GP Abu Dhabi: Bottas triunfa.

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El finlandés se impuso a Hamilton en una bonita lucha de tiempos.

Valtteri Bottas consiguió sacarse un gran peso de encima en la última carrera de la temporada en el GP de Abu Dhabi. El finlandés logró su tercer triunfo del año en la última carrera de la temporada. Tenía una última oportunidad para acabar con las críticas que le llevaban persiguiendo desde hacía muchas carreras por su bajón de rendimiento con Mercedes, y en el Yas Marina lo consiguió con un auténtico carrerón en el que se impuso a Lewis Hamilton (2º) y Vettel (3º) dominando la carrera de principio a fin.

El de Nastola enmendó su error en la salida del GP de Brasil y esta vez no le tembló el pulso al arrancar ni para mantener detrás a Lewis Hamilton pese a la fuerte presión de su compañero, que llegó a colocarse en zona de DRS (a menos de un segundo) del nórdico a falta de 5 vueltas. Este domingo, Valtteri se quitó el traje de ‘escudero’ de Lewis y le aguantó el pulso sin errores, completando una carrera perfecta para lograr una victoria importante para su moral y para el equipo Mercedes, que completó otro doblete más en un circuito en el que mostraron ser claros dominadores desde el inicio.

Lewis Hamilton no pudo terminar así su gran temporada con la guinda del pastel y vio como Bottas se unía a la breve lista de ganadores en Abu Dhabi que siguen liderando el inglés y Vettel con tres triunfos cada uno. En cuarta posición quedó Raikkonen, que se vio beneficiado por el fallo hidráulico que dejó a Ricciardo fuera de combate. Un abandono más para Red Bull, que esta temporada ha sufrido mucho por la poca fiabilidad del propulsor Renault. El australiano era la gran esperanza de los de Milton Keynes por su buen ritmo de carrera, muy superior al de un Verstappen que no se encontró cómodo en ningún momento durante el fin de semana y que no pudo asustar a Kimi en la lucha por la cuarta posición en una de las carreras menos movidas del año.

Real Madrid 3-2 Málaga CF: El Madrid salva la catástrofe y se mantiene vivo en Liga

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El Real Madrid vence en apuros al Málaga de Míchel en un partido cuanto menos tranquilo para los blancos. El equipo local tuvo que ponerse por delante en tres ocasiones tras ver cómo le empataba dos veces un equipo que aun no conocía lo que era marcar gol fuera de casa. Cristiano Ronaldo dio la victoria a los suyos en el rechace a un penalti fallado por él mismo.

En el día de la vuelta de Míchel al Santiago Bernabéu, todo brillaba con luces de colores para la afición madridista, un buen inicio de los blancos, un planteamiento valiente del Málaga y un gol tempranero de Benzema auguraban una próspera tarde en Chamartín. Sin embargo, el fútbol es más complejo de lo que todos creemos, y después de que el Madrid planteara un primer cuarto de hora con buen fútbol y dominio de la pelota, su “indefenso” rival en esta jornada 13, le mostraría que en esto del fútbol se vive de rentabilizar las ocasiones. Por ello, pese al gol inaugural de Benzema a los 9 minutos de juego, tras aprovechar un rechace del travesaño a remate de Cristiano, el Málaga supo aguantar las embestidas iniciales de Marcelo y Lucas Vázquez para crearle peligro al Madrid a la contra.

Los visitantes lograron empatar el partido a los 18 minutos de juego, cuando Keko asistió a Rolan para que dentro del área tuviera tiempo de sobra para controlar con el pecho y batir por bajo a Kiko Casilla. La pasividad defensiva del Real Madrid, las intervenciones de Roberto y el buen rollo de la pareja Adrián-Recio en el medio campo malaguista acabaron con ese cuarto de hora fulgurante con el que había ilusionado el equipo de Zidane. Los minutos más positivos y rescatables de todo el partido en el conjunto merengue. Con el Málaga creyéndoselo con el paso de los segundos, poco tardó el Bernabéu en festejar otro gol madridista. La brújula de Toni Kroos decantó la balanza. El centrocampista alemán botó un saque de esquina medido a la cabeza de Casemiro para adelantar a los suyos tan solo 5 minutos después de la igualada en el marcador.

