Real Madrid 3-1 PSG: Cristiano y Zidane le declaran amor eterno a la Champions.

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Los blancos desarman a un notable PSG (3-1) con dos goles al final. Zidane fue clave con su atrevimiento. Doblete de Ronaldo ante Neymar.

El Real Madrid pidió a su afición que les llevara en volandas al inicio del partido, y el Santiago Bernabéu se vistió para las grandes ocasiones. Parecía que la Copa y La Liga daban pereza a los de Zidane, pero demostraron que la Champions no. Y es que en un primer cuarto de hora impoluto exhibieron pundonor y personalidad como seguramente no lo habían hecho aún en la presente temporada.  Los de blanco eran leones ante un PSG desarmado en la arena de un coliseo madridista entregado. Lástima que sólo durase cuarto de hora.

Poco a poco el equipo parisino fue emergiendo de la lona y tomándole temperatura al partido. No a costa de Neymar, por cierto, magníficamente defendido por Nacho. Sino a costa de un empuje global inversamente proporcional al aguante local. Y Cristiano llegó a tener un mano a mano con Areola desviado con la boca milagrosamente. Sin embargo, se olía que el campo iba desnivelándose hacia la portería de Keylor conforme pasaban los minutos y el Real Madrid cedía en la presión, amodorrado. Así, Rabiot lo aprovechó en un rechace a una jugada aparentemente inofensiva para marcar el 0-1 a la media hora. Llegaba solo desde atrás con los medios merengues marcándole con la vista.

En un momento, el gran Real Madrid se difuminó por completo. Como le pasó en el Clásico. Ya nada salía en ataque, bajo una pasividad impropia de una cita así. Ya nada salía en defensa, persiguiendo las sombras de un PSG que se hizo gigante. Afortunadamente para los intereses blancos, el colegiado sancionó como penalti una internada de Kroos que Ronaldo materializó desde los once metros justo antes del descanso. Oxígeno a toneladas para un equipo blanco que amagó con evaporarse en la primera parte. Y Cristiano ganándole el duelo individual a un Neymar que amagaba pero no golpeaba.

Tras el descanso, aunque el Real Madrid mejoró muchos enteros, fue el PSG el que de nuevo se hizo con el control del balón. De hecho, se pudo desnivelar la balanza antes del 60 si no llega a ser porque Navas sacó un tiro de Mbappé dentro del área, mientras que Sergio Ramos le sacó otro a Rabiot. Francos para el gol los dos. Un aviso de lo que estaba por venir. Y es que ni la salida de Cavani por un lateral como Meunier, ni la entrada de Gareth Bale hizo que el Real Madrid recuperase el balón. Al contrario, con Emery igualando el 4-4-2 que inventó Zidane sorpresivamente, los blancos definitivamente perdieron el duelo del físico y del balón.

El técnico madridista, mostrando una sobrada personalidad en un momento muy sensible, intentó darle un nuevo giro de timón: Lucas y Asensio por Casemiro e Isco. Sangre fresca en busca de la victoria, sin que el empate hubiera sido censurable siquiera. Y el Real Madrid tuvo su recompensa a falta de siete minutos para el pitido final en una jugada lanzada precisamente por Bale y Asensio que acabó en las mallas de rebote, favoreciendo a Ronaldo para cerrar su doblete. Ese gol lo metió el atrevimiento y la flor de Zidane, la historia del Real Madrid, y el karma de Cristiano. Cuatro minutos después Marcelo marcó también de rebote y también a centro de Asensio. Un 3-1 que es una inyección moral para los blancos en el mejor momento posible, y quizás cuando peor lo estaba pasando. Pero el amor es así. Y todo el mundo sabe que el club blanco y la Champions League tienen un romance eterno.

Juventus 2-2 Tottenham: Higuaín brilló pero no pudo evitar el empate.

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El delantero argentino marcó dos goles para la Vecchia Signora, que terminó empatando 2-2 ante los Spurs.

Gonzalo Higuaín fue el protagonista principal del partido de ida de los Octavos de Final de la Champions League de Juventus ante Tottenham . El argentino marcó los dos goles de su equipo, pero no pudo evitar que los Spurs se despertaran a tiempo y terminen empatando por 2-2.

El ex de Napoles fue implacable en las primeras dos oportunidades que tuvo dentro de los primeros 10 minutos del encuentro en el Juventus Stadium. Primero la cruzó de manera notable en una jugada preparada y luego dejó sin opciones a Lloris en un penalti que le habían cometido a Bernardeschi.

