Zverev se corona en el Masters Cup.

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Con carácter, personalidad y determinación. Alexander Zverev se coronó el Domingo con el título en el Masters Cup, al derrotar al N° 1 del Ranking ATP Novak Djokovic por 6-4 y 6-3 en una hora y 20 minutos, sólo un día después de dejar fuera al cabeza de serie N° 2 Roger Federer también en dos sets.

El O2 los reunía por segunda vez en la misma semana. Y es que el Miércoles se enfrentaron en el segundo partido del Round Robin, con victoria cómoda para el serbio por 6-4 y 6-1. Pero esta vez, fue el alemán el que logró igualar el head to head (2-2), devolviéndole la moneda en la última ronda en Londres.

Zverev, que se confirma con 58 victorias como el jugador que más partidos ha ganado esta temporada (58-19), dejó el récord de Djokovic en 35-3 desde Wimbledon además de impedir que el serbio iguale a Federer con seis coronas en el Masters Cup.

Hubo intensidad desde el inicio del duelo. Zverev saltó a la pista rápida sin especular, sin esperar al error del rival, buscando hacer daño en la otra zona de la red en cada tiro. El segundo punto del encuentro, un intercambio de 29 golpes para el serbio, ya fue el preludio de lo que podría esperarse en los primeros minutos. Una lucha encarnizada en cada rally.

Sin concesiones de los servicios, Djokovic fijó un 79% de puntos ganados con su saque, mientras que el alemán -agresivo como durante toda la semana (promedia 22 golpes ganadores y el domingo hizo 20)- mejoró el porcentaje de su rival con un 83% hasta el 4-4.

Fue entonces cuando Zverev dio un paso adelante. Con 13 winners en el primer set supo contrarrestar la precisión de Djokovic desde el fondo para encontrar las líneas y así llegó el primer break del choque en su primera oportunidad. De esta manera, el germano terminó con una racha de 40 juegos consecutivos ganados con el servicio de su rival.

Con su saque, el alemán conectó 3 aces consecutivos (7 en total en el set) para anotarse la primera manga 6-4. Fue el primer set que concedió Djokovic en todo el torneo, que perseguía en ser el primer hombre en levantar el título en el Masters Cup sin ceder un parcial. El último en conseguirlo había sido precisamente el entrenador de Zverev, Ivan Lendl en 1986.

Zverev logró mantener la inercia del final del set anterior, y casi sin tiempo a que Djokovic encajara el golpe, se colocó 30-40. Obligó al serbio a trabajar por mantenerse con vida en el partido, pero el alemán aún fue capaz de trabajarse una nueva opción de break más que resolvió con una derecha paralela ganadora para convertir un nuevo break (1-0).

El cinco veces campeón en el Masters Cup parecía noqueado por primera vez en todo el torneo por un rival que estaba desplegando un juego descarado y suelto. Pero en apenas dos minutos, Djokovic respondió con su primer break, en la primera oportunidad que dispuso tras colocarse 15-40. Pero en el caos de los servicios, cuando los restos dominaron el duelo, Zverev volvió a quebrar para adelantarse (2-1).

Esta vez sí consolidó la ventaja (3-1), con un nivel de efectividad al servicio asombroso. A cada juego con su saque demostraba que el break anterior sólo había sido un espejismo (4-2). Djokovic renunció a decir la última palabra y contrarrestó una larga lista de 23 errores no forzados con actitud para seguir en el partido, sobre todo cuando entraba su primer servicio con un 79% de éxito (4-3).

Pero Zverev aún tuvo tiempo para fabricar dos opciones de break más, esta vez en forma de puntos de partido que sirvieron al alemán para caer rendido sobre la pista dura londinense. Después de que el serbio salvara el primero, un espectacular passing de revés le dio la victoria en el título más importante de su carrera.

Real Madrid 104-71 Gipuzkoa: Paliza con ‘show’ y récord de Garuba.

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El pívot madrileño de 16 años aprovechó los 14 minutos que estuvo en la cancha para lograr siete puntos, seis rebotes y tres tapones.

El Real Madrid consiguió una cómoda victoria, 104-71, ante un débil Guipuzkoa, en la que Pablo Laso pudo dar descanso a los titulares y dar protagonismo a los meritorios, que cumplieron con nota. Sobre todo, Usman Garuba, que a sus 16 años disputó 14 minutos y se marchó con 7 puntos (3/3 de dos, 1/1 en libres), 6 rebotes y 3 tapones, récord de gorros en un partido de ACB para un menor de edad.

Dos contundentes parciales de 11-0, mediado el primer cuarto, y de 9-0 en el inicio del segundo, finiquitaron el partido entre el Real Madrid y el GBC. El equipo donostiarra comenzó centrado, intentando asentar su juego y castigando al Madrid hasta que igualó el marcador a 11 (m.5.30). Vyacheslav Bobrov era el jugador más acertado, con 8 puntos. Pero en ese momento se apagaron los focos para los vascos y se encendieron para un Madrid que sin Rudy Fernández, Anthony Randolph y Sergio Llull, a los que Pablo Laso dio descanso en vista de la acumulación de partidos, comenzó a funcionar.

