Real Madrid 3-2 Borussia Dortmund: Reacción en la competición fetiche.

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Lucas Vázquez firma la victoria a diez minutos del final, pero el conjunto blanco se marcha preocupado por una nueva lesión de Varane.

El Real Madrid ha sufrido más de lo esperado para arrancar la victoria en la última jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones. Su rival el Borussia Dortmund, que se jugaba la clasificación para Europa League, llegó a empatarle una ventaja de dos goles gracias a sendos tantos de Aubameyang. Sin embargo, el equipo español despertaría de su letargo y Lucas Vázquez hizo la sentencia a diez minutos del final.

Para solucionar su crisis particular, el Real Madrid se valió de un rival en peor situación: un Borussia Dortmund que no gana en liga desde septiembre y que saldría con tres centrales y dos carrileros. Los blancos aprovecharon los espacios concedidos por las bandas para hacer dos tantos en cuarto de hora: el primero de Mayoral, tras un toque afortunado de Isco, y el segundo obra de Cristiano Ronaldo desde la frontal. El portugués se ha convertido así en el primer futbolista que ha marcado en todos los encuentros de una fase de grupos de la Champions League.

La relajación de la temprana ventaja, sumada a la tercera lesión de Varane esta temporada, desconectó a los blancos y animó al rival a encadenar llegadas. Bajo ese panorama Aubameyang hizo acto de presencia: el gabonés recortó distancias con un remate en plancha al filo del descanso, y tras la reanudación aprovechó un regalo de Kagawa para empatar de cuchara. Con el Madrid volcado en ataque para recuperar el marcador, el plan alemán pasó por balones largos al contragolpe que aprovechaban la velocidad de su línea atacante.

Las entradas de Ceballos y Llorente sirvieron para mejorar el juego local, pues permitieron una reordenación táctica que terminaría encerrando al Borussia. A diez minutos del final, Lucas Vázquez recuperó la ventaja madridista merced a una volea mordida. Y a pesar de que Kagawa estuvo a punto de empatar de nuevo, previo recorte a Casemiro en la frontal, el conjunto de Zidane fue capaz de mantener el resultado e incluso de sentenciarlo. El Real Madrid no se jugaba nada, más allá de llegar con buenas sensaciones al próximo encuentro de Liga, mientras que el Dortmund deberá conformarse con la Europa League.

GP Abu Dhabi: Bottas triunfa.

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El finlandés se impuso a Hamilton en una bonita lucha de tiempos.

Valtteri Bottas consiguió sacarse un gran peso de encima en la última carrera de la temporada en el GP de Abu Dhabi. El finlandés logró su tercer triunfo del año en la última carrera de la temporada. Tenía una última oportunidad para acabar con las críticas que le llevaban persiguiendo desde hacía muchas carreras por su bajón de rendimiento con Mercedes, y en el Yas Marina lo consiguió con un auténtico carrerón en el que se impuso a Lewis Hamilton (2º) y Vettel (3º) dominando la carrera de principio a fin.

El de Nastola enmendó su error en la salida del GP de Brasil y esta vez no le tembló el pulso al arrancar ni para mantener detrás a Lewis Hamilton pese a la fuerte presión de su compañero, que llegó a colocarse en zona de DRS (a menos de un segundo) del nórdico a falta de 5 vueltas. Este domingo, Valtteri se quitó el traje de ‘escudero’ de Lewis y le aguantó el pulso sin errores, completando una carrera perfecta para lograr una victoria importante para su moral y para el equipo Mercedes, que completó otro doblete más en un circuito en el que mostraron ser claros dominadores desde el inicio.

Lewis Hamilton no pudo terminar así su gran temporada con la guinda del pastel y vio como Bottas se unía a la breve lista de ganadores en Abu Dhabi que siguen liderando el inglés y Vettel con tres triunfos cada uno. En cuarta posición quedó Raikkonen, que se vio beneficiado por el fallo hidráulico que dejó a Ricciardo fuera de combate. Un abandono más para Red Bull, que esta temporada ha sufrido mucho por la poca fiabilidad del propulsor Renault. El australiano era la gran esperanza de los de Milton Keynes por su buen ritmo de carrera, muy superior al de un Verstappen que no se encontró cómodo en ningún momento durante el fin de semana y que no pudo asustar a Kimi en la lucha por la cuarta posición en una de las carreras menos movidas del año.

