Chris Froome conquista su cuarto Tour de Francia.

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Chris Froome sigue agrandando su historia después de ganar su cuarto Tour de Francia, lo que le convierte en el único corredor en toda la historia de esta centenaria carrera que cuenta con ese número de triunfos en París.

El británico volvió a ser el corredor más completo del pelotón defendiéndose en todos los terrenos, aunque en una edición donde lo ha tenido más difícil que nunca ante unos rivales que parecen haberle perdido ya el respeto. Rigoberto Urán y Romain Bardet le acompañan en el podio final con Mikel Landa a tan sólo 1 segundo del cajón.

La 104 edición de la ‘Grande Boucle’ deja un sabor ciertamente agridulce. Agrio porque quizás se echó en falta más finales en alto, más dureza en la montaña y, sobre todo, más desnivel en la primera semana y media de carrera. Agrio también porque los rivales de Froome tardaron en ponerle en aprietos. El único que lo intentó pronto, Fabio Aru, terminó acusando el esfuerzo y cayó en picado en la clasificación en una carrera que se le hizo muy larga. Agrio también la superioridad del Sky volvió a ser tan clara que ni siquiera le hizo falta atacar. Así, sin atacar y sin ganar una etapa por primera vez en sus cuatro victorias, Froome firmó el póker en París.

Tal fue el dominio del Sky que siempre vistieron el maillot amarillo, de principio a fin, salvo dos jornadas que lo vistió Fabio Aru. Desde el inicio en Dusseldorf, con la victoria de Geraint Thomas, hasta Planche des Belles Filles, donde le cogió el relevo Froome, que sin embargo no dio su característico golpe de autoridad en la primera semana de carrera. Esta vez su ventaja nunca fue algo insalvable para sus rivales, donde surgió la inesperada figura de Rigoberto Urán, con el que nadie contaba en un principio y que terminó siendo la principal amenaza hasta la contrarreloj final de Marsella.

El que parecía más en forma para ponerle en aprietos era Richie Porte y el australiano, fiel a su mala suerte, se fue al suelo dejando más despejado el camino a Froome, que tampoco tuvo en Alberto Contador como rival. El pinteño se volvió a ir al suelo en un Tour, y ya van seis seguidos por los suelos. Intentó redimirse y buscar algún triunfo de etapa para su nuevo equipo, el Trek, que tuvo que conformarse con el de Bauke Mollema. Tampoco tuvo Froome que pelear con Nairo Quintana, que llegó muy desgastado del Giro de Italia, donde también había estado Mikel Landa, que por momentos pareció estar en disposición de aspirar al trono, algo que, sin embargo, nunca le permitió el Sky, equipo que abandonará para fichar por un equipo que le deje, sin discusión, ser el jefe absoluto.

Pero no todo fue agrio. También hubo dulces, como el hecho de ver que Froome, que el año que viene soplará 33 velas, ya no es tan dominador como en años anteriores, algo que ha animado a sus rivales, a los que han estado muy cerca de él en esta edición, y a los que vendrán con ganas de revancha el próximo año como los mencionados Contador, Quintana, Porte, Pinot, Chaves y otros que podrían estar como Dumoulin o Nibali. Dulce porque esa igualdad garantiza siempre más espectáculo para el aficionado y que verá como Froome tendrá muy complicado entrar en el club de los cinco veces campeones del Tour de Francia: Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain.

Y también hubo grandes momentos como los cinco triunfos de etapa de Marcel Kittel o la enorme carrera de Warren Barguil, que con dos triunfos de etapa y el maillot de la montaña se convirtió en el corredor favorito de muchos. También el maillot verde de Michael Matthews, que lo peleó hasta el final y que se vio favorecido por el abandono de Kittel, y el de mejor joven para Simon Yates, que mantuvo una bonita disputa con Louis Meintjes, además de la incansable insistencia de un Daniel Martin que demostró ser capaz de luchar por un podio en una gran vuelta. El Sky se llevó la clasificación por equipos y también se vio cómo empezaban a despuntar futuras promesas como Calmejane o Roglic, ganadores de etapa.