Barcelona 68-74 Real Madrid: Cuarto título blanco en cinco años.

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El Real Madrid se proclamó campeón de Liga después de superar en el cuarto partido al Barcelona (68-74), en un enfrentamiento que no terminó de romperse, pero que tuvo dominado durante toda la segunda mitad. Es el quinto título liguero de Pablo Laso con los blancos que tuvieron a Facundo Campazzo como jugador más destacado en la dirección del equipo con 28 de valoración.

En un cuarto partido duro, se impuso el físico del Real Madrid, muy superior en la zona -con 46 rebotes, 18 de ellos ofensivos- e intenso atrás, anulando al azulgrana Thomas Heurtel, autor de tan solo dos puntos.

A la sobresaliente actuación de Tavares (10 puntos y 13 rebotes), se sumó la regularidad de Facundo Campazzo, Rudy Fernández, Anthony Randolph y Fabien Causeur, cuatro jugadores que superaron los diez puntos.

Todo ello en el último partido de la temporada en el Palau Blaugrana. El aficionado azulgrana no falló. Ambiente ensordecedor en el anfiteatro; máxima eficacia en los primeros cuatro minutos del Real Madrid en el parqué .

Liderados por Rudy Fernández, autor de tres triples en apenas tres minutos y medio, los visitantes completaron un primer tramo de partido impoluto. Entraron los triples -cinco en el primer cuarto- y controlaron el rebote ofensivo, lo que les permitió gozar de una ventaja de 11 puntos (8-19, min.6).

Pedía tiempo muerto Svetislav Pesic para frenar la sangría. Con un Heurtel sin chispa en ataque, un hasta el viernes discreto Kevin Pangos, secundado por Singleton, conectó a los locales.

Los triples y las asistencias del base canadiense (16 puntos) dieron aire al Barcelona, que cerró el primer acto con un parcial de 13-5 que dejaba vivo el partido (21-24).

En el segundo periodo, mandaron las defensas. La inercia de Pangos situó al Barcelona por delante por vez primera (27-26, min.22), pero los de Pablo Laso, sin jugar un baloncesto coral, apretaron las tuercas en defensa ahogando, de nuevo, a un barça sin muchas ideas. Tavares y Ayón mandaban en la zona, mientras que Thompkins sacaba la cabeza para dejar a su equipo con una mínima renta tras los primeros 20 minutos (33-37).

El Real Madrid reapareció del vestuario refrendando su superioridad en la zona. Tavares edificó un muro y su equipo lo notó con los rebotes ofensivos. Con segundas opciones en ataque, el Real Madrid fue letal. Rudy y Randolph se mostraban infalibles desde el perímetro y su equipo lo agradeció en el marcador (37-47, min.25).

Pero el Barcelona tiró de orgullo y de Pangos para agarrarse a la Final. El base volvió a brillar con un triple y un contraataque de manual que situaba el 45-47 (min.27).

Paró el partido Pablo Laso y su equipo lo agradeció, especialmente en defensa. Sobresalía Causeur con cinco puntos consecutivos, mientras que Tavares ahogaba a un Ante Tomic cansado. El Barcelona, orgulloso, cerraba el tercer cuarto algo titubeante, con la sensación de que el Real Madrid domaba el ritmo del duelo cuando quería (47-55, min.30).

Echaron el cerrojo los blancos en el último cuarto. Pablo Laso planteó una defensa sin fisuras que dejó sin aire a su rival. No aparecía Heurtel, no llegaban los triples del Barcelona y el Real Madrid tuvo suficiente con los chispazos de Campazzo, Caseur y la intimidación de Tavares para acabar con las opciones del equipo azulgrana, que encadenó cinco minutos sin anotar (55-67, min.37).

A un minuto y 56 segundos para el final, Hanga puso fin a la sangría con un triple. La remontada, sin embargo, no llegó y el Real Madrid alargó su jerarquía en la ACB ante un Palau Blaugrana resignado.

Nadal conquista su 12 Roland Garros.

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El español consiguió el 18 Grand Slam de su carrera.

Como si de un déjà vu se tratase, el tiempo se detuvo en la Philippe Chatrier para decidir entre los mismos protagonistas del pasado año quién es el campeón de Roland Garros. Rafael Nadal y Dominic Thiem pelearon por la Copa de los Mosqueteros en una reedición de la Final de 2018. Pero la historia no cambió el mismo guion establecido prácticamente sin piedad en los últimos 15 años y el español se impuso por 6-3, 5-7, 6-1 y 6-1 para levantar su duodécima corona en París.

