez en el partido definitivo de Roland Garros 2016. Este domingo tendrá la posibilidad de recuperar el terreno perdido ante el británico.

Si lo vence terminará por tercer año seguido como No. 1 (quinto en total). Pero si pierde, Murray se convertirá en el tenista No. 17 en acabar una temporada liderando el Ranking ATP. Por primera vez en la historia el trono del escalafón lo definirá el partido definitivo del Masters Cup.

Final soñada, emoción garantizada. Los amantes al buen tenis y al espectáculo van a ser los mayores beneficiados.

Murray se aferra a su reinado.

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El escocés peleará por el título en la Final del Masters Cup.

No era una semifinal más. Después de tres oportunidades perdidas (2008, 2010, 2012), Andy Murray no estaba dispuesto a dejar escapar el tren otra vez para poder pelear por su primer título en la Final del Masters Cup. Y no lo hizo. El No. 1 del Ranking ATP remontó ante el debutante en semifinales Milos Raonic por 5-7, 7-6(5), 7-6(9), después de tres horas y 38 minutos, que lo convierte en el partido a tres sets más largo de la historia del torneo desde que se registra este dato.

Había algo más en juego que el pase a la final del torneo que reúne a las ocho mejores raquetas del mundo. Si no era premio suficiente ganarse el derecho a luchar por este prestigioso título, detrás del telón se fijaba también la batalla con Novak Djokovic por el No. 1 del mundo, y superar al canadiense significaba acercarse a la posibilidad de finalizar el año en lo más alto de la clasificación, sin atender a los resultados del serbio.

La victoria de Murray traslada ahora la presión a Djokovic, que está obligado a derrotar a Nishikori para seguir vivo también en la lucha por el No. 1 del Ranking ATP al final de 2016. El escocés pretender consolidar su posición privilegiada para ser el 17º jugador de la historia (desde 1973) en acabar No. 1 una temporada, mientras que el serbio busca terminar en lo alto por quinta vez en los últimos seis años.

Hay rivales frente a los que cometer algún error en el servicio puede ser determinante. Y Raonic es uno de esos ejemplos en los que, en caso de firmar un break, se hace complicado devolvérselo. A los 19 minutos el canadiense trabajó su primera oportunidad de quiebre del partido, pero un error con la derecha evitó que lo transformase. Murray se defendió desde el fondo de la pista y conservó su saque (3-2), gracias en gran medida a un 86% de puntos ganados con segundos servicios.

En el noveno juego, el escocés volvió a sufrir desde el saque. Raonic, agresivo desde el fondo y sin miedo a subir a la red, forzó 3 nuevas situaciones de break más, pero el No. 1 del mundo –no menos valiente– siempre encontró la forma en la que salir ileso de los ataques de su rival tras 12 minutos de juego (5-4).

El discípulo de Carlos Moyà persistió en su empeño y aún tuvo tiempo para amenazar el saque de Murray una vez más. Y a la quinta oportunidad llegó el perseguido break. Una doble falta del escocés le permitió sacar para cerrar el primer set (5-6). Raonic se adjudicó 12 de los últimos 16 puntos para abrochar la primera manga (5-7).

A pesar de que Murray arrancó el segundo parcial apretando las clavijas en el resto, fue Raonic el que golpeó primero. Un nuevo break sirvió al canadiense para castigar el pequeño margen del británico con el primer servicio (53% a estas alturas del encuentro). Sin embargo, Murray reaccionó de inmediato para devolver el quiebre en blanco e igualar el set (2-2).

Fue un juego psicológico, una inyección de confianza para Murray que por primera vez en el encuentro pareció disfrutar sobre la pista y así llegó una nueva oportunidad de break. Pero Raonic recurrió a su mejor arma para calmar las aguas y mantenerse en el set (3-3).

Sin grandes porcentajes tanto Murray (64%) como Raonic (60%) fueron capaces de ir sacando adelante sus juegos con servicio y el tie-break se estableció como juez, donde el de Dunblane sacó las virtudes que le han llevado a lo más alto del ranking. Una serie de golpes de magia en la red y un buen saque le sirvieron para forzar el tercer parcial.

Sin el brillo de otras tardes, pero con el sacrificio de siempre que durante esta misma semana también le permitió superar a Kei Nishikori en tres mangas, Murray resistió a los ataques desde el otro lado de la red que iba asestando Raonic. Tanto fue así que el escocés tuvo que levantar dos puntos de break en el segundo juego.