El Madrid ya no lograba convencer ni sentirse cómodo con su juego. Solo el empuje que habitualmente caracteriza al Madrid propició más ocasiones, las que sirvieron para engrandecer la figura de Roberto, que sacó una mano de superhéroe a un tiro forzado de Cristiano dentro del área. En los minutos finales a la primera mitad, Benzema también tuvo una gran ocasión para ampliar la ventaja, pero cruzó demasiado su disparo. Karim, con la tranquilidad a la que nos acostumbra, ve como se lleva los decibelios del Bernabéu a su favor cuanto más se aleja de la portería rival. Aplausos en sus detalles técnicos cuando baja a recibir y pitos cuando ejerce de rematador. La situación más longeva entre este jugador y su estadio.

A pesar de haber presenciado tres goles en 25 minutos, lo más destacado de la primera mitad ocurría en el último segundo de esta. Sacaba una falta lateral muy peligrosa el Málaga en el descuento. La bota Recio y gol de Boysse, que acababa de entrar al terreno de juego por la lesión de Juankar, el único lateral izquierdo que le quedaba a Míchel. Y, de repente, pih, pih, pih… Varios silbatos del colegiado Gil Manzano interrumpen la jugada. Ahora en versión traducida al castellano. Lo que el Señor Manzano indicó fue el gol anulado visitante por falta de Boysse, y de seguido, el final de los primeros 45 minutos. Para el club de la comedia no está mal, pero para la liga española…una decisión más que discutida. Y no por la ilegalidad, que aparentemente Boysse se apoya con el codo en el hombro de Carvajal, sino por la ineptitud de conducir una jugada tan pésima. Difícil de intuir rápidamente para todo aquel que estuviera pendiente del partido.

El comienzo de la segunda mitad volvía a reflejar el mismo guión que se ha visto en otros partidos del Real Madrid en las últimas fechas. Partido sin dominio de los locales, y con muchas posibilidades abiertas para el rival. El Málaga, que no había marcado fuera de casa en 12 jornadas, aprovechó la situación para empatar el partido por segunda vez. A los 57’ minutos de partido, el Chory Castro lo intentó con un disparo desde la frontal, y entre el bote y Kiko Casilla, desembocaron la ilusión en los visitantes y los pitos en la afición que reside en la Castellana.

El Bernabéu empezaba a cobrar síntomas de nerviosismo y la polémica entraba en escena. Con un penalti reclamado y no pitado en cada área, Gil Manzano sí que le otorgó una pena máxima al Real Madrid en la segunda caída de Modric en el área. Era el momento de Cristiano. Y, por un momento, el portugués falló lo que nadie esperaba, Roberto volvía a ganarle la partida y detuvo el penalti. Pero por suerte para unos y desgracia para otros, Ronaldo aplicó su gran olfato goleador y mandó el rechace de Roberto al fondo de la red. El luso ya sonríe. Cristiano ya lo celebra, y el portugués ya le da puntos al Real Madrid en esta liga.

Los minutos finales de partido no peligraron para el Madrid ante un Málaga con 10 jugadores. Recio caía lesionado ya con los tres cambios cortando las pocas esperanzas que al Málaga le quedaban en este esperanzado partido para ellos. El Madrid salva una victoria muy sufrida en su estadio y ya espera ansioso el partido que depara Mestalla para engancharse a la Liga.

Ficha técnica

3 – Real Madrid: Casilla; Carvajal, Vallejo, Varane, Marcelo; Casemiro, Kroos (Theo Hernández, min. 81), Isco (Modric, min. 62); Lucas Vázquez, Cristiano Ronaldo y Benzema (Borja Mayoral, min. 90).

2 – Málaga: Roberto; Rosales, Luis Hernández, Diego González, Juankar (Baysse, min. 36); Recio, Adrián, Keko (Juanpi, min. 66), Chory; Rolan y Peñaranda (Borja Bastón, min. 61).

Goles: 1-0, min. 9: Benzema; 1-1, min. 17: Rolan; 2-1, min. 21: Casemiro; 2-2, min. 58: Chory; 3-2, min. 76: Cristiano.

Árbitro: Gil Manzano (C. Extremadura). Amarillas a Peñaranda (min. 29) y Adrián (min. 43) por parte del Málaga, y a Marcelo (min. 48) y Toni Kroos (min. 45) por parte del Real Madrid.

Incidencias: Partido correspondiente a la 13ª jornada de La Liga Santander disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 75.671 espectadores.

Dimitrov, campeón del Masters Cup.

