Roma 0-2 Real Madrid: El Real Madrid se da un alegrón en Europa.

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Los goles de Gareth Bale y Lucas Vázquez reaniman a los blancos tras el descalabro en Eibar y le dan el liderato del Grupo G.

El Real Madrid cierra la herida que abrió el Eibar el pasado sábado con una victoria importante en Roma que le da la clasificación directa a Octavos de Final, y como primero de grupo además. No fue una recuperación completa, no fue un triunfo colosal, el imperio blanco sigue en fase de reconstrucción… pero siempre es mejor avanzar en el proceso desde las alegrías y no desde la desesperación. Fazio regaló a Bale el primer gol, mientras que Benzema hizo lo propio con Lucas Vázquez en una segunda parte donde la efectividad blanca de cara a puerta tapó las carencias de los hombres de Solari antes del descanso. Under tuvo en sus botas el gol para los giallorossi, pero esta vez fue el Real Madrid el que ganó en ambas porterías. Suficiente. Al menos, por el momento.

Pintaba a día grande en Roma. El CSKA clasificó matemáticamente a giallorossi y merengues antes de que empezara a rodar el balón, mientras la Roma homenajeaba a Totti sobre el césped. El ambiente festivo embriagaba la Ciudad Eterna. Pero si alguien pensaba que el Olímpico albergaría un partido benéfico, estaba equivocado. Solari se encargó de recordarlo dejando fuera de la lista a Isco, en lo que suena más a un golpe en la mesa que a una argucia táctica. Y tanto Llorente como Lucas partieron de titulares. El técnico argentino reclamó los focos para sí en un ejercicio admirablemente valiente dado el delicado momento actual… y a punto estuvo de salirle mal desde bien temprano.

Y es que Roma y Real Madrid cuajaron una primera parte de mínimos. Los dos llegaban heridos, y se notó, repartiéndose los errores no forzados constantemente. Los blancos, con el balón en los pies. Los giallorossi, con los agujeros en campo propio. La desesperación iba por barrios. Y entre tanto, esporádicas ocasiones para ilusionar al respetable. Más oportunidades y más claras para los locales, dicho sea de paso. Que bien hicieron por marcharse al descanso por delante en el marcador. Schick se estrelló con Courtois cuando tenía todo a su favor, mientras que lo de Under al borde del cuarenta y cinco tiene difícil explicación. Completamente solo, en el área pequeña, con el portero batido tras un error grotesco de Carvajal… ¡y mandó el balón a las nubes! Incomprensible. Milagroso. Más que una flor, al Real Madrid le floreció un parque entero antes de irse a la caseta.

Y por si no fuera suficiente, nada más comenzar la segunda parte, Fazio le regaló el 0-1 a Bale con un despeje hacia su propia portería. Justo a donde estaba el galés, que no había hecho nada en el partido, y sin embargo desniveló el mismo de manera definitiva resolviendo el mano a mano no sin dificultad. Si bien el resultado había sido lo mejor para los blancos al descanso, con ese gol del ‘11’ antes del minuto de la reanudación, el guión cambió radicalmente. La Roma acusó el golpe sobremanera, mientras que el Real Madrid se lo creyó, haciendo de los contragolpes un chorro continuo de oxígeno que le fue dando más y más vida conforme pasaban los minutos.

Y de ahí, en uno de esos contraataques, llegó el 0-2 que puso la puntilla al liderato del Grupo G. Fue Lucas, la apuesta de Solari, quien anotó de cabeza en boca de gol tras un centro de Bale y una asistencia de Benzema. Desde esa posición había fallado Under en la primera mitad. Desde esa posición, el Real Madrid mató el partido a media hora del final. No se vio una clara mejoría desde el inicio, ciertamente, pero los blancos se fueron haciendo grandes poco a poco a base de goles. A base de fallos del rival. Una forma tan válida como cualquier otra de recuperar confianza y retomar la velocidad de crucero que se perdió en Eibar. Roma no se hizo en un día. Visto lo visto, este Real Madrid, tampoco.

Real Madrid 3-0 Roma: Isco y Bale también tiran del carro en Europa.

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Un gran partido de los blancos a nivel colectivo acaba con una cómoda victoria en el arranque de la Champions.

El Real Madrid comenzó la era post Cristiano Ronaldo en la UEFA Champions League con una cómoda victoria por 3-0 ante la Roma gracias a los goles de Isco Alarcón y Gareth Bale y Mariano.