A partir de entonces, el escocés y el canadiense fueron resolviendo con éxito sus servicios sin ceder oportunidades al resto hasta el noveno juego, cuando Andy consiguió en blanco ganarse el derecho a servir para cerrar su billete para la final (5-4). La respuesta de Raonic fue inmediata: otro break (5-5) finalizado con valentía con un remate en la red.

El caos se impuso en el O2 Arena y los restos dictaron sentencia. Se intercambiaron hasta dos quiebres más para decidir el encuentro en un nuevo tie-break de infarto, donde Murray volvió a imponerse para sumar su 23ª victoria consecutiva, después de salvar un punto de partido.

Djokovic suma un histórico cuarto Masters Cup seguido.

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Derrota a Federer para ser el primero que encadena cuatro títulos, quinto de su cuenta global, y acabar su espectacular temporada con once coronas.

Un Novak Djokovic imperial ha acabado a lo grande una temporada magistral, que hubiera sido perfecta de no haber fallado en la final de Roland Garros. Ha dominado con maestría a Roger Federer, 6-3 y 6-4, para convertirse en el primer hombre que gana cuatro Masters ATP consecutivos. El quinto total de su cuenta, igualando con Ivan Lendl y Pete Sampras y situándose a uno solo del suizo.

Djokovic ha ganado 6-3 y 6-4 (1h.20’) a Federer con una autoridad derivada de un estado de gracia especial. No le importó la derrota en la fase de grupos, el pasado martes, por 7-5 y 6-2. Ese duelo casi le molestaba, ya que él quería vérselas con el suizo en la final que se suponía más lógica en el campeonato.

Llegada la hora de la verdad, ‘Nole’ ha tejido una tela de araña en la que ha atrapado a Federer, a quien no le ha quedado otra que arriesgar al máximo. De ahí que hiciera más golpes ganadores, 19 por 13, pero también que doblara por exceso los errores no forzados: 31 (15 de revés) a 14. Y que acabara con doble falta.

Este Djokovic no se siente invencible, pero sí superior al adversario, había comentado. Y sus resultados y su tenis así lo demuestran. Cierra la campaña con 11 títulos, 3 del Grand Slam, 6 de categoría Masters 1.000 ATP y éste Masters Final. Quince finales consecutivas disputadas. Una locura, manteniendo a raya a todo aquel que se cruza en su camino. Sólo se le atravesó Roland Garros, Stan Wawrinka, en una asignatura que sigue pendiente.

Ha salvado dos bolas de ‘break’ para mantener su saque intacto. Fue al principio del duelo. Él sí dio la dentalla en el tercer juego para dirigirse seguro hacia el éxito. Porque nunca dejó respirar a Federer, que se marchó de vacío de su décima final en Masters. Djokovic, 5 de 5 en la materia. Depredador.

Federer, diez veces finalista, se cita con el tremendo Djokovic.

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El número tres del ránking ATP se impuso con claridad, 7-5 y 6-3, a su compatriota y podría ser el campeón de campeones si vence al serbio.

Es tan justo como casi inevitable: el ilustre Roger Federer, The Swiss Maestro, y Novak The Djoker Djokovic se citan por tercera vez en la última final de la temporada ATP, la final de la Masters Cup, dondeFederer atesora seis títulos (con diez clasificaciones para la final) y Djokovic, cuatro: incluidos los tres entre 2012 y 2014. Con la barba inusualmente crecidita, como con una pelusilla, Federer plantó el pie en la última cita con Djokovic (final, a las 19:00 horas del domingo) al batir por 7-5 y 6-3 a Stan Wawrinka. Es reedición del resultado entre los mismos jugadores en la semifinal de 2014. Pero esta vez, Federer solo necesitó 70 minutos para desmontar a Wawrinka, en comparación con la paliza física de 167 minutos que se llevó en 2014… y que le apartó de disputar la final con Djokovic. Cara a cara, y tras su triunfo en el turno de ‘round robin’, el pasado martes, Federer domina a Djokovic por 22-21.

