Geraint toma Paris.

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El del Sky se convierte en el primer galés en ganar la ‘Grande Boucle’.

Geraint Thomas conquistó el Tour de Francia 2018, contra todo pronóstico y siendo la gran sorpresa en el podio de París en los últimos años. La segunda baza del Sky se convirtió, sin esperarlo, en el flamante nuevo jefe de filas para terminar firmando la primera gran vuelta de su carrera. Un nuevo éxito de la formación británica, que ha ganado seis de las últimas siete ediciones de la ‘Grande Boucle’. Kristoff se hizo con el triunfo en la jornada de clausura de los Campos Elíseos.

Todo estaba preparado para que Froome, que llegó ‘in extremis’ a este Tour después de que la UCI le exculpara de su positivo en las pasada Vuelta a España, lograra lo que nadie más ha logrado en la historia de este deporte: ganar, de forma consecutiva, un Tour (2017), una Vuelta (2017), un Giro (2018) y nuevamente el Tour de Francia. Venía de ganar en Italia de forma aplastante y su condición era perfecta para intentar lograr la ‘manita’ en París entrando en el club de AnquetilMerckxHinault Indurain. Sin embargo, todo empezó del revés.

Una caída en la primera jornada le hizo empezar con mal pie y peor tiempo. Aguantó bien la primera semana y, en la segunda, con la llegada de la montaña alpina, se encontró con que el ‘enemigo’ estaba en casa. Jamás habría imaginado que su ‘rival’ sería su compañero y amigo Geraint Thomas. El galés, después de una vida dedicada a trabajar para los demás, se encontró con las mejores piernas de su vida, las mismas que le hicieron brillar en La Rosiere, cuando ganó la 11ª etapa y se vistió de líder, y también al día siguiente, sellando su nombre en la legendaria subida al Alpe d’Huez. Liderato afianzado y aviso para navegantes: iba a por el Tour.

Nunca abandonó el amarillo. La afición se preguntaba entonces si un hombre acostumbrado a ganar carreras de una semana podía rendir en la tercera de toda una gran vuelta. La lógica invitaba a pensar que sería el momento de que Froome tomara el mando del Sky, pero Thomas desafió la lógica y las apuestas y en los Pirineos también se mostró como el más fuerte. Una vez más, el maillot amarillo supuso una enorme inyección de fuerza, confianza y ambición. Sólo así se explica cómo en los Pirineos aguantó a la perfección en lo más alto de la clasificación.

‘Ayudado’ por los importantes de abandonos de pesos pesados como Richie PorteVincenzo Nibali o Rigoberto Urán, Thomas se encontró con un Tour donde apenas hubo oposición. Con Nairo Landa muy distanciados en la general, su mirada estaba puesta en Dumoulin y un sorprendente Roglic, una de las sensaciones de esta edición. En la etapa ‘made in Formula 1’ con final en el Col du Portet ganó Quintana y el británico amplió su ventaja ligeramente. Todo se decidiría en la etapa con final en Laruns, después de ascensos a míticos puertos como el Col d’Aspin, el Tourmalet o el Aubisque. Todavía entonces alguno pensaba que llegaría la visita del señor del mazo, pero nuevamente se equivocaron.

Escoltado por un gran debutante como Bernal, además del gran trabajo de hombres como Castroviejo Kwiatkowski, y la sombra de FroomeGeraint nunca perdió los nervios pese a los continuos ataques de Roglic, en primer lugar, y de Dumoulin, en menor medida. El primero, el esloveno, se llevó la merecida victoria y todo quedaba visto para sentencia en la contrarreloj de Espelette, donde Thomas debía demostrar sus orígenes en la pista para sentenciar un Tour que estaba ganado. Pudo incluso ganar la crono, marcando el mejor tiempo en los dos primeros intermedios, pero el equipo le ordenó levantar el pie para asegurar la victoria en París y, de paso, la etapa para Froome. Al final, ganó Dumoulin, que termina segundo en su mejor Tour hasta la fecha, seguido de Froome, que sube al tercer cajón de París.

Así terminaba una edición donde hubo más nombres propios, como los de Alaphilippe, flamante campeón de la montaña, Peter Sagan, sexto ganador del maillot verde de la regularidad igualando el récord de Erik Zabel, Latour como mejor joven y Movistar Team como mejor equipo.

GP Hungria: Hamilton, paseo de líder.

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El inglés se marchará de vacaciones de verano con 24 puntos de ventaja en una carrera en la que no tuvo prácticamente ni que deshacer las maletas.