Los merengues fueron muy superiores a unos italianos muy desdibujados y que aún están acusando los múltiples cambios en su plantilla del pasado verano. Sin embargo, a los blancos les costó mucho hacer el 1-0 y necesitaron hasta 17 disparos.

Ante la falta de claridad, el primero llegó gracias a un espectacular disparo de falta de Isco, que hizo gol en su primer disparo de libre directo en la máxima competición europea. A poco de comenzar la segunda parte, Bale sentenció con el 2-0 a pase de Modric.

El resto del partido sirvió para que Mariano Díaz debutase con golazo incluido en el descuento y Asensio dejara la que a buen seguro será una de las jugadas más destacadas de esta edición de la Champions pero que no acertó a coronar con gol en la definición.

Real Madrid 3-1 Liverpool: Bale corona a un Real Madrid de leyenda.

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El galés, desatado con un doblete. El 2-1, con una tijera para la Historia. El club blanco conquista la Decimotercera y una marca majestuosa.

El fútbol es un deporte de engaño. Y como tal, la Final de Kiev comenzó como nadie hubiese imaginado. Lo que se esperaba un combate entre pesos pesados repartiendo puñetazos por doquier resultó ser una primera parte con más amagos que golpes reales. Bueno, al menos en lo que se refiere a los goles. Porque para golpes, los de Salah y Carvajal, que a la media hora y con apenas cuatro minutos de diferencia tuvieron que abandonar el campo lesionados y entre lágrimas. Lo del egipcio, el primero en caer, es en su hombro tras una mala caída en una acción con Ramos. Lo de Carvajal es muscular al dar un taconazo in extremis en línea de fondo. El uno iba camino de ser la figura mundial del año, mientras que el otro, desconsolado por pensar que dice adiós a Rusia, ya se perdió la EURO 2016 por lesión también en la Final de Milán. La competición más feroz vista antes del descanso fue la de la crueldad de las lesiones con dos jugadores que siempre merecen otro final diferente.

El descanso sirvió para que ambos equipos se quitarán el corsé que reflejaba el marcador. Todos los goles racaneados en la primera mitad empezaron a caer sin descanso. Y es que apenas tardaron diez minutos en convertir dos goles. Al igual que las lesiones, los tantos también llegaron a pares. Primero fue el de Benzema, haciendo de Raúl para retratar a Karius. Iba a sacar con la mano y puso el pie por medio para que el balón se introdujese llorando en las mallas. Ni el ‘7’ trató tan mal a sus porteros nunca. Eso sí, le duró muy poco la alegría a los blancos, pues apenas en la jugada siguiente Mané logró la igualada al desviar un testarazo de Lovren por encima de Ramos en un córner. Quién lo iba a decir: Benzema siendo el pillo, y Ramos siendo el pillado.

Sin embargo, la cosa no iba a quedar ahí. En sólo quince minutos se vio más fútbol que en quince partidos de Liga. De cualquier liga, en realidad. Y por si no fuera suficiente, también se vio un gol de esos que no se repiten en quince años. O dieciséis, por ser más concretos. Porque desde que Zidane metiese su histórico gol de volea en Glasgow en 2002 no se veía nada igual en una Final de Champions League. La rúbrica era de Gareth Bale, que llevaba un minuto en el campo y seguramente ni había tocado el balón aún. Ni había salido a calentar siquiera. Y aun así, dibujó un gol de tijera inimaginable, de dibujos animados. Menos plástico que el de Ronaldo en Turín, pero más importante. Una chilena directa a la Historia para poner en ventaja a los blancos. God Save The Welsh.

Como ya sucedió en Turín, tal gol ejerció de anestesia para el rival, que no supo cómo responder a semejante peso de belleza y contundencia. Y así el Liverpool se fue consumiendo poco a poco. Se sabía que era difícil que le aguantase el físico hasta los minutos finales, pero si le añades además la lesión de Salah, y el guantazo que supuso la remontada de Bale nada más lograr el empate, levantarse de todo a la vez fue imposible ya. De ahí que los Reds poco a poco se fueran difuminando ante el abrumador dominio blanco. Entre Arnold y Karius alargaron la agonía, pero el meta del Liverpool volvió a quedar en evidencia a un tiro lejano de Bale que tampoco fue capaz de despejar.