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Grigor Dimitrov ha coronado la mejor temporada de su carrera de la mejor manera posible. El guión perfecto. El búlgaro, se estrenará como N° 3 del Ranking ATP por detrás de Rafael Nadal y Roger Federer, se convirtió en el campeón del Masters Cup después de superar en un apretado duelo de dos horas y 30 minutos al belga David Goffin: 7-5, 4-6 y 6-3.

De esta manera, Dimitrov logra el título más importante de su carrera y se convierte en el primer debutante capaz de ganar el trofeo desde Álex Corretja en 1998 (v. a Moyà). Un título que le dará un total de 1500 puntos en el Ranking ATP y un premio en dinero de 2,5 millones de dólares. Es el cuarto título del curso para el búlgaro, que también venció en Brisbane (v. a Nishikori), Sofía (v. a Goffin) y el ATP World Tour Masters 1000 de Cincinnati (v. a Kyrgios).

“Me siento increíble ahora mismo”, acertó a decir Dimitrov. “Sin duda es el trofeo más importante de mi carrera y sólo puedo dar gracias a mi equipo y a mi familia por haberme apoyado en este año que ha sido tan especial para todos”.

“Creo que David es uno de los jugadores que más ha mejorado durante el año y para mí ha sido maravilloso compartir este momento con él en la final y estoy seguro que compartiremos entrenamientos durante la pretemporada”, halagó a su rival.

Los dos jugadores ya habían hecho historia antes de la Final. Dimitrov, por ser el primer búlgaro en clasificarse para el último evento del año. Goffin, por ser el primer belga. Ambos firmaron un nuevo capítulo en la historia del torneo: por primera vez desde que empezaron las Finales ATP en 1970, dos debutantes disputaban el partido decisivo (Goffin fue reserva la pasada temporada).

Dimitrov llegaba al encuentro definitivo sin haber perdido un partido en todo el torneo. El búlgaro, además, se había enfrentado a Goffin en round-robin con un contundente triunfo por 6-0 y 6-2, ampliando así el head to head a 4-1, con los últimos cuatro encuentros disputados este mismo año. Y en el sexto duelo entre ambos, más apretado que el inmediatamente anterior, Dimitrov amplió la ventaja a 5-1.

El partido arrancó con los nervios propios del escenario y la oportunidad. Tres quiebres consecutivos en el inicio del partido situaron a Goffin con 2-1. En el cuarto juego, el belga pudo amarrar su servicio con dos saques directos consecutivos desde un 30-30 para ponerse por delante en el marcador con una ligera ventaja.

Por su parte, Dimitrov trataba de encontrar su juego para golpear winners, con 3-4 y media hora disputada, sólo había conectado dos ganadores. En el octavo juego, varios errores enlazados de Goffin entregaron el segundo quiebre al búlgaro y el partido empezó de nuevo con 4-4.

Dimitrov fue sintiéndose más y más cómodo hasta que en el momento en el Goffin sirvió por llevar el parcial a la muerte súbita, se hizo con dos puntos de set. El primero fue negado. El segundo neutralizado con una derecha paralela. Se hizo con un tercero, pero Goffin respondió de nuevo con un saque ganador. Dimitrov tampoco aprovechó la cuarta bola de break y disparó una derecha que se fue larga. A la quinta fue la vencida para el próximo No. 3 del mundo, que se llevó la primera manga gracias a un error de derecha de su rival.

El segundo set, a diferencia del primero, empezó con ambos jugadores sintiéndose fuertes desde el servicio. En el sexto juego, Dimitrov tuvo bola de break a favor, la primera del parcial, pero una vez más Goffin neutralizó el quiebre. No sólo eso. Respondió inmediatamente después con un break que le situó 4-3 y saque. Ese break fue suficiente para cerrar el set y llevar el encuentro al tercer y definitivo parcial.

Dimitrov tuvo que resistir los embistes de Goffin ya de entrada, pues en el primerísimo juego el búlgaro se vio obligado a salvar cuatro bolas de break. Su esfuerzo tuvo recompensa y en el sexto juego, tras doce puntos peleadísimos, se hizo con el quiebre que terminaría siendo la llave de su victoria. Cuando Goffin trató de mantenerse con vida en el partido, salvando tres puntos de partido y pidió la ayuda del público. Aunque se llevó una ovación sonada, no pudo evitar lo inevitable: Dimitrov fue campeón.

“Ha sido una semana fantástica”, apuntó Goffin, elegante en la derrota. “Me gustaría felicitar a Grigor por su gran año y el gran equipo que tiene a su alrededor. Ha sido una semana con muchas emociones, mucha fatiga y ahora mismo me siento muy cansado. Pero al mismo tiempo, a pesar de lo duro que fue la semana, ha sido genial vivir esta experiencia”.