Si alguien le dice a Hamilton que en Hungría iba a ganar y aumentar su ventaja en el campeonato, no se lo hubiera creído. Y es que lo que sucedió en Hungaroring es un ejemplo más de que Ferrari Vettel, sea por lo que sea, no están aprovechando el tener un coche más competitivo y constante en todo tipo de trazados. El inglés se encontró con un auténtico regalo del cielo con la lluvia, y a diferencia de su rival alemán, el británico no está tirando ni la piel de las manzanas este año. Lo aprovecha absolutamente todo. El teutón le ha dado la mano y el inglés se ha llevado el brazo. El sábado hizo la pole contra todo pronóstico y el domingo no cometió ningún error para ganar cómodamente. Y ese es el principal motivo por el que es líder pese al gran paso adelante de Ferrari en cuanto a motor, fiabilidad y equilibrio del coche. El defensor del trono se marcha de vacaciones de verano con 24 puntos de ventaja sobre ‘Seb’, que fue segundo tras un toque final con Bottas que Raikkonen aprovechó para subir al último escalón del podio. De hecho, el verano del vigente campeón empezó en la salida de Hungría. No tuvo ni que deshacer las maletas al no sufrir en ningún momento para conseguir la 67ª victoria de su trayectoria en la F1 y seguir agrandando su leyenda.

En Hungaroring, Hamilton no era favorito. Lo admitía antes del Gran Premio. Incluso los Red Bull debían ir mejor por lo mucho que sufre el W09 en asfaltos abrasivos. Pero, sea por suerte del campeón o ayuda divina, el de Stevenage empezó a ganar la cita del domingo con su recital en agua en una ‘qualy’ que es el 90% de la carrera debido a lo difícil que es adelantar en Hungaroring. Por algo se le denomina el ‘Mónaco sin muros’. Debía tirar al máximo con el ultrablando al principio y no tuvo problemas en sacar el martillo a pasear para tomar una ventaja suficiente antes de su primera parada, y a partir de ahí debía luchar con la gestión de los neumáticos.

Vettel pasó a Raikkonen en el arranque y se colocó primero tras la parada de los dos Mercedes. Empezó a tirar al máximo ahí con una estrategia diferente, ya que decidió arrancar con el blando, compuesto más duro que el ultrablando de sus rivales. La idea era alargar su parada al máximo y rezar para que la suerte que no tuvo en Hockenheim y en la ‘qualy’ de Hungría estuviera de su parte con un ‘Safety Car’ que le entregara el triunfo para realizar su parada sin perder posición. Pero su lucha era con Bottas más que con Hamilton, y en su parad en la vuelta 39, perdió la plaza con el finlandés por otro error más de Ferrari este curso, perdiendo tiempo al colocar la rueda izquierda. Otro regalo y segunda plaza con lacito para Valtteri.

Vettel salía con el ultrablando a falta de 30 vueltas presionando a Bottas, pero debía a la vez gestionar el neumático en dicha lucha, y el escudero de Hamilton hizo lo que debía hacer, un tapón al germano en toda regla. ‘Seb’ se despedía así del triunfo, pero se reservaba su ataque final a Valtteri, y a falta de 4 vueltas lo consiguió en una acción en la que tuvo mucha suerte. Bottas fue demasiado agresivo por el interior con Sebastian ya por delante y destrozó su alerón delantero contra la rueda trasera izquierda del germano, que aguantó el envite.

El finlandés pasó de poder acabar segundo a salir de boxes en la cuarta plaza a falta de 3 vueltas, y a dos giros del final volvió a protagonizar otro toque polémico, esta vez con Ricciardo. Al final de la recta de meta, el nórdico echó fuera al australiano para defender su cuarta plaza. No había aprendido la lección y este segundo toque volvió a lastrarle, con Daniel pasándolo en la última vuelta por los destrozos que tenía Valtteri en su coche.

GP Alemania: Épica victoria de Hamilton con Vettel en el muro.

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El inglés recuperó el liderato del Mundial con una magnífica remontada y tras aprovechar un accidente del teutón cuando se dirigía al triunfo.

La carrera de Fórmula 1 en el GP de Alemania es el claro ejemplo de la grandeza del deporte, de las dos caras de una moneda, del no darse por vencido nunca y de que nada se puede dar por hecho. 24 Horas antes, Lewis Hamilton se ponía de cuclillas al lado de su Mercedes con la cabeza agachada por un fallo de fiabilidad que le dejaba totalmente hundido. Era la imagen de un campeón desolado que veía como su corona se le escapaba cada vez más. Tenía que salir 14º mientras Vettel lograba la pole y tenía ante sí la gran oportunidad de aumentar su ventaja. Y cuando todo parecía preparado para que el teutón se despidiera de Hockenheim, ante su afición, superando a Prost como el tercer piloto con más victorias de la historia, el germano cometió uno de los errores más importantes de la temporada para entregar el triunfo y el liderato del Mundial a Lewis, que ahora cuenta con 17 puntos de ventaja sobre el de Heppenheim. Un día después de aquella imagen del vigente campeón agachado, el aspirante al trono pedía perdón entre lágrimas a su equipo por el tremendo fallo cometido después de que la lluvia cambiara la carrera completamente. El agua apareció de forma intermitente, y en la incerteza generada por la decisión de las nubes, Lewis fue el gran beneficiado tras una tremenda remontada que pasará a la historia. Del 14º al primero para lograr su 66ª victoria en la F1.

