GP Canada: Vettel, nuevo líder con su victoria 50.

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Hamilton quinto, se deja toda la renta.

Si Vettel hubiera pedido un deseo antes del GP de Canadá, posiblemente hubiera sido muy similar a lo que pasó el domingo en el Circuito Gilles-Villeneuve. Fin de semana redondo para el teutón, que dio un tremendo golpe en la lucha por el título conquistando su victoria número 50 en la F1 y celebrándola recuperando el liderato del Mundial, con un punto de ventaja sobre un Hamilton que sufrió de lo lindo para ser quinto. Vettel se impuso por delante de Bottas (2º) y Verstappen (3º) en una carrera liderada de principio a fin de forma muy cómoda por ‘Seb’, que no dio ni una sola opción a un Valtteri que no pudo hacer nada para defender el liderato de su jefe de filas en la general.

Si algo demostró la carrera del domingo es que el tiempo pone a cada uno en su lugar. Lewis ocupaba un liderato basado en la mala suerte que había tenido Vettel en China Bakú y en un espejismo vivido por los de Brackley con su superioridad en Catalunya, pero el germano supo esperar y en Canadá llegó su momento. Y no lo desaprovechó con una carrera basada en una buena salida y una carrera sin errores que terminó por desanimar a Bottas en su impotente intento de perseguir al coche ‘rojo’.

Lo vivido en Montreal era un momento que debía llegar tarde o temprano debido a los constantes problemas que los de Brackley siguen acumulando con la gestión de los neumáticos, su gran talón de aquiles y que de nuevo marcó el fin de semana de Mercedes. Hamilton empezó perdiendo su liderato antes del fin de semana con la mala elección de compuestos de su equipo, que dio alas a su rival teutón, que el domingo finalmente completó su remontada confirmando que este curso sí va en serio en la batalla por el campeonato ante el inglés. Con la victoria de CanadáFerrari volvió a ser el más rápido en un trazado de pura potencia, algo que en los años anteriores era un sinónimo claro de triunfo de los de la estrella. Los de Maranello están más fuertes y Vettel dio un golpe enorme a la moral del vigente campeón, metiendo más presión que nunca a las ‘flechas de plata’, de forma contundente, sin las dudas y titubeos del pasado curso.

Uno de los momentos más destacados de la carrera fue la batalla que protagonizaron Bottas y Verstappen en la salida, con el finlandés defendiendo su posición con muchas agallas ante el talento neerlandés. A partir de ahí, el ser una carrera a una parada impidió que hubiera más incertidumbre y tan sólo un accidente entre Stroll y Hartley en la primera vuelta puso algo de ‘picante’ al asunto con la entrada del ‘Safety Car’ en una cita de muy pocos errores.

Rafael Nadal XI, El Impertérrito.

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El español logra la ‘Undécima’ en Roland Garros y su título N° 17 de Grand Slam.

La historia la reescribe con su puño y raqueta. Rafael Nadal sigue desafiando a la lógica. El rey de la tierra no tiene rival cuando se trata de Roland Garros. La Philippe Chatrier es su dominio y cuando se trata de una Final, su título es garantía. Esta vez no fue diferente. Esta vez el español amplió aún más la leyenda. El mito. El N° 1 del mundo conquistó hoy su undécimo Roland Garros. Una auténtica barbaridad. Tras dos horas y 42 minutos de partido, Nadal besó una vez más su tierra amada: 6-4, 6-3 y 6-2. Rafael XI, el impertérrito.

Un dato demoledor para todos sus rivales: Nadal nunca ha perdido una final en Roland Garros. Once finales, once coronas: 2005-08, 2010-14, 2017 y 2018.

Se trata del título N° 17 en Grand Slam para el mallorquín, que reduce distancias una vez más con Roger Federer, poseedor del mayor número de coronas major en el circuito masculino con un total de 20. Nadal se convierte en el segundo jugador en toda la historia en ganar 11 veces un mismo torneo, uniéndose a la australiana Margaret Court, quien logró 11 veces el Abierto de Australia entre 1960-66, 1969-71 y 1973.

