GP Hungria: Hamilton, paseo de líder.

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El inglés se marchará de vacaciones de verano con 24 puntos de ventaja en una carrera en la que no tuvo prácticamente ni que deshacer las maletas.

Si alguien le dice a Hamilton que en Hungría iba a ganar y aumentar su ventaja en el campeonato, no se lo hubiera creído. Y es que lo que sucedió en Hungaroring es un ejemplo más de que Ferrari Vettel, sea por lo que sea, no están aprovechando el tener un coche más competitivo y constante en todo tipo de trazados. El inglés se encontró con un auténtico regalo del cielo con la lluvia, y a diferencia de su rival alemán, el británico no está tirando ni la piel de las manzanas este año. Lo aprovecha absolutamente todo. El teutón le ha dado la mano y el inglés se ha llevado el brazo. El sábado hizo la pole contra todo pronóstico y el domingo no cometió ningún error para ganar cómodamente. Y ese es el principal motivo por el que es líder pese al gran paso adelante de Ferrari en cuanto a motor, fiabilidad y equilibrio del coche. El defensor del trono se marcha de vacaciones de verano con 24 puntos de ventaja sobre ‘Seb’, que fue segundo tras un toque final con Bottas que Raikkonen aprovechó para subir al último escalón del podio. De hecho, el verano del vigente campeón empezó en la salida de Hungría. No tuvo ni que deshacer las maletas al no sufrir en ningún momento para conseguir la 67ª victoria de su trayectoria en la F1 y seguir agrandando su leyenda.

En Hungaroring, Hamilton no era favorito. Lo admitía antes del Gran Premio. Incluso los Red Bull debían ir mejor por lo mucho que sufre el W09 en asfaltos abrasivos. Pero, sea por suerte del campeón o ayuda divina, el de Stevenage empezó a ganar la cita del domingo con su recital en agua en una ‘qualy’ que es el 90% de la carrera debido a lo difícil que es adelantar en Hungaroring. Por algo se le denomina el ‘Mónaco sin muros’. Debía tirar al máximo con el ultrablando al principio y no tuvo problemas en sacar el martillo a pasear para tomar una ventaja suficiente antes de su primera parada, y a partir de ahí debía luchar con la gestión de los neumáticos.

Vettel pasó a Raikkonen en el arranque y se colocó primero tras la parada de los dos Mercedes. Empezó a tirar al máximo ahí con una estrategia diferente, ya que decidió arrancar con el blando, compuesto más duro que el ultrablando de sus rivales. La idea era alargar su parada al máximo y rezar para que la suerte que no tuvo en Hockenheim y en la ‘qualy’ de Hungría estuviera de su parte con un ‘Safety Car’ que le entregara el triunfo para realizar su parada sin perder posición. Pero su lucha era con Bottas más que con Hamilton, y en su parad en la vuelta 39, perdió la plaza con el finlandés por otro error más de Ferrari este curso, perdiendo tiempo al colocar la rueda izquierda. Otro regalo y segunda plaza con lacito para Valtteri.

Vettel salía con el ultrablando a falta de 30 vueltas presionando a Bottas, pero debía a la vez gestionar el neumático en dicha lucha, y el escudero de Hamilton hizo lo que debía hacer, un tapón al germano en toda regla. ‘Seb’ se despedía así del triunfo, pero se reservaba su ataque final a Valtteri, y a falta de 4 vueltas lo consiguió en una acción en la que tuvo mucha suerte. Bottas fue demasiado agresivo por el interior con Sebastian ya por delante y destrozó su alerón delantero contra la rueda trasera izquierda del germano, que aguantó el envite.

El finlandés pasó de poder acabar segundo a salir de boxes en la cuarta plaza a falta de 3 vueltas, y a dos giros del final volvió a protagonizar otro toque polémico, esta vez con Ricciardo. Al final de la recta de meta, el nórdico echó fuera al australiano para defender su cuarta plaza. No había aprendido la lección y este segundo toque volvió a lastrarle, con Daniel pasándolo en la última vuelta por los destrozos que tenía Valtteri en su coche.

GP Alemania: Épica victoria de Hamilton con Vettel en el muro.

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El inglés recuperó el liderato del Mundial con una magnífica remontada y tras aprovechar un accidente del teutón cuando se dirigía al triunfo.

La carrera de Fórmula 1 en el GP de Alemania es el claro ejemplo de la grandeza del deporte, de las dos caras de una moneda, del no darse por vencido nunca y de que nada se puede dar por hecho. 24 Horas antes, Lewis Hamilton se ponía de cuclillas al lado de su Mercedes con la cabeza agachada por un fallo de fiabilidad que le dejaba totalmente hundido. Era la imagen de un campeón desolado que veía como su corona se le escapaba cada vez más. Tenía que salir 14º mientras Vettel lograba la pole y tenía ante sí la gran oportunidad de aumentar su ventaja. Y cuando todo parecía preparado para que el teutón se despidiera de Hockenheim, ante su afición, superando a Prost como el tercer piloto con más victorias de la historia, el germano cometió uno de los errores más importantes de la temporada para entregar el triunfo y el liderato del Mundial a Lewis, que ahora cuenta con 17 puntos de ventaja sobre el de Heppenheim. Un día después de aquella imagen del vigente campeón agachado, el aspirante al trono pedía perdón entre lágrimas a su equipo por el tremendo fallo cometido después de que la lluvia cambiara la carrera completamente. El agua apareció de forma intermitente, y en la incerteza generada por la decisión de las nubes, Lewis fue el gran beneficiado tras una tremenda remontada que pasará a la historia. Del 14º al primero para lograr su 66ª victoria en la F1.