El manacorense volvió a normalizar lo imposible. Si bien en el Monte-Carlo Masters y en el Barcelona Open había elevado el listón hasta los once trofeos, en Roland Garros se convirtió en el primer jugador de todos los tiempos (hombre o mujer) en ganar 12 veces en un mismo Grand Slam.

Al otro lado de la red, Nadal se medía a su némesis en tierra batida. Al único jugador capaz de derrotarlo en la superficie más lenta en las últimas tres temporadas (Roma 2017, Madrid 2018 y Barcelona 2019). Pero no dio lugar a revanchas. Ni siquiera la confianza de haber tumbado a Djokovic un día antes fue suficiente para que Thiem impidiese el Grand Slam número 18 de la carrera del español.

La intensidad del primer juego fue un revelador preámbulo de lo que estaba por llegar. En cinco minutos Nadal amarró su servicio inicial frente a un rival muy suelto desde el fondo, capaz de aguantarle los intercambios. Tuvo que trabajar los puntos ante un jugador pleno de confianza tras su victoria en Semifinal ante el número uno del mundo. No obstante, el austriaco fue el primer jugador de esta edición en evitar que el español se adelantara 3-0.

Thiem obligó a Nadal a ejecutar siempre un golpe más. Demostró dotes felinas en la defensa para con una facilidad asombrosa pasar al ataque. Tampoco dudó en cortar los puntos con dejadas milimétricas. Y fue el primero en aprovechar la ventaja al resto, convirtiendo su primera opción de break para adelantarse 3-2. Pero el manacorense respondió de inmediato colocándose 0-40 y en su segunda oportunidad devolvió el quiebre.

Cada punto era una batalla, cada intercambio una eternidad. Y Thiem volvió a encontrar la forma de hacer daño al resto, jugando con mucha profundidad y abriendo ángulos con el revés, para colocarse con otra oportunidad de break 30/40. Sin embargo, Nadal logró salvarlo para adelantarse de nuevo 4-3 en 40 minutos de partido hasta entonces.

El desgaste del juego anterior -físico y mental- pasó factura al austriaco. Nadal empujó a Thiem al fondo con tiros de mucha profundidad para situarse 15-40. Transformó su segundo break del duelo (2/3) y certificó el primer set con su servicio.

Si alguien esperaba que el partido rebajase la intensidad al inicio del segundo set, estaba equivocado. Ajenos aún al cansancio, Thiem y Nadal siguieron desgarrando pedazos del alma en cada intercambio, tratando de desgastar al contario. Eso sí, con altos porcentajes, ambos conservaron como su principal baluarte sus servicios. Una fisura en el saque, podría ser sinónimo de dar una ventaja demasiado grande al rival.

Y así fue. La superioridad de los servicios terminó en el duodécimo juego, cuando Thiem encontró su única oportunidad de break del segundo set. No perdonó e igualó el encuentro cuando había transcurrido una hora y 42 minutos. 13 golpes ganadores acompañaron un parcial en el que ganó tres puntos más que su rival (29-26).

El paso por el banco sirvió como un bálsamo para Nadal. Recuperó la brújula para mandar en el inicio del set con un break en blanco. Tres errores no forzados del austriaco contribuyeron a la ventaja del español. Y en tan sólo seis minutos ya dominaba 2-0 sin haber concedido un solo punto.

La lista de errores de Thiem siguió engordando (acabó con 9 el tercer set), a la vez que Nadal aprovechó para dar un paso adelante al oler el momento de mayor debilidad en el partido de su rival. El austriaco no ganó su primer punto del tercer set hasta el duodécimo, pero fue un espejismo. El balear, con un parcial de 12-1, firmó otro break para adelantarse 3-0.

En 14 minutos, Nadal había cedido únicamente un punto y ningún juego (4-0). Fue entonces cuando el austriaco pareció aterrizar de nuevo en la Philippe Chatrier estrenándose con su servicio (4-1). Pero ya era tarde, al menos, para levantar el set. El defensor del título en Roland Garros mostró su mejor versión y prácticamente no dio opciones a Thiem. Con 24 puntos ganados de 31, 3 de 4 break convertidos y 10 golpes ganadores se quedó a un set de levantar la duodécima.