La carrera empezó con una salida muy limpia en la que Vettel pudo mantener la posición respecto a Bottas y Raikkonen con Verstappen. El teutón empezaba imponiendo un ritmo frenético con el que parecía dirigirse a un cómodo triunfo. Y en ese sentido, lo más interesante era la remontada de Hamilton, que vuelta a vuelta iba fulminando a todos sus rivales gracias a la tremenda superioridad de su coche con los monoplazas de la zona media. En 8 vueltas ya había recuperado 6 posiciones y en 12 giros el inglés ya era sexto. En la vuelta 15 se colocaba cuarto al pasar a Magnussen y a partir de ahí, empezaba lo más difícil, la persecución sobre los mejores. Su siguiente presa debía ser Verstappen, que estaba a 17 segundos, y el inglés siguió martilleando el crono.

El británico, con libre elección de neumáticos, pudo salir con el blando y ello le permitió alargar su parada. Fue ahí cuando debió mirar al cielo y esperar una ayuda divina, porque sin ella, ganar era imposible. Los radares de los equipos echaban humo. Parecía que podía llover y Hamilton estaba esperando al máximo en pista para entrar cuando cayeran gotas. Su triunfo pasaba por dicha opción, pero el equipo le indicó que tan sólo llovería en la curva 6 y finalmente optó por poner el ultrablando e ir a por el final. Y la precisión de Mercedes no podía ser más exacta, aunque el agua cayó con más fuerza de la prevista. Ello originó un auténtico caos en pista. Hamilton ganaba dos segundos por vuelta respecto a la cabeza y se adjudicaba una plaza más con Verstappen debido a que el holandés arriesgó demasiado colocando los intermedios. Sólo llovía en un punto y no lo iba a hacer en todo el trazado. Ello beneficiaba a Hamilton, puesto que sus gomas no se enfriaban tanto como las de Vettel, que iba con un compuesto más duro, al pasar por la única zona mojada de la pista.

Parecía que dejaba de llover, pero las gotas alcanzaron algún punto más de Hockenheim, y cuando parecía que Vettel había gestionado la situación de forma perfecta, sin errores y nervios pese al agua caída, llegó el error que lo cambió todo. “Por Dios. Por Dios. Lo siento chicos”, decía con voz entrecortada y lágrimas en los ojos desde el cockpit de su SF71-H. Con el accidente de Vettel el Safety Car salió a pista, y por suerte, Lewis Hamilton, que se disponía a volver a entrar para cambiar neumáticos, ganó la carrera gracias a su velocidad de reacción e instinto. En la radio le dijeron que entrara a boxes y luego que no lo hiciera, y el de Stevenage reaccionó a la perfección, metiéndose por la grava de la entrada del pit lane para volver a la recta de meta y colocarse líder delante del Safety Car.

En la relanzada, a Lewis todavía le quedaba una cosa por hacer, y es que puso la guinda al pastel con una enorme defensa sobre su compañero Valtteri Bottas, que parecía que podía pasarle. Le cerró la puerta al nórdico, que pasó entonces a defender su posición con Raikkonen, que nada pudo hacer para luchar sólo ante las dos ‘flechas de plata’, dos estrellas hoy en Alemania.

Djokovic corona su cuarto título de Wimbledon.

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El serbio levanta en Londres su 13ª copa de Grand Slam.

Novak Djokovic levantó este domingo sobre la hierba de Wimbledon su 13er título de Grand Slam, remarcando su regreso al más alto nivel. El serbio venció al sudafricano Kevin Anderson por 6-2, 6-2, 7-6(3) en dos horas y 17 minutos para conquistar su cuarta copa en el All England Club, un hito de dimensiones históricas en la capital británica.

El tenista de Belgrado se convierte así en el cuarto jugador capaz de la Era Abierta (desde 1968) de levantar en al menos cuatro ocasiones el trofeo individual de Wimbledon, siguiendo los pasos de Bjorn Borg (5), Pete Sampras (7) y Roger Federer (8).

En una jornada de cielos despejados e intenso calor sobre Londres, ideal para el jugador directo y sin contemplaciones, el inicio no pudo ser más prometedor para el jugador serbio. Ante uno de los sacadores más formidables del ATP World Tour y bajo unas condiciones que favorecían esa velocidad de pelota, Djokovic encontró bien pronto la ranura de las dudas.

El balcánico quebró a Anderson en el primer juego del partido, marcando mentalmente la batalla antes de romper a sudar. Al dominar el juego desde el fondo de pista y acorralar a Kevin en puntos de revés a revés, una suerte que domina como pocos, Novak dibujó una primera manga de control en la que arrebató dos turnos de servicio a su rival.

Tras alcanzar la final rondando el 70% de puntos jugados con primer saque, Anderson vio caer la cifra hasta el 45% durante la manga inicial, una oportunidad que Djokovic abrazó con ambas manos para marcar diferencias amplias en el arranque del partido.

