Real Madrid 89-82 Panathinaikos: Regreso a la Final Four.

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El Real Madrid repitió victoria en el Palacio ante Panathinaikos (89-82), su tercera seguida en una serie que arrancó 1-0 en contra y estará en la Final Four de Belgrado. Es la 5ª vez en 6 años que los de Laso se meten entre los cuatro mejores equipos en Europa. El equipo blanco se medirá al CSKA Moscú en Semifinal; Zalgiris y Fenerbahçe, vigente campeón, disputarán la otra.

Mucho era lo que había en juego y nadie quiso conceder el más mínimo margen al rival. Aunque el Real Madrid se las arregló para dar un pequeño tirón y cerrar el primer acto con un 19-14. En el segundo cuarto, con Ayón en estado de gracia, el equipo de Pablo Laso comenzó a dar buenas señales 25-16 (m.12), aunque el Panathinaikos, con Calathes y James como forjadores del baloncesto heleno, demostró que siempre vuelve. Los griegos de Xavi Pascual apenas necesitaron poco más de dos minutos para firmar un parcial de 2-8 (27-24) que sembró la incertidumbre entre los seguidores del equipo español.

Pero en ese momento apareció Sergio Llull en estado puro. Ya estaba en pista desde el inicio del cuarto y había dado cuatro asistencias e intentado un triple sin éxito, pero eran necesarios sus puntos y convirtió dos ‘mandarinas’ seguidas para arreglar la situación en 30 segundos, 33-24. El Panathinaikos acusó el golpe y el Madrid se creció en su juego, firmando un parcial de 10-0 (37-24, m.16).

Felipe Reyes se sumó a la fiesta con 7 puntos en los últimos cuatro minutos para marchar a vestuarios con 51-35, tras un parcial de 32-21. El Real Madrid siguió defendiendo, pero abrió la espita de su juego ofensivo y desbordó a un Panathinaikos demasiado centrado en defender y con pocas armas más allá de James y Calathes, o algún tiro esporádico de Lojeski, ya que los pívots y el juego aéreo de los atenienses estuvo controlado en todo momento. La ventaja local se amplió a 59-37 a los dos minutos de la continuación, 22 puntos de renta ante un Panathinaikos que pareció completamente perdido ante el aluvión de juego del Real Madrid.

La mayor parte del trabajo ya estaba hecho para el equipo blanco, pero con 18 minutos por delante y un Panathinaikos herido en su orgullo tenía que mantener el tipo. Los griegos subieron líneas en defensa, casi fue una presión a toda pista, pero Jaycee Carroll y Luka Doncic sacaron brillo a su tiro, mientras que Ayón, Rudy Fernández y Trey Thompkins pusieron el trabajo atrás. Con el Panathinaikos en modo remontada, es decir, defensa sin mirar el número de personales y ataque directo (casi siempre con James como protagonista), Laso volvió a dar entrada a Llull para que organizara un poco el pequeño desbarajuste en se que estaba convirtiendo el partido, 74-58 (min.28). Y el base internacional español cumplió con su cometido anotando otro triple a falta de seis segundos para el final del tercer cuarto, 78-60.

El Panathinaikos lo intentó por la tremenda: defensa al límite y ataque suicida y los resultados no se hicieron esperar, más que por su puesta en escena por el frenazo del Real Madrid, 80-72 a falta de 5:30 minutos. Los griegos metieron el miedo en el cuerpo a las gradas. Al Real Madrid le faltaban puntos en ataque, 2-12 de parcial, y Llull y Carroll salieron para intentar arreglarlo. Con 80-75 y 4 minutos por delante el final feliz que se preveía para el equipo blanco saltó por los aires. Singleton, con 11 puntos en el último periodo, estaba en estado de gracia.

Con 2 minutos por delante y 83-79, Felipe Reyes hizo de capitán en todos los sentidos asumiendo la responsabilidad y dando aire al Real Madrid. Como Doncic, con un triple a tablero a falta de 69 segundos, 88-82. El Madrid tomó las riendas de su destino y sacó a relucir su experiencia de campeón para ganar el partido por 89-82 y clasificarse para la Final Four de Belgrado.

Arsenal 1-1 Atletico Madrid: Griezmann absuelve a Vrsaljko.

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El lateral croata fue expulsado en el minuto diez, pero un tanto del delantero francés basta para equilibrar la balanza que movió Lacazette.