El cuarto set arrancó como el anterior. De nuevo con Nadal volando sobre la pista, deslizándose como una pieza de ballet clásico, con una fluidez en sus movimientos superior a la de Thiem, que parecía haber perdido la sintonía con su raqueta y también con sus piernas. Así, el español dio un importante golpe de autoridad para colocarse 3-0. Ya no hubo capacidad de respuesta de un rival que lo había dejado todo en la pista, pero que tuvo que inclinarse ante el mejor jugador de todos los tiempos en la tierra batida.

Nadal tumba a Federer antes de su 12ª Final en París.

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El español espera a Thiem en la última ronda de Roland Garros.

Rafael Nadal y Roger Federer. Roger Federer y Rafael Nadal. El Viernes se citaron en la Philippe Chatrier dos de los grandes colosos de la historia de este deporte, para protagonizar el capítulo N° 39 de su rivalidad. Pero fue el español el que volvió a dominar en su territorio sagrado en París, al imponerse por 6-3, 6-4 y 6-2 y ganarse el derecho a pelear por su duodécima Copa de los Mosqueteros en París.

El manacorense amplió, además, su reinado frente a Federer en Roland Garros. No obstante, el once veces campeón en el segundo Grand Slam de la temporada ha ganado los seis encuentros que han disputado sobre la tierra batida francesa. También añadió una victoria más al head to head frente al helvético (24-15), cortó una racha de cinco triunfos seguidos de su rival y amplió a 14-2 su autoridad sobre arcilla.

Y es que ya son 22 las victorias consecutivas de Nadal en Roland Garros (no pierde desde los Cuartos de Final de 2015 frente a Novak Djokovic). Finalmente Dominic Thiem será el último peldaño que deba escalar para levantar al cielo de París un título más en la ciudad custodiada por la Torre Eiffel.

Las condiciones atmosféricas eran la peores para decorar uno de los partidos más grandes de la historia de este deporte. Pero el fuerte viento y la lluvia fina parisina previa pusieron aún más mística al duelo entre Nadal y Federer. Fue el suizo el primero en intimidar al resto, colocándose 30-40 en el juego inicial, pero tras ocho minutos el español salvó su servicio para de inmediato devolver la amenaza 1-0, 15-40. A la tercera oportunidad firmó su primer break (1/3).

Tal y como había hecho en sus cinco enfrentamientos anteriores en París, el manacorense inició el partido abriendo una brecha inicial en el marcador de 3-0. Sin embargo, Federer logró romper la sangría con su servicio y de nuevo al resto mantuvo un patrón agresivo, tratando de cerrar los puntos lo antes posible. Así, consiguió levantar un 3-1, 40-30 para convertir su segunda oportunidad de quiebre (3-2).

En una réplica del primer juego del encuentro, pero esta vez con Federer al servicio, se sucedieron las alternativas en los diez minutos que se prolongó. Y la irregularidad del servicio durante la primera media hora continuó inalterable. Esta vez fue Nadal el que insistió al resto hasta encontrar premio. En su sexta oportunidad de break en el sexto juego volvió a romper el saque (4-2) para, a continuación, confirmar la ventaja con su servicio (5-2). El español conservó la ventaja y con un revés ganador, de los 8 winners con los que terminó el set, cerró el parcial por 6-3 en 52 minutos.

A pesar del golpe de perder la primera manga, Federer se mantuvo en el partido. Tanto que al resto logró contener las embestidas de su rival hasta situarse con tres oportunidades de quiebre. A la tercera, logró colocarse por primera vez por delante por 2-0. Sin embargo, la paciencia -una de las grandes virtudes del balear- volvió a ser su mejor aliado.

Nadal necesitó de nuevo tres oportunidades para devolver el break al suizo. Y más allá de presentar un escaso 37% de puntos ganados con el primer servicio hasta entonces en el segundo set, consolidó el quiebre (2-2). La igualdad era máxima con un reparto de 22-20 en puntos ganados hasta entonces, dominado por el suizo que también iba por delante 4-3.

