Real Madrid 2-0 Valencia: El equipo de Solari mantiene la calma.

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El trabajo colectivo del equipo blanco, con especial protagonismo de Carvajal y Llorente, deja atrás el tropiezo de Ipurua.

El Real Madrid quiso olvidar el shock de Eibar con una convincente victoria frente al Valencia (2-0). Los blancos fueron muy superiores en la primera parte, aprovecharon el gol en propia meta de Wass para controlar a su rival, y Lucas Vázquez hizo la sentencia a diez minutos del final. Después de dos triunfos seguidos, el equipo ché ha vuelto a dejarse puntos fuera de Mestalla.

Lo mejor que pudo hacer el Real Madrid fue dejar atrás la semana pasada, convulsa por la derrota en Ipurua y las dudas respecto a Isco, con un dominio arrollador desde el principio. A los ocho minutos los locales se adelantaron con un gol en propia meta de Wass, propiciado por el centro de un inspirado Carvajal tras haber recuperado en área propia. Era el tanto más tempranero de los madrileños en lo que llevamos de temporada, lo cual dice mucho de lo que están pasando.

Durante toda la primera parte los blancos tuvieron el control, en buena parte gracias a Marcos Llorente. El canterano vio correspondido su buen partido ante la Roma con una nueva titularidad, propiciado en parte por las bajas de Casemiro y Kroos. La intensidad blanca contrastó con unas dudas valencianistas que llegaron incluso a reflejarse en la salida de balón. Guedes, duda hasta última hora por molestias físicas, apenas tuvo impacto en el Santiago Bernabéu.

Si la renta madridista al descanso no fue mayor se debió a la falta de pegada que este curso les ha costado tantos puntos. Y estuvo cerca de aprovecharlo el Valencia, pues lograron partirles por la mitad en tramos del encuentro gracias a la irrupción de Parejo. La más clara, protagonizada por Santi Mina, fue un balón al espacio de la defensa que terminó enviando por encima del larguero.

Para evitar males mayores, Solari sentó a Bale por Marco Asensio y después logró recuperar el control con las entradas de Fede Valverde e Isco, este último cuestionado tras quedarse fuera de convocatoria en la Liga de Campeones. Todas estas entradas dotaron al Real Madrid de superioridad al contragolpe, y a siete minutos del final Lucas Vázquez hizo la sentencia con un remate facilitado por Benzema. El francés estuvo en todas partes, tanto arriba como abajo, por lo que era natural que prestara atención al balón dividido que propició la jugada.

La alegría en el vestuario blanco contrasta con la decepción valencianista, en una semana aciaga por la eliminación en Champions. La próxima semana el Real Madrid visitará El Alcoraz para enfrentarse al Huesca, mientras que el Valencia recibe en Mestalla al Sevilla.

Real Madrid 88-93 CSKA Moscu: El CSKA exhibe músculo en casa del campeón.

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El CSKA exhibió músculo en casa del campeón al vencer por 88-93 al Real Madrid en un partido que enloqueció en la primera parte y que fue más académico en la segunda, en la que el equipo ruso fue mejor. 

La ausencia de los Sergios, Llull y Rodríguez, ambos lesionados, hizo que el partido comenzara sin los dos timoneles titulares. Y se notó.

Mal, muy mal comenzó el Real Madrid, pero peor continuó el CSKA. Los dos primeros cuartos fueron el día y la noche para cada uno de los equipos. No hubo término medio.

El Madrid comenzó con un 0-7 y dos faltas personales de Jeffery Taylor, el mejor defensor del equipo y el encargado de defender a Nando De Colo, en los dos primeros minutos. Cuando se quiso dar cuenta, el CSKA estaba 3-17 (m.5.50) en el marcador. Para frotarse los ojos.

Ahí despertó el Madrid de la mano de un más que enchufado y eléctrico Facu Campazzo, que ante la ausencia de Llull se encargó de meter un triple desde la línea de personal de su campo defensivo en el último suspiro para poner el 20-24 con el que finalizó el primer acto.

El CSKA en esos 4.10 minutos aceptó un parcial de 17-7, que demuestra que la defensa del Real Madrid hizo su trabajo, pero lo peor estaba por llegar, porque el segundo acto comenzó con otro parcial de 12-0, con el equipo ruso a cero durante casi seis minutos y medio, cuando Othello Hunter rompió la maldición.

Desde el 3-17 al 32-26, un parcial de 29-7 en poco más de nueve minutos. Ver para creer.

