GP Estados Unidos: Lewis Hamilton, Campeón del Mundo de F1 por sexta vez.

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Bottas se impuso ante Lewis, que aprovechó la enésima tragedia de Ferrari para celebrar desde el podio su título en Estados Unidos.

Lewis Hamilton lo volvió a hacer. Ya es Campeón del Mundo por sexta vez. El inglés, se coronó el Domingo en el GP de Estados Unidos de F1 para colocarse a un solo cetro del récord de 7 que posee Michael Schumacher. Otro título más para un campeón en mayúsculas, como dejó claro en la pista con su ambición e ímpetu. Le bastaba con ser octavo para levantar un nuevo Mundial, pero nada de eso. Conformarse no estaba en sus planes. Fue a por todas en busca de poder celebrar la continuidad de su reinado desde lo más alto del podio. Aunque finalmente, su ambición y pelea no se vio premiada. Lewis fue segundo y no pudo hacer nada para evitar el triunfo de un gran Bottas, que pasó al campeón a falta de 3 giros al viajar con gomas nuevas. El inglés no pudo coronarse con triunfo, pero lo hizo batallando, como mejor sabe, peleando por todo, terminando segundo por delante de Verstappen (3º) y por detrás de un Valtteri que pese a perder el Mundial, pudo hacerlo con una sonrisa.

La lograda el Domingo es la quinta corona para el de Stevenage en los últimos 6 años, un piloto que se ha encontrado en el lugar adecuado, Mercedes, en el momento adecuado, en la era híbrida, y ha sido el que mejor ha rentabilizado la superioridad de su Mercedes respecto al resto desde 2014 con la única excepción del Mundial perdido ante Rosberg en 2016. Pero con Bottas a su lado, Hamilton no ha fallado. Tres de tres desde entonces para el británico de 34 años, que junto al mejor equipo, aquel que nunca falla, con un compañero que sabe respetarle y escudarle cuando es necesario, y con un coche que es el más rápido y a la vez fiable, volvió a imponer su ley.

Si alguien dudaba de que iba a ir a por todas, el británico despejó cualquier interrogante en la primera vuelta, cuando ya era tercero salió decidido en hacerlo a lo grande. En las primeras curvas ya era tercero aprovechando la enésima catástrofe de Ferrari, otro ejemplo más de lo que ha sido esta temporada para unos y para otros.

Leclerc no tuvo opciones por el mal ritmo de su coche. Y Vettel decía adiós en la vuelta 8 al destrozar la suspensión trasera derecha por un bache. Otro ejemplo más de lo lejos que todavía está Ferrari de un Mercedes que nunca se equivoca. Los de Maranello suman innumerables errores carrera a carrera. Una vez por pilotos, otra por estrategia, otras por fiabilidad. Ni con la mejora aerodinámica y de potencia mostrada tras el parón veraniego les han servido. Y es que en esto de la F1 no solo vale con hacer un coche rápido, tiene que ser fiable y el equipo debe tomar siempre las decisiones correctas. En Mercedes lo hacen, y en Ferrari no. Es así de sencillo.

Así, con un ritmo superior, los dos Mercedes batallaron por todo con el Red Bull de Verstappen, su principal oponente el Domingo. Hamilton, que era tercero, optaría por una estrategia de una parada y los otros dos aspirantes irían a dos. Bonita batalla estratégica en la que Lewis volvió a mostrar la picardía de campeón. Tras la primera parada de Bottas, el equipo de Brackley llamaba a Lewis a boxes. Y con todo su equipo preparado en el pit lane, Hamilton sorprendió a todos diciendo: “voy a alargar”. Sabía que si molestaba un poco a Bottas podía tener opciones de ganarle. Valtteri debía pasarle para no perder tiempo en su estrategia y no tardó en hacerlo, pero consciente de que su compañero, ni con el título en el bolsillo, le iba a dejar las cosas fáciles.

Tras la segunda parada de Bottas y VerstappenHamilton era líder con 9”8 de ventaja sobre su compañero. Debía aguantar 21 vueltas más con los neumáticos duros, gestionándolos, pero a su vez, siendo muy constante en los tiempos. Difícil papeleta para el campeón, que perseguía una victoria heroica para un día inolvidable. Pero las cosas se le complicaban. En Mercedes le proponían entonces una alternativa: dudaban que los neumáticos aguantaran y le proponían a Hamilton parar de nuevo para luchar por la segunda posición con Verstappen, ya no por la victoria. Ahí, debió producirse un cortocircuito en la cabeza de Lewis. Ni contestó. Y posiblemente ni se lo planteó. No ganar nunca puede estar en sus planes y decidió seguir adelante a por la épica.

Bottas se estaba acercando cada vez más y a falta de 10 giros, el nórdico estaba a solo 2”5 del que iba a ser campeón. Y a falta de 5, Hamilton se defendió en el cuerpo a cuerpo, como si no estuviera en juego ningún título, dejando a Bottas sin más opciones que irse por fuera. Pero lo iba a volver a intentar y a falta de 3 giros Valtteri le pasaba sin problemas. Le pudo la ambición a Lewis, que en la pelea con su compañero, por lo imposible, se había quedado sin gomas y se encontraba con otro problema: Verstappen estaba a 3 segundos y le alcanzó en la penúltima vuelta. El correoso holandés, con mejores gomas, lo iba a intentar seguro en el último giro.

Djokovic gana su quinto título en París.

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El serbio suma 34 ATP Masters 1000.