En Londres, Dimitrov cerró un 2017 de ensueño. Y a Goffin le queda una prueba más. La final de Copa Davis.

 

El FC Barcelona conquista la “CASA BLANCA”

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El  FC Barcelona se lleva un clásico muy igualado, en el debut del gigante Tavares. Desde el inicio del encuentro no hubo un dominador claro, ya que antes de empezar el definitivo cuarto los dos equipos estaban empatados. El partido se decidió en los últimos instantes, por los errores del  de los blancos, en el ataque. El mejor del Real Madrid, volvió a ser  Luca Doncic con un doble doble (20 puntos, 10 rebotes y 19 de valoración).  En el  Barcelona fueron claves las actuaciones de Moerman (19 puntos y 22 de valoración) y Sanders  que consiguió casi todos los puntos en el último cuarto (13 puntos  y 15 de valoración).

Los dos equipo salieron muy agresivos anotando con gran acierto, la joven perla del Madrid enseguida se presento en el partido con ocho puntos sin fallo, lo cual provoco  la primera ventaja (17-12). Pero enseguida, el FC Barcelona reaccionó  e iguala el partido para acabar con un 19-18 en primer periodo.

El segundo cuarto, el equipo visitante empezó con un gran parcial( 4-11). Después de un tiempo muerto los locales tuvieron una buena reacción para volver a igualar el marcador. Un gran tapón de Rudy Fernández, finalizado con un contraataque desde la línea de tres por Trey Thompkins  igualaba el encuentro. A partir de ahí, Doncic por parte del Madrid y Seraphin por parte de los cules, llevaron las riendas de este cuarto hasta el descanso que finalizó con 45-45.

En el tercer cuarto, los azulgranas volvieron a salir más entonados. Destaco los 10 puntos en este cuarto del pívot Adrien Moerman. Los dos equipos seguían intercambiando canastas, pero una tímida reacción al final  de la conclusión del cuarto volvió a igualar el marcador, que concluyo con un mate del debutante Tavares sobre la bocina, 61-61.

El último periodo, seguía con las misma tónica los equipos intercambiaban canastas hasta los minutos finales. El partido se decidió  por dos malas acciones en ataque del Real Madrid que se jugaron dos tiros desde el perímetro, errando los dos. A pesar de los fallos en los locales, tuvieron una oportunidad más, solo perdían de dos puntos a falta de un minuto. Pero perdieron la posesión sacando de banda, que mandaron el balón fuera. El FC Barcelona no desaprovecho la ocasión y el encuentro finalizo con una canasta del base Heurtel dejando el marcador en 78-81, a falta de 9 segundos. Solo quedo tiempo para dejar el tanteo final en 80-84.

 

80 – Real Madrid (19+26+16+19): Campazzo (6), Doncic (20), Causeur (8), Randolph (4) y Reyes (8) -cinco titular-, Carroll (7), Randle (2), Thompkins (7), Tavares (4), Fernández (10) y Taylor (4)

84 – FC Barcelona Lassa (18+27+16+23): Heurtel (6), Sanders (), Hanga (6), Moerman (19), Seraphin (15) -cinco inicial-, Ribas (9), Pressey (-), Oriola (3), Sanders (13), Koponen (-), Navarro (6) y Tomic (7).

 

GP Valencia: Dos vueltas de locura y una salvada dan el título a Marquez.

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Pedrosa ganó la carrera, Zarco fue 2º y Márquez 3º, tras estar a punto de caer cuando lideraba; Dovizioso, digno rival, lo intentó y cayó.

La tensión se podía cortar en Valencia. La situación estaba favorable para Marc Márquez con Andrea Dovizioso rodando 5º, pero la incertidumbre se podía sentir entre el olor a goma quemada y a gasolina. Quedaban siete vueltas para terminar la última carrera del año: pese a que no lo necesitaba, Márquez decidió arriesgar y se puso a liderar superando a Johann Zarco, pero a final de la recta de meta cometió un error, fallo que solventó con la enésima salvada de la temporada. Una salvada y “un codo” que valen un Campeonato del Mundo de MotoGP.