Pero la Vecchia Signora agotó todas sus energías en ese primer cuarto de hora. El resto del capítulo le cedió la pelota a Tottenham y se dedicó a defender. Y eso los Spurs lo aprovecharon, marcando el descuento con una excelente definición de Harry Kane, otra de las grandes figuras del partido. El Pipa tuvo la oportunidad, otra vez de penalti, de gritar el tercero sobre el final del primer tiempo, pero el travesaño le dijo que no.

La segunda parte siguió con la tónica de la etapa anterior: los de Pochettino manejaron la pelota y la posición dentro del terreno, aunque el gol del empate terminaría llegando gracias a una falta que definió Eriksen ante la estirada de Buffon. La Juve tuvo también sus ocasiones jugando a la contra, pero no gozaron con la suerte de los primeros minutos.

De esta forma, el empate por dos goles deja mejor parado al equipo inglés para el partido de vuelta que se jugará en Wembley el 7 de marzo. Aunque los Bianconneri pueden pensar en positivo ya que podrán contar con un Dybala recuperado para dicho partido.

Basilea 0-4 Manchester City: Goleada en Suiza.

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Un doblete de Gundogan y los restantes tantos de Bernando Silva y de Agüero sentenciaron la serie en la ida para el equipo de Guardiola ante Basilea.

Manchester City ofreció una nueva exhibición de su fútbol que le sirvió para aplastar por 0-4 a Basilea en Suiza en la ida de una serie de Octavos de Final de Champions League que parece sentenciada, a falta de la revancha del 7 de marzo en Inglaterra.

La primera ventaja llegó desde arriba, con el córner ejecutado por Kevin De Bruyne al primer palo y que encontró el cabezazo de Ilkay Gundogan directo hacia el fondo de la red al minuto 14.

Con la confianza a pleno tras el 0-1, el City aceleró por izquierda con Raheem Sterling, listo para sacar un centro hacia Sergio Agüero, un desvío le dejó el balón servido para el ingreso de Bernardo Silva y, al minuto 18, el portugués resolvió para sacar un zurdazo que se clavó contra el palo.

A los 23′, Agüero subió su tanto al marcador al tomar el balón fuera del área y con un remate bien esquinado que dejó sin reacción al arquero Tomas Vaclik bajo los tres palos.

Basilea no reaccionó en ningún momento del encuentro y el segundo tiempo sólo sirvió para aumentar el resultado. Agüero tocó con Gundogan y el alemán, al minuto 53, probó desde media distancia con total éxito para sellar el 0-4 que deja al equipo de Pep Guardiola con la cabeza en cuartos de la máxima competencia europea de clubes.

Real Madrid 89-76 Tenerife: El Real Madrid recupera sensaciones de cara a la Copa del Rey.

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Tras tres derrotas consecutivas, el Real Madrid recuperó sensaciones de cara a la inminente Copa del Rey con un cómodo triunfo ante un Tenerife irregular al que le faltó fe y que pagó caro su apagón del segundo cuarto, en el que estuvo seis minutos y medio sin ver aro (89-76).

El líder de la Liga, que defenderá en Las Palmas el título logrado en 2017, sumo sin sobresaltos su decimoctava victoria en una gran actuación del base argentino Facundo Campazzo, que anotó 15 puntos, capturó tres rebotes, entregó 8 asistencias y sumó 24 de valoración.

El acierto visitante desde el perímetro, con cuatro triples sin fallo consecutivos, propició un inicio de partido igualado, sin un dominador ni en el marcador ni sobre el parqué y con Luca Doncic protagonizando, un día más, la ofensiva de los de Pablo Laso, con siete puntos en el primer cuarto.

Enfrente, Javier Beirán constituía la principal amenaza con tres triples que contribuyeron a que su equipo terminase los primeros diez minutos con su mayor ventaja de la tarde (18-21).

La puesta en escena en la reanudación fue muy diferente. Los de Pablo Laso apretaron en defensa, mejoraron sus prestaciones en ataque y encadenaron un parcial de salida de 9-0 en tres minutos que obligó a Fotis Katsikaris a parar el partido para evitar males mayores.

