Betis 1-2 Real Madrid: Ceballos disimula el escándalo del VAR.

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Un gol de falta directa en el tramo final sirve los tres puntos al Real Madrid de Solari y tapa un error estrepitoso, una jornada más, del polémico sistema usado en España.

Con Cristo, pero sin ser gracias a él, el Real Madrid salvó su enésimo juicio final (1-2). Un gol de falta directa de Ceballos convirtió en cara un duelo tornado en cruz tras la lesión de Benzema y una nueva decisión errónea del VAR.

Le dio seriedad, y lo que es más importante, serenidad al conjunto blanco el nuevo sistema puesto en liza por Santiago Solari. El técnico argentino abrigó a su equipo con tres centrales y dos carrileros (ninguno de ellos Marcelo), controló más el tempo del partido y sufrió menos en defensa. O al menos en la primera mitad, porque el Real Betis no logró encontrar fisura alguna en el entramado defensivo blanco.

Algo que sí hizo el conjunto blanco y bien pronto. Modric cazó un rechace en el balcón del área para fusilar la escuadra derecha de Pau López (13’) y cargar de razones el argumento futbolístico madridista. Le bastó con replegarse bien a partir de entonces y agarrarse a unas rápidas transiciones ofensivas que casi siempre nacieron de los pies de Vinícius. De un servicio del brasileño a Valverde pudo llegar el segundo, pero el uruguayo se creyó Guti sin serlo. En un intento de emular al genio que vestía el ‘14’, alcanzó el área pequeña y dejó de tacón para la llegada de Benzema, quedando el balón muerto en tierra de nadie.

Muerto como pareció quedarse el conjunto blanco sin la figura del ‘9’ francés. Lesionado en el tramo final del primer asalto, tuvo que dejar su sitio a Cristo y con ello el Madrid perdió la calma que tantas veces le trasmitió Karim. Creció el Real Betis, haciendo de menos a un rival que apenas volvió a superar el centro del campo, y creyó en lo que hacía, a diferencia del primer tiempo. Pero no fue su creencia en una filosofía lo que le dio la llave del empate, sino una brillante definición de Canales, bien servido por Lo Celso, pero mal ratificada por el VAR ya que la posición era en fuera de juego (67’).

Y si no hincó la rodilla el Madrid de Solari, poco le faltó. Entregó las armas el equipo de Concha Espina, esperando un pitido final al que le cambió la cara un ex del Betis. De falta directa, Dani Ceballos (88’) cambió el frustrado semblante de un conjunto que deambula por La Liga esquivando cuantas trampas puede por su camino.

Real Madrid 3-0 Leganes: El Real Madrid ahoga sus penas en la Copa.

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Los blancos encarrilan la clasificación con goles de Ramos, Lucas y un notable Vinicius. Debutó Brahim.

El Real Madrid encarrila la eliminatoria de Copa ante el Leganés después de vencer en el Santiago Bernabéu en el partido de ida (3-0). Los blancos sufrieron en la primera parte, como acostumbran, pero el gol 100 de Ramos al borde del descanso y otros dos más de Lucas y Vinicius (de primorosa volea) en la segunda sirvieron para ahogar parte de sus penas en este año 2019. Vinicius volvió a ser de lo más destacable en un equipo que fue de menos a más en un día donde Isco siguió sin tener su espacio. Ni con seis lesionados para unos Octavos de Final de Copa del Rey.

La primera parte en el Santiago Bernabéu fue más propia de un partido de Liga que de uno de Champions. O lo que es lo mismo, con un Real Madrid fatigoso, impreciso, desencantado y plano frente a un rival que minuto a minuto se iba creciendo conforme comprobaba que no lo hacían los locales. La historia mil veces vista esta temporada. Y que pudo haber acabado como las de la Real, Levante, Barcelona, Eibar, etcétera. Porque el Leganés tuvo sus ocasiones claras para haberse adelantado en el marcador en la figura del debutante Braithwaite. Primero con un mano a mano que mandó lamiendo el poste por fuera, y después con un testarazo al saque de un córner que obligó a Keylor a un despeje todo reflejos que levantó al desangelado público del Bernabéu.