Dimitrov, campeón del Masters Cup.

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Grigor Dimitrov ha coronado la mejor temporada de su carrera de la mejor manera posible. El guión perfecto. El búlgaro, se estrenará como N° 3 del Ranking ATP por detrás de Rafael Nadal y Roger Federer, se convirtió en el campeón del Masters Cup después de superar en un apretado duelo de dos horas y 30 minutos al belga David Goffin: 7-5, 4-6 y 6-3.

De esta manera, Dimitrov logra el título más importante de su carrera y se convierte en el primer debutante capaz de ganar el trofeo desde Álex Corretja en 1998 (v. a Moyà). Un título que le dará un total de 1500 puntos en el Ranking ATP y un premio en dinero de 2,5 millones de dólares. Es el cuarto título del curso para el búlgaro, que también venció en Brisbane (v. a Nishikori), Sofía (v. a Goffin) y el ATP World Tour Masters 1000 de Cincinnati (v. a Kyrgios).

“Me siento increíble ahora mismo”, acertó a decir Dimitrov. “Sin duda es el trofeo más importante de mi carrera y sólo puedo dar gracias a mi equipo y a mi familia por haberme apoyado en este año que ha sido tan especial para todos”.

“Creo que David es uno de los jugadores que más ha mejorado durante el año y para mí ha sido maravilloso compartir este momento con él en la final y estoy seguro que compartiremos entrenamientos durante la pretemporada”, halagó a su rival.

Los dos jugadores ya habían hecho historia antes de la Final. Dimitrov, por ser el primer búlgaro en clasificarse para el último evento del año. Goffin, por ser el primer belga. Ambos firmaron un nuevo capítulo en la historia del torneo: por primera vez desde que empezaron las Finales ATP en 1970, dos debutantes disputaban el partido decisivo (Goffin fue reserva la pasada temporada).

Dimitrov llegaba al encuentro definitivo sin haber perdido un partido en todo el torneo. El búlgaro, además, se había enfrentado a Goffin en round-robin con un contundente triunfo por 6-0 y 6-2, ampliando así el head to head a 4-1, con los últimos cuatro encuentros disputados este mismo año. Y en el sexto duelo entre ambos, más apretado que el inmediatamente anterior, Dimitrov amplió la ventaja a 5-1.

El partido arrancó con los nervios propios del escenario y la oportunidad. Tres quiebres consecutivos en el inicio del partido situaron a Goffin con 2-1. En el cuarto juego, el belga pudo amarrar su servicio con dos saques directos consecutivos desde un 30-30 para ponerse por delante en el marcador con una ligera ventaja.

Por su parte, Dimitrov trataba de encontrar su juego para golpear winners, con 3-4 y media hora disputada, sólo había conectado dos ganadores. En el octavo juego, varios errores enlazados de Goffin entregaron el segundo quiebre al búlgaro y el partido empezó de nuevo con 4-4.

Dimitrov fue sintiéndose más y más cómodo hasta que en el momento en el Goffin sirvió por llevar el parcial a la muerte súbita, se hizo con dos puntos de set. El primero fue negado. El segundo neutralizado con una derecha paralela. Se hizo con un tercero, pero Goffin respondió de nuevo con un saque ganador. Dimitrov tampoco aprovechó la cuarta bola de break y disparó una derecha que se fue larga. A la quinta fue la vencida para el próximo No. 3 del mundo, que se llevó la primera manga gracias a un error de derecha de su rival.

El segundo set, a diferencia del primero, empezó con ambos jugadores sintiéndose fuertes desde el servicio. En el sexto juego, Dimitrov tuvo bola de break a favor, la primera del parcial, pero una vez más Goffin neutralizó el quiebre. No sólo eso. Respondió inmediatamente después con un break que le situó 4-3 y saque. Ese break fue suficiente para cerrar el set y llevar el encuentro al tercer y definitivo parcial.