La carrera empezó con una salida muy limpia en la que Vettel pudo mantener la posición respecto a Bottas y Raikkonen con Verstappen. El teutón empezaba imponiendo un ritmo frenético con el que parecía dirigirse a un cómodo triunfo. Y en ese sentido, lo más interesante era la remontada de Hamilton, que vuelta a vuelta iba fulminando a todos sus rivales gracias a la tremenda superioridad de su coche con los monoplazas de la zona media. En 8 vueltas ya había recuperado 6 posiciones y en 12 giros el inglés ya era sexto. En la vuelta 15 se colocaba cuarto al pasar a Magnussen y a partir de ahí, empezaba lo más difícil, la persecución sobre los mejores. Su siguiente presa debía ser Verstappen, que estaba a 17 segundos, y el inglés siguió martilleando el crono.

El británico, con libre elección de neumáticos, pudo salir con el blando y ello le permitió alargar su parada. Fue ahí cuando debió mirar al cielo y esperar una ayuda divina, porque sin ella, ganar era imposible. Los radares de los equipos echaban humo. Parecía que podía llover y Hamilton estaba esperando al máximo en pista para entrar cuando cayeran gotas. Su triunfo pasaba por dicha opción, pero el equipo le indicó que tan sólo llovería en la curva 6 y finalmente optó por poner el ultrablando e ir a por el final. Y la precisión de Mercedes no podía ser más exacta, aunque el agua cayó con más fuerza de la prevista. Ello originó un auténtico caos en pista. Hamilton ganaba dos segundos por vuelta respecto a la cabeza y se adjudicaba una plaza más con Verstappen debido a que el holandés arriesgó demasiado colocando los intermedios. Sólo llovía en un punto y no lo iba a hacer en todo el trazado. Ello beneficiaba a Hamilton, puesto que sus gomas no se enfriaban tanto como las de Vettel, que iba con un compuesto más duro, al pasar por la única zona mojada de la pista.

Parecía que dejaba de llover, pero las gotas alcanzaron algún punto más de Hockenheim, y cuando parecía que Vettel había gestionado la situación de forma perfecta, sin errores y nervios pese al agua caída, llegó el error que lo cambió todo. “Por Dios. Por Dios. Lo siento chicos”, decía con voz entrecortada y lágrimas en los ojos desde el cockpit de su SF71-H. Con el accidente de Vettel el Safety Car salió a pista, y por suerte, Lewis Hamilton, que se disponía a volver a entrar para cambiar neumáticos, ganó la carrera gracias a su velocidad de reacción e instinto. En la radio le dijeron que entrara a boxes y luego que no lo hiciera, y el de Stevenage reaccionó a la perfección, metiéndose por la grava de la entrada del pit lane para volver a la recta de meta y colocarse líder delante del Safety Car.

En la relanzada, a Lewis todavía le quedaba una cosa por hacer, y es que puso la guinda al pastel con una enorme defensa sobre su compañero Valtteri Bottas, que parecía que podía pasarle. Le cerró la puerta al nórdico, que pasó entonces a defender su posición con Raikkonen, que nada pudo hacer para luchar sólo ante las dos ‘flechas de plata’, dos estrellas hoy en Alemania.

GP Gran Bretaña: Vettel, fiesta de líder en casa de Hamilton.

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El teutón superó a Lewis y Raikkonen, que completaron el podio en una carrera absolutamente loca marcada por un accidente entre el finlandés de Ferrari y el inglés de Mercedes al inicio.

Fin de semana redondo para Sebastian Vettel. Triunfo en Silverstone y más líder con 8 puntos de ventaja sobre un Hamilton que vio como Raikkonen le obligaba a decir adiós a la victoria con un toque por detrás en el arranque, en la curva 3. Esta vez, la suerte cambió para el teutón de Ferrari, después de varios episodios esta temporada que no le habían permitido distanciarse en el campeonato del inglés pese a tener un coche más constante en la mayoría de pistas que el Mercedes. Suerte, o quizás habría que hablar de temeridad de su escudero Kimi Raikkonen, que sacó con demasiado riesgo su espada a pasear para atacar al inglés, arruinando completamente la celebración que tenía prevista el de Stevenage ante su afición en una carrera en la que finalmente tuvo que mantener una espectacular batalla con Bottas por el triunfo. El finlandés se diluyó tras la defensa del liderato y dejó a Lewis la segunda plaza y a Raikkonen el último cajón del podio.