Aunque sus jugadores siguieron desconectados un buen rato, errando todas sus acometidas ante la desesperación del técnico griego y otorgando facilidades al líder de la competición, que imprimió velocidad a su juego y selló su zona, lo que impidió a su oponente anotar su primera canasta hasta pasados seis minutos y medio.

Felipe Reyes convertía en oro cada pelota que recibía y, con nueve puntos en ocho minutos, lideró la reacción blanca y permitió a los suyos irse con una cómoda ventaja a los vestuarios tras un segundo acto muy desequilibrado (43-34, min 20).

Los tinerfeños espabilaron tras el descanso, pero no lo suficiente para meter presión a un Real Madrid que mantuvo su buena línea, lo que le permitió conservar su colchón cercano a la decena de puntos durante todo el tercer periodo.

Liderado por un valiente Campazzo, el mejor ataque de la Liga superaba sin excesivos problemas a la segunda mejor defensa, lo que le permitió llegar a los últimos diez minutos con el partido encarrilado (68-53).

El Real Madrid siguió rearmándose de moral de cara a la Copa del Rey en un último cuarto sin historia entre dos equipos que podrían verse las caras de nuevo el próximo sábado en la Semifinal copera si solventan con un triunfo sus respectivos cruces de Cuartos de Final.

Real Madrid 5-2 Real Sociedad: Manita blanca antes de la Champions League.

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Gran primera parte merengue que llegó al descanso con 4-0. Hat-trick de Cristiano, que ya lleva 11 goles en Liga. Lucas y Kroos completaron la goleada.

El Real Madrid jugaba su último partido antes del trascendental partido de Champions ante el PSG. La Real Sociedad visitaba el Bernabéu con ganas de sorprender a los blancos, que querían completar un gran partido antes de recibir al PSG.

Zidane dio pocos descansos aunque reservó a Bale, Casemiro y Nacho de cara al presumible once que presentarán los merengues ante los parisinos. En la Real, Eusebio apostaba por los mismos que golearon al Dépor (5-0) y cerraron una larga racha de malos resultados.

El partido no pudo comenzar mejor para los locales, que se adelantaron en el marcador con un gol de Lucas Vázquez a los 50 segundos de juego. Cristiano centró y el extremo remató con un remate de mérito que no pudo alcanzar Rulli. El Madrid siguió dando buenas sensaciones, presionando arriba y en bloque con un espíritu muy solidario que hacía temblar a la Real en la salida de balón. En una de esas presiones Marcelo propició una recuperación que acabó con un remate al palo de Benzema.

El 2-0 llegó en el minuto 27 tras un gran quiebro de Asensio que cedió a Marcelo antes del remate de Cristiano. El portugués remató a placer y amplió la ventaja del equipo local. Así comenzaría el festival madridista que se inició con otro remate al poste de Ronaldo. Kroos ampliaría la ventaja a la media hora con un remate desde la frontal que depositó en la escuadra con su habitual maestría. En el minuto 37 Cristiano redondearía una gran primera parte con un cabezazo que transformó en gol a la salida de un córner. Los madridistas habían realizado una gran primera parte pasando por encima de una Real muy decepcionante.

En la segunda parte el Madrid quitó el pie del acelerador y los donostiarras se tomaron un respiro. Los realistas incluso pudieron inquietar a Keylor Navas por primera vez en todo el partido con un remate de cabeza de Juanmi que se topó con el poste. Al cuarto de hora vino el carrusel de cambios, doble de Eusebio para tratar de mejorar la situación y doble de Zidane para dar descanso a Modric y Lucas (que se marchó ligeramente tocado).

Un poco antes del último cuarto de hora, Bautista recortó distancias para la Real Sociedad en un despiste defensivo del Real Madrid. Bale entró para jugar el último cuarto de hora y provocar una mala parada de Rulli que dejó el esférico franco para que Cristano marcase el 5-1. El portugués anotaba un nuevo hat-trick con la camiseta blanca. La sucesión de goles acabó en el minuto 83 con un acrobático remate de Illarramendi que salió ajustado batiendo a Navas.

Victoria cómoda y por momentos brillante del Real Madrid, que suma 3 puntos en la Liga con una goleada que la hará llegar con confianza al compromiso frente al PSG. La Real Sociedad deja una mala imagen y sigue acumulando malos resultados a pesar de la reciente goleada frente al Deportivo.

Real Madrid 79-80 Olympiacos: El Real Madrid pierde la última posesión y deja la victoria al Olympiacos.