El jugador de Johannesburgo, asistido brevemente en su brazo derecho por el fisioterapeuta, buscó la reacción en un partido de ritmo frenético. Pero la velocidad de respuesta de Djokovic fue un arma afilada de principio a fin. Como en la primera manga, Novak quebró en el primer juego y pronto montó una ventaja de dos roturas (4-1), anulando cualquier atisbo de amenaza al otro lado de la red. Si el partido pedía velocidad de decisiones, Novak firmó una clase maestra al resto. El serbio aprovechó sus primeras cuatro oportunidades de rotura para dejar el partido casi sentenciado.

El mensaje sobre el césped fue claro: Anderson había perdido el servicio en 11 ocasiones en sus seis partidos previos en Londres. En algo menos de dos mangas, Djokovic fue capaz de hacerle saltar por los aires hasta cuatro turnos de saque. En una actuación clínica al resto, Novak firmó un 100% de efectividad (4/4) con una pelota de rotura entre las manos.

La autopista hacia la copa parecía un camino visible para Djokovic, admirado con veneración por la grada de la Centre Court. Sin embargo, el serbio se enzarzó en el set más igualado de la final ante Anderson, disputando una batalla de resistencia cuando el sudafricano elevó su nivel de saque. El duelo se equilibró de tal forma que Anderson cuestionó el dominio de Djokovic, forzado a levantar hasta cinco pelotas de set en el tramo final de la manga.

Tras dos dobles faltas cometidas en sendas situaciones de iguales con 4-5, el balcánico se situó sobre cuerda muy fina en Londres. Y la sangre fría llegó en el momento justo. Levantó la primera bola de set en un intercambio de vértigo, dejando una derecha en la línea antes de cerrar el punto con cautela en la red. Después, y con una poderosa derecha cruzada, evitó que Anderson apretase primero el gatillo.

Lejos de cejar en su empeño, Anderson llegó a generar otras tres pelotas de set con 5-6 – incluyendo un 15-40 que cortó el aire en Londres. En un juego de 12 puntos, la supervivencia de Djokovic se hizo patente para salvar cada situación camino del desempate. El balcánico logró mostrar una frialdad total ante el riesgo, haciendo que Anderson se estrellase ante una pared siempre que tuvo la rotura a un punto de distancia (0/7).

Tras sobrevivir a una presión infernal, y demostrando su amplia experiencia en situaciones límite, el serbio dominó por 7-3 el tiebreak para coronarse campeón ante la grada de Londres.

La victoria en Wimbledon sirve como trampolín para un Djokovic en ascenso. El serbio pasará del N° 21 al N° 10 mundial el lunes, firmando su regreso al Top 10 del Ranking ATP por primera vez desde noviembre de 2017.

GP Alemania: Marquez calcula, aprieta y arrasa en Sachsenring.

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Volvió a ganar en Alemania tras apretar durante la segunda mitad de la carrera y distanciar a Rossi (2º) y a Viñales (3º).

Como bien predijeron los pilotos, la segunda mitad de carrera, y en especial el último tercio de la prueba, iba a decidir la batalla. Márquez se puso a liderar a falta de 17 vueltas para el final en la curva 13 y no soltó el comando de la carrera para sumar la 6ª victoria consecutiva en Sachsenring y, lo que es más importante, otros 25 puntos que le acercan a su quinto título. Lidera la tabla con 46 puntos sobre Valentino Rossi tras una prueba que necesita un largo análisis.

La pugna comenzó como últimamente: Jorge Lorenzo se puso a liderar por delante de Danilo Petrucci y del de Cervera. Los dos españoles se quedaron en cabeza hasta que Márquez decidió adelantar e irse a por la victoria. Rossi acechaba y Lorenzo cometió un error a falta de 14 vueltas para el final. El 46 lo adelantó. El balear intentó devolverle la jugada a final de recta, pero se volvió a ir largo. Rossi intentaba entonces recortar con Márquez y marcó la vuelta rápida, algo a lo que Márquez respondió a falta de 10 vueltas. Cambió de ritmo y se acabó la carrera. Esto deja a Rossi segundo y satisfecho.

La tercera plaza tuvo varios dueños, aunque finalmente quedó para Maverick Viñales, que sigue siendo el mejor en las segundas partes de carrera. Lorenzo pudo llevársela, pero su goma blanda delantera dijo basta y tuvo que conformarse con ser 6º. También pudo ser de Petrucci, pero el italiano no pudo aguantar al final y fue cuarto.

Extraordinaria quinta plaza de Álvaro Bautista. Tras tres novenos puestos consecutivos, el piloto del Ángel Nieto Team logra su mejor resultado de la temporada en un momento en el que se está decidiendo la última plaza vacante para la próxima temporada.

La séptima plaza fue para Andrea Dovizioso, por delante de Dani Pedrosa, de Johann Zarco y de Bradley Smith, que cerró el top ten.

Djokovic sobrevive a Nadal y pisa la Final.

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El serbio buscará su cuarta corona en el All England Club.