Esta vez, el que triunfó en tierra de Lewis fue su gran rival por el título Vettel. Fue algo así como marcarse una fiesta en casa de su máximo rival, con Raikkonen encerrando en el jardín a Lewis a las primeras de cambio. Pero no nos equivoquemos, el inglés se metió en el jardín antes él solo con una horrenda salida, donde se vio superado por los tremendos reflejos que mostró el teutón cuando se apagaron las luces del semáforo de Silverstone. Los 296 metros de distancia que hay entre la parrilla de salida y la primera curva y el hecho de que ésta se haga a fondo hacía pensar que Lewis lo tenía todo para mantener su primera posición, pero falló, y el resto fue consecuencia de su error, dejando además demasiados metros por el interior que llenaron de confianza a Kimi para probar algo imposible y que le costó 10 segundos de penalización.

Vettel se le abrían las puertas del cielo con la primera posición y su contrincante contra las cuerdas en la 18ª posición, y no lo desaprovechó, tirando al máximo desde el inicio y metiéndole 6 segundos a Bottas en 10 vueltas. Todo parecía controlado para el teutón, pero cambió de un instante a otro con la entrada de un Safety Car en la vuelta 33 por un accidente de Ericsson.

El Safey Car le quitó el triunfo en China y Bakú, o mejor dicho, el conservadurismo en la estrategia. Pero en esta ocasión, la reacción de los de Maranello fue muy rápida y Vettel fue el primero de los grandes en entrar a boxes. Bottas decidió quedarse para optar a una opción contraria al teutón, consciente de que si le seguía por la calle de boxes todo podría quedar igual. El coche de seguridad volvía a reagrupar la carrera y Hamilton, que había realizado su primera parada poco antes, ya estaba en tercera posición. ‘Bocadillo’ de Mercedes en la relanzada con un Vettel tranquilo, sabedor de que Bottas llevaba un neumático peor y que incluso podría parar una vez más. Decidió no arriesgar y centrarse en su defensa con un Lewis que encima también llevaba peor compuesto.

La carrera se reanudó sin cambios, pero todavía tenía otra sorpresa que dar para aumentar la emoción de una cita absolutamente loca: Grosjean embistió al Renault de Carlos Sainz y provocó la entrada del segundo Safety Car, generando todavía más incertidumbre. Las vueltas pasaban tras el coche de seguridad y eso hacía que la opción de una segunda parada de Valtteri se esfumara por completo y que Vettel tuviera que pasarlo en pista. Empezó entonces una tremenda batalla en la que el nórdico sacó el escudo para defenderse durante 3 vueltas apasionantes ante los constantes ataques de un ‘Seb’ que no podía permitirse un solo fallo.

Finalmente, tras cocinar a fuego lento su maniobra, le pegó un ‘hachazo’ en la curva 6. Así, el teutón se dirigió hacia su triunfo número 51 con la que igualó a Alain Prost en la tercera posición de la lista de pilotos con más triunfos de la historia, un ránking encabezado por su gran rival Lewis Hamilton, que terminó pasando a Bottas para hacerse con la segunda posición. Valtteri, tras el esfuerzo realizado ante ‘Seb’, se diluyó y ello permitió a que Raikkonen le adelantara a falta de tan sólo 3 giros para hacerse con el tercer escalón del podio.

GP Austria: Mercedes entrega el triunfo a Verstappen y el liderato del Mundial a Vettel.

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El neerlandés se impuso a Raikkonen y Vettel, que completaron el podio en una carrera desastrosa para Mercedes.

Mercedes se las prometía muy felices en el GP de Austria de Fórmula 1, pero en medio de las montañas de Zeltweg, pareció recibir un embrujo. Todo cambió de un momento a otro para que los de la estrella entregaran un triunfo que tenían en la mano a Verstappen en una victoria histórica para Red Bull en su circuito, ante su gente, algo absolutamente inesperado en una pista que nunca se les había dado nada bien a los de la bebida energética. Max ganó su cuarta carrera por delante de Raikkonen y Vettel, que recuperó el liderato del Mundial por el abandono de Hamilton. La carrera se antojaba decidida desde el principio, pero sorprendió desde sus primeros metros con una salida apasionante y, cuando Hamilton parecía dirigirse al triunfo con Bottas en la segunda posición para aumentar su ventaja en el liderato del Mundial, el abandono de su escudero finlandés por un problema hidráulico marcaba el inicio del desastre de los de Brackley, que terminaron con Hamilton retirado a 6 vueltas para el final.