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El Real Madrid no supo ni pudo aprovechar la última posesión de balón, con 15 segundos por delante y ya el que sería 79-80 definitivo en el marcador, dejando la victoria a un Olympiacos muy serio.

En el último segundo y sin que nadie se atreviera a lanzar, la colegiada alemana Anne Panther pitó personal sobre Facundo Campazzo, pero la repetición del vídeo dejó al Madrid con la derrota.

Jeffery Taylor sobre Vassilis Spanoulis y Kostas Papanikolaou sobre Luka Doncic, los mejores defensores de cada equipo sobre los líderes del rival. Ni Pablo Laso ni Ioannis Sfairopoulos se salieron del guión previsto, dado el respeto que ambos equipos se tienen.

Así las cosas y con alguna imprecisión en ataque por parte del equipo madrileño, el partido comenzó igualado, pese a que el Madrid estuvo tres minutos y medio sin anotar, del 13-9 (min.4.45) al 15-17 (min.8.15).

Pasado el primer momento de peligro el primer cuarto finalizó con un 20-21.

En el segundo acto y ya con las rotaciones instauradas en los dos equipos, el Olympiacos comenzó a mostrar sus grandes virtudes. Y una de las más importantes es la continuidad en el juego esté quien esté en pista, figuras o menos habituales.

Los griegos manejaron el balón con soltura y su paciencia y circulación de balón empezaron a verse reflejados en el marcador, 32-38 (min.15). El Madrid comenzó a ponerse nervioso ante la seguridad del rival.

Punto a punto, jugada a jugada, minuto tras minuto, el Madrid fue perdiendo terreno en el marcador con Luka Doncic abusando del bote, sin que hubiera movimiento ni opciones de puntos, más allá de las acciones individuales.

Los rebotes en este segundo cuarto fueron chivatos de la situación, 5-10 para el Olympiacos. El Madrid perdió el dominio bajo los tableros, no movió el balón en ataque y se desquició ante el buen hacer de los del Pireo.

El 39-45 con el que se llegó al descanso casi fue corto para los merecimientos de unos y otros. Otro dato revelador tras veinte minutos de juego, 6-12 en asistencias, cuando el Madrid suele destacar siempre en este aspecto.

Con los quintetos iniciales en pista en el arranque del tercer periodo el Madrid intentó retomar las riendas del choque. En ese momento comenzaron a aparecer las figuras de cada equipo.

Doncic liberado de subir el balón por un Facundo Campazzo muy entonado pudo mirar más al aro y abrir espacios, mientras que Papanikolaou, Spanoulis y Printezis comenzaron a dar muestras de su calidad.

Con todo, el Madrid volvió a nivelar el marcador, 49-49 (min.24.20) tras un parcial de 10-4, gracias su mejora defensiva y a su mayor mordiente en ataque.

A todo esto el Olympiacos vino vacunado sobre el efecto Edy Tavares y cada vez que el caboverdiano intentaba recibir se cerraban sobre él hasta tres jugadores, recuperando de inmediato su posición defensiva en cuanto el balón salía de las manos del pívot madridista.

Trey Thompkins, autor de 4 triples en cinco intentos y de 15 puntos hasta el minuto 26.30 (57-58) fue el fiel escudero anotador de un Doncic más reconocible.

Pasados los primeros minutos, el equipo griego retomó su circulación de balón y su paciencia franciscana en busca siempre de la mejor opción para anotar, 60-60 (min.27.45).

Dos tiros libres de Doncic parecieron firmar la igualada a 62 a 4 segundos para el final del tercer cuarto, pero Kule Wilyjer, al más puro estilo Sergio Llull, clavó un triple en el último instante dejando el marcador en 62-65 y al Madrid sin ponerse por delante desde el minuto 7 del primer acto.

Una entrada de Fabien Causeur devolvió al Madrid la ventaja en el electrónico, 66-65 (min. 30.45), 23 minutos después, que consolidó Thompkins con un nuevo triple, 5 de 6 intentos a estas alturas, 69-65.

El Madrid tocó a rebato y comenzó a disfrutar de los mejores momentos de baloncesto del partido, con una buena defensa y con opciones en ataque, jugando con garra y con el ánimo de unas gradas que entendieron también que era el momento clave del partido.

