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GP China: Ricciardo triunfa en la locura china.

El australiano se impuso a Bottas y Raikkonen, Verstappen arruinó la carrera de Vettel.

“La Fórmula 1 es aburrida” . Cuando alguien pronuncie esta frase cada vez más gratuita, debería posteriormente ver la carrera del domingo. Adelantamientos y, sobre todo, brutal juego de estrategias que hizo que en la mente de los aficionados hubiera hasta tres ganadores virtuales durante toda la cita. Pero ni los dos Ferrari pudieron defender su ventaja, ni Bottas pudo culminar su gran remontada. El más listo de la clase en el GP de China fue Daniel Ricciardo, que le comió la tostada a todos sorprendiendo y mostrando su enorme clase y temple con adelantamientos de gran talla para conseguir su primera victoria del año y estrenar el casillero de Red Bull en 2018 en una carrera absolutamente loca e impredecible. El australiano se aprovechó de la enorme lucidez mental del muro de Red Bull para realizar una ultima parada cuando salió el coche de seguridad en la vuelta 31 y poner la guinda con un último stint con gran ritmo en el que le quitó las pegatinas a HamiltonVettel Bottas con adelantamientos espectaculares con el mismo temple que un artista pone el broche de oro a sus obras. El australiano dio toda una clase magistral de la que deberá aprender y mucho su compañero Max Verstappen, que volvió a enloquecer y destrozó la carrera de Vettel con un toque en una acción muy temeraria del neerlandés que relegó al teutón a la octava posición. Ricciardo Verstappen fueron la cara y la cruz dentro de un mismo equipo en una carrera que demostró que la regularidad del australiano no es flor de un día y que su clase puede superar al desparpajo y talento precoz de un Max que cometió su tercer error grave de la campaña en 3 carreras.

La carrera iniciaba con una salida sorprendente de Bottas, que pasaba a un Raikkonen sin sangre. Empezó entonces el ataque de Mercedes desde el muro con una parada de Hamilton en la vuelta 19 y de Bottas en la 20 para realizar un ‘undercut’ sobre los Ferrari, que se durmieron en los laureles y entregaron el liderato de Vettel Valtteri cuando el teutón entró a boxes. Demasiado tarde, el tren del triunfo se había pasado para el germano y el finlandés de Mercedes debía ir a por Raikkonen. Las pocas opciones que le quedaban a ‘Seb’ pasaban por que Raikkonen consiguiera frenar a Bottas, pero el de Nastola se acercaba cada vez más al triunfo con otro paso más al frente, adelantando a Kimi en el momento justo, cuando ya tenía a Sebastian muy cerca. Con un espectacular adelantamiento por fuera sobre ‘Iceman’, el ex de Williams se defendió de los ataques de Vettel y logró abrir el hueco suficiente sobre el teutón beneficiándose de lo difícil que es seguir a un F1 en curvas tan rápidas como algunas de las que componen el Circuito de Shanghai. Ello impidió que el líder del Mundial lo pudiera probar en la larga recta de atrás y exhibió uno de los claros males endémicos de la actual F1, donde la carga aerodinámica del alerón delantero tiene una importancia crucial.

El pescado parecía que estaba todo vendido y que Bottas ganaría la carrera, pero a la lonja llegó un barco inesperado, el del ‘Safety Car’, y el único en aprovechar la sabrosa ‘pesca’ que éste ofrecía fue el equipo Red Bull. Verstappen ocupaba la tercera plaza y Ricciardo la quinta y con el coche de seguridad en pista cambiaron ruedas para tener un compuesto fresco que le diera un ritmo frenético al final de carrera para tratar de remontar. Los de la bebida energética usaron la cabeza para poder desplegar sus alas. Pegados ya a sus presas en la relanzada, los dos Red Bull empezaron su ataque final con un desenlace muy distinto.

Max, pecó de optimista con las gomas nuevas. Primero ante Hamilton, buscando una trazada imposible en una curva rápida en paralelo ante el inglés. A veces, hay que levantar el pie y esperar tu momento, regla que Max todavía desconoce y ello le hizo salirse de la pista y entregar su posición a Ricciardo.

Posteriormente, pese a tener un ritmo muy superior a Vettel, no supo materializarlo y de nuevo fue demasiado agresivo en la curva posterior a la recta de atrás. El germano abrió un poco la puerta y Max entró desde su casa, o incluso casa del vecino, tocando al alemán y arruinando su carrera. Trompo para ambos que dejaba en la octava posición a Vettel con el coche muy dañado en la dirección y a Max en la quinta plaza. El joven neerlandés pudo volver a adelantar a Hamilton en pista pero finalmente finalizó quinto al ser sancionado con 10 segundos de penalización por su acción con ‘Seb’.

Mientras, Ricciardo hacía todo lo contrario. Fino, inteligente, y encontrando el momento adecuado en todas sus pasadas. Daniel realizó un auténtico trabajo de orfebrería pasando antes a Hamilton, Vettel y finalmente a Bottas para alzarse con el triunfo y dejar claro que es uno de los mejores adelantadores de la parrilla, sin duda.

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