La defensa de los de Sergio Valdeolmillos cometió el peor error que se puede cometer contra el Real Madrid, dejarles correr. Y ahí nació el parcial de 11-0, del 11-11 al 22-11 en menos de dos minutos. A partir de este momento, Laso comenzó con otro partido. Sentó a Facundo Campazzo, excelente en la visión de juego, y dio las riendas del equipo a Klemen Prepelic, que además de ejercer de base consiguió un 3 de 4 en triples para reconciliarse consigo mismo y con la afición.

El segundo parcial de 9-0 fue en el inicio del segundo acto y del 28-18 con el que comenzó se pasó a un 37-18, en poco más de dos minutos. Las personales le gastaron una mala jugada a Prepelic y Laso traspasó la dirección del equipo al joven canterano Melwin Pantzar. Ninguno de los teóricos titulares del Real Madrid estaba en pista, pero el GBC tampoco lo hizo necesario y el 56-31 con el que se llegó al descanso lo corroboró.

Con jornada doble en Euroliga, el martes en Madrid el Gran Canaria y el jueves en Atenas el Olympiacos, Laso decidió reducir esfuerzos a su equipo y repartir minutos entre los menos castigados. Porque el domingo toca visitar al Barcelona en el Palau en Liga. El Madrid bajó el pistón en la reanudación, también el cuadro de San Sebastián, 64-43 (m.25) y el partido languideció.

La entrada de Usman Garuba (16 años) por Walter Tavares (m.26, 69-43) fue la certificación de que el partido estaba más que decidido. Con 79-47 se inició el último cuarto en el que la atención se centró en Garuba, que se mostró más que serio y correcto en defensa y que recibió una gran ovación cuando consiguió su primera canasta, un mate tras asistencia de Prepelic.

No les regalo ningún minuto, se lo ganan en los entrenamientos. Gustavo Ayón ha tenido un golpe en el tobillo y Usman Garuba nos ha dado una buena rotación en los jugadores interiores. Tenemos la suerte de tener gente preparada atrás”, explicó Pablo Laso sobre la presencia del pívot madrileño, que ya había debutado el pasado 28 de octubre. Al final, 104-71 en el marcador y 145-54 en la valoración de los dos equipos. Demasiada diferencia.

Djokovic mete miedo antes de la Final en Londres.

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El serbio espera a Alexander Zverev en la lucha por el título de Masters Cup.

En un abrir y cerrar de ojos. Con suma facilidad. Como si apenas le costara esfuerzo seguir acumulando una victoria tras otra, Novak Djokovic continúa devorando rivales para afianzar su condición de número uno del mundo y principal favorito para levantar su sexta corona en el Masters Cup. El serbio derrotó al Kevin Anderson el sábado en Semifinal por 6-2, 6-2.

Djokovic sigue dando forma a una segunda mitad de la temporada brillante. Y es que desde que inició su camino hacia el título en Wimbledon, desde lejos del Top 20, ha logrado acumular un récord de partidos de 35-2. O lo que es lo mismo, el de Belgrado ha ganado el 94,5% de lo que ha jugado, cediendo únicamente en los Octavos de Final de la Rogers Cup en Montreal ante Stefanos Tsitsipas y en la Final del Masters de Paris frente a Karen Khachanov.

La experiencia del balcánico en Masters Cup frente al sudafricano, que jugaba por primera vez esta competición a sus 32 años, además de un head to head contundente (7-1) fueron argumentos de peso para decantar la balanza de su lado. No obstante, Djokovic amplió su cara a cara ante Anderson a un 8-1 y no pierde frente a este rival desde 2008, cuando lo hizo en el ATP World Tour Masters 1000 de Miami en su primer duelo frente a frente.

Djokovic tardó 39 minutos en adelantarse en el marcador. Lo hizo tras un impecable primer set en el que quebró el saque de Anderson en el juego inaugural (1-0) y en el séptimo (5-2). Los dos breaks convertidos en cinco oportunidades estuvieron acompañados por un 77% de puntos ganados con el primer servicio. Al sudafricano lo condenaron los 17 errores que cerró en el parcial.

El guion se mantuvo en el segundo set. Como si de un espejo se tratase, Djokovic volvió a romper en el juego inicial. Y también lo hizo en el quinto (4-1). Con un total de 4 breaks en 9 oportunidades demostró sus habilidades al resto en otra gran victoria aderezada con 14 winners en una hora y 15 minutos.

Ahora Djokovic, campeón del Masters Cup en 2008, 2012, 2013, 2014 y 2015, se enfrentará en la última ronda ante Alexander Zverev. El alemán de 21 años, el jugador más joven en pelear por el título desde que lo hizo Juan Martín del Potro con su misma edad en 2009, sorprendió a Roger Federer en Semifinal el sábado por 7-5 y 7-6 (5). Será el cuarto duelo cara a cara, en una rivalidad que domina el serbio por 2-1.