Quién se lo iba a decir al galés, nombrado mejor jugador del partido con sus dos goles. Máxime cuando se quedó fuera del once de Kiev. Quién se lo iba a decir a Benzema, el más criticado durante toda la temporada. Pero sobre todo, quién se lo iba a decir a Zidane, cuando llegó al Real Madrid hace tres años. Con el galo en el banquillo, el club merengue ha conseguido tres Champions consecutivas, lo que sólo habían logrado antes el Bayern de Beckenbauer, el Ajax de Cruyff y el Real Madrid de las Cinco Copas. Ahora, este Madrid de Zidane marcha por la Historia del fútbol ya sólo detrás de ese equipo merengue de los años 50. Con cuatro Orejonas en cinco años se ha ganado todo el derecho. Ni la Gran Bretaña pudo esta vez con la Armada Invencible.

Roma 4-2 Liverpool: Los Reds lucharán con el Real Madrid por la Champions League.

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El conjunto inglés se medirá a los blancos en Kiev con el título europeo en juego. Los romanistas se quedaron sin tiempo para realizar el milagro.

El Liverpool completó su trabajo el miércoles en la Semifinal de la Champions League y se metió en la Final que se jugará el 26 de mayo, en Kiev, ante el bicampeón de la competición, el Real Madrid. El conjunto Red cayó por 4-2 ante la Roma en el Estadio Olímpico y le valió para avanzar tras el 5-2 de la Ida en Anfield.

Aunque los de Jürgen Klopp nunca perdieron los estribos, ‘La Loba’ no se lo puso fácil yendo al ataque en cada momento y presionando bien arriba. De cualquier manera, los Reds aprovecharon bien sus espacios en el primer tiempo y lograrían marcar dos goles que después serían irremontables.

Primero apareció Sadio Mané, tras un gran pase de Roberto Firmino, mientras que Georginio Wijnaldum volvió a poner en ventaja a los ingleses tras el empate parcial por el gol en propia de Milner. El que estuvo bastante impreciso fue Mohamed Salah, pero esta vez su equipo no lo necesitó. En cambio, el que fue clave fue el portero, Loris Karius, quien evitó varios goles del rival, sobretodo en la segunda parte cuando la Roma se fue con todo al ataque.

Los italianos dejaron la competición con la cabeza en alto: Edin Dzeko logró empatar en el segundo tiempo y Nainggolan marcó dos goles más para cerrar el 4-2. No le alcanzó para pasar, pero sí para evidenciar las carencias defensivas de un Liverpool que deberá mejorar si quiere soñar con arrebatarle la ‘Orejona’ al Real Madrid.

Real Madrid 2-2 Bayern Munich: El Rey de Europa peleará de nuevo por su corona.

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El Real Madrid vuelve a una Final de la Champions League tras eliminar a un duro Bayern de Heynckes, que cayó con dignidad y peleó hasta el final.

El Real Madrid vuelve a clasificarse a una Final de la UEFA Champions League. Por calidad, por empuje, por suerte… cada uno dirá lo que le convenga, pero la realidad es que el equipo blanco volverá a tener la oportunidad de ser Campeón de Europa el próximo 26 de mayo en Kiev.

A pesar de todo, los blancos sufrieron de lo lindo para jugar su tercera Final consecutiva. El Bayern no llegó a la capital de España de turismo y embotelló al Real Madrid durante gran parte del encuentro. Los de Heynckes fueron toda una apisonadora en el Santiago Bernabéu, pero los Merengues se defendieron con uñas y dientes. El club alemán no fue como aquel manso equipo de Pep Guardiola que pasó años atrás.

El primer tanto llegó a los tres minutos de partido cuando Kimmich remató a gol un balón suelto en el área que Sergio Ramos no acertó a despejar. Pero solo ocho minutos más tarde, Benzema remató a gol un gran centro desde la izquierda de Marcelo, que nada pudo hacer el guardameta Ulrich, quien sería protagonista tras el descanso, aunque todo pudo cambiar si el colegiado hubiera señalado como penalti una mano de Marcelo en su propia área.

El portero realizó un error imperdonable a este nivel tras un saque de banda. No acertó ni a despejar, ni a regatear, ni a tocar la pelota. Se escurrió ante la presión de Benzema, quien no perdonó el regalo del alemán y puso el 2-1 en el marcador que ponía las cosas cuesta arriba para los bávaros.

James Rodríguez consiguió dar esperanzas a los alemanes gracias a un gol en el minuto 63. El colombiano, cedido por el Real Madrid en Múnich, no quiso celebrar el tanto y levantó las manos con un claro gesto de perdón. Así todo, hasta el final el Bayern fue una apisonadora, aunque los chicos de Zidane fueron un muro en defensa, liderados por un imperial Sergio Ramos y un magnifico Keylor Navas que llevó la batuta de la zaga durante todo el encuentro.