De Colo y Will Clyburn fueron los estiletes del CSKA en su día, la primera mitad del primer cuarto, mientras que Campazzo y Rudy Fernández lo fueron en el Madrid en el segundo cuarto, que finalizó con un 41-38, adecuado en cuanto a guarismos, pero absolutamente demencial en su desarrollo.

El Real Madrid anotó sólo 3 de 12 triples en los primeros veinte minutos, mientras que el CSKA transformó 8 de 15, un 53 por ciento que contrasta con el 42 por ciento que consiguió en tiros de dos, 6 de 14.

Con los quintetos iniciales en pista en el tercer cuarto, el partido se volvió más académico, con los ataques brillando dada la calidad de los jugadores en pista.

Los dos equipos más laureados de Europa, 10 títulos el Real Madrid y 7 el CSKA, comenzaron a exhibir músculo, 49-49 (m.23.15), y los rusos lo hicieron mejor porque volvieron a ponerse por delante en el marcador, 51-56 (m.25.45), tras un parcial de 10-18.

Otra vez De Colo y Clyburn volvieron a llevar la batuta anotadora de su equipo, mientras que el Real Madrid volvió a tener problemas en el aro rival, 55-64 (m.28).

La entrada de Gustavo Ayón y Rudy, para aumentar la capacidad defensiva del equipo blanco y crecer desde ahí, se tradujo en el 61-67 al final del tercer acto.

Pese a la irrupción en escena de Jaycee Carroll, autor de los 5 puntos del Real Madrid en los dos primeros minutos, 66-77, el CSKA siguió mostrando una efectividad acorde a su tremendo poderío, lanzando un órdago al partido.

Rudy fue el primero en dar un paso al frente con un triple, pero Cory Higgins dio un recital de calidad en la anotación e impidió que el Real Madrid recortara diferencias, 71-82 (m.34).

Con las alarmas encendidas en el equipo español y los minutos cayendo rápido, 78-86 (m.36), el Real Madrid tiró de corazón para jugar a la heroica, pero el CSKA no se dejó impresionar y exhibió músculo para conseguir una victoria de prestigio, 88-93, en casa del campeón. Es la tercera derrota consecutiva del Real Madrid.

Roma 0-2 Real Madrid: El Real Madrid se da un alegrón en Europa.

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Los goles de Gareth Bale y Lucas Vázquez reaniman a los blancos tras el descalabro en Eibar y le dan el liderato del Grupo G.

El Real Madrid cierra la herida que abrió el Eibar el pasado sábado con una victoria importante en Roma que le da la clasificación directa a Octavos de Final, y como primero de grupo además. No fue una recuperación completa, no fue un triunfo colosal, el imperio blanco sigue en fase de reconstrucción… pero siempre es mejor avanzar en el proceso desde las alegrías y no desde la desesperación. Fazio regaló a Bale el primer gol, mientras que Benzema hizo lo propio con Lucas Vázquez en una segunda parte donde la efectividad blanca de cara a puerta tapó las carencias de los hombres de Solari antes del descanso. Under tuvo en sus botas el gol para los giallorossi, pero esta vez fue el Real Madrid el que ganó en ambas porterías. Suficiente. Al menos, por el momento.

Pintaba a día grande en Roma. El CSKA clasificó matemáticamente a giallorossi y merengues antes de que empezara a rodar el balón, mientras la Roma homenajeaba a Totti sobre el césped. El ambiente festivo embriagaba la Ciudad Eterna. Pero si alguien pensaba que el Olímpico albergaría un partido benéfico, estaba equivocado. Solari se encargó de recordarlo dejando fuera de la lista a Isco, en lo que suena más a un golpe en la mesa que a una argucia táctica. Y tanto Llorente como Lucas partieron de titulares. El técnico argentino reclamó los focos para sí en un ejercicio admirablemente valiente dado el delicado momento actual… y a punto estuvo de salirle mal desde bien temprano.

Y es que Roma y Real Madrid cuajaron una primera parte de mínimos. Los dos llegaban heridos, y se notó, repartiéndose los errores no forzados constantemente. Los blancos, con el balón en los pies. Los giallorossi, con los agujeros en campo propio. La desesperación iba por barrios. Y entre tanto, esporádicas ocasiones para ilusionar al respetable. Más oportunidades y más claras para los locales, dicho sea de paso. Que bien hicieron por marcharse al descanso por delante en el marcador. Schick se estrelló con Courtois cuando tenía todo a su favor, mientras que lo de Under al borde del cuarenta y cinco tiene difícil explicación. Completamente solo, en el área pequeña, con el portero batido tras un error grotesco de Carvajal… ¡y mandó el balón a las nubes! Incomprensible. Milagroso. Más que una flor, al Real Madrid le floreció un parque entero antes de irse a la caseta.