Las dos Honda comenzaron en cabeza, en una salida soñada por Márquez. En la segunda vuelta, Zarco pasó a Pedrosa y al 93. Las Honda rodaban en persecución de la Yamaha y por delante de Jorge Lorenzo y Dovizioso. Parecía que el balear tenía mejor timo, por lo que Ducati tomó cartas en el asunto. Hasta seis veces le mostraron a Lorenzo la señal de “Suggested Mapping 8”, que en Malasia significó que el balear tenía que dejar pasar a Dovizioso, incluso le señalaron con un “-1” en la pizarra. Lorenzo no dejó pasar a Dovizioso.

Entonces llegó el momento. Este extraordinario campeonato merecía un final así: dos vueltas marcaron el devenir del Mundial. Tras la salvada de Márquez, fue Lorenzo el que cayó, para dar paso a la caída de Dovizioso, que significaba la corona de Márquez. El de Cervera mantuvo la tercera posición hasta el final y se hizo con el título subiendo al podio.

Zarco y Pedrosa quedaron en cabeza. La última vuelta fue para el catalán, que suma así su segundo triunfo de la temporada. Tercer podio para el francés.

Cuarto terminó un gran Álex Rins, quien realizó una nueva remontada y logra su mejor resultado de la temporada. Completó los cinco primeros un constante Valentino Rossi: las Yamaha tuvieron un pésimo fin de semana, con Maverick Viñales en 12ª plaza.

GP Brasil: Vettel triunfa y Hamilton deslumbra.

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El alemán logró la quinta victoria de la temporada.

Por fin, Sebastian Vettel y Ferrari acabaron con la mala racha que les perseguía desde el parón veraniego. En el GP de Brasil de F1, el teutón de Ferrari logró su quinta victoria de la temporada tras una larga sequía que duraba desde el pasado GP de Hungría, justo antes de unas vacaciones de verano que no le sentaron nada bien a ‘Seb’ ni al equipo italiano. Después de aquel 30 de julio, tuvieron que pasar más de tres meses y medio para ver a Vettel de nuevo en lo más alto, un triunfo que sirve para que los italianos recuperen la sonrisa perdida tras perder el Mundial con una desastrosa gira asiática. La victoria de ‘Seb’ ante Bottas y Raikkonen fue una simple consolación para Ferrari, con el título ya en manos de Hamilton. Eso sí, la victoria del teutón tuvo a los dos pilotos de Mercedes como grandes cómplices: Bottas, muy blando en la salida dejando hueco al germano, y Hamilton, que de no haberse accidentado en clasificación, habría sido el gran favorito al triunfo.

Una victoria siempre provoca alegría, y en este caso, alivio. Pero si miramos fríamente lo ocurrido en Interlagos, Ferrari no debería estar muy feliz de su resultado. La explicación es sencilla, y es que Lewis Hamilton terminó a tan sólo 5.468 segundos de Vettel en carrera ¡saliendo desde el pit lane! e incluso estuvo a punto de adelantar a Raikkonen para subir al podio en las últimas vueltas. Para que entendamos la magnitud de la hazaña de Hamilton hay que mirar el resultado de Ricciardo, que sufrió un trompo en la primera vuelta con la que se fue hasta el fondo de la clasificación. Con una gran remontada, sólo pudo acabar sexto a más de 43 segundos de Lewis. Así pues, Hamilton demostró que la pareja que forma con su Mercedes W08 era imbatible en Interlagos en condiciones normales, no es de extrañar pues que se quedara unos segundos dentro de su monoplaza cuando la carrera ya había terminado, pensando en la gran ocasión que perdió con su error en la ‘qualy’ de sumar una victoria más a su tremendo palmarés.

Lewis pues, le sacó los colores a Ferrari pese a que estos se dedicaron a celebrar el resultado de sus pilotos, y lo visto sólo debe servir para que los del ‘cavallino Rampante’ se pongan la pilas de cara al 2018 si quieren realmente pugnar por el campeonato. A otro que le dio un severo tirón de orejas fue a Valtteri Bottas, que de nuevo volvió a decepcionar. Saliendo desde la pole y sin Hamilton en cabeza no pudo cumplir con su objetivo y dejó de nuevo latente que está a años luz del rendimiento de un Lewis que iba con el cuchillo entre los dientes.

Real Madrid 3-0 Las Palmas: El mediocampo vuelve a salvar los muebles.

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Los goles de Casemiro, Asensio e Isco devuelven al conjunto capitalino a la senda de la victoria ante un equipo insular sin sangre.