Novak Djokovic consiguió el Domingo ganar por quinta vez el título en el Paris Masters. Lo hizo derrotando 6-3 y 6-4 al debutante Denis Shapovalov, que se estrenaba en una Final de ATP Masters 1000. El serbio, que ya suma 77 trofeos ATP Tour en su carrera, tiene ahora 34 torneos de la categoría, a uno solo del récord absoluto que posee Rafael Nadal con 35. Djokovic también empató a John McEnroe de mayores ganadores de títulos de todos los tiempos con su corona número 77 en el circuito y con Dominic Thiem, el tenista con más títulos de 2019 (5), como ahora tiene el serbio.

Djokovic no dio opciones a Shapovalov. Desde el principio, el serbio abrió distancias con su rival, rompiéndole el saque en el comienzo de la Final para colocarse con un claro 3-0. No le costó a Djokovic ganar el primer set, con el que se hizo en un parpadeo manteniendo su saque sin sobresaltos.

A Shapovalov, que había caído en los tres precedentes anteriores con su rival, todos en 2019, se le hizo muy cuesta arriba intentar darle la vuelta al encuentro, pese a que lo intentó en el arranque de segundo parcial. El canadiense, que se aseguró terminar la temporada como uno de los 15 mejores del mundo después de su gran semana en París, aumentó la agresividad de sus golpes para intentar doblegar al que fuera N° 1 del Ranking ATP, pero fue imposible.

Shapovalov resistió a Djokovic durante los 3 primeros juegos de la segunda manga, hasta el 3-3, pero después cedió un break que le terminó costando el triunfo. Con 4-3, el serbio pisó el acelerador, pese a que su rival se procuró una bola de break en ese juego, para levantar el título que le acredita como nuevo campeón del Paris Masters después de caer en la Final de la temporada pasada ante Karen Khachanov.

Ahora, Djokovic centrará sus esfuerzos en prepararse para la próxima Masters Cup que se disputará en The O2 en Londres del 10 al 17 de Noviembre.

Djokovic llegará en una posición privilegiada en la batalla por el N° 1 de final de temporada. El serbio sumó 400 puntos a la ATP Carrera A Londres y, con 8.945 puntos, está a solo 640 puntos del español Rafael Nadal (9.585), que se convertía en el N° 1 el Lunes por primera vez en un año. Nadal se retiró de su Semifinal contra Shapovalov (abdominal), pero dijo que hará todo lo posible para poder competir en el Masters Cup.

Inglaterra 12-32 Sudafrica: Los Springboks ganan el Mundial a la Rosa en una Final casi perfecta.

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Tercer título del equipo sudafricano.

Sudáfrica es el nuevo Campeón del Mundo. En un intenso partido venció a Inglaterra 12-32 (ensayos 0-2) en la Final de la Rugby World Cup Japón 2019, y se consagró campeón por tercera vez en su historia. Curiosamente, los Boks son campeones cada 12 años (1995, 2007, 2019) y rompieron con la maldición que decía que quien ganaba el Rugby Championship no ganaba el Mundial ese año. Otra curiosidad es que Sudáfrica marcó su primer ensayo en una Final del Mundial. Las otras 2 las había ganado con penales y drops.

Sudáfrica salió a atacar desde la patada inicial y consiguió un penal antes de cumplirse el primer minuto, aunque Handré Pollard no pudo sumar. En el minuto dos, Kyle Sinckler fue a placar a Mapimpi y chocó su cabeza contra la cadera del sudafricano. Se detuvo el juego para atenderlo y tras unos minutos salió caminando, pero no volvió a la cancha y fue reemplazado por Dan Cole.

Sudáfrica mostraba superioridad en las melés y se la hacía sentir a Inglaterra. Siguieron en campo inglés y obtuvo otro penal que esta vez sí convirtió Pollard a los nueve minutos. Recién pasados los 20, Inglaterra pudo cruzar la mitad de cancha y en esa jugada Sudáfrica sufrió las lesiones de Mbonambi De Jager (ambos reemplazados), y llegó el primer penal para los de La Rosa, con los primeros tres puntos gracias a Owen Farrell.

Los Boks volvieron al campo inglés por un rato y se fueron con tres puntos más sumados por Pollard. Inglaterra respondió con un tremendo ataque de varias fases en las que intentó imponer la fuerza de choque de los hermanos Vunipola, de Lawes, de Tuilagi, siempre rechazados por la defensa sudafricana incluso sobre la línea de ensayo. La jugada se diluyó cuando abrieron hacia la derecha para jugar con los tres cuartos, y retrocedieron metros. El árbitro decidió volver a un penal anterior y Owen Farrell empató. Sudáfrica volvió otra vez a campo inglés aprovechando su fuerza, y algunos errores permitieron al pie de Pollard poner el 6-12 al descanso.

El segundo tiempo fue un poco más parejo, sobre todo con el ingreso de Colin Slade por George Ford , que no estuvo fino en la conducción. Con un intercambio de penales el marcador se puso 12-18 para los Boks hasta que en el minuto 24, sobre la izquierda se escapó Makazole Mapimpi, pateó a la carrera para que la tomara Lukhanyo Am que lo acompañaba y tras romper su marca la devolvió para que Makazole Mapimpi apoye el primer ensayo de Sudáfrica en una Final del Mundial.

Sudáfrica comenzaba a sentirse campeón y remató faltando siete minutos, con Cheslin Kolbe por la derecha en una jugada individual en la que se sacó la marca de encima y corrió para apoyar el segundo ensayo, que sería el cierre del marcador. Sudáfrica festeja por tercera vez e iguala los tres títulos All Blacks. La Webb Ellis se queda en el Sur.

Medvedev gana en Shanghai su segundo Masters 1000.

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El ruso conquista su cuarta corona de la temporada en el Masters de Shanghai.