El quid con respecto a otros partidos fue que, mientras el Leganés no lo hacía, esta vez el Real Madrid sí tuvo el gol de cara. Y un penalti. No hizo falta VAR para que Gil Manzano decretase la pena máxima al borde del descanso en una caída de Odriozola. No fue ni tan aparatosa ni tan clara como la de Vinicius el Domingo, pero sí que habían sido varias internadas ya en el área pepinera cortadas al límite de la pena máxima. Sergio Ramos transformó desde los once metros para convertir el gol 100 en su carrera. Una cifra extraordinaria. Un gol balsámico para el devenir del Real Madrid.

Y es que el 1-0 al borde del descanso desanimó al Leganés, que seguramente se marchase a la caseta con la sensación de haber merecido más en la primera mitad. Fue su suicidio, paradójicamente. Porque incluso un Madrid a medias puede hundir a cualquier otro equipo que no esté al 100%. Y eso fue precisamente lo que pasó. Con los blancos creciéndose al ver que el resultado a favor se traducía en un juego cada vez mejor, especialmente por la banda donde jugó Vinicius. El brasileño es un puñal. Es cuestión de tiempo que acabe por tirar la puerta abajo. Y ante el Leganés lo volvió a demostrar.

No obstante, el ‘28’ fue partícipe de los dos goles que dejan prácticamente apuntillada la eliminatoria. En el 2-0, y toda vez que Benzema aprovechó un fallo del Leganés en su campo, Vinicius asistía a Lucas para que marcase a placer. Y en el 3-0, voleando un centro desde la derecha para dibujar un bellísimo gol. Con permiso del ausente Isco (que saltó para jugar los últimos veinte minutos), y del debutante Brahim, los focos fueron para el brasileño. De lo mejor en un equipo que por fin pudo darse una alegría en este nuevo año.

Baskonia 74-91 Real Madrid: El Real Madrid impone su ley ante el Baskonia.

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El Real Madrid impuso su ley ante el Baskonia, al que superó por 74-91, en un partido en el que fue muy superior desde los primeros minutos del choque y no dio opción a un rival que no encontró la inspiración necesaria para competir.

Con esta victoria, el equipo de Pablo Laso rompió el empate a diez triunfos que mantenía con su rival en la segunda plaza de la tabla clasificatoria y que deja ahora al conjunto blanco como principal perseguidor al liderato que ostenta el Barcelona.

Los blancos marcaron distancias en un primer cuarto arrollador en el que rozaron la perfección y consiguieron una distancia superior a los diez puntos, insalvable para los locales que tuvieron un día aciago desde el lanzamiento exterior.

Además de la mala noticia de la derrota, los azulgranas perdieron al georgiano Tornike Shengelia por una lesión en la rodilla, tras un encontronazo con el argentino Facundo Campazzo.

El base brasileño Marcelinho Huertas, con 21 puntos de valoración, no encontró compañeros en este partido en el que siete jugadores del Real Madrid sumaron más de diez puntos de valoración, con el liderazgo de Facundo Campazzo, que firmó 26.

Las solitarias siete asistencias del Baskonia y los seis triples anotados de veinte intentos, fueron una losa demasiado pesada para los vascos.

El choque comenzó con un ritmo alto de anotación para los dos conjuntos en los que destacaron en este aspecto el francés Fabian Causeur y el brasileño Marcelinho Huertas.

El Real Madrid abrió la primera brecha importante de ocho puntos, 12-20, porque fue el equipo que antes logró ajustar la defensa, gracias a la intimidación que ejercía el caboverdiano Walter Tavares.

Los blancos superaban a los azulgranas en el uno contra uno, lograban tiros liberados y aumentaron el parcial hasta el 2-13 para colocar un 12-26 al finalizar el primer acto.

El Baskonia no encontraba el antídoto para superar la defensa del equipo de Pablo Laso que continuaba ampliando el hueco en el marcador en el arranque de un segundo capítulo que no varió mucho del final del primero y la distancia se fue hasta el 13-31 (min. 13).

Los locales comenzaron a crecer a partir del acierto del argentino Luca Vildoza, uno de los pocos inspirados en ataque, y consiguieron bajar la distancia hasta los ocho puntos, 25-33 (min. 15) con un parcial de 12-2.

Siete puntos seguidos de Rudy y el regreso a la pista del argentino Facundo Campazzo espolearon a los madridistas, que aguantaron las embestidas de los vascos, quienes sumaron desde el tiro libre para situar la desventaja en doce puntos al descanso, 35-47.

El Real Madrid comenzó la segunda parte con las ideas más claras, hasta que un falta antideportiva de Facundo Campazzo sobre Tornike Shengelia, que acabó con el georgiano en el vestuario por un golpe en la rodilla, dio paso a un parcial de 7-0 que abrió un claro en la oscuridad ofensiva de los azulgranas.