Y por si no fuera suficiente, nada más comenzar la segunda parte, Fazio le regaló el 0-1 a Bale con un despeje hacia su propia portería. Justo a donde estaba el galés, que no había hecho nada en el partido, y sin embargo desniveló el mismo de manera definitiva resolviendo el mano a mano no sin dificultad. Si bien el resultado había sido lo mejor para los blancos al descanso, con ese gol del ‘11’ antes del minuto de la reanudación, el guión cambió radicalmente. La Roma acusó el golpe sobremanera, mientras que el Real Madrid se lo creyó, haciendo de los contragolpes un chorro continuo de oxígeno que le fue dando más y más vida conforme pasaban los minutos.

Y de ahí, en uno de esos contraataques, llegó el 0-2 que puso la puntilla al liderato del Grupo G. Fue Lucas, la apuesta de Solari, quien anotó de cabeza en boca de gol tras un centro de Bale y una asistencia de Benzema. Desde esa posición había fallado Under en la primera mitad. Desde esa posición, el Real Madrid mató el partido a media hora del final. No se vio una clara mejoría desde el inicio, ciertamente, pero los blancos se fueron haciendo grandes poco a poco a base de goles. A base de fallos del rival. Una forma tan válida como cualquier otra de recuperar confianza y retomar la velocidad de crucero que se perdió en Eibar. Roma no se hizo en un día. Visto lo visto, este Real Madrid, tampoco.

GP Abu Dhabi: Gracias Fernando.

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El asturiano rozó los puntos pese a las debilidades de su McLaren en una carrera llena de sorpresas que ganó Lewis Hamilton.

“Me gustaría ser recordado como un luchador, un piloto que no se rinde nunca”. Ese es el deseo de Fernando Alonso, que el domingo se despidió de la F1 con una 11ª posición que fue lo de menos y que consiguió como mejor sabe, luchando, peleando con un coche con muchas carencias, casi sin armadura ni espada, pero haciéndolo de pie, con la cabeza bien alta por todo lo conseguido, por ser el único campeón del mundo español, el único capaz de convertir el ‘Gran Circo’ en un fenómeno de masas en un país en el que el fútbol es el rey absoluto. Será recordado como el piloto que acabó con el reinado de Michael Schumacher y Ferrari y aquel que ahora decide apostar por nuevos retos para no solo ser uno de los mejores pilotos de la historia de la F1 y convertirse en uno de los mejores carreristas de todo los tiempos. Y es que da igual la especialidad. Como dijo el asturiano en su vídeo de despedida antes de la cita de Abu Dhabi, es “un corredor”, y de nuevo, con un monoplaza inferior, se vació batallando por un punto que se antojaba imposible y que al final no pudo lograr. Un punto. Sí. No era un gran premio para un bicampeón, pero sí para un guerrero que nunca se rinde como el ovetense. Como siempre ha hecho. Con coches ganadores y con los que no lo eran, como su actual McLaren, con el que dijo ‘hasta luego’ a la F1 con una sonrisa pese a no lograr el resultado que quería, pero sí haciendo lo que más le gusta en esta vida, pilotar.

“Llegó el momento, la última carrera. Hay millones y millones de personas pendientes de ti, millones de seguidores de McLaren siguiéndote”, le decía Zak Brown por radio. “Lo daremos todo, como siempre”, dijo el asturiano. Y vaciarse al volante fue el mejor regalo de despedida que podía dar a sus fans en la F1.

El español decía tras la ‘qualy’ que necesitaba “ayuda de los de delante” y “aprovechar algún incidente” en las primeras vueltas para optar a los puntos, ya que “no somos lo suficientemente rápidos”. Y la Fórmula 1, en un trazado en el que es difícil adelantar, en el que el Safety Car casi nunca aparece, quiso entregarle el mejor homenaje posible en forma de gran carrera.

No faltó ningún ingrediente. Hülkenberg volcó en la primera vuelta y su coche se incendió tras tocarse con Grosjean. Ello obligó a que entrase el Safety Car. En la vuelta 7, régimen de coche de seguridad virtual por el abandono de Raikkonen, que se despidió de la peor forma de Ferrari por un problema eléctrico. Así, Fernando ganaba tres posiciones, y al alargar su parada, llegó a ir noveno. A la fiesta de despedida de Alonso solo faltaba la lluvia, que llegó a llamar a la puerta para terminar de alegrar el día al asturiano. Pero llegó con demasiada timidez y muy brevemente, por lo que sueño de Fernando de hacer algo grandioso en su último GP en laF1 se terminó esfumando.