La Era Daniil Medvedev es una realidad. Si el circuito esperaba un jugador que pudiese servir como alternativa al atroz dominio que mantiene el Big 3 en los grandes escenarios, el ruso se ha destapado como una verdadera opción para tener en cuenta en los torneos más importantes del calendario ATP Tour. El Domingo volvió a confirmarlo en la Final del Masters de Shanghai, donde conquistó la segunda corona ATP Masters 1000 de su carrera.

El cabeza de serie N° 3 derrotó en el partido por el título a Alexander Zverev por 6-4 y 6-1, en 1 hora y 13 minutos. De esta manera, se convirtió en el sexto jugador del siglo XXI capaz de enlazar dos títulos ATP Masters 1000 (Cincinnati y Shanghai) sin ser Rafael Nadal, Novak Djokovic, Roger Federer o Andy Murray.

Medvedev amplió su vitrina hasta los cuatro títulos esta temporada. Además del ATP Masters 1000 de Shanghai, ganó el ATP Masters 1000 de Cincinnati, San Petersburgo y Sofía. Y, por si fuera poco, ha disputado otras cinco finales más en Brisbane, Barcelona, Washington, el ATP Masters 1000 de Canadá y el US Open. Sólo otros tres jugadores cuentan con tantos trofeos como él en 2019.

Con un total de seis títulos ATP Tour en su palmarés, mejoró su récord de partidos esta temporada hasta un 59-17. El ruso ostenta además un récord de 46 victorias en pista dura y 22 en territorio ATP Masters 1000 este curso.

Desde que cedió en la Final del US Open ante Nadal, el ruso ha ganado los 18 sets que ha disputado. Y esta es la cuarta vez que Medvedev levanta un trofeo sin ceder un set. El Domingo, apenas tres juegos bastaron para demostrar que no estaba dispuesto a dejar escapar esta Final (3-0), sin embargo, Zverev -verdugo de Federer en Cuartos de Final- respondió de inmediato (3-3).

Pero con intensidad desde el fondo de la pista en los intercambios más largos y, sobre todo, con su saque (85% de puntos ganados con primeros), Medvedev construyó una nueva victoria. Dos dobles faltas de Zverev sirvieron para que convirtiese su segundo break del encuentro y cerrar el primer set (6-4). Y en el inicio del segundo set aceleró para endosar un parcial de cinco juegos seguidos que fue insalvable.

El ruso supera en la ATP Carrera a Londres a Roger Federer tras sumar 400 puntos más con la victoria en la Final. De esta manera, se queda con 5.875 puntos, aventajando al siete veces campeón en 185 puntos que tiene 5.690. Por su parte, el defensor de las ATP Finals Zverev se queda con 2.855 puntos en la séptima posición.

GP Tailandia: Márquez se corona campeón por la puerta grande.

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El de Cervera logra su sexto título mundial al conquistar una emocionante carrera en Buriram sobre Quartararo y Viñales.

Marc Márquez lo ha vuelto a hacer. El de Cervera ya es seis veces campeón del Mundo después de cumplir con los pronósticos el Domingo en el Circuito Internacional de Chang. El ’93’ lo consiguió, además, por la puerta grande, al llevarse un triunfo agónico sobre un Fabio Quartararo que tendrá que esperar para firmar su primera victoria.

Marc se adjudicó un preciado triunfo por delante del rookie francés y de un Maverick Viñales que volvió a repetir podio sin tener que preocuparse de Andrea Dovizioso. Pese a partir con la idea de aplazar el alirón de Márquez, el italiano no pudo seguir el ritmo de los más rápidos y deberá centrarse en la lucha por el subcampeonato con permiso de Álex Rins.

La carrera más decisiva del año arrancó con sorpresa por parte de Jack Miller, que se vio obligado a pasar por el box para partir desde el pitlane. Una auténtica lástima después del ritmo acreditado durante el fin de semana. La salida de Márquez fue impecable, logrando adelantar a Viñales para seguir rápidamente la estela del ‘poleman’ Quartararo.

Tras ellos irrumpiría con fuerza Dovizioso, al colocarse 4º después de ganar 3 posiciones. Márquez, por su parte, sufriría un pequeño susto al colarse después de haber superado a Quartararo en primera instancia. ‘El Diablo’, que vuelve a contar con 500 revoluciones más en su M1, aprovechó la circunstancia para recuperar la posición y apuntalar su liderazgo en Buriram.

La emoción también se haría notar por detrás de la cabeza de carrera, con Valentino Rossi batallando con las dos Suzuki pilotadas por Joan Mir Álex Rins. El que se quedaría fuera rápidamente sería Mika Kallio, candidato a seguir en Red Bull KTM Factory Racing el próximo año, al irse al suelo en la curva 8 durante la quinta vuelta.

Llegados a la octava vuelta, la ventaja de Quartararo Márquez sobre Viñales ascendía ya a más de 2 segundos. Todo apuntaba a un nuevo duelo vibrante como el que ambos nos brindaron en Misano. Al mismo tiempo, ‘Dovi’ tenía serios problemas para alcanzar a Viñales. Las opciones de podio del piloto de Forlí se complicaban de forma importante, mientras era encimado por su compatriota Franco Morbidelli.

Un par de vueltas más tarde, la novedad en cabeza vendría por el acelerón de ‘El Diablo’, que trataría de tomar aire respecto a Márquez, abriendo una pequeña brecha de 7 décimas entre ambos. Sin embargo, el rookie de Niza no conseguiría consolidar dicha ventaja debido, en buena medida, a la necesidad de conservar el neumático trasero y a la mayor potencia de la RC213V en las rectas.

Varias vueltas después, llegaría el momento de que se girasen las tornas, cuando el de Cervera apretó los dientes para asediar de lleno a un piloto que, según él mismo aseguró en la rueda de prensa del Jueves, será el próximo año un serio candidato al título de 2020 por derecho propio. Con todo aún por decidir en Buriram, Márquez buscaba repetir un guion similar al de Misano. ¿Volvería a decidirse todo en la última vuelta?