Victoria helada del Real Madrid, que fue superior a la UD Las Palmas aunque sin terminar de dar luz sobre su juego, además de seguir mostrando unas carencias muy preocupantes en las líneas de arriba. Muchos errores de Cristiano Ronaldo y Benzema, que se marchó con una sonora pitada, los teóricos referentes de cara a gol y que no terminan de encontrar puerta con la facilidad que mostraban en las pasadas temporadas. Marcelo vistió la camiseta merengue durante 300 encuentros en la Liga. Casemiro abrió la lata con el primer gol de cabeza de los capitalinos en esta campaña. Asensio volvió a deslumbrar al mundo con un zambombazo de los suyos e Isco cerró el resultado.

Comenzaba el partido con un tono y ritmo apático. Ni el conjunto peninsular llegaba a apagar las dudas sobre su estado de forma ni el insular daba muestras de querer ganar algo en la noche madrileña. Sin embargo, Benzema tuvo un mano a mano increíble en el minuto 4 que desaprovechó. Ningún ariete debería fallar una ocasión como la desperdiciada por el francés. El primer tiempo transcurría sin mucha historia, y no fue hasta el minuto 27 cuando Cristiano Ronaldo tuvo la siguiente ocasión clara del partido, pero su remate al segundo palo se marchó fuera tras golpear el palo derecho de la meta de Lizoain. El primer tanto del partido llegó en el 41, después de que Casemiro aprovechara una prolongación de un jugador de Las Palmas al primer palo para estrenar el marcador con el primer gol de cabeza de los merengues esta temporada.

Tras la reanudación de un partido que no tuvo complicidad para el colegiado José María Sánchez Martínez, se vio una claridad en el dominio de un Real Madrid que ganaba con comodidad y que no parecía volver a perder puntos. Asensio se encargó de eliminar cualquier atisbo de crecimiento de la escarcha en la portería con una de sus mejores firmas: un zurdazo desde fuera del área que fue en ascenso desde el césped hasta perforar la escuadra de la portería. Corría el minuto 56. Cinco minutos más tarde, Kroos pondría a prueba a Lizoain, que tuvo que sacar como pudo el disparo del alemán después de que hiciera un efecto extraño. El dominio era claro y el tercer gol era cuestión de tiempo. Contragolpe fulgurante del Real Madrid que acaba con una asistencia de Cristiano Ronaldo desde la banda derecha para que Isco fusilara la red con la zurda a bocajarro en el 74.

Así terminaron las cosas, devolviendo al Real Madrid al camino del triunfo y vuelve a sumar tres triunfos para buscar el perdón de una afición que no se encuentra muy cómoda y segura ante el inicio de temporada de los suyos. El parón de selecciones puede venir muy bien para los jugadores de Zidane, y más teniendo en cuenta que el próximo partido de liga será en el Wanda Metropolitano ante el Atlético de Madrid. Las Palmas continúa de derrota en derrota y Pako Ayestarán pende de un hilo muy flojo al mando del equipo insular, que solo realizó un remate a puerta.

Sock conquista su primer Masters 1000 en Paris.

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El estadounidense certificó, además, su presencia en el Masters Cup.

Jack Sock no dejó escapar la mejor oportunidad de su carrera para levantar un título ATP World Tour Masters 1000. El estadounidense superó en la Final al serbio procedente de la fase previa Filip Krajinovic por 5-7, 6-4, 6-1 en una hora y 58 minutos, para conseguir además su billete al Masters Cup.

Era una oportunidad única tanto para el balcánico como para el estadounidense, la primera vez que se encontraban a un solo partido de conquistar un trofeo ATP Masters 1000. La tensión y los nervios asomaron muy pronto en el partido, aunque fue Sock el primero en padecerla.

El americano, único de los dos jugadores en la última ronda de París-Bercy en portar la condición de cabeza de serie (No. 16), sufrió el primer break del duelo en el sexto juego del encuentro. Valiente y sin miedo a acercarse a la red, Krajinovic se despegó 4-2 tras aprovechar su segunda opción de quiebre del partido.

Pero fue entonces cuando el serbio sintió el vértigo de verse por delante en una Final de esta categoría. Y, de inmediato, vio cómo Sock recuperaba el terreno perdido. Si bien Krajinovic se llevó uno de los puntos más largos del primer set, una serie de errores –con doble falta incluida– permitieron al estadounidense devolver el break, para confirmar su recuperación poco después con su saque (4-4).