Zverev alcanza su primera Final en Londres.

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El alemán se impone al seis veces campeón Federer.

La última vez que un alemán había alcanzado la Final del Masters Cup, Alexander Zverev no había nacido. Sabía que el reto era harto complicado, pero el benjamín demostró por qué es el líder de su generación. El alemán de 21 años se impuso a su ídolo Roger Federer por 7-5 y 7-6 (5) en hora y 35 minutos y alcanzó así su primera Final del Masters Cup. El partido más importante de su carrera.

Sascha se convierte así en el primer alemán en alcanza el partido decisivo desde Boris Becker en 1996 en Hanover (p. ante Sampras). Hay que remontarse un año antes para ver a un alemán ganar el evento, precisamente Becker (en Frankfurt). El alemán, además, iguala el head to head con Federer, que queda en empate: 3-3.

Zverev es además el finalista más joven del Masters Cup desde Juan Martín del Potro en 2009 (p. ante Davydenko).

“Ante Roger tienes que ser agresivo”, reconoció Zverev. “Tienes que quitarle tiempo, porque de otra manera no va a perder el partido, especialmente uno importante en un torneo grande, si ya ha encontrado su ritmo. Eso fue lo que traté de hacer. Funcionó bien”, declaró el alemán, preparado antes de medir en la Final al N° 1 mundial y cinco veces campeón Novak Djokovic.

”Novak es el mejor jugador del mundo actualmente. Es muy complicado de batir. Apenas ha cedido un encuentro en los últimos seis meses. Está jugando un tenis increíble. Tienes que mostrar tu mejor nivel para tener alguna opción”.

El primer set fue frenético. Con tremendo respeto, ambos jugadores se centraron en su propio servicio durante los primeros compases, fortaleciéndose desde el ataque. Todo parecía indicar que el parcial se decidiría en la muerte súbita, pero Zverev tenía otra idea en mente. El alemán se hizo con la primera bola de break de todo el encuentro y no perdonó.

Una estadística resultó esclarecedora: Sascha se impuso en los intercambios cortos, los más prominentes del set. En los intercambios de menos de 5 golpes, Zverev fue superior a Federer (23-14), mientras que el suizo se hizo con uno más en los intercambios de 5-9 golpes (10-9) y los más largos, superiores a 9 (3-1).

La primera ocasión de break a favor de Federer llegó en el tercer juego de la segunda manga. Y aunque Zverev neutralizó dos de ellas, no pudo frenar el quiebre del suizo a la tercera. La reacción del alemán no se hizo esperar. Sabía que sus opciones pasaban por mantenerse siempre cerca en el marcador y firmó un inmediato contrabreak que dejó las tablas en el set.

El parcial prosiguió con ambos jugadores resistiendo los embistes del contrario, con Federer viéndose obligado a servir por dos veces para mantenerse en el partido. En la primera, no le tembló el pulso. En la segunda, tampoco. Llegaba el momento de la verdad. Un tie-break que era el todo para Zverev o la opción de seguir soñando para Federer.

En el momento más decisivo, Zverev fue superior. La victoria era suya. También el pase a la Final. La cita más importante de su fulgurante y joven carrera.

“Me enorgullece seguir siendo tan competitivo con 37 años y me siento feliz por jugar al tenis”, dijo Federer. “Desde ese punto de vista, estoy triste por haber perdido este partido. Pero, si pienso en ello, estoy muy contento con mi temporada. Ha sido un año histórico para mí de alguna forma. Volví al N° 1. Eso fue un gran momento en mi vida y en mi carrera. Nunca pensé que volvería a estar ahí”.

“Creo que no he dirigido bien los tiros en gran parte del partido”, admitió Federer. “Lo logré hacia el final, y eso me hizo ser más competitivo y cerrar algo el encuentro. Podría haber restado mejor los primeros saques de Sascha. Sufrí con su primer servicio al inicio. Logré después un mejor ritmo. Tener la rotura y perderla de inmediato fue negativo. Me recordó a la situación vivida ante Nishikori”.

“A veces las diferencias son pequeñas y las oportunidades escasas. Un punto aquí y allá no cayeron de mi parte. Quizá hoy no tuviera energía para marcar la diferencia. Casi siempre he estado por detrás en el marcador. Al final, eso te pasa factura”.

Real Madrid 79-74 Khimki: Reacción a tiempo.

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El Real Madrid no jugó su mejor partido del año ante el correoso Khimki ruso pero supo reaccionar a tiempo para imponerse y seguir invicto en Euroliga tras las siete jornadas disputadas. Carroll, con 15 puntos, volvió a liderar la anotación de los de Pablo Laso, secundado por 13 Causeur y 10 de Campazzo. El equipo blanco comanda el torneo junto al CSKA de Moscú.