Tras ellos emergía con fuerza de forma paulatina un Rins que había partido 10º. El catalán, cuyo objetivo hasta final de año pasa por acechar la segunda plaza de la general que ostenta Dovizioso, se colocaba 5º tras superar a Morbidelli. La Desmosedici GP de ‘Dovi’ asomaba por el horizonte, aunque el objetivo de darle caza se confirmaría prácticamente como una quimera con el paso de las vueltas.

Faltaban 10 vueltas para el final y la hoja de ruta estaba muy definida. Sin embargo, a diferencia del precedente de San Marino, Márquez trataría de hacer los deberes antes de hora. El de Cervera lo intentaría una y otra vez en la frenada de la curva 3, pero Quartararo conseguiría desquitarse una y otra vez tirando de talento y pundonor.

Por detrás, la noticia negativa la daría Aleix Espargaró al verse obligado a abandonar por problemas mecánicos después de haber estado peleando por el Top 10. Después de llegar a Buriram con la motivación de prolongar el ‘feeling’ positivo de Aragón, el mayor de los Espargaró se quedó sin premio pese a haber conseguido el objetivo de colarse en la Q2 el Sábado.

Con el paso de las vueltas el mano a mano entre Quartararo Márquez incrementaría su intensidad, mientras Rins trataba de forma infructuosa de acechar a ‘Dovi’. A falta de 4 vueltas, Marc daría uno de sus primeros golpes, al intentar pasar a su rival protagonizando, eso sí, una nueva colada de la que conseguiría reponerse rápidamente, emplazando el desenlace a la última vuelta. Una vez más.

Tras el penúltimo paso por línea de meta, Marc conseguiría rubricar su adelantamiento después de una fabulosa maniobra por el exterior, en la que haría valer la mayor potencia de la HondaQuartararo, pese al mazazo, pelearía hasta el final, llegando a pasar al líder en el último giro, pero Márquez, tirando de veteranía, recuperaría la posición para cruzar la línea de meta en cabeza y proclamarse campeón con victoria como ya hiciera en Japón 2016.

Con su noveno triunfo en 2019, Márquez acumula ya 325 puntos, elevando su ventaja sobre ‘Dovi’ (215) hasta los 110 puntos, certificando su título a falta de 4 Grandes Premios y 100 puntos por disputar. La tercera plaza es para un Rins (167) que sigue centrado en dar caza al italiano, pese a la diferencia de 48 puntos que separa a ambos. Viñales, con 163 puntos, se mantiene a 4 de Rins y 1 por encima de Petrucci (162), mientras que Rossi (145) comienza a ver amenazada su sexta plaza por el empuje de Quartararo (143).

Sevilla 0-1 Real Madrid: Benzema vuelve a salvar a un Real Madrid líder.

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Un gol de Benzema le da los 3 puntos y el liderato a un Real Madrid serio ante el Sevilla.

El Real Madrid ha dado un doble golpe sobre la mesa. No solo se ha impuesto y supo sufrir ante el Sevilla en un complicado duelo en el Ramón Sánchez Pizjuan. El liderato de La Liga también es del conjunto blanco gracias a un tanto de Karim Benzema, que vuelve a ser el referente de los hombres de Zidane cuando más lo necesitaban.

El cuadro de Zinedine Zidane quiso tener el control del encuentro desde el principio. Por ello, los jugadores del Real Madrid entendían que marcar rápido era fundamental para sus intereses para conseguir el liderato. Sin embargo, Vaclik detuvo las dos grandes ocasiones que tuvo el equipo blanco, un disparo de Hazard y otro de Carvajal.

La idea de los de Julen Lopetegui es lo que afirmaba el técnico vasco en la previa. Tener una defensa sólida para aguantar los ataques del cuadro de la capital de España y con jugadores como Ocampos, intentar explotar las carencias defensivas de los blancos, que tras el encuentro ante el PSG, salieron a luz más claras que nunca.

Otra de las claves del planteamiento del Real Madrid estuvo en los espacios. Intentar conseguir el mayor número de espacios posibles para aprovechar la velocidad de Bale era una prioridad para Zidane, que intentaba hacer diferentes variantes para intentar romper el marcador a su favor. Además, la apuesta por tener el control de la posesión con James como uno de los timones, junto al galés, del equipo, estaba dando bastantes réditos al cuadro blanco.

El juego por las bandas y el uso de los laterales fue otro de los puntos en los que hacer hincapié de este encuentro. Reguilón, por parte del Sevilla, tuvo doble protagonismo: tuvo la tarea de aguantar la velocidad de Bale, mientras que intentaba suministrar a los atacantes sevillistas de balones para intentar poner en dificultades a Courtois. Además, la entrada de Oliver Torres para soltar a Jordán en la circulación de balón fue otra de las medidas del técnico sevillista para contener a un Real Madrid muy activo durante el encuentro.

En las situaciones de ataque merengues, Hazard, la gran estrella, quiso hacerse ver pero no terminaba de deshacerse de la defensa del Sevilla, que tenía clara la misión de detener al talentoso jugador belga. En este aspecto, los laterales tuvieron una tarea complicada y es por ello que los dos jugadores hispalenses no tuvieron su mejor actuación en el Sánchez Pîzjuan, estando algo apagados, especialmente en el ataque.

Ante los ataques del Sevilla, Zidane tomó una decisión algo llamativa. Cuando había que defender, Eden Hazard pasó a ser un lateral más para contener los ataques del rival y se encargaba de ir sacando los diferentes balones que le iban llegando a su zona. Mientras, los centrales blancos eran los encargados de ir sofocando las aproximaciones del equipo local, que a medida que iban pasando los minutos en el partido, iban en aumento, al contrario que los intentos de ataque del Real Madrid, que mantenía el control para no dejarse llevar.