Kimi Raikkonen, quien ya parece más fuera que dentro en Ferrari para 2019, salió lanzado en el Red Bull Ring para revindicarse. Pero lo hizo pasado de revoluciones. El finlandés iba con el ‘cuchillo entre los dientes’ y se colocó entre Hamilton Bottas en paralelo en el arranque. Le robó la posición a su compatriota en la primera curva pero no pudo atacar a Lewis pese a que se acercó mucho. Se pasó de frenada en la primera curva y en la tercera saliéndose del trazado en dos ocasiones. Al volver a pista se colocó de nuevo por delante de Verstappen en la segunda plaza, pero ahí entró en acción Valtteri Bottas. El nórdico de Mercedes había realizado una muy mala salida perdiendo tres posiciones, pero consiguió rehacerse con un doble adelantamiento espectacular en la recta precedente a la curva 3. El de Nastola pasó de una tacada a Verstappen Raikkonen para colocarse segundo y ponerse como escudero del líder del Mundial para que Hamilton aumentara su ventaja en la general sobre un Vettel que también salió muy mal (llegó a ser octavo pero recuperó las dos posiciones).

La carrera pintaba muy favorable para Mercedes, pero todo cambió de un momento a otro por el abandono de Bottas en la vuelta 13. Ahí inició la debacle para los de Brackley. El abandono de Valtteri provocó la entrada del ‘Safety Car Virtual’ y la gran mayoría de pilotos aprovecharon para realizar su primera parada. Todos los favoritos menos Hamilton, que sólo ante el peligro se vio perjudicado por la actitud conservadora y la falta de reacción de su muro, que posteriormente le debía pedir perdón al ver como Lewis perdería el liderato cuando entrara a boxes poco después. La carrera había cambiado por completo. Mercedes pasó de tener un doblete asegurado a entregarlo por completo.

 Hamilton paró en la vuelta 25 y salió entre los dos Ferrari, en la cuarta posición, con Vettel justo por detrás. Verstappen y Ricciardo pasaban a liderar la carrera, pero no pudieron completar el doblete de Red Bull por los problemas que el australiano tuvo de blistering.

Antes, Raikkonen había logrado pasar a Ricciardo y se colocaba como el máximo peligro de Verstappen. Había dos carreras, la del triunfo y la lucha por el Mundial, y bien lo sabía el germano de Ferrari, que olió sangre en Hamilton y fue con todo a por su rival por el título, al que pasó con un gran interior en la vuelta 39, después de haber pasado a un australiano que en la vuelta 54 se vio obligado a abandonar por un fallo de motor que lo dejó fuera, cuando ya había dicho adiós al podio.

Hamilton sufría mucho con las gomas y tuvo que parar por segunda ocasión antes del abandono de Ricciardo. Posteriormente, la carrera se estabilizó, con los Ferrari recortando vuelta a vuelta a un Verstappen que trataba de defenderse como podía. A falta de 8 vueltas, la diferencia de 7 segundos que tenía había reducido a 3, pero el neerlandés logró defender su posición con una espectacular gestión de neumáticos, demostrando que no solo es agresivo y rápido, sino también inteligente.

La enorme película que se vio en el circuito de Spielberg deparaba un final todavía más sorprendente, con Lewis Hamilton abandonando a falta de 6 vueltas para el final, dejando a los dos Mercedes fuera de carrera, algo muy raro de ver en la escudería más fiable de los últimos 4 años y que sirvió para cerrar un Gran Premio absolutamente loco en el que Hamilton tuvo la victoria a tocar y terminó fuera, entregando el liderato del Mundial a Vettel en una auténtica pesadilla.

GP Francia: Hamilton se hace grande en el desastre de Vettel.

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El inglés se impuso con facilidad en una carrera marcada por el accidente de Vettel y Bottas.

Lewis Hamilton tenía más de media victoria en el bolsillo tras hacerse con la pole en la sesión de clasificación del sábado en Paul Ricard, y el domingo, el británico sacó su martillo a pasear para dar un golpe sobre la mesa sin cometer un sólo error, ganando la cita gala con mucha contundencia. Victoria placida para el inglés con la que terminó con el sufrimiento de las dos citas anteriores y recuperó el liderato del Mundial con 14 puntos de ventaja, hurgando más que nunca en la llaga de Vettel, que fue quinto tras una gran remontada, minimizando su pérdida después de perder los papeles en la salida tocando a Bottas y arruinando su carrera y la del finlandés. Verstappen, con una carrera sin complicaciones, fue segundo por delante de un Raikkonen que le quitó el podio a Ricciardo al final gracias a una mejor estrategia.

Sebastian Vettel salía con ultrablando y por ello debía tirar al máximo en las primeras vueltas para tener opciones de ganar la carrera, y se pasó con su entusiasmo. Tanto es así que en la primera curva se llevó por delante a Bottas, causándole un pinchazo en la rueda trasera izquierda a Valtteri y provocando daños en el morro de su SF71H. Ambos pilotos tuvieron que entrar a boxes para arreglar sus monoplazas y Vettel salió a pista tras la salida del ‘Safety Car’ en la posición 17, justo delante de un Bottas que se ubicó último, en la 18ª, tras otro choque en la curva 3 entre Gasly Ocon que obligó a que saliera el Safety Car.