La buena defensa en el último cuarto, la clase de Rudy Fernández y sobre todo el remate anotador de Jaycee Carroll, con 15 puntos en ese periodo, fueron fundamentales para conseguir la victoria por 79-74 ante un Khimki que echó de menos a Alexey Shved pero que acabó luchando y dejando una buena impresión.

Fabien Causeur 6 – Khimki 0. Ese fue el resultado del primer minuto y medio de partido, merced a las penetraciones del alero francés y al poco ajuste de la defensa rusa.

Ausente Alexey Shved el equipo ruso pareció no tener rumbo en la pista, solo los arreones de clase y fuerza de Dee Bost y Anthony Gill, los únicos anotadores del Khimki en el primer cuarto, se salvaron del equipo ruso que, además, se sintió intimidado por la presencia de Walter Tavares.

El Madrid desactivó el juego exterior del rival con su defensa pegajosa y sin Shved y sin tiro de tres el Khimki se quedó en poca cosa. El 19-12 al final de los primeros diez minutos de juego se antojó un poco corto para los méritos de unos y otros.

Con la entrada de las rotaciones en el Real Madrid, la defensa todavía mejoró un poco y en ataque siguieron fluyendo los puntos, alcanzándose la máxima ventaja en el minuto 14, 34-21.

Incluso pareció que el equipo comenzó a gustarse en ataque, buscando el pase preciosista por encima de la efectividad. La consecuencia de esa circunstancia fue un parcial en contra de 0-8, ante el relax del Real Madrid y el crecimiento de jugadores como Malcom Thomas o Andrey Zubkov que ante la ausencia de Tavares se quitaron un peso de encima.

El Khimki recortó hasta los cinco puntos la diferencia, 34-29 (min.17.20), momento que Pablo Laso aprovechó para llamar a capítulo a sus jugadores. Al descanso, 41-35 tras una rectificación en las estadísticas por un error en la anotación que atribuyó a Jaycee Carrol una canasta que fue anulada.

Con la vuelta de Tavares a pista, tras el descanso, volvió el pánico bajo los aros para el equipo ruso, pero esta vez Jordan Mickey se mostró certero desde la línea de 6,75 metros y con dos triples mantuvo a su equipo en el marcador, ante un Madrid que salió centrado y con Anthony Randolph enchufado, 51-43 (m.24).

El Khimki ya sabía a lo que jugaba y el Madrid comenzó a enredarse con la movilidad de los jugadores rivales y con dos malos rechaces bajo su aro que fueron cuarto puntos fáciles para el rival, 51-47. Mickey anotó un tercer triple, 53-50, rentabilizando la escasa influencia del gigante caboverdiano a esa distancia de la canasta.

Lo que sin Shved pareció un partido de trámite se fue complicando hasta que un triple de Tony Crocker y dos puntos de Malcom Thomas dieron a Khimki su primera y efímera ventaja en el partido, 54-55 (m.29.30). Porque Gaby Deck anotó en acrobático ‘alley-hoop’ la canasta que permitió al Madrid cerrar el tercer cuarto con una pírrica ventaja, 56-55.

En cualquier caso las alarmas madridistas ya habían saltado y Laso puso un quinteto con potencia defensiva y al mismo tiempo con potencial atacante. Rudy Fernández fue vital con un triple marca de la casa que insufló aire al equipo, 60-57, y ganas a las gradas. Pero los rusos ya se habían envalentonado y otro triple de Crocker devolvió la igualdad al marcador, 60-60 (m.32.30).

El Madrid volvió a apretar los dientes en defensa y el Khimki lo acuso, 64-60 (m.34.30). Comenzó a mandar oleadas en ataque con Jaycee Carroll al frente, con efectivas bombitas. Y un triple de categoría sobre la defensa de Stefan Markovic que significó el 72-64 a poco más tres minutos para el final.

El Madrid volvió a morder en la yugular al rival, pero esta vez no sólo a su presa para anotarse la séptima victoria. Carroll anotó todos sus puntos en este último cuarto, 15 de los 23 del Madrid.

Celta 2-4 Real Madrid: Benzema se agarra a La Liga.

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El francés tira del conjunto merengue para vencer en Balaídos.

El Real Madrid se agarra a Karim Benzema y éste se agarra a La Liga. Cuando más obstáculos se encontró delante el conjunto blanco, emergió el siempre criticado, para bien o para mal, delantero francés, para allanar la senda del Real Madrid en la siempre difícil plaza de Balaídos y estrechar el cerco al liderato, del que le separan ahora cuatro puntos.

Así, fue mejor el Real Madrid durante la primera parte y pronto se pudo predecir. Transcurridos menos de tres minutos, ya había tenido dos oportunidades Karim Benzema. Señal de que algo tenía guardado en su lámpara un mago francés que no siempre está cuando lo pide su equipo.