Dimitrov tuvo que resistir los embistes de Goffin ya de entrada, pues en el primerísimo juego el búlgaro se vio obligado a salvar cuatro bolas de break. Su esfuerzo tuvo recompensa y en el sexto juego, tras doce puntos peleadísimos, se hizo con el quiebre que terminaría siendo la llave de su victoria. Cuando Goffin trató de mantenerse con vida en el partido, salvando tres puntos de partido y pidió la ayuda del público. Aunque se llevó una ovación sonada, no pudo evitar lo inevitable: Dimitrov fue campeón.

“Ha sido una semana fantástica”, apuntó Goffin, elegante en la derrota. “Me gustaría felicitar a Grigor por su gran año y el gran equipo que tiene a su alrededor. Ha sido una semana con muchas emociones, mucha fatiga y ahora mismo me siento muy cansado. Pero al mismo tiempo, a pesar de lo duro que fue la semana, ha sido genial vivir esta experiencia”.

En Londres, Dimitrov cerró un 2017 de ensueño. Y a Goffin le queda una prueba más. La final de Copa Davis.

 

GP Valencia: Dos vueltas de locura y una salvada dan el título a Marquez.

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Pedrosa ganó la carrera, Zarco fue 2º y Márquez 3º, tras estar a punto de caer cuando lideraba; Dovizioso, digno rival, lo intentó y cayó.

La tensión se podía cortar en Valencia. La situación estaba favorable para Marc Márquez con Andrea Dovizioso rodando 5º, pero la incertidumbre se podía sentir entre el olor a goma quemada y a gasolina. Quedaban siete vueltas para terminar la última carrera del año: pese a que no lo necesitaba, Márquez decidió arriesgar y se puso a liderar superando a Johann Zarco, pero a final de la recta de meta cometió un error, fallo que solventó con la enésima salvada de la temporada. Una salvada y “un codo” que valen un Campeonato del Mundo de MotoGP.

Las dos Honda comenzaron en cabeza, en una salida soñada por Márquez. En la segunda vuelta, Zarco pasó a Pedrosa y al 93. Las Honda rodaban en persecución de la Yamaha y por delante de Jorge Lorenzo y Dovizioso. Parecía que el balear tenía mejor timo, por lo que Ducati tomó cartas en el asunto. Hasta seis veces le mostraron a Lorenzo la señal de “Suggested Mapping 8”, que en Malasia significó que el balear tenía que dejar pasar a Dovizioso, incluso le señalaron con un “-1” en la pizarra. Lorenzo no dejó pasar a Dovizioso.

Entonces llegó el momento. Este extraordinario campeonato merecía un final así: dos vueltas marcaron el devenir del Mundial. Tras la salvada de Márquez, fue Lorenzo el que cayó, para dar paso a la caída de Dovizioso, que significaba la corona de Márquez. El de Cervera mantuvo la tercera posición hasta el final y se hizo con el título subiendo al podio.

Zarco y Pedrosa quedaron en cabeza. La última vuelta fue para el catalán, que suma así su segundo triunfo de la temporada. Tercer podio para el francés.

Cuarto terminó un gran Álex Rins, quien realizó una nueva remontada y logra su mejor resultado de la temporada. Completó los cinco primeros un constante Valentino Rossi: las Yamaha tuvieron un pésimo fin de semana, con Maverick Viñales en 12ª plaza.

GP Brasil: Vettel triunfa y Hamilton deslumbra.

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El alemán logró la quinta victoria de la temporada.

Por fin, Sebastian Vettel y Ferrari acabaron con la mala racha que les perseguía desde el parón veraniego. En el GP de Brasil de F1, el teutón de Ferrari logró su quinta victoria de la temporada tras una larga sequía que duraba desde el pasado GP de Hungría, justo antes de unas vacaciones de verano que no le sentaron nada bien a ‘Seb’ ni al equipo italiano. Después de aquel 30 de julio, tuvieron que pasar más de tres meses y medio para ver a Vettel de nuevo en lo más alto, un triunfo que sirve para que los italianos recuperen la sonrisa perdida tras perder el Mundial con una desastrosa gira asiática. La victoria de ‘Seb’ ante Bottas y Raikkonen fue una simple consolación para Ferrari, con el título ya en manos de Hamilton. Eso sí, la victoria del teutón tuvo a los dos pilotos de Mercedes como grandes cómplices: Bottas, muy blando en la salida dejando hueco al germano, y Hamilton, que de no haberse accidentado en clasificación, habría sido el gran favorito al triunfo.