Un triple fallado por Jaycee Carroll pudo haber sido definitivo para abrir brecha en el marcador pero no entró y Olympiacos siguió jugando a lo suyo, con la precisión de un cirujano y la paciencia de una madre, para dejar claro que todavía estaba en el partido, 71-67 (min. 34).

Una antideportiva de Spanoulis y una técnica a Felipe Reyes, por dar una patada al balón en su frustración por haber fallado los dos tiros libres, dieron paso a un triple de Printezis para que el Olympiacos volviera a positivo, 73-74 (min.35.30).

Cada balón valía, a estas alturas, su peso en oro y la tensión creció de forma exponencial, con Thompkins y Printezis, que además se defendían uno al otro, calientes en ataque.

A minuto y medio para el final, el Madrid acabó una posesión sin lanzar a canasta y en la jugada siguiente Spanoulis intentó el triple definitivo que no entró, 76-77.

Doncic, que sufrió más de lo habitual desde el lanzamiento libre (10 de 15) puso el empate a 79 a 30 segundos para el final, y Janis Strelnieks sólo anotó 1 de 2 desde el mismo punto, 79-80 a falta de 15 segundos.

Con dos tiempos muertos consecutivos, Laso y Sfairopoulos prepararon la táctica. El Madrid pareció comerse la posesión, pero la colegiada alemana Anne Panther pitó personal sobre Campazzo. La revisión del vídeo dejó al Madrid con una derrota por 79-80.

La leyenda de Federer es eterna.

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El suizo logra su Grand Slam N° 20 al lograr su sexto Open Australia.

En su raqueta siempre estuvo desafiar a la historia. La eternidad pareció destinada a su nombre y apellido. El reloj hizo un pacto con él: la leyenda crecería cuando muchos ya hubieran dicho basta. Roger Federer, el hombre de los récords, volvió a firmar con su puño y letra uno más: la corona de Grand Slam N° 20. No quedan calificativos para describir la hazaña del suizo, que a sus 36 años sigue ampliando un palmarés bañado en oro.

Cuando el reloj marcó poco más de tres horas de encuentro, la realidad superó al sueño: Federer se hacía con su sexto Open Australia por 6-2, 6-7(5), 6-3, 3-6 y 6-1.

Nada pudo hacer un Marin Cilic, que en su tercera final de Grand Slam se encontró con el mismo hombre que le negó el julio pasado la posibilidad de ampliar su palmarés. Si Federer ya le privó de hacerse con el título de Wimbledon, también lo hizo con el Open Australia. De esta manera, el croata ha sido testigo de primera mano en los dos últimos trofeos grandes del suizo: el N° 19 y el N° 20.

En la final N° 30 de Grand Slam para Federer, los nervios no estuvieron presentes. Su sexto Open Australia le sitúa junto a Novak Djokovic y Roy Emerson, ambos con seis trofeos. Y a sus 36 años y 173 días, el suizo se convierte en el tercer hombre en la Era Abierta en ganar cuatro o más Grand Slams después de alcanzar la treintena junto a Rod Laver (4) -presente en la grada- y Ken Rosewall (4).

Federer supo adaptarse al guión de cada set. En un primer parcial de poderío absoluto, rozó la perfección sin dar opción a Cilic. En el segundo aceptó que su rival había subido el nivel y no perdió la compostura cuando el gigante de 29 años se llevó el tie-break.

Con la tranquilidad de no haber cedido su servicio hasta el momento, el jugador procedente de Basilea enderezó su camino en el tercer set, donde de nuevo elevó el nivel para frustración de su rival. En la cuarta manga, Federer arrancó con decisión pero cedió por primera vez su saque. Otro break a favor de Cilic llevaría el partido a un quinto y definitivo set.

Allí, en el momento álgido, Federer supo resistir para luego asestar el golpe definitivo. La gloria esperaba y el suizo no quería faltar a la cita. El título era suyo.

Pese a la derrota, Cilic se garantiza ascender a su mejor puesto en la clasificación mundial. Escalará hasta el puesto N° 3 del Ranking ATP, sólo por detrás de Rafael Nadal (1) y un Roger Federer que se quedará a 135 puntos del español, activando así la carrera por el primer escalafón tenístico.

Valencia 1-4 Real Madrid: El regreso de la BBC y de la esperanza blanca.

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Dos goles de penalti de Cristiano, uno de Marcelo y otro de Kroos le permiten al conjunto de Zidane ganar en el feudo valencianista.