Un Atlético muy Atlético y un Arsenal muy Arsenal firman un empate a uno con el que los rojiblancos se sienten victoriosos vistas las circunstancias. Los colchoneros, con un jugador menos desde el minuto 10 por la expulsión de Vrsaljko, y sin Diego Pablo Simeone, también expulsado minutos después, sobreviven al temporal y al tanto de Alexandre Lacazette para partir con ventaja gracias al enésimo gol de Antoine Griezmann y a la, enésima también, exhibición de Jan Oblak.

No habían pasado diez minutos de partido cuando Sime Vrsaljko fue expulsado por doble cartulina amarilla. Estaba pasado de revoluciones el lateral y lo pagó excediéndose con una entrada sobre Lacazette cuando ya tenía amonestación. Lo protestó Simeone durante un puñado de minutos, hasta que el técnico también acabó en la caseta antes de tiempo. Panorama complicado para los rojiblancos, con un jugador menos y sin su líder espiritual en la banda.

Ahí es cuando empezó el ejercicio de supervivencia del Atlético, que bajó al barro y defendió como mejor sabe. Mientras tanto, Jan Oblak iba erigiéndose en el héroe del partido a medida que avanzaban los minutos y las ocasiones del Arsenal. Una vez más el guardameta desplegó todo su catálogo de intervenciones, a cada cual más espectacular, para guardar su marco. Cosa que no pudo hacer con el testarazo de Alexandre Lacazette, que abrió el marcador ya en la segunda parte, tras un gran centro de Wilshere.

El Arsenal seguía perdonando la vida a los rojiblancos, u Oblak dándosela, como ustedes quieran verlo. Hasta que los Gunners sacaron su peor cara en defensa, algo que no ocurre por primera vez. Koscielny cometió un error grosero que no desaprovechó Griezmann para batir a Ospina y poner así el empate a uno. Una vez más, el Atlético optimizando sus recursos hasta límites insospechados: dos ocasiones claras en todo el partido, 80 minutos con un jugador menos, perdiendo en el Emirates Stadium…y rescatando un buen resultado.

A pesar de ello no está nada dicho y en siete días el Wanda Metropolitano dictará sentencia. El Arsenal está obligado a anotar al menos un gol si quiere tener opciones de clasificarse para la final de la Europa League. Abróchense los cinturones.

Bayern Munich 1-2 Real Madrid: Los cuatro millones de euros más rentables del fútbol.

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Asensio dinamita el partido para un Real Madrid que estuvo contra las cuerdas, tuvo que remontar un 1-0 y confirmó su condición de ‘Bestia Blanca’.

Campeón francés. Campeón italiano. Y campeón alemán. El Real Madrid ha tenido un camino de espinas en la presente Champions League. Y parece que, uno tras otro, fueron creciendo haciendo lógico el paso de las rondas. Porque el Bayern tuvo una imponente primera parte en el Allianz Arena poniendo al Real Madrid contra las cuerdas como no le puso ni la Juventus en el Santiago Bernabéu siquiera. Se lesionaron Robben y Boateng en la primera media hora, y aun así fueron en ventaja en el marcador hasta el minuto 44. Si hubiera sido un partido de Bundesliga, el Bayern se habría marchado a vestuarios con un saco de goles al hombro. Lo saben todos de Múnich a Filipinas.

El premio del gol les llegó a los alemanes a la media hora de percutir. Marcó Kimmich en una inteligente jugada colectiva, aprovechando que el Real Madrid estaba descolocado, y que Keylor Navas salió a cazar una mariposa que vio por el rabillo de su ojo derecho mientras el lateral germano remataba a puerta desde su izquierda. Imperdonable en general. Pero es que los blancos nunca se encontraron sobre el verde, perdiendo el centro del campo tanto en la presión como en la salida del cuero. Como el que pierde una estrella en el cielo, que no sabe ni por dónde empezar a buscarla. De ahí que, además del gol, hubiese hasta seis ocasiones francas para los bávaros en boca de gol desde el primer minuto de juego. ¡Seis! De las que salen en los resúmenes. Pero unas veces por un mal control, otras por un pertinente rechace y las demás por mala puntería, el caso es que el Bayern dejó con vida a un Real Madrid con ganas de tocar el balón pero nula profundidad.