Una victoria siempre provoca alegría, y en este caso, alivio. Pero si miramos fríamente lo ocurrido en Interlagos, Ferrari no debería estar muy feliz de su resultado. La explicación es sencilla, y es que Lewis Hamilton terminó a tan sólo 5.468 segundos de Vettel en carrera ¡saliendo desde el pit lane! e incluso estuvo a punto de adelantar a Raikkonen para subir al podio en las últimas vueltas. Para que entendamos la magnitud de la hazaña de Hamilton hay que mirar el resultado de Ricciardo, que sufrió un trompo en la primera vuelta con la que se fue hasta el fondo de la clasificación. Con una gran remontada, sólo pudo acabar sexto a más de 43 segundos de Lewis. Así pues, Hamilton demostró que la pareja que forma con su Mercedes W08 era imbatible en Interlagos en condiciones normales, no es de extrañar pues que se quedara unos segundos dentro de su monoplaza cuando la carrera ya había terminado, pensando en la gran ocasión que perdió con su error en la ‘qualy’ de sumar una victoria más a su tremendo palmarés.

Lewis pues, le sacó los colores a Ferrari pese a que estos se dedicaron a celebrar el resultado de sus pilotos, y lo visto sólo debe servir para que los del ‘cavallino Rampante’ se pongan la pilas de cara al 2018 si quieren realmente pugnar por el campeonato. A otro que le dio un severo tirón de orejas fue a Valtteri Bottas, que de nuevo volvió a decepcionar. Saliendo desde la pole y sin Hamilton en cabeza no pudo cumplir con su objetivo y dejó de nuevo latente que está a años luz del rendimiento de un Lewis que iba con el cuchillo entre los dientes.

Real Madrid 3-0 Las Palmas: El mediocampo vuelve a salvar los muebles.

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Los goles de Casemiro, Asensio e Isco devuelven al conjunto capitalino a la senda de la victoria ante un equipo insular sin sangre.

Victoria helada del Real Madrid, que fue superior a la UD Las Palmas aunque sin terminar de dar luz sobre su juego, además de seguir mostrando unas carencias muy preocupantes en las líneas de arriba. Muchos errores de Cristiano Ronaldo y Benzema, que se marchó con una sonora pitada, los teóricos referentes de cara a gol y que no terminan de encontrar puerta con la facilidad que mostraban en las pasadas temporadas. Marcelo vistió la camiseta merengue durante 300 encuentros en la Liga. Casemiro abrió la lata con el primer gol de cabeza de los capitalinos en esta campaña. Asensio volvió a deslumbrar al mundo con un zambombazo de los suyos e Isco cerró el resultado.

Comenzaba el partido con un tono y ritmo apático. Ni el conjunto peninsular llegaba a apagar las dudas sobre su estado de forma ni el insular daba muestras de querer ganar algo en la noche madrileña. Sin embargo, Benzema tuvo un mano a mano increíble en el minuto 4 que desaprovechó. Ningún ariete debería fallar una ocasión como la desperdiciada por el francés. El primer tiempo transcurría sin mucha historia, y no fue hasta el minuto 27 cuando Cristiano Ronaldo tuvo la siguiente ocasión clara del partido, pero su remate al segundo palo se marchó fuera tras golpear el palo derecho de la meta de Lizoain. El primer tanto del partido llegó en el 41, después de que Casemiro aprovechara una prolongación de un jugador de Las Palmas al primer palo para estrenar el marcador con el primer gol de cabeza de los merengues esta temporada.