Pero los blancos sacaron la cabeza con la inspiración de un casi inmaculado Santi Yusta desde el triple y un imparable Walter Tavares, que mandó al banco al francés Vincent Poirier, cargado de faltas personales.

La diferencia marcó un nuevo máximo con un 46-70 (min. 29), con un Baskonia sobre la lona, que no lograba circular el balón y era incapaz de anotar con fluidez, mientras el Real Madrid sumaba con comodidad en sus ataques para propinar un 2-18 a su rival.

La brecha era insalvable para el Baskonia al finalizar el tercer cuarto, con un amplio 48-74, que abría el camino de la victoria al Real Madrid.

El Baskonia tiró de orgullo en el capítulo final y con un 8-0 situó la diferencia por debajo de los 20 puntos, pero los madrileños no se deshicieron y acabaron el duelo con un cómoda victoria, 74-91.

Real Madrid 1-0 Rayo Vallecano: Benzema devuelve la calma a la casa blanca.

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Un solitario gol del francés derrota a un Rayo Vallecano que sigue en descenso y deja al Real Madrid a cinco puntos del líder.

Volvió la calma a Concha Espina. Acostumbrado a los vértigos de una montaña rusa, le tocó al Real Madrid achicar agua para devolver la tranquilidad a la casa blanca. Y lo hizo, empujado por el hecho de enfrentarse a un Rayo Vallecano en descenso, con un solitario gol de Karim Benzema (1-0). Suficiente para derrotar a los de la franja y mantener enganchado a los suyos al tren delantero de la liga española.

Y eso que se plantó bien el equipo vallecano sobre el césped del Santiago Bernabéu. Tal es así que había pasado casi un cuarto de hora y poco o nada había generado un Real Madrid que, eso sí, a la primera que tuvo, acertó con el marco visitante. Tanto se había empeñado Míchel, con Tito y Advíncula, en tapar la banda izquierda que el gol llegó por el otro lado. Lucas Vázquez trazó un brillante pase interior hacia Benzema, que por bajo abrió el muro rayista (13’).

Un tanto que, aunque pudo tener respuesta inmediata por medio de un cabezazo de Velázquez, acomodó a unos blancos deseosos de paz después de una semana de desencuentros. Por delante en el marcador, masticaron y masticaron las jugadas hasta encontrar espacios en el entramado defensivo franjirrojo. Acertó a avistarlos el Madrid, como Asensio en un contragolpe del que salió vencedor Dimitrievski, pero no a definirlos. Y es que hasta con la madera se toparon los de Solari. Bien habilitado por un buen Benzema, con el palo derecho chocó el trallazo de Kroos desde el balcón del área, manteniendo la tensa calma del que se sabe solo un paso por delante de su rival.

En ese hilo, el de la amenaza del uno a cero, vivió de forma constante el equipo blanco. Si bien no sufrió acometida alguna del Rayo, tampoco hizo el conjunto de Solari por incrementar su renta. Salvo un gol bien anulado a Sergio Ramos por fuera de juego (64’) y una doble ocasión rayista sobre la hora, parecieron firmar ambos la paz. Aquella que permite a los vallecanos superar de forma digna lo que siempre parece un trámite y a los blancos volver a ganar en tranquilidad. Tres puntos como bálsamo para un equipo que, pese a su convulso inicio, sigue subido al tren de La Liga.

Real Madrid 2-0 Valencia: El equipo de Solari mantiene la calma.

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El trabajo colectivo del equipo blanco, con especial protagonismo de Carvajal y Llorente, deja atrás el tropiezo de Ipurua.

El Real Madrid quiso olvidar el shock de Eibar con una convincente victoria frente al Valencia (2-0). Los blancos fueron muy superiores en la primera parte, aprovecharon el gol en propia meta de Wass para controlar a su rival, y Lucas Vázquez hizo la sentencia a diez minutos del final. Después de dos triunfos seguidos, el equipo ché ha vuelto a dejarse puntos fuera de Mestalla.

Lo mejor que pudo hacer el Real Madrid fue dejar atrás la semana pasada, convulsa por la derrota en Ipurua y las dudas respecto a Isco, con un dominio arrollador desde el principio. A los ocho minutos los locales se adelantaron con un gol en propia meta de Wass, propiciado por el centro de un inspirado Carvajal tras haber recuperado en área propia. Era el tanto más tempranero de los madrileños en lo que llevamos de temporada, lo cual dice mucho de lo que están pasando.