Al ver que la lluvia cesaba, Fernando hacía su parada y ahí, los puntos pasaban a ser algo imposible. Aunque quedaba tiempo para la esperanza. Ocon abandonaba por un problema en su Force India y el motor Honda de Gasly decía adiós. Alonso era 11º, y se quedó a escasos segundos de sumar un punto más, el último de su carreras. “Ya tengo 1800”, dijo por radio, centrándose ya tan solo en quedarse con las sensaciones que sintió en sus últimas vueltas en la F1.

Pero eso es lo de menos. 311 Grandes Premios después, con dos títulos Mundiales en su haber (pudieron ser más), 3 subcampeonatos, 22 poles, 97 podios, 23 vueltas rápidas y siendo el piloto con más kilómetros recorridos en la historia de la F1, el español dijo adiós dando guerra y divirtiéndose al volante de un monoplaza en una carrera que también saludó a Fernando con mucha emoción.

Lewis logró su 73ª victoria en la F1 en una carrera que tuvo controlada en todo momento pese a no poder exprimir al máximo el motor de su Mercedes, que llegó en las últimas a esta cita. El inglés sumó su 11º triunfo del curso después de sorprender con una temprana parada ante la que solo Ricciardo, alargando su stint, pudo responder. Y para ganar, el británico volvió a contar con la inestimable ayuda de su escudero Bottas, que ralentizó al grupo cuando asumió el liderato después de la parada del inglés para asegurar el triunfo de su líder.

Tras otro servicio al equipo, Valtteri se diluyó y vio como Vettel, Verstappen y Ricciardo le pasaban, con múltiples errores de pilotaje. El germano de Ferrari fue segundo y nunca dio la sensación de hacer peligrar el triunfo de Hamilton, mientras que Max, tras otra carrera llena de lucha y entrega, se subió al podio para finalizar la campaña.

Zverev se corona en el Masters Cup.

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Con carácter, personalidad y determinación. Alexander Zverev se coronó el Domingo con el título en el Masters Cup, al derrotar al N° 1 del Ranking ATP Novak Djokovic por 6-4 y 6-3 en una hora y 20 minutos, sólo un día después de dejar fuera al cabeza de serie N° 2 Roger Federer también en dos sets.

El O2 los reunía por segunda vez en la misma semana. Y es que el Miércoles se enfrentaron en el segundo partido del Round Robin, con victoria cómoda para el serbio por 6-4 y 6-1. Pero esta vez, fue el alemán el que logró igualar el head to head (2-2), devolviéndole la moneda en la última ronda en Londres.

Zverev, que se confirma con 58 victorias como el jugador que más partidos ha ganado esta temporada (58-19), dejó el récord de Djokovic en 35-3 desde Wimbledon además de impedir que el serbio iguale a Federer con seis coronas en el Masters Cup.

Hubo intensidad desde el inicio del duelo. Zverev saltó a la pista rápida sin especular, sin esperar al error del rival, buscando hacer daño en la otra zona de la red en cada tiro. El segundo punto del encuentro, un intercambio de 29 golpes para el serbio, ya fue el preludio de lo que podría esperarse en los primeros minutos. Una lucha encarnizada en cada rally.

Sin concesiones de los servicios, Djokovic fijó un 79% de puntos ganados con su saque, mientras que el alemán -agresivo como durante toda la semana (promedia 22 golpes ganadores y el domingo hizo 20)- mejoró el porcentaje de su rival con un 83% hasta el 4-4.

Fue entonces cuando Zverev dio un paso adelante. Con 13 winners en el primer set supo contrarrestar la precisión de Djokovic desde el fondo para encontrar las líneas y así llegó el primer break del choque en su primera oportunidad. De esta manera, el germano terminó con una racha de 40 juegos consecutivos ganados con el servicio de su rival.

Con su saque, el alemán conectó 3 aces consecutivos (7 en total en el set) para anotarse la primera manga 6-4. Fue el primer set que concedió Djokovic en todo el torneo, que perseguía en ser el primer hombre en levantar el título en el Masters Cup sin ceder un parcial. El último en conseguirlo había sido precisamente el entrenador de Zverev, Ivan Lendl en 1986.

Zverev logró mantener la inercia del final del set anterior, y casi sin tiempo a que Djokovic encajara el golpe, se colocó 30-40. Obligó al serbio a trabajar por mantenerse con vida en el partido, pero el alemán aún fue capaz de trabajarse una nueva opción de break más que resolvió con una derecha paralela ganadora para convertir un nuevo break (1-0).