En este caso, el de Nastola se vistió de escudero del británico de forma literal, tapando al germano y permitiendo que Lewis saliera de Le Castellet con un grapado más de puntos que un Vettel al que este año le persigue la mala suerte. En sus naufragios en China y Azerbaiyán no tuvo nada de culpa y sin ellos debería ser todavía el líder destacado del Mundial, pero como los buenos o malos de las películas, Lewis nunca ‘muere’, parece tocado por una varita mágica y pese a que este curso su Mercedes ha empezado con un rendimiento inferior y no tan constante como el Ferrari, con problemas de equilibrio y de gestión de neumáticos en función del trazado. Y pese a ello, han pasado 8 carreras y Hamilton sigue al frente. Algunos lo llamarán la suerte del campeón. Otros, astucia y regularidad pese a no tener el mejor coche con diferencia como sí tenía en años anteriores.

GP Canada: Vettel, nuevo líder con su victoria 50.

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Hamilton quinto, se deja toda la renta.

Si Vettel hubiera pedido un deseo antes del GP de Canadá, posiblemente hubiera sido muy similar a lo que pasó el domingo en el Circuito Gilles-Villeneuve. Fin de semana redondo para el teutón, que dio un tremendo golpe en la lucha por el título conquistando su victoria número 50 en la F1 y celebrándola recuperando el liderato del Mundial, con un punto de ventaja sobre un Hamilton que sufrió de lo lindo para ser quinto. Vettel se impuso por delante de Bottas (2º) y Verstappen (3º) en una carrera liderada de principio a fin de forma muy cómoda por ‘Seb’, que no dio ni una sola opción a un Valtteri que no pudo hacer nada para defender el liderato de su jefe de filas en la general.

Si algo demostró la carrera del domingo es que el tiempo pone a cada uno en su lugar. Lewis ocupaba un liderato basado en la mala suerte que había tenido Vettel en China Bakú y en un espejismo vivido por los de Brackley con su superioridad en Catalunya, pero el germano supo esperar y en Canadá llegó su momento. Y no lo desaprovechó con una carrera basada en una buena salida y una carrera sin errores que terminó por desanimar a Bottas en su impotente intento de perseguir al coche ‘rojo’.

Lo vivido en Montreal era un momento que debía llegar tarde o temprano debido a los constantes problemas que los de Brackley siguen acumulando con la gestión de los neumáticos, su gran talón de aquiles y que de nuevo marcó el fin de semana de Mercedes. Hamilton empezó perdiendo su liderato antes del fin de semana con la mala elección de compuestos de su equipo, que dio alas a su rival teutón, que el domingo finalmente completó su remontada confirmando que este curso sí va en serio en la batalla por el campeonato ante el inglés. Con la victoria de CanadáFerrari volvió a ser el más rápido en un trazado de pura potencia, algo que en los años anteriores era un sinónimo claro de triunfo de los de la estrella. Los de Maranello están más fuertes y Vettel dio un golpe enorme a la moral del vigente campeón, metiendo más presión que nunca a las ‘flechas de plata’, de forma contundente, sin las dudas y titubeos del pasado curso.

Uno de los momentos más destacados de la carrera fue la batalla que protagonizaron Bottas y Verstappen en la salida, con el finlandés defendiendo su posición con muchas agallas ante el talento neerlandés. A partir de ahí, el ser una carrera a una parada impidió que hubiera más incertidumbre y tan sólo un accidente entre Stroll y Hartley en la primera vuelta puso algo de ‘picante’ al asunto con la entrada del ‘Safety Car’ en una cita de muy pocos errores.

GP Monaco: Ricciardo resiste y gana en Monaco.

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El australiano logró su segundo triunfo del año ante Vettel y Hamilton.

A veces, la mejor defensa es el mejor ataque. Y esa frase, muy utilizada en otros deportes de equipo, debió retumbar una y otra vez, vuelta tras vuelta, en la cabeza de Ricciardo en Mónaco. El australiano tenía la victoria en el bolsillo desde la pole. Contaba con el mejor coche en las calles del Principado y tan sólo debía realizar una buena salida y luchar contra sus nervios. Él mismo debía ser su único rival. Su calma habitual y los pocos errores que comete eran sinónimo de éxito, pero el destino quiso ponerle una piedra más en el camino para que un triunfo que debía ser fácil se convirtiera en sufrido para el australiano, que supo aguantar la primera plaza ante la constante presión de Vettel con un problema de potencia durante más de media carrera. Con menos caballos y ¡con sólo seis marchas!, lejos de desesperarse, se hizo ancho en las calles del Principado ante un Vettel muy conformista, pensando más que nunca en que no podía permitirse el riesgo de tocarse con su ex compañero y entregar otro ‘trocito’ más de Mundial a Hamilton, que fue tercero tras el teutón de Ferrari. Ese miedo le cortó las alas a ’Seb’ y se las dio a Ricciardo, que tuvo la suerte de que en Mónaco no saliera ningún ‘Safety Car’ que podía haber destrozado su carrera al final de una cita monegasca.

