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Melbourne es de Djokovic.

El serbio suma 7 títulos en el Open Australia.

Melbourne. 7:46 PM. Fue la hora a la que empezó a volar la primera pelota por encima de la red de la Rod Laver Arena en uno de esos partidos que pueden marcar la historia. Novak Djokovic y Rafael Nadal, los dos principales favoritos a la corona en el Open Australia, se presentaban el Domingo en la cita por el título. El serbio, con el objetivo de sumar el séptimo en la pista dura australiana; el español, para tratar de completar el Grand Slam por segunda vez. Pero fue el N° 1 del Ranking ATP quien dio el golpe de autoridad por 6-3, 6-2 y 6-3, en dos horas y cuatro minutos.

Se puede debatir si es una de las rivalidades más grandes de la historia, pero lo que nadie discute es que es la más repetida de todos los tiempos. Hasta 53 capítulos acumulan ya, y el del Domingo era uno de esos partidos que pueden cambiar dinámicas, por la magnitud del escenario, las estadísticas, los récords y el título que estaba en juego. Y fue Djokovic quien escaló hasta los 15 Grand Slam, y se sitúa a dos de los 17 de Nadal y a cinco de los 20 de Federer.

Fue el serbio el que mejor supo gestionar la tensión inicial, muy cómodo en una situación en la que ya se había encontrado hasta en seis ocasiones antes -y siempre salió como ganador- además de la confianza producto de su última victoria en la Semifinal de Wimbledon 2018. Aquel encuentro supuso un giro a la temporada de Djokovic. A partir de entonces acumuló un parcial de 29-3, que le permitió arrebatarle al español el N° 1 del Ranking ATP al final del curso.

La tranquilidad de Djokovic fue el mejor bálsamo para encarar la Final en Melbourne Park. En sintonía en todo momento con la pelota, dibujando con facilidad todos los ángulos posibles, dominó desde el fondo de la pista al manacorense en los intercambios más largos y apenas sufrió con su servicio. No obstante, el de Belgrado dejó escapar un único punto en sus juegos con el saque en el primer set (20/21).

A Nadal le costó tomar el pulso al partido, sin las sensaciones en el golpeo de los días anteriores vio cómo Djokovic sumó 13 de los primeros 14 puntos en juego. Un parcial de 3-0 fue una distancia demasiado amplia ante el 6 veces campeón del Abierto de Australia para remontar la manga inicial. El balear lo intentó, poniendo más coraje que muñeca hasta que a la media hora de partido soltó la mano y la pelota empezó a correr cada vez que besaba sus cuerdas. Era tarde para darle la vuelta a un set que Djokovic cerró (6-3) en 36 minutos, pero no para seguir compitiendo.

El cielo fue tomando colores de fuego a medida que la raqueta de Djokovic ardía. Sin compasión. Ni siquiera importó que Nadal elevara su nivel en los juegos con su saque y fuese valiente cuando su rival ponía la pelota en juego. El español elevó el riesgo en sus tiros de fondo ante la facilidad de su rival para contestar a cada uno de sus golpes. Pero en el quinto juego el balcánico volvió a dar otro puñetazo sobre la mesa en forma de break. Trató de responder de inmediato Nadal, llegando al deuce por primera vez al resto hasta en dos ocasiones (2-3, 40-40), pero no encontró la oportunidad de quiebre.

Djokovic detuvo en seco el intento de reacción de Nadal con cuatro juegos seguidos. Un 78% con primeros saques y un imponente balance de 11 winners y sólo un error no forzado explicaron una estadística en el segundo set, en la que el serbio duplicó en puntos ganados (30-15). A pesar de que el español trataba de afinar su juego, el principal favorito en Melbourne apenas sufría.

En ese decorado con viento a favor, sin esfuerzo aparente y con total superioridad, Djokovic volvió a firmar un break en el tercer juego de la tercera manga (5/8 en el partido) para escaparse de nuevo 3-1. Nadal, al que jamás puede reprochársele la actitud aún en un día con colores grises para él, encontró su primera opción de break con 3-2, 30-40. Pero el serbio estaba tocado por una varita, que constató en una impecable hoja de servicios con 34 winners y sólo 9 errores.

El español no pudo recuperar la distancia perdida y Djokovic volvió a gritar al mundo que Melbourne es su territorio. Comenzó en 2008, continuó en 2011, 2012, 2013, 2015 y 2016, y lo confirmó en 2019.

“Voy a seguir trabajando y peleando para tener opciones de ganar los títulos más grandes”, aseguró Nadal durante la ceremonia de entrega de trofeos. “Haré lo posible para volver a tener oportunidades en el futuro. Cuando no puedo competir lo que más añoro es estar en ese pasillo y sentir vuestro aprecio”.

Nadal nunca había perdido una final de Grand Slam en tres sets. En sus siete derrotas anteriores en el partido por el título siempre había ganado al menos un parcial. El español se queda con un récord de 17-8 en la última ronda en un torneo de esta categoría.

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