La autoridad del servicio se mantuvo inalterable hasta el noveno juego. Nadal consiguió levantar un 40-0 en contra y con cinco puntos seguidos se dio la oportunidad de sacar para cerrar el segundo set. No falló y con 12 golpes ganadores -por tan solo 4 errores no forzados- consiguió dar un importante paso hacia la victoria.

El 17 veces campeón de Grand Slam parecía tomar velocidad de crucero. Ágil de piernas, dominando con la derecha y apoyándose en el revés que funcionó como un puñal, volvió a adelantarse 30-40 al inicio del tercer set. Pero Federer se negó a abandonar tan pronto. Levantó la situación de peligro para mantenerse con vida en el partido.

Fue un espejismo. Para entonces Nadal ya había sacado el rodillo. Un doble break sentenció el partido y le permitió poner rumbo a su duodécima final en Roland Garros.

Nadal sube el nivel en París.

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Se medirá a Roger Federer en Semifinal de Roland Garros.

Rafael Nadal buscaba el Martes ante Kei Nishikori ampliar su dominio sobre la tierra batida de Roland Garros, donde presenta un récord de partidos de 91-2. La victoria del español por 6-1, 6-1 y 6-3 sirvió para sellar su clasificación a Semifinal en París por duodécima vez en su carrera, una marca que no ha logrado ningún otro jugador en la historia del Grand Slam francés.

El español llegaba más fresco que su rival, que había pasado hasta cuatro horas más en pista, debido a las victorias en cinco sets que firmó en sus dos últimos encuentros frente a Laslo Djere (6-4, 6-7[6], 6-3, 4-6 y 8-6) y Benoit Paire (6-2, 6-7[8], 6-2, 6-7[8] y 7-5). Y se acabó trasladando a la arcilla, donde se vio a Nadal más cómodo, ágil y dominador durante la hora y 50 minutos que duró el encuentro.

El once veces campeón de la Copa de los Mosqueteros apenas tardó ocho minutos en fabricarse el primer break del partido. Tal y como venía haciendo a lo largo de todo el torneo, el español saltó con una voracidad atroz a la pista, agresivo con la derecha, haciendo mucho daño al resto desde el fondo.

Así encontró premio para adelantarse 3-0 también ante el japonés, al igual que en cada uno de sus duelos anteriores en esta edición de Roland Garros. Nishikori respondió anotándose su primer juego con el saque, pero sería el último que firmó en el set inicial. El balear encadenó otro quiebre más y con un 83% con su primer servicio y 2 de 3 puntos de break convertidos se anotó el parcial.

Nadal mantuvo la intensidad al inicio del segundo set ante un rival que parecía no encontrar las mejores sensaciones con su raqueta. Pero, Nishikori respondió de inmediato para impedir que el partido se le escapara desde tan pronto con su primer quiebre del choque. Pero sólo fue un espejismo. El favorito N° 2 en París se impuso en el duelo de restadores y volvió a endosar un break (2-1).

El nipón se fue diluyendo a medida que Nadal retomó el control de la pista. El segundo juego había sido tan solo un desliz en una primera hora impoluta. Y es que el campeón de 17 Grand Slam encadenó tres juegos seguidos más para marcar distancias insalvables para Nishikori. Elevó la lista de quiebres a un 6/8 que le permitió asegurar el segundo set con otro 6-1.

El cabeza de serie N° 7 se negó a entregar el partido, pero la muralla que se levantaba al otro lado de la red era demasiado elevada. Ni siquiera durante los primeros siete minutos del tercer set y las cuatro oportunidades de rotura que dispuso, pudo intimidar al español.

Sin ir más lejos, fue el manacorense el que encontró el camino para abrir la última brecha del partido (3-1). Era el séptimo quiebre (7/11). Cuando el partido llevaba una hora y 41 minutos, con 4-2 en el marcador, la lluvia obligó a detener el partido a las 5:28 pm (hora local).

A las 6:38 pm, sin rastro de nubes, regresó el juego en la Philippe Chatrier con Nadal al servicio para cerrar el partido finalmente por 6-3 tan solo diez minutos después de la reanudación.

Nadal puso rumbo a Semifinal de Roland Garros, para convertirse en el tercer jugador de la historia con más presencias en esta ronda. El español se enfrentará a Roger Federer, que superó a Stan Wawrinka por 7-6(4), 4-6, 7-6(5) y 6-4.

Richard ‘Capataz’ del Giro de Italia.