No le hizo falta para marcar justo antes del descanso, sea como fuere. Por algo es su competición fetiche. Le bastó que Carvajal centrase con la cabeza desde la derecha y que Ronaldo amagase con otra chilena para que el balón le llegase a Marcelo en el balcón del área franco para tirar a puerta. El cuero pasó entre los defensas sin que Ulreich pudiese detenerlo. El Bayern hizo todo lo que estaba en su mano en la primera parte, y se llevó un resultado peor que antes del pitido inicial. Y todavía a los diez minutos de la reanudación, echaría de menos incluso el empate. Porque fue lo que tardó Asensio en correr hacia la banda enseñando su dorsal a la grada después de batir a Ulreich en un mano a mano a la carrera que le brindaron entre Rafinha y Lucas Vázquez. Se repetía el guión del año anterior: apreturas en la primera parte, salta el mallorquín desde el banquillo cuando aún hay un hilo de vida, y revoluciona el partido para los españoles. Asensio tiene algo especial. Con el Allianz Arena, sí, y con el fútbol en general. Los cuatro millones de euros más rentables de la historia de este deporte.

El gol madridista fue una losa sobre las espaldas del Bayern de Munich. Se vieron superiores, y sin darse cuenta, se encontraron por debajo. Aun así, durante la segunda parte siguieron probando a una defensa que fue un muro y a un Keylor Navas que fue mitigando los nervios a base de paradas hasta completar un partido digno. Pero a excepción de un postrero mano a mano al limbo de Lewandowski, fue sólo a base de empuje y orgullo, bombardeando el área blanca, sin ni siquiera la pericia para abusar de un Lucas Vázquez que tuvo que tomar la banda derecha que dejó huérfana el lesionado Carvajal. De ahí que el partido muriese con ese 1-2. Y si no llega a ser porque Ulreich sacó un tiro franco a Benzema, quizás hubiera sido una ventaja mayor. Anelka lo metió, pero no Karim. Sea como fuere, el Madrid se lleva una gran ventaja al Bernabéu. No es ni mucho menos definitiva, visto lo visto con la Juventus y lo que pasó el año pasado con este mismo Bayern. Pero oigan, ni tan mal para la ‘Bestia Blanca’ del campeón bávaro.

Real Madrid 81-74 Panathinaikos: Llull y nada más.

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El Real Madrid doblega a Panathinaikos (81-74) en el tercer partido de la serie de Cuartos de Final, que ahora domina por 1-2 y queda a un solo triunfo de meterse en la Final Four. La noche fue completa con el regreso a pista, tras casi 9 meses, de Sergio Llull, autor de dos triples seguidos en el último cuarto, rematado por los 17 puntos de Carroll, líder anotador del equipo blanco.

A diferencia del primer encuentro la salida del equipo blanco fue impecable en defensa, ahogando todas las opciones de ventaja de Panathinaikos (5-0). Duró poco la tromba, hasta rearmarse el rival lo que tardaron Calathes y James en entrar en juego (11-11). Con la primera ventaja griega (13-17) entró Sergio Llull a pista ocho meses y medio después de su lesión en la rodilla. El Palacio dedicó al escolta una atronadora ovación en pie. Los blancos habían perdido la iniciativa y un triple de Rudy Fernández cerró el primer cuarto con empate (17-17).

Dejó Laso a Llull en pista en el arranque de segundo cuarto (19-20). También a Carroll y Rudy para mantener ritmo y agresividad en el perímetro. Un 7-2 de inicio forzó a Pascual a su primer tiempo muerto. Dio entrada a Antekounmpo para contener el juego exterior local y un parcial de 0-6 devolvió el empate al marcador (26-26). La igualdad y el intercambio de golpes fueron la tónica del juego hasta el descanso (40-34), no sin antes dejar Doncic un espectacular mate.

La salida en tromba del equipo blanco en la reanudación amplió la ventaja a su máximo en apenas dos minutos (46-34). Laso devolvió a pista el cinco titular y Doncic dirigió el tramo más ligero en ataque y encarrilar una ventaja que parecían poder mantener hasta el último cuarto. Calathes cortó por lo sano y con dos triples seguidos volvió a meter a los griegos en el marcador (55-50).

Calathes también dominó la entrada al último parcial, hasta acercar a Panathinaikos a su mínima desde la primera parte (60-57). Tuvo que ser Llull una vez más el factor decisivo con el marcador en un puño. Dos triples seguidos incendiaron el Palacio con cuatro minutos en el reloj (70-63). Y cómo no, la reacción griega llegó de manos de Calathes y James. Sendos triples igualaron la contienda (70-70). Sin embargo, fue Carroll el autor de la acción decisiva con un 3+1 que abrió la brecha definitiva (77-72). Sus 17 puntos remataron a Panathinaikos (81-74) y el Real Madrid queda a una sola victoria de meterse en la Final Four.

