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Barcelona 3-0 Liverpool: Messi y la suerte dejan al barça a las puertas de la Final.

El que perdona siempre la paga. La máxima del fútbol se cumplió en la Ida de la Semifinal de Champions. El Liverpool fue infinitamente mejor que el Barça, pero la fortuna y Leo Messi determinaron que los culés hayan conseguido poner pie y medio en la Final de Madrid del próximo mes de Junio.

Los chicos de Klopp quitaron el balón al Barça, le hicieron correr, les hicieron sufrir como nunca y se fueron con tres goles en contra para la vuelta en Anfield Road. Los culés, con muy poco, consiguieron marcar gracias a la inspiración de Luis Suárez –en su versión más marrullera y letal– y un rato de Messi –vaya obra de arte marcó–.

Los británicos, totalmente desatados y descarados, perdonaban a la hora de dar el último pase, mientras que Coutinho amenazaba a sus ex compañeros con varios disparos de fogueo. El Barça lo estaba pasando mal y no lo ocultaba la cara de un Valverde descompuesto. Pero cuando peor parecían los culés apareció la conexión entre Jordi Alba y Luis Suárez para que el uruguayo culminase en plancha un gol de cazador.

El impresionante ritmo de juego del Liverpool dejaba al Barça con la lengua fuera y eran hasta los propios culés los que perdían tiempo para tomar un poco de aire. Los visitantes, sin embargo, seguían empeñando en dar el último pase más difícil todavía sin llegar a conseguir rematar la faena para empatar.

Los culés, sin embargo, necesitaban muy poco para conseguir un gol y eso quedó demostrado en el minuto 74. Una acción embarullada obró el segundo tanto azulgrana. Messi buscó en profundidad a Sergi Roberto y el rechace cayó en la rodilla de Luis Suárez estrellando el balón en el larguero. La suerte se alió con los locales cayendo el rechace en las piernas de un Messi que sólo tuvo que empujarla. ¿Quizá era el guiño a la suerte del futuro campeón?

Klopp, quien tardó muchísimo en hacer los cambios, sacó a Firmino a diez minutos del final en busca del tanto que les pudiese meter en la eliminatoria. Pero el que ya se estaba desatado fue un Messi que firmó una obra de arte para poner el tercero culé. Él se lo guiso sacando una falta que en realidad realizó él aprovechando que el arbitro no estaba atento para propinar un puñetazo a Fabinho y él se lo comió culminando una falta impresionante desde 30 metros que entró por la escuadra.

Los locales se colgaron del larguero en los minutos finales. Perdieron tiempo como si fuesen un equipo pequeño para conservar un resultado que les pone con pie y medio en la final. El Liverpool no tuvo su noche de cara al gol, mientras que los locales consiguieron un premio excesivo para el fútbol desplegado. La noche en la que el Barça fue menos Barça que nunca se llevó el premio gordo.

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