En una reanudación para la historia, Novak Djokovic encontró la fórmula para abrirse paso hasta su quinta Final de Wimbledon. El serbio, tres veces campeón en el All England Club, desmontó por 6-4, 3-6, 7-6(9), 3-6 y 10-8 en cinco horas y 17 minutos al español Rafael Nadal hasta avanzar a su 22ª final de Grand Slam, la primera de la categoría desde la temporada 2016. La cita del domingo ante el sudafricano Kevin Anderson es una consecuencia al esfuerzo del serbio, una reacción completada en condiciones atípicas sobre el verde inglés.

Aunque el sábado amaneció despejado y con más de 20 grados, el partido se mantuvo con la esencia del viernes: competir en la Centre Court con el techo sellado. La situación era clara en la reanudación: Djokovic manejaba dos mangas a uno a Nadal por un puesto en la Final de Londres.

Sin margen de error al regresar a pista, Nadal fue puesto a prueba sin piedad. El español atravesó un primer turno de servicio de 18 puntos, levantando dos pelotas de rotura antes de respirar. En un ambiente cargado de presión, el balear logró superar la reválida hasta montar un 3-0 sobre el balcánico, que reaccionó de inmediato para colocar el 3-3 en el marcador. Si la igualdad fue notable el viernes, la reanudación marcó un guión muy parecido.

En un partido donde remar a contracorriente fue ley, Nadal volvió a remangarse para desafiar a su rival. El español se plantó sobre la línea, zarandeó al serbio en el fondo y se hizo con los últimos tres juegos del set para igualar la batalla. La manera de alcanzar la manga definitiva fue todo un mensaje: levantó un 0-40, conectó un ace para sellar el set y acudió al banquillo sin dejar de apretar el puño.

Con la Final de un Grand Slam a un set de distancia, la mente fue un golpe de primer orden sobre el césped. Nadal y Djokovic se montaron en un ritmo notable al servicio, conservando sus turnos hasta el 3-3 con la calma de los elegidos. Si Novak dejó volar el revés para abrir la pista, Nadal empleó su saque zurdo hasta despejar cualquier duda.

La cercanía del abismo llevó el partido al límite al ambos lados de la red. El español levantó una pelota de rotura con 3-4 de manera heroica: anuló la amenaza con una dejada, y después cerró el juego con una derecha junto a la valla. Si el duelo pidió supervivencia, el balear respondió con hechuras. Tras el riesgo, la oportunidad: Nadal se situó con 4-4 15-40 sobre el servicio de Djokovic, valiente para levantar ambas opciones permitir siquiera el resto. Desde entonces ya no hubo tregua. Con el agua al cuello surgió una versión total de Nadal, que levantó un agónico 0-30 con la frialdad del hielo: tres servicios no devueltos por Djokovic y un ace colocaron el 5-5 en el marcador.

Como si de un combate de boxeo se tratara, el duelo apiló una montaña de asaltos. Djokovic resistió desde la lona, llegando a levantar tres pelotas de rotura en un juego de 16 puntos hasta situar el 8-7. En un delirio total, Nadal levantó la primera pelota de partido con una dejada que congeló Londres y mandó a Djokovic al césped. Una batalla en la que el balcánico asestó el golpe final, cerrando el duelo con 10-8 en el luminoso.

La cita por la historia esta servida: Djokovic buscará el domingo su 13ª copa individual de Grand Slam en el All England Club, un escenario clave durante su carrera para tomar la cima del ATP World Tour. El serbio, que entrará de lleno en la lucha por acceder a las ATP Finals en caso de coronar Londres, batalla por seguir construyendo su leyenda en el olimpo del deporte.

Nadal tumba a Del Potro en un partido para el recuerdo.

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El español firma su sexta Semifinal de Wimbledon.

La fortaleza de Rafael Nadal se hizo visible ante todos en la Centre Court. El español batalló este miercoles hasta vencer por 7-5, 6-7(7), 4-6, 6-4, 6-4 en cuatro horas y 48 minutos al argentino Juan Martín del Potro y alcanzar su sexta Semifinal de Wimbledon – la 28ª semifinal de Grand Slam de su carrera. En un partido para el recuerdo, el balear firmó un ejemplo de convencimiento antes de citarse el viernes con el serbio Novak Djokovic por una plaza en la Final.

El N° 1 mundial se impuso en un partido de vértigo, con dos jugadores dispuestos a librar una batalla de puro corazón. Los cambios de ritmo de Juan Martín, insistente con el revés cortado y definitivo con la derecha, tuvieron respuesta en el ímpetu de Nadal, con los reflejos afilados desde el primer punto para frenar la propuesta de su adversario.

La primera manga fue un aviso evidente. Español y argentino volaron sobre el césped sin concederse una opción de rotura en los siete primeros juegos, dejando presente la igualdad que coparía el choque. En un arranque de ocasiones contadas, Nadal se fue ajustando a la dureza en el golpe del argentino. El español, que ganó el 80% de los puntos con su primer saque, también sacó los dientes en sus últimos dos turnos al resto: primero avisó con 4-3, 15-40 antes de cumplir su amenaza en la devolución con 5-4 cuando Del Potro trataba de forzar el desempate.