La victoria de Ricciardo se vio peligrar a falta de 6 vueltas, cuando Leclerc se quedó sin frenos y embistió por detrás de forma espectacular a Hartley en la chicane de la salida del túnel. La entrada de un coche de seguridad hubiera podido arruinar la carrera al de Red Bull, pero hasta eso le salió bien a Daniel, ya que el Safety Car Virtual fue suficiente para que la normalidad volviera a pista con Ricciardo al frente.

El australiano puso la guinda a un fin e semana perfecto. Fue el más rápido en todos los libres, logró la pole con una enorme superioridad y lideró incluso guardándose alguna carta. En una ciudad donde los juegos de azar son famosos, el australiano era el domingo una apuesta segurísima debido al gran chasis de Red Bull, capaz de marcar la diferencia en el Principado con un motor Renault.

Objetivo cumplido para Lewis Hamilton. El inglés hubiera querido quedar segundo, por delante de Vettel, pero sabía que con su Mercedes en Mónaco dicho objetivo era prácticamente imposible. Mercedes tuvo muchas dificultades durante todo el fin de semana por las características del circuito, contrarias al ADN de su coche, y Lewis logró un podio muy valioso para mantener el liderato del Mundial ante el germano pese a las muchas quejas que realizó por radio por la gran degradación que tenía en sus gomas. Por ello, pudo terminar muy satisfecho, sabiendo que pese a que los focos no apuntaban hacia él el domingo, dio un gran paso para seguir minando la moral de Vettel. Y es que el germano sólo pudo ‘rascarle’ unos cuantos puntos en uno de los teóricos peores circuitos para Mercedes antes de la llegada de circuitos favorables a los de Brackley.

GP España: Paseo triunfal de Hamilton en Barcelona.

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El inglés aumentó su liderato del Mundial ante un Vettel que falló en la estrategia y se quedó fuera del podio.

Inalcanzable. Infinitamente superior. Lewis Hamilton sacó la corona de vigente campeón del mundo de F1 el domingo a relucir en el GP de España de F1 y logró su victoria número 64. Lo hizo metafóricamente, pero fue tan superior que incluso podía haber corrido con alguno de sus cuatro cetros en la mano. En la quinta cita del año, el británico reinó con contundencia. Nada de concesiones a sus rivales. Fortaleza y un ritmo frenético desde el inicio aprovechando el mejor ritmo que Mercedes ha demostrado tener con el cambio de neumáticos Pirelli para liderar con puño de hierro en una victoria incontestable acompañado en el podio por Bottas Verstappen.

Esta vez, Hamilton no necesitó que la suerte se subiera al cockpit de su W09 como sí lo hizo en Bakú. Le respetó el tiempo, con un sol que se hizo paso ante las amenazadoras nubes negras que había sobre el trazado, que no quería desaprovechar la ocasión de iluminar el triunfo del inglés. El de Stevenage hizo el resto con sus manos, olvidándose de los problemas de neumáticos de las carreras anteriores y corroborando su liderato del Mundial esta vez por méritos propios. El inglés no estaba pasando por su mejor momento en este inicio de campeonato y España le devolvió la sonrisa a un campeón que parecía apagado anteriormente. Lewis sabía de la importancia de este triunfo e incluso quiso dormir en el motorhome del Circuito para concienciarse y no descentrarse por nada del mundo. Y obtuvo el premio, aumentando su liderato en el Mundial ante un Vettel ‘tocado’.

Ferrari volvió a ser ‘víctima’ de su estrategia. Este factor le dio la victoria de forma fenomenal en Australia sorprendiendo a los Mercedes, pero cuatro carreras más tarde, jugaron sus cartas muy mal con una jugada muy arriesgada que acabó de repente con todas sus opciones. Con la voluntad de sorprender a Hamilton, el teutón de Ferrari fue el primero e parar en la vuelta 17 para atacar a Lewis y ahí arruinó su carrera al salir de boxes tras Magnussen, desaprovechando las primeras vueltas de su neumático nuevo. Sin embargo, pudo empujar para evitar que Bottas le pasara por los pelos cuando el finlandés entró a boxes en la vuelta 20. Se ayudó del DRS y minimizó los daños de un fallo estratégico garrafal.

En la vuelta 25, Ferrari perdió a su ‘alfil’ cuando Raikkonen tuvo que abandonar por pérdida de potencia, seguramente provocando de nuevo el llanto del pequeño francés que el pasado curso en Barcelona conmovió al mundo con sus lágrimas. Y en la vuelta 42, otra jugada improvisada de los italianos volvió a dejar a su ‘rey’ al descubierto. Ferrari se hizo su propio ‘jaque mate’. De nuevo, Vettel volvía a parar y salía detrás de un Verstappen que lideró incluso la carrera al alargar al máximo su parada y que no tenía pensado volver a entrar. Así, Vettel había pasado de la segunda a la cuarta plaza de forma incomprensible. Casi le echa un ‘capote’ el joven neerlandés con otro error infantil, cuando tocó a Sirotkin cuando lo quiso doblar. Dañó parte de su alerón izquierdo, pero por suerte para la joven estrella de Red Bull, pudo conservar su tercera posición con un buen ritmo ante un Vettel furioso. A partir de ahí, la carrera fue una procesión en la que la dificultad por adelantar en pista complicó mucho las cosas para que la afición pudiera vivir un final tan emocionante como el que se vio en las tres carreras anteriores.