Pero sí estuvo, en cambio, en Balaídos. Con el Celta aún lamentando un remate a la madera a la salida de un córner, el francés bajó de forma magistral un servicio en largo de Modric para batir por bajo a Sergio Álvarez mediada la primera parte. Una genialidad que repitió el ‘9’ poco después. Aislado de un partido vuelto por momentos duro, el francés se inventó una internada por el flanco derecho del área para servirle el balón atrás a Toni Kroos.

Con todo a favor y la sensación de estar ante el segundo tanto blanco, el alemán falló, tal vez castigado por el exceso de confianza. Mantuvo esto con vida a un Celta que ni mucho menos lo aprovechó. Ni verse ante un rival obligado a hacer dos cambios en la primera mitad incitó a ir al ataque a un Celta al que siguió castigando la varita de Benzema. Tras el descanso y después de toparse con el larguero, una genialidad dentro del área del francés, que se aprovechó de un error de Roncaglia en la salida de balón, acabó con un disparo al palo.

El infortunio se topó entonces con los gallegos, ya que el rechace pegó en la cara de Cabral, significando el segundo de los blancos. Un tanto que amansó toda posible reacción celtiña, simple utopía con el tanto de Hugo Mallo. Aunque inquietó y estuvo cerca del tanto del empate, que pudo llegar de los pies de Aspas, un inocente penalti de Juncá, convertido por Sergio Ramos, y un golazo de Ceballos desde la frontal escribieron el punto final del choque. El mismo que vuelve a meter de lleno al Real Madrid en la lucha por el título de Liga.

GP Brasil: Hamilton gana con suerte y Mercedes revalida el título de Constructores.

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Ocon tocó a Verstappen en una maniobra inexplicable cuando el holandés se dirigía al triunfo y ello dio la victoria a Lewis.

En México, con muchos problemas de blistering, Lewis Hamilton se volvió a coronar con su quinto título Mundial de F1. Y dos semanas después, en el GP de Brasil de F1, en territorio de su ídolo Senna, el británico se vio beneficiado de la suerte del campeón al ver como un trompo de Verstappen le entregaba el triunfo. Cruel desenlace para el holandés, que tras protagonizar una espectacular remontada desde la quinta posición, veía como Ocon le quitaba una enorme victoria con una maniobra inexplicable. 72ª victoria para Lewis, décima esta temporada para el británico, la mejor forma para que Mercedes celebrara también en Interlagos su quinto Mundial de Constructores, todos ellos consecutivos (de 2014 a 2018). Los reyes de la era híbrida de la F1 terminaron así de destrozar el ánimo de Ferrari, que con otros dos tremendos errores de Vettel, solo piensa en empezar a olvidar esta campaña.

La carrera empezaba con mucha emoción, con una salida tensa en la que Hamilton parecía dirigirse a un nuevo triunfo con facilidad. Gran arrancada del británico, que veía por el retrovisor como su compañero Valtteri superaba a Vettel en la primera curva después de un bloqueo inoportuno de ruedas de ‘Seb’. Enésimo fallo del germano, pero no sería el último. Lo peor estaba por venir para él. Se vio superado por un increíble adelantamiento de Max Verstappen en la vuelta 4, también en la curva 1, lanzándose desde muy lejos a los pianos para pasar al teutón. Posteriormente, ‘Seb’. fuera de sí, se fue largo en una curva y permitió que su compañero Raikkonen le superara.

La lucha entre la victoria quedaba en manos de Verstappen Hamilton. El holandés estaba absolutamente encendido tras pasar a Bottas en el mismo punto en el que lo hizo con ‘Seb’ e iba a ritmo de récord a por el triunfo. Mientras, el de Mercedes sufría más blistering (ampollas) que sus rivales de Milton Keynes, como ya pasó en MéxicoLewis estaba nervioso, pedía datos constantemente por radio en busca de soluciones y trataba de sorprender parando antes. Max alargaba su stint en busca de un ‘overcut’ que finalmente no llegaría y un pit stop lento de Max le devolvía la primera posición al inglés. Pero Max tenía un neumático más blando y más nuevo y empezó entonces su ataque final.

El holandés salió a 2.8” de Hamilton a pista y en tan solo tres vueltas, Lewis ya podía escuchar su respiración. A Max le pedían calma desde el muro, pero a una bestia competitiva como es el neerlandés es imposible pararla cuando está en el asfalto. Y segundos después, le metía un auténtico hachazo al pentacampeón del mundo en plena recta de Interlagos.

Con ampollas en los neumáticos y gomas más viejas, Hamilton se quejaba de algún ruido raro en el motor de su Mercedes. Parecía que no podría celebrar su reciente coronación con una nueva victoria. Pero el destino quiso que Max no pudiera terminar de brillar en la tierra de Ayrton Senna, la leyenda con el que tanto le comparan. El joven de 21 años ya se ganaba dicho elogio en Brasil con una maravillosa remontada en 2016 bajo la lluvia, como le gustaba al mítico piloto carioca. Y esta vez, se disponía a ganar ante su afición cuando Ocon se cruzó en su camino y le arruinó la carrera.