Tras la reanudación de un partido que no tuvo complicidad para el colegiado José María Sánchez Martínez, se vio una claridad en el dominio de un Real Madrid que ganaba con comodidad y que no parecía volver a perder puntos. Asensio se encargó de eliminar cualquier atisbo de crecimiento de la escarcha en la portería con una de sus mejores firmas: un zurdazo desde fuera del área que fue en ascenso desde el césped hasta perforar la escuadra de la portería. Corría el minuto 56. Cinco minutos más tarde, Kroos pondría a prueba a Lizoain, que tuvo que sacar como pudo el disparo del alemán después de que hiciera un efecto extraño. El dominio era claro y el tercer gol era cuestión de tiempo. Contragolpe fulgurante del Real Madrid que acaba con una asistencia de Cristiano Ronaldo desde la banda derecha para que Isco fusilara la red con la zurda a bocajarro en el 74.

Así terminaron las cosas, devolviendo al Real Madrid al camino del triunfo y vuelve a sumar tres triunfos para buscar el perdón de una afición que no se encuentra muy cómoda y segura ante el inicio de temporada de los suyos. El parón de selecciones puede venir muy bien para los jugadores de Zidane, y más teniendo en cuenta que el próximo partido de liga será en el Wanda Metropolitano ante el Atlético de Madrid. Las Palmas continúa de derrota en derrota y Pako Ayestarán pende de un hilo muy flojo al mando del equipo insular, que solo realizó un remate a puerta.

Sock conquista su primer Masters 1000 en Paris.

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El estadounidense certificó, además, su presencia en el Masters Cup.

Jack Sock no dejó escapar la mejor oportunidad de su carrera para levantar un título ATP World Tour Masters 1000. El estadounidense superó en la Final al serbio procedente de la fase previa Filip Krajinovic por 5-7, 6-4, 6-1 en una hora y 58 minutos, para conseguir además su billete al Masters Cup.

Era una oportunidad única tanto para el balcánico como para el estadounidense, la primera vez que se encontraban a un solo partido de conquistar un trofeo ATP Masters 1000. La tensión y los nervios asomaron muy pronto en el partido, aunque fue Sock el primero en padecerla.

El americano, único de los dos jugadores en la última ronda de París-Bercy en portar la condición de cabeza de serie (No. 16), sufrió el primer break del duelo en el sexto juego del encuentro. Valiente y sin miedo a acercarse a la red, Krajinovic se despegó 4-2 tras aprovechar su segunda opción de quiebre del partido.

Pero fue entonces cuando el serbio sintió el vértigo de verse por delante en una Final de esta categoría. Y, de inmediato, vio cómo Sock recuperaba el terreno perdido. Si bien Krajinovic se llevó uno de los puntos más largos del primer set, una serie de errores –con doble falta incluida– permitieron al estadounidense devolver el break, para confirmar su recuperación poco después con su saque (4-4).

Sin embargo, el jugador nacido en Sombor hace 25 años no perdió la cara al set, a pesar de dejar escapar su posición de privilegio. Si bien Sock dominó en golpes ganadores (16 frente a los 11 del serbio) y en puntos totales ganados en la primera manga (35-38), fue Krajinovic quien volvió a recoger premio en el resto. Convirtió su segundo break (2/3) para cerrar el set por 7-5 en 46 minutos.

Los dos primeros puntos en juego en la segunda manga parecían advertir que Krajinovic se había desatado tras firmar el primer set de su lado. Sin embargo, Sock dio la vuelta a un 30-0 inicial para arrancar con un break. El serbio perdió feeling con su raqueta y la presión de verse más cerca que nunca del título le pasaron factura. Otro break más permitió al americano adelantarse (4-1).

Sin nada que perder, el balcánico soltó la muñeca, volvió a disfrutar en la pista y a ser peligroso desde todos los lados de la pista. Correoso e incisivo. Krajinovic reaccionó devolviendo un quiebre (4-3), pero ya era demasiado tarde. Sock dejó su estadística con el primer servicio en un 90% de puntos ganados con este golpe para llevar el partido al set definitivo (6-4).

El No. 22 del Ranking ATP asumió sus galones y en el tercer juego dio un golpe definitivo a la Final en forma de break. Era el cuarto del estadounidense en el partido para asumir el control del set 3-1. Krajinovic se resistió a marcharse de la Final, incluso cuando Sock disfrutó de dos break points más en el quinto juego. Pero al tercero sucumbió (4-1).