Después de 279 días sin coincidir en el once titular, Gareth Bale, Cristiano Ronaldo y Karim Benzema volvieron a encabezar la lista de jugadores que saltarían al terreno de juego en Mestalla para medirse al Valencia. Después de volver a los horrores de las segundas partes, Marcelo acabaría con la fobia para sentenciar un partido en los minutos finales tras parecer más cerca el empate y el regreso de las dudas en las mentes madridistas. Montoya hizo dos penaltis claros que marcó Cristiano Ronaldo en la primera parte, Santi Mina recortó al inicio del segundo tiempo y el lateral sentenció el choque cerca del final. Kroos volvió a finalizar una obra de arte desde fuera del área cerca del 90.

Dudas, dudas y más dudas. Así comenzó el primer tiempo en Mestalla entre los tercer y cuarto puestos de la Liga. Los pupilos de Zidane se mostraban muy inseguros y el Valencia apenas se atrevía a intentar hacer daño a la meta de Keylor Navas. No fue hasta que, en un contragolpe tras un saque de esquina del Valencia, apareció Cristiano Ronaldo dentro del área de Neto y Montoya le derriba claramente. Penalti claro. El portugués agarró el balón y se dispuso a lanzar para marcar el primer tanto de la tarde. Corría el minuto 16. 9 minutos más tarde, el guardameta costarricense evitaría el empate tras un remate de Kondogbia desde fuera del área.

El Real Madrid se comenzaba a sentir mucho más cómodo gracias a la ventaja en el marcador y presionaba y cercaba a un Valencia que bajó un par de marchas. Montoya se convertiría una vez más en protagonista del partido tras provocar un penalti más, esta vez en el 38 y sobre Benzema. Si bien en directo no parecía, las repeticiones dieron la razón a Estrada Ferrnández, que estuvo muy acertado durante el transcurso de todo el choque. Cristiano volvería a lanzar para poner una ventaja de dos goles a los merengues. Al filo del descanso, el Valencia tuvo una doble ocasión, primero de Rodrigo con la puerta vacía y después de Guedes. Sin embargo, el resultado se mantuvo al término del primer tiempo.

Tras el paso por los vestuarios, volvió a aparecer el pecado del equipo de Zinedine Zidane en lo que llevamos de temporada: las segundas partes. Se desinfló el cuadro blanco, sucumbiendo a la presión del Valencia y a las imprecisiones en el ataque. Parecía otro equipo. De esto se aprovechó el equipo de Marcelino, siendo más inherente en las ofensivas, aunque fue a balón parado cuando encontró el recorte en el marcador. Centro desde la esquina de Parejo que cabeceó Santi Mina al primer palo para poner el 1-2 en el luminoso. El Valencia apretaba y en el minuto 66 tuvo que intervenir Keylor Navas para salvar a su equipo del empate. Marcelo sentenciaría el encuentro en el 84 tras una gran jugada de combinación con Asensio. Sin embargo, todavía quedaría tiempo para que Kroos enviara uno de sus típicos pases a la red para cerrar el partido.

Victoria contundente del Real Madrid en Mestalla que da un golpe de autoridad tras la dolorosa eliminación de Copa ante el Leganés. Los tres puntos ante el tercer clasificado del campeonato permiten al equipo de Zidane poder ocupar la tercera plaza de ganar el choque aplazado en Butarque. Santi Mina hizo ver las pesadillas a los merengues, pero Marcelo y Kroos impidieron que las sombras sobrevolasen el Santiago Bernabéu. Parece que la bestia, herida, todavía tiene mucho que decir.

Federer alcanza su Final número 30 en Grand Slam.

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El suizo busca su sexto Open de Australia y defender su corona.

Llegar a una final de Grand Slam es un camino que sólo unos pocos privilegiados han vivido. Roger Federer es el mayor de los afortunados pues este domingo disputará su final N° 30 (¡30!) en uno de los cuatro torneos grandes. Nadie más que él ha estado en tantas citas decisivas. Ningún hombre tiene más títulos major que él y en dos días buscará su corona No. 20. Un número redondo. Una cifra mágica.

La manera en la que alcanzó la Final fue del todo inesperada. El suizo se encontró con un Chung que no pudo continuar por problemas en el pie (ampollas) y tuvo que retirarse cuando Federer dominaba por 6-1, 5-2 y RET.