Sin embargo, el jugador nacido en Sombor hace 25 años no perdió la cara al set, a pesar de dejar escapar su posición de privilegio. Si bien Sock dominó en golpes ganadores (16 frente a los 11 del serbio) y en puntos totales ganados en la primera manga (35-38), fue Krajinovic quien volvió a recoger premio en el resto. Convirtió su segundo break (2/3) para cerrar el set por 7-5 en 46 minutos.

Los dos primeros puntos en juego en la segunda manga parecían advertir que Krajinovic se había desatado tras firmar el primer set de su lado. Sin embargo, Sock dio la vuelta a un 30-0 inicial para arrancar con un break. El serbio perdió feeling con su raqueta y la presión de verse más cerca que nunca del título le pasaron factura. Otro break más permitió al americano adelantarse (4-1).

Sin nada que perder, el balcánico soltó la muñeca, volvió a disfrutar en la pista y a ser peligroso desde todos los lados de la pista. Correoso e incisivo. Krajinovic reaccionó devolviendo un quiebre (4-3), pero ya era demasiado tarde. Sock dejó su estadística con el primer servicio en un 90% de puntos ganados con este golpe para llevar el partido al set definitivo (6-4).

El No. 22 del Ranking ATP asumió sus galones y en el tercer juego dio un golpe definitivo a la Final en forma de break. Era el cuarto del estadounidense en el partido para asumir el control del set 3-1. Krajinovic se resistió a marcharse de la Final, incluso cuando Sock disfrutó de dos break points más en el quinto juego. Pero al tercero sucumbió (4-1).

El jugador nacido en Nebraska hace 25 años levantó el cuarto título de su carrera, primero de categoría ATP Masters 1000. Antes también se hizo con las coronas de Auckland y Delray Beach esta temporada, además de Houston en 2015.

Real Madrid 80-86 Khimki: Primer resbalón.

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El Khimki se llevó la victoria con un gran partido de Shved que anotó 20 puntos. Los de Pablo Laso se pusieron por delante en el último cuarto pero los de Georgios Bartzokas pisaron el acelerador con un parcial de 11-0. Doncic tuvo la victoria con un triple que erró y finalmente los blancos consumaron su primera derrota de la temporada.

El Real Madrid perdió el primer partido de la temporada, 80-86, ante un Khimki poderoso que, liderado por Alexey Shved, tuvo las ideas y, sobre todo, el acierto que le faltó al equipo español en un choque que se le torció desde el principio.

Ritmo frenético y con las defensas sin aparecer, así fueron los primeros cinco minutos del partido entre el Real Madrid y el Khimki. El Khimki tomó la iniciativa, 11-15 (min.4) y aunque el equipo madrileño intentó mejorar algo en defensa lo cierto es que no acabó de tomarle el pulso al juego. Doncic pareció un poco bajo de energía, fruto del proceso gripal que ha tenido en los primeros días de la semana, y el Real Madrid cerró el primer cuarto con un 23-25.

La salida del segundo cuarto fue mala de solemnidad para el Real Madrid que aceptó un parcial de 1-8 en el primer minuto y medio, 26-33. Pero lo peor fue que en la reacción tuvo una jugada en la que hasta seis tiros no encontraron aro. La desesperación se apoderó del Real Madrid, con un Anthony Randolph demasiado acelerado y con una falta de ideas generalizadas. Sin triples, porque el equipo acumuló hasta ese momento un 1 de 10, el Madrid se puso demasiado nervioso.

Mientras, el Khimki, con Alexey Shved a la cabeza, iba martilleando el aro rival, con 4 de 9 triples. Anthony Gill, James Anderson y Malcom Thomas demostraron que el poderío económico de los rusos había estado bien invertido con sus fichajes.

El Real Madrid se enredó en sus fallos y con 11 de 27 en tiros de dos (40 por ciento), y 2 de 13 en triples (15%) poco o casi nada pudo hacer ante un rival más fluido en su juego y, sobre todo, más certero con 13 de 18 en tiros de dos (72%) y 4 de 12 en triples (33%).

Lo único que mantuvo al Real Madrid vivo fue la garra porque el marcador llegó a estar en un peligroso 28-40 (min.15.30) y en tres minutos logró un parcial de 9-0 gracias a un fulgor repentino de su defensa, 37-40. Pero la realidad se impuso en el tiempo restante y el Khimki se marchó a los vestuarios con ventaja, 39-45. Sólo Doncic, que fue el autor de los dos únicos triples del Real Madrid, estuvo a su altura habitual.

