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Roma 0-2 Real Madrid: El Real Madrid se da un alegrón en Europa.

Los goles de Gareth Bale y Lucas Vázquez reaniman a los blancos tras el descalabro en Eibar y le dan el liderato del Grupo G.

El Real Madrid cierra la herida que abrió el Eibar el pasado sábado con una victoria importante en Roma que le da la clasificación directa a Octavos de Final, y como primero de grupo además. No fue una recuperación completa, no fue un triunfo colosal, el imperio blanco sigue en fase de reconstrucción… pero siempre es mejor avanzar en el proceso desde las alegrías y no desde la desesperación. Fazio regaló a Bale el primer gol, mientras que Benzema hizo lo propio con Lucas Vázquez en una segunda parte donde la efectividad blanca de cara a puerta tapó las carencias de los hombres de Solari antes del descanso. Under tuvo en sus botas el gol para los giallorossi, pero esta vez fue el Real Madrid el que ganó en ambas porterías. Suficiente. Al menos, por el momento.

Pintaba a día grande en Roma. El CSKA clasificó matemáticamente a giallorossi y merengues antes de que empezara a rodar el balón, mientras la Roma homenajeaba a Totti sobre el césped. El ambiente festivo embriagaba la Ciudad Eterna. Pero si alguien pensaba que el Olímpico albergaría un partido benéfico, estaba equivocado. Solari se encargó de recordarlo dejando fuera de la lista a Isco, en lo que suena más a un golpe en la mesa que a una argucia táctica. Y tanto Llorente como Lucas partieron de titulares. El técnico argentino reclamó los focos para sí en un ejercicio admirablemente valiente dado el delicado momento actual… y a punto estuvo de salirle mal desde bien temprano.

Y es que Roma y Real Madrid cuajaron una primera parte de mínimos. Los dos llegaban heridos, y se notó, repartiéndose los errores no forzados constantemente. Los blancos, con el balón en los pies. Los giallorossi, con los agujeros en campo propio. La desesperación iba por barrios. Y entre tanto, esporádicas ocasiones para ilusionar al respetable. Más oportunidades y más claras para los locales, dicho sea de paso. Que bien hicieron por marcharse al descanso por delante en el marcador. Schick se estrelló con Courtois cuando tenía todo a su favor, mientras que lo de Under al borde del cuarenta y cinco tiene difícil explicación. Completamente solo, en el área pequeña, con el portero batido tras un error grotesco de Carvajal… ¡y mandó el balón a las nubes! Incomprensible. Milagroso. Más que una flor, al Real Madrid le floreció un parque entero antes de irse a la caseta.

Y por si no fuera suficiente, nada más comenzar la segunda parte, Fazio le regaló el 0-1 a Bale con un despeje hacia su propia portería. Justo a donde estaba el galés, que no había hecho nada en el partido, y sin embargo desniveló el mismo de manera definitiva resolviendo el mano a mano no sin dificultad. Si bien el resultado había sido lo mejor para los blancos al descanso, con ese gol del ‘11’ antes del minuto de la reanudación, el guión cambió radicalmente. La Roma acusó el golpe sobremanera, mientras que el Real Madrid se lo creyó, haciendo de los contragolpes un chorro continuo de oxígeno que le fue dando más y más vida conforme pasaban los minutos.

Y de ahí, en uno de esos contraataques, llegó el 0-2 que puso la puntilla al liderato del Grupo G. Fue Lucas, la apuesta de Solari, quien anotó de cabeza en boca de gol tras un centro de Bale y una asistencia de Benzema. Desde esa posición había fallado Under en la primera mitad. Desde esa posición, el Real Madrid mató el partido a media hora del final. No se vio una clara mejoría desde el inicio, ciertamente, pero los blancos se fueron haciendo grandes poco a poco a base de goles. A base de fallos del rival. Una forma tan válida como cualquier otra de recuperar confianza y retomar la velocidad de crucero que se perdió en Eibar. Roma no se hizo en un día. Visto lo visto, este Real Madrid, tampoco.

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