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Real Madrid 3-0 Wolfsburgo: Ronaldo lo resuelve todo.

El portugués firma un hat-trick en el Bernabéu para que los blancos se instalen en las semifinales de la Champions League.

Ya había ganas. Muchas ganas. Las del madridismo en celebrar una remontada, en rememorar esas gloriosas noches de Copa de Europa en el Santiago Bernabéu, donde nació el medio escénico y en el que la frase “90 minuti en el Bernabéu son molto longos” se ha hecho imborrable en todo aficionado al fútbol. El Real Madrid ganó 3-0 al Wolfsburgo, que, a rachas, fue vapuleado. Los blancos estarán por tanto en semifinales después de remontar por primera vez en la Champions League dos goles adversos del partido de ida. Algo que solo han logrado dos equipos en la historia de la competición: el Barcelona y el Manchester United.

La encumbrada tuvo nombre propio en Cristiano Ronaldo, cuyo doblete en la primera mitad, espoleó a los aficionados que abarrotaron el Coliseo Blanco a iniciar lo que parecía una tarea imposible. La falta que ejecutó en la segunda parte elevó al Olimpo de los Dioses a una hinchada, que se frotaba los ojos de lo que estaba viendo y cuyo seguidor más joven no conocía en persona una de las razones de la leyenda blanca en su competición fetiche: la Copa de Europa/Champions League.

Había avisado Sergio Ramos al poste nada más comenzar. Pero Cristiano Ronaldo no perdonó. Dio por bueno un robo de balón y posterior carrera, pero centro defectuoso, de Dani Carvajal. Y, poco después, aprovechó para rematar de cabeza al palo contrario un centro de saque de esquina de Toni Kroos, que parece que solo sabe dar asistencias en la primera mitad, a la cabeza de su compañero y en jugadas de corner (cuatro de esta forma en Champions League desde que es jugador blanco).

El rey de las estadísticas volvió a engrosarlas. Y no es para menos, el Bota de Oro de 2015 ha marcado ya 40 goles en 36 partidos en el Santiago Bernabéu. Con sus 15 goles y cuatro asistencias, ha participado en el 77% de los tantos madridistas en su casa en esta edición de la competición. Y no solo eso, sino que además esos 16 goles suponen la segunda mejor marca goleadora de un jugador en la historia de la Champions League, solo superado…. Como no… por el propio Cristiano Ronaldo, que marcó 17 tantos en la temporada 2013/2014.

¿Y el Wolfsburgo? Pues no tocó el balón en área rival hasta el minuto 33. En la recta final de la primera parte, se benefició de dos factores. El primero que el Real Madrid empezó a sestear y a administrar esfuerzos; y el segundo empezó a jugar mejor de forma contraproducente, ya que su pelotero Draxler se lesionaba y era sustituido. Hasta el descanso merodeó constantemente por el área de Keylor Navas. Tentativas sin ninguna claridad si descontamos la que gozó Henrique, que gozó de la mejor oportunidad alemana del partido cuando se durmió en los laureles dentro del área con todo a su favor tras una buena individualidad de Schürrle.

Si el Real Madrid dividió la primera parte, en la segunda la fraccionó. Se la tomó con más pausa a sabiendas que el Wolfsburgo daba por hecho la prórroga. Quitando un remate aislado y sin fuerza de Dante a la salida de un saque de esquina los alemanes fueron borrados del mapa. Jarreaba la lluvia y la eliminatoria empezó a tener tintes épicos. Los laterales madridistas se animaban en la reanudación y, a falta de fluidez y huecos, los españoles lo intentaban a través del empuje, el ímpetu, la raza y la fe (sus verdaderas señas de identidad).

Las llegadas creaban más incertidumbre que peligro. Tanto es así que Naldo puso nervioso a su portero y estuvo a punto de marcarse en propia puerta. El nerviosismo acompañaba y contagiaba a la grada. Tanto es así que Concha Espina protestó un gol fantasma que no fue tal. Sergio Ramos remató al poste (primer defensa en la historia de la Champions League que se topa dos veces con el palo), y el balón se paseaba por la línea hasta atajarlo Benaglio. Avisos como el de Cristiano Ronaldo que, en un libre directo anterior, sirvió de preludio para el éxtasis. Naldo se abrió en la barrera en la falta peor tirada de toda la historia y facilitó el quinto hat-trick del luso en la Champions League, que iguala así a Leo Messi.

Había, entonces, que remar y guardar la ropa. El Real Madrid se conjuró a apretar los dientes y a defender como nunca. Hasta Cristiano Ronaldo se comprometió en estas lides viendo y provocando tarjetas. Protagonista hasta en las amonestaciones. El Wolfsburgo apostó por el juego directo. Solo se acogía a la emoción del resultado para maquillar su imagen mediocre. Pero los madridistas no sufrieron. Es más, Karim Benzema, Gareth Bale y Jesé pudieron sentenciar en contras. Estaba hecho y Viktor Kassai decretó la conclusión de una eliminatoria en la que nunca se mentó por superstición el espíritu de Juanito, pero que estuvo más presente que nunca para clasificar por sexta vez consecutiva en la Semifinal de la Champions al Real Madrid.

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