Durante toda la primera parte los blancos tuvieron el control, en buena parte gracias a Marcos Llorente. El canterano vio correspondido su buen partido ante la Roma con una nueva titularidad, propiciado en parte por las bajas de Casemiro y Kroos. La intensidad blanca contrastó con unas dudas valencianistas que llegaron incluso a reflejarse en la salida de balón. Guedes, duda hasta última hora por molestias físicas, apenas tuvo impacto en el Santiago Bernabéu.

Si la renta madridista al descanso no fue mayor se debió a la falta de pegada que este curso les ha costado tantos puntos. Y estuvo cerca de aprovecharlo el Valencia, pues lograron partirles por la mitad en tramos del encuentro gracias a la irrupción de Parejo. La más clara, protagonizada por Santi Mina, fue un balón al espacio de la defensa que terminó enviando por encima del larguero.

Para evitar males mayores, Solari sentó a Bale por Marco Asensio y después logró recuperar el control con las entradas de Fede Valverde e Isco, este último cuestionado tras quedarse fuera de convocatoria en la Liga de Campeones. Todas estas entradas dotaron al Real Madrid de superioridad al contragolpe, y a siete minutos del final Lucas Vázquez hizo la sentencia con un remate facilitado por Benzema. El francés estuvo en todas partes, tanto arriba como abajo, por lo que era natural que prestara atención al balón dividido que propició la jugada.

La alegría en el vestuario blanco contrasta con la decepción valencianista, en una semana aciaga por la eliminación en Champions. La próxima semana el Real Madrid visitará El Alcoraz para enfrentarse al Huesca, mientras que el Valencia recibe en Mestalla al Sevilla.

Real Madrid 88-93 CSKA Moscu: El CSKA exhibe músculo en casa del campeón.

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El CSKA exhibió músculo en casa del campeón al vencer por 88-93 al Real Madrid en un partido que enloqueció en la primera parte y que fue más académico en la segunda, en la que el equipo ruso fue mejor. 

La ausencia de los Sergios, Llull y Rodríguez, ambos lesionados, hizo que el partido comenzara sin los dos timoneles titulares. Y se notó.

Mal, muy mal comenzó el Real Madrid, pero peor continuó el CSKA. Los dos primeros cuartos fueron el día y la noche para cada uno de los equipos. No hubo término medio.

El Madrid comenzó con un 0-7 y dos faltas personales de Jeffery Taylor, el mejor defensor del equipo y el encargado de defender a Nando De Colo, en los dos primeros minutos. Cuando se quiso dar cuenta, el CSKA estaba 3-17 (m.5.50) en el marcador. Para frotarse los ojos.

Ahí despertó el Madrid de la mano de un más que enchufado y eléctrico Facu Campazzo, que ante la ausencia de Llull se encargó de meter un triple desde la línea de personal de su campo defensivo en el último suspiro para poner el 20-24 con el que finalizó el primer acto.

El CSKA en esos 4.10 minutos aceptó un parcial de 17-7, que demuestra que la defensa del Real Madrid hizo su trabajo, pero lo peor estaba por llegar, porque el segundo acto comenzó con otro parcial de 12-0, con el equipo ruso a cero durante casi seis minutos y medio, cuando Othello Hunter rompió la maldición.

Desde el 3-17 al 32-26, un parcial de 29-7 en poco más de nueve minutos. Ver para creer.

De Colo y Will Clyburn fueron los estiletes del CSKA en su día, la primera mitad del primer cuarto, mientras que Campazzo y Rudy Fernández lo fueron en el Madrid en el segundo cuarto, que finalizó con un 41-38, adecuado en cuanto a guarismos, pero absolutamente demencial en su desarrollo.

El Real Madrid anotó sólo 3 de 12 triples en los primeros veinte minutos, mientras que el CSKA transformó 8 de 15, un 53 por ciento que contrasta con el 42 por ciento que consiguió en tiros de dos, 6 de 14.

Con los quintetos iniciales en pista en el tercer cuarto, el partido se volvió más académico, con los ataques brillando dada la calidad de los jugadores en pista.

Los dos equipos más laureados de Europa, 10 títulos el Real Madrid y 7 el CSKA, comenzaron a exhibir músculo, 49-49 (m.23.15), y los rusos lo hicieron mejor porque volvieron a ponerse por delante en el marcador, 51-56 (m.25.45), tras un parcial de 10-18.