Lejos de encontrar una tregua, el partido mantuvo la intensidad inicial. Del Potro siguió abrasando la pista con pelota marcando un ritmo total al partido. Ninguno de los ocho primeros juegos de la manga alcanzó siquiera una situación de iguales y, ejerciendo presión con un juego totalmente profundo, Juan Martín provocó el pestañeo de Rafa para colocarse con 5-4. Como ocurriera en las tres roturas previas recibidas en el torneo, y demostrando una capacidad de reacción total, Nadal devolvió el break en el siguiente game (5-5). Un golpe moral que el español estuvo a punto de culminar en el desempate. El dos veces campeón dispuso de cuatro pelotas de set, incluyendo una triple opción con 6-3, antes de que Del Potro resistiera contra todo y lanzase una derecha cruzada sobre la línea para igualar el encuentro.

Con una Semifinal de Grand Slam como destino la lucha fue de poder a poder. El tercer parcial fue el más vertiginoso hasta entonces, con el juego más firme de Juan Martín en el partido. El argentino se liberó tras superar una situación límite y atravesó un parcial con las curvas justas. Impidió que Nadal generase una opción de quiebre y, con la única pelota de rotura de todo el set, rompió en blanco a Nadal para tomar la tercera manga y situarse con el control del partido.

Ante una situación adversidad apareció la fe de Nadal, convencido a los pies de la montaña. El español se mantuvo en pista con la seguridad de un cerrojo, adelantó su posición al resto como nunca antes y encontró el titubeo en Del Potro. Dos tropiezos en el quinto juego costaron caros al argentino, que observó desde el suelo cómo Nadal colocaba el 3-2 y se abría una autopista hacia el equilibro en el partido. Así, y con la caída del sol amenazando en Londres, con un enérgico revés cruzado mandó Rafa el encuentro a la manga definitiva.

El momento de la verdad fue no apto para cardíacos. Ambos jugadores fueron más allá del límite y los ejemplos fueron bien claros. Primero, el graderío coreó una volea ganadora en plancha de Del Potro, que terminó tendido sobre el césped exhausto por el esfuerzo. Después, y superando lo anterior, Londres se asombró al ver a Nadal saltando la valla hasta acabar entre los espectadores de la primera fila. Un juego desbordado con el destino del partido en el canto de una moneda.

En un frenesí repleto de tensión y resbalones por doquier, Nadal puso un extra al encuentro. El golpe asestado en el quinto juego, con un revés cruzado colosal para certificar la rotura (3-2), fue un anticipo del desenlace en Londres. El español resistió a la amenaza constante de Juan Martín, levantó dos pelotas de rotura en el sexto juego y hasta tres en el octavo, sudando sangre para firmar el 6-4 y avanzar siete años después a Semifinal de Wimbledon. Una batalla fue culminada pero queda la más grande de todas: dos encuentros por delante para soñar con la copa.

Nadal subraya su grandeza en Wimbledon.

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El español vuelve a Cuartos de Final siete años después.
 Rafael Nadal ha regresado a los Cuartos de Final de Wimbledon siete años después, mostrando una voluntad absoluta por volver a domar el césped del All England Club. El campeón de 2008 y 2010 desbordó este lunes al checo Jiri Vesely por 6-3, 6-3 y 6-4 situándose entre los ocho más fuertes del Grand Slam londinense y remarcando su capacidad de juego en la capital británica.

Tras firmar una primera semana impecable sin ceder un set, el balear saltó a la Centre Court dispuesto a mantener el orden. Un objetivo siempre exigente por lo vertiginoso de la hierba. La magnitud del rival y del escenario compusieron un reto imponente para Vesely, presente por vez primera sobre la pista principal de Wimbledon.

El checo ha pisado la segunda semana de Wimbledon en dos de las últimas tres temporadas, y las razones se hicieron visibles bien pronto en Londres. Con una planta de 1.98m, el poderío de su servicio y la fortaleza de sus golpes hicieron que Nadal lidiara en un partido de reflejos y velocidad de piernas desde el inicio.

El balear aceptó el guión del encuentro y salió al césped con las piernas activadas. La contundencia de Vesely con el cuerpo aún fresco hizo que Nadal afrontara una dificultad extra al inicio del encuentro, poniendo en juego menos de la mitad de los puntos al resto (43%) en la primera manga. No obstante, el español aprovechó su única pelota de rotura para colocar el 3-1 y marcar las diferencias necesarias en el set. Un parcial que dominó con un 93% de puntos ganados con primer saque.

Con el marcador a favor y manteniendo a raya al adversario, Nadal se dispuso a asestar un golpazo al encuentro. El instante llegó con 2-2 en el marcador, un juego que el mallorquín coloreó con virtudes de devolución, conectando un passing shot y un impecable resto directo para inclinar de su lado la manga. El español nunca miró atrás y volvió a coronar otra manga sin encarar una pelota de quiebre, demostrando un ritmo inaccesible sobre el césped.