El español, sin embargo, ha conseguido algo que nadie antes ha conseguido en la historia del tenis: ganar 11 veces un mismo torneo en tres eventos distintos. Lo hizo en Montecarlo, en Barcelona y sobre todo, en la catedral de la tierra batida, Roland Garros.

Con este resultado, además, Nadal seguirá como N° 1 del Ranking ATP una vez se actualice la clasificación mundial. El español queda con 8.770 por los 8.670 de Roger Federer. Por su parte, Thiem ascenderá hasta el N° 7 del Ranking ATP.

Thiem ganó el sorteo y eligió restar para empezar la Final. Nadal empezó con fuerza y decisión, llevándose el primer juego sin titubeos en dos minutos. Para el austríaco, los primeros intercambios con su servicio mostraron la estrategia de su rival. Tocaría emplearse al máximo con el revés, donde el N° 1 insistiría una y otra vez con bolas altas. Las dos primeras ocasiones de break llegaron en el segundo juego y Nadal convirtió la primera tras un error de derecha de su rival.

Thiem necesitó unos minutos más que su rival para entrar en el partido, pero atacando con su derecha, se hizo él mismo con dos bolas de break en el tercer juego. Y de nuevo con su derecha, quebró a Nadal para restablecer la igualdad. Si al resto se sentía con fuerza, las dudas asaltaron a Thiem al servicio, cometiendo dos dobles faltas en el cuarto juego que dieron aire a su rival. Ese mismo juego sacó lo mejor del austríaco, que se rehizo a tiempo.

La intensidad de la primera manga fue en aumento. Thiem era sabedor que sus opciones pasaban por un poderoso inicio. Y Nadal también era consciente de ello. Disputados 39 minutos, la igualdad era total. 3-3. Todo por decidir. Sin concesiones.

Pero Thiem pestañeó en el momento menos oportuno. Cuando el austríaco servía por mantenerse en la manga, cuatro errores no forzados consecutivos entregaron en bandeja la primera manga al español.

La misión se volvía harto complicada para Thiem, que sabía que había perdido una oportunidad de oro en el primer set. El austríaco debía olvidarse cuanto antes de la manga inicial si quería lograr imposible hasta la fecha: vencer a Nadal en una final de Roland Garros. Las cosas no empezaron bien para el austríaco, que tuvo que enfrentarse ya de entrada a cuatro bolas de break en contra en su primer juego al servicio. A la quinta, Nadal quebró para situarse con 6-4 y 2-0.

Con el marcador a favor, Nadal fue sintiéndose más cómodo. Quizá porque en su subconsciente, la estadística le dejaba más tranquilo: en 17 finales que había disputado previamente en tierra batida al mejor de cinco sets, había ganado todas. Una y una.

Thiem se enfrentaba a una realidad demoledora: los dos hombres capaces de ganar a Nadal en Roland Garros -Robin Soderling y Novak Djokovic- se habían llevado el set inicial.

Con 4-6 y 0-3 en el marcador, el austríaco sacó su genio para desquitarse de las malas sensaciones. Y aunque llegó a tener ventaja con un 30-0 ante el servicio de Nadal en el quinto juego, el mallorquín negó cualquier opción a su rival. Thiem no conseguía despertar y el diez veces campeón cada vez tomaba más control de la situación.

Thiem no perdió la fe ante la adversidad y se hizo con una bola de break en el séptimo juego pero Nadal, sin perder la compostura, negó las opciones de su rival.

El imán de la victoria atrajo al N° 1 desde el principio del tercer set. El desenlace estaba escrito y el español se dirigía con decisión hacia la gloria. Aunque Thiem salvó cuatro bolas de break en el juego inicial, sabía que tarde o temprano llegaría lo inevitable.

La calidad tenística fue excelsa durante los intercambios. Nadal consiguió quebrar a su rival una vez más cumplidas las dos horas y cuarto de partido. Pero este quiebre tenía un sentido aún más especial. Era el que le daba el trampolín hacia su undécimo título en el Bois de Boulogne.