Liverpool 5-2 Roma: Goleada agridulce.

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El equipo de Klopp sacaba una clara ventaja, pero dos tantos del conjunto italiano en los últimos 10 minutos cambiaron el panorama.

Liverpool confirmó el mote de temido que tan bien le había atribuido Steven Gerrard, una leyenda del club de Merseyside, previo a la Ida de la Semifinal de la UEFA Champions League. Los Reds demostraron su enorme poderío en Anfield al derrotar con contundencia por 5-2 a la Roma, resultado que lo deja prácticamente clasificado para Kiev.

El equipo italiano apenas pudo apretar y hacer sentir rigor en los primeros instantes del partido, en el que presionó alto y hasta llegó a asustar al dueño de casa con un fuerte disparo de Aleksandar Kolarov al poste. Pero los siguientes minutos fueron de dominio absoluto de los pupilos de Jürgen Klopp.

Sadio Mané fue el más peligroso por su velocidad aunque careció de efectividad: falló un mano a mano con Alisson e impactó mal otro remate dentro del área. Luego, el juez de línea invalidó su gol por clara posición adelantada y el Liverpool, pese a la superioridad, no conseguía romper la igualdad.

Hasta que el monumental Mohamed Salah golpeó a los 35 minutos al acomodarse rápido en el área grande y despacharse con un zurdazo que dio en el travesaño y se coló en el ángulo superior derecho de la portería del portero brasileño. A segundos de marcharse al descanso, Roberto Firmino habilitó al egipcio y éste definió al picar el balón por encima del portero para desatar una nueva celebración.

El segundo tiempo no cambió la tónica y Liverpool lució aún más arrollador: Salah asistió a Mané, quien sólo debió empujar la pelota a portería vacía para extender la diferencia. Más tarde, el protagonismo lo tuvo Firmino, con su doblete en apenas 7 minutos tras las habilitaciones de Salah y James Milner, acciones que terminaron por hundir a los de Eusebio Di Francesco.

Aunque la tranquilidad local y la necesidad visitante se puso en evidencia en los últimos 10 minutos de juego. Edin Dzeko recorto distancias y no perdonó a Loris Karus al quedar cara a cara y el argentino Diego Perotti castigó de penalti para un nuevo tanto que hace que los romanos se sintieran con vida.

GP de las Américas: El set tejano de Márquez deja 5 pilotos en 8 puntos.

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Dominó la carrera por delante de Viñales y Iannone; Dovizioso (5º) queda como líder con un punto sobre el 93.

Era su territorio y lo demostró. Nadie tose a Marc Márquez en el Circuito de las Américas. Ha ganado las seis carreras que se han disputado en Austin y logró su set particular con autoridad. Se puso a liderar ya desde la primera vuelta superando a un Iannone que realizó una gran salida: el único que lo llegó a adelantar durante el segundo giro fue el italiano de Suzuki, pero fue un espejismo. Márquez impuso su ley y el campeonato queda abierto: Dovizioso lidera el Mundial con un punto sobre el de Cervera y cinco pilotos quedan en 8 puntos (04, 93, Viñales, Crutchlow y Zarco).

Detrás quedó una segunda carrera, con tres hombres luchando por el podio. Iannone rodó segundo hasta que Maverick Viñales lo superó. El piloto de Roses impuso su ritmo y pudo terminar segundo. Se coloca tercero en el campeonato a 5 puntos de Dovizioso y a 4 de Márquez. La sorpresa del día la protagonizó Andrea Iannone: el italiano fue superado por Viñales, pero pudo contener el ataque de Valentino Rossi para subir al tercer escalón del podio. La marca de Hamamatsu no conseguía dos podios consecutivos desde que Viñales militaba en sus filas.

El de Tavulia fue quien más lo intento: le costó mucho al comienzo cuando tuvo que superar a varios pilotos tras una mala salida. Rossi fue cuarto y recupera sensaciones tras lo ocurrido en el el Autódromo de Termas. Por un solo punto, pero Andrea Dovizioso vuelve a recuperar el liderato antes de llegar a Europa: minimizó pérdidas con la quinta plaza en un circuito poco propenso para la Ducati.