El jugador nacido en Nebraska hace 25 años levantó el cuarto título de su carrera, primero de categoría ATP Masters 1000. Antes también se hizo con las coronas de Auckland y Delray Beach esta temporada, además de Houston en 2015.

Real Madrid 80-86 Khimki: Primer resbalón.

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El Khimki se llevó la victoria con un gran partido de Shved que anotó 20 puntos. Los de Pablo Laso se pusieron por delante en el último cuarto pero los de Georgios Bartzokas pisaron el acelerador con un parcial de 11-0. Doncic tuvo la victoria con un triple que erró y finalmente los blancos consumaron su primera derrota de la temporada.

El Real Madrid perdió el primer partido de la temporada, 80-86, ante un Khimki poderoso que, liderado por Alexey Shved, tuvo las ideas y, sobre todo, el acierto que le faltó al equipo español en un choque que se le torció desde el principio.

Ritmo frenético y con las defensas sin aparecer, así fueron los primeros cinco minutos del partido entre el Real Madrid y el Khimki. El Khimki tomó la iniciativa, 11-15 (min.4) y aunque el equipo madrileño intentó mejorar algo en defensa lo cierto es que no acabó de tomarle el pulso al juego. Doncic pareció un poco bajo de energía, fruto del proceso gripal que ha tenido en los primeros días de la semana, y el Real Madrid cerró el primer cuarto con un 23-25.

La salida del segundo cuarto fue mala de solemnidad para el Real Madrid que aceptó un parcial de 1-8 en el primer minuto y medio, 26-33. Pero lo peor fue que en la reacción tuvo una jugada en la que hasta seis tiros no encontraron aro. La desesperación se apoderó del Real Madrid, con un Anthony Randolph demasiado acelerado y con una falta de ideas generalizadas. Sin triples, porque el equipo acumuló hasta ese momento un 1 de 10, el Madrid se puso demasiado nervioso.

Mientras, el Khimki, con Alexey Shved a la cabeza, iba martilleando el aro rival, con 4 de 9 triples. Anthony Gill, James Anderson y Malcom Thomas demostraron que el poderío económico de los rusos había estado bien invertido con sus fichajes.

El Real Madrid se enredó en sus fallos y con 11 de 27 en tiros de dos (40 por ciento), y 2 de 13 en triples (15%) poco o casi nada pudo hacer ante un rival más fluido en su juego y, sobre todo, más certero con 13 de 18 en tiros de dos (72%) y 4 de 12 en triples (33%).

Lo único que mantuvo al Real Madrid vivo fue la garra porque el marcador llegó a estar en un peligroso 28-40 (min.15.30) y en tres minutos logró un parcial de 9-0 gracias a un fulgor repentino de su defensa, 37-40. Pero la realidad se impuso en el tiempo restante y el Khimki se marchó a los vestuarios con ventaja, 39-45. Sólo Doncic, que fue el autor de los dos únicos triples del Real Madrid, estuvo a su altura habitual.

La salida del tercer acto fue otra cosa. El Real Madrid tuvo las ideas más claras, reorganizó su juego y un triple de Randolph dio la confianza suficiente para conseguir un parcial de 9-2 en los tres primeros minutos y conseguir ponerse por delante en el marcador después de muchos minutos, 48-47.

La reacción rusa no se hizo esperar y en el siguiente minuto y medio el Real Madrid tiró por la borda todo lo que había hecho con un 0-9 que devolvió la ventaja al Khimki, 48-56 (min.24.30). Hasta el final del cuarto el juego se paró bastante por las personales y por las defensas. Lo que no volvió a variar fue la ventaja rusa que llegó al final de este acto con un 59-66.

El Real Madrid perdió los parciales de los tres primeros cuartos y fue consciente de que solo con ganas, coraje y trabajo podría levantar un partido que se puso imposible por momentos. Rudy Fernández, dos triples de Jonas Maciulis y otro más de Facu Campazzo y la defensa de todos, devolvieron al Real Madrid a una exigua ventaja, 69-68 (min.32.30).