Por otra parte, hay una constante que se debe evitar en todo partido: equivocarse con los pases cortos. En alguna ocasión, el Sevilla tuvo esos despistes. En ese aspecto, el Real Madrid estuvo en líneas generales perfecto. Además, el agobio en las primeras fases de la segunda parte del cuadro local fue resuelto por el Madrid con el gol de Benzema.

Una situación de dos contra uno fue aprovechada por el delantero francés, que no dudó y estrenó el marcador en Sevilla, dando oxígeno a su equipo, que estaba pasando en aquel momento su peor fase dentro del terreno de juego. En un encuentro serio por parte del Real Madrid, los jugadores pusieron todo lo que tienen para llevarse los tres puntos de un campo que en los últimos años se le ha atragantado especialmente.

Ante uno de los equipos más complicados, ya no solo de ganar, sino de hacer ocasiones, el Real Madrid dio un paso adelante. Confirma de esta manera que siempre vuelve cuándo más difíciles están las cosas.

La reacción sevillista, que incluyó dos grandes ocasiones de Ocampos y De Jong, además de un gol anulado de Chicharito, no fueron suficientes para conservar el liderato, que se marcha a la capital de España ante un encuentro más que aseado de los blancos.

El estreno de Roglic en la reVuelta eslovena donde Valverde repitió podio.

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Los colombianos pusieron la ‘cruz’ de la carrera.

La Vuelta España 2019 concluyó el Domingo en Madrid con el característico paseo triunfal por las calles de la capital. La etapa arrancó a primera hora de la tarde desde Fuenlabrada para concluir al atardecer en Madrid. Hubo tiempo para las fotos con el champán, una pedida de matrimonio en plena carrera, bromas, la escapada de Rubio y Martínez… Pero a la hora de la verdad fue Jakobsen quien se apuntó el último triunfo en el Paseo de la Castellana con Bennet y Sajnok pisándole los talones. Poco después se formó ahí el podio con los vencedores.

La Vuelta 2019 fue La Vuelta de los eslovenos. Primoz Roglic y Tadej Pogacar coparon el podio de La Cibeles escoltados en el medio por Alejandro Valverde, quien fue segundo diez años después de subirse al cajón por primera vez. El murciano, además de llevarse la etapa parcial en Más de la Costa, consiguió su 9º podio en una grande, el séptimo en la ronda de casa (incluida la victoria de 2009), 19 top-ten en 22 carreras de tres semanas terminadas además de las 17 etapas conquistadas.

El último día, camino de la Plataforma de Gredos, estuvo a punto de perderlo debido al empuje de Pogacar, que se fue en solitario desde Peña Negra. La estrategia conservadora de Movistar, que apostó por intentar salvar los puestos de Nairo y ‘El Bala’, casi les cuesta quedarse sin nada pero el de Las Lumbreras apretó al final para salvaguardar un segundo puesto que no esperaba, puesto que había llegado a esta carrera con la intención de llevarse etapas.

Por delante de él ganó con solvencia Primoz Roglic. El del Jumbo, aunque con bagaje todavía escaso en un deporte al que llegó hace solo ocho años procedente del esquí, se hizo con una Roja que asaltó en la única crono de la carrera, en Pau, y consolidó sorteando como pudo, pero firme, las numerosas vicisitudes que le aparecían cada día. Pogacar, a sus 20 añitos, fue la sensación con tres triunfos de etapa de prestigio en Andorra, Los Machucos y la Plataforma de Gredos además de llevarse el maillot de los jóvenes.

La cruz en esta carrera la pusieron Nairo Quintana y Miguel Ángel López. Es cierto que el de Movistar ganó la etapa de Calpe, dio la machada recortando cinco minutos en Guadalajara y peleó por el triunfo hasta la última etapa competitiva, pero el regusto que dejó finalmente fue amargo. El de Boyacá escribió en esta Vuelta uno de los últimos capítulos, si no el último (aún correrá clásicas con el cuadro navarro), de un matrimonio con el Movistar que nunca dio la sensación de ser estable y acabó con un divorcio que le lleva al Arkae francés.

Supermán, por su parte, fue protagonista indiscutible de la carrera. Para bien y para mal. Ha sido, con Pogacar, el corredor más ofensivo entre los importantes, pero también de los que menos suerte ha tenido. En especial, por la caída al final de la primera semana en Andorra que quizás le mermó para el resto de la carrera. Pero cuando parecía recuperado y todo el mundo le esperaba, al final también le abandonaron las fuerzas pese a que su equipo no paró de calentar la carrera y dificultar la existencia a los rivales.

A falta de grandes figuras, y con La Vuelta un poco más ‘barata’, los equipos españoles aprovecharon para ser protagonistas. Burgos BH brilló sobremanera gracias a las fugas que protagonizaron sus hombres, pero sobre todo por el increíble triunfo de Madrazo en Javalambre.

Además, el Gorrión aguantó el maillot de topos casi hasta el final de la ronda. Se lo acabó birlando Bouchard. Murias, por su parte, salió del bache económico en el que se encontraba -ya casi tienen cerrado un patrocinador- y se llevaron un alegrón de altura en Urdax con el triunfo de Iturria, quien culminó con maestría la escapada.

Tan sólo se quedó sin ‘mojar’ Caja Rural-Seguros RGA, quien rozó el éxito varias veces vía Aranburu y Aberasturi. Fue la Vuelta de las ausencias ilustres, del triunfo de Jesús Herrada en Ares del Maestrat, de algunas polémicas internas de Movistar, de las salidas de tono en la ‘batalla de Toledo’, pero sobre todo de la Revuelta eslovena.