Bayern Munich 1-2 Real Madrid: Los cuatro millones de euros más rentables del fútbol.

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Asensio dinamita el partido para un Real Madrid que estuvo contra las cuerdas, tuvo que remontar un 1-0 y confirmó su condición de ‘Bestia Blanca’.

Campeón francés. Campeón italiano. Y campeón alemán. El Real Madrid ha tenido un camino de espinas en la presente Champions League. Y parece que, uno tras otro, fueron creciendo haciendo lógico el paso de las rondas. Porque el Bayern tuvo una imponente primera parte en el Allianz Arena poniendo al Real Madrid contra las cuerdas como no le puso ni la Juventus en el Santiago Bernabéu siquiera. Se lesionaron Robben y Boateng en la primera media hora, y aun así fueron en ventaja en el marcador hasta el minuto 44. Si hubiera sido un partido de Bundesliga, el Bayern se habría marchado a vestuarios con un saco de goles al hombro. Lo saben todos de Múnich a Filipinas.

El premio del gol les llegó a los alemanes a la media hora de percutir. Marcó Kimmich en una inteligente jugada colectiva, aprovechando que el Real Madrid estaba descolocado, y que Keylor Navas salió a cazar una mariposa que vio por el rabillo de su ojo derecho mientras el lateral germano remataba a puerta desde su izquierda. Imperdonable en general. Pero es que los blancos nunca se encontraron sobre el verde, perdiendo el centro del campo tanto en la presión como en la salida del cuero. Como el que pierde una estrella en el cielo, que no sabe ni por dónde empezar a buscarla. De ahí que, además del gol, hubiese hasta seis ocasiones francas para los bávaros en boca de gol desde el primer minuto de juego. ¡Seis! De las que salen en los resúmenes. Pero unas veces por un mal control, otras por un pertinente rechace y las demás por mala puntería, el caso es que el Bayern dejó con vida a un Real Madrid con ganas de tocar el balón pero nula profundidad.

No le hizo falta para marcar justo antes del descanso, sea como fuere. Por algo es su competición fetiche. Le bastó que Carvajal centrase con la cabeza desde la derecha y que Ronaldo amagase con otra chilena para que el balón le llegase a Marcelo en el balcón del área franco para tirar a puerta. El cuero pasó entre los defensas sin que Ulreich pudiese detenerlo. El Bayern hizo todo lo que estaba en su mano en la primera parte, y se llevó un resultado peor que antes del pitido inicial. Y todavía a los diez minutos de la reanudación, echaría de menos incluso el empate. Porque fue lo que tardó Asensio en correr hacia la banda enseñando su dorsal a la grada después de batir a Ulreich en un mano a mano a la carrera que le brindaron entre Rafinha y Lucas Vázquez. Se repetía el guión del año anterior: apreturas en la primera parte, salta el mallorquín desde el banquillo cuando aún hay un hilo de vida, y revoluciona el partido para los españoles. Asensio tiene algo especial. Con el Allianz Arena, sí, y con el fútbol en general. Los cuatro millones de euros más rentables de la historia de este deporte.

El gol madridista fue una losa sobre las espaldas del Bayern de Munich. Se vieron superiores, y sin darse cuenta, se encontraron por debajo. Aun así, durante la segunda parte siguieron probando a una defensa que fue un muro y a un Keylor Navas que fue mitigando los nervios a base de paradas hasta completar un partido digno. Pero a excepción de un postrero mano a mano al limbo de Lewandowski, fue sólo a base de empuje y orgullo, bombardeando el área blanca, sin ni siquiera la pericia para abusar de un Lucas Vázquez que tuvo que tomar la banda derecha que dejó huérfana el lesionado Carvajal. De ahí que el partido muriese con ese 1-2. Y si no llega a ser porque Ulreich sacó un tiro franco a Benzema, quizás hubiera sido una ventaja mayor. Anelka lo metió, pero no Karim. Sea como fuere, el Madrid se lleva una gran ventaja al Bernabéu. No es ni mucho menos definitiva, visto lo visto con la Juventus y lo que pasó el año pasado con este mismo Bayern. Pero oigan, ni tan mal para la ‘Bestia Blanca’ del campeón bávaro.

Liverpool 5-2 Roma: Goleada agridulce.

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El equipo de Klopp sacaba una clara ventaja, pero dos tantos del conjunto italiano en los últimos 10 minutos cambiaron el panorama.

