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Nadal logra un histórico octavo título en Roma.

El español levanta su 32º ATP World Tour Masters 1000.

Una jornada para la historia en Roma. En una tarde ya imborrable sobre la tierra batida del Foro Itálico, Rafael Nadal levantó su octava corona del Internazionali d’Italia – ampliando su registro como jugador más destacado en la historia del torneo. En uno de los eventos clave de la gira de arcilla, el español tomó su 78º título ATP World Tour y aseguró su ascenso al N° 1 mundial desde este lunes por 174ª semana en su carrera.

El balear subrayó su autoridad en la superficie más lenta del circuito para desmontar por 6-1, 1-6 y 6-3 el juego del alemán Alexander Zverev, destronando así al vigente campeón del torneo. Nadal levanta así el 32º título ATP Masters 1000 de su carrera y el segundo de este calibre en la temporada 2018 (Montecarlo), remarcando su estatus como líder histórico de coronas de la categoría en el ATP World Tour.

La Final de Roma congregó a los dos grandes protagonistas de la gira de arcilla. Con dos copas en la superficie en 2018 incluyendo un ATP Masters 1000 por cabeza (si Nadal coronó el Barcelona Open y el Monte-Carlo Masters, Zverev respondió con el Open de Munich y el Madrid Open), Rafa y Sascha pisaron la pista con credenciales más que probadas.

Y las curvas no tardaron en llegar. Con determinación para lanzar dejadas y acelerar como un rayo, Zverev rompió el servicio de Nadal en el primer juego del encuentro. La amenaza no pudo ser mejor aceptada por el español, que enlazó los seis siguientes juegos adivinando siempre las intenciones su rival.

Ante las bolas cortas de Sascha, Rafa respondió con unos reflejos perfectos en la cinta (8/8) y una voracidad temible al resto. Si Zverev coronó la Caja Mágica días atrás sin conceder una rotura en todo el torneo, Nadal le infligió hasta tres quiebres apenas en la primera manga. Con una posición muy retrasada al resto, comenzando el intercambio a más de cuatro metros de la línea de fondo, Nadal ganó tiempo hasta hacer que el alemán apenas ganara cinco puntos con su servicio en el primer parcial.

Que Zverev es un jugador especial quedó claro de inmediato. Ante un rival jamás batido, con la primera manga todavía caliente y la responsabilidad de proteger la copa entre manos, el de Hamburgo levantó un 0-5 en un puñado de minutos para sentenciar el segundo parcial. En una manga donde Nadal apenas pudo conectar un golpe ganador por los 12 de Zverev, el jugador de Hamburgo encontró la oportunidad para restablecer el equilibrio.

La supervivencia fue la clave para tomar la corona de Roma. Zverev mantuvo el impulso del segundo parcial, sumiendo a Nadal en un amenazador 1-3 hasta la llegada de la lluvia. Intentos por reanudar el encuentro fueron en vano hasta que, con 2-3 en el marcador y una rotura favorable a Zverev, los jugadores acudieron durante una hora al vestuario.

El regreso a pista fue el puro reflejo del campeón español. Con el agua al cuello y el margen de error justo para aspirar a la copa surgió la mejor versión de Nadal. Con una velocidad de piernas antológica, una fe infinita y cruzando el juego sobre la derecha de Zverev, el mallorquín encadenó los últimos cuatro juegos del partido para tomar una victoria histórica en Roma.

Un esfuerzo total que permitió a Nadal frenar una racha de 13 victorias consecutivas de Zverev, reciente campeón sobre la tierra batida de Múnich y Madrid.

Enfrentado a uno de sus principales rivales en la actualidad, Nadal aprovechó el duelo de Roma para trazar una línea firme. El español estiró su impecable dominio ante el joven jugador alemán, al que ya domina por 5-0 en su historial head to head.

En Roma, conocida como la Ciudad Eterna, Nadal grabó a fuego su respeto en el ATP World Tour.

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