La salida del tercer acto fue otra cosa. El Real Madrid tuvo las ideas más claras, reorganizó su juego y un triple de Randolph dio la confianza suficiente para conseguir un parcial de 9-2 en los tres primeros minutos y conseguir ponerse por delante en el marcador después de muchos minutos, 48-47.

La reacción rusa no se hizo esperar y en el siguiente minuto y medio el Real Madrid tiró por la borda todo lo que había hecho con un 0-9 que devolvió la ventaja al Khimki, 48-56 (min.24.30). Hasta el final del cuarto el juego se paró bastante por las personales y por las defensas. Lo que no volvió a variar fue la ventaja rusa que llegó al final de este acto con un 59-66.

El Real Madrid perdió los parciales de los tres primeros cuartos y fue consciente de que solo con ganas, coraje y trabajo podría levantar un partido que se puso imposible por momentos. Rudy Fernández, dos triples de Jonas Maciulis y otro más de Facu Campazzo y la defensa de todos, devolvieron al Real Madrid a una exigua ventaja, 69-68 (min.32.30).

Pero en cuanto el Real Madrid intentó sacar la cabeza en el marcador, siempre apareció Shved para cortar de raíz cualquier intento de consolidación. Del 69-68 se pasó a un 69-78 (min. 36), un nuevo parcial de 0-10 en poco más de tres minutos que devolvió al equipo de Pablo Laso a la dura realidad del partido.

En otro arreón de orgullo el equipo madrileño volvió a soñar con un 77-80 a falta de algo más de dos minutos para el final. Pero el partido estaba torcido desde el principio y el Khimki selló (80-86) la primera derrota del Real Madrid esta temporada. Doncic, a veinte segundos para el final, tuvo un lanzamiento liberado desde el triple, pero el balón no quiso entrar.

Tottenham 3-1 Real Madrid: Se alarga el luto.

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El equipo merengue, de riguroso negro en Wembley, sufrió una de las derrotas más deshonrosas en mucho tiempo (3-1). Impotente en todo momento.

El Real Madrid alarga el luto. Lo de Girona no era casual. Tampoco lo de Valencia, Betis y otros tantos partidos en los que los blancos no jugaron a nada. Y ante el Tottenham volvió a quedar demostrado que el equipo de Zidane no está para nada en este arranque de temporada. Es más, en Wembley el Real Madrid sufrió una de las derrotas más deshonrosas en mucho tiempo: 3-1, y sin enterarse completamente de nada. Ni por fútbol, ni por táctica, ni por corazón.

Sólo en minúsculas fases del encuentro, el Real Madrid pareció querer pelear por la victoria. Demasiado pocas. El resto del tiempo, fue persiguiendo sombras en defensa y totalmente cegado en ataque, sin encontrar huecos ni saber por dónde forzarlos siquiera. El Tottenham, mientras tanto, con su trabajado 3-5-2 pareció tener bajo control el partido en todo instante. Marcó el 1-0 antes del descanso en una jugada aprovechando un fuera de juego, como en el partido en el Santiago Bernabéu. La sensación fue que hubiera llegado igualmente siguiendo cualquier otro camino. Y fue el peor desencadenante posible para los visitantes, de riguroso negro, como manda la festividad de Todos Los Santos en España, porque reforzó al Tottenham en su táctica y desquició al Real Madrid.

Al descanso, Zidane optó por cambiar de dibujo y probar un 3-5-2 para igualar los espacios y posiciones con el Tottenham. Más sencillo para sus jugadores. Pero ni con ésas. Dele Alli marcó el 2-0 aprovechándose de un rebote en Sergio Ramos. Y poco después, en el minuto 65, Eriksen anotaba el 3-0 en un contraataque. En la primera parte, a Pochettino se le había lesionado Alderweireld, y aun así, parecía que jugaba con 15 jugadores. Empequeñecieron totalmente a un irreconocible Real Madrid. El resultado era más que merecido, además.

En el último cuarto de hora, Zidane tiró de Borja Mayoral, Marco Asensio y Theo Hernández para revitalizar su once. Aunque fuera por casta, los blancos sacaron la cara en el tramo final. Incluso Cristiano Ronaldo marcó un gol, y hubo alguna que otra ocasión para recortar distancias. Maquillaje, tan sólo. Este Real Madrid no puede camuflarlo más. La crisis se extiende a España, a Europa, al Santiago Bernabéu y a los partidos fuera de casa. Riguroso luto en la Casa Blanca.