La concentración del español se mantuvo granítica en la tercera manga, donde terminó de dar forma a la victoria. Ni siquiera entregar el servicio con 2-2 frenó el ímpetu del español, que reaccionó de inmediato para devolver el golpe (3-3) y cerrar psicológicamente el encuentro. Una demostración de fortaleza para lograr el triunfo sobre la hierba de Londres, donde acumula hasta cinco finales a lo largo de su carrera.

Su triunfo fue un ejemplo de adaptación a los requisitos del césped, dominando los tiempos hasta cerrar con éxito 11 de sus 12 acercamientos a la red. Así, y sumando más rodaje sobre la superficie, Nadal firmó su 16ª victoria consecutiva en el circuito para presentarse con una inercia sin par en las rondas decisivas de Wimbledon.

El español disputará los Cuartos de Final de Wimbledon ante Juan Martín del Potro.

GP Gran Bretaña: Vettel, fiesta de líder en casa de Hamilton.

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El teutón superó a Lewis y Raikkonen, que completaron el podio en una carrera absolutamente loca marcada por un accidente entre el finlandés de Ferrari y el inglés de Mercedes al inicio.

Fin de semana redondo para Sebastian Vettel. Triunfo en Silverstone y más líder con 8 puntos de ventaja sobre un Hamilton que vio como Raikkonen le obligaba a decir adiós a la victoria con un toque por detrás en el arranque, en la curva 3. Esta vez, la suerte cambió para el teutón de Ferrari, después de varios episodios esta temporada que no le habían permitido distanciarse en el campeonato del inglés pese a tener un coche más constante en la mayoría de pistas que el Mercedes. Suerte, o quizás habría que hablar de temeridad de su escudero Kimi Raikkonen, que sacó con demasiado riesgo su espada a pasear para atacar al inglés, arruinando completamente la celebración que tenía prevista el de Stevenage ante su afición en una carrera en la que finalmente tuvo que mantener una espectacular batalla con Bottas por el triunfo. El finlandés se diluyó tras la defensa del liderato y dejó a Lewis la segunda plaza y a Raikkonen el último cajón del podio.

Esta vez, el que triunfó en tierra de Lewis fue su gran rival por el título Vettel. Fue algo así como marcarse una fiesta en casa de su máximo rival, con Raikkonen encerrando en el jardín a Lewis a las primeras de cambio. Pero no nos equivoquemos, el inglés se metió en el jardín antes él solo con una horrenda salida, donde se vio superado por los tremendos reflejos que mostró el teutón cuando se apagaron las luces del semáforo de Silverstone. Los 296 metros de distancia que hay entre la parrilla de salida y la primera curva y el hecho de que ésta se haga a fondo hacía pensar que Lewis lo tenía todo para mantener su primera posición, pero falló, y el resto fue consecuencia de su error, dejando además demasiados metros por el interior que llenaron de confianza a Kimi para probar algo imposible y que le costó 10 segundos de penalización.

Vettel se le abrían las puertas del cielo con la primera posición y su contrincante contra las cuerdas en la 18ª posición, y no lo desaprovechó, tirando al máximo desde el inicio y metiéndole 6 segundos a Bottas en 10 vueltas. Todo parecía controlado para el teutón, pero cambió de un instante a otro con la entrada de un Safety Car en la vuelta 33 por un accidente de Ericsson.

El Safey Car le quitó el triunfo en China y Bakú, o mejor dicho, el conservadurismo en la estrategia. Pero en esta ocasión, la reacción de los de Maranello fue muy rápida y Vettel fue el primero de los grandes en entrar a boxes. Bottas decidió quedarse para optar a una opción contraria al teutón, consciente de que si le seguía por la calle de boxes todo podría quedar igual. El coche de seguridad volvía a reagrupar la carrera y Hamilton, que había realizado su primera parada poco antes, ya estaba en tercera posición. ‘Bocadillo’ de Mercedes en la relanzada con un Vettel tranquilo, sabedor de que Bottas llevaba un neumático peor y que incluso podría parar una vez más. Decidió no arriesgar y centrarse en su defensa con un Lewis que encima también llevaba peor compuesto.

La carrera se reanudó sin cambios, pero todavía tenía otra sorpresa que dar para aumentar la emoción de una cita absolutamente loca: Grosjean embistió al Renault de Carlos Sainz y provocó la entrada del segundo Safety Car, generando todavía más incertidumbre. Las vueltas pasaban tras el coche de seguridad y eso hacía que la opción de una segunda parada de Valtteri se esfumara por completo y que Vettel tuviera que pasarlo en pista. Empezó entonces una tremenda batalla en la que el nórdico sacó el escudo para defenderse durante 3 vueltas apasionantes ante los constantes ataques de un ‘Seb’ que no podía permitirse un solo fallo.

Finalmente, tras cocinar a fuego lento su maniobra, le pegó un ‘hachazo’ en la curva 6. Así, el teutón se dirigió hacia su triunfo número 51 con la que igualó a Alain Prost en la tercera posición de la lista de pilotos con más triunfos de la historia, un ránking encabezado por su gran rival Lewis Hamilton, que terminó pasando a Bottas para hacerse con la segunda posición. Valtteri, tras el esfuerzo realizado ante ‘Seb’, se diluyó y ello permitió a que Raikkonen le adelantara a falta de tan sólo 3 giros para hacerse con el tercer escalón del podio.