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Carapaz se convierte en el primer ecuatoriano de la historia que gana una gran vuelta.

Richard Carapaz se convirtió en el nuevo rey del ciclismo mundial al conquistar el Giro Italia 2019. El ciclista del Movistar Team hizo historia en la carrera rosa al convertirse en el primer corredor de su país en lograr este prestigioso logro que le sitúa entre los más grandes de este deporte. Hizo buena su ventaja en la contrarreloj final de Verona, que ganó Chad Haga, y subió a lo más alto del podio. Landa se quedó a tan sólo 8″ del podio final.

El gregario que terminó reinando. No es la primera vez que ocurre en este deporte. La última vez ocurrió en un Tour de Francia, cuando Geraint Thomas acudió dispuesto a trabajar para Chris Froome y acabó demostrando estar más fuerte que su líder para terminar ganando en París. Ahora, en Italia, la historia se repite. Esta vez en el Movistar Team, que llegaba a esta edición de la ‘corsa rosa’ con Mikel Landa como jefe de filas y Carapaz como escudero más fiable. Pero el ecuatoriano pronto demostró tener mejores piernas, tanto en montaña como en contrarreloj.

Porque fueron las pruebas contra el crono las que tumbaron las opciones del vasco y mantuvieron las del ecuatoriano afincado en Pamplona. Empezó cediendo 47″ con Roglic en la jornada inagural (Landa, 1’07”), pero pronto empezó a recortar diferencias. Ganó la cuarta etapa con final en Frascati, dando muestras incluso de su punta de velocidad, mientras su líder seguía perdiendo tiempo. En San Marino volvieron a retroceder con un inmenso Roglic que lograba su segunda victoria. Hasta 1’55” perdió Carapaz ese día, ocupando el puesto 20 en la general, a casi tres minutos y medio de Roglic, el tiempo que le debía recortar en la montaña, más el colchón antes de la crono final.

En Lago Serrú empezó su remontada demostrando que Roglic era totalmente vulnerable. El esloveno nunca tuvo equipo en las etapas más duras y lo pagó caro. Se soldó a la rueda de un Nibali desquiciado, pero fue inútil. Los Movistar Team eran muy superiores, no tuvieron rival en las alturas. Así lo volvieron a demostrar en Courmayeur, donde la ‘Locomotora de Carchi’ daba una nueva exhibición ganando su segunda etapa y colocándose, por primera vez en la historia de Ecuador, como líder de la general, con apenas 7 segundos sobre Roglic, que en Como demostró que no sería el rival para el triunfo final sino Nibali.

En la llamada etapa reina de Ponte di Legno, previo paso por el Mortirolo pero sin el nevado Gavia, Carapaz seguía afianzando su liderato. Cada vez que la carretera iba para arriba lograba sacar tiempo a todos sus rivales, ayudado siempre por un Landa muy profesional que nunca puso pegas a su inesperado rol. El vasco quiso llevarse el premio de una etapa en la penúltima jornada, en Monte Avena, pero un impresionante Pello Bilbao, ganador de dos etapas en este Giro, le arrebató la gloria en el último metro. Se metió en el podio, pero en la crono Roglic le apartó del cajón, algo que no borró su gran participación en la carrera, dando espectáculo en todo momento, ayudando a Carapaz, secando a los rivales y atacando cuando la ocasión lo permitía. Una vez más, las pruebas contra el crono se mostraron como su talón de Aquiles para ganar una gran vuelta, porque como escalador, cuando está bien, no parece tener rival.

Así terminaba un Giro que fue descafeinado durante la primera semana y media. Menos montaña de la esperada y menos batalla en las alturas, con un líder que fue tan superior que nadie pudo discutir su trono. A sus 26 años, recién cumplidos durante la carrera, Carapaz devuelve al Movistar Team a lo más alto del ciclismo mundial. No ganaba una gran vuelta desde que lo hiciera Nairo Quintana en la Vuelta España 2016, pero nuevamente demostró su gran ojo a la hora de fichar a grandes promesas de países sudamericanos. Además, en esta edición consiguió aunar opiniones sobre su valiente estrategia, algo que echa de menos un sector del aficionado que siempre le cuestionaba su exceso de conservadurismo. Con esta victoria se busca un ‘bendito problema’ que es el de contar con líder de equipo que se añade a los Valverde, Quintana y Landa.