Un susto con 2-1 y 30-0: Nadal paró el juego para ser atendido en su brazo izquierdo. Aunque mantuvo el break conseguido, fue atendido una vez más con 3-2 en el marcador. Tras los momentos de confusión, el español siguió adelante hacia una victoria de leyenda. Un nuevo break le situó a las puertas de un misticismo con su nombre y apellido.

Once coronas en Roland Garros. Su Undécima en París. Incomparable.

Nadal avanza a su 11ª Final en Roland Garros.

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El español derrota 6-4, 6-1 y 6-2 al argentino Juan Martín del Potro tras dos horas y 17 minutos de juego.

Cuando tienes oportunidad de ruptura contra Rafael Nadal, más te vale ser efectivo. Porque, de lo contrario, el español crece en confianza y aumentan las probabilidades de que se convierta en quebrador en el juego siguiente. El No. 1 del mundo pisó este viernes la Philippe-Chatrier con un registro de temporada de 33 games ganados habiendo salvado al menos un quiebre. De esos 33, siguieron 14 que terminaron en ruptura al resto para Nadal.

Cuando el No. 1 remonta en un juego con el servicio, se eleva su confianza. Y su rival queda paralizado, quizá culpándose por no haber cristalizado. Precisamente eso ocurrió este viernes con Juan Martín del Potro. El argentino no pudo concretar seis oportunidades de quiebre con la devolución: tres en el 1-1 del primer set y otras tres en el 4-4. Y cuando a Nadal le dan vida, el español aprovecha. Por eso rompió el servicio del tandilense en el 5-4 para quedarse con el parcial y dar un golpe anímico del que del Potro nunca se pudo reponer.

Para completar, del Potro volvió a generar una nueva oportunidad de ruptura. Se puso 30/40 en el tercer juego del segundo parcial. Y una vez más se quedó sin nada. El español remontó y una vez más quebró en el juego siguiente para dar otro golpe anímico, un nuevo martillazo en la mente de Juan Martín.

En total, Nadal pudo encajar siete juegos consecutivos desde el 4-4 hasta el 5-0 del segundo parcial. Del Potro no pudo recuperar la fuerza suficiente para intentar a dañar con su potente derecha. Anímicamente quizá atascado para siempre en el 4-4 y en el 0-2 cuando pudo haber roto. No lo hizo. Y la culpa lo devoró. No le dejó volver a mirar hacia delante con esperanza. Por eso no pudo generar más break points en el partido.

Y el No. 1 del mundo no soltó el pie del cuello del tigre. Siguió moviendo al argentino por toda la pista, haciéndolo correr hacia delante con dejadas oportunas y evitando que pegara cómodamente. Del Potro parecía corriendo sobre lodo, incapaz de apoyar sin la angustia de dejar un lado de la pista descubierto. El mismo que aprovechaba Nadal con sus golpes ganadores (35 en total en el partido).

Con este resultado, Nadal queda con ventaja de 10-5 frente al tandilense de 29 años en la serie head to head entre ambos. El español sella su pase hacia la undécima Final de su carrera en Roland Garros, convirtiéndose en el segundo hombre en llegar a esta cifra en un solo torneo e igualando las 11 clasificaciones de Roger Federer en Wimbledon. Su próximo rival será el único que lo ha podido vencer este año sobre arcilla: Dominic Thiem, quien terminó en Madrid su racha de 50 sets consecutivos en la superficie.

Nadal impone su ley en París.

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El español avanza a su undécima Semifinal tras superar a Schwartzman.

Rafael Nadal amaneció con energías renovadas y la jerarquía del No. 1 del Ranking ATP en su raqueta. También el poder que otorga ser diez veces campeón de Roland Garros. Y todas las dudas que pudieran surgir en la tarde lluviosa del miércoles, se desvanecieron en un jueves soleado. El español estuvo intratable ante un Diego Schwartzman que, si bien fue de menos a más, no pudo mantener la intensidad lograda el dia anterior.