GP Azerbaiyan: Hamilton se encuentra con la victoria.

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El inglés se impuso por delante de Raikkonen y Pérez en un final de locos en el que Vettel perdió la segunda plaza en un ataque arriesgado y Bottas pinchó cuando era líder. La carrera parecía de Vettel, cuando los dos Red Bull se chocaron y originaron la entrada del ‘Safety Car’, que lo cambió todo.

Bakú es sinónimo de locura e incertidumbre, y el domingo no defraudó a nadie. La carrera parecía absolutamente controlada para Vettel en la primera posición, pero repentinamente se convirtió en una auténtica lotería con la entrada del esperado ‘Safety Car’. Y en ella, la suerte premió a Lewis Hamilton, que en este inicio de temporada, muy lejos de su mejor versión y con un Mercedes que tiene mucho por mejorar, consiguió salir de la cuarta carrera con el liderato con 4 puntos de ventaja sobre Vettel con un triunfo totalmente inesperado, el primero para el británico en 2018 con el que rompe una racha de nada más y nada menos que 6 carreras sin ganar. Suerte del campeón o no, el inglés sumó su victoria número 62 al beneficiarse de una auténtica locura de últimas vueltas tras la marcha del ‘Safety Car’ en las que pasó absolutamente de todo: Vettel perdió la segunda plaza al pasarse de frenada en la relanzada atacando a Bottas y el finlandés vio como la gloria se le escapaba de las manos por un pinchazo a falta de sólo 3 giros. En esa incertidumbre, Raikkonen fue segundo pese a que empezó la carrera estrellándose con Ocon y Pérez, el otro triunfador del día, logró un enorme podio que premia a un Force India que lo ha pasado muy mal en este inicio de campaña y que poco a poco está reapareciendo.

En Bakú se vivieron dos carreras muy diferenciadas. Una liderada con puño de hierro por Vettel, y otra que totalmente diferente que empezó en la vuelta 39 con la entrada del ‘Safety Car’ debido al choque entre los dos Red Bull. La pelea fraticida entre los de Milton Keynes fue el detonador de un final apretado al sprint de tres giros en una auténtica pista de hielo debido a lo fríos que se habían quedado los compuestos tras un ‘Safety’ que alargó su estancia en pista tras un error incomprensible de Grosjean, que se fue al muro cuando era sexto mientras calentaba sus gomas. Ello dio alas a Bottas, que aprovechó el safety para hacer su parada y veía como por sorpresa podría acabar la carrera llevando al límite los ultrablandos en las últimas vueltas. Pero en la relanzada empezó el lío. Vettel se fue largo en la primera curva en un intento de pasar a Bottas demasiado arriesgado. Se la jugó con todo y terminó perdiendo más de lo esperado, haciendo un plano en su neumático y viendo como Hamilton Raikkonen le pasaban para colocarse cuarto. Vettel pasó así de ganar la carrera y ampliar su margen en la general a perder el liderato de forma cruel. Pero para cruel, lo de Bottas, que tuvo que abandonar al pisar un elemento aerodinámico que le generó un pinchazo. Y por fin, ahí estaba Lewis, preparado para levantar los puños arriba seis carreras después de su último triunfo.

Nada de lo que sucedió al final hubiera pasado sin la pelea ‘fraticida’ de los dos Red Bull. Desde el inicio de la carrera, Ricciardo apretó a un Verstappen con menor ritmo y con problemas en la batería, pero el neerlandés, tan orgulloso como talentoso, le complicó demasiado las cosas a su compañero. Los tres intentos de adelantamiento que le hizo Ricciardo eran tan sólo una crónica de un final anunciado. En la vuelta 12 lo intentó en la curva 1 saliéndose de la aspiración del joven piloto, pero Max le devolvió la pasada de forma arriesgada por dentro tocando a Daniel. En la vuelta 27 volvieron a saltar chispas entre ambos en una maniobra igual en la que estuvieron a punto de tocarse. En el muro de Red Bull miraban con nervios y pasividad la lucha de sus dos pilotos. Y el no dar instrucciones de equipo, el no actuar, fue lo que ‘eliminó’ a los austríacos.

Después de que Ricciardo pasara finalmente en la vuelta 35 a Verstappen, el holandés volvía a recuperar su posición en boxes tras una mal giro calentando neumáticos de Daniel al realizar su parada. Daniel superó sus contratiempos y volvió con el cuchillo entre los dientes a por Max y terminó llevándose por delante al dorsal ‘33’ en la larga recta de Bakú después de que Max realizara otra acción polémica cambiando su dirección a fondo en varias ocasiones.

GP China: Ricciardo triunfa en la locura china.