Pero en cuanto el Real Madrid intentó sacar la cabeza en el marcador, siempre apareció Shved para cortar de raíz cualquier intento de consolidación. Del 69-68 se pasó a un 69-78 (min. 36), un nuevo parcial de 0-10 en poco más de tres minutos que devolvió al equipo de Pablo Laso a la dura realidad del partido.

En otro arreón de orgullo el equipo madrileño volvió a soñar con un 77-80 a falta de algo más de dos minutos para el final. Pero el partido estaba torcido desde el principio y el Khimki selló (80-86) la primera derrota del Real Madrid esta temporada. Doncic, a veinte segundos para el final, tuvo un lanzamiento liberado desde el triple, pero el balón no quiso entrar.

Tottenham 3-1 Real Madrid: Se alarga el luto.

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El equipo merengue, de riguroso negro en Wembley, sufrió una de las derrotas más deshonrosas en mucho tiempo (3-1). Impotente en todo momento.

El Real Madrid alarga el luto. Lo de Girona no era casual. Tampoco lo de Valencia, Betis y otros tantos partidos en los que los blancos no jugaron a nada. Y ante el Tottenham volvió a quedar demostrado que el equipo de Zidane no está para nada en este arranque de temporada. Es más, en Wembley el Real Madrid sufrió una de las derrotas más deshonrosas en mucho tiempo: 3-1, y sin enterarse completamente de nada. Ni por fútbol, ni por táctica, ni por corazón.

Sólo en minúsculas fases del encuentro, el Real Madrid pareció querer pelear por la victoria. Demasiado pocas. El resto del tiempo, fue persiguiendo sombras en defensa y totalmente cegado en ataque, sin encontrar huecos ni saber por dónde forzarlos siquiera. El Tottenham, mientras tanto, con su trabajado 3-5-2 pareció tener bajo control el partido en todo instante. Marcó el 1-0 antes del descanso en una jugada aprovechando un fuera de juego, como en el partido en el Santiago Bernabéu. La sensación fue que hubiera llegado igualmente siguiendo cualquier otro camino. Y fue el peor desencadenante posible para los visitantes, de riguroso negro, como manda la festividad de Todos Los Santos en España, porque reforzó al Tottenham en su táctica y desquició al Real Madrid.

Al descanso, Zidane optó por cambiar de dibujo y probar un 3-5-2 para igualar los espacios y posiciones con el Tottenham. Más sencillo para sus jugadores. Pero ni con ésas. Dele Alli marcó el 2-0 aprovechándose de un rebote en Sergio Ramos. Y poco después, en el minuto 65, Eriksen anotaba el 3-0 en un contraataque. En la primera parte, a Pochettino se le había lesionado Alderweireld, y aun así, parecía que jugaba con 15 jugadores. Empequeñecieron totalmente a un irreconocible Real Madrid. El resultado era más que merecido, además.

En el último cuarto de hora, Zidane tiró de Borja Mayoral, Marco Asensio y Theo Hernández para revitalizar su once. Aunque fuera por casta, los blancos sacaron la cara en el tramo final. Incluso Cristiano Ronaldo marcó un gol, y hubo alguna que otra ocasión para recortar distancias. Maquillaje, tan sólo. Este Real Madrid no puede camuflarlo más. La crisis se extiende a España, a Europa, al Santiago Bernabéu y a los partidos fuera de casa. Riguroso luto en la Casa Blanca.

GP Mexico: Hamilton Campeón del Mundo tras una carrera loca.

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El inglés y Vettel se tocaron en la salida: Lewis pinchó y el teutón rompió su alerón delantero. El nuevo rey de la F1 y el teutón tuvieron que remontar y Vettel no fue capaz de alcanzar las plazas de cabeza para poder posponer el título del inglés.