Nadal conquista su 19 Grand Slam en Nueva York.

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El español logró su cuarta corona en el US Open.

Había mucho más que un título en juego. La historia se escribía el Domingo en Flushing Meadows con dos protagonistas que perseguían hitos de diferente magnitud. Rafael Nadal, ampliar su leyenda, y Daniil Medvedev, ser el primer ruso en 15 años en ganar un título de esta categoría. Pero fue el español el que grabó su nombre con letras de oro en Nueva York, conquistando su decimonovena corona de Grand Slam y cuarta en el US Open, tras imponerse ante un rival que propuso una batalla encarnizada por 7-5, 6-3, 5-7, 4-6 y 6-4 en 4 horas y 50 minutos.

A sus 33 años, el balear consiguió el título 84 de su carrera y el cuarto (ATP Masters 1000 de Roma, Roland Garros, ATP Masters 1000 de Canadá y US Open) de una temporada, en la que se distingue como el N° 1 de la ATP Carrera a Londres. Además, su 19º Grand Slam lo sitúa a sólo uno del récord absoluto que ostenta Roger Federer y le permite despegarse de Djokovic, que en tercera posición cuenta con 16.

Los ingredientes del menú incluían a los dos jugadores que más victorias habían acumulado a lo largo de la temporada. Si bien el manacorense registraba 46 partidos ganados en 2019, la cifra del moscovita se elevaba hasta las 50. Y el duelo no defraudó. Ambos querían sumar una más. Añadir otro título a su vitrina. Pero el triunfo N° 47 del español le permitió ampliar su racha de victorias consecutivas hasta 11 (27-1 en sus últimos cinco torneos), en la que era su quinta Final en el US Open.

Nadal, el único jugador junto a Federer que cuenta con al menos cinco finales en tres torneos de Grand Slam diferentes, pudo con el ruso por segunda vez en esta gira americana. Entonces, en la Final del ATP Masters 1000 de Canadá, Nadal ganó por 6-3 y 6-0 para coronarse con su 35º título ATP Masters 1000 en apenas 70 minutos, siete menos duró tan solo el primer set de un nuevo capítulo de su leyenda escrita, esta vez, en la Arthur Ashe.

Sin grandes golpes, pero resistiendo como un muro. Medvedev se levantó como una muralla al resto en los primeros juegos. Tanto que, si bien en el primero disfrutó de una opción de break, que el español salvo con un gran servicio, a la segunda no perdonó para convertir su primer quiebre del encuentro (2-1). Nadal parecía carecer de ‘feeling’ con la pelota y el punto que concedió el quiebre, así lo confirmó.

Pero, de inmediato, el favorito N° 2 en Nueva York devolvió la situación de peligro a su rival. Combinando tiros con profundidad y cambios de ritmo, Nadal encontró su primera opción de break, que convirtió después de que el ruso cometiera su sexto error no forzado del choque. Y reestableció la lógica del servicio en el marcador (3-2).

Nadal fue elevando su porcentaje de éxito hasta el 80% con el primero para garantizar en blanco un juego más con su saque (4-3), después de que Medvedev hiciera lo propio con el suyo. En el octavo juego, el manacorense apretó otra vez al resto para obtener tres opciones de break más, pero el ruso salió ileso de la amenaza del español. También en el décimo juego, donde tras cuatro ‘deuce’ puso el marcador en igualdad (5-5).

El manacorense reservó su mejor nivel para el final del set. Para entonces ya había calibrado su muñeca. Soltó el brazo y empezó a desplegar su mejor juego de fondo, conectando ganadores con su drive. En el duodécimo juego se terminó el set para Medvdev. El español trabajó dos opciones de break más (2/6) para acabar cerrando la primera manga por 7-5 tras 63 minutos con un balance de 10 winners y 10 errores no forzados, una decena menos que su rival.

Medvedev no dio lugar a la relajación. No estaba dispuesto a levantar la bandera blanca tan pronto. Y desde el inicio del segundo set volvió a exigir máxima tensión a Nadal, que no dudó en exhibirla para levantar otro punto de break. Superada la situación, la calma volvió a ambos lados de la pista, para que se mantuviese la hegemonía del servicio (2-1).

Nadal se agarró al fondo, poniendo cada ataque de Medvedev en pista y profundizando en las dudas de un rival que no había vivido una experiencia similar antes en su carrera. Así llegó una cadena de errores del ruso que colocaron el cuarto juego en 0-40, pero con la misma facilidad que los concedió fue rescatando cada punto para salvar hasta 4 opciones de quiebre (2-2). El balear, sin problemas con su servicio, con paciencia siguió trabajando al resto hasta que en su quinta oportunidad logró premio.

A pesar de que Medvedev subió el listón de agresividad (14 winners) y redujo la lista de errores (9 no forzados), el español jugó como si de una partida de ajedrez se tratase, moviendo las fichas adecuadas para escaparse en el marcador (5-2), gracias a un parcial de 12 puntos ganados en 15 posibles. Tras un juego en blanco del ruso, Nadal cerró el segundo set por 6-3 en 48 minutos.

Tal y como ha ocurrido durante todo el torneo, Nadal se reservó su mejor nivel para la tercera manga, donde empezó a mandar en prácticamente cada punto. Y en el quinto juego aprovechó su primera oportunidad de break del tercer set para asestar un golpe definitivo al partido. Cuando parecía que había asestado un golpe definitivo a la Final y aún construyendo los puntos con criterio, varios errores dejaron al ruso en posición de devolver el quiebre. Y así lo hizo en su tercera oportunidad (3-3).