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El australiano se impuso a Bottas y Raikkonen, Verstappen arruinó la carrera de Vettel.

“La Fórmula 1 es aburrida” . Cuando alguien pronuncie esta frase cada vez más gratuita, debería posteriormente ver la carrera del domingo. Adelantamientos y, sobre todo, brutal juego de estrategias que hizo que en la mente de los aficionados hubiera hasta tres ganadores virtuales durante toda la cita. Pero ni los dos Ferrari pudieron defender su ventaja, ni Bottas pudo culminar su gran remontada. El más listo de la clase en el GP de China fue Daniel Ricciardo, que le comió la tostada a todos sorprendiendo y mostrando su enorme clase y temple con adelantamientos de gran talla para conseguir su primera victoria del año y estrenar el casillero de Red Bull en 2018 en una carrera absolutamente loca e impredecible. El australiano se aprovechó de la enorme lucidez mental del muro de Red Bull para realizar una ultima parada cuando salió el coche de seguridad en la vuelta 31 y poner la guinda con un último stint con gran ritmo en el que le quitó las pegatinas a HamiltonVettel Bottas con adelantamientos espectaculares con el mismo temple que un artista pone el broche de oro a sus obras. El australiano dio toda una clase magistral de la que deberá aprender y mucho su compañero Max Verstappen, que volvió a enloquecer y destrozó la carrera de Vettel con un toque en una acción muy temeraria del neerlandés que relegó al teutón a la octava posición. Ricciardo Verstappen fueron la cara y la cruz dentro de un mismo equipo en una carrera que demostró que la regularidad del australiano no es flor de un día y que su clase puede superar al desparpajo y talento precoz de un Max que cometió su tercer error grave de la campaña en 3 carreras.

La carrera iniciaba con una salida sorprendente de Bottas, que pasaba a un Raikkonen sin sangre. Empezó entonces el ataque de Mercedes desde el muro con una parada de Hamilton en la vuelta 19 y de Bottas en la 20 para realizar un ‘undercut’ sobre los Ferrari, que se durmieron en los laureles y entregaron el liderato de Vettel Valtteri cuando el teutón entró a boxes. Demasiado tarde, el tren del triunfo se había pasado para el germano y el finlandés de Mercedes debía ir a por Raikkonen. Las pocas opciones que le quedaban a ‘Seb’ pasaban por que Raikkonen consiguiera frenar a Bottas, pero el de Nastola se acercaba cada vez más al triunfo con otro paso más al frente, adelantando a Kimi en el momento justo, cuando ya tenía a Sebastian muy cerca. Con un espectacular adelantamiento por fuera sobre ‘Iceman’, el ex de Williams se defendió de los ataques de Vettel y logró abrir el hueco suficiente sobre el teutón beneficiándose de lo difícil que es seguir a un F1 en curvas tan rápidas como algunas de las que componen el Circuito de Shanghai. Ello impidió que el líder del Mundial lo pudiera probar en la larga recta de atrás y exhibió uno de los claros males endémicos de la actual F1, donde la carga aerodinámica del alerón delantero tiene una importancia crucial.

El pescado parecía que estaba todo vendido y que Bottas ganaría la carrera, pero a la lonja llegó un barco inesperado, el del ‘Safety Car’, y el único en aprovechar la sabrosa ‘pesca’ que éste ofrecía fue el equipo Red Bull. Verstappen ocupaba la tercera plaza y Ricciardo la quinta y con el coche de seguridad en pista cambiaron ruedas para tener un compuesto fresco que le diera un ritmo frenético al final de carrera para tratar de remontar. Los de la bebida energética usaron la cabeza para poder desplegar sus alas. Pegados ya a sus presas en la relanzada, los dos Red Bull empezaron su ataque final con un desenlace muy distinto.

Max, pecó de optimista con las gomas nuevas. Primero ante Hamilton, buscando una trazada imposible en una curva rápida en paralelo ante el inglés. A veces, hay que levantar el pie y esperar tu momento, regla que Max todavía desconoce y ello le hizo salirse de la pista y entregar su posición a Ricciardo.

Posteriormente, pese a tener un ritmo muy superior a Vettel, no supo materializarlo y de nuevo fue demasiado agresivo en la curva posterior a la recta de atrás. El germano abrió un poco la puerta y Max entró desde su casa, o incluso casa del vecino, tocando al alemán y arruinando su carrera. Trompo para ambos que dejaba en la octava posición a Vettel con el coche muy dañado en la dirección y a Max en la quinta plaza. El joven neerlandés pudo volver a adelantar a Hamilton en pista pero finalmente finalizó quinto al ser sancionado con 10 segundos de penalización por su acción con ‘Seb’.

Mientras, Ricciardo hacía todo lo contrario. Fino, inteligente, y encontrando el momento adecuado en todas sus pasadas. Daniel realizó un auténtico trabajo de orfebrería pasando antes a Hamilton, Vettel y finalmente a Bottas para alzarse con el triunfo y dejar claro que es uno de los mejores adelantadores de la parrilla, sin duda.