Tras la reanudación, Nadal impuso su ley en París, donde avanzó a su undécima Semifinal en Roland Garros: 4-6, 6-3, 6-2 y 6-2 en un total combinado de tres horas y 42 minutos.

“He jugado más agresivo. He continuado con el nivel de intensidad con el que jugué tras el primer parón. Y en mi opinión, el partido cambió”, fotografió el español. “Por supuesto es un rival duro y sabía que iba a ser un partido complicado. Pero creo que las cosas cambiaron porque jugué más agresivo, con la intensidad alta y eso me fue beneficiando”.

El marcador había quedado 4-6, 5-3 y 30-15 para el español cuando la lluvia obligó a suspender el partido. Nadal se mantuvo firme al iniciar el encuentro desde su servicio y finiquitó la manga en un abrir y cerrar de ojos.

Schwartzman no conseguía encontrar el ritmo del día anterior, pero a medida que fueron pasando los juegos, el argentino elevó su nivel. Sin embargo, Nadal ya había tomado carrerilla y salvando cuatro ocasiones de break, se impulso con dos quiebres a su favor para dar la vuelta al marcador.

En la cuarta manga, un rápido quiebre en el tercer juego sirvió para que el español se encaminase a la penúltima ronda de Roland Garros. Llegó otro break más y Nadal pisó el acelerador, cerrando el partido desde su raqueta y servicio. El mallorquín está a dos triunfos de su undécima corona en el Bois de Boulogne. Una hazaña superlativa.

“No estaba abriendo la pista con el revés. Estaba jugando muy atrás y él se estaba anticipando mejor que yo. Sentía que él tenía el control de los puntos demasiadas veces. Cuando cambié mi determinación en cómo jugar mis golpes, el partido cambió drásticamente”.

Nadal se convierte así en el tercer hombre en la Era Abierta en alcanzar once semifinales en un mismo evento de Grand Slam, junto a Jimmy Connors (14 SF de US Open y 11 SF de Wimbledon) y Roger Federer (14 SF del Abierto de Australia y 13 SF de Wimbledon).

Además de ampliar su propio récord en semifinales de Roland Garros, el español ya está en la quinta posición histórica de más semifinales en Grand Slam.

GP Italia: Lorenzo arrasa y se reivindica en Mugello.

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El balear lideró toda la carrera para llevarse su primera victoria con Ducati; Dovi fue 2º y Rossi 3º; Márquez cayó en la curva 10.

No estaba pasando por su mejor momento, llegaba a Mugello más necesitado que nunca: 1 año, 6 meses y 21 días después de haber ganado su última carrera (Valencia 2016). Jorge Lorenzo lo consiguió. Se hizo con su primer triunfo con la Ducati en el trazado de casa de la fábrica para la Borgo Panigale. Andrea Dovizioso fue segundo y Valentino Rossi tercero. Ambos ganan enteros en el campeonato: el de Yamaha ahora es segundo a 23 puntos de Marquez, que se cayó en la curva 10.

Lorenzo salió en cabeza, sin que nadie le pudiera alcanzar. Marcó el mejor ritmo de principio a fin, sacando el tradicional martillo con el que machacó al resto gracias a la constancia: una carrera en solitario que nunca pareció peligrar. Por detrás, la carrera fue más complicada: Dovi, que admitió haberse equivocado en la elección de su rueda delantera, completó una carrera de menos a más y fue adelantando a sus rivales para ser segundo.

Especialmente irregular fue la carrera de Rossi. Comenzó segundo, pero fue perdiendo posiciones hasta las últimas 10 vueltas. Llegó a rodar 6º, pero al final consiguió remontar e incluso estuvo a punto de dar un susto a Dovizioso. Acabó a menos de dos décimas del segundo puesto.

El gran perdedor del día fue Marc Márquez. Salió muy agresivo y se tocó con Petrucci en la curva 3. Pasó a Rossi en San Donato y se puso segundo. En la quinta vuelta, el de Cervera se fue al suelo en la curva a 10 en una acción que casi consiguió salvar.

