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Nadal imparte una masterclass.

El balear alcanzo los Cuartos de Final tras imponerse en tres sets al alemán Marterer (6-3, 6-2 y 7-6).

El joven alemán Maximilian Marterer (22 años) saltó a la pista central de Roland Garros con mucha confianza para enfrentar por primera vez a Rafa Nadal, en el que con toda seguridad era el partido más difícil de toda su carrera. Demostró el alemán que tiene mimbres para llegar a ser un gran jugador, pero en su afán de noquear al mallorquín, lo que hizo fue despertarlo. Y cuando Nadal se siente en desventaja es un jugador imparable. Marterer terminó plantando cara en el tercer set (6-3, 6-2 y 7-6 ), pero será Nadal quien se mida al argentino Schwartzman por un puesto en Semifinal. Fue el triunfo 900 en la carrera del balear.

Después de un mal comienzo, el mallorquín tuvo una enorme reacción y no paró hasta lograr el pase a los Cuartos de Final. Apoyándose en una derecha más prodigiosa si cabe que en otras ocasiones, terminó imponiéndose a un rival que tiene muchas páginas interesantes por escribir todavía en este deporte.

Marterer se llevó los dos primeros juegos del partido, mientras el balear intentaba entender como contrarrestar a un jugador que, como él, es zurdo. Cinco minutos duró la superioridad de este joven de 22 años. En cuanto cogió la distancia y calentó su brazo izquierdo, el número uno del mundo empezó a imponer su derecha y su alto ritmo de bola para recuperar el break en contra.

El alemán despertó a la bestia, que ya no tuvo más compasión con su rival y remontó el encuentro hasta ganar ocho de los nueve siguientes juegos. Cerró el primer set Nadal con relativa comodidad (6-3) y logró un break en el primer juego del segundo. Marterer ya sufría en los peloteos largos y había perdido la profundidad en sus golpes que en el inicio agobiaron al mallorquín.

Una de las principales cualidades del mallorquín pasa por la continuidad en su juego. Pocas veces se despista el número uno, y si tiene algún mal momento suele ser cuando el partido ya está claramente desnivelado a su favor. Ante Marterer se mostró incluso más agresivo que en partidos anteriores. Muy rápido de piernas y con una gran confianza en su derecha.

En el segundo set, el alemán intentó atacar con todo lo que pudo. De nuevo buscó dominar con su derecha y ser más profundo, pero sobre todo no marcharse mentalmente del partido. Consiguió mantener su servicio en varias ocasiones, no sin sufrimiento. Pero la superioridad del mallorquín fue aumentando con el paso de los minutos y solo algunos errores propios hicieron que el partido se alargase.

Un break en el séptimo juego favorable a Nadal definió la segunda manga a su favor. Sin embargo, las esperanzas de Marterer, las pocas que tuviese en ese momento, no se desvanecieron. Al contrario, en el tercer set fue capaz de recuperar su mejor tenis para elevar su nivel y romper el servicio del mallorquín en el cuarto juego. El partido recobró toda su intensidad del inicio y se vieron algunos de los puntos más bonitos.

Marterer creía otra vez. Pero cuanto mayor era la confianza del alemán, más vigorosa era la respuesta de Nadal. Un contrabreak en el quinto juego devolvió al set al mallorquín, que se resistía a ceder su primer set este año en Roland Garros. Necesitó lo mejor de su repertorio el mallorquín para superar la presión del alemán, que no cedió su saque en todo el set. Tuvo que ser en el ‘tie break’, cuando Nadal tumbase definitivamente la oposición este joven y prometedor alemán.

 

 

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