El francés quiso desdoblarse en plena recta y, precisamente en las eses de Senna, tocó por dentro a Verstappen, entregándole la victoria a un Hamilton que unos metros atrás miraba atónito lo sucedido como espectador de lujo. De nuevo, volvía a ser primero. Estaba en el momento adecuado y en el sitio adecuado. Llámenlo suerte del campeón o como quieran, pero otra vez, Lewis venció. Y es que con el de Stevenatge, bien se podría readaptar la frase célebre de Lineker en el Mundial de 1990. “El fútbol es un deporte de once contra once y siempre gana Alemania”, y en la F1, pase lo que pase, siempre lo hace Hamilton.

Real Madrid 105-107 Andorra: Descubierto el punto débil.

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El Andorra da la sorpresa de la jornada en ACB tras imponerse a domicilio al Real Madrid y acabar con su condición de invicto. Ante un planteamiento muy serio del cuadro andorrano de nada sirvieron los 32 puntos de Carroll y los 17 de Llull. El equipo visitante dio una exhibición de juego coral con siete jugadores en doble dígito.

Aunque estuvo falto de frescura y acierto durante muchas fases del choque, el Madrid lo intentó todo hasta el último instante, guiado por un soberbio Jaycee Carroll (32 puntos) y tuvo la última posesión para ganar, aunque el lejano triple de Sergio Llull no entró y se consumó la sorpresa en el Palacio.

El arranque eléctrico de Andrew Albicy, con cuatro triples sin fallo en los primeros cinco minutos y cinco asistencias en el primer cuarto, pilló desprevenido a un Real Madrid que, aunque intentaba responder mediante Fabian Causeur y Sergio Llull, no andaba fino y se mostraba incapaz de contrarrestar la efectividad visitante.

A ello se añadió que Shayne Whittington tomó el relevo del base francés y, con otros dos aciertos desde el perímetro, permitió consolidar las ventajas de un Andorra al que sus altos porcentajes desde la línea de 6,75 (siete triples de once intentos) le llevaron a completar un gran primer acto ante el líder de la Liga (26-33).

En la reanudación, los andorranos siguieron moviendo muy bien la pelota, defendiendo en bloque y jugando sin complejos ante un oponente incapaz de recortar las diferencias ante la desesperación de su técnico, Pablo Laso, obligado a parar el partido en el ecuador al ver que su equipo seguía sin carburar (35-43, min 15).

A falta de frescura, el Madrid recurrió a la inspiración de Carroll, que fue calentando su muñeca con el paso de los minutos. A base de triples, el estadounidense fue capaz de cambiar el guión del choque y sus quince puntos en menos de ocho minutos del segundo periodo dejaron el partido en un puño al descanso (58-59).

A la vuelta de vestuarios, el intercambio de golpes mantuvo la incertidumbre. Los del Principado seguían jugando con desparpajo y sin complejos, con buenos minutos del italiano Michele Vitali y el estadounidense John Shurna quien, con un nuevo triple, volvió a despegar a los suyos (67-75, min 24).

El Madrid lo intentaba pero no le salía nada. A los últimos diez minutos se llegó con un 84-92 favorable a los de Ibon Navarro, que empezaban a creer en el milagro y veían cerca poder ser el primer equipo en ganar esta temporada al vigente campeón de Liga y Euroliga.

En medio de la batalla final, solo las canastas de Carroll acercaban puntualmente al Real Madrid a su objetivo. Ello coincidió con un apagón en ataque del Andorra, que estuvo cinco minutos sin anotar y perdió por faltas a tres jugadores claves en el peor momento (97-99, min 38).

Felipe Reyes logró empatar a medio minuto del final y respondió en la siguiente jugada Dylan Ennis con una penetración a 3.5 segundos. Llull buscó el triunfo con un triple lejano, pero el balón no entró y se consumó la sorpresa. La Liga se queda sin equipos invictos.

Khachanov tumba a Djokovic y alza su primer Masters 1000.

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El ruso, de 22 años, es campeón ATP Masters 1000 nueve años después de que otro compatriota lo consiguiera.

Karen Khachanov levantó el Domingo su primer título ATP World Tour Masters 1000 al imponerse en la Final del Masters Paris 2018. El ruso superó por 7-5 y 6-4 en una hora y 37 minutos al serbio Novak Djokovic, interrumpiendo una racha de 22 victorias consecutivas del inminente N° 1 Mundial. Fue la confirmación de una figura de futuro con mucho hambre en el ATP World Tour, que logró la copa más importante de su trayectoria profesional ante la atenta mirada de Bercy.

“Significa mucho para mí”, reconoció Khachanov tras el partido. “No podría estar más feliz de acabar así la temporada”.