Otra vez De Colo y Clyburn volvieron a llevar la batuta anotadora de su equipo, mientras que el Real Madrid volvió a tener problemas en el aro rival, 55-64 (m.28).

La entrada de Gustavo Ayón y Rudy, para aumentar la capacidad defensiva del equipo blanco y crecer desde ahí, se tradujo en el 61-67 al final del tercer acto.

Pese a la irrupción en escena de Jaycee Carroll, autor de los 5 puntos del Real Madrid en los dos primeros minutos, 66-77, el CSKA siguió mostrando una efectividad acorde a su tremendo poderío, lanzando un órdago al partido.

Rudy fue el primero en dar un paso al frente con un triple, pero Cory Higgins dio un recital de calidad en la anotación e impidió que el Real Madrid recortara diferencias, 71-82 (m.34).

Con las alarmas encendidas en el equipo español y los minutos cayendo rápido, 78-86 (m.36), el Real Madrid tiró de corazón para jugar a la heroica, pero el CSKA no se dejó impresionar y exhibió músculo para conseguir una victoria de prestigio, 88-93, en casa del campeón. Es la tercera derrota consecutiva del Real Madrid.

Roma 0-2 Real Madrid: El Real Madrid se da un alegrón en Europa.

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Los goles de Gareth Bale y Lucas Vázquez reaniman a los blancos tras el descalabro en Eibar y le dan el liderato del Grupo G.

El Real Madrid cierra la herida que abrió el Eibar el pasado sábado con una victoria importante en Roma que le da la clasificación directa a Octavos de Final, y como primero de grupo además. No fue una recuperación completa, no fue un triunfo colosal, el imperio blanco sigue en fase de reconstrucción… pero siempre es mejor avanzar en el proceso desde las alegrías y no desde la desesperación. Fazio regaló a Bale el primer gol, mientras que Benzema hizo lo propio con Lucas Vázquez en una segunda parte donde la efectividad blanca de cara a puerta tapó las carencias de los hombres de Solari antes del descanso. Under tuvo en sus botas el gol para los giallorossi, pero esta vez fue el Real Madrid el que ganó en ambas porterías. Suficiente. Al menos, por el momento.

Pintaba a día grande en Roma. El CSKA clasificó matemáticamente a giallorossi y merengues antes de que empezara a rodar el balón, mientras la Roma homenajeaba a Totti sobre el césped. El ambiente festivo embriagaba la Ciudad Eterna. Pero si alguien pensaba que el Olímpico albergaría un partido benéfico, estaba equivocado. Solari se encargó de recordarlo dejando fuera de la lista a Isco, en lo que suena más a un golpe en la mesa que a una argucia táctica. Y tanto Llorente como Lucas partieron de titulares. El técnico argentino reclamó los focos para sí en un ejercicio admirablemente valiente dado el delicado momento actual… y a punto estuvo de salirle mal desde bien temprano.

Y es que Roma y Real Madrid cuajaron una primera parte de mínimos. Los dos llegaban heridos, y se notó, repartiéndose los errores no forzados constantemente. Los blancos, con el balón en los pies. Los giallorossi, con los agujeros en campo propio. La desesperación iba por barrios. Y entre tanto, esporádicas ocasiones para ilusionar al respetable. Más oportunidades y más claras para los locales, dicho sea de paso. Que bien hicieron por marcharse al descanso por delante en el marcador. Schick se estrelló con Courtois cuando tenía todo a su favor, mientras que lo de Under al borde del cuarenta y cinco tiene difícil explicación. Completamente solo, en el área pequeña, con el portero batido tras un error grotesco de Carvajal… ¡y mandó el balón a las nubes! Incomprensible. Milagroso. Más que una flor, al Real Madrid le floreció un parque entero antes de irse a la caseta.

Y por si no fuera suficiente, nada más comenzar la segunda parte, Fazio le regaló el 0-1 a Bale con un despeje hacia su propia portería. Justo a donde estaba el galés, que no había hecho nada en el partido, y sin embargo desniveló el mismo de manera definitiva resolviendo el mano a mano no sin dificultad. Si bien el resultado había sido lo mejor para los blancos al descanso, con ese gol del ‘11’ antes del minuto de la reanudación, el guión cambió radicalmente. La Roma acusó el golpe sobremanera, mientras que el Real Madrid se lo creyó, haciendo de los contragolpes un chorro continuo de oxígeno que le fue dando más y más vida conforme pasaban los minutos.