La tensión de los primeros sets dio lugar al corazón. Ante un Nadal dominador apareció un Medvedev que se negó a marcharse sin dejarse el alma en la pista. Demostró por qué se presentaba en el US Open como el mejor jugador de la gira estadounidense y se aseguró llegar, al menos, al tie-break con una lucha desmesurada, que se ganó el aliento y apoyo de toda la Arthur Ashe. Sin embargo, no hizo falta ir hasta ese desempate. Un sensacional juego al resto le dio el quiebre y estiró el choque un set más.

Que la moneda cayera de su lado en el tramo final del tercer parcial fue una botella de oxígeno para Medvedev, que no tardó en poner en jaque a Nadal al resto (1-0, 30-40). Pero el español no sólo salió del laberinto con 6/6 con primeros saques, sino que devolvió la situación en el quinto juego (2-2, 30-40) hasta en dos ocasiones y el ruso también supo encontrar escapatoria.

A partir de entonces, tanto a uno como a otro le costó volver a hacerse daño al resto. Hasta que en el décimo juego, Medvedev levantó un 40-15 de Nadal para colocar el ‘deuce’ y encontrar el punto de set, que convirtió con un passing a la esquina.

Con la confianza de haber enlazado dos sets consecutivos, Medvedev atravesaba los mejores momentos del partido. Prácticamente con cada uno de sus golpes generaba peligro. Capaz de intercambiar golpes desde el fondo con saque-red. En el segundo juego obligó a Nadal a sacar su versión más guerrera para escapar de hasta tres puntos de break.

El español, que había pasado a ser dominado, supo aguantar cuando el guion lo exigió, cuando enfrente tuvo a un rival sublime que convertía en oro todo lo que tocaba. Y en el quinto juego del quinto set llegó la respuesta de Nadal. Un break, que confirmó a continuación con su servicio (4-2). El sufrimiento al inicio del set se tradujo en superioridad para abrir una brecha con su sexto break (6/19) hasta el 5-2.

Aún hubo tiempo a que Medvedev aumentara el drama devolviendo el quiebre (5-3). Era el quinto para él (5/14). En el caos, cuando el corazón le gana a la cabeza, el ruso salvó dos puntos de partido (5-4). Pero tras salvar un punto de break, acabó cerrando con su servicio.

Nadal no cae en la trampa ante Berrettini.

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El español jugará ante Medvedev su quinta Final del US Open.

El deporte no está sujeto a ninguna lógica. Ni siquiera el tenis, donde el cartel, el ranking y la experiencia sirven como taxonomía. Pero lejos de ser una ciencia exacta, cada partido es una incógnita, y eso es algo que Rafael Nadal se repite cada día antes de encarar la siguiente ronda. El español no cayó en la trampa ante el ‘novato’ Matteo Berrettini para superar la Semifinal del US Open por 7-6(6), 6-4 y 6-1 en 2 horas y 35 minutos.

Nadal se abrió paso en la que será la Final de Grand Slam número 27 de su carrera (18-8) y la quinta en Flushing Meadows. No obstante, el Domingo tratará de recortar distancias frente a Roger Federer en la lista histórica de campeones en esta categoría. Y es que el español guarda en su vitrina 18 títulos, mientras que el suizo conserva 20 coronas de este nivel.

Sin antecedentes ni referencias en el cara a cara, la Arthur Ashe reunió por primera vez a los protagonistas en la Semifinal de Flushing Meadows. El italiano, cabeza de serie N° 24, llegaba con confianza, la muñeca suelta y sin las cadenas de la presión. Toda la responsabilidad estaba al otro lado de la red, sobre todo, desde que Novak Djokovic y Roger Federer se ausentaron del cuadro.

Pero Nadal no sucumbió a la presión de ser el único favorito en juego desde hace varios días en Nueva York. Y mucho menos se confió ante un rival que había sacado un billete para la Semifinal del US Open por derecho propio, desplegando un tenis vistoso, potente y con descaro, que no tardó en dibujar sobre la pista más grande del mundo.

Eso sí, la falta de minutos de rodaje en este tipo de escenario pasó factura a Berrettini en los primeros minutos, que combinaba momentos de brillantez con golpes precipitados. Nadal estuvo cerca de hacer pagar el ansia de su rival en varias ocasiones. Y hasta en tres juegos al resto dispuso de opciones de break. Seis en total. Pero el italiano logró escapar de todas, con su servicio y valentía. Incluido un punto de set.

El tie-break fue el juez que decidió la balanza del primer parcial. Una doble falta y un ángulo corto de revés cruzado de Berrettini hicieron saltar las alarmas con dos mini-breaks (0-4) en el desempate. Tanto fue así, que el jugador nacido en hace 23 años, se colocó 4-6 para cerrar el set. Sin embargo, Nadal demostró por qué es uno de los mejores jugadores de la historia cuando está contra las cuerdas. Enlazó cuatro puntos seguidos para dejar el marcador de su lado (8-6).

Nadal siguió presionando el servicio de Berrettini en el inicio del segundo set. En los dos primeros juegos encontró hasta tres opciones de quiebre, pero no pudo materializar ninguna (3-3). Hasta entonces, la seguridad en el saque del manacorense se tradujo en un 93% de puntos ganados con el primero y ninguna concesión al resto.

Y a la décima fue la vencida. Después de dejar escapar hasta 9 opciones de break, Nadal convirtió el primer quiebre del encuentro en el séptimo juego del segundo set (4-3), que confirmó poco después, apoyado de nuevo en su gran rendimiento con el servicio (21/25). El balear puso otro granito de arena hacia la Final del US Open (6-4).

Apenas tardó un juego en encarrilar la victoria con segundo break del encuentro (3/15 en total) para escaparse 2-0. Ya no hubo respuesta posible de Berrettini que se fue diluyendo como un sobre de azucarillo en un vaso de agua. Las mejores sensaciones del italiano desaparecieron a la vez que el español agrandó su figura sobre la pista, sin prácticamente errores (sólo 3 en el set) selló su pase a la Final.