Sexto fue Johann Zarco: el francés se mantiene cerca del liderato tras un Gran Premio con varios altibajos. La hazaña del día la ejecutó Dani Pedrosa: concluyó 7º y considerando que se operó hace menos de dos semanas, es un extraordinario resultado para él.

Nadal muerde La ‘Undécima’ en Montecarlo.

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El español hace historia y se desmarca con 31 títulos Masters 1000.

Sobre la tierra batida de Montecarlo, Rafael Nadal se erige como dueño y señor. El español logró hoy su particular ‘Undécima’ al lograr el título N° 11 en el Masters 1000 de Montecarlo. Kei Nishikori no pudo evitar el triunfo del N° 1 del Ranking ATP, que se impuso por 6-3 y 6-2 en hora y 33 minutos. No hay quien detenga al amo de la tierra batida, que ha arrancado el curso con siete imponentes triunfos.

¿Récords? Rutina para Nadal. En el Principado el español ha conquistado once veces el título en doce finales y ante ocho rivales distintos: Guillermo Coria, Roger Federer, Novak Djokovic, Fernando Verdasco, David Ferrer, Gael Monfils, Albert Ramos-Viñolas y Kei Nishikori. Con la corona de 2018 el mallorquín además se desmarca en la lista histórica de ganadores de ATP World Tour Masters 1000 y se convierte en líder en solitario con 31 trofeos, uno por delante de Novak Djokovic.

Otro de los récords que Nadal amplió fue una estadística demoledora: lleva 36 sets consecutivos ganados en polvo de ladrillo y en ese tiempo ningún rival ha conseguido ganarle más de cuatro juegos en un parcial.

Nadal además amplía a 10-2 (4-0 en tierra) su head to head particular con Nishikori.

El primer set fue una titánica batalla entre ambos jugadores. Nishikori no salió en ningún caso amedrentado por los grandes récords de su rival y respondió a un break inicial del español con un rápido contra break. Sin embargo, Nadal se hizo poderoso a medida que avanzaba el parcial y en el sexto juego quebró una vez más al japonés para tomar impulso en el set.

En la segunda manga, el español subió el nivel de intensidad al resto y amenazó el servicio de Nishikori ya en el primer juego. En el tercero, certificó el quiebre y transitó con total autoridad hacia su corona N° 11 en Montecarlo. Un hito sin precedentes. Una marca solo para elegidos.

Panathinaikos 82-89 Real Madrid: Desde la defensa es posible soñar.

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El Real Madrid se anota una trabajadísima victoria en Atenas (82-89) ante Panathinaikos y consigue empatar la eliminatoria de Cuartos de Final (1-1). Los de Laso cortan además doce victorias consecutivas del equipo griego en distintas competiciones y regresarán a Madrid con el factor cancha. El capitán Felipe Reyes jugó uno de sus mejores partidos del año y con 18 puntos lideró el triunfo blanco.

Dos días después de la paliza recibida en el mismo escenario en el choque inaugural de la serie, las tornas se cambiaron gracias a la demostración de casta de un equipo liderado por su capitán, Felipe Reyes (18 puntos), en el que también rayaron a gran altura otros jugadores como Jaycee Carrroll (17).

El dominio en el rebote (37/18) fue clave para volver a soñar con la Final Four de Belgrado, cuyo billete se jugará en el Palacio el miércoles y viernes de la próxima semana.

Al contrario que ocurrió el martes, el Panathinaikos empezó fallando sus primeros ataques y el Real Madrid, de la mano de Jeffery Taylor, respondía a las acometidas griegas y ofrecía una imagen muy distinta en la retaguardia, que se fue diluyendo con el paso de los minutos.

Antetokounmpo asfixiaba en defensa a Luka Doncic, lo que mermaba la producción ofensiva de su equipo, y un parcial de 8-0 tras varias concesiones blancas facilitó el primer tirón heleno en el marcador (15-7, min 6). De nuevo, a los de Pablo Laso les costaba un mundo ver aro, especialmente desde el perímetro, lo que no les impidió ir sumando a base de garra y dobles esfuerzos hasta terminar el primer cuarto con un panorama muy distinto al del primer partido a pesar del triple sobre la bocina de Chris Singleton (21-16).