Y de ahí, en uno de esos contraataques, llegó el 0-2 que puso la puntilla al liderato del Grupo G. Fue Lucas, la apuesta de Solari, quien anotó de cabeza en boca de gol tras un centro de Bale y una asistencia de Benzema. Desde esa posición había fallado Under en la primera mitad. Desde esa posición, el Real Madrid mató el partido a media hora del final. No se vio una clara mejoría desde el inicio, ciertamente, pero los blancos se fueron haciendo grandes poco a poco a base de goles. A base de fallos del rival. Una forma tan válida como cualquier otra de recuperar confianza y retomar la velocidad de crucero que se perdió en Eibar. Roma no se hizo en un día. Visto lo visto, este Real Madrid, tampoco.

GP Abu Dhabi: Gracias Fernando.

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El asturiano rozó los puntos pese a las debilidades de su McLaren en una carrera llena de sorpresas que ganó Lewis Hamilton.

“Me gustaría ser recordado como un luchador, un piloto que no se rinde nunca”. Ese es el deseo de Fernando Alonso, que el domingo se despidió de la F1 con una 11ª posición que fue lo de menos y que consiguió como mejor sabe, luchando, peleando con un coche con muchas carencias, casi sin armadura ni espada, pero haciéndolo de pie, con la cabeza bien alta por todo lo conseguido, por ser el único campeón del mundo español, el único capaz de convertir el ‘Gran Circo’ en un fenómeno de masas en un país en el que el fútbol es el rey absoluto. Será recordado como el piloto que acabó con el reinado de Michael Schumacher y Ferrari y aquel que ahora decide apostar por nuevos retos para no solo ser uno de los mejores pilotos de la historia de la F1 y convertirse en uno de los mejores carreristas de todo los tiempos. Y es que da igual la especialidad. Como dijo el asturiano en su vídeo de despedida antes de la cita de Abu Dhabi, es “un corredor”, y de nuevo, con un monoplaza inferior, se vació batallando por un punto que se antojaba imposible y que al final no pudo lograr. Un punto. Sí. No era un gran premio para un bicampeón, pero sí para un guerrero que nunca se rinde como el ovetense. Como siempre ha hecho. Con coches ganadores y con los que no lo eran, como su actual McLaren, con el que dijo ‘hasta luego’ a la F1 con una sonrisa pese a no lograr el resultado que quería, pero sí haciendo lo que más le gusta en esta vida, pilotar.

“Llegó el momento, la última carrera. Hay millones y millones de personas pendientes de ti, millones de seguidores de McLaren siguiéndote”, le decía Zak Brown por radio. “Lo daremos todo, como siempre”, dijo el asturiano. Y vaciarse al volante fue el mejor regalo de despedida que podía dar a sus fans en la F1.

El español decía tras la ‘qualy’ que necesitaba “ayuda de los de delante” y “aprovechar algún incidente” en las primeras vueltas para optar a los puntos, ya que “no somos lo suficientemente rápidos”. Y la Fórmula 1, en un trazado en el que es difícil adelantar, en el que el Safety Car casi nunca aparece, quiso entregarle el mejor homenaje posible en forma de gran carrera.

No faltó ningún ingrediente. Hülkenberg volcó en la primera vuelta y su coche se incendió tras tocarse con Grosjean. Ello obligó a que entrase el Safety Car. En la vuelta 7, régimen de coche de seguridad virtual por el abandono de Raikkonen, que se despidió de la peor forma de Ferrari por un problema eléctrico. Así, Fernando ganaba tres posiciones, y al alargar su parada, llegó a ir noveno. A la fiesta de despedida de Alonso solo faltaba la lluvia, que llegó a llamar a la puerta para terminar de alegrar el día al asturiano. Pero llegó con demasiada timidez y muy brevemente, por lo que sueño de Fernando de hacer algo grandioso en su último GP en laF1 se terminó esfumando.

Al ver que la lluvia cesaba, Fernando hacía su parada y ahí, los puntos pasaban a ser algo imposible. Aunque quedaba tiempo para la esperanza. Ocon abandonaba por un problema en su Force India y el motor Honda de Gasly decía adiós. Alonso era 11º, y se quedó a escasos segundos de sumar un punto más, el último de su carreras. “Ya tengo 1800”, dijo por radio, centrándose ya tan solo en quedarse con las sensaciones que sintió en sus últimas vueltas en la F1.