En una semana imperial, Khachanov firmó un registro histórico al inclinar hasta a cuatro figuras Top 10, venciendo al N° 9 John Isner, al N° 8 Dominic Thiem, al N° 5 Alexander Zverev y al N° 2 Novak Djokovic para hacerse con el trofeo. La victoria permitirá a Khachanov pasar el Lunes del N° 18 al N° 11 del Ranking ATP Mundial firmando la mejor posición de su carrera deportiva.

El moscovita levanta su cuarto título ATP World Tour y el tercero de la temporada 2018, después de imponerse previamente en el Open 13 de Marsella (d. Pouille) y la Kremlin Cup de Moscú (d. Mannarino). Un esfuerzo que le ha permitido cerrar la temporada con un notable balance de 18-3 en pista cubierta. Karen presenta un balance de 4-0 en finales ATP World Tour.

Si Khachanov disputó su primera Final de la categoría no se notó en absoluto. El carácter del ruso fue un constante en el encuentro, convencido de poder mirar a los ojos al inminente N° 1 Mundial en su primera Final ATP World Tour Masters 1000. Con un juego coronado por la potencia pero lleno de coordinación y habilidad, Karen probó estar preparado para una batalla de virtuosos.

El primer ejemplo llegó bien pronto. En su segundo juego al resto, Djokovic arañó desde la línea de fondo hasta colocar un 0-40 sobre el servicio de Khachanov. Con el cuerpo todavía templado y ante situación que haría temblar a medio circuito, el ruso logró equilibrar un juego que después terminaría perdiendo. Fue un detalle fugaz, pero suficiente para comprobar la sangre fría con que salió al partido.

Un juego después, usando golpes cortados y una variedad primorosa en un jugador de 1,98m, Khachanov recuperó de inmediato la herida abierta por Djokovic para colocar el 2-2 en el marcador. El partido estaba recién nacido, pero la batalla estaba bien madura en la mente del jugador ruso. Si Novak exigía incomodidad en cada tiro, Karen apareció dispuesto a cumplir ese guión.

Con una contundencia rara vez vista ante el balcánico, Khachanov encontró vía libre para hacer retroceder al actual N° 1 Mundial. Si Djokovic llegó a la Final restando unos pasos por delante de la línea, la potencia del ruso le hizo retroceder dos metros hasta rozar el muro de fondo. Una demostración de fortaleza total ante la grada de Bercy, atónita al ver dominado a un jugador con 22 victorias seguidas en su bolsa.

Lejos de desaparecer en el momento clave, la agilidad de Khachanov se mantuvo cuando el duelo entró en ebullición. Con una colección de tiros forzados y escorzos imposibles, Khachanov logró arrebatar el servicio a Djokovic y colocarse con 6-5. Un revés paralelo con el cuerpo al límite dobló la mano de Novak, puesto ante el paredón ante el servicio del ruso. Con bombazos de impresión, y levantando un crítico 0-30 con aroma a tiebreak, Karen selló por 7-5 una manga inolvidable.

La actitud de Khachanov quedó resumida con 18 tiros ganadores en una sola manga, una barbaridad ante un defensor del calibre de Djokovic. Firmando superioridad (9 a 7) incluso en puntos que sobrepasaron los nueve golpes, una especialidad total de Novak, y midiendo con cautela cada aproximación a la cinta, Khachanov presentó una candidatura más que firme a la copa.

“Ante Novak no puedes subir simplemente a la red porque conecta passing shots increíbles”, indicó Karen. “Tienes que preparar muy bien el punto antes de subir. Debes tener claros los tiros correctos cuando te acercas a la cinta”.

“La mejor manera es si estoy golpeando de izquierda a derecha y subo con una bola más corta. A veces no es posible pero en ocasiones lo hice realmente bien. En general, mi juego es agresivo y debo intentar entrar más en pista y subir como lo hice hoy”.

La segunda manga dio poca opción a la reacción de Djokovic, enfrentado a un rival con el plan bien trazado. De golpazo en golpazo, Khachanov rasgó por completo la defensa del serbio, al que mantuvo a raya con apenas una rotura de servicio. Ante la presión surgió la mejor versión del ruso, capaz de completar la manga más importante de su carrera sin encarar una sola opción de rotura. Palabras mayores ante el restador histórico que tuvo al otro lado de la red. Con los brazos al cielo de Bercy y una sonrisa en el rostro, Karen culminó una jornada inolvidable en su ascendente carrera.

“Quiero hablar de lo bien que jugó durante toda la semana”, dijo Djokovic. “Merece totalmente ganar este partido. Le doy todo el mérito. Es un jugador joven con proyección. Incluso un jugador ya establecido, de élite. Ha mostrado una calidad formidable y veremos mucho de él en el futuro”.

“Me satisface volver a ser número 1, oficialmente desde mañana. ¿Qué más podría pedir? He ganado más de 20 partidos seguidos y he tenido unos últimos cinco meses increíbles”.

Karen Khachanov es el primer campeón ruso de torneos ATP World Tour Masters 1000 desde que Nikolay Davydenko coronara el Masters Shanghai en la temporada 2009.