El cinco veces campeón en el Masters Cup parecía noqueado por primera vez en todo el torneo por un rival que estaba desplegando un juego descarado y suelto. Pero en apenas dos minutos, Djokovic respondió con su primer break, en la primera oportunidad que dispuso tras colocarse 15-40. Pero en el caos de los servicios, cuando los restos dominaron el duelo, Zverev volvió a quebrar para adelantarse (2-1).

Esta vez sí consolidó la ventaja (3-1), con un nivel de efectividad al servicio asombroso. A cada juego con su saque demostraba que el break anterior sólo había sido un espejismo (4-2). Djokovic renunció a decir la última palabra y contrarrestó una larga lista de 23 errores no forzados con actitud para seguir en el partido, sobre todo cuando entraba su primer servicio con un 79% de éxito (4-3).

Pero Zverev aún tuvo tiempo para fabricar dos opciones de break más, esta vez en forma de puntos de partido que sirvieron al alemán para caer rendido sobre la pista dura londinense. Después de que el serbio salvara el primero, un espectacular passing de revés le dio la victoria en el título más importante de su carrera.

Real Madrid 104-71 Gipuzkoa: Paliza con ‘show’ y récord de Garuba.

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El pívot madrileño de 16 años aprovechó los 14 minutos que estuvo en la cancha para lograr siete puntos, seis rebotes y tres tapones.

El Real Madrid consiguió una cómoda victoria, 104-71, ante un débil Guipuzkoa, en la que Pablo Laso pudo dar descanso a los titulares y dar protagonismo a los meritorios, que cumplieron con nota. Sobre todo, Usman Garuba, que a sus 16 años disputó 14 minutos y se marchó con 7 puntos (3/3 de dos, 1/1 en libres), 6 rebotes y 3 tapones, récord de gorros en un partido de ACB para un menor de edad.

Dos contundentes parciales de 11-0, mediado el primer cuarto, y de 9-0 en el inicio del segundo, finiquitaron el partido entre el Real Madrid y el GBC. El equipo donostiarra comenzó centrado, intentando asentar su juego y castigando al Madrid hasta que igualó el marcador a 11 (m.5.30). Vyacheslav Bobrov era el jugador más acertado, con 8 puntos. Pero en ese momento se apagaron los focos para los vascos y se encendieron para un Madrid que sin Rudy Fernández, Anthony Randolph y Sergio Llull, a los que Pablo Laso dio descanso en vista de la acumulación de partidos, comenzó a funcionar.

La defensa de los de Sergio Valdeolmillos cometió el peor error que se puede cometer contra el Real Madrid, dejarles correr. Y ahí nació el parcial de 11-0, del 11-11 al 22-11 en menos de dos minutos. A partir de este momento, Laso comenzó con otro partido. Sentó a Facundo Campazzo, excelente en la visión de juego, y dio las riendas del equipo a Klemen Prepelic, que además de ejercer de base consiguió un 3 de 4 en triples para reconciliarse consigo mismo y con la afición.

El segundo parcial de 9-0 fue en el inicio del segundo acto y del 28-18 con el que comenzó se pasó a un 37-18, en poco más de dos minutos. Las personales le gastaron una mala jugada a Prepelic y Laso traspasó la dirección del equipo al joven canterano Melwin Pantzar. Ninguno de los teóricos titulares del Real Madrid estaba en pista, pero el GBC tampoco lo hizo necesario y el 56-31 con el que se llegó al descanso lo corroboró.

Con jornada doble en Euroliga, el martes en Madrid el Gran Canaria y el jueves en Atenas el Olympiacos, Laso decidió reducir esfuerzos a su equipo y repartir minutos entre los menos castigados. Porque el domingo toca visitar al Barcelona en el Palau en Liga. El Madrid bajó el pistón en la reanudación, también el cuadro de San Sebastián, 64-43 (m.25) y el partido languideció.

La entrada de Usman Garuba (16 años) por Walter Tavares (m.26, 69-43) fue la certificación de que el partido estaba más que decidido. Con 79-47 se inició el último cuarto en el que la atención se centró en Garuba, que se mostró más que serio y correcto en defensa y que recibió una gran ovación cuando consiguió su primera canasta, un mate tras asistencia de Prepelic.

No les regalo ningún minuto, se lo ganan en los entrenamientos. Gustavo Ayón ha tenido un golpe en el tobillo y Usman Garuba nos ha dado una buena rotación en los jugadores interiores. Tenemos la suerte de tener gente preparada atrás”, explicó Pablo Laso sobre la presencia del pívot madrileño, que ya había debutado el pasado 28 de octubre. Al final, 104-71 en el marcador y 145-54 en la valoración de los dos equipos. Demasiada diferencia.