Pero eso es lo de menos. 311 Grandes Premios después, con dos títulos Mundiales en su haber (pudieron ser más), 3 subcampeonatos, 22 poles, 97 podios, 23 vueltas rápidas y siendo el piloto con más kilómetros recorridos en la historia de la F1, el español dijo adiós dando guerra y divirtiéndose al volante de un monoplaza en una carrera que también saludó a Fernando con mucha emoción.

Lewis logró su 73ª victoria en la F1 en una carrera que tuvo controlada en todo momento pese a no poder exprimir al máximo el motor de su Mercedes, que llegó en las últimas a esta cita. El inglés sumó su 11º triunfo del curso después de sorprender con una temprana parada ante la que solo Ricciardo, alargando su stint, pudo responder. Y para ganar, el británico volvió a contar con la inestimable ayuda de su escudero Bottas, que ralentizó al grupo cuando asumió el liderato después de la parada del inglés para asegurar el triunfo de su líder.

Tras otro servicio al equipo, Valtteri se diluyó y vio como Vettel, Verstappen y Ricciardo le pasaban, con múltiples errores de pilotaje. El germano de Ferrari fue segundo y nunca dio la sensación de hacer peligrar el triunfo de Hamilton, mientras que Max, tras otra carrera llena de lucha y entrega, se subió al podio para finalizar la campaña.

Zverev se corona en el Masters Cup.

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Con carácter, personalidad y determinación. Alexander Zverev se coronó el Domingo con el título en el Masters Cup, al derrotar al N° 1 del Ranking ATP Novak Djokovic por 6-4 y 6-3 en una hora y 20 minutos, sólo un día después de dejar fuera al cabeza de serie N° 2 Roger Federer también en dos sets.

El O2 los reunía por segunda vez en la misma semana. Y es que el Miércoles se enfrentaron en el segundo partido del Round Robin, con victoria cómoda para el serbio por 6-4 y 6-1. Pero esta vez, fue el alemán el que logró igualar el head to head (2-2), devolviéndole la moneda en la última ronda en Londres.

Zverev, que se confirma con 58 victorias como el jugador que más partidos ha ganado esta temporada (58-19), dejó el récord de Djokovic en 35-3 desde Wimbledon además de impedir que el serbio iguale a Federer con seis coronas en el Masters Cup.

Hubo intensidad desde el inicio del duelo. Zverev saltó a la pista rápida sin especular, sin esperar al error del rival, buscando hacer daño en la otra zona de la red en cada tiro. El segundo punto del encuentro, un intercambio de 29 golpes para el serbio, ya fue el preludio de lo que podría esperarse en los primeros minutos. Una lucha encarnizada en cada rally.

Sin concesiones de los servicios, Djokovic fijó un 79% de puntos ganados con su saque, mientras que el alemán -agresivo como durante toda la semana (promedia 22 golpes ganadores y el domingo hizo 20)- mejoró el porcentaje de su rival con un 83% hasta el 4-4.

Fue entonces cuando Zverev dio un paso adelante. Con 13 winners en el primer set supo contrarrestar la precisión de Djokovic desde el fondo para encontrar las líneas y así llegó el primer break del choque en su primera oportunidad. De esta manera, el germano terminó con una racha de 40 juegos consecutivos ganados con el servicio de su rival.

Con su saque, el alemán conectó 3 aces consecutivos (7 en total en el set) para anotarse la primera manga 6-4. Fue el primer set que concedió Djokovic en todo el torneo, que perseguía en ser el primer hombre en levantar el título en el Masters Cup sin ceder un parcial. El último en conseguirlo había sido precisamente el entrenador de Zverev, Ivan Lendl en 1986.

Zverev logró mantener la inercia del final del set anterior, y casi sin tiempo a que Djokovic encajara el golpe, se colocó 30-40. Obligó al serbio a trabajar por mantenerse con vida en el partido, pero el alemán aún fue capaz de trabajarse una nueva opción de break más que resolvió con una derecha paralela ganadora para convertir un nuevo break (1-0).

El cinco veces campeón en el Masters Cup parecía noqueado por primera vez en todo el torneo por un rival que estaba desplegando un juego descarado y suelto. Pero en apenas dos minutos, Djokovic respondió con su primer break, en la primera oportunidad que dispuso tras colocarse 15-40. Pero en el caos de los servicios, cuando los restos dominaron el duelo, Zverev volvió a quebrar para adelantarse (2-1).