El equipo telefónico se llevó la clasificación por equipos que tanto compite siempre, Pascal Ackerman, con dos triunfos, se llevó la clasificación por puntos, Ciccone, ganador de una etapa, el gran merecedor de la montaña y el colombiano Miguel Ángel López, el mejor joven.

Nadal sigue agrandando su historia en París.

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Alcanza 90 victorias en Roland Garros para clasificarse a Cuartos de Final.

Ver a Rafael Nadal celebrando una victoria en Roland Garros se ha convertido en una estampa habitual. Tanto que parece casi una rutina que el español acabe despidiendo rivales en París. Así lo ha hecho en 90 de los 92 partidos que ha afrontado en la capital francesa. El último en caer en sus redes fue Juan Ignacio Londero, que vio cómo el manacorense voló hacia Cuartos de Final tras imponerse por 6-2, 6-3 y 6-3.

Por octavo año diferente en sus 15 participaciones en Roland Garros, a Nadal le tocó enfrentarse a un argentino. Y como en las diez ocasiones anteriores, acabó firmando la victoria. El pasado curso fue la edición con más rivales de esta nacionalidad (3), mientras que Juan Martín del Potro es el único frente al que ha repetido (2007, 2018) y Mariano Puerta contra el primero que jugó en París en la Final de 2005.

Apenas tardó diez minutos en intimidar a un rival que no sólo se estrenaba en la Philippe Chatrier, sino que en esta edición de Roland Garros debuta en el cuadro final de un Grand Slam. El español se adelantó con un 3-0 que marcó la diferencia desde el inicio. Y eso que en el quinto juego se vio obligado a salvar hasta 3 opciones de break para el argentino (3-1, 15-40/ Ad), pero Nadal supo mantener la ventaja para adelantarse en los primeros 37 minutos por 6-2.

Nadal mantuvo altos porcentajes con el servicio también durante el segundo set, y esta vez no entregó ni siquiera una sola opción de quiebre. Agresivo desde el fondo y sabiendo encontrar el momento para atacar a su rival, volvió a romper el saque por tercera vez en el sexto juego (4-2). El argentino trató de agarrarse al parcial, levantando dos puntos de set con 5-2 y saque, pero no pudo impedir lo inevitable. El español amarró la segunda manga por 6-3 con su servicio.

Londero amenazó por cuarta vez en el partido el saque de Nadal (0/4), pero no encontró premio en el segundo juego del tercer set. El que sí lo hizo fue el balear, que a continuación cerró dos breaks consecutivos (4-1), antes de que Londero devolviese uno de los quiebres de inmediato (4-3). Fue el mejor momento por el que atravesó el argentino hasta que Nadal volvió a sofocar un intentó de rebelión para encadenar dos juegos seguidos que pusieron fin al partido.

De esta manera, Nadal se aseguró estar en los Cuartos de Final de Roland Garros por decimotercera ocasión en su carrera, convirtiéndose en el jugador de la historia con más presencias en esta ronda junto con Novak Djokovic.

Por otro lado, Nadal consiguió otra marca personal que lo sitúa en la cuarta posición en la Era Abierta con más presencias en los Cuartos de Final de un Grand Slam. El español estaba igualado con el australiano Roy Emerson y el Domingo en París, se situó con 38 clasificaciones a esta ronda en un torneo de esta categoría y se sitúa a sólo tres de la tercera plaza que ostenta Jimmy Connors.

Nadal espera ahora en Cuartos de Final al japonés N° 7 del Ranking ATP Kei Nishikori.

Tottenham 0-2 Liverpool: El Real Madrid ya tiene sucesor.

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Los ‘reds’ suceden a los blancos como campeones de la Champions League tres años después con un 0-2 gracias a los goles de Salah -de penalti- y Origi.

Se la sentía suya desde hace un año, cuando perdió de forma cruel en Kíev ante el Real Madrid, que tres años después cede la corona de Campeón de Europa a un Liverpool más convencido que nadie de sus propias posibilidades. Capaz de mutar entre dos versiones muy distintas con respecto al equipo que aplastó al Barcelona en Anfield y el que ahogó al Tottenham en la Final del Wanda Metrpolitano, se hizo con el título tras un buen arranque que les brindó a los reds un penalti por manos de Sissoko que tuvo que refrendar el VAR para que Salah adelantara a su equipo cuando no habían pasado siquiera dos minutos de juego.