Djokovic mete miedo antes de la Final en Londres.

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El serbio espera a Alexander Zverev en la lucha por el título de Masters Cup.

En un abrir y cerrar de ojos. Con suma facilidad. Como si apenas le costara esfuerzo seguir acumulando una victoria tras otra, Novak Djokovic continúa devorando rivales para afianzar su condición de número uno del mundo y principal favorito para levantar su sexta corona en el Masters Cup. El serbio derrotó al Kevin Anderson el sábado en Semifinal por 6-2, 6-2.

Djokovic sigue dando forma a una segunda mitad de la temporada brillante. Y es que desde que inició su camino hacia el título en Wimbledon, desde lejos del Top 20, ha logrado acumular un récord de partidos de 35-2. O lo que es lo mismo, el de Belgrado ha ganado el 94,5% de lo que ha jugado, cediendo únicamente en los Octavos de Final de la Rogers Cup en Montreal ante Stefanos Tsitsipas y en la Final del Masters de Paris frente a Karen Khachanov.

La experiencia del balcánico en Masters Cup frente al sudafricano, que jugaba por primera vez esta competición a sus 32 años, además de un head to head contundente (7-1) fueron argumentos de peso para decantar la balanza de su lado. No obstante, Djokovic amplió su cara a cara ante Anderson a un 8-1 y no pierde frente a este rival desde 2008, cuando lo hizo en el ATP World Tour Masters 1000 de Miami en su primer duelo frente a frente.

Djokovic tardó 39 minutos en adelantarse en el marcador. Lo hizo tras un impecable primer set en el que quebró el saque de Anderson en el juego inaugural (1-0) y en el séptimo (5-2). Los dos breaks convertidos en cinco oportunidades estuvieron acompañados por un 77% de puntos ganados con el primer servicio. Al sudafricano lo condenaron los 17 errores que cerró en el parcial.

El guion se mantuvo en el segundo set. Como si de un espejo se tratase, Djokovic volvió a romper en el juego inicial. Y también lo hizo en el quinto (4-1). Con un total de 4 breaks en 9 oportunidades demostró sus habilidades al resto en otra gran victoria aderezada con 14 winners en una hora y 15 minutos.

Ahora Djokovic, campeón del Masters Cup en 2008, 2012, 2013, 2014 y 2015, se enfrentará en la última ronda ante Alexander Zverev. El alemán de 21 años, el jugador más joven en pelear por el título desde que lo hizo Juan Martín del Potro con su misma edad en 2009, sorprendió a Roger Federer en Semifinal el sábado por 7-5 y 7-6 (5). Será el cuarto duelo cara a cara, en una rivalidad que domina el serbio por 2-1.

Zverev alcanza su primera Final en Londres.

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El alemán se impone al seis veces campeón Federer.

La última vez que un alemán había alcanzado la Final del Masters Cup, Alexander Zverev no había nacido. Sabía que el reto era harto complicado, pero el benjamín demostró por qué es el líder de su generación. El alemán de 21 años se impuso a su ídolo Roger Federer por 7-5 y 7-6 (5) en hora y 35 minutos y alcanzó así su primera Final del Masters Cup. El partido más importante de su carrera.

Sascha se convierte así en el primer alemán en alcanza el partido decisivo desde Boris Becker en 1996 en Hanover (p. ante Sampras). Hay que remontarse un año antes para ver a un alemán ganar el evento, precisamente Becker (en Frankfurt). El alemán, además, iguala el head to head con Federer, que queda en empate: 3-3.

Zverev es además el finalista más joven del Masters Cup desde Juan Martín del Potro en 2009 (p. ante Davydenko).

“Ante Roger tienes que ser agresivo”, reconoció Zverev. “Tienes que quitarle tiempo, porque de otra manera no va a perder el partido, especialmente uno importante en un torneo grande, si ya ha encontrado su ritmo. Eso fue lo que traté de hacer. Funcionó bien”, declaró el alemán, preparado antes de medir en la Final al N° 1 mundial y cinco veces campeón Novak Djokovic.

”Novak es el mejor jugador del mundo actualmente. Es muy complicado de batir. Apenas ha cedido un encuentro en los últimos seis meses. Está jugando un tenis increíble. Tienes que mostrar tu mejor nivel para tener alguna opción”.

El primer set fue frenético. Con tremendo respeto, ambos jugadores se centraron en su propio servicio durante los primeros compases, fortaleciéndose desde el ataque. Todo parecía indicar que el parcial se decidiría en la muerte súbita, pero Zverev tenía otra idea en mente. El alemán se hizo con la primera bola de break de todo el encuentro y no perdonó.