Esta vez sí consolidó la ventaja (3-1), con un nivel de efectividad al servicio asombroso. A cada juego con su saque demostraba que el break anterior sólo había sido un espejismo (4-2). Djokovic renunció a decir la última palabra y contrarrestó una larga lista de 23 errores no forzados con actitud para seguir en el partido, sobre todo cuando entraba su primer servicio con un 79% de éxito (4-3).

Pero Zverev aún tuvo tiempo para fabricar dos opciones de break más, esta vez en forma de puntos de partido que sirvieron al alemán para caer rendido sobre la pista dura londinense. Después de que el serbio salvara el primero, un espectacular passing de revés le dio la victoria en el título más importante de su carrera.

Real Madrid 104-71 Gipuzkoa: Paliza con ‘show’ y récord de Garuba.

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El pívot madrileño de 16 años aprovechó los 14 minutos que estuvo en la cancha para lograr siete puntos, seis rebotes y tres tapones.

El Real Madrid consiguió una cómoda victoria, 104-71, ante un débil Guipuzkoa, en la que Pablo Laso pudo dar descanso a los titulares y dar protagonismo a los meritorios, que cumplieron con nota. Sobre todo, Usman Garuba, que a sus 16 años disputó 14 minutos y se marchó con 7 puntos (3/3 de dos, 1/1 en libres), 6 rebotes y 3 tapones, récord de gorros en un partido de ACB para un menor de edad.

Dos contundentes parciales de 11-0, mediado el primer cuarto, y de 9-0 en el inicio del segundo, finiquitaron el partido entre el Real Madrid y el GBC. El equipo donostiarra comenzó centrado, intentando asentar su juego y castigando al Madrid hasta que igualó el marcador a 11 (m.5.30). Vyacheslav Bobrov era el jugador más acertado, con 8 puntos. Pero en ese momento se apagaron los focos para los vascos y se encendieron para un Madrid que sin Rudy Fernández, Anthony Randolph y Sergio Llull, a los que Pablo Laso dio descanso en vista de la acumulación de partidos, comenzó a funcionar.

La defensa de los de Sergio Valdeolmillos cometió el peor error que se puede cometer contra el Real Madrid, dejarles correr. Y ahí nació el parcial de 11-0, del 11-11 al 22-11 en menos de dos minutos. A partir de este momento, Laso comenzó con otro partido. Sentó a Facundo Campazzo, excelente en la visión de juego, y dio las riendas del equipo a Klemen Prepelic, que además de ejercer de base consiguió un 3 de 4 en triples para reconciliarse consigo mismo y con la afición.

El segundo parcial de 9-0 fue en el inicio del segundo acto y del 28-18 con el que comenzó se pasó a un 37-18, en poco más de dos minutos. Las personales le gastaron una mala jugada a Prepelic y Laso traspasó la dirección del equipo al joven canterano Melwin Pantzar. Ninguno de los teóricos titulares del Real Madrid estaba en pista, pero el GBC tampoco lo hizo necesario y el 56-31 con el que se llegó al descanso lo corroboró.

Con jornada doble en Euroliga, el martes en Madrid el Gran Canaria y el jueves en Atenas el Olympiacos, Laso decidió reducir esfuerzos a su equipo y repartir minutos entre los menos castigados. Porque el domingo toca visitar al Barcelona en el Palau en Liga. El Madrid bajó el pistón en la reanudación, también el cuadro de San Sebastián, 64-43 (m.25) y el partido languideció.

La entrada de Usman Garuba (16 años) por Walter Tavares (m.26, 69-43) fue la certificación de que el partido estaba más que decidido. Con 79-47 se inició el último cuarto en el que la atención se centró en Garuba, que se mostró más que serio y correcto en defensa y que recibió una gran ovación cuando consiguió su primera canasta, un mate tras asistencia de Prepelic.

No les regalo ningún minuto, se lo ganan en los entrenamientos. Gustavo Ayón ha tenido un golpe en el tobillo y Usman Garuba nos ha dado una buena rotación en los jugadores interiores. Tenemos la suerte de tener gente preparada atrás”, explicó Pablo Laso sobre la presencia del pívot madrileño, que ya había debutado el pasado 28 de octubre. Al final, 104-71 en el marcador y 145-54 en la valoración de los dos equipos. Demasiada diferencia.