Liverpool confirmó el mote de temido que tan bien le había atribuido Steven Gerrard, una leyenda del club de Merseyside, previo a la Ida de la Semifinal de la UEFA Champions League. Los Reds demostraron su enorme poderío en Anfield al derrotar con contundencia por 5-2 a la Roma, resultado que lo deja prácticamente clasificado para Kiev.

El equipo italiano apenas pudo apretar y hacer sentir rigor en los primeros instantes del partido, en el que presionó alto y hasta llegó a asustar al dueño de casa con un fuerte disparo de Aleksandar Kolarov al poste. Pero los siguientes minutos fueron de dominio absoluto de los pupilos de Jürgen Klopp.

Sadio Mané fue el más peligroso por su velocidad aunque careció de efectividad: falló un mano a mano con Alisson e impactó mal otro remate dentro del área. Luego, el juez de línea invalidó su gol por clara posición adelantada y el Liverpool, pese a la superioridad, no conseguía romper la igualdad.

Hasta que el monumental Mohamed Salah golpeó a los 35 minutos al acomodarse rápido en el área grande y despacharse con un zurdazo que dio en el travesaño y se coló en el ángulo superior derecho de la portería del portero brasileño. A segundos de marcharse al descanso, Roberto Firmino habilitó al egipcio y éste definió al picar el balón por encima del portero para desatar una nueva celebración.

El segundo tiempo no cambió la tónica y Liverpool lució aún más arrollador: Salah asistió a Mané, quien sólo debió empujar la pelota a portería vacía para extender la diferencia. Más tarde, el protagonismo lo tuvo Firmino, con su doblete en apenas 7 minutos tras las habilitaciones de Salah y James Milner, acciones que terminaron por hundir a los de Eusebio Di Francesco.

Aunque la tranquilidad local y la necesidad visitante se puso en evidencia en los últimos 10 minutos de juego. Edin Dzeko recorto distancias y no perdonó a Loris Karus al quedar cara a cara y el argentino Diego Perotti castigó de penalti para un nuevo tanto que hace que los romanos se sintieran con vida.

Real Madrid 1-3 Juventus: Cristiano Ronaldo nunca falla.

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El ‘7’ salva al Real Madrid con un penalti en el descuento después de un partido dramático donde la Juventus acarició una remontada histórica.

Dicen que la primavera la sangre altera, y desde luego que la presente semana es buen reflejo. El lunes se despidieron Fernando Torres y Fabio Capello. El martes lo hicieron en la Champions League tanto Barcelona como Manchester City. Y este miércoles la Juventus puso el corazón en un puño a todo el madridismo. Parecía que el 0-3 en Turín con aquella majestuosa chilena había puesto siete candados a la eliminatoria, pero Mandzukic se empeñó en negarlo desde el primer minuto. Literalmente. Porque fue lo que tardó en poner el 0-1 en el marcador aprovechando un fallo en defesa y una laguna en el segundo palo.

Era el gol más tempranero que encajaban los blancos en su estadio en la historia de la competición. Y aunque entonces nadie quiso acordarse de los fantasmas de Roy Makaay, lo cierto es que el partido llevó aquel mismo guión. Con un Real Madrid errático y nervioso en casi cada jugada. Dicen que un equipo juega lo que juegan sus mediocentros, y en este caso, el equipo blanco era el reflejo de lo que hacían sus centrales. Zidane apostó por Vallejo de inicio haciéndole debutar en Europa, y el central español nunca terminó de quitarse los nervios.

Al contrario, contagió a Varane y a todos los suyos mientras la Juventus olía la sangre a kilómetros de distancia. Sólida en el centro del campo, fue armándose hasta terminar la primera parte con cada jugador midiendo 30 centímetros más por lo menos. El segundo gol de Mandzukic al borde del descanso en similares circunstancias al primero bien lo valía.

Al descanso, en el ambiente del Santiago Bernabéu flotaba la sensación de que la clasificación estaba pendiendo de un hilo con el 0-2. Zidane también lo sintió. Porque hizo un doble cambio en vestuarios para revolucionar el once: Bale y Casemiro se quedaron fuera para dar entrada a Asensio y Lucas en un 4-5-1 con el que recuperar la temperatura al partido. La Champions fue la tumba del galés. Merecida, por otra parte. Las circunstancias así lo demandaban. Sin embargo, apenas cambiaron matices en el equipo. Un poco más de control, pero la Juventus nunca se quitó el disfraz del Milan de Sacchi que estaba luciendo y los locales parecían todos fuera de su sitio sobre el césped. Cada error blanco llevaba el drama a las gradas. Y a la hora de partido, se terminó por consumar: cantada de Keylor para regalarle el gol a Matuidi.