Nadal se enfrentará en el último partido por el título ante Daniil Medvedev por segunda vez en esta gira americana. El español domina el head to head por 1-0. En el único antecedente entre ambos en la Final del ATP Masters 1000 de Canadá, se impuso por 6-3 y 6-0 en apenas 70 minutos.

El oficio de Nadal le da un billete a Semifinal.

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El español se medirá a Matteo Berrettini por una plaza en la Final del US Open.

Si Rafael Nadal dispone de una cualidad distintiva es la capacidad para apagar cualquier intento de rebelión de sus rivales. El momento dulce que atraviesa el español, sin ceder ninguna derrota en la gira americana, se mantuvo intacto también en su duelo de Cuartos de Final del US Open frente a Diego Schwartzman. A pesar del desparpajo del argentino, que por momento puso contra las cuerdas a su rival, el favorito N° 2 en Nueva York tiró de oficio para llevarse la victoria por 6-4, 7-5 y 6-2.

El manacorense aseguró en Flushing Meadows una plaza en la Semifinal, una ronda que ha disputado en todos los Grand Slam durante este curso. Por si fuera poco, Nadal ha estado presente entre los cuatro mejores de cada torneo que ha encarado en 2019, salvo en Acapulco (segunda ronda). En los diez restantes, llegó al menos a esta instancia consiguiendo el título Roma, Roland Garros y Canadá, además de una Final más en el Open Australia.

El español construyó su victoria ante un rival al que había derrotado las siete ocasiones anteriores en las que se habían cruzado cara a cara. Y el Miércoles añadió la octava al head to head. Pero como siempre que lo hicieron en un Grand Slam, el desenlace no fue sencillo para Nadal. El argentino exigió oficio, trabajo y nervio durante las 2 horas y 47 minutos que se prolongó el partido. Porque hay días en los que el guion reclama un recurso de emergencia de los que muy pocos jugadores disponen. Un salvavidas para escapar del abismo y aumentar la escala de grises a todo color.

Eso es lo que logró el balear en la primera manga de un partido en el que no había tardado en declarar sus intenciones. En apenas un minuto resolvió su servicio inicial en blanco. Otro juego eterno al resto que se prolongó durante diez minutos con break a favor tras cuatro opciones parecía encarrilarlo de su lado. Mucho más cuando un errático Schwartzman con 9 errores no forzados en los primeros cuatro juegos dejaba a Nadal 4-0 por delante.

El argentino, que tardó prácticamente 25 minutos en aterrizar en la Arthur Ashe, dio un giro inesperado al argumento de la película. Empezó a encadenar un punto tras otro, mientras el cabeza de serie N° 2 no encontraba la vía de escape en un laberinto inesperado que desembocó en otros cuatro juegos consecutivos del bonaerense de 27 años.

La trama empeoró aún más para el español, cuando su rival se adelantó 4-4, 15-40. No le quedó más remedio que aferrarse al único recurso que entonces parecía quedar en su mochila: actitud. Siempre innegociable. Se negó a ceder más ventaja y con más corazón que acierto se agarró al fondo de la pista desde donde fue construyendo su reacción. Un “¡Vamos!” que retumbó en el estadio más grande del mundo sirvió para celebrar el fin de la sequía. Entonces, volvió a sacar su instinto felino para firmar el tercer break a su favor y cerrar el set (6-4). Eso sí, los errores se impusieron a los ganadores (7-13 Nadal; 9-17 Schwartzman).

El tres veces campeón del US Open empezó a construir los puntos, a sentirse poco a poco más cómodo en los intercambios y a generar golpes ganadores con más asiduidad (17 en el segundo set). Así, llegó el quiebre en el cuarto juego para adelantarse 3-1. Sin embargo, el argentino no le perdió la cara al partido. “¡Vamos, Peque, vamos!”, se escuchaba desde el banquillo de Schwartzman, donde se encontraba como invitado la leyenda de la NBA Manu Ginóbili. Pero la reacción inmediata 30-40 en el juego siguiente no se materializó y a partir de entonces Nadal desplegó su mejor tenis.

De nuevo, al resto, el manacorense protagonizó un juego impecable con ganadores desde ambos lados para escaparse 5-1. Pero si Nadal no entrega un punto por perdido, Schwartzman tampoco es menos. Y cuando el campeón de 18 Grand Slam se disponía a cerrar el parcial con su servicio, el argentino recuperó uno de los quiebres para darse la oportunidad de seguir peleando en el set (5-2). Un parcial de 12-2 en puntos disputados desde entonces permitió al bonaerense igualar la manga (5-5).

Otra vez Schwartzman había rescatado cuatro juegos consecutivos. ¿Sería capaz de aprovecharlo esta vez? La respuesta se la negó Nadal de la misma forma que en el primer set. Elevando el nivel de agresividad y provocando los errores del argentino. Dos juegos más seguidos, incluyendo su sexto break del encuentro pusieron el partido muy favorable para el español (7-5).

En el tercer set se mantuvo la hegemonía de los servicios hasta que en el sexto juego Nadal amenazó el saque de Schwartzman, colocándose 3-2, 0-40 hasta que quebró una vez más (8/14 en total) para asestar la sentencia final.

Nadal se enfrentará en Semifinal del US Open a Matteo Berrettini, que en la jornada de día consiguió su primera clasificación para esta ronda en un Grand Slam. El italiano se impuso por 3-6, 6-3, 6-2, 3-6 y 7-6(5) ante Gael Monfils. Será el primer duelo entre ambos. El Viernes, por una plaza en la Final del US Open.