Lewis Hamilton conquistó su cuarto título Mundial de Fórmula 1 en el GP de México. Vuelve el rey inglés al trono que dejó el pasado curso tras abdicar ante su ex compañero Nico Rosberg. Ya sin el alemán en pista, este curso tenía a otro teutón como principal rival, Sebastian Vettel, pero el germano tiró todas sus opciones por la borda en una desastrosa gira asiática y en México, necesitaba un milagro para aplazar el alirón de Lewis. Estuvo cerca de producirse, o por lo menos, eso es lo que pensaron los aficionados al principio de carrera, cuando Hamilton, Vettel y Verstappen se pusieron en paralelo en la primera curva y la acción terminaba con el inglés pinchando después de que Vettel le tocara, destrozando su alerón delantero. Esto dejó las cosas de cara para un holandés que no tenía nada que perder y que jugó sus cartas a la perfección para terminar ganando controlando la carrera con facilidad. Pero este domingo, la vista no estaba puesta en cabeza, sino en la remontada de los dos aspirantes al título desde atrás, que terminó con Lewis como nuevo campeón después de sufrir entre el resto de coches de la parrilla, lugar en el que no está acostumbrado a navegar.

Una de las cosas más conocidas de México es el ‘picante’, un sabor especial que a muchos, les genera sudores, calor intenso o incluso una sensación parecida al dolor que para los paladares más valientes, en lugar de sufrimiento, les genera placer. En cierta manera, la carrera de este domingo en el GP de México se hizo suyas todas estas sensaciones y se convirtió en la cita más ‘picante’ del año, con Lewis Hamilton y Sebastian Vettel chocándose en el inicio de carrera en plena lucha por el Mundial. Verstappen y los dos aspirantes al trofeo se colocaron en paralelo en la primera curva, y tras sortear el segundo viraje, el neerlandés se tocó con el germano de Ferrari obligándole a abrir su trazada. Cuando éste volvió al centro, se encontró con Lewis, al que tocó con la parte izquierda de su alerón delantero. El resultado fue un pinchazo para Hamilton y una entrada a box para Vettel para cambiar dicha pieza. El teutón salió por delante en la penúltima posición y Hamilton ocupaba la última consciente de que de acabar así, sería campeón.

Vettel necesitaba acabar como mínimo segundo para seguir con opciones al título y empezó entonces una espectacular remontada a un ritmo frenético. En la vuelta 5 ya era el 16º y alcanzó la novena plaza en apenas 25 vueltas. Hamilton veía como el de Ferrari no cesaba de ganar posiciones mientras él sufría un tremendo tapón de Sainz, que había pinchado al inicio y que terminó abandonando, y Wehrlein. Pasar a dos pilotos que ruedan juntos es una tarea demasiado compleja incluso para un Mercedes, y es lo que le ocurrió a Lewis. Lo contrario que le sucedía a Vettel, que iba ‘cazando’ uno a uno a sus rivales. La progresión del germano se frenó en cuanto sde encontró con la misma problemática que el inglés llegó a la altura de Alonso en la lucha por la octava plaza, al que sólo pudo superar cuando Ericsson paró a boxes.

Magnussen, Pérez, Ocon y Stroll serían las siguientes presas de un Vettel que conducía con el cuchillo entre los dientes, pero la hazaña que buscaba el teutón en el Autódromo Hermanos Rodríguez era de época, y no lo consiguió. Debía quedar segundo y Bottas, escudero de Hamilton, tenía un ritmo suficiente como para defenderse de Raikkonen e impedir que Vettel se acercara a dicha plaza. Valtteri fue el guardián de la posición que convirtió a Hamilton campeón, en las vueltas finales se tocó con Alonso en la pugna por la novena plaza. Saltaron chispas entre el ovetense y el británico, como en los viejos tiempos. Arriesgó demasiado Lewis, posiblemente para terminar la carrera con un mejor sabor de boca y celebrar con la adrenalina por las nubes su cuarto Mundial tras una carrera loca de principio a fin. El asturiano, que decía el sábado que la carrera de este domingo sería un “test” para 2018, ya le empezó a cogerle la medida al coche de Lewis, contra el que quiere luchar el próximo curso en cabeza con un motor Renault que es capaz de lo mejor y lo peor: dejó a Ricciardo, Hartley y Hülkenberg fuera de carrera y dio el triunfo a Max.