Un 5-0 de salida culminado por un triple de Jaycee Carroll volvió a igualar la batalla a los tres minutos de la reanudación. Las defensas se imponían a los ataques en ambas zonas y los puntos llegaban con cuentagotas, muchos de ellos desde la línea de tiros libres. El dominio en el rebote (22-7 a favor del Madrid al descanso, con nueve capturas ofensivas) compensaba el preocupante 27 por ciento en tiros de dos de los de Pablo Laso en un choque sin un dominador claro que a esas alturas tenía a Felipe Reyes y Adreian Payne como hombres más acertados, con ocho puntos cada uno.

Tras varios minutos intercambiando golpes, el Panathinaikos dio otro acelerón a base de triples, lo que no amedrentó a un Real Madrid herido por la paliza recibida 48 horas antes que, a base de fe y esfuerzo, se fue a los vestuarios con vida (40-36).

Laso reconoció al descanso que, aunque sus hombres no estaban jugando un gran partido, al menos se mostraban sólidos en su juego y así siguieron en la reanudación, aunque James y Calathes amenazaban con hacer daño como en el primer partido de la serie.

Se lo impidieron un certero Carroll, que golpeó desde todas las posiciones, y un colosal Felipe Reyes, con su habitual lucha y hasta dos triples sin fallo. Ambos lideraron la reacción blanca en un excelente tercer cuarto que, gracias al acierto desde el perímetro, dominaron por 32-21. A los últimos diez minutos se llegó con la máxima ventaja visitante en el marcador del OAKA (61-68), aunque esos siete puntos se desvanecieron en tan solo 72 segundos de juego. Empezaba un nuevo partido con empate a 68.

Calathes intentó echarse el equipo a su espalda, aunque fue James quien metió el miedo en el cuerpo al conjunto blanco en los últimos instantes. Ya era tarde porque el Real Madrid siguió muy firme y se fue directo a por un partido que le permite arrebatar a los de Xavi Pascual el factor cancha. El miércoles y viernes, la batalla continuará en Madrid.

PSG 7-1 Monaco: Una paliza de campeonato.

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El conjunto parisino goleó al Monaco por 7-1 y así logró definir la Ligue 1 con cinco jornadas para el final. Cavani, Di María, Draxler y Lo Celso vieron la red.

PSG se consagró campeón de la Ligue 1 tras golear categóricamente por 7-1 al Monaco, su escolta en la tabla de posiciones y justamente el equipo que ya no tendrá oportunidad de remontar la diferencia de 17 puntos, a falta de cinco jornadas para que acabe el campeonato.

El conjunto parisino, todavía sin Neymar, refundó sus bases con un estilo solidario y netamente ofensivo. Ante los del Principado, esto quedó más claro que nunca cuando en la primera media hora los de Unai Emery ya habían hecho cuatro goles.

Lo Celso marcó por duplicado, Di María se inventó un golazo y Cavani extendió su marca en lo más alto de la tabla de goleadores con un cabezazo perfecto.

La historia ya estaba sentenciada, pero quedó tiempo para más gritos. Primero, Monaco recorto distancias gracias a una aparición de Rony Lopes. Mientras tanto, en la segunda parte volvió a aparecer Di María para extender la ventaja, luego Falcao tuvo la mala fortuna de hacerse un gol en propia y Draxler cerró la cuenta. Así, PSG celebró un nuevo título de Liga.

Manchester United 0-1 West Bromwich Albion: El Manchester City se proclama campeón.

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El conjunto de José Mourinho perdió en Old Trafford y así le terminó cediendo la celebración a su máximo rival, que ya le había ganado a Tottenham.

Manchester City es el nuevo campeón del fútbol inglés. Tras la derrota de Manchester United por 0-1 ante West Brom en Old Trafford, el equipo de Pep Guardiola logró por fin coronar con la gloria una temporada casi perfecta en la Premier League.

El equipo ciudadano ya había hecho su trabajo tras vencer el sábado a Tottenham por 1-3 en Wembley. Así, el domingo solo debía esperar un tropiezo de su máximo rival ante el débil West Brom, último en la tabla de posiciones. Y eso ocurrió: los de José Mourinho se quedaron cortos en su propio estadio y luego, cerca del final, West Brom los terminó vacunando con un gol de Jay Rodriguez.

Así, pese a que la celebración del City era segura y los de Mou habían logrado al menos retrasarla en el clásico de Manchester, esta vez los de rojo no tuvieron nada que hacer y así Pep y los suyos celebraron el título a cinco jornadas del final.