Una estadística resultó esclarecedora: Sascha se impuso en los intercambios cortos, los más prominentes del set. En los intercambios de menos de 5 golpes, Zverev fue superior a Federer (23-14), mientras que el suizo se hizo con uno más en los intercambios de 5-9 golpes (10-9) y los más largos, superiores a 9 (3-1).

La primera ocasión de break a favor de Federer llegó en el tercer juego de la segunda manga. Y aunque Zverev neutralizó dos de ellas, no pudo frenar el quiebre del suizo a la tercera. La reacción del alemán no se hizo esperar. Sabía que sus opciones pasaban por mantenerse siempre cerca en el marcador y firmó un inmediato contrabreak que dejó las tablas en el set.

El parcial prosiguió con ambos jugadores resistiendo los embistes del contrario, con Federer viéndose obligado a servir por dos veces para mantenerse en el partido. En la primera, no le tembló el pulso. En la segunda, tampoco. Llegaba el momento de la verdad. Un tie-break que era el todo para Zverev o la opción de seguir soñando para Federer.

En el momento más decisivo, Zverev fue superior. La victoria era suya. También el pase a la Final. La cita más importante de su fulgurante y joven carrera.

“Me enorgullece seguir siendo tan competitivo con 37 años y me siento feliz por jugar al tenis”, dijo Federer. “Desde ese punto de vista, estoy triste por haber perdido este partido. Pero, si pienso en ello, estoy muy contento con mi temporada. Ha sido un año histórico para mí de alguna forma. Volví al N° 1. Eso fue un gran momento en mi vida y en mi carrera. Nunca pensé que volvería a estar ahí”.

“Creo que no he dirigido bien los tiros en gran parte del partido”, admitió Federer. “Lo logré hacia el final, y eso me hizo ser más competitivo y cerrar algo el encuentro. Podría haber restado mejor los primeros saques de Sascha. Sufrí con su primer servicio al inicio. Logré después un mejor ritmo. Tener la rotura y perderla de inmediato fue negativo. Me recordó a la situación vivida ante Nishikori”.

“A veces las diferencias son pequeñas y las oportunidades escasas. Un punto aquí y allá no cayeron de mi parte. Quizá hoy no tuviera energía para marcar la diferencia. Casi siempre he estado por detrás en el marcador. Al final, eso te pasa factura”.

Real Madrid 79-74 Khimki: Reacción a tiempo.

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El Real Madrid no jugó su mejor partido del año ante el correoso Khimki ruso pero supo reaccionar a tiempo para imponerse y seguir invicto en Euroliga tras las siete jornadas disputadas. Carroll, con 15 puntos, volvió a liderar la anotación de los de Pablo Laso, secundado por 13 Causeur y 10 de Campazzo. El equipo blanco comanda el torneo junto al CSKA de Moscú.

La buena defensa en el último cuarto, la clase de Rudy Fernández y sobre todo el remate anotador de Jaycee Carroll, con 15 puntos en ese periodo, fueron fundamentales para conseguir la victoria por 79-74 ante un Khimki que echó de menos a Alexey Shved pero que acabó luchando y dejando una buena impresión.

Fabien Causeur 6 – Khimki 0. Ese fue el resultado del primer minuto y medio de partido, merced a las penetraciones del alero francés y al poco ajuste de la defensa rusa.

Ausente Alexey Shved el equipo ruso pareció no tener rumbo en la pista, solo los arreones de clase y fuerza de Dee Bost y Anthony Gill, los únicos anotadores del Khimki en el primer cuarto, se salvaron del equipo ruso que, además, se sintió intimidado por la presencia de Walter Tavares.

El Madrid desactivó el juego exterior del rival con su defensa pegajosa y sin Shved y sin tiro de tres el Khimki se quedó en poca cosa. El 19-12 al final de los primeros diez minutos de juego se antojó un poco corto para los méritos de unos y otros.

Con la entrada de las rotaciones en el Real Madrid, la defensa todavía mejoró un poco y en ataque siguieron fluyendo los puntos, alcanzándose la máxima ventaja en el minuto 14, 34-21.

Incluso pareció que el equipo comenzó a gustarse en ataque, buscando el pase preciosista por encima de la efectividad. La consecuencia de esa circunstancia fue un parcial en contra de 0-8, ante el relax del Real Madrid y el crecimiento de jugadores como Malcom Thomas o Andrey Zubkov que ante la ausencia de Tavares se quitaron un peso de encima.