El tercer gol. Un 0-3 en sesenta minutos en el Santiago Bernabéu. Impensable, pero cierto. Vuelta a empezar, y la Vecchia Signora con la ventaja del campo. La sangre de todos, alterada definitivamente.

Sin embargo, justo en ese momento en el que a todos les tiemblan hasta las pestañas, el Real Madrid empezó a ser el Real Madrid en el último tramo del partido. Moviendo el balón de banda a banda, castigando por su flanco izquierdo con Asensio y Marcelo, cercando cada vez más el área bianconera. Así, hasta que en el descuento, el equipo blanco encontró una fuga de escape mientras la Juventus pedía la hora. Un centro de Kroos que dejó atrás Cristiano de cabeza y que acabó con Lucas arrollado dentro del área y con Buffon expulsado por reclamar el penalti al trencilla Michael Oliver. Puede ser su despedida, el Bernabéu se lo reconoció cuando se marchaba a vestuarios con una ovación de gala. Porca miseria acabar así tu carrera, sea como fuere. Cristiano Ronaldo, el que nunca falla, marcaba desde los once metros para meter a los blancos en Semifinal.

La Juventus estaba fuera de la Champions habiendo muerto en la orilla después de tanto y tanto remar. El Real Madrid, rescatado por el de siempre cuando el agua le llegaba al cuello. Nunca una derrota se celebró más. Nunca un jugador fue tan decisivo e influyente en los éxitos de un equipo campeón.

Roma 3-0 Barcelona: Remontada imperial.

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Los blaugranas firmaron su peor partido en años y abandonan la Champions a pesar de ganar 4-1 en la ida.

La Roma obró el gran milagro de la temporada en la UEFA Champions League y eliminó al Barcelona tras vencer por 3-0 en el Stadio Olímpico gracias a los goles de Dzeko, De Rossi y Manolas para remontar el 4-1 de la ida.

Los italianos se metieron en el partido desde muy pronto gracias a un tanto de Dzeko en los primeros compases. Di Francesco arriesgó jugando con una defensa de tres y el bosnio y Schick eran dos torres que sacaban las carencias de Piqué y Umtiti.

Lejos de despertar con el 1-0, el Barça siguió sufriendo en la primera parte y difícilmente tuvo la posesión. De hecho, Messi sólo apareció en el partido para mandar dos faltas por encima del larguero. El descanso estaba destinado a cambiar el duelo pero no para el Barcelona, sino para la Roma que dio un segundo zarpazo.

Dzeko volvió a ganar la partida a Piqué y el central tuvo que derribarlo dentro del área. De Rossi no falló desde los once metros y dejó a los culés definitivamente en shock. El 3-0 era cuestión de tiempo y acabó llegando con un remate de cabeza de Manolas a la salida de un córner en el que se anticipó a Semedo. El Barça no pudo reaccionar ni colocando a Piqué de delantero y volvió a fracasar contra todo pronóstico en la UEFA Champions League.

Manchester City 1-2 Liverpool: Salah y Firmino dejan fuera de la Champions a Guardiola.

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El elenco red tuvo que sufrir en el primer tiempo ante los “Citizens”, pero Salah encontró el empate en la segunda parte que terminó de sellar Firmino.

El Liverpool se clasificó para la Semifinal de la Champions League tras ganarle por 1-2 como visitante al Manchester City y así liquidar la serie de cuartos a su favor tras la gran victoria por 3-0 en Anfield.

Aunque le tocó sufrir a los de Jürgen Klopp en el primer tiempo: en una de las primeras de riesgo para el City, Gabriel Jesús marcó para darle esperanzas a sus fanáticos. El resto de los primeros 45 minutos fueron todos celestes, pero no pudieron encontrar el gol que los ponía a un paso de la remontada.

 Lo peor ya había pasado para el Liverpool, que salió de vestuarios con las energías renovadas. Ya con las líneas más adelantadas, los de rojo terminarían encontrando el gol vital para su clasificación desde los pies de Mohamed Salah, tras un rebote largo de Ederson. Firmino volvía a golpear en la portería de Ederson tras una mala salida de Otamendi.

Así, el Liverpool logró aguantar la embestida celeste en el Etihad Stadium y pasa a la ronda de los cuatro mejores de la máxima competencia europea. Mientras tanto, las grandes expectativas del equipo de Pep Guardiola se evaporaron en los Cuartos de Final.