Desde el pasado 23 de agosto, el suizo ha sido el único tenista capaz de batir a Djokovic en el ATP Tour: dos veces. En la primera manga, Wawrinka (que. de llegar a la final, habría acabado el año como número uno de Suiza por primera vez en su carrera)… se adelantó con 4-2 y sirvió con 5-4 para ganar el set. Hasta ahí, Stan llevaba 100% de puntos ganados con primeros saques (10/10)… pero justo ahí se doblegó en alma y cuerpo -con un puntito de mentalidad perdedora- ante Herr Roger Federer. A Wawrinka le entró la nerviosera en ese 5-4 y saque… y entregó el set con un parcial de 0-3, de paso para 0-6 (3-0 para Federer en la segunda manga) o 1-8 desde aquel 4-2. A esas alturas, y con Wawrinka en clara descomposición anímica, el partido ya iba volcado. Federer pudo sentenciar con 6-2 el set final, pero Wawrinka rescató un punto de partido bajo su saque. Al fin, Roger concluyó con 75% de puntos ganados con primeros servicios (31/41), mientras Wawrinka cayó hasta el 69% en ese departamento… y hasta 41% (Federer, 65%) con los segundos envíos. Con estos, Stan solo aseguró diez puntos. Todo acabó con ese 7-5 y 6-3 que pone a Federer cara a cara con Djokovic en su duelo directo número 44: el cierre de la temporada ATP 2015, la proclamación del gran maestro en el O2 Arena de Londres.

Djokovic es el muro de Nadal.

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El mallorquín cayó esta vez derrotado 6-3 y 6-3 y termina su andadura en Londres. El serbio se enfrentará a Federer en la Final.

A través de hora y 19 minutos, Novak Djokovic extendió su reciente dominación sobre Rafael Nadal y se plantó en su cuarta final consecutiva de Masters Cup. Fue con tanteo de 6-3 y 6-3 para el serbio. Djokovic demarró de forma explosiva con 3-0 y en el primer set sólo permitió a Nadal ganar tres puntos con segundos servicios: 3/7. Con 3-0 para Djokovic, Nadal no había logrado un solo punto con segundos saques.

En cambio y en total, Djokovic selló el 89% de puntos con sus primeros saques (25/28, sólo perdió tres) y ello le permitió establecer una superioridad abrumadora en golpes ganadores sobre la pista del O2 Arena, que el número uno del mundo invadía y gobernaba a placer: fue 24-9 en esos tiros ganadores… y 0/0 para Nadal en puntos de ‘break’, cuando Rafa había dispuesto de un total de 36 oportunidades (de las que aprovechó 13) ante Wawrinka, Murray y Ferrer

Más allá, el actual Plan ‘B’ o ajuste del juego de Nadal, que consiste en mantener el peloteo con revés cruzado, se iba al traste ante la superior velocidad, precisión y control del tiro de derecha de Novak: mayormente plano y angulado, y a una media de 130 km/h, contra los 115 km/h que promediaba Nadal en ese mismo golpe.

Así, el primer set ya concluyó con una seperación de 14-4 en tiros ganadores. En el set final, Nadal arregló el segundo saque (cuya media final de puntos ganados alcanzó el 68%, 11/16) y mantuvo el servicio, hasta que Djokovic le quebró en el quinto juego tras un ‘rally’ o intercambio demoledor de 25 golpes. Nadal ya no pudo rescatar ese ‘break’ y lo más que llegó fue a un 30/30 en los tres servicios que aun ejecutó Djokovic hasta alzar los brazos en triunfo.

En todo caso, Nadal mejora su rendimiento de los más recientes cruces con el imponente Djokovic, que por ejemplo se impuso por un doble 6-2 en la final de Pekín, en octubre pasado.Rafa suma 600 puntos netos que fortalecen su clasificación final de 2015: quinto en la ATP. Nadal concluye 2015 con 61 victorias y 20 derrotas, cifra esta ñultima insólita en su carrera.

Con esta victoria, Djokovic iguala a 23 el ‘cara a cara’ de sus 46 duelos con Nadal: que no vence al serbio en pista cubierta desde 2010. Cabe recordar que Ivan Lendl firmó diez de sus 21 triunfos ante John McEnroe en el tramo final de su larga rivalidad. Entonces, entre 1985 y 1992 fue 10-1 para Lendl, cuando se ‘aprendió’ el juego de McEnroe, dentro de un ‘cara a cara’ final de 21-15.