El Khimki recortó hasta los cinco puntos la diferencia, 34-29 (min.17.20), momento que Pablo Laso aprovechó para llamar a capítulo a sus jugadores. Al descanso, 41-35 tras una rectificación en las estadísticas por un error en la anotación que atribuyó a Jaycee Carrol una canasta que fue anulada.

Con la vuelta de Tavares a pista, tras el descanso, volvió el pánico bajo los aros para el equipo ruso, pero esta vez Jordan Mickey se mostró certero desde la línea de 6,75 metros y con dos triples mantuvo a su equipo en el marcador, ante un Madrid que salió centrado y con Anthony Randolph enchufado, 51-43 (m.24).

El Khimki ya sabía a lo que jugaba y el Madrid comenzó a enredarse con la movilidad de los jugadores rivales y con dos malos rechaces bajo su aro que fueron cuarto puntos fáciles para el rival, 51-47. Mickey anotó un tercer triple, 53-50, rentabilizando la escasa influencia del gigante caboverdiano a esa distancia de la canasta.

Lo que sin Shved pareció un partido de trámite se fue complicando hasta que un triple de Tony Crocker y dos puntos de Malcom Thomas dieron a Khimki su primera y efímera ventaja en el partido, 54-55 (m.29.30). Porque Gaby Deck anotó en acrobático ‘alley-hoop’ la canasta que permitió al Madrid cerrar el tercer cuarto con una pírrica ventaja, 56-55.

En cualquier caso las alarmas madridistas ya habían saltado y Laso puso un quinteto con potencia defensiva y al mismo tiempo con potencial atacante. Rudy Fernández fue vital con un triple marca de la casa que insufló aire al equipo, 60-57, y ganas a las gradas. Pero los rusos ya se habían envalentonado y otro triple de Crocker devolvió la igualdad al marcador, 60-60 (m.32.30).

El Madrid volvió a apretar los dientes en defensa y el Khimki lo acuso, 64-60 (m.34.30). Comenzó a mandar oleadas en ataque con Jaycee Carroll al frente, con efectivas bombitas. Y un triple de categoría sobre la defensa de Stefan Markovic que significó el 72-64 a poco más tres minutos para el final.

El Madrid volvió a morder en la yugular al rival, pero esta vez no sólo a su presa para anotarse la séptima victoria. Carroll anotó todos sus puntos en este último cuarto, 15 de los 23 del Madrid.

Celta 2-4 Real Madrid: Benzema se agarra a La Liga.

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El francés tira del conjunto merengue para vencer en Balaídos.

El Real Madrid se agarra a Karim Benzema y éste se agarra a La Liga. Cuando más obstáculos se encontró delante el conjunto blanco, emergió el siempre criticado, para bien o para mal, delantero francés, para allanar la senda del Real Madrid en la siempre difícil plaza de Balaídos y estrechar el cerco al liderato, del que le separan ahora cuatro puntos.

Así, fue mejor el Real Madrid durante la primera parte y pronto se pudo predecir. Transcurridos menos de tres minutos, ya había tenido dos oportunidades Karim Benzema. Señal de que algo tenía guardado en su lámpara un mago francés que no siempre está cuando lo pide su equipo.

Pero sí estuvo, en cambio, en Balaídos. Con el Celta aún lamentando un remate a la madera a la salida de un córner, el francés bajó de forma magistral un servicio en largo de Modric para batir por bajo a Sergio Álvarez mediada la primera parte. Una genialidad que repitió el ‘9’ poco después. Aislado de un partido vuelto por momentos duro, el francés se inventó una internada por el flanco derecho del área para servirle el balón atrás a Toni Kroos.

Con todo a favor y la sensación de estar ante el segundo tanto blanco, el alemán falló, tal vez castigado por el exceso de confianza. Mantuvo esto con vida a un Celta que ni mucho menos lo aprovechó. Ni verse ante un rival obligado a hacer dos cambios en la primera mitad incitó a ir al ataque a un Celta al que siguió castigando la varita de Benzema. Tras el descanso y después de toparse con el larguero, una genialidad dentro del área del francés, que se aprovechó de un error de Roncaglia en la salida de balón, acabó con un disparo al palo.

El infortunio se topó entonces con los gallegos, ya que el rechace pegó en la cara de Cabral, significando el segundo de los blancos. Un tanto que amansó toda posible reacción celtiña, simple utopía con el tanto de Hugo Mallo. Aunque inquietó y estuvo cerca del tanto del empate, que pudo llegar de los pies de Aspas, un inocente penalti de Juncá, convertido por Sergio Ramos, y un golazo de Ceballos desde la frontal escribieron el punto final del choque. El mismo que vuelve a meter de lleno al Real Madrid en la lucha por el título de Liga.