Ello coartó, y de qué manera, a un Tottenham intimidado por la fastuosidad del escenario, el tempranero gol que hundió la moral de los hombres de Mauricio Pochettino y la convicción e intensidad de un Liverpool que jugó la Final como si se tratara de un día más en la oficina. Fueron a ganar y no titubearon en el camino aunque pudieron matar el partido en la primera parte y no lo hicieron. Tras el 0 a 1 Jürgen Klopp dio órdenes de mantener la templanza y el Liverpool no quiso hacer sangre, limitándose a aguantar a un Tottenham incapaz de rematar a puerta durante los primeros cuarenta y cinco minutos mientras Salah y Robertson lo intentaban desde la distancia pero primero la zaga de los Spurs y luego Hugo Lloris desviaron a córner.

Lo cierto es que ninguno de los dos equipos fue demasiado generoso en cuanto a juego y ocasiones durante la primera parte pero es bien sabido que el Tottenham no había logrado ponerse por delante en el marcador en ninguno de los trece partidos europeos esta temporada y, sin embargo, ahí estaba. Dispuesto a todo en la segunda parte y arrastrado por un Harry Kane muy lejos de su mejor forma debido a una lesión que casi le deja sin Final pero con una gigantesca influencia en el juego ofensivo de su equipo fue acercándose a la porteria rival. Por lo pronto, Eriksen logró imponerse en la zona ancha pero en los últimos metros tanto Dele Alli como Son Heung-Min se mostraban todavía excesivamente imprecisos.

Pero no permitió mucho más el Liverpool, que reaccionaría con un remate de Milner que se marchó fuera rozando el palo y otra acción de Mané que no fue gol de milagro. Y a eso se agarraba el Tottenham, que intentó volver a sorprender con una tímida vaselina de Dele en el primer remate a puerta del equipo londinense en todo el partido y que Allison desintegró sin mayores dificultades. Mientras, el cansancio hacía mella en un Tottenham que rechazó rendirse pero que vio como ninguna de sus ocasiones encontraba, ni por asomo, al brasileño despistado. Esta vez el portero transmitió al Liverpool la seguridad que no sintió en la Final del año pasado y se fue al ataque para que, de nuevo Origi con un latigazo seco, subiera el 0 a 2 en el electrónico que tanto acabó con la esperanza de los Spurs como coronó a un Liverpool intratable en Europa y que corrigió con esmero la única asignatura pendiente que la temporada pasada le privó verse como el mejor equipo del continente.

Chelsea 4-1 Arsenal: Hazard regala a los Blues la Europa League.

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El belga, figura en Bakú con un doblete ante los Gunners.

El Chelsea ha vencido al Arsenal y ha ganado la Europa League con goles de Olivier Giroud, de Pedro Rodríguez y de Eden Hazard (2), la estrella belga ya puede decir adiós al club de Londres y poner rumbo al Real Madrid.

El equipo de Maurizio Sarri no dejó dudas en el estadio Olímpico de Bakú, Azerbaijan, y es campeón del certamen continental con una goleada por 4-1 sobre el conjunto de Unai Emery.

Después de un primer tiempo sin emociones, el equipo Blue rompió el marcador en la segunda parte, a los 48 minutos. Emerson Palmieri, desde la izquierda, metió un centro al punto de penalti y Olivier Giroud se lanzó de cabeza para desviar el balón y descolocar a Petr Cech.

En el 59′, un desborde por izquierda de Eden Hazard hizo la diferencia con un envío que dejó a Pedro Rodríguez para el 2-0 en un remate de zurda. Los de Sarri no bajaron los brazos y, en el 65′, un pase en profundidad de Pedro para Giroud terminó en penalti cometido por Maitland-Niles y que Hazard no falló.

Los Gunners lograron recortar en el minuto 69, mediante un rechace en él área del Chelsea después de una jugada a balón parado, que le quedó a Iwobi fuera del área y le pegó sin que el balón tocara el césped. Sin embargo, la sentencia fue rápida: en el 71′, Hazard definió de primeras después de una gran combinación en el área con Giroud.

Chelsea, un campeón sin atenuantes que repitió la consagración conseguida en 2013.