GP Austria: Mercedes entrega el triunfo a Verstappen y el liderato del Mundial a Vettel.

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El neerlandés se impuso a Raikkonen y Vettel, que completaron el podio en una carrera desastrosa para Mercedes.

Mercedes se las prometía muy felices en el GP de Austria de Fórmula 1, pero en medio de las montañas de Zeltweg, pareció recibir un embrujo. Todo cambió de un momento a otro para que los de la estrella entregaran un triunfo que tenían en la mano a Verstappen en una victoria histórica para Red Bull en su circuito, ante su gente, algo absolutamente inesperado en una pista que nunca se les había dado nada bien a los de la bebida energética. Max ganó su cuarta carrera por delante de Raikkonen y Vettel, que recuperó el liderato del Mundial por el abandono de Hamilton. La carrera se antojaba decidida desde el principio, pero sorprendió desde sus primeros metros con una salida apasionante y, cuando Hamilton parecía dirigirse al triunfo con Bottas en la segunda posición para aumentar su ventaja en el liderato del Mundial, el abandono de su escudero finlandés por un problema hidráulico marcaba el inicio del desastre de los de Brackley, que terminaron con Hamilton retirado a 6 vueltas para el final.

Kimi Raikkonen, quien ya parece más fuera que dentro en Ferrari para 2019, salió lanzado en el Red Bull Ring para revindicarse. Pero lo hizo pasado de revoluciones. El finlandés iba con el ‘cuchillo entre los dientes’ y se colocó entre Hamilton Bottas en paralelo en el arranque. Le robó la posición a su compatriota en la primera curva pero no pudo atacar a Lewis pese a que se acercó mucho. Se pasó de frenada en la primera curva y en la tercera saliéndose del trazado en dos ocasiones. Al volver a pista se colocó de nuevo por delante de Verstappen en la segunda plaza, pero ahí entró en acción Valtteri Bottas. El nórdico de Mercedes había realizado una muy mala salida perdiendo tres posiciones, pero consiguió rehacerse con un doble adelantamiento espectacular en la recta precedente a la curva 3. El de Nastola pasó de una tacada a Verstappen Raikkonen para colocarse segundo y ponerse como escudero del líder del Mundial para que Hamilton aumentara su ventaja en la general sobre un Vettel que también salió muy mal (llegó a ser octavo pero recuperó las dos posiciones).

La carrera pintaba muy favorable para Mercedes, pero todo cambió de un momento a otro por el abandono de Bottas en la vuelta 13. Ahí inició la debacle para los de Brackley. El abandono de Valtteri provocó la entrada del ‘Safety Car Virtual’ y la gran mayoría de pilotos aprovecharon para realizar su primera parada. Todos los favoritos menos Hamilton, que sólo ante el peligro se vio perjudicado por la actitud conservadora y la falta de reacción de su muro, que posteriormente le debía pedir perdón al ver como Lewis perdería el liderato cuando entrara a boxes poco después. La carrera había cambiado por completo. Mercedes pasó de tener un doblete asegurado a entregarlo por completo.

 Hamilton paró en la vuelta 25 y salió entre los dos Ferrari, en la cuarta posición, con Vettel justo por detrás. Verstappen y Ricciardo pasaban a liderar la carrera, pero no pudieron completar el doblete de Red Bull por los problemas que el australiano tuvo de blistering.

Antes, Raikkonen había logrado pasar a Ricciardo y se colocaba como el máximo peligro de Verstappen. Había dos carreras, la del triunfo y la lucha por el Mundial, y bien lo sabía el germano de Ferrari, que olió sangre en Hamilton y fue con todo a por su rival por el título, al que pasó con un gran interior en la vuelta 39, después de haber pasado a un australiano que en la vuelta 54 se vio obligado a abandonar por un fallo de motor que lo dejó fuera, cuando ya había dicho adiós al podio.

Hamilton sufría mucho con las gomas y tuvo que parar por segunda ocasión antes del abandono de Ricciardo. Posteriormente, la carrera se estabilizó, con los Ferrari recortando vuelta a vuelta a un Verstappen que trataba de defenderse como podía. A falta de 8 vueltas, la diferencia de 7 segundos que tenía había reducido a 3, pero el neerlandés logró defender su posición con una espectacular gestión de neumáticos, demostrando que no solo es agresivo y rápido, sino también inteligente.

La enorme película que se vio en el circuito de Spielberg deparaba un final todavía más sorprendente, con Lewis Hamilton abandonando a falta de 6 vueltas para el final, dejando a los dos Mercedes fuera de carrera, algo muy raro de ver en la escudería más fiable de los últimos 4 años y que sirvió para cerrar un Gran Premio absolutamente loco en el que Hamilton tuvo la victoria a tocar y terminó fuera, entregando el liderato del Mundial a Vettel en una auténtica pesadilla.