El moscovita, sumará 1.000 puntos para su Ranking ATP y se embolsa un premio en metálico de 973.480€.

Por su parte, Djokovic añadirá 600 puntos para el Ranking ATP y se embolsará un premio en metálico de 477.315€.

Real Madrid 2-0 Valladolid: Courtois y Vinicius ponen la luz en la oscuridad.

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El belga sacó una mano magistral con 0-0 y fue ayudado por el larguero hasta en dos ocasiones. El brasileño provocó la jugada del primer gol.

Tras la victoria conseguida en Melilla en la ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, el Real Madrid de Santiago Solari se presentaba ante su afición para tratar de enmendar la mala situación deportiva por la que pasa el equipo. El triunfo en la ciudad africana de poco servía de cara a tener que pelear por un camino liguero que transcurría tropiezo tras tropiezo y con la cabeza cada vez más lejos. La prueba de fuego era recibir a un Valladolid en tremenda racha en el campeonato regular desde que un ex madridista y leyenda del club, Ronaldo, se hiciera cargo del conjunto pucelano. De hecho, los de Sergio González, aventajaba en dos puntos y se situaba tres puestos por encima de los merengues antes del comienzo del encuentro. Si bien las cosas pintaban feas con hasta dos remates al travesaño de los vallisoletanos, Courtois prorrogó el 0-0 hasta la salida al campo de Vinicius, que provocó el tanto en propia de Kiko Olivas. Calero hizo un penalti claro a Benzema y Sergio Ramos lo marcó a lo Panenka para dejar los tres puntos en Madrid después de cinco partidos ligueros sin ver la victoria.

La situación no podía ser más desesperada para el Real Madrid. Es por ello por lo que comenzó como un tren con dos ocasiones peligrosas ante la meta de Masip. En la primera, en el minuto 4, fue con un remate cruzado de Karim Benzema que se marchó lamiendo la cepa del poste. La segunda, en el minuto 12, un golpeo con la testa de Gareth Bale a centro de Reguilón que detuvo el cancerbero del Valladolid. Gran partido del lateral zurdo, con muchas incorporaciones en ataque y con numerosos centros, la mayoría de ellos generando un remate a la portería rival. Entonces, con el paso de los minutos, comenzó el encuentro a equilibrarse y a perder la intensidad del principio con los de Sergio González situándose mejor en defensa para poder armar mejor la ofensiva. Alcanzó el minuto 32 cuando tuvo las dos primeras ocasiones claras. En primera instancia con una vaselina de Antoñito aprovechando un balón al hueco, pero mandó el esférico por encima de la portería. En la siguiente jugada, un remate de Toni Villa que se marchó cerca de la madera. Sería Gareth Bale quien gozara de la última oportunidad antes del final del primer tiempo con otro remate con la testa a otro centro de Reguilón, pero sin encontrar la portería.

Tras el paso por los vestuarios y después de ser despedidos por pitidos de la grada, el Real Madrid volvió a salir enchufado sobre el terreno de juego y encerrando al Valladolid, pero sin generar demasiado peligro. Hubo que esperar a que transcurrieran 10 minutos para ver la primera ocasión clara del segundo tiempo. Disparo ajustado de Casemiro desde fuera del área que obligó a Masip a sacar una mano salvadora. Fue entonces cuando Solari decidió retirar al centrocampista brasileño y dio entrada a Isco con vistas a mejorar el carácter ofensivo. Sin embargo, tuvo consecuencias en los niveles defensivos y el Valladolid copó las siguientes ocasiones con mucho peligro. Dos lanzamientos al larguero, primero de Alcaraz en el minuto 58 y después de Toni Villa en el minuto 66. Previamente, en el 60, el propio Toni Villa encontró un remate in extremis dentro del área que tuvo que sacar Courtois con una grandísima mano abajo. Verde obligó a Courtois a sacar los puños con un misil con la izquierda desde fuera del área.

Las cosas no parecían mejorar para el conjunto de Solari y circulaba un murmullo incesante en las gradas, con muchísimo castigo y presión del público hacia sus jugadores. Fue entonces cuando Vinicius, que había entrado hacía pocos minutos, penetró en el área por la izquierda y centró en el minuto 82 al segundo palo, Kiko Olivas quiso desviar y lo hizo hacia su propia portería para poner el 1-0. La sentencia llegó en el 88, cuando Benzema fue derribado con claridad por Calero dentro del área. Gil Manzano señaló el punto de penalti y Sergio Ramos lanzó el penalti a lo Panenka para poner el 2-0. Así las cosas, el encuentro llegó a su final y el Real Madrid de Santiago Solari, que se ha estrenado con buen pie, aunque sin la efectividad que se espera del equipo blanco, regresa a la senda de la victoria ante un Valladolid que dio la cara y pudo, sin lugar a duda, poder haber sacado, como mínimo, un empate del Santiago Bernabéu, pero Courtois y los palos lo impidieron.