Ante Chung, el suizo impuso jerarquía y experiencia. Su primer deseo fue restar en lugar de servir para entrar en el partido. Romper el hielo le correspondía al debutante. Federer quebró de entrada e impuso un correctivo de 6-1 en 33 minutos con tres quiebres.

El segundo set no mejoró para el surcoreano, que mermado físicamente vio cómo con bolas a media pista y variedad de alturas, Federer dictaba los puntos a su antojo. Bajo techo, además, el suizo se creció. Si fuera de la Rod Laver la tormenta era protagonista en el Día de Australia, bajo el paraguas del techo Federer fue un huracán para su rival, que no pudo continuar.

“Es agridulce llegar de esta manera a la final”, apuntó Federer. “Le deseo todo lo mejor a Hyeon. Sé lo difícil que es jugar con ampollas en el pie y es mejor parar antes de hacerse más daño. Le espera un futuro brillante por delante. El Top 10 seguro, pero no quiero ponerle demasiada presión”.

El dato curioso: Con 36 años y 173 días, Federer es 14 años y 284 días más mayor que Chung, que tiene 21 años y 254 días. Es la primera vez que habiendo tanta diferencia de edad, el veterano es quien se ha llevado el duelo de semifinales.

Cilic avanza tras la retirada de Nadal.

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El croata disputará las semifinales y se cita con el debutante Kyle Edmund.

Fue un encuentro destinado a ser épico pero terminó con una noticia agridulce. Una circunstancia desafortunada. Marin Cilic estará en las semifinales del Open de Australia tras superar al N° 1 del Ranking ATP Rafael Nadal por 3-6, 6-3, 6-7(5), 6-2, 2-0 y RET en tres horas y 47 minutos. El español se vio obligado a retirarse por una lesión que empezó a manifestarse en el cuarto set, cuando requirió asistencia médica.

“Ha sido un partido increíble por momentos y ha sido una lástima la lesión de Rafa, muy desafortunada”, explicó Cilic. “Es un grandísimo competidor y le deseo una pronta recuperación porque siempre da lo mejor de sí mismo”.

El segundo partido de cuartos de la jornada fue un encuentro que fue subiendo en temperatura y tensión a medida que avanzaron los juegos. Nada hacía presagiar que el encuentro terminaría de una manera tan desafortunada. Nadal arrancó en absoluto control, llevándose una primera manga en la que sólo necesitó un quiebre. Un set en el que Nadal estuvo muy fino al resto, anticipándose a las ideas de un Cilic que si bien también tuvo una bola de break a favor, no pudo convertirla.

Todo pareció seguir el guión marcado por el N° 1 del Ranking ATP, que se colocó con 3-2 y saque en la segunda manga. Cilic tenía otra idea. Se hizo con su primer break a favor y enlazó cuatro juegos consecutivos para poner las tablas en el marcador. El tercer set se antojaba crucial para el desenlace del partido y los dos jugadores lo tenían claro.

La electricidad en el ambiente llegó en el momento preciso. El público sabía de la importancia del parcial y pusieron de su parte, elevando los decibelios de sus aplausos. Cilic llegó a salvar bola de set con 4-5, 30-40 con sangre fría y, como no podía ser de otra manera, el parcial se decidió en el desempate. Con 4-4 en el tie-break, Cilic falló un punto que tenía ganado -y que le hubiera dado el 5-4 y dos saques- y Nadal cogió impulso. El tie-break era suyo y la ventaja de 2-1 en sets también.

Cilic no perdió la fe y buscó una reacción inmediata en la cuarta manga. Campeón del US Open en 2014, el croata sabía que si bien el margen de error ya no existía, aún tenía opciones. Quebró a Nadal para ponerse con 3-1, certificó el break con 4-1 -momento preciso en el que Nadal pidió asistencia médica- y aunque desaprovechó tres bolas de break en el sexto juego, sí convirtió la que le dio el 6-2 ante un mermado Nadal. El partido se iba a una quinta manga, donde el español trató de continuar. Pero tras dos juegos en el quinto set se confirmaron los peores presagios. Era momento de retirarse.

En semifinales espera una de las revelaciones de este Open de Australia: Kyle Edmund. El británico de 23 años protagonizó una de las sorpresas del torneo al superar al N° 3 del mundo Grigor Dimitrov por 6-4, 3-6, 6-3 y 6-4. “Mi enhorabuena a Kyle por alcanzar sus primeras semifinales”, felicitó Cilic, que domina el head to head por 1-0.