Por detrás, los pilotos del Team Suzuki completaron el top 5: Andrea Iannone no logró confirmar su buen ritmo de los entrenamientos y pudo ser solo 4º, superando a Álex Rins por 22 milésimas. El mejor piloto satélite fue Cal Crutchlow con la sexta plaza, por delante de Danilo Petrucci, que concluyó 7º.

Maverick Viñales realizó una muy mala salida y no fue hasta la segunda mitad de carrera cuando acabó con un ritmo positivo para acabar 8º.

Nadal imparte una masterclass.

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El balear alcanzo los Cuartos de Final tras imponerse en tres sets al alemán Marterer (6-3, 6-2 y 7-6).

El joven alemán Maximilian Marterer (22 años) saltó a la pista central de Roland Garros con mucha confianza para enfrentar por primera vez a Rafa Nadal, en el que con toda seguridad era el partido más difícil de toda su carrera. Demostró el alemán que tiene mimbres para llegar a ser un gran jugador, pero en su afán de noquear al mallorquín, lo que hizo fue despertarlo. Y cuando Nadal se siente en desventaja es un jugador imparable. Marterer terminó plantando cara en el tercer set (6-3, 6-2 y 7-6 ), pero será Nadal quien se mida al argentino Schwartzman por un puesto en Semifinal. Fue el triunfo 900 en la carrera del balear.

Después de un mal comienzo, el mallorquín tuvo una enorme reacción y no paró hasta lograr el pase a los Cuartos de Final. Apoyándose en una derecha más prodigiosa si cabe que en otras ocasiones, terminó imponiéndose a un rival que tiene muchas páginas interesantes por escribir todavía en este deporte.

Marterer se llevó los dos primeros juegos del partido, mientras el balear intentaba entender como contrarrestar a un jugador que, como él, es zurdo. Cinco minutos duró la superioridad de este joven de 22 años. En cuanto cogió la distancia y calentó su brazo izquierdo, el número uno del mundo empezó a imponer su derecha y su alto ritmo de bola para recuperar el break en contra.

El alemán despertó a la bestia, que ya no tuvo más compasión con su rival y remontó el encuentro hasta ganar ocho de los nueve siguientes juegos. Cerró el primer set Nadal con relativa comodidad (6-3) y logró un break en el primer juego del segundo. Marterer ya sufría en los peloteos largos y había perdido la profundidad en sus golpes que en el inicio agobiaron al mallorquín.

Una de las principales cualidades del mallorquín pasa por la continuidad en su juego. Pocas veces se despista el número uno, y si tiene algún mal momento suele ser cuando el partido ya está claramente desnivelado a su favor. Ante Marterer se mostró incluso más agresivo que en partidos anteriores. Muy rápido de piernas y con una gran confianza en su derecha.

En el segundo set, el alemán intentó atacar con todo lo que pudo. De nuevo buscó dominar con su derecha y ser más profundo, pero sobre todo no marcharse mentalmente del partido. Consiguió mantener su servicio en varias ocasiones, no sin sufrimiento. Pero la superioridad del mallorquín fue aumentando con el paso de los minutos y solo algunos errores propios hicieron que el partido se alargase.

Un break en el séptimo juego favorable a Nadal definió la segunda manga a su favor. Sin embargo, las esperanzas de Marterer, las pocas que tuviese en ese momento, no se desvanecieron. Al contrario, en el tercer set fue capaz de recuperar su mejor tenis para elevar su nivel y romper el servicio del mallorquín en el cuarto juego. El partido recobró toda su intensidad del inicio y se vieron algunos de los puntos más bonitos.

Marterer creía otra vez. Pero cuanto mayor era la confianza del alemán, más vigorosa era la respuesta de Nadal. Un contrabreak en el quinto juego devolvió al set al mallorquín, que se resistía a ceder su primer set este año en Roland Garros. Necesitó lo mejor de su repertorio el mallorquín para superar la presión del alemán, que no cedió su saque en todo el set. Tuvo que ser en el ‘tie break’, cuando Nadal tumbase definitivamente la oposición este joven y prometedor alemán.